[MiChul] Beyond your Touch
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[MiChul] Beyond your Touch
No pasé toda mi vida siendo de esta forma, aún así me fue inevitable no terminar asi. No es que odiase mi vida (bueno, en definitiva quizá) porque hubo un tiempo en el cual fui el niño más feliz de esta tierra; sonreía todos los días, era dulce en extremo y por sobretodo nunca dejaba que nadie me amargara la vida.
Es una lástima que aquellos tiempos hayan finalizado, porque a fin de cuentas nada dura para siempre. Incluso la vida se termina, es una lástima que mueran las personas más bellas del mundo y con bellas no me refiero a su exterior.
Mi mamá era una de ellas, hermosa por fuera y por dentro. Siemrpe me había enseñado que nada en esta vida es lo suficientemente malo como para no ser superado ni lo suficientemente triste como para dejar de sonreir. Por desgracia, las cosas no son así.
Mucho menos para mi.
Quizás, si tan solo mi papá hubiese estado más presente para ayudarme a salir a delante, o más presente para convencerme de que la muerte de mamá no había sido en vano; quizás y solo quizás si todo se hubiese desarrollado de una forma diferente y más "normal" yo no sería así, ni estaría acá.
Bueno, no es que haya algo de malo con ir al colegio todos los días, pero mi mamá seguramente creería que habría algo de malo (muy malo) con no sonreír en lo absoluto cuando me ven, no ser dulce con quien se equivoca y tampoco ser educado con incluso, quien se lo merece.
No me importa absolutamente nada ni nadie, ni siquiera yo. Lo que me pase, lo que a los demás les pase, bien poco me importaba mientras no afectase a quienes quería... El problema que, luego de mi madre, nadie más me importaba. Mi papá sabía cuidarse solo, además de que poca atención me prestaba cuando estaba o no en casa.
Era todo lo mismo, todos los días.
-¡Buenos días ZhouMi! - llamó una voz que tardé en reconocer a mis espaldas.
-Hola RyeoWook - correspondí el saludo, sin ánimos, como siempre.
Entonces ambos transpasamos las puertas del colegio para comenzar un nuevo día, como todos los anteriores, estancado en una rutina, un circulo vicioso.
Sí, así es mi vida.
Si se le puede decir vida...
Es una lástima que aquellos tiempos hayan finalizado, porque a fin de cuentas nada dura para siempre. Incluso la vida se termina, es una lástima que mueran las personas más bellas del mundo y con bellas no me refiero a su exterior.
Mi mamá era una de ellas, hermosa por fuera y por dentro. Siemrpe me había enseñado que nada en esta vida es lo suficientemente malo como para no ser superado ni lo suficientemente triste como para dejar de sonreir. Por desgracia, las cosas no son así.
Mucho menos para mi.
Quizás, si tan solo mi papá hubiese estado más presente para ayudarme a salir a delante, o más presente para convencerme de que la muerte de mamá no había sido en vano; quizás y solo quizás si todo se hubiese desarrollado de una forma diferente y más "normal" yo no sería así, ni estaría acá.
Bueno, no es que haya algo de malo con ir al colegio todos los días, pero mi mamá seguramente creería que habría algo de malo (muy malo) con no sonreír en lo absoluto cuando me ven, no ser dulce con quien se equivoca y tampoco ser educado con incluso, quien se lo merece.
No me importa absolutamente nada ni nadie, ni siquiera yo. Lo que me pase, lo que a los demás les pase, bien poco me importaba mientras no afectase a quienes quería... El problema que, luego de mi madre, nadie más me importaba. Mi papá sabía cuidarse solo, además de que poca atención me prestaba cuando estaba o no en casa.
Era todo lo mismo, todos los días.
-¡Buenos días ZhouMi! - llamó una voz que tardé en reconocer a mis espaldas.
-Hola RyeoWook - correspondí el saludo, sin ánimos, como siempre.
Entonces ambos transpasamos las puertas del colegio para comenzar un nuevo día, como todos los anteriores, estancado en una rutina, un circulo vicioso.
Sí, así es mi vida.
Si se le puede decir vida...
Última edición por M i z u. { KoreanLove } el 2010-08-26, 9:55 pm, editado 1 vez

M i z u;- Suju OMG!

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Las campanas del colegio sonaron, dando inicio a un nuevo día en el instituto, y marcando el comienzo de la primera clase de matemáticas. Clase que, como todas las demás, pensaba malgastar clavando mi vista en su pálida nuca. Como planeaba hacer en todas las demás clases. Como estuve haciendo durante estos siete meses, ocho días, y... miré mi reloj de pulsera. Y cuatro horas y media, exactas.
Suspiré pesadamente.
Aish, ¿cómo puede ser que este tipo siquiera se entere de mi existencia? ¿Acaso no son suficientes las estupideces que hago para captar su atención? No es justo, sencillamente no es justo. Encima que vengo a enamorarme de un tio, el muy desgraciado siquiera me mira.
Suspiré pesadamente.
Apoyé mi mejilla derecha sobre el dorso de la misma mano, sin despegar la vista de su cabello ni un solo segundo. Lo había intentado todo: tiñéndome el cabello de colores extravagantes, resbalándome ''accidentalmente'' frente a su banco en la hora del almuerzo (y el muy hijoputa siquiera se dignó ayudarme a levantar), tarareando canciones que, revisando su mp4 mientras él se había ido al baño, sabía le gustaban, ¡hasta incluso pasando a resolver la tarea de Físicas! ¡RE-SOL-VIEN-DO-LA-TA-RE-A! Y sólo logré que se rieran de mí por haberla analizado mal.
Hasta llegué a escribirle cartas cursis y a arrojárselas dentro del locker, casi con miedo de su reacción. Bueno, no. Kim Heechul no siente miedo por nada (aunque, cuando se trata de este tipo, llego a dudar). Pero, por alguna extraña razón, sospechaba que no sabía leer coreano... Chino desgraciado. Me traía como loco.
- Aish. Sólo estoy perdiendo el tiempo. -dije revolviendo mis cabellos, para luego cerrar estrepitosamente la puerta de mi casillero. Volví a suspirar sonoramente- Mañana será otro día. ¡Un mejor día, YEAH BABY. BRING IT ON! ~ -tomé mi bolso, y salí por la puerta de los vestidores del gimnasio del colegio-
Iba escuchando ''Sick of love'' en el reproductor de música. No tenía idea de quién carajos era, pero bueno, aparentemente a ZhouMi le gustaba esa canción. Demonios, que estaba como idiota por ese tio. Pero es que sus ojos oscuros, su piel perfecta, su cabello azabache... Sacudí la cabeza dramáticamente. No debía pensar en esas cosas, ¡gay o no, seguía siendo un macho hecho y derecho! (?).
- ''Gotta get going, gotta get going...'' -canturreaba por lo bajo en un nivel de inglés que igualaba al de una ensalada rusa, sumido en mis pensamientos sobre los tersos y rosados labios de ese chino que me volvía loco-
No sé si fue porque ya había anochecido, no sé si era porque no pude escuchar el sonido de la bocina, sonando estrepitosamente a mi lado, o porque no pude ver las luces del automóvil a mi derecha por estar tan ensimismado acerca de ese chico.
Lo cierto es que lo último que sentí fue un agudo dolor en el costado izquierdo de mi cuerpo, rápido, muy fugaz, a la altura de mi costilas y hombro. Luego sentí que volaba, podía notar cómo la fresca brisa colpeaba mi cara; y logré divisar algunas luces, algunos sonidos. Una mujer gritando, el ruido de vidrios quebrándose, llantas clavándose sobre el asfalto. Luego comenzó a dolerme a cabeza, como cuando te despiertas con resaca luego de haberte emborrachado la noche anterior (especialmente cuando andas deprimido porque cierto extranjero de tu misma clase no sabe ni tu apellido de tres letras). Pero mucho más fuerte, más... insoportable, esa era la palabra.
Dejé de escuchar la voz de Henry Lau cantando con su molesto y perfeto inglés en mis oídos. Sí, ese era su nombre, ¿por qué ahora lo recordaba? Aish, me dolía la cabeza, y esta tipa no dejaba de gritar. ¿Y por qué estoy en el suelo, por qué puedo ver cómo un hombre se baja de aquel auto importado y se sujeta la cabeza con ambas manos? ¿Por qué todos se paran a mirar? ¿Por qué una señora le cubre los ojos a su hija, y se la lleva lejos?
¿Por qué puedo verme a mí mismo en el suelo, rodeado de vidrios rotos y con sangre saliendo a borbotones de mi oído?
¿Dónde... dónde estoy?
¿Dónde está ZhouMi? ¿Qué... me está pasando?
Suspiré pesadamente.
Aish, ¿cómo puede ser que este tipo siquiera se entere de mi existencia? ¿Acaso no son suficientes las estupideces que hago para captar su atención? No es justo, sencillamente no es justo. Encima que vengo a enamorarme de un tio, el muy desgraciado siquiera me mira.
Suspiré pesadamente.
Apoyé mi mejilla derecha sobre el dorso de la misma mano, sin despegar la vista de su cabello ni un solo segundo. Lo había intentado todo: tiñéndome el cabello de colores extravagantes, resbalándome ''accidentalmente'' frente a su banco en la hora del almuerzo (y el muy hijoputa siquiera se dignó ayudarme a levantar), tarareando canciones que, revisando su mp4 mientras él se había ido al baño, sabía le gustaban, ¡hasta incluso pasando a resolver la tarea de Físicas! ¡RE-SOL-VIEN-DO-LA-TA-RE-A! Y sólo logré que se rieran de mí por haberla analizado mal.
