(HanBum) Tasita de chocolate
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(HanBum) Tasita de chocolate
Eran más de las 5 de la tarde, y el frio ya se hacía presente a través de las oleadas de aire. La noche no tardaría en llegar y las luces de la ciudad iluminarían a más de un deambulante, ofreciendo quizá, un maravilloso espectáculo de colores, mismas que harían fondo d un sinfín de historias; de enamorados adolescentes, de madres q cuidan a sus hijos del frio, de hombres q compran flores para su mujer o de uno q otro desgraciado, cuya vida se hubiese vuelto fatal…
Pero Kim Kibum, no quería ser partícipe de ello, ni como espectador, ni mucho menos como protagonista; simplemente, quería llegar a casa. Se levanto de la banca en la q se encontraba sentado, abotonó su chaqueta y se acomodó la bufanda, arrugando el periódico que yacía entre su brazo derecho y sus costillas.
-qué día!- dijo y tiritó de frio.
Soltó un suspiró y comenzó a caminar rumbo a su edificio; sólo debía cruzar el parque y ahí estaría, en el departamento, aquel que aún no era suyo del todo, pues no había terminado de pagarlo. Hacía 2 años que vivía en él, había decidido comprarlo días después de haber terminado su sexto semestre en la universidad; sabía q en los últimos años el trabajo se le cargaría más y necesitaría dedicarle todo el tiempo del mundo si quería salir adelante, así que decidió aprovechar las horas q hacía de su casa a la universidad (al igual q el dinero q gastaba en tanto colectivo y metro) y vivir cerca de la escuela. Al principio su madre le había ayudado a dar el primer enganche y las primeras mensualidad, ya que Kibum no trabajaba, pero cuando terminara la carrera, tendría q buscar trabajo y terminar de pagarlo por él mismo. Sonaba sencillo, sin embargo, hacía tres meses q había terminado la escuela y no conseguía nada. El dinero que había ahorrado se le estaba acabando y no le alcanzaría para pagar la siguiente mensualidad; podría pedirle prestado a sus padres, pero ya tenía suficiente con deberle a su vecino las dos mensualidades anteriores, le daba mucha pena, pero el tipo se había ofrecido amablemente a pagarlas, con tal de que no se fuera.
-que termine el año…que termine el año…este…tiene muy mala vibra- pensó.
Las puertas del elevador se abrieron y dieron paso a tres personas, las dos primeras, eran las señoras del piso 7, unas viejas hermanas regordetas y chismosas, que cada q podían le daban lata usando cualquier pretexto bobo, que si la tasita de azúcar, que si una herramienta para no sé qué…que si el teléfono de la cruz roja… eran dos señoras solteronas, que no buscaban más q atrapar en sus viejas garras a dos jóvenes inocentes. Y los dos jóvenes inocentes eran él y su vecino, Hangeng, quien fuera la tercera persona en salir del elevador. No pudo más que sentir pena por él, y es que cualquier lapsus de tiempo con ellas, aunque fueran dos minutos eran incómodos, sobre todo, cuando estas, no hacían otra cosa más q insinuárseles.
-Pero mira quien está aquí, Chelsu! Es el pequeño Bummie, no te parece todo un primor!?- dijo la de pelo castaño y pantalones ajustados. Traía debajo de su brazo una bolsa color caqui que hacía juego con su labial y sus zapatos de plataforma.
-Ay si, Meyu! Es toda una maravilla del señor, pero a mí se me hace más guapo el grandote. Vendrás a verme de vez en cuando verdad Hannie!?...te estaré esperando- dijo la otra, que tenía el cabello rojo, levantado en una cola de caballo y llevaba una falda a cuadros, tableada, con unas botas hasta las rodillas color café.
Hangeng salió del elevador con un tono rojo en la cara y se acercó a Kibum, como buscando el refugio del menor. Se quedó a su lado, tratando de ignorar los comentarios q las mujeres les hacían a ambos, abrió el portafolios q tenía y fijó su vista en unos papeles que sacó al azar. A Kibum le pareció buena idea fingir q los analizaba detenidamente junto a su vecino.
-Ya se han ido- dijo Kibum, una vez las viejas habían salido del edificio. Hangeng dio un suspiro y dijo algo q hizo botar de risa al menor
-Jajaja… claro…no sé que les hace pensar q les haremos caso-
Hangeng respondió al comentario, seguido de un cuestionamiento sobre el día de Kibum.
-Mal… he buscado en todos lados, pero la mayoría de los trabajos me piden dos años mínimos de experiencia…t imaginas!!??-
El otro le miró seriamente y fijó su vista en la cara de Kibum y dijo lo q éste tanto temía.
-Qué!?...no Han…ya te dije que no…no puedo permitirlo; suficiente me has ayudado con las mensualidades del departamento, así q…no puedo.
El otro insistía
-No Hangeng, ya te dije q no…me da pena, pero tendré q rechazar la oferta.
Hangeng dio un suspiro y se alzó de hombros, dijo algo más respecto al tema y después se despidió de Kibum
-A dónde vas!?-preguntó algo sorprendido. Regularmente las horas de trabajo de Hangeng terminaban a las 4:30 y según la rutina diaria, saliendo del trabajo se iba al departamento y de ahí no salía a menos q hubiera alguna emergencia, que cambiara la monotonía del día.
Hangeng respondió con mueca de fastidio, haciendo ver q lo que tenía q hacer era algo q lo desquiciaba -Oh…bueno, ve con cuidado… adiós!-
El más alto le dio unas palmaditas en la espalda y se despidió mientras corría hacia la salida, al llegar al final de pasillo, grito unas palabras de ánimo a Bum, mismas q hicieron sonrojar al menor y salió de prisa del edificio
Las puertas del elevador se volvieron a abrir y Kibum montó en él. Pulsó el número 6, que era su piso y se recargó en una de las paredes. Tomó su celular y marcó el número de su madre, pero nadie contestó.
-Quizá no esté en casa- guardo el teléfono de nuevo en su bolsillo y se rodeo con sus brazos, cerró los ojos y visualizó la imagen de su calientita cama, dándose cuenta de lo mucho q deseaba estar en ella, enredado entre los edredones y cobijas, escuchando música tranquila y leyendo aquel best seller de Stephen King que su prima le había prestado, mientras disfrutaba de una rica y caliente taza de chocolate…
-Lastima q no sé preparar el chocolate-
El sexto toque que avisaba la abertura de las puertas, le sacó de sus pensamientos, advirtiéndole q pronto estaría en su piso.
Pero Kim Kibum, no quería ser partícipe de ello, ni como espectador, ni mucho menos como protagonista; simplemente, quería llegar a casa. Se levanto de la banca en la q se encontraba sentado, abotonó su chaqueta y se acomodó la bufanda, arrugando el periódico que yacía entre su brazo derecho y sus costillas.
-qué día!- dijo y tiritó de frio.
Soltó un suspiró y comenzó a caminar rumbo a su edificio; sólo debía cruzar el parque y ahí estaría, en el departamento, aquel que aún no era suyo del todo, pues no había terminado de pagarlo. Hacía 2 años que vivía en él, había decidido comprarlo días después de haber terminado su sexto semestre en la universidad; sabía q en los últimos años el trabajo se le cargaría más y necesitaría dedicarle todo el tiempo del mundo si quería salir adelante, así que decidió aprovechar las horas q hacía de su casa a la universidad (al igual q el dinero q gastaba en tanto colectivo y metro) y vivir cerca de la escuela. Al principio su madre le había ayudado a dar el primer enganche y las primeras mensualidad, ya que Kibum no trabajaba, pero cuando terminara la carrera, tendría q buscar trabajo y terminar de pagarlo por él mismo. Sonaba sencillo, sin embargo, hacía tres meses q había terminado la escuela y no conseguía nada. El dinero que había ahorrado se le estaba acabando y no le alcanzaría para pagar la siguiente mensualidad; podría pedirle prestado a sus padres, pero ya tenía suficiente con deberle a su vecino las dos mensualidades anteriores, le daba mucha pena, pero el tipo se había ofrecido amablemente a pagarlas, con tal de que no se fuera.
-que termine el año…que termine el año…este…tiene muy mala vibra- pensó.
Las puertas del elevador se abrieron y dieron paso a tres personas, las dos primeras, eran las señoras del piso 7, unas viejas hermanas regordetas y chismosas, que cada q podían le daban lata usando cualquier pretexto bobo, que si la tasita de azúcar, que si una herramienta para no sé qué…que si el teléfono de la cruz roja… eran dos señoras solteronas, que no buscaban más q atrapar en sus viejas garras a dos jóvenes inocentes. Y los dos jóvenes inocentes eran él y su vecino, Hangeng, quien fuera la tercera persona en salir del elevador. No pudo más que sentir pena por él, y es que cualquier lapsus de tiempo con ellas, aunque fueran dos minutos eran incómodos, sobre todo, cuando estas, no hacían otra cosa más q insinuárseles.
-Pero mira quien está aquí, Chelsu! Es el pequeño Bummie, no te parece todo un primor!?- dijo la de pelo castaño y pantalones ajustados. Traía debajo de su brazo una bolsa color caqui que hacía juego con su labial y sus zapatos de plataforma.
-Ay si, Meyu! Es toda una maravilla del señor, pero a mí se me hace más guapo el grandote. Vendrás a verme de vez en cuando verdad Hannie!?...te estaré esperando- dijo la otra, que tenía el cabello rojo, levantado en una cola de caballo y llevaba una falda a cuadros, tableada, con unas botas hasta las rodillas color café.
Hangeng salió del elevador con un tono rojo en la cara y se acercó a Kibum, como buscando el refugio del menor. Se quedó a su lado, tratando de ignorar los comentarios q las mujeres les hacían a ambos, abrió el portafolios q tenía y fijó su vista en unos papeles que sacó al azar. A Kibum le pareció buena idea fingir q los analizaba detenidamente junto a su vecino.
-Ya se han ido- dijo Kibum, una vez las viejas habían salido del edificio. Hangeng dio un suspiro y dijo algo q hizo botar de risa al menor
-Jajaja… claro…no sé que les hace pensar q les haremos caso-
Hangeng respondió al comentario, seguido de un cuestionamiento sobre el día de Kibum.
-Mal… he buscado en todos lados, pero la mayoría de los trabajos me piden dos años mínimos de experiencia…t imaginas!!??-
El otro le miró seriamente y fijó su vista en la cara de Kibum y dijo lo q éste tanto temía.
-Qué!?...no Han…ya te dije que no…no puedo permitirlo; suficiente me has ayudado con las mensualidades del departamento, así q…no puedo.
El otro insistía
-No Hangeng, ya te dije q no…me da pena, pero tendré q rechazar la oferta.
Hangeng dio un suspiro y se alzó de hombros, dijo algo más respecto al tema y después se despidió de Kibum
-A dónde vas!?-preguntó algo sorprendido. Regularmente las horas de trabajo de Hangeng terminaban a las 4:30 y según la rutina diaria, saliendo del trabajo se iba al departamento y de ahí no salía a menos q hubiera alguna emergencia, que cambiara la monotonía del día.
Hangeng respondió con mueca de fastidio, haciendo ver q lo que tenía q hacer era algo q lo desquiciaba -Oh…bueno, ve con cuidado… adiós!-
El más alto le dio unas palmaditas en la espalda y se despidió mientras corría hacia la salida, al llegar al final de pasillo, grito unas palabras de ánimo a Bum, mismas q hicieron sonrojar al menor y salió de prisa del edificio
Las puertas del elevador se volvieron a abrir y Kibum montó en él. Pulsó el número 6, que era su piso y se recargó en una de las paredes. Tomó su celular y marcó el número de su madre, pero nadie contestó.
-Quizá no esté en casa- guardo el teléfono de nuevo en su bolsillo y se rodeo con sus brazos, cerró los ojos y visualizó la imagen de su calientita cama, dándose cuenta de lo mucho q deseaba estar en ella, enredado entre los edredones y cobijas, escuchando música tranquila y leyendo aquel best seller de Stephen King que su prima le había prestado, mientras disfrutaba de una rica y caliente taza de chocolate…
-Lastima q no sé preparar el chocolate-
El sexto toque que avisaba la abertura de las puertas, le sacó de sus pensamientos, advirtiéndole q pronto estaría en su piso.
Última edición por mawiielva el Mar Mar 30, 2010 4:18 am, editado 1 vez

macoon~- Suju ocioso

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Re: (HanBum) Tasita de chocolate
El departamento contaba con una maravillosa vista a la ciudad, la ventana se había convertido en el cuadro favorito de Hangeng, enmarcaba los edificios, casas, caminos, parques y el hermoso cielo de Seúl y ahí se encontraba el muchacho, admirando el atardecer como si quisiera que el sol se congelara en aquella escena y no tuviese que ocultarse de la noche ,aquel paisaje lo invadía de recuerdos y peripecias mismos que se desvanecieron al ver la hora que era, así que con una cara de sorpresa, el joven tomó su portafolio y las llaves ,cerrando la puerta de su elegante departamento y esperando abordar el elevador que anunciaba su parada al siguiente piso, mismo que se convertiría por los próximos minutos en un lugar abrumador…
¡Hola Geng!-dijo una voz de mujer dentro del elevador-hace tanto que no sabíamos de ti
¡Sí, Hannie!- exclamó una segunda voz femenina con tono provocador haciendo evidente su atracción hacia el guapo muchacho- ese trabajo no deja que lleves una vida normal, ya ni siquiera nos has ido a visitar.
Hangeng sintió que le hervía la sangre y la incomodidad se apoderaba de él, misma que ni siquiera había permitido que saludara hipócritamente a las chismosas mujeres, no sabía que le daba más pena, si saber que compartiría el elevador con esas señoras, o tratar de evitar mirar sus exóticas ropas.
Las puertas del elevador se cerraron y la tensión se hizo presente sólo en el muchacho, pues las hermanas soltaban risitas por lo bajo y no paraban de cacarear entre ellas, hecho que puso aún más nervioso a Hangeng, evitando las miradas de Chelsu, mujer que no dejaba de observarlo y acercarse a él, tanto que el pobre joven quedó arrinconado esperando que el tormento acabara con el sonido que avisaba la llegada a la planta baja, y así fue ,Geng pudo mirar al frente y sentirse libre ya no había puertas y podía huir.
-Pero mira quien está aquí, Chelsu! Es el pequeño Bummie, no te parece todo un primor!?-dijo admirada una de las hermanas, mientras el muchacho trataba de observar a quien ahora molestarían.
Ay si, Meyu! Es toda una maravilla del señor, pero a mí se me hace más guapo el grandote. Vendrás a verme de vez en cuando verdad Hannie!?...te estaré esperando- o al menos eso creía al oír aquella chillona y espantosa voz cerca de sus oídos y que hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo, lo obligara a salir de un color rojo intenso y que se acercara a su vecino Kibum para no dejarlo desprotegido, recordó su portafolio y sintió alivio, lo que hizo que amará llevar consigo su portapapeles, sacó una hoja del bonche y comenzó a mirarla como si la leyera detenidamente, a lo que el otro le siguió la corriente mientras que de reojo observaban la partida de aquellas mujeres.
-Uff que señoras-dijo el mayor tratando de nivelar su respiración-par de urracas solteronas y acosadoras
Kibum soltó una carcajada, y Hangeng se percató de que no lo había saludado, pero no podía perder la oportunidad de seguirse mofando.
-Y esas ropas, cualquiera diría que van a una fiesta de disfraces jajaja- se hizo una pausa y miró al muchacho-ammm ¿cómo te ha ido?
El menor contestó con una negativa borrando de su cara aquella sonrisa, lo que hizo sentir mal a Geng por haber amargado aquel gesto
-Yo puedo ayudarte-afirmó generosamente-por el dinero no te preocupes, sabía que el muchacho lo necesitaba aunque éste se reusara a su apoyo, esos días no habían sido de esperanza y se sentía con obligación de socorrerlo.
-Ya sé-insistió, esperando que su argumento funcionara -cuando consigas trabajo puedes pagarme, tómalo como un préstamo, además sólo han sido dos meses, eso no es un crimen…
Ante la decisión de Kibum de no aceptarlo sólo agregó que si necesitaba algo ahí estaría la ayuda y que contaba con él, palabras que resonaron en su cabeza pues no había pensado decirlas y que lo habían hecho sentir un poco incómodo
-Bueno, me tengo que ir, se está haciendo de noche-dijo el mayor- tengo que ir al supermercado, ya es necesario-contestó fastidiado ante el cuestionamiento de su vecino, y era cierto la despensa casi se terminaba aunque no fuera de su agrado visitar el supermercado, se despidió de él dándole unas palmadas en la espalda y se apresuró hacia la entrada del edificio
-Conseguirás trabajo pronto, ya lo veras- gritó el muchacho- ¡Tú puedes! ¡Ánimo!- y desapareció entre las puertas del edificio.
Hangeng era el hombre ideal con el que toma mujer sueña, un chico responsable y muy agradable, a menudo se oía por la calle rumorear a las chicas y no tan chicas cosas como: “que guapo es”, “has oído que gana muy bien”, “tiene una sonrisa encantadora” y otros piropos o cumplidos que se dispersaban entre el género femenino y que de vez en cuando ponían en color al muchacho o sólo lograban desprender una carcajada al oír tantas versiones sobre él.
Desde ya hacía algún tiempo ese chico atractivo y encantador se había hundido en la cotidianeidad de su vida entre el trabajo que le absorbía parte de su tiempo por ser uno de los administradores más importantes de una gran empresa a pesar de ser joven para ocupar ese puesto y al cual atribuían la fama de una clase económica soñada por muchos; y su apartamento, lugar que se convertía en el centro de relajación cuando no jugaba basquetbol como antes acostumbraba y que hasta la fecha seguía practicando pero en contadas ocasiones, como lo recordaba al pasar por el parque donde solía practicar ;Hangeng regresaba del supermercado en donde había comprado algunos víveres que ya le hacían falta, haciéndose evidente que no visitaba regularmente el supermercado por el abundante número de bolsas que llevaba él solo, pero que prefería cargar puesto que el supermercado se encontraba cerca de donde vivía y recurrir al auto era un tanto inútil, aunque su decisión lo había hecho arrepentirse un poco; el frío viento acariciando su rostro lo obligaba a titiritar y a imaginarse en su apartamento tomando alguna bebida que devolviera el calor a su tonificado cuerpo, además de que quería descansar sus manos debido al peso de los abarrotes y no siendo suficiente hasta de su portafolio que sólo había cargado en balde, después de que lo había salvado.
Así entonces llegó a las puertas del edificio apresurándose a protegerse de aquel clima helado, tomó el camino conocido y espero el elevador, al que abordó enseguida, con dificultad por aquellas estorbosas bolsas, una vez en la puerta de su departamento se imaginó preparándose aquella tasita de chocolate que tanto placer le traía y que con sólo visualizarla en su mente el confort se hacía presente; entró tan rápido como aquellos niños que son llamados por sus madres a la hora de la cena y que esperan ansiosos sentarse pronto a la mesa; dejó donde pudo aquellas compras y solamente tomó lo necesario para el chocolate en su versión bebible y comenzó a preparar la bebida de los dioses. El chico era bueno cocinando ,lo había aprendido de su abuela ,una mujer que sorprendía con la sazón en sus platillos y creaciones y que al parecer había sido heredado por su nieto: en pocos minutos Hangeng obtuvo su espumoso chocolate y se disponía a tomarlo en la comodidad del sofá, tendido en las cobijas y viendo una película pues al siguiente día no tendría que trabajar, imaginándose aquello y con una pequeña sonrisilla en sus labios la mirada se clavó ardientemente en su bebida y una pequeña figurilla se visualizaba en su mente
-Pobre Kibum, hoy no fue su día, al parecer encontrar trabajo lo ha hecho pasarla mal- dijo como si conversara con alguien. La imagen de aquel muchacho taladraba la mente de éste, tanto que Hangeng no puedo evitar sonrojarse y que sus palpitaciones aumentaran haciéndolo reaccionar, atribuyéndole aquella emoción a la pena que le causaba el muchacho menor.
Sirvió una tasita de chocolate y salió de la habitación en dirección al departamento de Kibum que se encontraba en el piso de abajo; pensó en tocar, y varias suposiciones venían a su mente
-Pero que tal y ya se durmió, o que tal que no esté, y que tal si se está duchando-llenándose la cabeza de nulas esperanzas, pero que a fin y al cabo hicieron que tocara la puerta.
Llevaba algunos minutos esperando que alguien abriera, así que decidió marcharse, se dirigía hacia el elevador cuando un rechinido en la puerta se escuchó.
-Hola de nuevo- contestó Hangeng quien se repuso de aquella decisión
-¡Ahhh! la taza… este… es un poco de chocolate que te he traído- contestó, el nerviosismo del muchacho se hacía evidente. –Pensé que tendrías un poco de frío y…
Kibum miró al mayor concentrado y el otro no pudo terminar la frase, ante las preguntas de su vecino
Hangeng no dijo nada pero sintió que la sangre se le subía a la cabeza semejante a un volcán; Kibum lo invitó a pasar, haciendo una señal de aprobación
El muchacho más alto entró en la habitación siguiendo al otro, pero esperó respetuosamente hasta que el anfitrión le ofreció sentarse a la mesa; los dos muchachos tomaron asiento y Hangeng le dio la taza al menor esperando que aún se encontrara caliente o por lo menos tibio.
-¿Te gustó?-cuestionó Hangeng un tanto emocionado de saber la respuesta, como si fuera un logro
El chico atento al oír su respuesta, soltó una carcajada que lo liberó de la tensión en la que se había encontrado durante varios minutos, seguido de la risa de Kibum que por poco derramaba chocolate en la mesa. Una pausa se hizo presente y de nuevo la tensión embargó a Hangeng ante los comentarios de su vecino, creía que para Kibum este tema era algo incómodo, pero lo apreciaba, como el aprecio a un hermano, así que no permitiría que algo malo le sucediera a pesar de que no lo conocía del todo.
-Bueno, sólo venía a traerte el chocolate, ya es tarde y estoy de entrometido- dijo el muchacho mayor – Es mejor que me vaya-
Las miradas de los dos se cruzaron y se quedaron fijas en los ojos de cada uno por varios segundos. –Tengo cosas que hacer mañana y estoy un poco cansado, tú también, así que ya no molestaré- afirmó el invitado aunque aquellas palabras le habían costado después de ese suceso.
El chico más alto salió del departamento, mientras que el otro se postraba en la puerta, Geng sólo esperaba salir del lugar y apenas y pudo escuchar la voz del menor.
-Si de nada, nos vemos después- Y aquel muchacho se dirigió al elevador.-Espero que encuentres trabajo pronto ¡Cuenta conmigo para lo que necesites!-exclamó sin darse cuenta de que aquello se le había salido sin pensar, frases que ya le había externado, haciéndolo sentir aún peor y sin poder mirar a Kibum desapareció entre las puertas del elevador que pronto llegaron al piso próximo donde él se bajaba.
Hangeng entró en su departamento y se dirigió a asearse para recostarse en la cama que empezaba a llamarlo por su presencia, cansado y emocionado por aquel día entró en las sábanas y sin ninguna interrupción comenzó a repasar el encuentro con aquel muchacho al que admiraba y que le causaba cierta compasión, sin darse cuenta sus labios se movían al tiempo de que formaban una sonrisa ,que para él era inconsciente, y ahí estaba repasando cada detalle hasta percatarse de que había dejado la taza, de nuevo una sonrisa adornó su rostro y apagó la lámpara en su buró, acomodándose en la tibia cama ,cerró los ojos pensando que al día siguiente tendría un motivo para saber de su vecino.
¡Hola Geng!-dijo una voz de mujer dentro del elevador-hace tanto que no sabíamos de ti
¡Sí, Hannie!- exclamó una segunda voz femenina con tono provocador haciendo evidente su atracción hacia el guapo muchacho- ese trabajo no deja que lleves una vida normal, ya ni siquiera nos has ido a visitar.
Hangeng sintió que le hervía la sangre y la incomodidad se apoderaba de él, misma que ni siquiera había permitido que saludara hipócritamente a las chismosas mujeres, no sabía que le daba más pena, si saber que compartiría el elevador con esas señoras, o tratar de evitar mirar sus exóticas ropas.
Las puertas del elevador se cerraron y la tensión se hizo presente sólo en el muchacho, pues las hermanas soltaban risitas por lo bajo y no paraban de cacarear entre ellas, hecho que puso aún más nervioso a Hangeng, evitando las miradas de Chelsu, mujer que no dejaba de observarlo y acercarse a él, tanto que el pobre joven quedó arrinconado esperando que el tormento acabara con el sonido que avisaba la llegada a la planta baja, y así fue ,Geng pudo mirar al frente y sentirse libre ya no había puertas y podía huir.
-Pero mira quien está aquí, Chelsu! Es el pequeño Bummie, no te parece todo un primor!?-dijo admirada una de las hermanas, mientras el muchacho trataba de observar a quien ahora molestarían.
Ay si, Meyu! Es toda una maravilla del señor, pero a mí se me hace más guapo el grandote. Vendrás a verme de vez en cuando verdad Hannie!?...te estaré esperando- o al menos eso creía al oír aquella chillona y espantosa voz cerca de sus oídos y que hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo, lo obligara a salir de un color rojo intenso y que se acercara a su vecino Kibum para no dejarlo desprotegido, recordó su portafolio y sintió alivio, lo que hizo que amará llevar consigo su portapapeles, sacó una hoja del bonche y comenzó a mirarla como si la leyera detenidamente, a lo que el otro le siguió la corriente mientras que de reojo observaban la partida de aquellas mujeres.
-Uff que señoras-dijo el mayor tratando de nivelar su respiración-par de urracas solteronas y acosadoras
Kibum soltó una carcajada, y Hangeng se percató de que no lo había saludado, pero no podía perder la oportunidad de seguirse mofando.
-Y esas ropas, cualquiera diría que van a una fiesta de disfraces jajaja- se hizo una pausa y miró al muchacho-ammm ¿cómo te ha ido?
El menor contestó con una negativa borrando de su cara aquella sonrisa, lo que hizo sentir mal a Geng por haber amargado aquel gesto
-Yo puedo ayudarte-afirmó generosamente-por el dinero no te preocupes, sabía que el muchacho lo necesitaba aunque éste se reusara a su apoyo, esos días no habían sido de esperanza y se sentía con obligación de socorrerlo.
-Ya sé-insistió, esperando que su argumento funcionara -cuando consigas trabajo puedes pagarme, tómalo como un préstamo, además sólo han sido dos meses, eso no es un crimen…
Ante la decisión de Kibum de no aceptarlo sólo agregó que si necesitaba algo ahí estaría la ayuda y que contaba con él, palabras que resonaron en su cabeza pues no había pensado decirlas y que lo habían hecho sentir un poco incómodo
-Bueno, me tengo que ir, se está haciendo de noche-dijo el mayor- tengo que ir al supermercado, ya es necesario-contestó fastidiado ante el cuestionamiento de su vecino, y era cierto la despensa casi se terminaba aunque no fuera de su agrado visitar el supermercado, se despidió de él dándole unas palmadas en la espalda y se apresuró hacia la entrada del edificio
-Conseguirás trabajo pronto, ya lo veras- gritó el muchacho- ¡Tú puedes! ¡Ánimo!- y desapareció entre las puertas del edificio.
Hangeng era el hombre ideal con el que toma mujer sueña, un chico responsable y muy agradable, a menudo se oía por la calle rumorear a las chicas y no tan chicas cosas como: “que guapo es”, “has oído que gana muy bien”, “tiene una sonrisa encantadora” y otros piropos o cumplidos que se dispersaban entre el género femenino y que de vez en cuando ponían en color al muchacho o sólo lograban desprender una carcajada al oír tantas versiones sobre él.
Desde ya hacía algún tiempo ese chico atractivo y encantador se había hundido en la cotidianeidad de su vida entre el trabajo que le absorbía parte de su tiempo por ser uno de los administradores más importantes de una gran empresa a pesar de ser joven para ocupar ese puesto y al cual atribuían la fama de una clase económica soñada por muchos; y su apartamento, lugar que se convertía en el centro de relajación cuando no jugaba basquetbol como antes acostumbraba y que hasta la fecha seguía practicando pero en contadas ocasiones, como lo recordaba al pasar por el parque donde solía practicar ;Hangeng regresaba del supermercado en donde había comprado algunos víveres que ya le hacían falta, haciéndose evidente que no visitaba regularmente el supermercado por el abundante número de bolsas que llevaba él solo, pero que prefería cargar puesto que el supermercado se encontraba cerca de donde vivía y recurrir al auto era un tanto inútil, aunque su decisión lo había hecho arrepentirse un poco; el frío viento acariciando su rostro lo obligaba a titiritar y a imaginarse en su apartamento tomando alguna bebida que devolviera el calor a su tonificado cuerpo, además de que quería descansar sus manos debido al peso de los abarrotes y no siendo suficiente hasta de su portafolio que sólo había cargado en balde, después de que lo había salvado.
Así entonces llegó a las puertas del edificio apresurándose a protegerse de aquel clima helado, tomó el camino conocido y espero el elevador, al que abordó enseguida, con dificultad por aquellas estorbosas bolsas, una vez en la puerta de su departamento se imaginó preparándose aquella tasita de chocolate que tanto placer le traía y que con sólo visualizarla en su mente el confort se hacía presente; entró tan rápido como aquellos niños que son llamados por sus madres a la hora de la cena y que esperan ansiosos sentarse pronto a la mesa; dejó donde pudo aquellas compras y solamente tomó lo necesario para el chocolate en su versión bebible y comenzó a preparar la bebida de los dioses. El chico era bueno cocinando ,lo había aprendido de su abuela ,una mujer que sorprendía con la sazón en sus platillos y creaciones y que al parecer había sido heredado por su nieto: en pocos minutos Hangeng obtuvo su espumoso chocolate y se disponía a tomarlo en la comodidad del sofá, tendido en las cobijas y viendo una película pues al siguiente día no tendría que trabajar, imaginándose aquello y con una pequeña sonrisilla en sus labios la mirada se clavó ardientemente en su bebida y una pequeña figurilla se visualizaba en su mente
-Pobre Kibum, hoy no fue su día, al parecer encontrar trabajo lo ha hecho pasarla mal- dijo como si conversara con alguien. La imagen de aquel muchacho taladraba la mente de éste, tanto que Hangeng no puedo evitar sonrojarse y que sus palpitaciones aumentaran haciéndolo reaccionar, atribuyéndole aquella emoción a la pena que le causaba el muchacho menor.
Sirvió una tasita de chocolate y salió de la habitación en dirección al departamento de Kibum que se encontraba en el piso de abajo; pensó en tocar, y varias suposiciones venían a su mente
-Pero que tal y ya se durmió, o que tal que no esté, y que tal si se está duchando-llenándose la cabeza de nulas esperanzas, pero que a fin y al cabo hicieron que tocara la puerta.
Llevaba algunos minutos esperando que alguien abriera, así que decidió marcharse, se dirigía hacia el elevador cuando un rechinido en la puerta se escuchó.
-Hola de nuevo- contestó Hangeng quien se repuso de aquella decisión
-¡Ahhh! la taza… este… es un poco de chocolate que te he traído- contestó, el nerviosismo del muchacho se hacía evidente. –Pensé que tendrías un poco de frío y…
Kibum miró al mayor concentrado y el otro no pudo terminar la frase, ante las preguntas de su vecino
Hangeng no dijo nada pero sintió que la sangre se le subía a la cabeza semejante a un volcán; Kibum lo invitó a pasar, haciendo una señal de aprobación
El muchacho más alto entró en la habitación siguiendo al otro, pero esperó respetuosamente hasta que el anfitrión le ofreció sentarse a la mesa; los dos muchachos tomaron asiento y Hangeng le dio la taza al menor esperando que aún se encontrara caliente o por lo menos tibio.
-¿Te gustó?-cuestionó Hangeng un tanto emocionado de saber la respuesta, como si fuera un logro
El chico atento al oír su respuesta, soltó una carcajada que lo liberó de la tensión en la que se había encontrado durante varios minutos, seguido de la risa de Kibum que por poco derramaba chocolate en la mesa. Una pausa se hizo presente y de nuevo la tensión embargó a Hangeng ante los comentarios de su vecino, creía que para Kibum este tema era algo incómodo, pero lo apreciaba, como el aprecio a un hermano, así que no permitiría que algo malo le sucediera a pesar de que no lo conocía del todo.
-Bueno, sólo venía a traerte el chocolate, ya es tarde y estoy de entrometido- dijo el muchacho mayor – Es mejor que me vaya-
Las miradas de los dos se cruzaron y se quedaron fijas en los ojos de cada uno por varios segundos. –Tengo cosas que hacer mañana y estoy un poco cansado, tú también, así que ya no molestaré- afirmó el invitado aunque aquellas palabras le habían costado después de ese suceso.
El chico más alto salió del departamento, mientras que el otro se postraba en la puerta, Geng sólo esperaba salir del lugar y apenas y pudo escuchar la voz del menor.
-Si de nada, nos vemos después- Y aquel muchacho se dirigió al elevador.-Espero que encuentres trabajo pronto ¡Cuenta conmigo para lo que necesites!-exclamó sin darse cuenta de que aquello se le había salido sin pensar, frases que ya le había externado, haciéndolo sentir aún peor y sin poder mirar a Kibum desapareció entre las puertas del elevador que pronto llegaron al piso próximo donde él se bajaba.
Hangeng entró en su departamento y se dirigió a asearse para recostarse en la cama que empezaba a llamarlo por su presencia, cansado y emocionado por aquel día entró en las sábanas y sin ninguna interrupción comenzó a repasar el encuentro con aquel muchacho al que admiraba y que le causaba cierta compasión, sin darse cuenta sus labios se movían al tiempo de que formaban una sonrisa ,que para él era inconsciente, y ahí estaba repasando cada detalle hasta percatarse de que había dejado la taza, de nuevo una sonrisa adornó su rostro y apagó la lámpara en su buró, acomodándose en la tibia cama ,cerró los ojos pensando que al día siguiente tendría un motivo para saber de su vecino.