Hasta llegué a escribirle cartas cursis y a arrojárselas dentro del locker, casi con miedo de su reacción. Bueno, no. Kim Heechul no siente miedo por nada (aunque, cuando se trata de este tipo, llego a dudar). Pero, por alguna extraña razón, sospechaba que no sabía leer coreano... Chino desgraciado. Me traía como loco.
- Aish. Sólo estoy perdiendo el tiempo. -dije revolviendo mis cabellos, para luego cerrar estrepitosamente la puerta de mi casillero. Volví a suspirar sonoramente- Mañana será otro día. ¡Un mejor día, YEAH BABY. BRING IT ON! ~ -tomé mi bolso, y salí por la puerta de los vestidores del gimnasio del colegio-
Iba escuchando ''Sick of love'' en el reproductor de música. No tenía idea de quién carajos era, pero bueno, aparentemente a ZhouMi le gustaba esa canción. Demonios, que estaba como idiota por ese tio. Pero es que sus ojos oscuros, su piel perfecta, su cabello azabache... Sacudí la cabeza dramáticamente. No debía pensar en esas cosas, ¡gay o no, seguía siendo un macho hecho y derecho! (?).
- ''Gotta get going, gotta get going...'' -canturreaba por lo bajo en un nivel de inglés que igualaba al de una ensalada rusa, sumido en mis pensamientos sobre los tersos y rosados labios de ese chino que me volvía loco-
No sé si fue porque ya había anochecido, no sé si era porque no pude escuchar el sonido de la bocina, sonando estrepitosamente a mi lado, o porque no pude ver las luces del automóvil a mi derecha por estar tan ensimismado acerca de ese chico.
Lo cierto es que lo último que sentí fue un agudo dolor en el costado izquierdo de mi cuerpo, rápido, muy fugaz, a la altura de mi costilas y hombro. Luego sentí que volaba, podía notar cómo la fresca brisa colpeaba mi cara; y logré divisar algunas luces, algunos sonidos. Una mujer gritando, el ruido de vidrios quebrándose, llantas clavándose sobre el asfalto. Luego comenzó a dolerme a cabeza, como cuando te despiertas con resaca luego de haberte emborrachado la noche anterior (especialmente cuando andas deprimido porque cierto extranjero de tu misma clase no sabe ni tu apellido de tres letras). Pero mucho más fuerte, más... insoportable, esa era la palabra.
Dejé de escuchar la voz de Henry Lau cantando con su molesto y perfeto inglés en mis oídos. Sí, ese era su nombre, ¿por qué ahora lo recordaba? Aish, me dolía la cabeza, y esta tipa no dejaba de gritar. ¿Y por qué estoy en el suelo, por qué puedo ver cómo un hombre se baja de aquel auto importado y se sujeta la cabeza con ambas manos? ¿Por qué todos se paran a mirar? ¿Por qué una señora le cubre los ojos a su hija, y se la lleva lejos?
¿Por qué puedo verme a mí mismo en el suelo, rodeado de vidrios rotos y con sangre saliendo a borbotones de mi oído?
¿Dónde... dónde estoy?
¿Dónde está ZhouMi? ¿Qué... me está pasando?

KC.Rainlover- Suju baby

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Mis manos estaban frías en mis bolsillos y la voz de DongHae canturreaba a mi lado sin parar palabras que a duras penas podía entender, ¿Nadie entendía que era Chino, verdad? Sí, entendía perfectamente coreano... Lo que me costaba entender era toda esa hiperactividad a la cual todos los coreanos parecían estar atraidos.
-¡Mira! ¡Un accidente! - justo habló en el momento en el cual me había alejado de mis pensamientos. Suertudo de él.
-Wow, que lindo, una muerte - lo miré con mala cara, ¿Sabría él lo de mi mamá? Porque estaba seguro que de haberlo sabido, el accidente hubiese perdido todo en canto - Pobre del infeliz que se lastimó - y decirle "pobre" había salido del fondo de mi corazón. No podía sentir mucha pena en realidad, sólo me daba lástima por todas las personas que habían sufrido la perdida.
Pero aún podía estar vivo, ¿Verdad? Todavía quedaba una esperanza para esa pobre alma en pena, de sobrevivir y poder ser feliz, de no caer en la misma monotonía que la mía.
Sacudí mi cabeza mientras los ojos se me llenaban de nostalgia y volvía a retomar mi camino, ahora sin DongHae quien parecía muy entretenido con todo el asunto del accidente que obviamente, a mi bien poco me importaba (por más que haya perdido parte de mi tiempo esperanzándome en que nada haya pasado); no es que tuviese en algo productivo en que gastar mi tiempo tampoco.
Unas cuadras más tarde, cuando todas las estrellas poblaban hermosamente el firmamento, llegué a la casa fría y vacía la cual recidía mi cuerpo. Tiré la mochila por ahí, subí por las escaleras rechinantes a mi habitación y prendí la ténue luz del escritorio para comenzar a leer el libro que había dejado por la mitad el día anterior.
Pasó una hora en la cual estuve leyendo sin levantar ni un segundo la vista del libro, cuando un enorme frío me invadió. Al parecer el invierno había llegado.
Pero, ¿Cómo si este era el primer día de primavera?
-¡Mira! ¡Un accidente! - justo habló en el momento en el cual me había alejado de mis pensamientos. Suertudo de él.
-Wow, que lindo, una muerte - lo miré con mala cara, ¿Sabría él lo de mi mamá? Porque estaba seguro que de haberlo sabido, el accidente hubiese perdido todo en canto - Pobre del infeliz que se lastimó - y decirle "pobre" había salido del fondo de mi corazón. No podía sentir mucha pena en realidad, sólo me daba lástima por todas las personas que habían sufrido la perdida.
Pero aún podía estar vivo, ¿Verdad? Todavía quedaba una esperanza para esa pobre alma en pena, de sobrevivir y poder ser feliz, de no caer en la misma monotonía que la mía.
Sacudí mi cabeza mientras los ojos se me llenaban de nostalgia y volvía a retomar mi camino, ahora sin DongHae quien parecía muy entretenido con todo el asunto del accidente que obviamente, a mi bien poco me importaba (por más que haya perdido parte de mi tiempo esperanzándome en que nada haya pasado); no es que tuviese en algo productivo en que gastar mi tiempo tampoco.
Unas cuadras más tarde, cuando todas las estrellas poblaban hermosamente el firmamento, llegué a la casa fría y vacía la cual recidía mi cuerpo. Tiré la mochila por ahí, subí por las escaleras rechinantes a mi habitación y prendí la ténue luz del escritorio para comenzar a leer el libro que había dejado por la mitad el día anterior.
Pasó una hora en la cual estuve leyendo sin levantar ni un segundo la vista del libro, cuando un enorme frío me invadió. Al parecer el invierno había llegado.
Pero, ¿Cómo si este era el primer día de primavera?

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
¿Qué estaba pasando? ¿Qué mierda estaba pasando?
Traté de abofetearme para convencerme de que estaba soñando, de que todo esto era una maldita pesadilla; y el espanto que me llevé fue aun peor que el que tuve al verme tirado en el suelo, rodeado en un charco de sangre, mi sangre, y con la policía (que recientemente había llegado) cubriendo mi cuerpo con una manta azul petróleo y ahuyentando a la gente del lugar.
Porque no pude tocarme. Literalmente, mi mano traspasó mi cara por completo. Miré mis palmas atónito, sin poder creer lo que estaba pasándome. Éstas se transparentaban ligeramente, incluso podía ver parte del suelo debajo mío. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no podía sentir el escozor ni el salado gusto de éstas, resbalando por mis mejillas hasta llegar a mi boca. No entendía qué estaba pasando, ni mucho menos por qué me estaba pasando a mí... ¿Acaso podía ser que...?
- No... ¡No! -corrí hacia donde dos policías uniformados se llevaban lo que, siquiera quería pensar, era mi cuerpo- ¡No lo entienden, ¿qué mierda están haciendo?! ¡Vuelvan acá! -me abalancé sobre ellos, pero no logré más que volver a traspasar la camilla y la manta, para luego caer de lleno sobre el asfalto frío-.
Pude sentir, casi imperceptiblemente, las piedras golpear mi pómulo izquierdo, y mi pecho aterrizando sobre el mismo suelo. Pero nada más que eso, ahí terminaba todo rastro de sensación. Ya siquiera sabía si continuaba llorando, ya no podía dedicarme a admirar otra cosa que no sea esa maldita ambulancia, a ese desgraciado llorando y sujetándose la cabeza, con tantas ganas que parecía querer arrancarse el cabello, quebrándose frente a la policía que trataba de investigar lo ocurrido y sacarle un poco de información. Desgraciado mal parido, qué más desearía que ser yo el que le arrancara esos mugrosos cabellos, uno por uno.
Enserio, yo... ¿Estaba muerto? ¿Todo había finalizado así, sin más? ¿Finalmente mi vida había terminado?
Creí que estaba por llegar a eso que los anormales creyentes como Siwon llamaban ''El Paraíso'' al escuchar la voz grave de ZhouMi en algún lugar perdido sobre mi hombro izquierdo, de verdad que lo creí durante unos segundos. Pero no, allí estaba él, pasando sin más a mi lado, caminando junto al hiperactivo de DongHae, que sólo intentaba ver algo del accidente. Mi accidente.