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Re: (HanBum) Tasita de chocolate
Ya habían pasado dos horas desde q se había entregado a brazos de Morfeo en lo largo del sofá… El pensamiento de su cama y el libro, más la taza de chocolate, quedaban ya muy lejos…ahora sólo los cojines de la sala le apetecían. Estaba tan perdido, que no se levantó hasta el quinto toque del teléfono fijo. La persona q llamara en ese momento, debería de tener una razón muy justa para no sufrir las consecuencias de su enojo. Se paró con desgane y cuando estaba a punto de cogerlo, dejó de sonar…
-ohh..rayos!!!- dijo y se dejó caer nuevamente en el sofá, quería regresar a esos brazos, “Morfeo!!” suplicaba una y otra vez, pero no podía, ni siquiera contar ovejitas le servía. Sentía frio… mucho, estaba cansado, pero la piel la sentía de gallina, no quería ir a su cuarto, le daba mucha flojera. El simple hecho de pensar en correr las cobijas, quitarse el traje y ponerse el pijama, le fastidiaba. Rodeo su cuerpo con su brazos y trató de buscar una buena posición para volver a dormir…
Ring ring!!
-EL MALDITO TELÉFONO!!!- refunfuño; tenía tantas ganas de dejarlo sonar una vez más, pero algo le decía q debía contestar… se levantó con más rapidez y contestó medio adormilado- Bueno?-
-buenas noches, disculpe, hablo a casa de Kim Kibum?- preguntó una voz femenina del otro lado de la linea
-sí soy yo…quién habla?- estaba algo asustado y molesto; si resultaba ser una vendedora de seguros, colgaría inmediatamente, tenía cosas más importantes de q ocuparse en aquel sofá.
-Hablo de la compañía LEVEL, en la cual usted dejó su currículum; la empresa ha pedido q compruebe sus datos.- dijo seriamente la muchacha
-y hay alguna anomalía?- se preocupó, el documentó lo revisó bastantes veces, no podía permitirse error alguno.
-No, hasta el momento no, cualquier cosa le llamaremos. Muchas gracias por atender, LEVEL tomará en cuenta sus documentos. Que tenga buena noche- La mujer del otro lado, sonaba realmente educada. Una vez dicho eso, colgó, pero Kibum estaba demasiado confundido como para despedirse adecuadamente. Y ahora, q pasaría…? le hablarían para el trabajo?...estaba muy nervioso. El sueño se le esfumó, todo se le había esfumado, se encontraba en blanco… lo único q recordaba era la palabra LEVEL. No estaba seguro de haber mandado su currículum a ese lugar.
Una luz brillante le regresó a la realidad; se dio cuenta q tenía las cortinas corridas y q ahora sí, ya era de noche, las luces de los edificios ya se hacían presentes, y las historias de las que no quería ser parte, quizá, ya se habían empezado a formar. Se acercó al ventanal para cerrar las cortinas, y un pequeño aire le hizo recordar q tenía frio. Una vez cubiertas las luces, se dirigió a su habitación y con resignación, comenzó a cambiarse. Escogió el pijama más caliente q tenía, color gris con azul; primero la playera, después el pantalón, y encima se colgó una chamarra de lana.
Mientras buscaba unas calcetas, la puerta comenzó a sonar…alguien tocaba. Por su mente cruzaron las locas del piso 7, con su tonta tasita de azúcar, como pudo se las puso en el camino hasta la puerta y encendió las luces del apartamento; pero al abrir, se sorprendió al ver a su visita…
Hangeng estaba a escasos centímetros del elevador…¿tanto se había tardado en abrir?
-Ho…hola- dijo, haciendo q el mayor volviera hasta su puerta.
-Hola de nuevo-
Estaba algo nervioso, hacía mucho tiempo que Hangeng no iba a verle, quizá desde la vez en que le llevó el dinero de la segunda mensualidad. Este chico le ponía nervioso, no sabía bien la razón, quizá se sentía intimidado ante su presencia, su altura…su olor… Pero esta vez, traía un olor algo distinto, un olor como a leche… entre las manos, el otro traía una taza…
-Amh…hyung…para… para qué es la taza?- estaría bien preguntar?...no quería verse como un chismoso
-¡Ahhh! la taza… este… es un poco de chocolate que te he traído.- Chocolate…una taza de chocolate..-Pensé que tendrías un poco de frío y…- frio…cierto… hacía mucho frio… no sabía si hacía bien, pero no podía dejar a su hyung fuera con semejante frio…
-Quieres pasar?- sentía sus mejillas arder. No tenía idea de lo que hacía, mucho menos del porqué lo hacía, pero estaba justificado, afuera hacía mucho frio, demasiado; sería una grosería y cargo de conciencia dejar q el mayor lo enfrentara con sus brazos descubiertos. Es q acaso él no sentía como calaba el aire? Al ver q el otro no reaccionaba, movió la mano, haciéndole ver que adentro estarían más cómodos; pero la indecisión del otro le hizo entrar primero para ver si el mayor le seguía y tras dar resultado su idea, le guió hasta la cocina
-vamos, puedes sentarte aquí hyung, estaremos más tranquilos- señaló un banco de la mesa del desayunador. Una vez sentados, Hangeng le estiró la taza y con sumo cuidado la llevó a sus labios.
Tenía bastante tiempo de no probar una taza de chocolate, rara era la vez q su madre venía y le preparaba una buena jarra para dos días por lo menos, pero era tanto su gusto, que si le apetecía, la jarra se vaciaba en medio día. Su abuelo solía decir q las cosas debían tomarse en la temperatura correcta, si debían ir calientes, calientes debían estar y si iban frías, frías debían estar, y eso era para q conservaran el sabor q les hacía tan especial. Pero aunque el presente brebaje no tenía la temperatura requerida, sabía delicioso; buen contenido de azúcar, la cantidad correcta de chocolate y la consistencia correcta de la espuma.
-¿Te gustó?-
- Que si me gustó?...vaya, pero si está delicioso!!!- sentía q se estaba exaltando un poco- está muy rico, gracias- y volvió gacha la cabeza, no quería q el color rojo q ahora se notaba en sus mejillas subiera aún más… y eso ocurriría si él le veía.
Pero el más grande se botó de la risa, así que ante tal reacción tan inesperada, se puso nervioso, pero prefirió seguir a su hyung. Su risa salió a flote, él siempre le hacía reír de esa forma. Como aún tenía la taza entre las manos, un movimiento brusco por poco causa q se le callera el contenido de esta. Se sintió incomodo por el casi accidente y la vergüenza se apoderó de su ser, trayendo consigo el silencio más horrible que el menor hubiese tenido en su vida. Y ahora? Que podía decirle?. La llamada de LEVEL vino rápido a su mente y como si se tratara de un comentario de lo más normal, como si le dijera: “mira hay una araña ahí”, lo soltó...
- Me han hecho una llamada de una empresa llamada LEVEL, espero q quieran contratarme… necesito el trabajo- y volvió a tomar otro sorbo del liquido.
Pero no obtuvo respuesta, realmente no la esperaba, sabía q era un tema complicado y no esperaba que el mayor le solucionara la vida, así que hizo durar más su trago, ahora sí, no sabía q más decir.
-Bueno, sólo venía a traerte el chocolate, ya es tarde y estoy de entrometido. Es mejor que me vaya-
Ya se iba?...no queríaq lo hiciera, podría quedarse con él más tiempo, pero no deseaba verse como un rogón ,un niño chillón. Sus miradas se encontraron, Hangeng tenía unos lindos ojos, le intimidaban, pero algo le impedía bajar la mirada, le gustaba que le viera, le gustaba verlo…qué rayos le ocurría??!!
Tengo cosas que hacer mañana y estoy un poco cansado, tú también, así que ya no molestaré-
No tenía nada q alegar en contra. Era verdad, quizá el siguiente día fuera complicado. Tendría q hacer lo mismo de siempre, tomar el periódico y buscar el lugar que le pudiera ofrecer un trabajo. Pero por alguna extraña razón se sentí más tranquilo; esa llamada, aunque había sido rara, le había movido algo. Tras perderse de nuevo en sus pensamientos, vio a Hangeng dirigirse a la puerta y abrir.
-gracias por el chocolate hyung- dijo una vez Hangeng apretó el botón del elevador
-Si de nada, nos vemos después. Espero que encuentres trabajo pronto ¡Cuenta conmigo para lo que necesites!-
Sus palabras fueron alentadoras y se sintió con ánimo. Espero el momento en que el mayor se volviera para mostrarle su agradecimiento con una sonrisa, pero su vuelta jamás sucedió. Algo desilusionado cerró la puerta del apartamento y a través del picaporte le vio subir al elevador.
Suspiró. La visita de Hangeng le había alegrado su tan deprimente día, regresó a la cocina y tomó la taza que había dejado en la mesa, fue a su cuarto, se metió entre las cobijas, apagó las luces y dejó abierta las cortinas de su ventanal, para q entrara la luz de la luna. Tomó su libro de Stephen King y, ahora sí, se sentía a gusto, haciendo realidad el deseo de tomar chocolate sobre su cama.
-Hangeng hyung… Hangeng hyung- repitió una y otra vez, mientras bebía.
Intentó concentrarse en su lectura, pero no podía, en vano era su esfuerzo, así que no prosiguió. Dejó el libro a un lado y se dedicó simplemente a saborear el contenido de la taza.- Hangeng hyung… Hangeng hyung- dijo una vez más…-mi chocolate lo preparó Hangeng hyung… Hangeng hyung-
La luz del Sol golpeó sus parpados y le hizo despertar. Se había quedado dormido sin cerrar las cortinas. Frotó con fuerza sus ojos y su cara, se estiró, tenía tanta flojera de levantarse, sin embargo la necesidad le llamaba y la escases de dinero le invitaba buscar trabajo. Con mucho esfuerzo, bajó los pies de la cama y tanteó el piso buscando sus sandalias, pero un horrible piquete, le causó dolor en la planta del pie; subió de nuevo a la cama, y sus ojos perdieron todo el cansancio al ver su herida. Algo le había rasgado su sensible pie y la sangre brotaba de ella como fuente.
Volvió su vista al piso y un aire frio le llenó el pecho, lo que ahora veía le daba miedo y vergüenza, qué le diría a Hangeng ahora!?
-Cómo decirle que he roto su tasa?!?-
-ohh..rayos!!!- dijo y se dejó caer nuevamente en el sofá, quería regresar a esos brazos, “Morfeo!!” suplicaba una y otra vez, pero no podía, ni siquiera contar ovejitas le servía. Sentía frio… mucho, estaba cansado, pero la piel la sentía de gallina, no quería ir a su cuarto, le daba mucha flojera. El simple hecho de pensar en correr las cobijas, quitarse el traje y ponerse el pijama, le fastidiaba. Rodeo su cuerpo con su brazos y trató de buscar una buena posición para volver a dormir…
Ring ring!!
-EL MALDITO TELÉFONO!!!- refunfuño; tenía tantas ganas de dejarlo sonar una vez más, pero algo le decía q debía contestar… se levantó con más rapidez y contestó medio adormilado- Bueno?-
-buenas noches, disculpe, hablo a casa de Kim Kibum?- preguntó una voz femenina del otro lado de la linea
-sí soy yo…quién habla?- estaba algo asustado y molesto; si resultaba ser una vendedora de seguros, colgaría inmediatamente, tenía cosas más importantes de q ocuparse en aquel sofá.
-Hablo de la compañía LEVEL, en la cual usted dejó su currículum; la empresa ha pedido q compruebe sus datos.- dijo seriamente la muchacha
-y hay alguna anomalía?- se preocupó, el documentó lo revisó bastantes veces, no podía permitirse error alguno.
-No, hasta el momento no, cualquier cosa le llamaremos. Muchas gracias por atender, LEVEL tomará en cuenta sus documentos. Que tenga buena noche- La mujer del otro lado, sonaba realmente educada. Una vez dicho eso, colgó, pero Kibum estaba demasiado confundido como para despedirse adecuadamente. Y ahora, q pasaría…? le hablarían para el trabajo?...estaba muy nervioso. El sueño se le esfumó, todo se le había esfumado, se encontraba en blanco… lo único q recordaba era la palabra LEVEL. No estaba seguro de haber mandado su currículum a ese lugar.
Una luz brillante le regresó a la realidad; se dio cuenta q tenía las cortinas corridas y q ahora sí, ya era de noche, las luces de los edificios ya se hacían presentes, y las historias de las que no quería ser parte, quizá, ya se habían empezado a formar. Se acercó al ventanal para cerrar las cortinas, y un pequeño aire le hizo recordar q tenía frio. Una vez cubiertas las luces, se dirigió a su habitación y con resignación, comenzó a cambiarse. Escogió el pijama más caliente q tenía, color gris con azul; primero la playera, después el pantalón, y encima se colgó una chamarra de lana.
Mientras buscaba unas calcetas, la puerta comenzó a sonar…alguien tocaba. Por su mente cruzaron las locas del piso 7, con su tonta tasita de azúcar, como pudo se las puso en el camino hasta la puerta y encendió las luces del apartamento; pero al abrir, se sorprendió al ver a su visita…
Hangeng estaba a escasos centímetros del elevador…¿tanto se había tardado en abrir?
-Ho…hola- dijo, haciendo q el mayor volviera hasta su puerta.
-Hola de nuevo-
Estaba algo nervioso, hacía mucho tiempo que Hangeng no iba a verle, quizá desde la vez en que le llevó el dinero de la segunda mensualidad. Este chico le ponía nervioso, no sabía bien la razón, quizá se sentía intimidado ante su presencia, su altura…su olor… Pero esta vez, traía un olor algo distinto, un olor como a leche… entre las manos, el otro traía una taza…
-Amh…hyung…para… para qué es la taza?- estaría bien preguntar?...no quería verse como un chismoso
-¡Ahhh! la taza… este… es un poco de chocolate que te he traído.- Chocolate…una taza de chocolate..-Pensé que tendrías un poco de frío y…- frio…cierto… hacía mucho frio… no sabía si hacía bien, pero no podía dejar a su hyung fuera con semejante frio…
-Quieres pasar?- sentía sus mejillas arder. No tenía idea de lo que hacía, mucho menos del porqué lo hacía, pero estaba justificado, afuera hacía mucho frio, demasiado; sería una grosería y cargo de conciencia dejar q el mayor lo enfrentara con sus brazos descubiertos. Es q acaso él no sentía como calaba el aire? Al ver q el otro no reaccionaba, movió la mano, haciéndole ver que adentro estarían más cómodos; pero la indecisión del otro le hizo entrar primero para ver si el mayor le seguía y tras dar resultado su idea, le guió hasta la cocina
-vamos, puedes sentarte aquí hyung, estaremos más tranquilos- señaló un banco de la mesa del desayunador. Una vez sentados, Hangeng le estiró la taza y con sumo cuidado la llevó a sus labios.
Tenía bastante tiempo de no probar una taza de chocolate, rara era la vez q su madre venía y le preparaba una buena jarra para dos días por lo menos, pero era tanto su gusto, que si le apetecía, la jarra se vaciaba en medio día. Su abuelo solía decir q las cosas debían tomarse en la temperatura correcta, si debían ir calientes, calientes debían estar y si iban frías, frías debían estar, y eso era para q conservaran el sabor q les hacía tan especial. Pero aunque el presente brebaje no tenía la temperatura requerida, sabía delicioso; buen contenido de azúcar, la cantidad correcta de chocolate y la consistencia correcta de la espuma.
-¿Te gustó?-
- Que si me gustó?...vaya, pero si está delicioso!!!- sentía q se estaba exaltando un poco- está muy rico, gracias- y volvió gacha la cabeza, no quería q el color rojo q ahora se notaba en sus mejillas subiera aún más… y eso ocurriría si él le veía.
Pero el más grande se botó de la risa, así que ante tal reacción tan inesperada, se puso nervioso, pero prefirió seguir a su hyung. Su risa salió a flote, él siempre le hacía reír de esa forma. Como aún tenía la taza entre las manos, un movimiento brusco por poco causa q se le callera el contenido de esta. Se sintió incomodo por el casi accidente y la vergüenza se apoderó de su ser, trayendo consigo el silencio más horrible que el menor hubiese tenido en su vida. Y ahora? Que podía decirle?. La llamada de LEVEL vino rápido a su mente y como si se tratara de un comentario de lo más normal, como si le dijera: “mira hay una araña ahí”, lo soltó...
- Me han hecho una llamada de una empresa llamada LEVEL, espero q quieran contratarme… necesito el trabajo- y volvió a tomar otro sorbo del liquido.
Pero no obtuvo respuesta, realmente no la esperaba, sabía q era un tema complicado y no esperaba que el mayor le solucionara la vida, así que hizo durar más su trago, ahora sí, no sabía q más decir.
-Bueno, sólo venía a traerte el chocolate, ya es tarde y estoy de entrometido. Es mejor que me vaya-
Ya se iba?...no queríaq lo hiciera, podría quedarse con él más tiempo, pero no deseaba verse como un rogón ,un niño chillón. Sus miradas se encontraron, Hangeng tenía unos lindos ojos, le intimidaban, pero algo le impedía bajar la mirada, le gustaba que le viera, le gustaba verlo…qué rayos le ocurría??!!
Tengo cosas que hacer mañana y estoy un poco cansado, tú también, así que ya no molestaré-
No tenía nada q alegar en contra. Era verdad, quizá el siguiente día fuera complicado. Tendría q hacer lo mismo de siempre, tomar el periódico y buscar el lugar que le pudiera ofrecer un trabajo. Pero por alguna extraña razón se sentí más tranquilo; esa llamada, aunque había sido rara, le había movido algo. Tras perderse de nuevo en sus pensamientos, vio a Hangeng dirigirse a la puerta y abrir.
-gracias por el chocolate hyung- dijo una vez Hangeng apretó el botón del elevador
-Si de nada, nos vemos después. Espero que encuentres trabajo pronto ¡Cuenta conmigo para lo que necesites!-
Sus palabras fueron alentadoras y se sintió con ánimo. Espero el momento en que el mayor se volviera para mostrarle su agradecimiento con una sonrisa, pero su vuelta jamás sucedió. Algo desilusionado cerró la puerta del apartamento y a través del picaporte le vio subir al elevador.
Suspiró. La visita de Hangeng le había alegrado su tan deprimente día, regresó a la cocina y tomó la taza que había dejado en la mesa, fue a su cuarto, se metió entre las cobijas, apagó las luces y dejó abierta las cortinas de su ventanal, para q entrara la luz de la luna. Tomó su libro de Stephen King y, ahora sí, se sentía a gusto, haciendo realidad el deseo de tomar chocolate sobre su cama.
-Hangeng hyung… Hangeng hyung- repitió una y otra vez, mientras bebía.
Intentó concentrarse en su lectura, pero no podía, en vano era su esfuerzo, así que no prosiguió. Dejó el libro a un lado y se dedicó simplemente a saborear el contenido de la taza.- Hangeng hyung… Hangeng hyung- dijo una vez más…-mi chocolate lo preparó Hangeng hyung… Hangeng hyung-
La luz del Sol golpeó sus parpados y le hizo despertar. Se había quedado dormido sin cerrar las cortinas. Frotó con fuerza sus ojos y su cara, se estiró, tenía tanta flojera de levantarse, sin embargo la necesidad le llamaba y la escases de dinero le invitaba buscar trabajo. Con mucho esfuerzo, bajó los pies de la cama y tanteó el piso buscando sus sandalias, pero un horrible piquete, le causó dolor en la planta del pie; subió de nuevo a la cama, y sus ojos perdieron todo el cansancio al ver su herida. Algo le había rasgado su sensible pie y la sangre brotaba de ella como fuente.
Volvió su vista al piso y un aire frio le llenó el pecho, lo que ahora veía le daba miedo y vergüenza, qué le diría a Hangeng ahora!?
-Cómo decirle que he roto su tasa?!?-
Última edición por mawiielva el Mar Mar 30, 2010 4:39 am, editado 2 veces

macoon~- Suju ocioso

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Inscrita/o el: 21/08/2009
Re: (HanBum) Tasita de chocolate
El ruido estruendoso del despertador anunciaba la llegada de un nuevo día, día que Hangeng amaba por el simple hecho de ser sábado, era fin de semana y no iba a trabajar y la diferencia de poder amar el domingo de la misma manera, es que no tenía que pensar que al siguiente día tenía que ir al trabajo, aunque por ser sábado el despertador ni siquiera debería ser nombrado, pero para el muchacho ese día la alarma tenía que funcionar pues tenía que encargarse de los asuntos con los cuales no podía entre semana, y si ese pequeño aparatito no fuera accionado podría pasar el día entero durmiendo, así que con energía se levantó de la comodísima y tibia cama que en imaginaciones susurraba que no se fuera de ella, así que para no hacer más grande ese tormento se dirigió al baño para tomar una ducha, acción que desde hacía varios años se había convertido en lo primero que hacía por las mañanas y que ciertamente si no llevaba a cabo lo ponía de un humor irritable.
El baño favorecía el agradable carácter del joven, así que con ánimos y un hambre atroz se dirigió a preparase algo de comer, la nevera y las alacenas habían sido favorecidas hacía apenas la noche anterior así que podría preparase cualquier exquisitez, tomó algunas frescas frutas y se preparó una ensalada que acompañaba con un tazón de cereal con avellanas y leche, y una taza de aromático café un desayuno sencillo pero que disfrutaba con mucho placer al menos de que algo perturbara sus pensamientos como lo hacía en ese momento observar la pequeña olla donde hacía unas horas había preparado un espumoso chocolate y que todavía albergaba los restos del protagonista de la noche anterior.
-Se habrá dado cuenta-retumbaba en su cabeza la angustiante suposición. Lo cierto era que aquello le inquietaba bastante y aunado a lo que pasaba últimamente hacía que sus mejillas se colorearan de un rojo tenue
Flashback
Aquel día Hangeng regresaba de un arduo día laboral, paseaba por el pasillo de su edificio, disponiéndose a encerrarse en su apartamento y no saber de nada ni nadie hasta el día siguiente, pero no podía deshacerse de la promesa que había adquirido, su vecino el pequeño Bum pasaba por un momento difícil y él se había prestado a tenderle ayuda con el pago de la renta, sabía que pronto llegaría el plazo de pago, así que decidió que era mejor llevarle el efectivo a su departamento, pues eran casi nulas las oportunidades que tenía para verlo.
Se dirigió al departamento del menor de manera eufórica, no sabía si era pena o cierto miedo lo que sentía en ese momento pero el hecho de imaginarse de nuevo frente a él, prestándole dinero y oyendo frases de humildad de parte del muchacho hacía que su corazón diera un vuelco cada vez que pensaba en algo peor. Así que con fuerzas que no sabía de donde sacaba tocó levemente el marco que presentaba la entrada hacía el departamento de Kibum.
-Hola-dijo una voz que se acercaba de entre la sala pero que no salió para recibirlo.
-Hola, he venido a traerte el dinero ¿Recuerdas? lo prometí.- afirmó
esperando que eso hiciera saliera al muchacho, aunque deseaba quedarse ahí y no ver la reacción del otro.
-Claro que lo recuerdo…pasa, pasa no puedes quedarte ahí, espero que no te moleste todo este tiradero-dijo el menor al encontrarse en los sillones papeles botados por todos lados.
-Sólo te dejo el dinero y me voy no quiero estorbar-comentó el otro empezando a notar la presencia de su nerviosismo-veo que tienes cosas que hacer, así que aquí te dejo el dinero- y colocó un sobre que evidentemente contenía un fajo de billetes, cerca del centro de mesa.
-Perdón por ser tan grosero y muchas gracias esta será la última……
No pudo concluir pues un folder reveló su contenido al caer al piso y de la impresión ni siquiera se percató de que su vecino ya se iba, o al menos eso parecía hasta que Geng se dio cuenta del desastre en el centro de la sala.
-Déjame te ayudo a recogerlo-dijo mientras tomaba unas hojas entre sus manos, sin poder evitar revisar de reojo la situación por la cual Kibum se encontraba alterado.
-¿Es tu curriculum?-cuestionó sin darse cuenta que se había delatado, hecho que trato de remediar tomando otro bonche de hojas que permitiera esconder el color que lo embargaba.
-Sí, he estado buscando trabajo desde hace algún tiempo, pero la situación no es tan buena-dijo el otro sincerándose ante la pregunta de Hangeng, tratando de evitar que otra avalancha de hojas cayera del sofá.
La cara del anfitrión había tomado un color pálido y una mueca de decepción se apoderó de él y al mayor le pesó aquel gesto, pensaba cómo ayudarlo o al menos que debía decirle ante tal preocupación, no podía carburar, algo en él lo hacía sentirse mal, no podía evitar sentir pena y se sentía impotente al creer que era su obligación. ¿Qué debía hacer?
La respuesta se encontró entre sus manos, así, sin que el menor se diera cuenta tomó uno de sus documentos y los guardó entre su saco a manera de que no se notaran y dejó el resto en el sillón.
-Por dios, ha sido mi culpa, ya me voy, dejaré que sigas arreglando tus cosas-dijo como pretexto para salir lo antes posible del lugar y no ser sorprendido.
-Gracias –contestó Kibum que se reponía, sentándose y acomodando los demás papeles
Y huyó de la escena como un ladrón.
Fin flashback
Hangeng volvió a la estancia de su cocina, gracias a la molestia que le producía haberse quedado mirando fijamente durante algún tiempo.
No, no creo que se haya dado cuenta-pensaba aún en aquel recuerdo-de todos modos aún no le hablan.
Terminó de desayunar y revisó la lista de cosas pendientes que tenía que hacer, debía subir al noveno piso a dejar su traje en la pequeña tintorería que se encontraba en el edificio, pues pronto se acercaba la junta administrativa; arreglar papeles en el banco, redactar el plan de control de áreas comerciales, ordenar algunos documentos y como si fuera poco hacer la limpieza de su departamento que bien podría hacer alguna muchacha, pero que prefería hacer él, para evitar desconocidos en su “casa”, además de que tomaba como su responsabilidad mantener limpio y ordenado su lujoso departamento.
De entre el closet tomó un elegante traje negro que a juzgar por la apariencia había costado lo suficiente como para pagar un viaje placentero alrededor del mundo; llevar el traje a la tintorería sería lo primero que haría, pues el sábado sólo estaba abierto por las mañanas.
Salió del departamento y tomó las escaleras, tenía tiempo suficiente para por lo menos ese día olvidarse del rutinario elevador y las escaleras serían sólo para él pues nadie la utilizaba muy a menudo y evitaría encontrarse con las solteronas hermanas.
El piso nueve albergaba en su mayoría pequeños negocios del mismo edificio y la tintorería era indispensable para Hangeng, al igual que la adjunta lavandería a donde llevaba su ropa, pues lo único que no hacía el muchacho era lavar la ropa, ya que eso necesitaba de dedicación y él no era bueno con el cuidado de sus prendas que en su mayoría eran lo bastante costosas como para andarlas arruinando. Pronto llegó a la tintorería donde trabajaba una de sus admiradoras, una muchacha educada y bonita que de no ser porque se encerraba en ese lugar, hubiese sido alguna especie de modelo o actriz que vivía enamorada de Geng, pero que sólo se limitaba a obsérvalo y saludarlo cuando se presentaba a pedir del servicio.
-Hola Hangeng, ¿lo mismo de siempre verdad?
-Hola, sí ya sabes, tú lo sabes todo
-Lo llevaré a tu departamento el lunes por la tarde
-Ok. Está bien, te espero el lunes
Y diciendo esas palabras se dispuso a regresar a su departamento, de igual forma que como había llegado, aunque tomar el elevador lo había tentado, últimamente su vida había tomado cierta diversión lo y el elevador era el testigo de aquellos momentos, de nuevo su vista se fijo profundamente ahora en éste, haciendo inevitable no pensar en el otro protagonista.
-Es verdad olvidé mi taza-pensó visualizándose yendo por ella y cierta alegría lo hizo sonreír, aunque tantas veces que lo visitaba, emocionarse de esa forma y recordar lo del desayuno, lo mareaba y hacía sentir patético, ¿acaso era normal lo que sentía?
Bajó las escaleras con toda calma, hasta que se encontró con quien había estado pensado.
-Vaya, nos topamos siempre en el pasillo-dijo sorprendido y muy nervioso, deseaba encontrárselo pero no tan de pronto y no mientras pensaba en él
Notaba impaciente al menor no sabía cuál era el motivo, así que lo que menos hizo fue recordarle que tenía su taza, pues eso significaba permanecer más tiempo con él.
-Ammm bueno nos vemos luego-se despidió dándose cuenta de que no recibía alguna palabra que indicara que se podía marchar, sino al revés, los ojos de su vecino se clavaron profundamente en los de él como si intentara decirle algo, situación que puso a Hangeng al borde del pánico y que esta vez había hecho que el muchacho palideciera y no se sonrojara como era su costumbre.
-Ya se dio cuenta-fue lo único que imagino, percatándose de la importancia de lo que había dicho el menor
Una sensación de desmayo empezó a invadirlo, jamás se había sentido en tan embarazosa condición, tanto que no podía prestar atención a lo que el otro decía
-No puede ser, si se habrá dado cuenta-sólo eso aparecía en su cabeza, esa frase que lo había apartado de la presencia de su vecino y que sólo ensombrecía su mente.
-Qué bueno-sólo eso pudo contestar-tengo muchas cosas que hacer nos vemos después, adiós-no sabía como había articulado eso pero lo dijo y salió despavorido hacía las escaleras que se volvieron peligrosas para el frío estado en el que se encontraba el muy preocupado muchacho, como si alguien lo persiguiera casi corría para llegar a esconderse a su apartamento, abrió la puerta torpemente y de un portazo se despejo saltando a uno de los sillones.
-Cómo le voy a decir que yo robé su curriculum, que lo entregué en mi trabajo y que por eso le hablaron, ¿Cómo le digo que yo le conseguí trabajo?...
El baño favorecía el agradable carácter del joven, así que con ánimos y un hambre atroz se dirigió a preparase algo de comer, la nevera y las alacenas habían sido favorecidas hacía apenas la noche anterior así que podría preparase cualquier exquisitez, tomó algunas frescas frutas y se preparó una ensalada que acompañaba con un tazón de cereal con avellanas y leche, y una taza de aromático café un desayuno sencillo pero que disfrutaba con mucho placer al menos de que algo perturbara sus pensamientos como lo hacía en ese momento observar la pequeña olla donde hacía unas horas había preparado un espumoso chocolate y que todavía albergaba los restos del protagonista de la noche anterior.
-Se habrá dado cuenta-retumbaba en su cabeza la angustiante suposición. Lo cierto era que aquello le inquietaba bastante y aunado a lo que pasaba últimamente hacía que sus mejillas se colorearan de un rojo tenue
Flashback
Aquel día Hangeng regresaba de un arduo día laboral, paseaba por el pasillo de su edificio, disponiéndose a encerrarse en su apartamento y no saber de nada ni nadie hasta el día siguiente, pero no podía deshacerse de la promesa que había adquirido, su vecino el pequeño Bum pasaba por un momento difícil y él se había prestado a tenderle ayuda con el pago de la renta, sabía que pronto llegaría el plazo de pago, así que decidió que era mejor llevarle el efectivo a su departamento, pues eran casi nulas las oportunidades que tenía para verlo.
Se dirigió al departamento del menor de manera eufórica, no sabía si era pena o cierto miedo lo que sentía en ese momento pero el hecho de imaginarse de nuevo frente a él, prestándole dinero y oyendo frases de humildad de parte del muchacho hacía que su corazón diera un vuelco cada vez que pensaba en algo peor. Así que con fuerzas que no sabía de donde sacaba tocó levemente el marco que presentaba la entrada hacía el departamento de Kibum.
-Hola-dijo una voz que se acercaba de entre la sala pero que no salió para recibirlo.
-Hola, he venido a traerte el dinero ¿Recuerdas? lo prometí.- afirmó
esperando que eso hiciera saliera al muchacho, aunque deseaba quedarse ahí y no ver la reacción del otro.
-Claro que lo recuerdo…pasa, pasa no puedes quedarte ahí, espero que no te moleste todo este tiradero-dijo el menor al encontrarse en los sillones papeles botados por todos lados.
-Sólo te dejo el dinero y me voy no quiero estorbar-comentó el otro empezando a notar la presencia de su nerviosismo-veo que tienes cosas que hacer, así que aquí te dejo el dinero- y colocó un sobre que evidentemente contenía un fajo de billetes, cerca del centro de mesa.
-Perdón por ser tan grosero y muchas gracias esta será la última……
No pudo concluir pues un folder reveló su contenido al caer al piso y de la impresión ni siquiera se percató de que su vecino ya se iba, o al menos eso parecía hasta que Geng se dio cuenta del desastre en el centro de la sala.
-Déjame te ayudo a recogerlo-dijo mientras tomaba unas hojas entre sus manos, sin poder evitar revisar de reojo la situación por la cual Kibum se encontraba alterado.
-¿Es tu curriculum?-cuestionó sin darse cuenta que se había delatado, hecho que trato de remediar tomando otro bonche de hojas que permitiera esconder el color que lo embargaba.
-Sí, he estado buscando trabajo desde hace algún tiempo, pero la situación no es tan buena-dijo el otro sincerándose ante la pregunta de Hangeng, tratando de evitar que otra avalancha de hojas cayera del sofá.
La cara del anfitrión había tomado un color pálido y una mueca de decepción se apoderó de él y al mayor le pesó aquel gesto, pensaba cómo ayudarlo o al menos que debía decirle ante tal preocupación, no podía carburar, algo en él lo hacía sentirse mal, no podía evitar sentir pena y se sentía impotente al creer que era su obligación. ¿Qué debía hacer?
La respuesta se encontró entre sus manos, así, sin que el menor se diera cuenta tomó uno de sus documentos y los guardó entre su saco a manera de que no se notaran y dejó el resto en el sillón.
-Por dios, ha sido mi culpa, ya me voy, dejaré que sigas arreglando tus cosas-dijo como pretexto para salir lo antes posible del lugar y no ser sorprendido.
-Gracias –contestó Kibum que se reponía, sentándose y acomodando los demás papeles
Y huyó de la escena como un ladrón.
Fin flashback
Hangeng volvió a la estancia de su cocina, gracias a la molestia que le producía haberse quedado mirando fijamente durante algún tiempo.
No, no creo que se haya dado cuenta-pensaba aún en aquel recuerdo-de todos modos aún no le hablan.
Terminó de desayunar y revisó la lista de cosas pendientes que tenía que hacer, debía subir al noveno piso a dejar su traje en la pequeña tintorería que se encontraba en el edificio, pues pronto se acercaba la junta administrativa; arreglar papeles en el banco, redactar el plan de control de áreas comerciales, ordenar algunos documentos y como si fuera poco hacer la limpieza de su departamento que bien podría hacer alguna muchacha, pero que prefería hacer él, para evitar desconocidos en su “casa”, además de que tomaba como su responsabilidad mantener limpio y ordenado su lujoso departamento.
De entre el closet tomó un elegante traje negro que a juzgar por la apariencia había costado lo suficiente como para pagar un viaje placentero alrededor del mundo; llevar el traje a la tintorería sería lo primero que haría, pues el sábado sólo estaba abierto por las mañanas.
Salió del departamento y tomó las escaleras, tenía tiempo suficiente para por lo menos ese día olvidarse del rutinario elevador y las escaleras serían sólo para él pues nadie la utilizaba muy a menudo y evitaría encontrarse con las solteronas hermanas.
El piso nueve albergaba en su mayoría pequeños negocios del mismo edificio y la tintorería era indispensable para Hangeng, al igual que la adjunta lavandería a donde llevaba su ropa, pues lo único que no hacía el muchacho era lavar la ropa, ya que eso necesitaba de dedicación y él no era bueno con el cuidado de sus prendas que en su mayoría eran lo bastante costosas como para andarlas arruinando. Pronto llegó a la tintorería donde trabajaba una de sus admiradoras, una muchacha educada y bonita que de no ser porque se encerraba en ese lugar, hubiese sido alguna especie de modelo o actriz que vivía enamorada de Geng, pero que sólo se limitaba a obsérvalo y saludarlo cuando se presentaba a pedir del servicio.
-Hola Hangeng, ¿lo mismo de siempre verdad?
-Hola, sí ya sabes, tú lo sabes todo
-Lo llevaré a tu departamento el lunes por la tarde
-Ok. Está bien, te espero el lunes
Y diciendo esas palabras se dispuso a regresar a su departamento, de igual forma que como había llegado, aunque tomar el elevador lo había tentado, últimamente su vida había tomado cierta diversión lo y el elevador era el testigo de aquellos momentos, de nuevo su vista se fijo profundamente ahora en éste, haciendo inevitable no pensar en el otro protagonista.
-Es verdad olvidé mi taza-pensó visualizándose yendo por ella y cierta alegría lo hizo sonreír, aunque tantas veces que lo visitaba, emocionarse de esa forma y recordar lo del desayuno, lo mareaba y hacía sentir patético, ¿acaso era normal lo que sentía?
Bajó las escaleras con toda calma, hasta que se encontró con quien había estado pensado.
-Vaya, nos topamos siempre en el pasillo-dijo sorprendido y muy nervioso, deseaba encontrárselo pero no tan de pronto y no mientras pensaba en él
Notaba impaciente al menor no sabía cuál era el motivo, así que lo que menos hizo fue recordarle que tenía su taza, pues eso significaba permanecer más tiempo con él.
-Ammm bueno nos vemos luego-se despidió dándose cuenta de que no recibía alguna palabra que indicara que se podía marchar, sino al revés, los ojos de su vecino se clavaron profundamente en los de él como si intentara decirle algo, situación que puso a Hangeng al borde del pánico y que esta vez había hecho que el muchacho palideciera y no se sonrojara como era su costumbre.
-Ya se dio cuenta-fue lo único que imagino, percatándose de la importancia de lo que había dicho el menor
Una sensación de desmayo empezó a invadirlo, jamás se había sentido en tan embarazosa condición, tanto que no podía prestar atención a lo que el otro decía
-No puede ser, si se habrá dado cuenta-sólo eso aparecía en su cabeza, esa frase que lo había apartado de la presencia de su vecino y que sólo ensombrecía su mente.
-Qué bueno-sólo eso pudo contestar-tengo muchas cosas que hacer nos vemos después, adiós-no sabía como había articulado eso pero lo dijo y salió despavorido hacía las escaleras que se volvieron peligrosas para el frío estado en el que se encontraba el muy preocupado muchacho, como si alguien lo persiguiera casi corría para llegar a esconderse a su apartamento, abrió la puerta torpemente y de un portazo se despejo saltando a uno de los sillones.
-Cómo le voy a decir que yo robé su curriculum, que lo entregué en mi trabajo y que por eso le hablaron, ¿Cómo le digo que yo le conseguí trabajo?...

Maniie~~- Suju baby

-

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Re: (HanBum) Tasita de chocolate
Tras tres intentos fallidos de pegar la taza, se dio por vencido. Ni la cinta adhesiva, ni el pegamento en barra ni el blanco, sirvieron de mucho. Aún tenía la posibilidad de pegarlo con silicón o con uno de esos pegamentos de cola súper fuertes, pero sabía q el olor y sabor podrían quedar impregnados en ella y el chocolate o cualquier bebida q su vecino pusiera en él, tomarían un sabor no muy agradable.
Resignado, tuvo que hacerse a la idea de q una taza nueva sería lo más conveniente. Si ordenaba su horario perfectamente, podría ir al centro comercial y buscar una taza parecida; tendría q afrontar a Hangeng y decirle la verdad!...pero no sabía si podría hacerlo… El mayor amablemente había ido al departamento a traerle una taza de chocolate, y no cualquier chocolate, un rico y delicioso chocolate…¿y cómo le pagaba él?...rompiendo su taza.
-quizá es su tasa favorita y te la prestó pensando que la cuidarías ..pero ve lo que haces!!! La rompes….te presta dinero para el departamento y encima trae una taza de chocolate...QUE ROMPES!!- se recriminaba el menor.
Sin más, recogió los pedazos del recipiente, que ahora estaban pegajosos por el pegamento, para llevarlos al cesto de basura que estaba en la cocina, mientras lo observaba con pena. Si tan sólo hubiese tenido más cuidado, si no se hubiese quedado dormido con la taza en la mano, si se hubiera permitido dormir como la gente normal…pero el maldito hubiera no existía.
-y cómo la voy a comprar?...no tengo dinero!....rayos!- revolvió más su cabello de por sí ya despeinado, y como no queriendo, echo los trozos al bote de basura.- ni modo que vaya con Hangeng y le diga: sabes q hyung, rompí tu tasa, podrías prestarme algo de dinero para comprarte una!?...rayos rayos!-
El reloj marcaba las 8:10 de la mañana, tenía q alistarse lo más pronto para comenzar con su rutina de “busca empleos”, tomó un jugo de soya de la alacena y con el popote, le fue bebiendo hasta el baño, una costumbre muy desagradable que tenía. Se desvistió y dejó el cubo de soya en el lavabo. Abrió la llave del agua caliente, después de la fría y una vez que el agua se encontró a la temperatura que deseaba, se metió a bañar.
Estaba disfrutando de la sensación que le causaba la caída de la temperatura perfecta sobre su delicada piel, cuando el teléfono sonó. Últimamente, las personas tendían a hacer llamadas en los momentos menos indicados. Aunque claro, estando del otro lado de la línea, donde no podían ver nada de lo que hacían, las personas no podían saber si estaba ocupado en necesidades del baño o dormido como un bebé.
Giró la cabeza de la llave para q se detuviera la caída de agua, y salió lo más rápido que pudo del baño, sin importar que el frio le calara hasta en los huesos. Llegó a la cocina y descolgó justo antes de que la contestadora diera inicio.
-diga!?-dijo tratando de recuperar aire
-buenos días, hablo de la compañía LEVEL, para darle un mensaje al señor Kim Kibum, se encontrará en casa?- preguntó la misma voz femenina del día anterior. Había sido tonto preguntar por el señor Kibum al señor Kibum, cuando la única persona que vivía con el Señor Kibum…era el Señor Kibum.
-sí, soy yo…sucede algo con mis datos?- preguntó recordando el mensaje del día anterior y temblando un poco más, se estaba enfriando por el contacto del aire con su cuerpo mojado y además estaba nervioso por la llamada.
-no, no con eso no hay problema, deje lo paso a otra línea… el Sr. Kwon desea hablar con usted.-y después de eso, lo pasó a llamada en espera; lo hizo sin siquiera darle explicación alguna, ¿quién rayos era el señor Kwon y para qué demonios quería hablar con él!?
Esperó.
Tras varios minutos…o quizá segundos, pero él sentía que habían sido minutos porq el frio le calaba, una voz grave le contestó, poniéndolo más nervioso.
-bueno, Señor KiBum?- articulo el hombre. Sus palabras no era muy audibles, pero en todo caso, eso fue lo que entendió KiBum.
-si..sí, soy yo.
-Bien muchacho, soy el señor Kwon, soy ejecutivo en la empresa LEVEL…supongo q tendrás idea sobre a que nos dedicamos. Verdad?
Bueno, si mal no recordaba, LEVEL era un empresa dedicada a la producción de ciertos productos de alta cálida y estaba aliada con otras importantes empresas del extranjero.
-Sí, así es, pero no sé a dónde vamos con esto…-
-vamos al futuro muchacho, LEVEL será una de la más exitosas empresas a nivel mundial. Ya lo es a nivel nacional, ahora debemos dar pasos hacia adelante y crear un plan para poder llevar a cabo nuestra mundialización…-
-sí, bueno, pero yo me refería q…que no entiendo porQ necesitaba hablar conmigo Sr. Kwon…-
-bien, bien...digamos q LEVEL tiene bacantes y nos han recomendado tus servicios. Muchacho, nos encantaría q vinieras a trabajar con nosotros. Sabemos q eres un administrador recién egresado, pero la persona q nos ha traído tu curriculum, nos aseguró que eras un as en lo que te especializas. Así que sin más te contratamos, o eso queremos…contratarte.-
-entonces, deberé ir a una entrevista de trabajo?-
-no! Por eso te he llamado yo personalmente, para evitarnos todo ese drama de las entrevistas. Es algo tedioso sabes?. Pero como eres recomendado de una gran personalidad de esta empresa, pues ya estás dentro…dime muchacho…te parece…?-
El día había empezado mal, pero se había compuesto. Había conseguido trabajo sin tener q ir a buscarlo!. Se sentía como un tramposo, pero vamos, lo habían recomendado y conocían de sus esfuerzos y capacidad, aquella persona debía de ser todo un Santo. Tenía q agradecerle.
-sí con mucho gusto!!...yo trabajaré con ustedes Sr.!-
-Excelente!!... Entonces tendrás q presentarte a partir del lunes a las 8 de la mañana en punto, si puedes un poco antes. Acá se te dará tu horario y las actividades q deberás ejercer. O bueno, todo el papeleo q deberás organizar y ya sabes…cosas q ustedes los administradores saben hacer. También firmaremos tu contrato y se te dirá la cantidad q te pagaremos. Estás de a cuerdo?-
-sí señor, claro…gracias…pero…una duda Sr. ... disculpe, pero…quién me ha recomendado? –
-ohh…sabía q la curiosidad te ganaría, él me lo advirtió…pero…no puedo decirlo, es un anónimo con mucho ángel.- Lo último que dijo el Sr. Kwon fue algo cursi, pero de alguna forma tenía razón. Esa persona tenía una gran alma, pero quería agradecerle personalmente.
Después de colgar se fue rápidamente al baño para terminar de lavarse. Se sentía seguro, tranquilo, descansado; al fin, después de tanto tiempo, tenía trabajo. Ese día ya no tendría q salir a buscar con el periódico en mano, lo tendría libre, totalmente libre. Entonces pues, la taza nueva para Hangeng debía ser comprada.
Una vez vestido y perfumado, abrió el último cajón de su tocador y con sumo cuidado, sacó las tarjetas de crédito que no había tocado en mucho tiempo, salvo para emergencias. Como ahora el dinero no le estaría faltando tanto, podría arriesgarse a pagar con la tarjeta, ya nada de préstamos a sus vecinos, a sus padres y a su amigo Dean. Podría pagarle todo a Hangeng, hasta la taza!!
Tomó sus llaves, el celular, guardo las tarjetas en su cartera, y salió del apartamento rumbo al elevador, debía ir a comprar esa taza.. Mientras su cabeza daba mil vueltas sobre qué modelo podría comprar o cómo le gustaría más Hangeng, la voz del mayor se hizo presente.
-Vaya, nos topamos siempre en el pasillo-dijo Hangeng
Giró su cabeza, verle le tomó por sorpresa, aún no sabía cómo le iba a decir lo de la taza. Sentía mucho miedo, lo que más quería en ese momento era que el tonto elevador se abriera y que pudiera avanzar hacia él corriendo para escapar y no dar explicación. Pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablar con Hangeng, le gustaba mucho hablar con él…tenía un algo...pero no sabía qué! Sus labios reclamaban por decirle la verdad… pero su conciencia no se lo permitía, le daba miedo la reacción del otro..y si se enojaba?
-Ammm bueno nos vemos luego-se despidió el mayor cuando no obtuvo respuesta de él. Sintiéndose como un tonto, intentó articular palabra y lo único q dijo fue:
-Alguien me recomendó para un trabajo en LEVEL- bueno, era algo importante, un buen tema de conversación. Algo que no le hacía sentirse tan mal por romper su taza- así que ya tengo trabajo, empezaré a trabajar ahí a partir del lunes…y..si..bueno…la persona q me recomendó debe ser un ángel. Quisiera agradecerle personalmente…¿te imaginas quién podría ser?-rió bajito, sintiéndose un poco apenado-bueno..qué piensas?.
-Qué bueno!- fue lo único que le dijo Hangeng -tengo muchas cosas que hacer nos vemos después, adiós- y se fue corriendo por las escaleras.
-quizá de verdad estará muy ocupado.-pensó y se encogió de hombros. Pulsó el botón del elevador, que al instante se abrió y rogó porQ en el camino, ninguna acosadora sexual se paseara por su camino.-Menos mal que Hangeng no me preguntó por la taza-
Estaba contento por haber visto al mayor, si le había causado pánico, pero al menos había compartido con él su felicidad. No le había dicho nada importante o alentador; pero estaba seguro de que Hangeng se sentía alegre por él. Salió del elevador más tranquilo y se dirigió a la salida cantando alegremente, como niñita de preescolar
- Hangeng hyung… Hangeng hyung…- cantaba mientras se acercaba a la salida –me preparó un chocolate Hangeng hyung… Hangeng hyung-
Una vez afuera, recordó que debía avisarle a sus padres de la noticia para q no se preocuparan más. Pero como hacía tiempo que no los veía, quizá sería buena idea, ir a visitarlos.
-dos horas de camino no es mucho para darles buenas noticias- pero lo primero que debía hacer era comprar la taza para su vecino, o después se daría golpes de pecho y terminaría sintiéndose demasiado culpable. Se acercó a la avenida y paró un taxi que tomó rumbo al centro comercial.
Resignado, tuvo que hacerse a la idea de q una taza nueva sería lo más conveniente. Si ordenaba su horario perfectamente, podría ir al centro comercial y buscar una taza parecida; tendría q afrontar a Hangeng y decirle la verdad!...pero no sabía si podría hacerlo… El mayor amablemente había ido al departamento a traerle una taza de chocolate, y no cualquier chocolate, un rico y delicioso chocolate…¿y cómo le pagaba él?...rompiendo su taza.
-quizá es su tasa favorita y te la prestó pensando que la cuidarías ..pero ve lo que haces!!! La rompes….te presta dinero para el departamento y encima trae una taza de chocolate...QUE ROMPES!!- se recriminaba el menor.
Sin más, recogió los pedazos del recipiente, que ahora estaban pegajosos por el pegamento, para llevarlos al cesto de basura que estaba en la cocina, mientras lo observaba con pena. Si tan sólo hubiese tenido más cuidado, si no se hubiese quedado dormido con la taza en la mano, si se hubiera permitido dormir como la gente normal…pero el maldito hubiera no existía.
-y cómo la voy a comprar?...no tengo dinero!....rayos!- revolvió más su cabello de por sí ya despeinado, y como no queriendo, echo los trozos al bote de basura.- ni modo que vaya con Hangeng y le diga: sabes q hyung, rompí tu tasa, podrías prestarme algo de dinero para comprarte una!?...rayos rayos!-
El reloj marcaba las 8:10 de la mañana, tenía q alistarse lo más pronto para comenzar con su rutina de “busca empleos”, tomó un jugo de soya de la alacena y con el popote, le fue bebiendo hasta el baño, una costumbre muy desagradable que tenía. Se desvistió y dejó el cubo de soya en el lavabo. Abrió la llave del agua caliente, después de la fría y una vez que el agua se encontró a la temperatura que deseaba, se metió a bañar.
Estaba disfrutando de la sensación que le causaba la caída de la temperatura perfecta sobre su delicada piel, cuando el teléfono sonó. Últimamente, las personas tendían a hacer llamadas en los momentos menos indicados. Aunque claro, estando del otro lado de la línea, donde no podían ver nada de lo que hacían, las personas no podían saber si estaba ocupado en necesidades del baño o dormido como un bebé.
Giró la cabeza de la llave para q se detuviera la caída de agua, y salió lo más rápido que pudo del baño, sin importar que el frio le calara hasta en los huesos. Llegó a la cocina y descolgó justo antes de que la contestadora diera inicio.
-diga!?-dijo tratando de recuperar aire
-buenos días, hablo de la compañía LEVEL, para darle un mensaje al señor Kim Kibum, se encontrará en casa?- preguntó la misma voz femenina del día anterior. Había sido tonto preguntar por el señor Kibum al señor Kibum, cuando la única persona que vivía con el Señor Kibum…era el Señor Kibum.
-sí, soy yo…sucede algo con mis datos?- preguntó recordando el mensaje del día anterior y temblando un poco más, se estaba enfriando por el contacto del aire con su cuerpo mojado y además estaba nervioso por la llamada.
-no, no con eso no hay problema, deje lo paso a otra línea… el Sr. Kwon desea hablar con usted.-y después de eso, lo pasó a llamada en espera; lo hizo sin siquiera darle explicación alguna, ¿quién rayos era el señor Kwon y para qué demonios quería hablar con él!?
Esperó.
Tras varios minutos…o quizá segundos, pero él sentía que habían sido minutos porq el frio le calaba, una voz grave le contestó, poniéndolo más nervioso.
-bueno, Señor KiBum?- articulo el hombre. Sus palabras no era muy audibles, pero en todo caso, eso fue lo que entendió KiBum.
-si..sí, soy yo.
-Bien muchacho, soy el señor Kwon, soy ejecutivo en la empresa LEVEL…supongo q tendrás idea sobre a que nos dedicamos. Verdad?
Bueno, si mal no recordaba, LEVEL era un empresa dedicada a la producción de ciertos productos de alta cálida y estaba aliada con otras importantes empresas del extranjero.
-Sí, así es, pero no sé a dónde vamos con esto…-
-vamos al futuro muchacho, LEVEL será una de la más exitosas empresas a nivel mundial. Ya lo es a nivel nacional, ahora debemos dar pasos hacia adelante y crear un plan para poder llevar a cabo nuestra mundialización…-
-sí, bueno, pero yo me refería q…que no entiendo porQ necesitaba hablar conmigo Sr. Kwon…-
-bien, bien...digamos q LEVEL tiene bacantes y nos han recomendado tus servicios. Muchacho, nos encantaría q vinieras a trabajar con nosotros. Sabemos q eres un administrador recién egresado, pero la persona q nos ha traído tu curriculum, nos aseguró que eras un as en lo que te especializas. Así que sin más te contratamos, o eso queremos…contratarte.-
-entonces, deberé ir a una entrevista de trabajo?-
-no! Por eso te he llamado yo personalmente, para evitarnos todo ese drama de las entrevistas. Es algo tedioso sabes?. Pero como eres recomendado de una gran personalidad de esta empresa, pues ya estás dentro…dime muchacho…te parece…?-
El día había empezado mal, pero se había compuesto. Había conseguido trabajo sin tener q ir a buscarlo!. Se sentía como un tramposo, pero vamos, lo habían recomendado y conocían de sus esfuerzos y capacidad, aquella persona debía de ser todo un Santo. Tenía q agradecerle.
-sí con mucho gusto!!...yo trabajaré con ustedes Sr.!-
-Excelente!!... Entonces tendrás q presentarte a partir del lunes a las 8 de la mañana en punto, si puedes un poco antes. Acá se te dará tu horario y las actividades q deberás ejercer. O bueno, todo el papeleo q deberás organizar y ya sabes…cosas q ustedes los administradores saben hacer. También firmaremos tu contrato y se te dirá la cantidad q te pagaremos. Estás de a cuerdo?-
-sí señor, claro…gracias…pero…una duda Sr. ... disculpe, pero…quién me ha recomendado? –
-ohh…sabía q la curiosidad te ganaría, él me lo advirtió…pero…no puedo decirlo, es un anónimo con mucho ángel.- Lo último que dijo el Sr. Kwon fue algo cursi, pero de alguna forma tenía razón. Esa persona tenía una gran alma, pero quería agradecerle personalmente.
Después de colgar se fue rápidamente al baño para terminar de lavarse. Se sentía seguro, tranquilo, descansado; al fin, después de tanto tiempo, tenía trabajo. Ese día ya no tendría q salir a buscar con el periódico en mano, lo tendría libre, totalmente libre. Entonces pues, la taza nueva para Hangeng debía ser comprada.
Una vez vestido y perfumado, abrió el último cajón de su tocador y con sumo cuidado, sacó las tarjetas de crédito que no había tocado en mucho tiempo, salvo para emergencias. Como ahora el dinero no le estaría faltando tanto, podría arriesgarse a pagar con la tarjeta, ya nada de préstamos a sus vecinos, a sus padres y a su amigo Dean. Podría pagarle todo a Hangeng, hasta la taza!!
Tomó sus llaves, el celular, guardo las tarjetas en su cartera, y salió del apartamento rumbo al elevador, debía ir a comprar esa taza.. Mientras su cabeza daba mil vueltas sobre qué modelo podría comprar o cómo le gustaría más Hangeng, la voz del mayor se hizo presente.
-Vaya, nos topamos siempre en el pasillo-dijo Hangeng
Giró su cabeza, verle le tomó por sorpresa, aún no sabía cómo le iba a decir lo de la taza. Sentía mucho miedo, lo que más quería en ese momento era que el tonto elevador se abriera y que pudiera avanzar hacia él corriendo para escapar y no dar explicación. Pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablar con Hangeng, le gustaba mucho hablar con él…tenía un algo...pero no sabía qué! Sus labios reclamaban por decirle la verdad… pero su conciencia no se lo permitía, le daba miedo la reacción del otro..y si se enojaba?
-Ammm bueno nos vemos luego-se despidió el mayor cuando no obtuvo respuesta de él. Sintiéndose como un tonto, intentó articular palabra y lo único q dijo fue:
-Alguien me recomendó para un trabajo en LEVEL- bueno, era algo importante, un buen tema de conversación. Algo que no le hacía sentirse tan mal por romper su taza- así que ya tengo trabajo, empezaré a trabajar ahí a partir del lunes…y..si..bueno…la persona q me recomendó debe ser un ángel. Quisiera agradecerle personalmente…¿te imaginas quién podría ser?-rió bajito, sintiéndose un poco apenado-bueno..qué piensas?.
-Qué bueno!- fue lo único que le dijo Hangeng -tengo muchas cosas que hacer nos vemos después, adiós- y se fue corriendo por las escaleras.
-quizá de verdad estará muy ocupado.-pensó y se encogió de hombros. Pulsó el botón del elevador, que al instante se abrió y rogó porQ en el camino, ninguna acosadora sexual se paseara por su camino.-Menos mal que Hangeng no me preguntó por la taza-
Estaba contento por haber visto al mayor, si le había causado pánico, pero al menos había compartido con él su felicidad. No le había dicho nada importante o alentador; pero estaba seguro de que Hangeng se sentía alegre por él. Salió del elevador más tranquilo y se dirigió a la salida cantando alegremente, como niñita de preescolar
- Hangeng hyung… Hangeng hyung…- cantaba mientras se acercaba a la salida –me preparó un chocolate Hangeng hyung… Hangeng hyung-
Una vez afuera, recordó que debía avisarle a sus padres de la noticia para q no se preocuparan más. Pero como hacía tiempo que no los veía, quizá sería buena idea, ir a visitarlos.
-dos horas de camino no es mucho para darles buenas noticias- pero lo primero que debía hacer era comprar la taza para su vecino, o después se daría golpes de pecho y terminaría sintiéndose demasiado culpable. Se acercó a la avenida y paró un taxi que tomó rumbo al centro comercial.
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el tonto revisador de ortografía de word me cambia las palabras...¬¬
taza o tasa!?
ya no lo së..me volverë loca...t.T
Ya tenemos lugar para los comment!!!