No tengo muy en claro con qué fuerza logré levantarme del suelo, ni en qué momento finalmente dejé de llorar. Solamente me percaté de que estaba persiguiendo a ZhouMi una vez llegamos a la puerta de su casa, y se dedicó a saludar al castaño desanimadamente, ''hasta el día siguiente''. Nunca había visto la casa de ZhouMi, y en realidad no era gran cosa, pero lo que más me llamó la atención fueron las luces apagadas. ¿Acaso no había nadie ahí, a semejantes horas?
Abrió la puerta con desgano, y arrojó la mochila en el sillón de la entrada. Lo seguí pacíficamente, sin entender en lo absoluto por qué lo hacía, ni por qué seguía allí. Mi cuerpo ya debía de estar en una puta morgue, descuartizado, con el pecho y la tapa de los sesos al aire. Entró a su cuarto, y fue ahí donde finalmente reaccioné.
El cuarto de ZhouMi. En verdad era el cuarto de ZhouMi.
Entré casi hipnotizado, siguiendo cada paso que él daba. Estuvo a punto de cerrar la puerta en mis narices (de todas formas, hubiese podido traspasarla sin ningún problema), y caminó en dirección a la cama. Me dediqué a amirar su cuarto. Blanco, frío, e inmaculado. Así como era él, así como era el tipo del que me había enamorado perdidamente, hace ya tantos meses atrás.
Al que jamás pude ni podré confesarle mi amor.
Me senté en una esquina de la cama, cerca de donde él se hayaba recostado tranquilamente, dedicándose a leer un libro que tomó de su mesita de luz segundos atrás, completamente ensimismado en esas palabras en chino. Estiré mi mano para rozarle, para tocarle, para intentar sentirle aunque sea en lo más mínimo, como había ocurrido cuando caí al suelo al intentar alcanzar mi inherte cuerpo.
Pero sólo logré asustarle, provocándole un pequeño escalofrío que vagó desde el inicio de su columna vertebral hasta sus hombros. Miró hacia todos lados, como intentando buscar algo; y luego se levantó para vigilar que la ventana estuviera cerrada. Cuando volvió, abrió la cama en una estocada rápida y se tapó, casi con el alivio marcándole el pálido rostro, bajo aquellas pulcras y níveas sábanas.
- ... ZhouMi.
Sabía que no podía escucharme, pero ya nada más podía perder. La persona que más amé en esta Tierra estaba frente a mí, ignorándome por completo. Y yo era un jodido fantasma, un maldito ente que siquiera había podido marcharse en paz como todos los demás matambres debían hacer.
- Te amo. -dije, recosándome a su lado, y tratando de acurrucarme en algún rincón de su pecho que, suponía, sería tibio-.
{ Momento curseeeegh 8D }
Traté de abofetearme para convencerme de que estaba soñando, de que todo esto era una maldita pesadilla; y el espanto que me llevé fue aun peor que el que tuve al verme tirado en el suelo, rodeado en un charco de sangre, mi sangre, y con la policía (que recientemente había llegado) cubriendo mi cuerpo con una manta azul petróleo y ahuyentando a la gente del lugar.
Porque no pude tocarme. Literalmente, mi mano traspasó mi cara por completo. Miré mis palmas atónito, sin poder creer lo que estaba pasándome. Éstas se transparentaban ligeramente, incluso podía ver parte del suelo debajo mío. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no podía sentir el escozor ni el salado gusto de éstas, resbalando por mis mejillas hasta llegar a mi boca. No entendía qué estaba pasando, ni mucho menos por qué me estaba pasando a mí... ¿Acaso podía ser que...?
- No... ¡No! -corrí hacia donde dos policías uniformados se llevaban lo que, siquiera quería pensar, era mi cuerpo- ¡No lo entienden, ¿qué mierda están haciendo?! ¡Vuelvan acá! -me abalancé sobre ellos, pero no logré más que volver a traspasar la camilla y la manta, para luego caer de lleno sobre el asfalto frío-.
Pude sentir, casi imperceptiblemente, las piedras golpear mi pómulo izquierdo, y mi pecho aterrizando sobre el mismo suelo. Pero nada más que eso, ahí terminaba todo rastro de sensación. Ya siquiera sabía si continuaba llorando, ya no podía dedicarme a admirar otra cosa que no sea esa maldita ambulancia, a ese desgraciado llorando y sujetándose la cabeza, con tantas ganas que parecía querer arrancarse el cabello, quebrándose frente a la policía que trataba de investigar lo ocurrido y sacarle un poco de información. Desgraciado mal parido, qué más desearía que ser yo el que le arrancara esos mugrosos cabellos, uno por uno.
Enserio, yo... ¿Estaba muerto? ¿Todo había finalizado así, sin más? ¿Finalmente mi vida había terminado?
Creí que estaba por llegar a eso que los anormales creyentes como Siwon llamaban ''El Paraíso'' al escuchar la voz grave de ZhouMi en algún lugar perdido sobre mi hombro izquierdo, de verdad que lo creí durante unos segundos. Pero no, allí estaba él, pasando sin más a mi lado, caminando junto al hiperactivo de DongHae, que sólo intentaba ver algo del accidente. Mi accidente.
No tengo muy en claro con qué fuerza logré levantarme del suelo, ni en qué momento finalmente dejé de llorar. Solamente me percaté de que estaba persiguiendo a ZhouMi una vez llegamos a la puerta de su casa, y se dedicó a saludar al castaño desanimadamente, ''hasta el día siguiente''. Nunca había visto la casa de ZhouMi, y en realidad no era gran cosa, pero lo que más me llamó la atención fueron las luces apagadas. ¿Acaso no había nadie ahí, a semejantes horas?
Abrió la puerta con desgano, y arrojó la mochila en el sillón de la entrada. Lo seguí pacíficamente, sin entender en lo absoluto por qué lo hacía, ni por qué seguía allí. Mi cuerpo ya debía de estar en una puta morgue, descuartizado, con el pecho y la tapa de los sesos al aire. Entró a su cuarto, y fue ahí donde finalmente reaccioné.
El cuarto de ZhouMi. En verdad era el cuarto de ZhouMi.
Entré casi hipnotizado, siguiendo cada paso que él daba. Estuvo a punto de cerrar la puerta en mis narices (de todas formas, hubiese podido traspasarla sin ningún problema), y caminó en dirección a la cama. Me dediqué a amirar su cuarto. Blanco, frío, e inmaculado. Así como era él, así como era el tipo del que me había enamorado perdidamente, hace ya tantos meses atrás.
Al que jamás pude ni podré confesarle mi amor.
Me senté en una esquina de la cama, cerca de donde él se hayaba recostado tranquilamente, dedicándose a leer un libro que tomó de su mesita de luz segundos atrás, completamente ensimismado en esas palabras en chino. Estiré mi mano para rozarle, para tocarle, para intentar sentirle aunque sea en lo más mínimo, como había ocurrido cuando caí al suelo al intentar alcanzar mi inherte cuerpo.
Pero sólo logré asustarle, provocándole un pequeño escalofrío que vagó desde el inicio de su columna vertebral hasta sus hombros. Miró hacia todos lados, como intentando buscar algo; y luego se levantó para vigilar que la ventana estuviera cerrada. Cuando volvió, abrió la cama en una estocada rápida y se tapó, casi con el alivio marcándole el pálido rostro, bajo aquellas pulcras y níveas sábanas.
- ... ZhouMi.
Sabía que no podía escucharme, pero ya nada más podía perder. La persona que más amé en esta Tierra estaba frente a mí, ignorándome por completo. Y yo era un jodido fantasma, un maldito ente que siquiera había podido marcharse en paz como todos los demás matambres debían hacer.
- Te amo. -dije, recosándome a su lado, y tratando de acurrucarme en algún rincón de su pecho que, suponía, sería tibio-.
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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Ya eran cerca de las tres de la mañana cuando, de costumbre, escuché como la puerta de la casa se abría y se cerraba silenciosamente. Entonces me levanté y desperecé sin ánimos ni ganas para levantarme de la cama; cuando lo hice, volví a sentir ese algo frío y tomé mi campera mirando fijamente a la cama.
Se supone que debía ser tibia.
-Buenas noches papá - le dije al hombre que había ingresado al lugar con cara de cansancio.
-Buenas noches - saludó de regreso, bostezando. Todo el día trabajando, no era nada grato seguramente; yo me limité a sentarme a la mesa mientras él traía dos platos y ponía uno frente al otro para luego servirme sabe-Dios-que-cosa en él.
-¿Tu día? - preguntó mientras se llevaba un poco de esa cosa a la boca.
-Bueno, ¿El tuyo? - esa cosa no estaba tan mala, pero no era lo mismo que la comida de mamá. Nada superaría jamás eso.
-Bueno - hizo una pausa para bostezar nuevamente - ¿Te enteraste del accidente?
-Sí.
-¿Tu estás bien?
-¿Por qué no habría de estarlo? - le pregunté secante mientras veía como sus hombros se alzaban en signo de que no tenía idea - por ahí lo conocías...
-No gracias, prefiero no pasar eso de nuevo - como siempre, hice que se atragantara con su comida y su cara palideciera - me retiro - había terminado, pero no tenía más ganas de seguir compartiendo nada con ese hombre.
Además estaba cansado, ¿De qué? Sabe Dios, si es que existe. Nuevamente me dirigí a mi cama y comencé a desvestirme para ponerme el pijama, cuando volví a sentir ese frío horrible por todo el cuerpo. Me auto-abracé mientras miraba con mala cara a la ventana y a sus vidrios, ¿No podían mantenerme tibio en mi propia hbitación? Tal parecía que no.