macoon~- Suju ocioso

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Edad: 20
Inscrita/o el: 21/08/2009
Re: (HanBum) Tasita de chocolate
Ahí, tirado en el sofá, seguía Hangeng, atemorizado por sus caóticos pensamientos que ya llevaban dos horas interfiriendo en su cabeza.
-¿Qué voy a hacer? Ahora que ya consiguió trabajo tendré que verlo y sabrá que fui yo ...ya sé ¿y si me escondo por lo menos hasta saber que hacer?...no eso es muy infantil…mmm¿ y si lo evito para que no se entere que trabajo ahí?... algún día se dará cuenta, aunque no sería tan pronto, además podría pedir no trabajar con él, hay no pero si yo lo recomendé tal vez quieran que lo oriente…ashhhh- pensaba sin encontrar solución.
Había pasado ya vario tiempo y terminó por desesperarse, no sabía que hacer, solución que se presentaba era la misma que se disipaba instantáneamente, trató de relajarse y recordó que no había hecho nada de lo que debía hacer, así que tomó eso de pretexto para concentrarse en otra cosa pero sólo logró borrar sus temores por un lapso pequeño, pues al momento de concluir sus quehaceres la imagen del menor penetró como bala su cerebro.
La noche llegó y con ella los pensamientos de Geng ,como si fuera coincidencia , se oscurecieron aún más, no sabía del porqué le preocupaba tanto que supiera que fuera él, le emocionaba la idea de verlo todos los días, de trabajar juntos, pero esa espinita de que descubriera que fuera él, lo hundía en suposiciones que veían afectada la apenas iniciada relación de “amistad” que llevaba con su vecino, significaba un arma de doble filo pues sabía que Kibum estaría agradecido, pero también podría molestarle y herir su orgullo; era eso o ¿acaso a Hangeng le preocupaba algo más?...
El ruido del teléfono puso nervioso al muchacho, tanto que empezaba a preocuparle su paranoia, se apresuró a contestar y para su fortuna era una llamada equivocada que en toda esa tarde de tensión había llegado como caída del cielo, para por lo menos inhalar una bocanada de aire.
Ya era lunes, y a pesar de ser de los peores días del joven, el tiempo había transcurrido muy rápido; Hangeng se preparaba para ir a trabajar como de costumbre, había logrado mantener su cabeza estable y se sentía mejor, terminó de arreglar su corbata azul turquesa, que combinaba con su costoso traje era un día especial, y salió de su departamento con un semblante más relajado. Su auto lo aguardaba como si supiera de la cotidianeidad de los días de trabajo, el muchacho lo abordó y se dirigió a la empresa, el trayecto era corto, pero aún así había tiempo para pensar, repasar lo que apenas el domingo , ayer, había concluido, dejar de preocuparse por la reacción de su vecino , total no podría ser tan malo después de todo ya era su amigo, palabra por la cual no pudo evitar sonreír e imaginar lo emocionante y divertido que se volvería su trabajo, sí, había decidido dejar de preocuparse e inventarse historias, mismas con las cuales publicaría el libro de terror más horrible de todos los tiempos: las cosas estaba hechas.
Las oficinas de LEVEL eran imponentes, una especie de imperio moderno que para cualquier simple moral representaban el lugar ideal para trabajar, el edificio contaba con varios pisos todos cubiertos por una especie de espejos, que no revelaban nada de lo que ocurría en su interior y que lo volvía, aún más espectacular, junto con la enorme iluminación que más bien parecía Las Vegas en Seúl.
Al llegar el joven administrador se dirigió a su oficina que no es por presumir, pero era de las mejores, Hangeng era conocido en toda la empresa y no era para menos pues se había colocado entre los primeros .Eran casi las 8 en punto y sabía que tendría que darle la bienvenida a Kibum, suspiró fuertemente y se animó para lo peor.
-Hangeng, necesitamos tu presencia en la sala de juntas- ordenó la secretaria quien se encontraba a la entrada de la oficina.
Como si el piso se moviera, los pasos del muchacho se volvieron torpes, acompañando su nerviosismo con varias muecas que desprendía su rostro. En la sala de juntas se encontraban 6 personas, todas mayores de 40 años o hasta más (otro punto para Geng, era joven) sentadas esperando las nuevas de la empresa y ahí se encontraba él, dispuesto a huir si se lo permitían, pero un algo, un sentimiento raro lo obligaba a permanecer.
La puerta del salón se abrió ,un joven guapo y delgado hizo acto de presencia, acompañado por quien parecía su edecán, quien más bien era la secretaria; aquel muchacho iba tan bien vestido que su porte impresionó a varios en la sala.
-Los he citado aquí-pronunció una áspera voz-porque les presentaré a quien formará parte de esta emblemática empresa, un emprendedor con el potencial que necesitamos, el Lic. Kim Kibum.
Sofisticados aplausos de recibimiento se presentaron en la sala y el nuevo administrador tomó asiento haciendo una serie de reverencias por su nuevo puesto.
Hangeng no podía evitar mirarlo, aunque su cerebro gritaba en su interior “No lo veas”, “Baja la mirada” y donde su corazón interrumpía, era algo como una batalla entre su frío cerebro y su terco corazón, el cual obviamente iba ganando y en un instante puedo haber odiado cuando los ojos de su vecino se postraron en lo suyos. Un escalofrío recorrió su cuerpo, por fin lo sabía, sabía lo que tanto lo había torturado, ahí se encontraban los dos, no es su apartamento, sino en las oficinas el nuevo trabajo de Bum, la piel se le erizaba con cada intento que hacía por voltear la mirada y que no podía, sus labios empezaban a suplicar por un poco de agua, los brazos y piernas se le tensaron, podía ver pasar dentro de su cabeza un elevador, la cara de Kibum, un edificio, la cara de Kibum, un departamento la cara de Kibum, una taza, la cara…
-Hangeng, como miembro destacado-agregó aquella voz áspera, el director de LEVEL-y a quien debemos la presencia de este joven, trabajarás junto a él en los proyectos administrativos, y sé que no me decepcionarás, ni él tampoco. Así que manos a la obra que esta empresa no se mantiene sola, esto ha sido todo.
No era extraño, había pensado antes en esa posibilidad, pero aún así era como balde de congelada agua que caía lentamente sobre él, ahora tendría que ir directo a Kibum y ¿qué le diría?, creía haber pasado el peor momento, pero apenas empezaba.
Con fuerza que no sabía que donde lograba sacar se levantó y se dirigió con pasos inseguros a donde el menor quien se encontraba rodeado de una multitud que lo felicitaba; una sensación, entre timidez, alegría y coraje lo invadía ¿qué era lo que estaba haciendo?.
-Uhhm si, entonces te daré un recorrido por la empresa después- sólo eso artículo, se sentía liberado pero sabía que aún no terminaba. Tomó camino hacia su oficina, aturdido y cansado, se sentía entre bien y mal, ni siquiera él sabía lo que pasaba, tomó un vaso y lo lleno de agua, con ganas de tirárselo encima, pero sólo se limitó a beber y recordar el montón de trabajo que tenía que hacer y que al menos lo mantendría ocupado y así fue por lo menos hasta que un ruidito de llamado en la puerta interrumpió su concentración.
-Pasa Hyo Joo
Otra vez esa maldita sensación se apoderaba, no podía ser que ahora hasta confundiera a la secretaria con Kibum.
-Bienvenido, me he olvidado de felicitarte, te mereces el puesto… bueno como sabes hay una infinidad de trabajo, sería bueno empezar ya pero te debo un tour, ¿vamos?- dijo, palabras que de haber sido un concurso hubiese ganado al nuevo perico parlanchín, intentaría no dejar hablar a su nuevo compañero.
El recorrido por LEVEL convirtió a Hangeng en un guía turístico, como esas personas que te muestran lugares, explican y no dejan preguntar, había tomado ese papel tan enserio que había olvidado el trabajo, la comida y desde luego que su jornada laboral había terminado, no sabía como había pasado pero se sentía feliz y a la vez preocupado, esa mezcla de emociones que todo el día lo había embargado.
-Creo que ya es hora de irnos, ve por tus cosas te espero en la puerta principal-pronunció y se perdió en el camino. De nuevo su carro lo aguardaba para llevarlo a su apartamento, se encerró en éste y espero a Bum.
-¿Por qué se tardará tanto?- pensaba- bueno seguiré aquí esperando.
Encendió la radio para amenizar el rato, el frío comenzaba a sentirse y agudizaba cada vez más, por un segundo llegó a pensar que Kibum no llegaría hasta que vio aparecerse una figurilla en la otra puerta del automóvil, así que la abrió, su vecino se encontraba parado a un lado, se veía indeciso en si entraba o no, pero al final lo hizo.
-¡Qué frío hace!, pensé….
Aquellas palabras retumbaban en su corazón.
-¿Qué voy a hacer? Ahora que ya consiguió trabajo tendré que verlo y sabrá que fui yo ...ya sé ¿y si me escondo por lo menos hasta saber que hacer?...no eso es muy infantil…mmm¿ y si lo evito para que no se entere que trabajo ahí?... algún día se dará cuenta, aunque no sería tan pronto, además podría pedir no trabajar con él, hay no pero si yo lo recomendé tal vez quieran que lo oriente…ashhhh- pensaba sin encontrar solución.
Había pasado ya vario tiempo y terminó por desesperarse, no sabía que hacer, solución que se presentaba era la misma que se disipaba instantáneamente, trató de relajarse y recordó que no había hecho nada de lo que debía hacer, así que tomó eso de pretexto para concentrarse en otra cosa pero sólo logró borrar sus temores por un lapso pequeño, pues al momento de concluir sus quehaceres la imagen del menor penetró como bala su cerebro.
La noche llegó y con ella los pensamientos de Geng ,como si fuera coincidencia , se oscurecieron aún más, no sabía del porqué le preocupaba tanto que supiera que fuera él, le emocionaba la idea de verlo todos los días, de trabajar juntos, pero esa espinita de que descubriera que fuera él, lo hundía en suposiciones que veían afectada la apenas iniciada relación de “amistad” que llevaba con su vecino, significaba un arma de doble filo pues sabía que Kibum estaría agradecido, pero también podría molestarle y herir su orgullo; era eso o ¿acaso a Hangeng le preocupaba algo más?...
El ruido del teléfono puso nervioso al muchacho, tanto que empezaba a preocuparle su paranoia, se apresuró a contestar y para su fortuna era una llamada equivocada que en toda esa tarde de tensión había llegado como caída del cielo, para por lo menos inhalar una bocanada de aire.
Ya era lunes, y a pesar de ser de los peores días del joven, el tiempo había transcurrido muy rápido; Hangeng se preparaba para ir a trabajar como de costumbre, había logrado mantener su cabeza estable y se sentía mejor, terminó de arreglar su corbata azul turquesa, que combinaba con su costoso traje era un día especial, y salió de su departamento con un semblante más relajado. Su auto lo aguardaba como si supiera de la cotidianeidad de los días de trabajo, el muchacho lo abordó y se dirigió a la empresa, el trayecto era corto, pero aún así había tiempo para pensar, repasar lo que apenas el domingo , ayer, había concluido, dejar de preocuparse por la reacción de su vecino , total no podría ser tan malo después de todo ya era su amigo, palabra por la cual no pudo evitar sonreír e imaginar lo emocionante y divertido que se volvería su trabajo, sí, había decidido dejar de preocuparse e inventarse historias, mismas con las cuales publicaría el libro de terror más horrible de todos los tiempos: las cosas estaba hechas.
Las oficinas de LEVEL eran imponentes, una especie de imperio moderno que para cualquier simple moral representaban el lugar ideal para trabajar, el edificio contaba con varios pisos todos cubiertos por una especie de espejos, que no revelaban nada de lo que ocurría en su interior y que lo volvía, aún más espectacular, junto con la enorme iluminación que más bien parecía Las Vegas en Seúl.
Al llegar el joven administrador se dirigió a su oficina que no es por presumir, pero era de las mejores, Hangeng era conocido en toda la empresa y no era para menos pues se había colocado entre los primeros .Eran casi las 8 en punto y sabía que tendría que darle la bienvenida a Kibum, suspiró fuertemente y se animó para lo peor.
-Hangeng, necesitamos tu presencia en la sala de juntas- ordenó la secretaria quien se encontraba a la entrada de la oficina.
Como si el piso se moviera, los pasos del muchacho se volvieron torpes, acompañando su nerviosismo con varias muecas que desprendía su rostro. En la sala de juntas se encontraban 6 personas, todas mayores de 40 años o hasta más (otro punto para Geng, era joven) sentadas esperando las nuevas de la empresa y ahí se encontraba él, dispuesto a huir si se lo permitían, pero un algo, un sentimiento raro lo obligaba a permanecer.
La puerta del salón se abrió ,un joven guapo y delgado hizo acto de presencia, acompañado por quien parecía su edecán, quien más bien era la secretaria; aquel muchacho iba tan bien vestido que su porte impresionó a varios en la sala.
-Los he citado aquí-pronunció una áspera voz-porque les presentaré a quien formará parte de esta emblemática empresa, un emprendedor con el potencial que necesitamos, el Lic. Kim Kibum.
Sofisticados aplausos de recibimiento se presentaron en la sala y el nuevo administrador tomó asiento haciendo una serie de reverencias por su nuevo puesto.
Hangeng no podía evitar mirarlo, aunque su cerebro gritaba en su interior “No lo veas”, “Baja la mirada” y donde su corazón interrumpía, era algo como una batalla entre su frío cerebro y su terco corazón, el cual obviamente iba ganando y en un instante puedo haber odiado cuando los ojos de su vecino se postraron en lo suyos. Un escalofrío recorrió su cuerpo, por fin lo sabía, sabía lo que tanto lo había torturado, ahí se encontraban los dos, no es su apartamento, sino en las oficinas el nuevo trabajo de Bum, la piel se le erizaba con cada intento que hacía por voltear la mirada y que no podía, sus labios empezaban a suplicar por un poco de agua, los brazos y piernas se le tensaron, podía ver pasar dentro de su cabeza un elevador, la cara de Kibum, un edificio, la cara de Kibum, un departamento la cara de Kibum, una taza, la cara…
-Hangeng, como miembro destacado-agregó aquella voz áspera, el director de LEVEL-y a quien debemos la presencia de este joven, trabajarás junto a él en los proyectos administrativos, y sé que no me decepcionarás, ni él tampoco. Así que manos a la obra que esta empresa no se mantiene sola, esto ha sido todo.
No era extraño, había pensado antes en esa posibilidad, pero aún así era como balde de congelada agua que caía lentamente sobre él, ahora tendría que ir directo a Kibum y ¿qué le diría?, creía haber pasado el peor momento, pero apenas empezaba.
Con fuerza que no sabía que donde lograba sacar se levantó y se dirigió con pasos inseguros a donde el menor quien se encontraba rodeado de una multitud que lo felicitaba; una sensación, entre timidez, alegría y coraje lo invadía ¿qué era lo que estaba haciendo?.
-Uhhm si, entonces te daré un recorrido por la empresa después- sólo eso artículo, se sentía liberado pero sabía que aún no terminaba. Tomó camino hacia su oficina, aturdido y cansado, se sentía entre bien y mal, ni siquiera él sabía lo que pasaba, tomó un vaso y lo lleno de agua, con ganas de tirárselo encima, pero sólo se limitó a beber y recordar el montón de trabajo que tenía que hacer y que al menos lo mantendría ocupado y así fue por lo menos hasta que un ruidito de llamado en la puerta interrumpió su concentración.
-Pasa Hyo Joo
Otra vez esa maldita sensación se apoderaba, no podía ser que ahora hasta confundiera a la secretaria con Kibum.
-Bienvenido, me he olvidado de felicitarte, te mereces el puesto… bueno como sabes hay una infinidad de trabajo, sería bueno empezar ya pero te debo un tour, ¿vamos?- dijo, palabras que de haber sido un concurso hubiese ganado al nuevo perico parlanchín, intentaría no dejar hablar a su nuevo compañero.
El recorrido por LEVEL convirtió a Hangeng en un guía turístico, como esas personas que te muestran lugares, explican y no dejan preguntar, había tomado ese papel tan enserio que había olvidado el trabajo, la comida y desde luego que su jornada laboral había terminado, no sabía como había pasado pero se sentía feliz y a la vez preocupado, esa mezcla de emociones que todo el día lo había embargado.
-Creo que ya es hora de irnos, ve por tus cosas te espero en la puerta principal-pronunció y se perdió en el camino. De nuevo su carro lo aguardaba para llevarlo a su apartamento, se encerró en éste y espero a Bum.
-¿Por qué se tardará tanto?- pensaba- bueno seguiré aquí esperando.
Encendió la radio para amenizar el rato, el frío comenzaba a sentirse y agudizaba cada vez más, por un segundo llegó a pensar que Kibum no llegaría hasta que vio aparecerse una figurilla en la otra puerta del automóvil, así que la abrió, su vecino se encontraba parado a un lado, se veía indeciso en si entraba o no, pero al final lo hizo.
-¡Qué frío hace!, pensé….
Aquellas palabras retumbaban en su corazón.
....................................................................................................................
Hemos vuelto ^^
había dejado tanto tiempo Hanbum y ya lo extrañaba
perdón por ausentarnos tanto tiempo (creo que yo fui la culpable T.T)
la escuela no me ayuda, no me deja tiempo para escribir
pronto actualizará Mawii!!