Me terminé de cambiar y besé la foto de mi mamá; tirándome literalmente en la cama para relajar todos mis músculos y hacer un poco más placentera la noche.
Descancé mi cabeza sobre mis dos manos, mientras volvía a sentir el frío esta vez en mi pecho. A ese frío estaba acostumbrado, asique simplemente me limité a taparme y a poner mi mano en el pecho pensando que mañana iba a ser un día como todos los anteriores.
Uno más sin mi mamá.
Se supone que debía ser tibia.
-Buenas noches papá - le dije al hombre que había ingresado al lugar con cara de cansancio.
-Buenas noches - saludó de regreso, bostezando. Todo el día trabajando, no era nada grato seguramente; yo me limité a sentarme a la mesa mientras él traía dos platos y ponía uno frente al otro para luego servirme sabe-Dios-que-cosa en él.
-¿Tu día? - preguntó mientras se llevaba un poco de esa cosa a la boca.
-Bueno, ¿El tuyo? - esa cosa no estaba tan mala, pero no era lo mismo que la comida de mamá. Nada superaría jamás eso.
-Bueno - hizo una pausa para bostezar nuevamente - ¿Te enteraste del accidente?
-Sí.
-¿Tu estás bien?
-¿Por qué no habría de estarlo? - le pregunté secante mientras veía como sus hombros se alzaban en signo de que no tenía idea - por ahí lo conocías...
-No gracias, prefiero no pasar eso de nuevo - como siempre, hice que se atragantara con su comida y su cara palideciera - me retiro - había terminado, pero no tenía más ganas de seguir compartiendo nada con ese hombre.
Además estaba cansado, ¿De qué? Sabe Dios, si es que existe. Nuevamente me dirigí a mi cama y comencé a desvestirme para ponerme el pijama, cuando volví a sentir ese frío horrible por todo el cuerpo. Me auto-abracé mientras miraba con mala cara a la ventana y a sus vidrios, ¿No podían mantenerme tibio en mi propia hbitación? Tal parecía que no.
Me terminé de cambiar y besé la foto de mi mamá; tirándome literalmente en la cama para relajar todos mis músculos y hacer un poco más placentera la noche.
Descancé mi cabeza sobre mis dos manos, mientras volvía a sentir el frío esta vez en mi pecho. A ese frío estaba acostumbrado, asique simplemente me limité a taparme y a poner mi mano en el pecho pensando que mañana iba a ser un día como todos los anteriores.
Uno más sin mi mamá.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Abri los ojos repentinamente, sólo para notar que ZhouMi ya no estaba a mi lado. Me desesperé en buscarlo, y clavé la vista en todos y en cada uno de los rincones de aquella habitación; pude sentir algo parecido a una piedra oprimiéndome el pecho, pero aquella sensación se desvaneció rápidamente, parecia que nunca iba a volver a sentir como antes.
Desvanecer...
Volví a mirar mis manos, poniéndome en pie, y disponiéndome a ir a buscar al chino. ¿Habrá ido al baño?, ¿a la cocina?, ¿estaré soñando de verdad? Me emocioné al pensar esto último, pero todo rastro de esperanza desapareció al notar que mis manos seguían transparentándose, aunque casi podía jurar que ahora con menor intensidad.
- Aish, ¿dónde se habrá metido este desgraciado? -volví a mirar el cuarto en todas las direcciones. Sólo luego me di cuenta de que era inútil, que él no estaba ahí (dáh~)-
Atravesé la puerta (ya parecía estar acostumbrándome a traspasar cosas, y eso, ciertamente, me preocupaba un poco, aunque era divertido). Y ahí estaba él, cenado con un hombre que, supuse, sería su padre. Ahora que lo pensaba, no podía asegurar abiertamente que fuera él; de hecho, su papá nunca había asistido a ninguna de las clases de Presentación de Padres ni fue a presenciar ningún acto del primer día de clases. De vuelta esa sensación como una roca pesada se instaló en mi pecho: así que era esa la relación que mantenían ambos.
Repentinamente, ZhouMi pronunció unas palabras que no llegué a escuchar por, de vuelta, encontrarme muy ensimismado en mis pensamientos sobre él, y se dirigió hasta su cuarto. Pasó cabizbajo a mi lado, y pude notar cierto deje de tristeza en su mirada, más de la que siempre admiraba en esas orbes oscuras que me habían vuelto loco en tan poco tiempo.
Dudé acerca de seguirlo, especialmente cuando vi a su padre cubriéndose la frente y parte de los ojos en un gesto casi desesperado. Había tanto de él que no sabía, tantos aspectos que aun no tenía en claro sobre su vida cotidiana...
Ahora, más que nunca, estaba decidido a acosar a ese chico cueste lo que me cueste. Ok, no... ''acosar'' no es la palabra adecuada, ¡AHG, qué rayos--!
Me armé de valor y volví a entrar a la habitación, con tal fuerza, que casi vuelvo a caer de lleno en el suelo, y entonces pude encontrar a ZhouMi besando una fotografía, para luego volver a colocarla sobre la pequeña y sobria mesada, arrojándose sobre la cama con todas sus fuerzas.
Quería protegerle. De verdad lo deseaba con todas mis fuerzas, no podía verlo sufrir de esta forma, no quería que llevara esta vida monótona y solitaria.
Quizás, tan sólo quizás, la razón por la que sigo aquí y no terminé de desvanecerme, como se supone debería, era para cuidar de ZhouMi. Sí, ¿acaso era una oportunidad para cambiar nuestras vidas? Bueno, lo mío ya se alejaba bastante de lo que sería una vida, pero...
Volví a recostarme en la cama, a su lado, sólo que esta vez con menos timidez. Hasta incluso me animé a recostar la cabeza sobre su pecho, sintiendo débilmente el ritmo de los latidos de su corazón. ¿Acaso para eso estaba yo allí, para cuidar de él, para otorgarle una mejor vida? Porque, sea lo que sea, eso era lo que iba a ser. ¡Carajo, que le amaba muchísimo! No iba a dejarlo sufrir así, iba a hacer hasta lo imposible para evitar todas sus penas; por más que no pudiera tener contacto alguno con la realidad, iba a invadir la vida de ZhouMi a tal punto que, tarde o temprano, podría lograr robarle una sonrisa.
Verlo sonreír. ¡Esa sería mi meta!
Noté cómo tembló delicadamente bajo mi cabeza. Ah, es verdad, los fantasmas dan esa sensación de frío cuando se acercan. Me alejé de él, y terminé por sentarme en el suelo, justo enfrente de ZhouMi. Quería verlo dormir, necesitaba verlo dormir. No tardó más de unos minutos en hacerlo, y pude sentir, lentamente, como yo también me le unía en el acto (¿esperen, los fantasmas pueden dormir...?).
Desvanecer...
Volví a mirar mis manos, poniéndome en pie, y disponiéndome a ir a buscar al chino. ¿Habrá ido al baño?, ¿a la cocina?, ¿estaré soñando de verdad? Me emocioné al pensar esto último, pero todo rastro de esperanza desapareció al notar que mis manos seguían transparentándose, aunque casi podía jurar que ahora con menor intensidad.
- Aish, ¿dónde se habrá metido este desgraciado? -volví a mirar el cuarto en todas las direcciones. Sólo luego me di cuenta de que era inútil, que él no estaba ahí (dáh~)-
Atravesé la puerta (ya parecía estar acostumbrándome a traspasar cosas, y eso, ciertamente, me preocupaba un poco, aunque era divertido). Y ahí estaba él, cenado con un hombre que, supuse, sería su padre. Ahora que lo pensaba, no podía asegurar abiertamente que fuera él; de hecho, su papá nunca había asistido a ninguna de las clases de Presentación de Padres ni fue a presenciar ningún acto del primer día de clases. De vuelta esa sensación como una roca pesada se instaló en mi pecho: así que era esa la relación que mantenían ambos.
Repentinamente, ZhouMi pronunció unas palabras que no llegué a escuchar por, de vuelta, encontrarme muy ensimismado en mis pensamientos sobre él, y se dirigió hasta su cuarto. Pasó cabizbajo a mi lado, y pude notar cierto deje de tristeza en su mirada, más de la que siempre admiraba en esas orbes oscuras que me habían vuelto loco en tan poco tiempo.
Dudé acerca de seguirlo, especialmente cuando vi a su padre cubriéndose la frente y parte de los ojos en un gesto casi desesperado. Había tanto de él que no sabía, tantos aspectos que aun no tenía en claro sobre su vida cotidiana...
Ahora, más que nunca, estaba decidido a acosar a ese chico cueste lo que me cueste. Ok, no... ''acosar'' no es la palabra adecuada, ¡AHG, qué rayos--!
Me armé de valor y volví a entrar a la habitación, con tal fuerza, que casi vuelvo a caer de lleno en el suelo, y entonces pude encontrar a ZhouMi besando una fotografía, para luego volver a colocarla sobre la pequeña y sobria mesada, arrojándose sobre la cama con todas sus fuerzas.
Quería protegerle. De verdad lo deseaba con todas mis fuerzas, no podía verlo sufrir de esta forma, no quería que llevara esta vida monótona y solitaria.
Quizás, tan sólo quizás, la razón por la que sigo aquí y no terminé de desvanecerme, como se supone debería, era para cuidar de ZhouMi. Sí, ¿acaso era una oportunidad para cambiar nuestras vidas? Bueno, lo mío ya se alejaba bastante de lo que sería una vida, pero...