Maniie~~- Suju baby

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Re: (HanBum) Tasita de chocolate
Su cabeza repetía la misma canción…
“Marshmallow Marshmallow
dal kom he so no mu jo wa
Marshmallow Marshmallow
sa rang i ran i ron gol ka”
dal kom he so no mu jo wa
Marshmallow Marshmallow
sa rang i ran i ron gol ka”
Un bombón de cabeza gigante, le acompañaba en el sillón, mientras él tejía una hermosa bufanda roja para él….”le quedará bien?. Quizá si compro otro hilo, uno un poco más grande”….mientras pensaba en dónde comprar el dichoso hilo, volvió su cabeza hacia la mesa q estaba enfrente y vio una bolsa color café, la abrió guiado por la curiosidad y sacó de ella una linda taza color blanco con muchos puntos de colores. No alcanzaba a distinguir bien la figura que hacían los puntillos, pero si sentía un rico olor a chocolate. Observó dentro de la taza pero no había nada…
-Quieres un poco?- le decía el malvavisco con voz engolada, mientras le enseñaba su enorme taza de chocolate que echaba bocanadas de humo de lo caliente que parecía estar.
-No gracias- respondía Kibum, sin embargo, sus manos comenzaron a arder, volvió la mirada a la taza y se dio cuenta q dentro de ella el chocolate hervía -Rayos!- exclamó y soltó la taza dejándola caer al piso, haciendo que esta se rompiera en mil cachitos, pero no hubo rastro de chocolate alguno.
-TE ODIO!- oyó que alguien gritaba desde el otro lado de la habitación-La has rota, niñito insolente y descuidado- era Hangeng gritando y reclamándole- TE ODIO KI BUM, TE ODIO!!!!
Lleno de miedo Kibum se levantó del asiento y comenzó a correr, o al menos lo intentaba, se sentía tan cerca de la puerta de salida, pero no podía llegar a ella, Hangeng lo alcanzaba, ya estaba a su lado, levantó el brazo y…
-Kibum!-
-ahhhhhhhhhhhhh!!!!-
-Kibum, Kibum! Vamos levántate tonto!-
El chico despertó.
Kibum se encontraba tumbado boca arriba en el sillón de la biblioteca de casa de sus padres, con los casquillos del mp4 puestos en sus oídos, o al menos uno, porque el otro, colgaba de la mano de un ser, cuya cara no podía distinguir, sus soñolientos ojos sólo alcanzaban a distinguir una silueta delgada y quizá muy alta.
-IU?- dijo el otro- No te parece raro q un chico de tu edad escuche estas cosas?-
Dibujó una sonrisa en su cara al distinguir la voz y se reincorporó.
-quién lo dice?, la persona que escucha a BoA y canta “girls on top”!?-
-Vamos Bummie, yo lo hago porque ella es sexy, demasiado…y tú?-
Kibum no tenía respuesta alguna, cierto que la chica era bella, pero esa no era la principal razón, la verdad era que aún no sabía la razón para escucharla. Al verse perdido, se dedicó pues a observar a su amigo, el paso del tiempo lo había mantenido bien; un cuerpo aparentemente bien torneado, cabello brillante, mirada con vida, y la piel tan limpia como la de un bebe. Esto hacía q sus 23 años recién cumplidos no pudieran ser vistos. “Luce tan joven.”
-Qué haces aquí, Dean?- le preguntó Kibum, mientras enredaba los audífonos en el aparato y los guardaba de nuevo en su bolsillo.
-Acaso no puedo venir a ver a mi mejor amigo?- cuestionó el otro con aire ofendido
-No me refiero a eso- decía mientras un gran bostezo salía de su boca- ahhh!...digo que...por qué estás aquí?, no se supone estabas en América?-
- Sí, así es… pero ya he cerrado el negocio que me mantenía allá- tomó un libro de literatura y comenzó a hojearlo- un gran negocio por si te lo preguntas, un excitante y jugoso negocio… diugh…ritmos…como si me importaran las rimas de semejantes letrillas- cerró el libro cruelmente y lo regresó a su sitio.
-Cuándo volviste?- Preguntó Bum aún desde su lugar, observando divertido los gestos tan raros que su amigo hacía mientras leía los títulos de los demás libros de gramática, historia, arte y literatura.
-Hoy- respondió Dean despreocupadamente
-Hoy?...pe…pero… por qué no te has ido a casa a descansar?- Bum era fiel creyente de q el cuerpo era lo más esencial y que ante todo, lo primero que debía hacer uno después de un largo viaje, era descansar.
-Hace mucho que no te veía… así que llamé a tu padre para q me diera el número de tu departamento en Seúl, pero me dijo que lo mejor era q viniera directo para acá, porque tú estabas aquí desde ayer- escondió su cara tras otro libro, esta vez de poesía- así que me vine rapidísimo para acá, especialmente para verte.
-No debías desesperar- le dijo Kibum al notar sus intensiones- cualquier otro día nos hubiésemos podido ver-
El silencio inundó la habitación, hasta que un desesperado Dean lo cortó
-Necesito hablar contigo Bummie!!!- bajó el libro y lo aventó al sillón donde Kibum estaba sentado, haciendo que se deshojara y que algunas páginas salieran volando.
-Ya me lo imaginaba, tú no me buscas sin ninguna razón… pero mi respuesta sigue siendo la misma- tomó el libro, lo acomodó ante la mirada de Dean que pedía compasión y lo puso de nuevo en su sitio.
-Vamos Kibum!, qué debo hacer para convencerte de que trabajes conmigo?. Te he ofrecido de lo mejor, un buen sueldo, un buen apartamento, el mejor horario, viajes a muchos países…-
-Ese es el problema Dean y lo sabes-
-Podríamos viajar en barco- Dijo Dean en un tono algo burlón
- No lo harías-
-Bummie, Bummie, por favor!!!- dijo Dean con las manos entrelazadas, como cuando le pides mucho a Dios por algo
-Tienes negocios en todos lados, en demasiados países y viajar es una necesidad-
-Exacto!, vas entendiendo, viajar…no te gustaría pequeño?-
-Viajes rápidos- contestó Kibum con ironía.
-Kibum…!!! Vamos!!-
-No podría!!. El avión es lo más rápido que hay para viajar de un lado al otro.- Zangoloteó sus manos desesperadamente- no quiero subir a uno de nuevo! Los odio!! Sabes lo horrible q es viajar en uno…me dan pánico!!!-
-Quizá viajar seguido en ellos te haga perder el miedo-
-Quizá no….es horrible!!!-
-No son tan horribles!!!!-
-Aún sin el menudo “TAN” siguen siendo horribles- Salió del salón seguido de Dean.
-A que le temes?..a morir en uno?!-
-Mira q inteligente has sido!!!...ring ring!!! Ta has ganado lo lotería!!-
-Eres patético, lo sabes?- le dijo Dean que cada vez se sentía más fastidiado. Llevaba años tratando de convencerlo de que trabajara con él; desde antes de que este terminara la carrera, le decía q tenía asegurado su lugar en la compañía. Pero el primer día de prueba, el pequeño Kibum descubrió junto con una bolsa de vómito y tres horas de suero en una clínica de Brasil, que él y los aviones no eran nada compatibles.
-Sabes q por cada vez q me suba a un avión, mis posibilidades de morir en uno, aumentan?!- se dirigió al baño y cerró la puerta con seguro para impedir ser interrumpido por su amigo.
-CLARO- gritó Dean desde afuera del baño para hacerse escuchar- DÍSELO AL SEÑOR Q VIAJA CADA SEMANA EN AVIÓN, PARA Q NO SÓLO MUERA DE PARO CARDIACO, SINO TAMBIÉN EN UN ACCIDENTE!!!-
-Sólo olvídalo, quieres!?- le dijo Bum mientras desabrochaba sus pantalones- mi respuesta sigue siendo no!.-
-MALDITA SEA!!, CREÍA QUE PRESTARTE DINERO HARÍA QUE TE SINTIERAS MÁS COMPROMETIDO CONMIGO Y NO PUDIERAS NEGARTE-
-Cierto, por lo del dinero no debes preocuparte, te lo regresaré pronto-
-TE ATREVES A ECHARME EN CARA Q DE PLANO NO SIRVIÖ PARA NADA?!- se recargó en la puerta del baño fingiendo estar ofendido. – Y DE DÓNDE LO HAS SACADO?, HAS ROBADO UN BANCO?-
-No seas idiota!!, sólo he conseguido trabajo-
-QUÉ?!!!-
Kibum abrió la puerta del baño mientras lavaba sus manos, permitiendo que su compañero se acercara un poco y preguntara con más decencia sobre un tema del cuál, él estaba muy orgulloso de hablar.
-Quién se ha atrevido a arrebatarme a mi pequeño Bum?- preguntó Dean, mientras golpeaba al aire.
-LEVEL- dijo Kibum con el pecho inflado -me han hablado el sábado para ofrecerme un puesto, y sin ninguna duda acepté, a partir del sábado seré un empleado más de la compañía!!
-Uno más?...en mi empresa…DESTACARÍAS!!-
-No seas tonto- Con su mano derecha formó una cazuelita q llenó con agua de la llave y mojó a su presumido amigo- Para mí es importante, al fin tendré dinero-
-Y ESA ES LA RAZÓN POR LA QUE HAS VENIDO?, TUS PADRES LO SABEN?...CÓMO ES Q NO ME HAN DICHO NADA?- Dean estaba ofendido.
-Lo siento Dean, pero supongo que no era asunto nuestro- La madre de Kibum había aparecido en la habitación. Era una mujer sumamente fina en facciones, pero de cuerpo algo robusto. Sus manos seguían pareciendo las de una mujer de 20 años y su cabello tan negro como el de su pequeño hijo.- Kibum debe hacerse cargo de su vida, no crees?-
-Lo sé señora , lo sé- dijo Dean mientras se acercaba a la mujer para tomar su mano y besarla sutilmente- pero me ha parecido un poco desagradable que si le estoy ofreciendo trabajo, no se me haya avisado de nada…simplemente…me han roto el corazón-
-Tan dramático como siempre el señor Hye, verdad?- La señora Kim se acercó a su hijo con una gran sonrisa pintada en el rostro sin quitar la vista de Dean- Aún no puedo creer que hayan pasado 10 años desde que jugaron por última vez en esta casa con sus muñecos de acción y hoy, hablen de negocios-
-Mamá, no hablábamos de negocios, hablábamos de imponer esclavitud-
-ESCLAVITUD?!, TE PARECE ESCLAVITUD VIAJAR POR TODO EL MUNDO?-
-jajaja, vamos Dean, no te enojes, era sólo una broma inocente- Para sorpresa de todos, Kibum había sonreído como hacía bastante tiempo no lo hacía. Claro que reía como la gente normal, se mofaba de una que otra cosa; de su cara siempre salía alguna tonta risilla cuando se decía algo estúpido, pero ninguna como aquella, ese tipo de risa que solamente salía cuando Kibum estaba demasiado feliz o cuando…
-Qué es eso?- Dean señaló a la bolsa color lavanda que traía la madre de Kibum entre las manos- será acaso para mi?-
-No Dean, cariño, lo siento, pero esto le pertenece a Kibum- Dirigió la bolsa a su hijo y se la entregó - Toma, tu padre dice que la dejaste en el auto ayer cuando venían de la estación, parece que ha husmeado un poco, realmente le gustó mucho y desea q le compres una para su cumpleaños.-
-Lo haré mamá, gracias- las mejillas del muchacho se coloraron un poco. Besó la mejilla de la mujer y tras salir esta de la habitación, sacó el contenido de la bolsa. Una taza sencilla color blanco, con miles de puntitos de colores formando una H en su contorno. La admiró, quizá no era la taza más bella del mundo, pero para él había sido impactante desde el momento en que la vio.
Dean se acercó a su lado y observó con detenimiento la taza, no hizo preguntas puesto q no eran necesarias. La mirada de Kibum lo decía todo, esa taza no era para alguien más, era para alguien especial.
El lunes por la mañana las cosas sucedieron tal cual lo había planeado y deseado. El reloj comenzó a sonar a la hora indicada.
-4:30 am- le había dicho Dean, cuando ya se había resignado a perderlo como empleado- “más vale ridículo, exagerado y llegar temprano… que confiado y mal parado”, esa frase, mi querido Bummie, es la que me ha llevado al éxito!-
Impresionado, Kibum comenzó a tomar nota de cada una de las recomendaciones para su primer día. Se levantó temprano, realizó unas cuantas abdominales, se bañó en la tina mientras oía la radio y desayuno huevos con pan tostado más un té de canela bien cargado. Lo único q dejó de lado, fue la combinación tan extraña de colores que le recomendó su amigo para vestir ese día, optó mejor por cambiar el traje y la corbata café y morada, respectivamente, por un color más simple como el negro, mientras que la camisa roja, pasó a cambiarla por una blanca de manga larga, mismas que doblo encima de las del saco, dándole un estilo juvenil a su atuendo. Calzó sus zapatillas negras bien boleadas y despeinó un poco su cabello, no sin antes, darse como toque final, una bañada de loción.
A las 7:32, cogiendo sus llaves y portafolio, se dirigió a la salida del edificio. Estaba emocionado, las piernas no le daban para andar correctamente, y resignado, decidió tomar un taxi (ahora ya podía darse ese lujo). Diez minutos después, estaba frente a la entrada de lo que sería, de ahora en adelante, su nuevo lugar de trabajo. “Mi trabajo”
Había llegado temprano tal y como Dean lo había previsto. Entró al edificio, admirando cada detalle del lugar, jamás había visto algo así, le sorprendía la sensación que causaba la simple entrada; aún no podía creerlo, era tanta su admiración, que los pensamientos negativos comenzaron a embargarlo. “y si es una broma?” “ Y si en realidad nadie me ha llamado para el trabajo?”.
Se acercó a la recepción, donde una chica no muy agraciada, delgada, de cabello ondulado y corto, atendía una llamada telefónica. Después de esperar un momento a que terminara su conversación, la chica pidió sus datos e inmediatamente lo mandó al penúltimo piso, donde la presidencia se ubicaba.
-El señor Kwon le está esperando- La chica dio por finalizada la conversación con esa frase y regresó a contestar llamadas.
Un poco más aliviado al ver q no había sido una cruel broma, se dirigió al elevador, o al menos lo intentó, pues sus pies aún temblaban. Ya en el piso correcto, se dirigió a una de las secretarias, Hyo Joo dijo llamarse, y le siguió hasta una oficina grande color marrón, donde un viejo regordete y de barba de candado le recibió.
-Señor Kim!!- dijo el hombre con algo de emoción. Si su oído no lo traicionaba, podría decir q esa voz la había oído antes y creía saber que era de…- soy Jan Kwon- cierto, no se equivocaba. –Espero me recuerdes, hablé contigo hace unos días- Kibum sintió su rostro iluminado, su corazón se tranquilizó, no había problema alguno, era realidad lo del trabajo. Se acercó al viejo y estrechó su mano, mientras sentía que sus mejillas se coloreaban de la emoción y la vergüenza - Bien muchacho espero que trabajes fuerte… Hyo Joo- se dirigió a la secretaria- llama a todos los ejecutivos y diles q se presenten en sala de juntas para la presentación adecuada, también infórmale al presidente, que la bacante ya ha sido ocupada y que debe dejar de preocuparse por el equipo de apoyo de Geng.- Lo último le había recordado bastante a Hangeng y se sintió culpable por no haberlo ido a buscar antes de salir del departamento.
“puedo verlo más tarde, aún debo entregarle su tasa”
-Señorita Min Suk- el Señor Kwon habló a través de su teléfono - haga el favor de traerme las carpetas que le pedí esta mañana para el nuevo administrador. Espero que todo esté en orden pequeña-
Dos minutos después, a la oficina entro una mujer de cabello castaño recogido en una cola completa. Vestía un traje sastre color guinda y unas zapatillas de punta que ayudaban a disimular, según calculaba Kibum, su metro sesenta de estatura. En las manos traía unas carpetas color rojo, entregó una al señor Kwon y la otra a Kibum, quien al abrirla se dio cuenta q era su contrato, más un reglamento de la empresa y detalles como su sueldo, sus horarios y los beneficios a los que tenía derecho como empleado del lugar tuvo que firmar los papeles antes de regresar la carpeta a la chica. “Un contrato de ensueño” pensó Kibum, aún sin poderse creer la manera tan fácil en como lo había obtenido. La chica se retiro, no sin antes guiñarle un ojo al muchacho e informarle al ejecutivo que todos esperaban con impaciencia en el lugar de reunión.
El momento había llegado, a las ocho con tres minutos, el Señor Kwon lo guió hasta la sala de juntas. En la entrada, la chica del principio le abrió la puerta y lo guió hasta su asiento.
-Los he citado aquí- dijo el Señor Kwon -porque les presentaré a quién formará parte de esta emblemática empresa, un emprendedor con el potencial que necesitamos, el Lic. Kim Kibum.
Con una sonrisa nerviosa recibió los aplausos que los demás ejecutivos de ofrecieron y no pudo evitar una cuantas venias. Tomó asientos mientras observaba a todo su nuevo equipo de trabajo “puros viejos” pensó. Pero algo llamó su atención; una cabeza gacha yacía casi en una orilla de la mesa, algo en ese cabello se le hacía familiar, tan familiar q no pudo evitar observarle con mayor interés, pues era la única cabeza, que entre las demás parecía no carecer de cabello y tampoco gozar de un montonal de canas. De un momento a otro, el personaje levantó su rostro. “Dios, es Hangeng hyung!” se dijo algo espantado. Comenzó a sudar frio, las palabras que los demás miembros le ofrecían se volvieron inaudibles, su atención estaba fija en su vecino… Pero qué demonios hacía su él en ese lugar, podría ser tanta su desesperación por verlo que ya lo había alucinado?
-Quieres un poco?- le decía el malvavisco con voz engolada, mientras le enseñaba su enorme taza de chocolate que echaba bocanadas de humo de lo caliente que parecía estar.
-No gracias- respondía Kibum, sin embargo, sus manos comenzaron a arder, volvió la mirada a la taza y se dio cuenta q dentro de ella el chocolate hervía -Rayos!- exclamó y soltó la taza dejándola caer al piso, haciendo que esta se rompiera en mil cachitos, pero no hubo rastro de chocolate alguno.
-TE ODIO!- oyó que alguien gritaba desde el otro lado de la habitación-La has rota, niñito insolente y descuidado- era Hangeng gritando y reclamándole- TE ODIO KI BUM, TE ODIO!!!!
Lleno de miedo Kibum se levantó del asiento y comenzó a correr, o al menos lo intentaba, se sentía tan cerca de la puerta de salida, pero no podía llegar a ella, Hangeng lo alcanzaba, ya estaba a su lado, levantó el brazo y…
-Kibum!-
-ahhhhhhhhhhhhh!!!!-
-Kibum, Kibum! Vamos levántate tonto!-
El chico despertó.
Kibum se encontraba tumbado boca arriba en el sillón de la biblioteca de casa de sus padres, con los casquillos del mp4 puestos en sus oídos, o al menos uno, porque el otro, colgaba de la mano de un ser, cuya cara no podía distinguir, sus soñolientos ojos sólo alcanzaban a distinguir una silueta delgada y quizá muy alta.
-IU?- dijo el otro- No te parece raro q un chico de tu edad escuche estas cosas?-
Dibujó una sonrisa en su cara al distinguir la voz y se reincorporó.
-quién lo dice?, la persona que escucha a BoA y canta “girls on top”!?-
-Vamos Bummie, yo lo hago porque ella es sexy, demasiado…y tú?-
Kibum no tenía respuesta alguna, cierto que la chica era bella, pero esa no era la principal razón, la verdad era que aún no sabía la razón para escucharla. Al verse perdido, se dedicó pues a observar a su amigo, el paso del tiempo lo había mantenido bien; un cuerpo aparentemente bien torneado, cabello brillante, mirada con vida, y la piel tan limpia como la de un bebe. Esto hacía q sus 23 años recién cumplidos no pudieran ser vistos. “Luce tan joven.”
-Qué haces aquí, Dean?- le preguntó Kibum, mientras enredaba los audífonos en el aparato y los guardaba de nuevo en su bolsillo.
-Acaso no puedo venir a ver a mi mejor amigo?- cuestionó el otro con aire ofendido
-No me refiero a eso- decía mientras un gran bostezo salía de su boca- ahhh!...digo que...por qué estás aquí?, no se supone estabas en América?-
- Sí, así es… pero ya he cerrado el negocio que me mantenía allá- tomó un libro de literatura y comenzó a hojearlo- un gran negocio por si te lo preguntas, un excitante y jugoso negocio… diugh…ritmos…como si me importaran las rimas de semejantes letrillas- cerró el libro cruelmente y lo regresó a su sitio.
-Cuándo volviste?- Preguntó Bum aún desde su lugar, observando divertido los gestos tan raros que su amigo hacía mientras leía los títulos de los demás libros de gramática, historia, arte y literatura.
-Hoy- respondió Dean despreocupadamente
-Hoy?...pe…pero… por qué no te has ido a casa a descansar?- Bum era fiel creyente de q el cuerpo era lo más esencial y que ante todo, lo primero que debía hacer uno después de un largo viaje, era descansar.
-Hace mucho que no te veía… así que llamé a tu padre para q me diera el número de tu departamento en Seúl, pero me dijo que lo mejor era q viniera directo para acá, porque tú estabas aquí desde ayer- escondió su cara tras otro libro, esta vez de poesía- así que me vine rapidísimo para acá, especialmente para verte.
-No debías desesperar- le dijo Kibum al notar sus intensiones- cualquier otro día nos hubiésemos podido ver-
El silencio inundó la habitación, hasta que un desesperado Dean lo cortó
-Necesito hablar contigo Bummie!!!- bajó el libro y lo aventó al sillón donde Kibum estaba sentado, haciendo que se deshojara y que algunas páginas salieran volando.
-Ya me lo imaginaba, tú no me buscas sin ninguna razón… pero mi respuesta sigue siendo la misma- tomó el libro, lo acomodó ante la mirada de Dean que pedía compasión y lo puso de nuevo en su sitio.
-Vamos Kibum!, qué debo hacer para convencerte de que trabajes conmigo?. Te he ofrecido de lo mejor, un buen sueldo, un buen apartamento, el mejor horario, viajes a muchos países…-
-Ese es el problema Dean y lo sabes-
-Podríamos viajar en barco- Dijo Dean en un tono algo burlón
- No lo harías-
-Bummie, Bummie, por favor!!!- dijo Dean con las manos entrelazadas, como cuando le pides mucho a Dios por algo
-Tienes negocios en todos lados, en demasiados países y viajar es una necesidad-
-Exacto!, vas entendiendo, viajar…no te gustaría pequeño?-
-Viajes rápidos- contestó Kibum con ironía.
-Kibum…!!! Vamos!!-
-No podría!!. El avión es lo más rápido que hay para viajar de un lado al otro.- Zangoloteó sus manos desesperadamente- no quiero subir a uno de nuevo! Los odio!! Sabes lo horrible q es viajar en uno…me dan pánico!!!-
-Quizá viajar seguido en ellos te haga perder el miedo-
-Quizá no….es horrible!!!-
-No son tan horribles!!!!-
-Aún sin el menudo “TAN” siguen siendo horribles- Salió del salón seguido de Dean.
-A que le temes?..a morir en uno?!-
-Mira q inteligente has sido!!!...ring ring!!! Ta has ganado lo lotería!!-
-Eres patético, lo sabes?- le dijo Dean que cada vez se sentía más fastidiado. Llevaba años tratando de convencerlo de que trabajara con él; desde antes de que este terminara la carrera, le decía q tenía asegurado su lugar en la compañía. Pero el primer día de prueba, el pequeño Kibum descubrió junto con una bolsa de vómito y tres horas de suero en una clínica de Brasil, que él y los aviones no eran nada compatibles.
-Sabes q por cada vez q me suba a un avión, mis posibilidades de morir en uno, aumentan?!- se dirigió al baño y cerró la puerta con seguro para impedir ser interrumpido por su amigo.
-CLARO- gritó Dean desde afuera del baño para hacerse escuchar- DÍSELO AL SEÑOR Q VIAJA CADA SEMANA EN AVIÓN, PARA Q NO SÓLO MUERA DE PARO CARDIACO, SINO TAMBIÉN EN UN ACCIDENTE!!!-
-Sólo olvídalo, quieres!?- le dijo Bum mientras desabrochaba sus pantalones- mi respuesta sigue siendo no!.-
-MALDITA SEA!!, CREÍA QUE PRESTARTE DINERO HARÍA QUE TE SINTIERAS MÁS COMPROMETIDO CONMIGO Y NO PUDIERAS NEGARTE-
-Cierto, por lo del dinero no debes preocuparte, te lo regresaré pronto-
-TE ATREVES A ECHARME EN CARA Q DE PLANO NO SIRVIÖ PARA NADA?!- se recargó en la puerta del baño fingiendo estar ofendido. – Y DE DÓNDE LO HAS SACADO?, HAS ROBADO UN BANCO?-
-No seas idiota!!, sólo he conseguido trabajo-
-QUÉ?!!!-
Kibum abrió la puerta del baño mientras lavaba sus manos, permitiendo que su compañero se acercara un poco y preguntara con más decencia sobre un tema del cuál, él estaba muy orgulloso de hablar.
-Quién se ha atrevido a arrebatarme a mi pequeño Bum?- preguntó Dean, mientras golpeaba al aire.
-LEVEL- dijo Kibum con el pecho inflado -me han hablado el sábado para ofrecerme un puesto, y sin ninguna duda acepté, a partir del sábado seré un empleado más de la compañía!!
-Uno más?...en mi empresa…DESTACARÍAS!!-
-No seas tonto- Con su mano derecha formó una cazuelita q llenó con agua de la llave y mojó a su presumido amigo- Para mí es importante, al fin tendré dinero-
-Y ESA ES LA RAZÓN POR LA QUE HAS VENIDO?, TUS PADRES LO SABEN?...CÓMO ES Q NO ME HAN DICHO NADA?- Dean estaba ofendido.
-Lo siento Dean, pero supongo que no era asunto nuestro- La madre de Kibum había aparecido en la habitación. Era una mujer sumamente fina en facciones, pero de cuerpo algo robusto. Sus manos seguían pareciendo las de una mujer de 20 años y su cabello tan negro como el de su pequeño hijo.- Kibum debe hacerse cargo de su vida, no crees?-
-Lo sé señora , lo sé- dijo Dean mientras se acercaba a la mujer para tomar su mano y besarla sutilmente- pero me ha parecido un poco desagradable que si le estoy ofreciendo trabajo, no se me haya avisado de nada…simplemente…me han roto el corazón-
-Tan dramático como siempre el señor Hye, verdad?- La señora Kim se acercó a su hijo con una gran sonrisa pintada en el rostro sin quitar la vista de Dean- Aún no puedo creer que hayan pasado 10 años desde que jugaron por última vez en esta casa con sus muñecos de acción y hoy, hablen de negocios-
-Mamá, no hablábamos de negocios, hablábamos de imponer esclavitud-
-ESCLAVITUD?!, TE PARECE ESCLAVITUD VIAJAR POR TODO EL MUNDO?-
-jajaja, vamos Dean, no te enojes, era sólo una broma inocente- Para sorpresa de todos, Kibum había sonreído como hacía bastante tiempo no lo hacía. Claro que reía como la gente normal, se mofaba de una que otra cosa; de su cara siempre salía alguna tonta risilla cuando se decía algo estúpido, pero ninguna como aquella, ese tipo de risa que solamente salía cuando Kibum estaba demasiado feliz o cuando…
-Qué es eso?- Dean señaló a la bolsa color lavanda que traía la madre de Kibum entre las manos- será acaso para mi?-
-No Dean, cariño, lo siento, pero esto le pertenece a Kibum- Dirigió la bolsa a su hijo y se la entregó - Toma, tu padre dice que la dejaste en el auto ayer cuando venían de la estación, parece que ha husmeado un poco, realmente le gustó mucho y desea q le compres una para su cumpleaños.-
-Lo haré mamá, gracias- las mejillas del muchacho se coloraron un poco. Besó la mejilla de la mujer y tras salir esta de la habitación, sacó el contenido de la bolsa. Una taza sencilla color blanco, con miles de puntitos de colores formando una H en su contorno. La admiró, quizá no era la taza más bella del mundo, pero para él había sido impactante desde el momento en que la vio.
Dean se acercó a su lado y observó con detenimiento la taza, no hizo preguntas puesto q no eran necesarias. La mirada de Kibum lo decía todo, esa taza no era para alguien más, era para alguien especial.
El lunes por la mañana las cosas sucedieron tal cual lo había planeado y deseado. El reloj comenzó a sonar a la hora indicada.
-4:30 am- le había dicho Dean, cuando ya se había resignado a perderlo como empleado- “más vale ridículo, exagerado y llegar temprano… que confiado y mal parado”, esa frase, mi querido Bummie, es la que me ha llevado al éxito!-
Impresionado, Kibum comenzó a tomar nota de cada una de las recomendaciones para su primer día. Se levantó temprano, realizó unas cuantas abdominales, se bañó en la tina mientras oía la radio y desayuno huevos con pan tostado más un té de canela bien cargado. Lo único q dejó de lado, fue la combinación tan extraña de colores que le recomendó su amigo para vestir ese día, optó mejor por cambiar el traje y la corbata café y morada, respectivamente, por un color más simple como el negro, mientras que la camisa roja, pasó a cambiarla por una blanca de manga larga, mismas que doblo encima de las del saco, dándole un estilo juvenil a su atuendo. Calzó sus zapatillas negras bien boleadas y despeinó un poco su cabello, no sin antes, darse como toque final, una bañada de loción.
A las 7:32, cogiendo sus llaves y portafolio, se dirigió a la salida del edificio. Estaba emocionado, las piernas no le daban para andar correctamente, y resignado, decidió tomar un taxi (ahora ya podía darse ese lujo). Diez minutos después, estaba frente a la entrada de lo que sería, de ahora en adelante, su nuevo lugar de trabajo. “Mi trabajo”
Había llegado temprano tal y como Dean lo había previsto. Entró al edificio, admirando cada detalle del lugar, jamás había visto algo así, le sorprendía la sensación que causaba la simple entrada; aún no podía creerlo, era tanta su admiración, que los pensamientos negativos comenzaron a embargarlo. “y si es una broma?” “ Y si en realidad nadie me ha llamado para el trabajo?”.
Se acercó a la recepción, donde una chica no muy agraciada, delgada, de cabello ondulado y corto, atendía una llamada telefónica. Después de esperar un momento a que terminara su conversación, la chica pidió sus datos e inmediatamente lo mandó al penúltimo piso, donde la presidencia se ubicaba.
-El señor Kwon le está esperando- La chica dio por finalizada la conversación con esa frase y regresó a contestar llamadas.
Un poco más aliviado al ver q no había sido una cruel broma, se dirigió al elevador, o al menos lo intentó, pues sus pies aún temblaban. Ya en el piso correcto, se dirigió a una de las secretarias, Hyo Joo dijo llamarse, y le siguió hasta una oficina grande color marrón, donde un viejo regordete y de barba de candado le recibió.
-Señor Kim!!- dijo el hombre con algo de emoción. Si su oído no lo traicionaba, podría decir q esa voz la había oído antes y creía saber que era de…- soy Jan Kwon- cierto, no se equivocaba. –Espero me recuerdes, hablé contigo hace unos días- Kibum sintió su rostro iluminado, su corazón se tranquilizó, no había problema alguno, era realidad lo del trabajo. Se acercó al viejo y estrechó su mano, mientras sentía que sus mejillas se coloreaban de la emoción y la vergüenza - Bien muchacho espero que trabajes fuerte… Hyo Joo- se dirigió a la secretaria- llama a todos los ejecutivos y diles q se presenten en sala de juntas para la presentación adecuada, también infórmale al presidente, que la bacante ya ha sido ocupada y que debe dejar de preocuparse por el equipo de apoyo de Geng.- Lo último le había recordado bastante a Hangeng y se sintió culpable por no haberlo ido a buscar antes de salir del departamento.
“puedo verlo más tarde, aún debo entregarle su tasa”
-Señorita Min Suk- el Señor Kwon habló a través de su teléfono - haga el favor de traerme las carpetas que le pedí esta mañana para el nuevo administrador. Espero que todo esté en orden pequeña-
Dos minutos después, a la oficina entro una mujer de cabello castaño recogido en una cola completa. Vestía un traje sastre color guinda y unas zapatillas de punta que ayudaban a disimular, según calculaba Kibum, su metro sesenta de estatura. En las manos traía unas carpetas color rojo, entregó una al señor Kwon y la otra a Kibum, quien al abrirla se dio cuenta q era su contrato, más un reglamento de la empresa y detalles como su sueldo, sus horarios y los beneficios a los que tenía derecho como empleado del lugar tuvo que firmar los papeles antes de regresar la carpeta a la chica. “Un contrato de ensueño” pensó Kibum, aún sin poderse creer la manera tan fácil en como lo había obtenido. La chica se retiro, no sin antes guiñarle un ojo al muchacho e informarle al ejecutivo que todos esperaban con impaciencia en el lugar de reunión.
El momento había llegado, a las ocho con tres minutos, el Señor Kwon lo guió hasta la sala de juntas. En la entrada, la chica del principio le abrió la puerta y lo guió hasta su asiento.
-Los he citado aquí- dijo el Señor Kwon -porque les presentaré a quién formará parte de esta emblemática empresa, un emprendedor con el potencial que necesitamos, el Lic. Kim Kibum.
Con una sonrisa nerviosa recibió los aplausos que los demás ejecutivos de ofrecieron y no pudo evitar una cuantas venias. Tomó asientos mientras observaba a todo su nuevo equipo de trabajo “puros viejos” pensó. Pero algo llamó su atención; una cabeza gacha yacía casi en una orilla de la mesa, algo en ese cabello se le hacía familiar, tan familiar q no pudo evitar observarle con mayor interés, pues era la única cabeza, que entre las demás parecía no carecer de cabello y tampoco gozar de un montonal de canas. De un momento a otro, el personaje levantó su rostro. “Dios, es Hangeng hyung!” se dijo algo espantado. Comenzó a sudar frio, las palabras que los demás miembros le ofrecían se volvieron inaudibles, su atención estaba fija en su vecino… Pero qué demonios hacía su él en ese lugar, podría ser tanta su desesperación por verlo que ya lo había alucinado?
Última edición por mawiielva el Mar Mar 30, 2010 4:37 am, editado 1 vez