Volví a recostarme en la cama, a su lado, sólo que esta vez con menos timidez. Hasta incluso me animé a recostar la cabeza sobre su pecho, sintiendo débilmente el ritmo de los latidos de su corazón. ¿Acaso para eso estaba yo allí, para cuidar de él, para otorgarle una mejor vida? Porque, sea lo que sea, eso era lo que iba a ser. ¡Carajo, que le amaba muchísimo! No iba a dejarlo sufrir así, iba a hacer hasta lo imposible para evitar todas sus penas; por más que no pudiera tener contacto alguno con la realidad, iba a invadir la vida de ZhouMi a tal punto que, tarde o temprano, podría lograr robarle una sonrisa.
Verlo sonreír. ¡Esa sería mi meta!
Noté cómo tembló delicadamente bajo mi cabeza. Ah, es verdad, los fantasmas dan esa sensación de frío cuando se acercan. Me alejé de él, y terminé por sentarme en el suelo, justo enfrente de ZhouMi. Quería verlo dormir, necesitaba verlo dormir. No tardó más de unos minutos en hacerlo, y pude sentir, lentamente, como yo también me le unía en el acto (¿esperen, los fantasmas pueden dormir...?).
Última edición por KC.Rainlover el 2010-06-22, 12:14 am, editado 1 vez

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Estaba lloviendo, como siempre desde entonces. Los paraguas negros sobraban, estaba todo oscuro, incluso sabiendo que podía ver, no había nada allí que realmente me interesase; nada lo suficientemente importante como para mantener la vista fija en eso por más de cinco segundos.
Abrazos. Lágrimas. Besos. Llantos. Falta de aire. Falta de aire. Sentía que se ahogaba, que mis ojos no veían, que mis manos no sentían y que todo se alejaba lentamente, torturándome. Sujetaba algo que se desvanecía con un roce, miraba algo que no estaba allí. Sentía cosas que no conocía.
Estaba asustado, no era más que un niño pequeño jugando a estar vivo. No era más que una simple fantasía que quizás jamás existió ni debería haber existido.
Las paredes se cerraban, porque estaba atrapado en la habitación de la monotonía; el aire se acababa porque nunca respiraba más que el necesario para vivir; todo se apagaba...
lenta...
lenta...
lentamente...
Desperté sobresaltado y sudando, como todas las noches (o al menos la mayoría de ellas). Siete años habían pasado y seguía siendo el mismo inútil que siempre. Solo y sin interés en nada; vaya vida. Afuera había un sol completamente brillante, asique abrí las ventanas para dejarlo pasar a sus anchas, viendo como mi habitacion se llenaba de vida... y pelo... y ladridos...
-NiQiu - lo llamé débilmente mientras acariciaba al pequeño caniche - ¿Porqué ayer no aparecistes? Te extrañée ~ - le canturré bajito, aún con el pijama puesto y acuclillado en el suelo.
Cuando lo bajé de mis brazos (porque se había puesto inquieto) él se dirigió instantáneamente al frente de mi cama; era raro que se fuese a sentar justo allí, ¿Pero qué más daba? Él era mi perro, lo que significaba ser raro. Reí mentalmente mientras me desvestía camino a la ducha... Que harto estaba de que nadie me dijese "Hey! ¡Dañas la visión de algunos aqui!";, extrañaba decir "Ni que tuviese tan mal cuerpo, al fin y al cabo, salvo por mi gran espalda, ¡Soy igual a ti mujer!".
Ni cuenta me di a la velocidad que me bañé, porque a los cinco minutos ya estaba fuera estudiando coreano. La luz del sol sobre las hojas blancas hacía un reflejo no muy grato, pero prefería recibir el calor del sol y quemarme la vista a no sentir ese calor... su calor.
Eso me daba ganas de seguir durmiendo, ¿Asique porque no? Solo volvere un poco el tiempo atrás, cuando me dormía en todo lugar todo el tiempo... El sol estaba tibio y el coreano era horrorosamente aburrido comparado a mi lenguaje madre... Cinco minutos no le harían mal a nadie...
Entonces, cuando pensé que podría descanzar como antes, NiQiu ladró con su característico ladrido pequeño y un frío espeluznante recorrió toda mi espalda.
-Tengo que ir a ver al médico - me dije mientras me estiraba y volvía a mi deber de coreano. Todavía faltaba mucho para ir a la escuela y vaya que no tenía ganas de ver al hiperactivo de DongHae, y a las muchas otras almas anormales que allí estudiaban.
Pero entre ejercicio y ejercicio de coreano se hizo la hora de ir al colegio y, cambiándome y agarrando mi mochila, me puse en marcha para el tedioso lugar. Siempre era aburrido, nada que me interese. Pero entonces cuando puse un pie en la puerta supe que algo no andaba bien allí, todo era muy lúgubre e incluso DongHae, que siempre me esperaba con una sonrisa en su rostro, ahora me miraba nostálgico.
-El accidente de ayer... - comenzó a susurarme, mientras amenazaba con quebrar en llanto - ¡Fue HeeChul! ¡HeeChul Hyung...! Él... Él... - estaba seguro que se me iba a abalanzar encima, pero yo me corrí justo para ver mejor su asiento.
¿Quién había sido? No tenía idea, pero la noticia de una muerte no era la mejor forma de empezar un día. Suspiré y me senté mirando para atrás, donde se suponía debía estar un chico al cual no recordaba, quizás sonriendo, quizás durmiendo, quizás tonteando con su compañero de al lado, LeeTeuk, que a penas podía contener las lágrimas
¿Quien sabe? Yo ni lo conocía, y gracias a Dios que no lo había hecho.
¡Acá tenés tu post kilométrico! D:
Abrazos. Lágrimas. Besos. Llantos. Falta de aire. Falta de aire. Sentía que se ahogaba, que mis ojos no veían, que mis manos no sentían y que todo se alejaba lentamente, torturándome. Sujetaba algo que se desvanecía con un roce, miraba algo que no estaba allí. Sentía cosas que no conocía.
Estaba asustado, no era más que un niño pequeño jugando a estar vivo. No era más que una simple fantasía que quizás jamás existió ni debería haber existido.
Las paredes se cerraban, porque estaba atrapado en la habitación de la monotonía; el aire se acababa porque nunca respiraba más que el necesario para vivir; todo se apagaba...
lenta...
lenta...
lentamente...
Desperté sobresaltado y sudando, como todas las noches (o al menos la mayoría de ellas). Siete años habían pasado y seguía siendo el mismo inútil que siempre. Solo y sin interés en nada; vaya vida. Afuera había un sol completamente brillante, asique abrí las ventanas para dejarlo pasar a sus anchas, viendo como mi habitacion se llenaba de vida... y pelo... y ladridos...
-NiQiu - lo llamé débilmente mientras acariciaba al pequeño caniche - ¿Porqué ayer no aparecistes? Te extrañée ~ - le canturré bajito, aún con el pijama puesto y acuclillado en el suelo.
Cuando lo bajé de mis brazos (porque se había puesto inquieto) él se dirigió instantáneamente al frente de mi cama; era raro que se fuese a sentar justo allí, ¿Pero qué más daba? Él era mi perro, lo que significaba ser raro. Reí mentalmente mientras me desvestía camino a la ducha... Que harto estaba de que nadie me dijese "Hey! ¡Dañas la visión de algunos aqui!";, extrañaba decir "Ni que tuviese tan mal cuerpo, al fin y al cabo, salvo por mi gran espalda, ¡Soy igual a ti mujer!".
Ni cuenta me di a la velocidad que me bañé, porque a los cinco minutos ya estaba fuera estudiando coreano. La luz del sol sobre las hojas blancas hacía un reflejo no muy grato, pero prefería recibir el calor del sol y quemarme la vista a no sentir ese calor... su calor.
Eso me daba ganas de seguir durmiendo, ¿Asique porque no? Solo volvere un poco el tiempo atrás, cuando me dormía en todo lugar todo el tiempo... El sol estaba tibio y el coreano era horrorosamente aburrido comparado a mi lenguaje madre... Cinco minutos no le harían mal a nadie...
Entonces, cuando pensé que podría descanzar como antes, NiQiu ladró con su característico ladrido pequeño y un frío espeluznante recorrió toda mi espalda.
-Tengo que ir a ver al médico - me dije mientras me estiraba y volvía a mi deber de coreano. Todavía faltaba mucho para ir a la escuela y vaya que no tenía ganas de ver al hiperactivo de DongHae, y a las muchas otras almas anormales que allí estudiaban.
Pero entre ejercicio y ejercicio de coreano se hizo la hora de ir al colegio y, cambiándome y agarrando mi mochila, me puse en marcha para el tedioso lugar. Siempre era aburrido, nada que me interese. Pero entonces cuando puse un pie en la puerta supe que algo no andaba bien allí, todo era muy lúgubre e incluso DongHae, que siempre me esperaba con una sonrisa en su rostro, ahora me miraba nostálgico.
-El accidente de ayer... - comenzó a susurarme, mientras amenazaba con quebrar en llanto - ¡Fue HeeChul! ¡HeeChul Hyung...! Él... Él... - estaba seguro que se me iba a abalanzar encima, pero yo me corrí justo para ver mejor su asiento.
¿Quién había sido? No tenía idea, pero la noticia de una muerte no era la mejor forma de empezar un día. Suspiré y me senté mirando para atrás, donde se suponía debía estar un chico al cual no recordaba, quizás sonriendo, quizás durmiendo, quizás tonteando con su compañero de al lado, LeeTeuk, que a penas podía contener las lágrimas
¿Quien sabe? Yo ni lo conocía, y gracias a Dios que no lo había hecho.
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Re: [MiChul] Beyond your Touch
De vuelta, Kim Heechul se encontraba persiguiendo al chino de sus sueños por razones que, honestamente, desconocía. Si bien había jurado, horas atrás, iba a cuidar a ZhouMi cueste lo que le cueste, levantarse a tal hora de la mañana era algo que, definitivamente, ponía a prueba sus límites.
-A veces me pregunto por qué coño le quiero tanto -bufó animadamente y con tono de diva, tratando de correr algunos cabellos de su flequillo que le obstruían la vista-.
Si se encontraba en esa situación, caminando en dirección al colegio (su antiguo colegio), persiguiendo enfermizamente al moreno, era porque la imagen que le había otorgado esa misma mañana lo impulsó lo suficiente como para correr 14 carreras olímpicas esa misma tarde. Es que ZhouMi, jugando con su cachorro (¡oh!, también venía a enterarse de que tenía una mascota) y estudiando coreano bajo la exquisita luz de la primavera... Demonios, que esa imagen lo había terminado de volver homosexual, ¡al carajo las mujeres! ¿Quién las necesita con semejante ser humano? ZhouMi le bastaba a la humanidad entera, que no jodan tanto.
Pero, pronto, su buen humor y disposición fueron desapareciendo a medida que se acercaban más y más al instituto. Nunca imaginó que su muerte generaría tanto impacto, porque no había ni un solo estudiante sonriendo en las 7 cuadras que ambos caminaron juntos hasta llegar a la secundaria.
Apenas entraron al aula, Heechul pudo notar inmediatamente la mala atmósfera que se percibía allí: varias jóvenes llorando desconsoladamente, otros chicos que más bien parecían furiosos, y cada tanto lanzaban al aire uno que otro insulto dedicado al conductor que había atropellado al joven la noche anterior; pero lo que más le dolió de todo, fue ver a Leeteuk aguantándose las lágrimas como lo estaba haciendo, sin apartar la vista de su pupitre ni un segundo.
- Teuki-hyung, venga... Heechul no querría verte así -trataban de recofortarlo KangIn y Eunhyuk-
- Él está en un mejor lugar ahora, por favor, no---
- ¡A la mierda con el puto mejor lugar! -gritó repentinamente, Heechul no podía creer la reacción de su compañero, que normalmente solía ser tan maduro y responsable- ¿¡Acaso por ir ahí él va a volver, EH!? ¿¡O acaso hará digna su muerte!? Tenía sólo 17 años, joder. Podría haber sido yo, Kangin, podría haber sido yo. ¿¡Por qué él!? -la ira fue transformándose en dolor poco a poco, a medida que sus mejillas volvían a anhegarse en lágrimas-
El rubio tomó el cuello de la camisa de KangIn; él siquiera se inmutaba sobre ésto, y en su lugar trataba de tranquilizar a su amigo, abrazándolo fuertemente. Mientras tanto, Eunhyuk y el resto de la clase los miraban, sintiendo cómo las lágrimas volvían a agolparse detrás de sus ojos. DongHae volvió a agachar la cabeza, mas Heechul siquiera tuvo la fuerza de ver el rostro de ZhouMi (que, de seguro, tendría grabado una perfecta cara de póquer, que era lo que más le dolía de todo esto). Debía de romper la promesa, aunque sea sólo por hoy.
Así que, casi sin darse cuenta, Heechul corrió lo más rápido que pudo en dirección de vuelta a la casa de su amado. No tenía otro lugar a dónde ir, ni tampoco quería ir a otro lugar. Pero no era lo mismo si ZhouMi no estaba ahí, no era lo mismo si él no significaba nada para el extranjero, ni mucho menos si siquiera podía tocarlo o sentirlo si éste trataba de reconfortarlo con un beso o un abrazo. Se sintió de lo peor, y deseó morir una y otra vez. ¿Por qué le estaba pasando esto, por qué a él? Si estar con él era su meta en esta nueva oportunidad que la vida le había dado, ¿por qué ahora ZhouMi estaba más alejado de él que nunca?
Entró al cuarto, y esta vez le costó más que de costrumbre traspasar la puerta de madera que servía de entrada en el cuarto del chino, pero no le llamó demasiado la atención. Observó a NiQiu, que le devolvía la mirada atentamente, agitando su cola.
- Estúpido perro, ¿qué mierda es lo que tanto miras? -escupió, furioso, secándose las lágrimas con la manga de su ex uniforme escolar, el mismo con el que había muerto la noche anterior- ¿No tienes que olerte el trasero o perseguirte el rabo? -se arrojó sin más sobre la cama del chino, sintiendo su perfume indundar cada rincón de sus pulmones, lo cual no ayudó en nada en su estado de ánimo-
Pero sólo logró que este lanzara un sonoro ladrido, y se trepara a la cama, por entre las sábanas, para quedar finalmente a su lado. El animal no quitó la vista de encima del coreano ni por un segundo, y tampoco lo hizo éste. Pero las lágrimas y el agotamiento emocional terminaron por vencerlo, y finalmente volvió a dormirse.
Y ese día, con la poca voluntad por la que seguía atado a este mundo, deseó con todas sus fuerzas que ZhouMi pudiera verlo.
{ No me preguntes por qué escribí en tercera persona. Lol, te juro que no me di cuenta hasta después de un rato, y ya me da paja arreglarlo xDD }
-A veces me pregunto por qué coño le quiero tanto -bufó animadamente y con tono de diva, tratando de correr algunos cabellos de su flequillo que le obstruían la vista-.
Si se encontraba en esa situación, caminando en dirección al colegio (su antiguo colegio), persiguiendo enfermizamente al moreno, era porque la imagen que le había otorgado esa misma mañana lo impulsó lo suficiente como para correr 14 carreras olímpicas esa misma tarde. Es que ZhouMi, jugando con su cachorro (¡oh!, también venía a enterarse de que tenía una mascota) y estudiando coreano bajo la exquisita luz de la primavera... Demonios, que esa imagen lo había terminado de volver homosexual, ¡al carajo las mujeres! ¿Quién las necesita con semejante ser humano? ZhouMi le bastaba a la humanidad entera, que no jodan tanto.
Pero, pronto, su buen humor y disposición fueron desapareciendo a medida que se acercaban más y más al instituto. Nunca imaginó que su muerte generaría tanto impacto, porque no había ni un solo estudiante sonriendo en las 7 cuadras que ambos caminaron juntos hasta llegar a la secundaria.
Apenas entraron al aula, Heechul pudo notar inmediatamente la mala atmósfera que se percibía allí: varias jóvenes llorando desconsoladamente, otros chicos que más bien parecían furiosos, y cada tanto lanzaban al aire uno que otro insulto dedicado al conductor que había atropellado al joven la noche anterior; pero lo que más le dolió de todo, fue ver a Leeteuk aguantándose las lágrimas como lo estaba haciendo, sin apartar la vista de su pupitre ni un segundo.
- Teuki-hyung, venga... Heechul no querría verte así -trataban de recofortarlo KangIn y Eunhyuk-
- Él está en un mejor lugar ahora, por favor, no---
- ¡A la mierda con el puto mejor lugar! -gritó repentinamente, Heechul no podía creer la reacción de su compañero, que normalmente solía ser tan maduro y responsable- ¿¡Acaso por ir ahí él va a volver, EH!? ¿¡O acaso hará digna su muerte!? Tenía sólo 17 años, joder. Podría haber sido yo, Kangin, podría haber sido yo. ¿¡Por qué él!? -la ira fue transformándose en dolor poco a poco, a medida que sus mejillas volvían a anhegarse en lágrimas-
El rubio tomó el cuello de la camisa de KangIn; él siquiera se inmutaba sobre ésto, y en su lugar trataba de tranquilizar a su amigo, abrazándolo fuertemente. Mientras tanto, Eunhyuk y el resto de la clase los miraban, sintiendo cómo las lágrimas volvían a agolparse detrás de sus ojos. DongHae volvió a agachar la cabeza, mas Heechul siquiera tuvo la fuerza de ver el rostro de ZhouMi (que, de seguro, tendría grabado una perfecta cara de póquer, que era lo que más le dolía de todo esto). Debía de romper la promesa, aunque sea sólo por hoy.
Así que, casi sin darse cuenta, Heechul corrió lo más rápido que pudo en dirección de vuelta a la casa de su amado. No tenía otro lugar a dónde ir, ni tampoco quería ir a otro lugar. Pero no era lo mismo si ZhouMi no estaba ahí, no era lo mismo si él no significaba nada para el extranjero, ni mucho menos si siquiera podía tocarlo o sentirlo si éste trataba de reconfortarlo con un beso o un abrazo. Se sintió de lo peor, y deseó morir una y otra vez. ¿Por qué le estaba pasando esto, por qué a él? Si estar con él era su meta en esta nueva oportunidad que la vida le había dado, ¿por qué ahora ZhouMi estaba más alejado de él que nunca?
Entró al cuarto, y esta vez le costó más que de costrumbre traspasar la puerta de madera que servía de entrada en el cuarto del chino, pero no le llamó demasiado la atención. Observó a NiQiu, que le devolvía la mirada atentamente, agitando su cola.