macoon~- Suju ocioso

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Re: (HanBum) Tasita de chocolate
-Hangeng- el señor Kwon volvía a ser audible- como miembro destacado- entonces Hangeng no era una alucinación, realmente existía entre todo ese gentío y era un miembro importante- y a quien debemos la presencia de este joven- esta parte no logró entenderla bien- trabajarás junto a él en los proyectos administrativos, y sé que no me decepcionarás, ni él tampoco. Así que manos a la obra que esta empresa no se mantiene sola, esto ha sido todo.
La junta se dio por terminada, los miembros de esta comenzaron a acercarse como manada de ciervos, le atacaban con preguntas acerca de su edad y su estado civil. Algunos comenzaron a ofrecerle citas con sus respectivas hijas y otros simplemente estrechaban su mano y le daban la bienvenida.
-gracias, gracias… si…también será un gusto trabajar con ustedes-
Pero su mirada se desviaba hacía un dubitativo Hangeng. “acércate por favor… acércate hyung”. Entre agradecimientos a los demás miembros y rechazos de matrimonios, perdió de vista al mayor, pero de la nada, apareció a su lado con una expresión extraña.
-Uhhm si, entonces te daré un recorrido por la empresa después- sólo eso le dijo. Se dio la vuelta y salió de la sala. Se sentía confuso, aunque ciertamente, un sentimiento de felicidad de picaba en la comisura sus labios; cuando se dio por vencido ante la batalla que libraba contra ella, dejó relucir una linda sonrisa.
-Veo que ya has empezado a disfrutar tu trabajo muchacho- Le dijo un señor de gran altura y delgado, con un acento que parecía algo exótico- Espero que sea así todos los días- y sin más el señor se dio la vuelta y se retiró del lugar seguido de otros dos hombres, esta vez, de complexión más robusta, dejando en duda a Kibum sobre quién sería esa persona. Pero ya habría tiempo para investigar después.
-Vamos empezando con el pie derecho- Hyo Joo se acercó a él por detrás y esbozó una gran sonrisa- Y será mejor que salgas de tu mundo nervioso y comiences a trabajar en serio. Mi jefe debe estar esperándote en su oficina-
-Tu jefe?- preguntó Kibum, aún sabiendo a quién se refería la muchacha
-El Señor Hangeng es mi jefe y dudo que lo mantengas contento si lo haces esperar, vamos, yo te llevo-
Sin más, siguió a la chica hasta una oficina que al parecer era bastante grande. Tocó
-Pasa Hyo Joo- contestó Hangeng. Asomó un poco su cabeza para que el mayor lo viera y se diera cuenta de su pequeño error
-Bienvenido, me he olvidado de felicitarte, te mereces el puesto…
-gra….-
-bueno como sabes hay una infinidad de trabajo, sería bueno empezar ya pero te debo un tour, ¿vamos?-
El mayor no lo dejó hablar, simplemente comenzó su recorrido por toda la empresa. Le mostró cada rincón del lugar. Se sentía como un extranjero visitando algún lugar importante de cualquier país. Hangeng tomaba su papel con seriedad, tanto, que no le hubiera sorprendido que, de haber habido, le mostrara las ratoneras y le dijera el nombre de cada uno de sus habitantes. Para la hora de la comida estaba demasiado hambriento y cansado, pero el mayor no hizo parada para poder alimentarse, se veía tan emocionado, que Kibum prefirió no cortar su momento de inspiración.
-Creo que ya es hora de irnos, ve por tus cosas te espero en la puerta principal- dijo Hangeng cuando sus horas de trabajo habían terminado y se dirigió hacia el estacionamiento de la empresa.
Corrió por sus cosas y en el camino de regreso a la salida, volvió a coincidir con Hyo Joo , quien llevaba una caja llena de papeles.
-puedes con las cajas?- le preguntó Kibum, mientras se acercaba y se ofrecía a ayudarla
-Gracias- contestó la chica mientras le entregaba el bulto y se acomodaba los cabellos que ahora arruinaban su peinado
-De dónde es todo esto?- Kibum comenzó a curiosear un poco, parecían archivos de años pasados.
-Son papeles q ya no sirven, estamos desocupando la oficina que está al lado de la mi jefe- secó la gotita de sudor que escurría por su frente- es que esa será tu oficina-
El corazón empezó a latir de pronto muy rápido, se sentía muy feliz, iba a tener una oficina propia y quizá por supuesto una secretaria.
-Que afortunado eres!! Hangeng sumbae habló maravillas de ti el día que entregó tu curriculum...o bueno, al menos eso dijo el Señor Kwon- Posó las manos sobre su cadera y le sonrió, pero su expresión cambió cuando vio al chico palidecer.- Te ha ocurrido algo?- se acercó y tanteó su frente, pero no pudo distinguir la temperatura de este, porque el chico se echó a correr.- NOS VEMOS MAÑANA Y GRACIAS POR LA AYUDA!!- Le gritó mientras veía desaparecer a Kibum en el elevador.
El frio cada vez le calaba más, era eso o quizá el efecto que causaba el aire al hacer contacto con su cuerpo bañado en sudor. Tenía miedo, mucho miedo, dudaba en entrar al auto del mayor, no sabía las intensiones del otro, querría algo a cambio…?
“vamos Kibum, Hangeng hyung no es así, quizá lo hizo porque sabe que lo necesitabas”
Si, quizá Hangeng lo había hecho porque estaba seguro que si dejaba que un niño sin capacidad como él siguiera buscando trabajo, jamás lo encontraría y nunca le devolverían su dinero
“o quizá sólo lo hizo porque sabe q eres bueno”
Quizá lo mejor sea renunciar e irme a buscar trabajo con Dean. Rascó su cabeza y como no queriendo se acercó al auto de Hangeng.
“y es así como piensas agradecerle?, rechazando la oferta que consiguió para ti quizá con mucho esfuerzo?, le fallarás y lo dejarás en ridículo!!!...serás idiota!”
Vio como Hangeng abría la puerta, respiró y dejó en manos de su boca, lo que fuese que fuera a decir dentro de unos segundos….
-¡Qué frío hace!, pensé….-
-Lo siento.-le interrumpió con la cabeza gacha y las manos entre las rodillas- No debiste haberlo hecho, lamento causarte tantos problemas.
Hangeng rio por lo bajo y pisó el acelerador. La actitud le molestó un poco al menor, pero en el momento de reclamar, Hangeng le preguntó si le había molestado el acto del curriculum o el hecho de que él fuera su jefe.
Esa no era la “respuesta” que el menor esperaba. Levantó la cara sorprendido y le volteó a ver
-En realidad ninguna, no me molestan- Hangeng lo volteó a ver fugazmente- es sólo que… me siento algo incómodo de que tu hayas sido el encargado de todo esto… jamás me pasó por la cabeza mandar curriculum a LEVEL y de la nada me hablan, sólo porque un “anónimo” me ha recomendado… de verdad creo q te doy muchos problemas…pero…gracias…-
Hangeng le respondió tranquilamente y giró en la siguiente esquina para entrar en la calle que daba al edificio donde vivían. No sabía si era su imaginación o si las mejillas de Hangeng realmente habían tomado un color rojizo, pero la imagen era tan linda que lo llevó a embobarse durante algunos segundos. Pero sus mejillas imitaron a las de su vecino, cuando ambas miradas volvieron a chocar. Volteó su cara para observar las luces de la ciudad nocturna, mientras Hangeng le explicaba acerca del trabajo que tendrían que realizar a partir de mañana. Mientras lo oía, pensaba en lo realmente agradable que sería trabajar al lado de su hyung, pero…sabía que había un lado de él que comenzaba a despertar y que debía de aprender a dominar.
Llegaron al edificio, y Hangeng aparcó en el mismo lugar de siempre. Bajaron del auto y comenzaron a caminar hacía el edificio mientras el mayor le seguía explicando algunas cosas del trabajo, todo iba tan bien hasta que llegaron a una parte de la conversación q no mucho le agradó a Kibum
-Qué dices?..vi..via..jar!?en enero...?!-Hangeng confirmó sus temores
-En a..avi..avión!!?? no..no..no..yo no viajo hyung, no..no…puedo-
el mayor iba a preguntar acerca de las razones que le impedían volar… cuando la voz de una chica les interrumpió cerca del elevador.
-Hangeng hola!!-El otro le saludó con familiaridad- iba a entregarte tu ropa- La chica traía colgando de un brazo unos cuantos sacos y en la otra una canastilla llena de camisas y pantalones de vestir.
Era una chica preciosa, no podía negarlo Kibum, creía ya haberla visto en alguna ocasión en el edificio, pero su memoria no le daba para recordarla. Sin embargo algo en ella le tría mala espina y sobre todo no le gustaba la actitud que Hangeng tomaba para con ella. Los tres subieron al elevador y mientras los otros dos platicaban, ella comentaba algo acerca de pasarse de piso porque las vecinas chismosas no la habían dejado bajarse en el piso de Hangeng, al mismo tiempo que el mayor se reía y le ayudaba con las prendas; él simplemente se hizo hasta la otra orilla para no incomodar. Se bajó en el sexto pisto, despidiéndose con un simple adiós y sin volver la vista. Se acercó a su puerta y abrió lo más rápido que pudo, aventando las llaves como de costumbre al entrar, se tumbó en el sillón y cerró sus ojos, permitiéndose soñar con la posible conversación que él y su hyung hubieran tenido si esa chiquilla no hubiera aparecido.
La junta se dio por terminada, los miembros de esta comenzaron a acercarse como manada de ciervos, le atacaban con preguntas acerca de su edad y su estado civil. Algunos comenzaron a ofrecerle citas con sus respectivas hijas y otros simplemente estrechaban su mano y le daban la bienvenida.
-gracias, gracias… si…también será un gusto trabajar con ustedes-
Pero su mirada se desviaba hacía un dubitativo Hangeng. “acércate por favor… acércate hyung”. Entre agradecimientos a los demás miembros y rechazos de matrimonios, perdió de vista al mayor, pero de la nada, apareció a su lado con una expresión extraña.
-Uhhm si, entonces te daré un recorrido por la empresa después- sólo eso le dijo. Se dio la vuelta y salió de la sala. Se sentía confuso, aunque ciertamente, un sentimiento de felicidad de picaba en la comisura sus labios; cuando se dio por vencido ante la batalla que libraba contra ella, dejó relucir una linda sonrisa.
-Veo que ya has empezado a disfrutar tu trabajo muchacho- Le dijo un señor de gran altura y delgado, con un acento que parecía algo exótico- Espero que sea así todos los días- y sin más el señor se dio la vuelta y se retiró del lugar seguido de otros dos hombres, esta vez, de complexión más robusta, dejando en duda a Kibum sobre quién sería esa persona. Pero ya habría tiempo para investigar después.
-Vamos empezando con el pie derecho- Hyo Joo se acercó a él por detrás y esbozó una gran sonrisa- Y será mejor que salgas de tu mundo nervioso y comiences a trabajar en serio. Mi jefe debe estar esperándote en su oficina-
-Tu jefe?- preguntó Kibum, aún sabiendo a quién se refería la muchacha
-El Señor Hangeng es mi jefe y dudo que lo mantengas contento si lo haces esperar, vamos, yo te llevo-
Sin más, siguió a la chica hasta una oficina que al parecer era bastante grande. Tocó
-Pasa Hyo Joo- contestó Hangeng. Asomó un poco su cabeza para que el mayor lo viera y se diera cuenta de su pequeño error
-Bienvenido, me he olvidado de felicitarte, te mereces el puesto…
-gra….-
-bueno como sabes hay una infinidad de trabajo, sería bueno empezar ya pero te debo un tour, ¿vamos?-
El mayor no lo dejó hablar, simplemente comenzó su recorrido por toda la empresa. Le mostró cada rincón del lugar. Se sentía como un extranjero visitando algún lugar importante de cualquier país. Hangeng tomaba su papel con seriedad, tanto, que no le hubiera sorprendido que, de haber habido, le mostrara las ratoneras y le dijera el nombre de cada uno de sus habitantes. Para la hora de la comida estaba demasiado hambriento y cansado, pero el mayor no hizo parada para poder alimentarse, se veía tan emocionado, que Kibum prefirió no cortar su momento de inspiración.
-Creo que ya es hora de irnos, ve por tus cosas te espero en la puerta principal- dijo Hangeng cuando sus horas de trabajo habían terminado y se dirigió hacia el estacionamiento de la empresa.
Corrió por sus cosas y en el camino de regreso a la salida, volvió a coincidir con Hyo Joo , quien llevaba una caja llena de papeles.
-puedes con las cajas?- le preguntó Kibum, mientras se acercaba y se ofrecía a ayudarla
-Gracias- contestó la chica mientras le entregaba el bulto y se acomodaba los cabellos que ahora arruinaban su peinado
-De dónde es todo esto?- Kibum comenzó a curiosear un poco, parecían archivos de años pasados.
-Son papeles q ya no sirven, estamos desocupando la oficina que está al lado de la mi jefe- secó la gotita de sudor que escurría por su frente- es que esa será tu oficina-
El corazón empezó a latir de pronto muy rápido, se sentía muy feliz, iba a tener una oficina propia y quizá por supuesto una secretaria.
-Que afortunado eres!! Hangeng sumbae habló maravillas de ti el día que entregó tu curriculum...o bueno, al menos eso dijo el Señor Kwon- Posó las manos sobre su cadera y le sonrió, pero su expresión cambió cuando vio al chico palidecer.- Te ha ocurrido algo?- se acercó y tanteó su frente, pero no pudo distinguir la temperatura de este, porque el chico se echó a correr.- NOS VEMOS MAÑANA Y GRACIAS POR LA AYUDA!!- Le gritó mientras veía desaparecer a Kibum en el elevador.
El frio cada vez le calaba más, era eso o quizá el efecto que causaba el aire al hacer contacto con su cuerpo bañado en sudor. Tenía miedo, mucho miedo, dudaba en entrar al auto del mayor, no sabía las intensiones del otro, querría algo a cambio…?
“vamos Kibum, Hangeng hyung no es así, quizá lo hizo porque sabe que lo necesitabas”
Si, quizá Hangeng lo había hecho porque estaba seguro que si dejaba que un niño sin capacidad como él siguiera buscando trabajo, jamás lo encontraría y nunca le devolverían su dinero
“o quizá sólo lo hizo porque sabe q eres bueno”
Quizá lo mejor sea renunciar e irme a buscar trabajo con Dean. Rascó su cabeza y como no queriendo se acercó al auto de Hangeng.
“y es así como piensas agradecerle?, rechazando la oferta que consiguió para ti quizá con mucho esfuerzo?, le fallarás y lo dejarás en ridículo!!!...serás idiota!”
Vio como Hangeng abría la puerta, respiró y dejó en manos de su boca, lo que fuese que fuera a decir dentro de unos segundos….
-¡Qué frío hace!, pensé….-
-Lo siento.-le interrumpió con la cabeza gacha y las manos entre las rodillas- No debiste haberlo hecho, lamento causarte tantos problemas.
Hangeng rio por lo bajo y pisó el acelerador. La actitud le molestó un poco al menor, pero en el momento de reclamar, Hangeng le preguntó si le había molestado el acto del curriculum o el hecho de que él fuera su jefe.
Esa no era la “respuesta” que el menor esperaba. Levantó la cara sorprendido y le volteó a ver
-En realidad ninguna, no me molestan- Hangeng lo volteó a ver fugazmente- es sólo que… me siento algo incómodo de que tu hayas sido el encargado de todo esto… jamás me pasó por la cabeza mandar curriculum a LEVEL y de la nada me hablan, sólo porque un “anónimo” me ha recomendado… de verdad creo q te doy muchos problemas…pero…gracias…-
Hangeng le respondió tranquilamente y giró en la siguiente esquina para entrar en la calle que daba al edificio donde vivían. No sabía si era su imaginación o si las mejillas de Hangeng realmente habían tomado un color rojizo, pero la imagen era tan linda que lo llevó a embobarse durante algunos segundos. Pero sus mejillas imitaron a las de su vecino, cuando ambas miradas volvieron a chocar. Volteó su cara para observar las luces de la ciudad nocturna, mientras Hangeng le explicaba acerca del trabajo que tendrían que realizar a partir de mañana. Mientras lo oía, pensaba en lo realmente agradable que sería trabajar al lado de su hyung, pero…sabía que había un lado de él que comenzaba a despertar y que debía de aprender a dominar.
Llegaron al edificio, y Hangeng aparcó en el mismo lugar de siempre. Bajaron del auto y comenzaron a caminar hacía el edificio mientras el mayor le seguía explicando algunas cosas del trabajo, todo iba tan bien hasta que llegaron a una parte de la conversación q no mucho le agradó a Kibum
-Qué dices?..vi..via..jar!?en enero...?!-Hangeng confirmó sus temores
-En a..avi..avión!!?? no..no..no..yo no viajo hyung, no..no…puedo-
el mayor iba a preguntar acerca de las razones que le impedían volar… cuando la voz de una chica les interrumpió cerca del elevador.
-Hangeng hola!!-El otro le saludó con familiaridad- iba a entregarte tu ropa- La chica traía colgando de un brazo unos cuantos sacos y en la otra una canastilla llena de camisas y pantalones de vestir.
Era una chica preciosa, no podía negarlo Kibum, creía ya haberla visto en alguna ocasión en el edificio, pero su memoria no le daba para recordarla. Sin embargo algo en ella le tría mala espina y sobre todo no le gustaba la actitud que Hangeng tomaba para con ella. Los tres subieron al elevador y mientras los otros dos platicaban, ella comentaba algo acerca de pasarse de piso porque las vecinas chismosas no la habían dejado bajarse en el piso de Hangeng, al mismo tiempo que el mayor se reía y le ayudaba con las prendas; él simplemente se hizo hasta la otra orilla para no incomodar. Se bajó en el sexto pisto, despidiéndose con un simple adiós y sin volver la vista. Se acercó a su puerta y abrió lo más rápido que pudo, aventando las llaves como de costumbre al entrar, se tumbó en el sillón y cerró sus ojos, permitiéndose soñar con la posible conversación que él y su hyung hubieran tenido si esa chiquilla no hubiera aparecido.
1. me traume con el bombon gigante! quiero uno así!! O^^O
2. escribir me hace sentir mucho mejor u.U.....
3. mariana!! no tardes...jeje
4.prox..versión hetero(?) LOL