- Estúpido perro, ¿qué mierda es lo que tanto miras? -escupió, furioso, secándose las lágrimas con la manga de su ex uniforme escolar, el mismo con el que había muerto la noche anterior- ¿No tienes que olerte el trasero o perseguirte el rabo? -se arrojó sin más sobre la cama del chino, sintiendo su perfume indundar cada rincón de sus pulmones, lo cual no ayudó en nada en su estado de ánimo-
Pero sólo logró que este lanzara un sonoro ladrido, y se trepara a la cama, por entre las sábanas, para quedar finalmente a su lado. El animal no quitó la vista de encima del coreano ni por un segundo, y tampoco lo hizo éste. Pero las lágrimas y el agotamiento emocional terminaron por vencerlo, y finalmente volvió a dormirse.
Y ese día, con la poca voluntad por la que seguía atado a este mundo, deseó con todas sus fuerzas que ZhouMi pudiera verlo.
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Re: [MiChul] Beyond your Touch
La muerte de...Chul...Kim...¿Hee? O como sea que se llamaba (o llamase, porque todavía nadie sabía muy bien que era lo que había pasado con su cuerpo) me había deprimido notoriamente; ¿Es que nadie podía vivir hasta que la naturaleza se lo llevase? Parecía que no.
El resto del día me la pasé recostado sobre el banco del aula, pensando quien demonios podría haber sido aquel chico; no era que me importase, pero siempre es bueno tener algo de conocimiento acerca de lo que le pasa a las personas. Bueno, no. Realmente si me importaba quién demonios era, porque de alguna forma sentía que teníamos alguna vinculación.
Bueno, no, eso tampoco era. Simplemente sentía lástima porque alguien alrededor mio y yo muy desgraciado ni siquiera me había aprendido el nombre, y para colmo, era muy tímido (o muy idiota) (muy problable que sea la segunda opción) como para preguntarselo a alguien sin ponerme como un tomate bien maduro.
Así que decidí, cuando tocó el timbre, que iba a anotar su nombre en la palma de mi mano, sí, eso iba a haceer. Entonces cuando todos se fueron, yo me dirigí al asiento y anoté el nombre que figuraba en la pequeña estatuilla en el dorso de mi mano; así no me olvidaria.
De todas formas, no se porque lo hice, si aún no se leer bien coreano.
En fin; me dirigí a mi casa rápido, estaba cansado. Que mi papá llegase a altas horas de la noche para cenar no era nada grato y alteraba mucho mi sueño, sin sumar las pesadillas y que, cuando se iba bien temprano, también me despertaba. Quizá era todo pura rutina.
Cerré la puerta de entrada delicadamente mientras tiraba las llaves en la mesa de la cocina y arrastraba mis pies escaleras arriba para poder tirarme en la cama a dormir, o al menos, relajarme leyendo, o quizás buscando información en internet, o quizás... No, ahí terminaban mis opciones; estar cansado y deprimido no era una buena combinación.
Entré a mi cuarto y tiré la mochila sobre mi cama, pero una voz, una persona y un ruido me hicieron saltar de mi lugar y casi caer al suelo (aunque allí estaba la puerta, la cual mi espalda cerró no con mucha delicadeza).
-Podrías haber sido más sutil, ¿No? - le dijo, tirando mi mochila al suelo mientras NiQiu salía de debajo de las sábanas. Él simplemente se me quedó mirando, mientras yo le devolvía una mirada llena de miedo e incomprensión.
-¿Quién eres? - le pregunté, tragando obligadamente mi saliva.
-¿Me ves? - se sentó en la cama con sus facciones deformadas entre la felicidad y la sorpresa.
-¿Es qué no debería verte?
No me había despegado de la puerta en ningun momento y tampoco me había atrevido a pestañar, ¿Qué hacía en mi casa? ¿Cuándo había entrado? Tenía muchas dudas y, a pesar de que ahora era una persona diferente, todavía quedaba en mi aquel niño asustadizo por todo, en espcial por insectos... o desconocidos.
El resto del día me la pasé recostado sobre el banco del aula, pensando quien demonios podría haber sido aquel chico; no era que me importase, pero siempre es bueno tener algo de conocimiento acerca de lo que le pasa a las personas. Bueno, no. Realmente si me importaba quién demonios era, porque de alguna forma sentía que teníamos alguna vinculación.
Bueno, no, eso tampoco era. Simplemente sentía lástima porque alguien alrededor mio y yo muy desgraciado ni siquiera me había aprendido el nombre, y para colmo, era muy tímido (o muy idiota) (muy problable que sea la segunda opción) como para preguntarselo a alguien sin ponerme como un tomate bien maduro.
Así que decidí, cuando tocó el timbre, que iba a anotar su nombre en la palma de mi mano, sí, eso iba a haceer. Entonces cuando todos se fueron, yo me dirigí al asiento y anoté el nombre que figuraba en la pequeña estatuilla en el dorso de mi mano; así no me olvidaria.
De todas formas, no se porque lo hice, si aún no se leer bien coreano.
En fin; me dirigí a mi casa rápido, estaba cansado. Que mi papá llegase a altas horas de la noche para cenar no era nada grato y alteraba mucho mi sueño, sin sumar las pesadillas y que, cuando se iba bien temprano, también me despertaba. Quizá era todo pura rutina.
Cerré la puerta de entrada delicadamente mientras tiraba las llaves en la mesa de la cocina y arrastraba mis pies escaleras arriba para poder tirarme en la cama a dormir, o al menos, relajarme leyendo, o quizás buscando información en internet, o quizás... No, ahí terminaban mis opciones; estar cansado y deprimido no era una buena combinación.
Entré a mi cuarto y tiré la mochila sobre mi cama, pero una voz, una persona y un ruido me hicieron saltar de mi lugar y casi caer al suelo (aunque allí estaba la puerta, la cual mi espalda cerró no con mucha delicadeza).
-Podrías haber sido más sutil, ¿No? - le dijo, tirando mi mochila al suelo mientras NiQiu salía de debajo de las sábanas. Él simplemente se me quedó mirando, mientras yo le devolvía una mirada llena de miedo e incomprensión.
-¿Quién eres? - le pregunté, tragando obligadamente mi saliva.
-¿Me ves? - se sentó en la cama con sus facciones deformadas entre la felicidad y la sorpresa.
-¿Es qué no debería verte?
No me había despegado de la puerta en ningun momento y tampoco me había atrevido a pestañar, ¿Qué hacía en mi casa? ¿Cuándo había entrado? Tenía muchas dudas y, a pesar de que ahora era una persona diferente, todavía quedaba en mi aquel niño asustadizo por todo, en espcial por insectos... o desconocidos.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
No podía creer lo que me estaba pasando, todo esto parecía un largo y terrible sueño del que sólo deseaba despertar. Pero ahí estaba él, iluminando el monocromático cuarto con la luz de su presencia. Ahí estaba él, devolviendo mis palabras, las mismas que nunca atisbó mientras yo estuve vivo; me sentí ligero, dócil como el aire, y una increíbe sensación de bienestar inundó lo que quedaba de mi ser, fundiéndose en la más grande sonrisa que le pude dedicar a ZhouMi.
- D... ¿¡De verdad me ves!? -me levanté de la cama de un golpe, provocando que NiQiu cayera al suelo por el impacto. No importaba, de todas formas no me gustaban los perros-
Me acerqué casi corriendo hacia él, acorralándolo un poco más contra la puerta, llevando ambos puños a la altura del pecho y con la sonrisa más estúpida que mis labios pudieron formar. ZhouMi puso una cara, tan graciosa y tan hermosa a la vez, que provocó que mi pecho volviera a sentirse agradable. Pero un mal pensamiento, repentino como la felicidad que me había atacado segundo atrás, acabó con el buen ambiente.
- Espera... ¿No tienes ni puta idea de quién soy, no?
De vuelta hizo una mueca, sólo que esta vez no se me hizo graciosa en lo absoluto. Bufé pesadamente, ¿era muy difícil cumplir con, aunque sea, una mínima partecita de mi cuento de hadas? Tampoco estaba pidiendo la historia de Cinderella para mí, pero me bastaba con que el maldito sapo supiera mi nombre. Encima que estaba muerto, el muy desgraciado todavía no tenía ni pálida idea de quién era.
- Si te digo quién soy, ¿prometes no asustarte? -NiQiu ladró alegremente, para luego sentarse en el suelo a mi lado-
Pero creo que no sería necesario explicarle más nada, porque un repentino lapsus corrompió la tranquilidad de su pálido rostro, dando lugar a una mueca que, si no conociera a la perfección la frialdad del extranjero, casi parecía de espanto. No pude articular más palabras mientras ZhouMi sólo me miraba con los ojos desorbitados.
- Por favor, no tengas miedo... -dije, acercándome lentamente a él. De todas formas, no podría tocarlo, pero no perdía nada con intentarlo una vez más-
{ ASJDKL, ¡al fin, un post corto! :D *se golpea la cabeza contra el teclado* }
- D... ¿¡De verdad me ves!? -me levanté de la cama de un golpe, provocando que NiQiu cayera al suelo por el impacto. No importaba, de todas formas no me gustaban los perros-
Me acerqué casi corriendo hacia él, acorralándolo un poco más contra la puerta, llevando ambos puños a la altura del pecho y con la sonrisa más estúpida que mis labios pudieron formar. ZhouMi puso una cara, tan graciosa y tan hermosa a la vez, que provocó que mi pecho volviera a sentirse agradable. Pero un mal pensamiento, repentino como la felicidad que me había atacado segundo atrás, acabó con el buen ambiente.