macoon~- Suju ocioso

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Re: (HanBum) Tasita de chocolate
Una calle poco transitada se volvía oscura y densa, un juego de palabras se desvanecía en el infinito, una fría sombra lo rodeaba sigilosamente poco a poco traspasó su corazón que latía fuertemente como al chocar un martillo contra una roca, y una prisa de sangre apenas y lo salvaba…
Volvió a mirarse en la calle y en el automóvil junto a su vecino que parecía no entender lo que le pasaba, pero lo que le había dicho Kibum lo anonadó.
-¿Qué me pasa? - pensaba, Kibum no ha sido nada de lo que imaginé, no está enojado, sigue en el auto - gritaba en su interior con euforia al mismo tiempo que sentía un enorme alivio, una rara sensación de volver a la vida y tanta era esa emoción que soltó una discreta sonrisita, encendió el carro y se dirigió por el rumbo conocido, no entendía porque se sentía así, feliz, tan lleno de ese algo que llaman no sé que.
-¿Te molesta que presentara tu curriculum o que sea tu jefe? Puedes decírmelo con confianza -bromeó pues tenía la necesidad de descargar su ansiedad.
En realidad ninguna, no me molestan es sólo que… me siento algo incómodo de que tu hayas sido el encargado de todo esto… jamás me pasó por la cabeza mandar curriculum a LEVEL y de la nada me hablan, sólo porque un “anónimo” me ha recomendado… de verdad creo q te doy muchos problemas…pero…gracias…
Sus palabras lo sanaban después de estar convaleciente.
-No debes preocuparte-dijo ya en serio - lo he hecho porque quise…. ayudarte - trató de aparentar tranquilidad, su emoción casi arruinaba los intentos por quedar bien con el menor, hablaba de más y sus coloradas mejillas lo delataban.
Pronto llegarían al edificio ¿Qué pasaría después? Un escalofrío recorrió su todavía tenso cuerpo y lo obligó a mirar a su lado, Bum lo veía
-Por dios ¿cuánto falta para llegar?-pensaba, tratando de pedir ayuda y que como por magia potteriana, el edificio comenzaba a sobresalir de entre la fría ciudad de Seúl.
Para calmarse Hangeng empezó a recordar el trabajo, la empresa, cosas que tenía que contar al menor y que de cierta forma terminarían con aquella estresante plática
-La empresa comenzará a invertir en más equipo, así que tenemos que estar pendientes de las decisiones y de los posibles cambios que se puedan hacer.
Al parecer hablaba sólo por el hecho de hacerlo pues no era algo que quisiera en ese momento; por fin llegaban después de quizá el camino más largo en la vida de Geng (y eso que pasaba por ahí todos los días de trabajo), estacionó el auto y se apresuró a bajar, se encontraba más relajado, por extraña razón alguna fuerza lo protegía, caminaron hacia la entrada principal y ahora que lo recordaba cuando la empresa realizaba nuevas adquisiciones, era porque algún plan se tenía sobre el futuro de ésta a su mente llegó el viaje, sí, ese viaje en enero a Nueva York, tenía que contárselo a Bum pues el debería ir también.
-Ahora que trabajas en LEVEL y que eres mi compañero- hizo una pausa para respirar y contener las ganas de gritar- en enero, bueno sabes que la empresa trabaja a nivel internacional y con lo que te había dicho antes, nosotros como administradores tenemos que conocer lo que sucede en la empresa, así que tendremos que viajar a Nueva York.
Terminó por soltarlo, se sentía raro pero feliz, aunque Kibum también parecía raro pero nada feliz, lo que confirmó ante su pregunta.
-Qué dices?..vi..via..jar!?en enero...?!
-Sí, la empresa se encarga de todo- contestó emocionado pero su vecino parecía desmejorado.
-En a..avi..avión!!?? no..no..no..yo no viajo hyung, no..no.puedo
No entendía porque el menor se había puesto así, angustiado ¿Por qué no podía viajar? Tenía que preguntarle.
Sin darse cuenta habían llegado al pasillo cerca del elevador, aquella voz le era familiar así que volteó y la saludó.
-Hola Hyo Joo esperaba verte en mi departamento
El elevador estaba abierto así que los tres entraron a ese elevador que tantos recuerdos generaba en Geng.
Aquella muchacha le contó sobre las hermanas Chelsu y Meyu, lo raras que eran y que no la dejaban bajar al piso donde él vivía.
-He tenido que contarles unas mentiras, me vieron con la ropa y quien sabe porque supieron que era tuya, no creo que sean humanas, tal vez son brujas.
Hangeng soltó una carcajada, tenía razón eso explicaba porque las tenía que ver tan seguido.
-Oh! dame la ropa, has sido tan amable las al traerla hasta acá- dijo, mientras cargaba una canastilla con pantalones y camisas.
-Gracias, todo ha quedado tal y como te gusta
El muchacho sonrió, ver y platicar con alguien más lo hacía sentir mejorado después de una buena dosis de nervios con su vecino.
-Es verdad Kibum y Hyo Joo no se conocen, debo presentarlos, se llevarán bien, pero su intento fracasó cuando Kibum se despidió despareciendo del lugar rápidamente.
-¿Quién es él?- preguntó la muchacha un poco consternada
-Es mi amigo Kibum, vive en el edificio- recalcó lo que lo unía a Bum
-¡Qué extraño! nunca lo había visto
-Lo imaginaba, iba a presentarlos pero bueno ya es tarde y ha de estar cansado
-¿Trabajan juntos? - insistía como si fuera a escribir algún artículo de revista
-Sí, ha sido su primer día - exclamó y su corazón comenzaba a latir acelerado, sus ojos brillaban y se percató de que no estaba solo…
-Me tengo que ir, muchas gracias por el servicio
-Sí, no hay nada que agradecer lo hago con gusto. ¡Que te vaya bien mañana! y a Kibum también - agregó – espero podamos salir algún día los tres.
Un colapso casi lo detiene. ¿Salir los tres? ¿Salir con Bum? Tomó las llaves de entre su portafolio a duras penas lo consiguió con el montón de ropa que lo dificultaba, abrió la puerta y se adentro a su departamento, llevo las prendas hasta su alcoba y se tiró en la suave y acogedora cama. Ahora que lo pensaba nunca había salido con Kibum y podía considerarlo su amigo, no podía imaginarse con él haciendo cosas de amigos y la idea de algún día hacerlo lo emocionaba mucho, que ni se percató del mensaje subliminal de Hyo Joo por tener una cita con él, a Hangeng sólo le importaba Bum…
-En el viaje, tal vez podamos salir y divertirnos – empezaba a imaginar- uhhmm,pero a Kibum algo le ha molestado sobre el viaje – dijo, no se había dado cuenta que comenzaba a hablar en voz alta – mañana le preguntaré espero que se encuentre mejor
Le preocupaba el menor, últimamente se había vuelto muy importante para él, algo que ninguna otra persona despertaba, después de todo lo hacía feliz.
Una sonrisa enmarcó su cara, se levantó y alistó las cosas para el siguiente día, se dirigió a la cocina y se preparó un poco de arroz, tenía hambre y le encantaba cocinar, pero no sólo podía comer, así que en la vitrina buscó una taza, buscó y buscó, no encontraba la taza que tanto le gustaba una pequeña color violeta que había recibido en su cumpleaños.
-No está, mi taza, la chibi (le decía así por que a pesar de ser chiquita, podía contener gran cantidad de líquido, lo que la hacía parecer una pequeña niña regordeta). ¿Dónde la habré dejado?
Una extenuante recreación de hechos lo llevó al día de un espumoso chocolate, recordó que “la chibi” se encargó de guardar la bebida para su vecino y que la había dejado con él.
-No puedo ir y pedírsela, sería de mal gusto, además si la tiene él sé que está en buenas manos-hablaba como aquellas señoras que dejaban a sus hijos a cargo de las nanas, como si su taza tuviera vida.
-No importa, ya podré pedírsela – lo que significaba ver a Kibum, las cosas se ponían mejor.
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La alarma del despertador sonó, Hangeng tomó un cálido baño, aunque por el frió hubiese preferido ni siquiera salir de la cama; esa mañana era unas de las más frías en Seúl, así que se cubrió con un fino abrigo que sin duda alguna lo hacía ver mucho más atractivo de lo que ya era; tomó sus cosas y salió hacia el corredor donde Kibum parecía esperarlo. Era su imaginación o éste se veía bien, una boina café enmarcaba su rosado rostro que se había acentuado por el frío y que simplemente lo hacía ver hermoso.
-Hola Kibum ¿has estado ahí? ¿Por qué no me llamaste?- decía, lo cierto era que hacía demasiadas preguntas tratando de ocultar las extrañas figuraciones que tenía y que terminaron incomodándolo y a su vecino también; un silencio se produjo Geng notó que las manos del menor llevaban una curiosa bolsa.
Bum comenzó a hablar muy nervioso al mismo tiempo que balanceaba la bolsita; el otro apenas y reflexionaba lo poco que entendía, Kibum parecía ansioso, entregó la bolsa a Hangeng y le indicó que la abriera.
-¿Un regalo? – pensaba mientras que de entre la bolsa sacaba papelitos de colores y que al salir más y más revelaban el interior.
Una especie de jarrón apareció y el muchacho lo tomó en sus manos hasta percatarse que más bien era una taza, que ha decir verdad era muy bonita, nunca había visto una así y lo que más le sorprendió era aquel diseño inusual de muchos puntitos de colores que formaban una H.
Un expresión de sorpresa se mostró en su cara no entendía que lo emocionaba más, si saber que era un regalo de Bum o comprender el significado de esa H.
-¿La H es por Hangeng verdad? – preguntó asombrado, nunca había recibido algo tan original.
Kibum pudo articular palabra al parecer ya estaba más calmado pero Geng ni siquiera prestó atención, no le importaba que “la chibi” ya no existiera, su nueva taza era especial, muy especial. No podía creer que su vecino se hubiera preocupado por conseguirle una taza y menos podía creer que hubiera pensado en él cuando la escogió.
-Muchas gracias, de haber sabido que me darías esta taza hubiera roto la vajilla entera- bromeó soltando una risita – no debiste molestarte, después de todo era una taza y ya.
Las pausas se habían vuelto inevitables entre ellos pero ésta a diferencia de las demás no era incómoda, una escena de película donde ninguno hablaba con la boca pero que con los ojos y gestos intentaban decir algo más.
-Creo que se está haciendo tarde y no debemos tener retardos- dijo Geng quien recordó un pequeño asunto pendiente con Kibum, aún no sabía porque no le había parecido la idea del viaje, pero no podía preguntárselo ahí y así, no podía arruinar ese momento.
-Vamos, te llevo
Los dos dirigieron sus pasos al elevador que para desgracia se volvió turbio por la presencia de ciertas hermanas chismosas.
-Mira Meyu, son este par de bombones ¡oh por dios! hoy se ven guapísimos. Sabían que nos encontraríamos verdad por eso lo hicieron.
Hangeng y Bum se voltearon a ver realmente sorprendidos y a punto de tirar la carcajada; trataron de escapar pero las puertas ya estaban cerradas y no tenían otra salida más que soportar a esas solteronas hasta la planta baja.
-Pero que bolsa tan lida ¿Qué lleva? un regalo para tu novia Hannie. No, claro que no tienes novia es para mí jajaja que graciosa soy.
Al menos eso creía ella y su hermana pues los pobres muchachos se sentían abochornados y ni siquiera podían hablar o hacer de perdida una mueca de hipocresía.
-¡Te imaginas Chelsu! cuando estos niños tengan novias, serán muchachas hermosas, educadas, unas princesas, sólo de pensarlo me dan ganas de llorar.
Era la primera vez que una de las hermanas decía algo cuerdo sin intentar imaginarse en el papel de casi esposa; Geng hacía tiempo que no pensaba en volver a enamorarse y mucho menos en comprometerse, su vida amorosa significaba varios intentos frustrantes y dolorosos que de ser contados nadie los creería al ver el porte de Hangeng, había cerrado y con candado las puertas de su corazón; pensaba e imaginaba la vida de Kibum con alguna chica, lo veía feliz y tal vez después se casaría y vendrían los hijos, sin duda alguna la mujer que estuviera con él sería muy afortunada, pero aún así no entendía el porque cierta desilusión comenzaba a invadirlo, algo de nostalgia y soledad ¿Qué pasaría con ellos en el trabajo, en el edificio, en el elevador? sus vidas tomarían tal vez rumbos distintos.
-Podrías imaginar a Kibummie en su luna de miel, viajando en globo por el cielo de París - dijo Meyu con un brillo especial en los ojos como si tratara de su más ferviente deseo – contemplando el atardecer y en la noche cenar a la luz de la luna, viajar por el mundo juntos – era un hecho lo que decía era su propia novela.
Un ruidito de timbrazo por fin anunció la planta baja, Hangeng pudo respirar y bajó inmediatamente del elevador, no podría seguir escuchando sus locas historias y que por lo visto tampoco Bum quien salió al mismo tiempo que el mayor.
-Puedes creer lo locas que están, mira que imaginarnos casados, con hijos y hasta de luna de miel – comentó asombrado, pero la inmensidad de esas palabras le pesaron.
-Jajaja, tienes razón, dan miedo- exaltó Geng, que reía al mismo tiempo de una manera cómica hasta que la declaración de Bum resolvió su duda sobre el viaje.
No podía creerlo conocía de casos así, pero no pensaba que fueran tan graves como para no hacerlo jamás, eso dificultaba las enormes ganas que tenía por aquel viaje, pero tampoco podía obligarlo, la empresa no permitiría que no fuera y Hangeng estaba dispuesto a no permitirlo tampoco.
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Me ha costado escribirlo u.u
por la situación de Hangeng
estoy tardando para hacerme a la idea
y tuve que resaltar arroz T-T
Mr. BFR ♥
Volvió a mirarse en la calle y en el automóvil junto a su vecino que parecía no entender lo que le pasaba, pero lo que le había dicho Kibum lo anonadó.
-¿Qué me pasa? - pensaba, Kibum no ha sido nada de lo que imaginé, no está enojado, sigue en el auto - gritaba en su interior con euforia al mismo tiempo que sentía un enorme alivio, una rara sensación de volver a la vida y tanta era esa emoción que soltó una discreta sonrisita, encendió el carro y se dirigió por el rumbo conocido, no entendía porque se sentía así, feliz, tan lleno de ese algo que llaman no sé que.
-¿Te molesta que presentara tu curriculum o que sea tu jefe? Puedes decírmelo con confianza -bromeó pues tenía la necesidad de descargar su ansiedad.
En realidad ninguna, no me molestan es sólo que… me siento algo incómodo de que tu hayas sido el encargado de todo esto… jamás me pasó por la cabeza mandar curriculum a LEVEL y de la nada me hablan, sólo porque un “anónimo” me ha recomendado… de verdad creo q te doy muchos problemas…pero…gracias…
Sus palabras lo sanaban después de estar convaleciente.
-No debes preocuparte-dijo ya en serio - lo he hecho porque quise…. ayudarte - trató de aparentar tranquilidad, su emoción casi arruinaba los intentos por quedar bien con el menor, hablaba de más y sus coloradas mejillas lo delataban.
Pronto llegarían al edificio ¿Qué pasaría después? Un escalofrío recorrió su todavía tenso cuerpo y lo obligó a mirar a su lado, Bum lo veía
-Por dios ¿cuánto falta para llegar?-pensaba, tratando de pedir ayuda y que como por magia potteriana, el edificio comenzaba a sobresalir de entre la fría ciudad de Seúl.
Para calmarse Hangeng empezó a recordar el trabajo, la empresa, cosas que tenía que contar al menor y que de cierta forma terminarían con aquella estresante plática
-La empresa comenzará a invertir en más equipo, así que tenemos que estar pendientes de las decisiones y de los posibles cambios que se puedan hacer.
Al parecer hablaba sólo por el hecho de hacerlo pues no era algo que quisiera en ese momento; por fin llegaban después de quizá el camino más largo en la vida de Geng (y eso que pasaba por ahí todos los días de trabajo), estacionó el auto y se apresuró a bajar, se encontraba más relajado, por extraña razón alguna fuerza lo protegía, caminaron hacia la entrada principal y ahora que lo recordaba cuando la empresa realizaba nuevas adquisiciones, era porque algún plan se tenía sobre el futuro de ésta a su mente llegó el viaje, sí, ese viaje en enero a Nueva York, tenía que contárselo a Bum pues el debería ir también.
-Ahora que trabajas en LEVEL y que eres mi compañero- hizo una pausa para respirar y contener las ganas de gritar- en enero, bueno sabes que la empresa trabaja a nivel internacional y con lo que te había dicho antes, nosotros como administradores tenemos que conocer lo que sucede en la empresa, así que tendremos que viajar a Nueva York.
Terminó por soltarlo, se sentía raro pero feliz, aunque Kibum también parecía raro pero nada feliz, lo que confirmó ante su pregunta.
-Qué dices?..vi..via..jar!?en enero...?!
-Sí, la empresa se encarga de todo- contestó emocionado pero su vecino parecía desmejorado.
-En a..avi..avión!!?? no..no..no..yo no viajo hyung, no..no.puedo
No entendía porque el menor se había puesto así, angustiado ¿Por qué no podía viajar? Tenía que preguntarle.
Sin darse cuenta habían llegado al pasillo cerca del elevador, aquella voz le era familiar así que volteó y la saludó.
-Hola Hyo Joo esperaba verte en mi departamento
El elevador estaba abierto así que los tres entraron a ese elevador que tantos recuerdos generaba en Geng.
Aquella muchacha le contó sobre las hermanas Chelsu y Meyu, lo raras que eran y que no la dejaban bajar al piso donde él vivía.
-He tenido que contarles unas mentiras, me vieron con la ropa y quien sabe porque supieron que era tuya, no creo que sean humanas, tal vez son brujas.
Hangeng soltó una carcajada, tenía razón eso explicaba porque las tenía que ver tan seguido.
-Oh! dame la ropa, has sido tan amable las al traerla hasta acá- dijo, mientras cargaba una canastilla con pantalones y camisas.
-Gracias, todo ha quedado tal y como te gusta
El muchacho sonrió, ver y platicar con alguien más lo hacía sentir mejorado después de una buena dosis de nervios con su vecino.
-Es verdad Kibum y Hyo Joo no se conocen, debo presentarlos, se llevarán bien, pero su intento fracasó cuando Kibum se despidió despareciendo del lugar rápidamente.
-¿Quién es él?- preguntó la muchacha un poco consternada
-Es mi amigo Kibum, vive en el edificio- recalcó lo que lo unía a Bum
-¡Qué extraño! nunca lo había visto
-Lo imaginaba, iba a presentarlos pero bueno ya es tarde y ha de estar cansado
-¿Trabajan juntos? - insistía como si fuera a escribir algún artículo de revista
-Sí, ha sido su primer día - exclamó y su corazón comenzaba a latir acelerado, sus ojos brillaban y se percató de que no estaba solo…
-Me tengo que ir, muchas gracias por el servicio
-Sí, no hay nada que agradecer lo hago con gusto. ¡Que te vaya bien mañana! y a Kibum también - agregó – espero podamos salir algún día los tres.
Un colapso casi lo detiene. ¿Salir los tres? ¿Salir con Bum? Tomó las llaves de entre su portafolio a duras penas lo consiguió con el montón de ropa que lo dificultaba, abrió la puerta y se adentro a su departamento, llevo las prendas hasta su alcoba y se tiró en la suave y acogedora cama. Ahora que lo pensaba nunca había salido con Kibum y podía considerarlo su amigo, no podía imaginarse con él haciendo cosas de amigos y la idea de algún día hacerlo lo emocionaba mucho, que ni se percató del mensaje subliminal de Hyo Joo por tener una cita con él, a Hangeng sólo le importaba Bum…
-En el viaje, tal vez podamos salir y divertirnos – empezaba a imaginar- uhhmm,pero a Kibum algo le ha molestado sobre el viaje – dijo, no se había dado cuenta que comenzaba a hablar en voz alta – mañana le preguntaré espero que se encuentre mejor
Le preocupaba el menor, últimamente se había vuelto muy importante para él, algo que ninguna otra persona despertaba, después de todo lo hacía feliz.
Una sonrisa enmarcó su cara, se levantó y alistó las cosas para el siguiente día, se dirigió a la cocina y se preparó un poco de arroz, tenía hambre y le encantaba cocinar, pero no sólo podía comer, así que en la vitrina buscó una taza, buscó y buscó, no encontraba la taza que tanto le gustaba una pequeña color violeta que había recibido en su cumpleaños.
-No está, mi taza, la chibi (le decía así por que a pesar de ser chiquita, podía contener gran cantidad de líquido, lo que la hacía parecer una pequeña niña regordeta). ¿Dónde la habré dejado?
Una extenuante recreación de hechos lo llevó al día de un espumoso chocolate, recordó que “la chibi” se encargó de guardar la bebida para su vecino y que la había dejado con él.
-No puedo ir y pedírsela, sería de mal gusto, además si la tiene él sé que está en buenas manos-hablaba como aquellas señoras que dejaban a sus hijos a cargo de las nanas, como si su taza tuviera vida.
-No importa, ya podré pedírsela – lo que significaba ver a Kibum, las cosas se ponían mejor.
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La alarma del despertador sonó, Hangeng tomó un cálido baño, aunque por el frió hubiese preferido ni siquiera salir de la cama; esa mañana era unas de las más frías en Seúl, así que se cubrió con un fino abrigo que sin duda alguna lo hacía ver mucho más atractivo de lo que ya era; tomó sus cosas y salió hacia el corredor donde Kibum parecía esperarlo. Era su imaginación o éste se veía bien, una boina café enmarcaba su rosado rostro que se había acentuado por el frío y que simplemente lo hacía ver hermoso.
-Hola Kibum ¿has estado ahí? ¿Por qué no me llamaste?- decía, lo cierto era que hacía demasiadas preguntas tratando de ocultar las extrañas figuraciones que tenía y que terminaron incomodándolo y a su vecino también; un silencio se produjo Geng notó que las manos del menor llevaban una curiosa bolsa.
Bum comenzó a hablar muy nervioso al mismo tiempo que balanceaba la bolsita; el otro apenas y reflexionaba lo poco que entendía, Kibum parecía ansioso, entregó la bolsa a Hangeng y le indicó que la abriera.
-¿Un regalo? – pensaba mientras que de entre la bolsa sacaba papelitos de colores y que al salir más y más revelaban el interior.
Una especie de jarrón apareció y el muchacho lo tomó en sus manos hasta percatarse que más bien era una taza, que ha decir verdad era muy bonita, nunca había visto una así y lo que más le sorprendió era aquel diseño inusual de muchos puntitos de colores que formaban una H.
Un expresión de sorpresa se mostró en su cara no entendía que lo emocionaba más, si saber que era un regalo de Bum o comprender el significado de esa H.
-¿La H es por Hangeng verdad? – preguntó asombrado, nunca había recibido algo tan original.
Kibum pudo articular palabra al parecer ya estaba más calmado pero Geng ni siquiera prestó atención, no le importaba que “la chibi” ya no existiera, su nueva taza era especial, muy especial. No podía creer que su vecino se hubiera preocupado por conseguirle una taza y menos podía creer que hubiera pensado en él cuando la escogió.
-Muchas gracias, de haber sabido que me darías esta taza hubiera roto la vajilla entera- bromeó soltando una risita – no debiste molestarte, después de todo era una taza y ya.
Las pausas se habían vuelto inevitables entre ellos pero ésta a diferencia de las demás no era incómoda, una escena de película donde ninguno hablaba con la boca pero que con los ojos y gestos intentaban decir algo más.
-Creo que se está haciendo tarde y no debemos tener retardos- dijo Geng quien recordó un pequeño asunto pendiente con Kibum, aún no sabía porque no le había parecido la idea del viaje, pero no podía preguntárselo ahí y así, no podía arruinar ese momento.
-Vamos, te llevo
Los dos dirigieron sus pasos al elevador que para desgracia se volvió turbio por la presencia de ciertas hermanas chismosas.
-Mira Meyu, son este par de bombones ¡oh por dios! hoy se ven guapísimos. Sabían que nos encontraríamos verdad por eso lo hicieron.
Hangeng y Bum se voltearon a ver realmente sorprendidos y a punto de tirar la carcajada; trataron de escapar pero las puertas ya estaban cerradas y no tenían otra salida más que soportar a esas solteronas hasta la planta baja.
-Pero que bolsa tan lida ¿Qué lleva? un regalo para tu novia Hannie. No, claro que no tienes novia es para mí jajaja que graciosa soy.
Al menos eso creía ella y su hermana pues los pobres muchachos se sentían abochornados y ni siquiera podían hablar o hacer de perdida una mueca de hipocresía.
-¡Te imaginas Chelsu! cuando estos niños tengan novias, serán muchachas hermosas, educadas, unas princesas, sólo de pensarlo me dan ganas de llorar.
Era la primera vez que una de las hermanas decía algo cuerdo sin intentar imaginarse en el papel de casi esposa; Geng hacía tiempo que no pensaba en volver a enamorarse y mucho menos en comprometerse, su vida amorosa significaba varios intentos frustrantes y dolorosos que de ser contados nadie los creería al ver el porte de Hangeng, había cerrado y con candado las puertas de su corazón; pensaba e imaginaba la vida de Kibum con alguna chica, lo veía feliz y tal vez después se casaría y vendrían los hijos, sin duda alguna la mujer que estuviera con él sería muy afortunada, pero aún así no entendía el porque cierta desilusión comenzaba a invadirlo, algo de nostalgia y soledad ¿Qué pasaría con ellos en el trabajo, en el edificio, en el elevador? sus vidas tomarían tal vez rumbos distintos.
-Podrías imaginar a Kibummie en su luna de miel, viajando en globo por el cielo de París - dijo Meyu con un brillo especial en los ojos como si tratara de su más ferviente deseo – contemplando el atardecer y en la noche cenar a la luz de la luna, viajar por el mundo juntos – era un hecho lo que decía era su propia novela.
Un ruidito de timbrazo por fin anunció la planta baja, Hangeng pudo respirar y bajó inmediatamente del elevador, no podría seguir escuchando sus locas historias y que por lo visto tampoco Bum quien salió al mismo tiempo que el mayor.
-Puedes creer lo locas que están, mira que imaginarnos casados, con hijos y hasta de luna de miel – comentó asombrado, pero la inmensidad de esas palabras le pesaron.
-Jajaja, tienes razón, dan miedo- exaltó Geng, que reía al mismo tiempo de una manera cómica hasta que la declaración de Bum resolvió su duda sobre el viaje.
No podía creerlo conocía de casos así, pero no pensaba que fueran tan graves como para no hacerlo jamás, eso dificultaba las enormes ganas que tenía por aquel viaje, pero tampoco podía obligarlo, la empresa no permitiría que no fuera y Hangeng estaba dispuesto a no permitirlo tampoco.
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Me ha costado escribirlo u.u
por la situación de Hangeng
estoy tardando para hacerme a la idea
y tuve que resaltar arroz T-T
Mr. BFR ♥

Maniie~~- Suju baby

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Cantidad de Mensajes: 223
Edad: 20
Inscrita/o el: 17/10/2009
Re: (HanBum) Tasita de chocolate
perdonen la tardanza...u.U
pero al fin, ya esta aqui, la actu!!~~~
wiii!
*////* no ha sido mucho!
perdón la tardanza, he tenido muchas cosas en la cabeza,
pero al fin! me dí tiempo para escribir y sacar todo jojojo..
además esta cosa de hannie y la ausencia de KangIn y KiBum
tmb me ha pegado..¬¬"
weno, en fin, espero les haya gustado la actu y si no..
pss ni modo, ya la hice...jajajaja~~*risa malvada*
*la patean*
TTT¨TTT
ok..weno..ya me voy, ahora esperen la actu de hannie!
jojojo..
por cierto, eso de chibi me recordó a silvi
*imagina a silvi caiendose de la cama de Bummie y rompiéndose en cachitos*
..¬¬" para empezar...qué haría silvi en la cama de bummie!!!!.
silvi: no lo sé!...o.O"
mawii: morirás!!! grrr!
silvi:ahhhhh!!!
*mawii va tras silvi con garrote*
jajajaja
biie!
pero al fin, ya esta aqui, la actu!!~~~
wiii!
Su sueño no duró mucho, eran las 4:30 de la mañana y él ya estaba despierto. Sin más, y con el porte de hombre sofisticado que le caracterizaba, tomó un tabaco, lo encendió y comenzó a fumarlo aún sin levantarse de su cama.
Mientras veía las formas que el humo tomaba antes de hacerse uno con el aire, pensó en su pequeño amigo. Tomó su teléfono celular y decidió que ese día, alguien más debía comenzarlo muy temprano…
Ver la televisión es algo muy divertido, sobre todo cuando ves la programación que más te gusta, mientras te relajas y quizá te das un ligero tentempié: tomar un enorme plato de palomitas súper cargado de salsa y un enorme vaso de helado o mejor, un delicioso flotante. Pero no lo es, cuando la ves a las 5 de la mañana mientras tomas una enorme taza de café cargado, súper cargado de cafeína, para intentar despertarte por completo; no lo es, cuando sientes un odio profundo hacia la persona que te levantó para darte una noticia estúpida y mucho menos lo es cuando en la tele, no hay nada que ver.
Así, era como se sentía KiBum tras haber sido despertado por Dean. El día anterior, él mismo había decido levantarse temprano por el nervio que sentía y la emoción que cargaba con la idea de su nuevo trabajo. Pero en el transcurso de ese día, se dio cuenta que levantarse tan temprano era muy tonto, trabajando a 15 minutos de su casa.
Sin embargo, a Dean le parecía una idea mejor informarle de las muchas ganas que tenía de ir a visitarlo y aprovechar para contarle un chiste que, según él, era el mejor q había oído en su vida. El pequeño sentía coraje. Le había arruinado el sueño, ahora contaba con unas enormes ojeras que lo hacían parecer mapache, tenía muchísimo frio - meterse a bañar a esa hora no le parecía buena idea- era muy temprano para desayunar y… no tenía nada mejor q hacer.
Tomó con fuerza la felpuda cobija con la que se tapaba y encogió su cuerpo para q este absorbiera todo el calor que requiriese. Trató de mantener sus ojos aún cansados fijos en el televisor, pero una pequeña mancha café lo distrajo. La taza q había comprado para Hangeng aún estaba en el mismo lugar q la había dejado cuando llegó y en la misma bolsa color café.
Se levantó sin soltar su cobija, arrastrándola hasta llegar a la repisa donde la bolsa tenía lugar y tras cogerla, la idea de entregársela le ruborizó el rostro
“Pero cómo se la voy a entregar?...qué le voy a decir?....y si se enoja conmigo?”
Pensar en un Hangeng enojado como vecino no le gustaba y mucho menos ahora q él era su jefe y compañero de trabajo. Pero tampoco quería quedarse con el remordimiento de haberle roto la taza y no hacer nada.
Así pues, su espíritu aventurero lo había llevado hasta la puerta de Hangeng para entregarle su presente cuando ya las horas habían pasado y el Sol daba claridad al día; sin embargo, “Don miedo” le hizo congelar la mano antes de llamar a su vecino. Con cierta decepción hacía sí mismo, se recargó en las puertas del elevador y levantó el regalo que tras intentar pensar en una manera original de adornarlo, terminó optando por meterlo a la misma bolsa y envolverlo entre miles de papeles de colores.
Estaba dispuesto a desaparecer, huir del lugar y guardarse el secreto de la taza rota (“le juraré que se la entregué ese mismo día y que quizá su olvido se deba a el inicio muy prematuro del Alzheimer!”) , cuando la puerta del departamento de Hangeng se abrió y dio paso a una figura imponente. Antes de que este volteara, acomodó la boina q cubría su cabello aún mojado y despeinado, y trato de parecer lo más normal, aunque sabía q sus nervios lo delatarían en cualquier momento
-Hola Kibum ¿has estado ahí?-
-Ho.. hola...yo, bueno-Intentó decir Kibum, pero Hangeng le interrumpió
-¿Por qué no me llamaste?-
-Es q..este, sí..no, bueno…- ni siquiera él tenía una buena respuesta. No quería q su vecino pensara q lo estaba vigilando. Sin encontrar manera de seguir, prefirió guardar silencio, intentó mirar a otros lados, pero en cuestión de segundos, se vio obligado a dar una respuesta a la mirada algo curiosa que su vecino lanzaba a la bolsa decorada.
-yo..emh..bueno,-era el momento de la verdad, había tenido días para preparar su discurso y no había podido, y ahora, estando frente a él, donde los cáliz ya no existían, tenía q hablar- verás..el otro día tú llevaste la taza caliente…la taza estaba caliente… y yo..no importó que estuviera caliente, por el chocolate, la taza, y este yo…tú te fuiste y la dejaste y ocurrió un accidente- o genial! Ahora dirá q le estas echando la culpa, retráctate!- no! bueno… pss verás…yo…me dormí y luego desperté y… mi planta del pie…rota..la vi.. la vi rota y este…fui con mis papás y yo..compré la taza..y…ahhh!- suspiró, las palabras no eran lo suyo, así que…estiró sus manos y entregó el presente- toma!-
-¿Un regalo? –dijo Hangeng mientras sacaba los kilos de papeles en que estaba la taza enredada. Cuando esta fue expuesta de nuevo ante sus ojos, vio la cara de sorpresa en Hangeng, así que no pudo evitar una sonrisa y sentirse más relajado. Observó como atento el mayor miraba los puntitos de la taza y trataba de descifrar lo que formaban.
-¿La H es por Hangeng verdad? –
-eh?...ah…sí- respiró- Hyung, la verdad es que se me cayó la taza sin querer y quedó rota, así que pensé en comprarte otra para compensar la perdida y pues, encontré esa q…me...recordó a ti…y...-
-Muchas gracias, de haber sabido que me darías esta taza hubiera roto la vajilla entera. No debiste molestarte, después de todo era una taza y ya.-
"¿una taza y ya?!", pensó Kibum. Para él no era sólo una taza; era la taza de ese hyung q se había preocupado por él, que le había llevado chocolate caliente en una noche fría y triste y que al otro día, le había dado la oportunidad de entrar a trabajar a una buena empresa. Para él era la taza de una persona increíble, de una gran ángel; era la taza de aquel ser que ahora lo miraba tiernamente con aquellos grandes ojos…”qué pasa?”
-Creo que se está haciendo tarde y no debemos tener retardos- dijo Hangeng rompiendo con el silencio. Había sido tan raro ese momento, se había llenado de sensaciones no normales entre dos hombres. Tenía una ganas enormes de abrazar a su hyung y de estar con él. Abochornado por sus pensamientos y prefiriendo q estos se quedaran en su cabeza, sólo en su cabeza y nada más!, bajó la mirada y comenzó a limpiar el sudor de sus manos- que hasta ese momento no había percibido- sin que el otro se diera cuenta.
-Vamos, te llevo – oyó decir al mayor
Siguió a Hangeng al elevador y trato de calmarse, pero su serenidad se vio alterada por la presencia de esas dos locas en el elevador.
-Mira Meyu, son este par de bombones ¡oh por dios! hoy se ven guapísimos. Sabían que nos encontraríamos verdad por eso lo hicieron.
El comentario fue tan absurdo que no pudo evitar q le diera risa, pero trató de ahogarlo echando una mirada cómplice al mayor que, para variar, estaba en las mismas condiciones que él.
-Pero que bolsa tan linda ¿Qué lleva? un regalo para tu novia Hannie. No, claro que no tienes novia es para mí jajaja que graciosa soy.
¿Novia?...cierto, Kibum no sabía si el mayor tenía novia, o si tenía planes de tenerla….¿qué habría pasado con la chica de ayer? Y si, ella era la novia de Hangeng?
-¡Te imaginas Chelsu! cuando estos niños tengan novias, serán muchachas hermosas, educadas, unas princesas, sólo de pensarlo me dan ganas de llorar.
KiBum no había pensado seriamente en una novia, hacía mucho tiempo que no tenía y que no sabía lo que era “gastar” en una. Sí, había tenido dos novias, ambas muy lindas y las había querido bien, pero con ninguna había llegado a más, en pocas palabras, el muchacho seguía siendo virgen y no por falta de ganas, si no, por falta de interés. En realidad, hacía tiempo que no se sentía de la manera en cómo se sentía con Hang…”¿qué?...no, espera…iba a decir Hangeng?...esa taza me dejó mal”.
-Podrías imaginar a Kibummie en su luna de miel, viajando en globo por el cielo de París - ¿yoooo? Ja, claro y luego en un tonto globo – contemplando el atardecer y en la noche cenar a la luz de la luna, viajar por el mundo juntos –¿viajar…?. Su mente regresó al momento cruel en que, literalmente, su estómago salió por su boca casi completo. Si tan sólo se le revolvía subiéndose al elevador y eso tenía q soportarlo, porque no había otra manera de llegar a su piso (y las escaleras le daban un flojera!!!), mucho menos iba a subir a un tonto globito.
Afortunadamente, el elevador llegó al último piso, antes de que KiBum se volteara a darles “sus razones” de lo molesto y horrible que era viajar por aire.
-Puedes creer lo locas que están, mira que imaginarnos casados, con hijos y hasta de luna de miel – dijo Hangeng casi sin aire al salir
-En realidad, dan mucho miedo…!!...- dijo sinceramente y tratando de eliminar de su mente semejante visiones.
-Jajaja, tienes razón, dan miedo- Hangen riò
Estaba entre enojado y transtornado por su “supesta luna de miel” a mil pies de altura, que no se dio cuenta que hablaba en voz alta- me dan más miedo, que el miedo que le tengo a las alturas y eso, ya es mucho decir… -
No fue hasta que el mayor lo volteó a ver intrigado, q se dio cuenta de su error, y como queriendo ignorar la cosa, apuró el paso hasta llegar a la salida del edificio. Hangeng le seguía de cerca, haciendo suponer a KiBum que quería q le contara algo al respecto, pero para su sorpresa, el mayor no insistió en el tema.
En el camino, no hubo conversación distinta a la del trabajo. El mayor amablemente resolvió algunas dudas que tenía sobre la oficina, como la secretaria que iba a tener y las funciones de las que él se iba a encargar. Y siendo el tránsito algo pesado, se dieron hasta el lujo de planear la salida en la tarde para la comida.
El tiempo en la oficina se basó prácticamente en trabajo. Los chicos iban y venían con papeles importantes y recibos de pagos, mientras Hyo Joo separaba esos papeles, de los tantos que estaban en la oficina nueva de KiBum, debido a la limpieza y remodelación del lugar. Parecía todo un caos, pues mientras el menor se preocupaba por sorprender a su jefe-cino (una manera ni original ni linda de llamar a Hangeng) , la chica se aguantaba las ganas de ahorcarlos por ser tan desorganizados y revolverle las cosas una y otra vez. Y no fue hasta la 1 de la tarde, cuando los dos hombres decidieron salir a tomar su descanso, q la paz reino en el piso y ella pudo arreglar todo tranquilamente sin importar perder su tiempo de comida.
-No saldrás Hyo Joo? Las chicas y yo te estamos esperando-
-Ni loca! Tengo que aprovechar que los tipos no están y organizar todo, si no, habrán dos funerales muy pronto…-
-si…je..bueno, tomate tu tiempo, ok?-
Los chicos eligieron un restaurante no tan retirado para poder comer algo. Hangeng prefería una mesa del centro y algo alejada de la zona de humo, pero el lugar estaba lleno y sólo alcanzaron para una mesa en la sección de fumadores que, afortunadamente, estaba cerca de la ventana. Enseguida, la apenada camarera se acercó a tomarles la orden y servirles café; pero para sorpresa de Kibum y sobre todo de la camarera, Hangeng se negó a que le sirvieran café en otra taza que no fuera la que apenas le habían regalado.
-Lo haces por hacerme sentir menos culpable, hyung?-
Hangeng negó divertido e insistió en que era el momento ideal y oportuno para estrenar su nueva taza.
La comida pasó divertida. Hablar con Hangeng era cada vez más sencillo, claro, haciendo de lado aquellos momentos bochornosos, en que el menor se perdía en los ojos del otro. Y se hizo aún más ameno cuando Marshmallow comenzó a sonar.
Al principio, trató de disimular su tarareo, pero Hangeng, comenzó a realizar la coreografía en su lugar sin pena alguna y una vez desinhibido, KiBum siguió la corriente sin importarle hacer el ridítrasero.
-Hyung, te gusta IU?- preguntó entre risas y muy sorprendido, mientras el mayor decía que sí.-A mí también! El problema es que no sé porQ!-
Hangeng explicó una teoría rara q él tenía acerca del gusto que sentían por esa canción. Sugirió que era por la belleza de la chica, por el movimiento raro y divertido del bombón enorme en el video o quizá, porque era una canción muy pegajosa. Pero al final, ambos coincidieron en que había una razón profunda, muy profunda, tan profunda, q aún no sabían cuál era.
Sus risas y momento agradable se vio interrumpido, cuando un golpecito en el cristal de la ventana llamó su atención. Y no era nada más y nada menos que la aparición del acabose de KiBum.
-Bummie! He ido a tu oficina y me han dicho q estabas comiendo!- Dijo Dean gesticulando exageradamente para que KiBum entendiera . –Qué bueno que es el único restaurante de la zona!, entraré a verte; hay lugar?- y se pasó sin que el menor le diera una respuesta.
KiBum estaba avergonzado, Dean había tenido el descaro de presentarse a un lugar donde no había sido invitado. Quizá Hangeng se podría enojar con él, por ser amigo de un ser tan descortés y maleducado. Volteó a ver a su hyung que en ese momento lucía una cara de sorpresa y se coloró totalmente. “qué vergüenza!” pensó.
-Oh, Bummie- dijo Dean una vez sentado al lado de Kibum y tratando de tomar aire- no saben el drama que he pasado con esa chica, es tu secretaria?- preguntó dirigiéndose a Hangeng, quien sorprendido por la familiaridad con la que este le hablaba, afirmó- bueno, pues estaba hecho un torbellino! Figúrense que iba de aquí para allá llevando y trayendo papeles de un lugar a otro! Entonces, viéndola tan cansada, me ofrecía a ayudarle comportándome como el caballero que soy; pero la chiquilla, haciéndose la digna, me rechazó y me gritoneo que si quería una cita con alguno de sus “jefes” debía reservar con tiempo por teléfono o esperar a que “esos hombres” regresaran de comer. “Tus jefes”?, pregunté yo…”Y quiénes son esos hombres?”… no obtuve respuesta de ella; más una chica guapa y delgada, de la cual pediré después me consigas su número y nombre Bummie, me dijo de quienes se trataban y así fue como di con ustedes…-
-claro… pero, lástima, ya nos íbamos, cierto hyung!?- dijo KiBum, esperando librarse así de Dean
-Vamos, no van a ser tan groseros conmigo y harán que haya hecho en vano mi viaje hasta Seoul!- llamó a la camarera y pidió un café
-¿Usted también trae taza especial, señor?- preguntó la chica, haciendo énfasis en la taza nueva de Hangeng
-Pero mira que linda, no te parece linda Bummie?, pero no pequeña, el mío en taza de la casa por favor-
-Debemos regresar a trabajar Dean, lo siento- se levantó de su asiento, pero Dean lo detuvo, jalando de su brazo y volviéndolo a sentar
-Nada de lo siento. Te avisé que te pasaría a ver y aquí estoy! Ahora, aprovechando que estás con tu “nuevo jefe”, no voy a desaprovechar la oportunidad de tener una plática seria con él- KiBum tragó saliva y volteó a ver al mayor que más rojo no podía estar. El sudor comenzaba a resbalar de su frente, y no era para menos, pues temía q Dean echara a perder el avance social que había tenido con Hangeng. Dean, en cambio, tomó su tiempo para hablar, esperó su café y encendió un cigarrillo.
La espera se hacía eterna, las ganas de ahorcar a Dean y sacarlo a patadas del lugar, incrementaban a la vez que incrementaba el tiempo en que su amigo se mantenía callado
-Habla de una vez quieres!!?- le dijo KiBum ya alterado
-Tranquilo nene, la cosa no es contigo. Eres tú, Hangeng cierto? - se acomodó en la silla y buscó la cara de Hangeng- Así que tú me quitaste a mi Bummie? Sabes, yo lo he querido a mi lado durante tanto tiempo y jamás me ha aceptado, en cambio tú, no sé lo que hiciste para que en un dos por tres, estuviera aquí, a tus pies-
La cara de Hangeng denotaba confusión y pidió a este que se explicara mejor
-Yo quería q fuera mi colega, mi socio, que estuviera conmigo en el trabajo- chilló Dean- pero siempre me dijo q no!, que le has dado tú, eh? Toloache? – y golpeó la mesa tan fuerte, que ambos chicos lo voltearan a ver con miedo y la camarera q estaba cerca, pidiera a uno de los guardias de seguridad, se mantuviera dentro del lugar, vigilando a “aquel hombre de corbata colorida”
Hangeng respondió algo confundido, intentando narrar brevemente todo lo que había pasado para q KiBum estuviera ahí con él trabajando omitiendo la parte de la robada de currítrasero, inventando que él se lo había pedido amablemente; haciendo suponer a KiBum, que Hangeng no quería darle armas a su acosador para ponérsele en contra.
-De viaje?!?!-interrumpió Dean al mayor cuando este se puso a explicar sus planes de trabajo- no, no, esto es el colmo! KiBum ha aceptado salir contigo de viaje!?...hyung!, no me dirás que lo has amenazado?...o lo curaste?. Hubo remedio mágico para esto, alguna hierbera o algo así?-
-Dean, cálmate!!!. Será mejor q en otra ocasión sigamos hablando. Tenemos mucho trabajo en la oficina. Ve la hora q es! Seguramente ya nos estarán esperando…- KiBum no quería hablar de eso, y mucho menos que su hyung se enterara del miedo estúpido que tenía a las alturas. Pero Hangeng le interrumpió y pidió a Dean que se sentara, alegando que llegar tarde algunos minutos al trabajo, no le iba a causar ningún mal, que ya habría momento de disculparse después con el jefe.
Al parecer el tema le interesaba mucho al mayor, así que sin más remedio tuvo que aguantarse las ganas de patear muy lejos a Dean y escuchar como su secreto era revelado.
Mientras veía las formas que el humo tomaba antes de hacerse uno con el aire, pensó en su pequeño amigo. Tomó su teléfono celular y decidió que ese día, alguien más debía comenzarlo muy temprano…
Ver la televisión es algo muy divertido, sobre todo cuando ves la programación que más te gusta, mientras te relajas y quizá te das un ligero tentempié: tomar un enorme plato de palomitas súper cargado de salsa y un enorme vaso de helado o mejor, un delicioso flotante. Pero no lo es, cuando la ves a las 5 de la mañana mientras tomas una enorme taza de café cargado, súper cargado de cafeína, para intentar despertarte por completo; no lo es, cuando sientes un odio profundo hacia la persona que te levantó para darte una noticia estúpida y mucho menos lo es cuando en la tele, no hay nada que ver.
Así, era como se sentía KiBum tras haber sido despertado por Dean. El día anterior, él mismo había decido levantarse temprano por el nervio que sentía y la emoción que cargaba con la idea de su nuevo trabajo. Pero en el transcurso de ese día, se dio cuenta que levantarse tan temprano era muy tonto, trabajando a 15 minutos de su casa.
Sin embargo, a Dean le parecía una idea mejor informarle de las muchas ganas que tenía de ir a visitarlo y aprovechar para contarle un chiste que, según él, era el mejor q había oído en su vida. El pequeño sentía coraje. Le había arruinado el sueño, ahora contaba con unas enormes ojeras que lo hacían parecer mapache, tenía muchísimo frio - meterse a bañar a esa hora no le parecía buena idea- era muy temprano para desayunar y… no tenía nada mejor q hacer.
Tomó con fuerza la felpuda cobija con la que se tapaba y encogió su cuerpo para q este absorbiera todo el calor que requiriese. Trató de mantener sus ojos aún cansados fijos en el televisor, pero una pequeña mancha café lo distrajo. La taza q había comprado para Hangeng aún estaba en el mismo lugar q la había dejado cuando llegó y en la misma bolsa color café.
Se levantó sin soltar su cobija, arrastrándola hasta llegar a la repisa donde la bolsa tenía lugar y tras cogerla, la idea de entregársela le ruborizó el rostro
“Pero cómo se la voy a entregar?...qué le voy a decir?....y si se enoja conmigo?”
Pensar en un Hangeng enojado como vecino no le gustaba y mucho menos ahora q él era su jefe y compañero de trabajo. Pero tampoco quería quedarse con el remordimiento de haberle roto la taza y no hacer nada.
Así pues, su espíritu aventurero lo había llevado hasta la puerta de Hangeng para entregarle su presente cuando ya las horas habían pasado y el Sol daba claridad al día; sin embargo, “Don miedo” le hizo congelar la mano antes de llamar a su vecino. Con cierta decepción hacía sí mismo, se recargó en las puertas del elevador y levantó el regalo que tras intentar pensar en una manera original de adornarlo, terminó optando por meterlo a la misma bolsa y envolverlo entre miles de papeles de colores.
Estaba dispuesto a desaparecer, huir del lugar y guardarse el secreto de la taza rota (“le juraré que se la entregué ese mismo día y que quizá su olvido se deba a el inicio muy prematuro del Alzheimer!”) , cuando la puerta del departamento de Hangeng se abrió y dio paso a una figura imponente. Antes de que este volteara, acomodó la boina q cubría su cabello aún mojado y despeinado, y trato de parecer lo más normal, aunque sabía q sus nervios lo delatarían en cualquier momento
-Hola Kibum ¿has estado ahí?-
-Ho.. hola...yo, bueno-Intentó decir Kibum, pero Hangeng le interrumpió
-¿Por qué no me llamaste?-
-Es q..este, sí..no, bueno…- ni siquiera él tenía una buena respuesta. No quería q su vecino pensara q lo estaba vigilando. Sin encontrar manera de seguir, prefirió guardar silencio, intentó mirar a otros lados, pero en cuestión de segundos, se vio obligado a dar una respuesta a la mirada algo curiosa que su vecino lanzaba a la bolsa decorada.
-yo..emh..bueno,-era el momento de la verdad, había tenido días para preparar su discurso y no había podido, y ahora, estando frente a él, donde los cáliz ya no existían, tenía q hablar- verás..el otro día tú llevaste la taza caliente…la taza estaba caliente… y yo..no importó que estuviera caliente, por el chocolate, la taza, y este yo…tú te fuiste y la dejaste y ocurrió un accidente- o genial! Ahora dirá q le estas echando la culpa, retráctate!- no! bueno… pss verás…yo…me dormí y luego desperté y… mi planta del pie…rota..la vi.. la vi rota y este…fui con mis papás y yo..compré la taza..y…ahhh!- suspiró, las palabras no eran lo suyo, así que…estiró sus manos y entregó el presente- toma!-
-¿Un regalo? –dijo Hangeng mientras sacaba los kilos de papeles en que estaba la taza enredada. Cuando esta fue expuesta de nuevo ante sus ojos, vio la cara de sorpresa en Hangeng, así que no pudo evitar una sonrisa y sentirse más relajado. Observó como atento el mayor miraba los puntitos de la taza y trataba de descifrar lo que formaban.
-¿La H es por Hangeng verdad? –
-eh?...ah…sí- respiró- Hyung, la verdad es que se me cayó la taza sin querer y quedó rota, así que pensé en comprarte otra para compensar la perdida y pues, encontré esa q…me...recordó a ti…y...-
-Muchas gracias, de haber sabido que me darías esta taza hubiera roto la vajilla entera. No debiste molestarte, después de todo era una taza y ya.-
"¿una taza y ya?!", pensó Kibum. Para él no era sólo una taza; era la taza de ese hyung q se había preocupado por él, que le había llevado chocolate caliente en una noche fría y triste y que al otro día, le había dado la oportunidad de entrar a trabajar a una buena empresa. Para él era la taza de una persona increíble, de una gran ángel; era la taza de aquel ser que ahora lo miraba tiernamente con aquellos grandes ojos…”qué pasa?”
-Creo que se está haciendo tarde y no debemos tener retardos- dijo Hangeng rompiendo con el silencio. Había sido tan raro ese momento, se había llenado de sensaciones no normales entre dos hombres. Tenía una ganas enormes de abrazar a su hyung y de estar con él. Abochornado por sus pensamientos y prefiriendo q estos se quedaran en su cabeza, sólo en su cabeza y nada más!, bajó la mirada y comenzó a limpiar el sudor de sus manos- que hasta ese momento no había percibido- sin que el otro se diera cuenta.
-Vamos, te llevo – oyó decir al mayor
Siguió a Hangeng al elevador y trato de calmarse, pero su serenidad se vio alterada por la presencia de esas dos locas en el elevador.
-Mira Meyu, son este par de bombones ¡oh por dios! hoy se ven guapísimos. Sabían que nos encontraríamos verdad por eso lo hicieron.
El comentario fue tan absurdo que no pudo evitar q le diera risa, pero trató de ahogarlo echando una mirada cómplice al mayor que, para variar, estaba en las mismas condiciones que él.
-Pero que bolsa tan linda ¿Qué lleva? un regalo para tu novia Hannie. No, claro que no tienes novia es para mí jajaja que graciosa soy.
¿Novia?...cierto, Kibum no sabía si el mayor tenía novia, o si tenía planes de tenerla….¿qué habría pasado con la chica de ayer? Y si, ella era la novia de Hangeng?
-¡Te imaginas Chelsu! cuando estos niños tengan novias, serán muchachas hermosas, educadas, unas princesas, sólo de pensarlo me dan ganas de llorar.
KiBum no había pensado seriamente en una novia, hacía mucho tiempo que no tenía y que no sabía lo que era “gastar” en una. Sí, había tenido dos novias, ambas muy lindas y las había querido bien, pero con ninguna había llegado a más, en pocas palabras, el muchacho seguía siendo virgen y no por falta de ganas, si no, por falta de interés. En realidad, hacía tiempo que no se sentía de la manera en cómo se sentía con Hang…”¿qué?...no, espera…iba a decir Hangeng?...esa taza me dejó mal”.
-Podrías imaginar a Kibummie en su luna de miel, viajando en globo por el cielo de París - ¿yoooo? Ja, claro y luego en un tonto globo – contemplando el atardecer y en la noche cenar a la luz de la luna, viajar por el mundo juntos –¿viajar…?. Su mente regresó al momento cruel en que, literalmente, su estómago salió por su boca casi completo. Si tan sólo se le revolvía subiéndose al elevador y eso tenía q soportarlo, porque no había otra manera de llegar a su piso (y las escaleras le daban un flojera!!!), mucho menos iba a subir a un tonto globito.
Afortunadamente, el elevador llegó al último piso, antes de que KiBum se volteara a darles “sus razones” de lo molesto y horrible que era viajar por aire.
-Puedes creer lo locas que están, mira que imaginarnos casados, con hijos y hasta de luna de miel – dijo Hangeng casi sin aire al salir
-En realidad, dan mucho miedo…!!...- dijo sinceramente y tratando de eliminar de su mente semejante visiones.
-Jajaja, tienes razón, dan miedo- Hangen riò
Estaba entre enojado y transtornado por su “supesta luna de miel” a mil pies de altura, que no se dio cuenta que hablaba en voz alta- me dan más miedo, que el miedo que le tengo a las alturas y eso, ya es mucho decir… -
No fue hasta que el mayor lo volteó a ver intrigado, q se dio cuenta de su error, y como queriendo ignorar la cosa, apuró el paso hasta llegar a la salida del edificio. Hangeng le seguía de cerca, haciendo suponer a KiBum que quería q le contara algo al respecto, pero para su sorpresa, el mayor no insistió en el tema.
En el camino, no hubo conversación distinta a la del trabajo. El mayor amablemente resolvió algunas dudas que tenía sobre la oficina, como la secretaria que iba a tener y las funciones de las que él se iba a encargar. Y siendo el tránsito algo pesado, se dieron hasta el lujo de planear la salida en la tarde para la comida.
El tiempo en la oficina se basó prácticamente en trabajo. Los chicos iban y venían con papeles importantes y recibos de pagos, mientras Hyo Joo separaba esos papeles, de los tantos que estaban en la oficina nueva de KiBum, debido a la limpieza y remodelación del lugar. Parecía todo un caos, pues mientras el menor se preocupaba por sorprender a su jefe-cino (una manera ni original ni linda de llamar a Hangeng) , la chica se aguantaba las ganas de ahorcarlos por ser tan desorganizados y revolverle las cosas una y otra vez. Y no fue hasta la 1 de la tarde, cuando los dos hombres decidieron salir a tomar su descanso, q la paz reino en el piso y ella pudo arreglar todo tranquilamente sin importar perder su tiempo de comida.
-No saldrás Hyo Joo? Las chicas y yo te estamos esperando-
-Ni loca! Tengo que aprovechar que los tipos no están y organizar todo, si no, habrán dos funerales muy pronto…-
-si…je..bueno, tomate tu tiempo, ok?-
Los chicos eligieron un restaurante no tan retirado para poder comer algo. Hangeng prefería una mesa del centro y algo alejada de la zona de humo, pero el lugar estaba lleno y sólo alcanzaron para una mesa en la sección de fumadores que, afortunadamente, estaba cerca de la ventana. Enseguida, la apenada camarera se acercó a tomarles la orden y servirles café; pero para sorpresa de Kibum y sobre todo de la camarera, Hangeng se negó a que le sirvieran café en otra taza que no fuera la que apenas le habían regalado.
-Lo haces por hacerme sentir menos culpable, hyung?-
Hangeng negó divertido e insistió en que era el momento ideal y oportuno para estrenar su nueva taza.
La comida pasó divertida. Hablar con Hangeng era cada vez más sencillo, claro, haciendo de lado aquellos momentos bochornosos, en que el menor se perdía en los ojos del otro. Y se hizo aún más ameno cuando Marshmallow comenzó a sonar.
Al principio, trató de disimular su tarareo, pero Hangeng, comenzó a realizar la coreografía en su lugar sin pena alguna y una vez desinhibido, KiBum siguió la corriente sin importarle hacer el ridítrasero.
-Hyung, te gusta IU?- preguntó entre risas y muy sorprendido, mientras el mayor decía que sí.-A mí también! El problema es que no sé porQ!-
Hangeng explicó una teoría rara q él tenía acerca del gusto que sentían por esa canción. Sugirió que era por la belleza de la chica, por el movimiento raro y divertido del bombón enorme en el video o quizá, porque era una canción muy pegajosa. Pero al final, ambos coincidieron en que había una razón profunda, muy profunda, tan profunda, q aún no sabían cuál era.
Sus risas y momento agradable se vio interrumpido, cuando un golpecito en el cristal de la ventana llamó su atención. Y no era nada más y nada menos que la aparición del acabose de KiBum.
-Bummie! He ido a tu oficina y me han dicho q estabas comiendo!- Dijo Dean gesticulando exageradamente para que KiBum entendiera . –Qué bueno que es el único restaurante de la zona!, entraré a verte; hay lugar?- y se pasó sin que el menor le diera una respuesta.
KiBum estaba avergonzado, Dean había tenido el descaro de presentarse a un lugar donde no había sido invitado. Quizá Hangeng se podría enojar con él, por ser amigo de un ser tan descortés y maleducado. Volteó a ver a su hyung que en ese momento lucía una cara de sorpresa y se coloró totalmente. “qué vergüenza!” pensó.
-Oh, Bummie- dijo Dean una vez sentado al lado de Kibum y tratando de tomar aire- no saben el drama que he pasado con esa chica, es tu secretaria?- preguntó dirigiéndose a Hangeng, quien sorprendido por la familiaridad con la que este le hablaba, afirmó- bueno, pues estaba hecho un torbellino! Figúrense que iba de aquí para allá llevando y trayendo papeles de un lugar a otro! Entonces, viéndola tan cansada, me ofrecía a ayudarle comportándome como el caballero que soy; pero la chiquilla, haciéndose la digna, me rechazó y me gritoneo que si quería una cita con alguno de sus “jefes” debía reservar con tiempo por teléfono o esperar a que “esos hombres” regresaran de comer. “Tus jefes”?, pregunté yo…”Y quiénes son esos hombres?”… no obtuve respuesta de ella; más una chica guapa y delgada, de la cual pediré después me consigas su número y nombre Bummie, me dijo de quienes se trataban y así fue como di con ustedes…-
-claro… pero, lástima, ya nos íbamos, cierto hyung!?- dijo KiBum, esperando librarse así de Dean
-Vamos, no van a ser tan groseros conmigo y harán que haya hecho en vano mi viaje hasta Seoul!- llamó a la camarera y pidió un café
-¿Usted también trae taza especial, señor?- preguntó la chica, haciendo énfasis en la taza nueva de Hangeng
-Pero mira que linda, no te parece linda Bummie?, pero no pequeña, el mío en taza de la casa por favor-
-Debemos regresar a trabajar Dean, lo siento- se levantó de su asiento, pero Dean lo detuvo, jalando de su brazo y volviéndolo a sentar
-Nada de lo siento. Te avisé que te pasaría a ver y aquí estoy! Ahora, aprovechando que estás con tu “nuevo jefe”, no voy a desaprovechar la oportunidad de tener una plática seria con él- KiBum tragó saliva y volteó a ver al mayor que más rojo no podía estar. El sudor comenzaba a resbalar de su frente, y no era para menos, pues temía q Dean echara a perder el avance social que había tenido con Hangeng. Dean, en cambio, tomó su tiempo para hablar, esperó su café y encendió un cigarrillo.
La espera se hacía eterna, las ganas de ahorcar a Dean y sacarlo a patadas del lugar, incrementaban a la vez que incrementaba el tiempo en que su amigo se mantenía callado
-Habla de una vez quieres!!?- le dijo KiBum ya alterado
-Tranquilo nene, la cosa no es contigo. Eres tú, Hangeng cierto? - se acomodó en la silla y buscó la cara de Hangeng- Así que tú me quitaste a mi Bummie? Sabes, yo lo he querido a mi lado durante tanto tiempo y jamás me ha aceptado, en cambio tú, no sé lo que hiciste para que en un dos por tres, estuviera aquí, a tus pies-
La cara de Hangeng denotaba confusión y pidió a este que se explicara mejor
-Yo quería q fuera mi colega, mi socio, que estuviera conmigo en el trabajo- chilló Dean- pero siempre me dijo q no!, que le has dado tú, eh? Toloache? – y golpeó la mesa tan fuerte, que ambos chicos lo voltearan a ver con miedo y la camarera q estaba cerca, pidiera a uno de los guardias de seguridad, se mantuviera dentro del lugar, vigilando a “aquel hombre de corbata colorida”
Hangeng respondió algo confundido, intentando narrar brevemente todo lo que había pasado para q KiBum estuviera ahí con él trabajando omitiendo la parte de la robada de currítrasero, inventando que él se lo había pedido amablemente; haciendo suponer a KiBum, que Hangeng no quería darle armas a su acosador para ponérsele en contra.
-De viaje?!?!-interrumpió Dean al mayor cuando este se puso a explicar sus planes de trabajo- no, no, esto es el colmo! KiBum ha aceptado salir contigo de viaje!?...hyung!, no me dirás que lo has amenazado?...o lo curaste?. Hubo remedio mágico para esto, alguna hierbera o algo así?-
-Dean, cálmate!!!. Será mejor q en otra ocasión sigamos hablando. Tenemos mucho trabajo en la oficina. Ve la hora q es! Seguramente ya nos estarán esperando…- KiBum no quería hablar de eso, y mucho menos que su hyung se enterara del miedo estúpido que tenía a las alturas. Pero Hangeng le interrumpió y pidió a Dean que se sentara, alegando que llegar tarde algunos minutos al trabajo, no le iba a causar ningún mal, que ya habría momento de disculparse después con el jefe.
Al parecer el tema le interesaba mucho al mayor, así que sin más remedio tuvo que aguantarse las ganas de patear muy lejos a Dean y escuchar como su secreto era revelado.
*////* no ha sido mucho!
perdón la tardanza, he tenido muchas cosas en la cabeza,
pero al fin! me dí tiempo para escribir y sacar todo jojojo..
además esta cosa de hannie y la ausencia de KangIn y KiBum
tmb me ha pegado..¬¬"
weno, en fin, espero les haya gustado la actu y si no..
pss ni modo, ya la hice...jajajaja~~*risa malvada*
*la patean*
TTT¨TTT
ok..weno..ya me voy, ahora esperen la actu de hannie!
jojojo..
por cierto, eso de chibi me recordó a silvi
*imagina a silvi caiendose de la cama de Bummie y rompiéndose en cachitos*
..¬¬" para empezar...qué haría silvi en la cama de bummie!!!!.
silvi: no lo sé!...o.O"
mawii: morirás!!! grrr!
silvi:ahhhhh!!!
*mawii va tras silvi con garrote*
jajajaja
biie!

macoon~- Suju ocioso

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por macoon~ el Jue Ene 21, 2010 7:15 am