- Espera... ¿No tienes ni puta idea de quién soy, no?
De vuelta hizo una mueca, sólo que esta vez no se me hizo graciosa en lo absoluto. Bufé pesadamente, ¿era muy difícil cumplir con, aunque sea, una mínima partecita de mi cuento de hadas? Tampoco estaba pidiendo la historia de Cinderella para mí, pero me bastaba con que el maldito sapo supiera mi nombre. Encima que estaba muerto, el muy desgraciado todavía no tenía ni pálida idea de quién era.
- Si te digo quién soy, ¿prometes no asustarte? -NiQiu ladró alegremente, para luego sentarse en el suelo a mi lado-
Pero creo que no sería necesario explicarle más nada, porque un repentino lapsus corrompió la tranquilidad de su pálido rostro, dando lugar a una mueca que, si no conociera a la perfección la frialdad del extranjero, casi parecía de espanto. No pude articular más palabras mientras ZhouMi sólo me miraba con los ojos desorbitados.
- Por favor, no tengas miedo... -dije, acercándome lentamente a él. De todas formas, no podría tocarlo, pero no perdía nada con intentarlo una vez más-
{ ASJDKL, ¡al fin, un post corto! :D *se golpea la cabeza contra el teclado* }

KC.Rainlover- Suju baby

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Él se acercaba a mi, y entonces supe quien era. Su pelo lacio perfecto, negro como la noche y su pálido rostro. Sí, él era Kim HeeChul (¿Cómo me había acordado su nombre?) y su fantasma se acercaba a mi en silencio mientras intentaba pegarme más a la puerta (no es que pudiese transpasarla; pero vaya que quería hacerlo).
Entonces cerré los ojos con fuerza y tuve la intención de acurrucarme cuando mi mejilla sintió el frío contacto de su mano; vaya que era real, era muy real y eso me asustaba...En todos los sentidos. Temblé bajo su tacto aún con los ojos cerrados mientras sentía como mi personalidad volvía a ser la del niño asustado.
-¡Sueltame! - le grité mientras me levantaba esquivándolo por el costado llevándome algunas cosas puestas - ¡¿Porqué estás aquí?! ¡¿No deberías estar en el paraíso o en alguno de esos lugares?! - tenía muchisimo miedo de aquella cosa que recidía conmigo en la habitación.
Era la primera vez que tenía un encuentro "paranormal"; pero algo me decía en el rostro del... coso contrario que no iba a irse de aquel lugar tan fácil, había escuchado que algunas personas -o sus almas mejor dicho- se quedaban porque tenían algo que cumplir en ese mundo.
-¿Lo qué tienes que cumplir... es conmigo?
Entonces cerré los ojos con fuerza y tuve la intención de acurrucarme cuando mi mejilla sintió el frío contacto de su mano; vaya que era real, era muy real y eso me asustaba...En todos los sentidos. Temblé bajo su tacto aún con los ojos cerrados mientras sentía como mi personalidad volvía a ser la del niño asustado.
-¡Sueltame! - le grité mientras me levantaba esquivándolo por el costado llevándome algunas cosas puestas - ¡¿Porqué estás aquí?! ¡¿No deberías estar en el paraíso o en alguno de esos lugares?! - tenía muchisimo miedo de aquella cosa que recidía conmigo en la habitación.
Era la primera vez que tenía un encuentro "paranormal"; pero algo me decía en el rostro del... coso contrario que no iba a irse de aquel lugar tan fácil, había escuchado que algunas personas -o sus almas mejor dicho- se quedaban porque tenían algo que cumplir en ese mundo.
-¿Lo qué tienes que cumplir... es conmigo?

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Bueno, mentiría si dijera que no esperaba esa reacción por parte de él, pero muy en lo profundo de mi pecho ansiaba con todas mis fuerzas que esto no tuviera que terminar así. Tomé mi mano derecha, la misma que ZhouMi había hecho a un lado segundos atrás, para tomarla entre la otra y presionarla contra mi pecho. No podía creer que había podido sentir la fría piel del mismo, rozando las yemas de mis dedos, ¿habrá sido otro juego de mi cabeza, como cuando creí no poder atravesar la puerta de madera?
- Lo que tienes que cumplir... ¿Es conmigo?
Abrí los ojos desmesuradamente, ¿con él? ¿Qué tenia que ver él con...?
- ¿Contigo? -y entonces pude recordar algo- Ah, ¿hablas de aquella leyenda?
La antigua leyenda oriental que explicaba, si mal no recuerdo, que cuando cierta persona muere, cargando consigo un terrible remordimiento, será destinada a vagar por la Tierra hasta que logre conseguir ese objetivo que tanto anhelaba. Lo malo de todo esto es que no podía recordar si el espíritu desaparecía una vez se cumpla el sueño, o transcurrido cierto tiempo en el que no lo hacía. Y eso, ciertamente, me llenó de pánico, ¿de verdad iba a morir?
Estaba viviendo... ''viviendo'' demasiadas cosas a la vez, suficientes golpes que ya no toleraba recibir. ¿Qué más tenía que ocurrir, qué tanto más se me iba a poner a prueba? Ya no quería tener que pasar por todo esto, ya no habían razones. Si iba a desaparecer una vez me le confesara a ZhouMi, ¿entonces para qué molestarme? Sólo lograría hacer sentir mal a ambos y amargarle la vida, recordándole que siempre tuvo a un hombre que lo amó desmesuradamente y sin motivos, y que murió sin poder poder confesarle su amor eterno, mientras él siquiera estaba enterado de su presencia. ¿Tampoco iba a poder expresárselo siendo un fantasma?, ¿qué sentido tiene?
Me senté en el suelo, tratando de ignorar al pobre de NiQiu que intentaba por todos los medios recostarse en mi regazo. Tenía que aclarar mi cabeza, tenía que comenzar a creer de una vez por todas que aquello que estaba sucediendo era real; y que, por más que deseara que no fuera así, debía seguir adelante y luchar por el amor de ese tipo, cueste lo que me cueste.
- ZhouMi... -pronuncié lentamente, casi arrastrando las palabras- ¿Tú crees que de verdad sea así? Quiero decir, que siga aquí para cumplir mi objetivo. -continué con la vista clavada en el suelo de madera de su habitación- Porque no quiero pelear una batalla perdida...
No iba a llorar enfrente de él, estaba decidido a no hacerlo. A pesar de que estaba harto de todo esto, por mucho que me ardieran los ojos, o lo mucho que me dolieran los nudillos al apretar ambas manos con fuerza, no iba a mostrarme débil ante él. No, porque yo no soy así, porque ahora más que nunca tenía que dejar de actuar como un adolescente inmaduro.
Lo miré fijamente a los ojos, sintiendo un vuelco en mi pecho al ver su pálido rostro mirarme con expectación y sin poder evitar que mis mejillas se encendieran ligeramente. Me sentía culpable por haberle causado la mueca casi nostálgica que ahora invadía sus facciones.
- ¿Podrías dejar quedarme a tu lado hasta que termine la guerra?
No podía creer lo que estaba diciendo. Quiero decir, yo, el gran y ególatra Kim Heechul, ¿rogándole como un pobre diablo a un tipo, que nada tenía que ver conmigo, que me aceptara en su vida y reconociera mi amor? (sólo que esto último no planeaba decírselo, al menos no tan pronto). Vplví a apretar ambos puños con fuerza y esperé, casi sin paciencia, por su respuesta.
- Lo que tienes que cumplir... ¿Es conmigo?
Abrí los ojos desmesuradamente, ¿con él? ¿Qué tenia que ver él con...?
- ¿Contigo? -y entonces pude recordar algo- Ah, ¿hablas de aquella leyenda?
La antigua leyenda oriental que explicaba, si mal no recuerdo, que cuando cierta persona muere, cargando consigo un terrible remordimiento, será destinada a vagar por la Tierra hasta que logre conseguir ese objetivo que tanto anhelaba. Lo malo de todo esto es que no podía recordar si el espíritu desaparecía una vez se cumpla el sueño, o transcurrido cierto tiempo en el que no lo hacía. Y eso, ciertamente, me llenó de pánico, ¿de verdad iba a morir?
Estaba viviendo... ''viviendo'' demasiadas cosas a la vez, suficientes golpes que ya no toleraba recibir. ¿Qué más tenía que ocurrir, qué tanto más se me iba a poner a prueba? Ya no quería tener que pasar por todo esto, ya no habían razones. Si iba a desaparecer una vez me le confesara a ZhouMi, ¿entonces para qué molestarme? Sólo lograría hacer sentir mal a ambos y amargarle la vida, recordándole que siempre tuvo a un hombre que lo amó desmesuradamente y sin motivos, y que murió sin poder poder confesarle su amor eterno, mientras él siquiera estaba enterado de su presencia. ¿Tampoco iba a poder expresárselo siendo un fantasma?, ¿qué sentido tiene?
Me senté en el suelo, tratando de ignorar al pobre de NiQiu que intentaba por todos los medios recostarse en mi regazo. Tenía que aclarar mi cabeza, tenía que comenzar a creer de una vez por todas que aquello que estaba sucediendo era real; y que, por más que deseara que no fuera así, debía seguir adelante y luchar por el amor de ese tipo, cueste lo que me cueste.
- ZhouMi... -pronuncié lentamente, casi arrastrando las palabras- ¿Tú crees que de verdad sea así? Quiero decir, que siga aquí para cumplir mi objetivo. -continué con la vista clavada en el suelo de madera de su habitación- Porque no quiero pelear una batalla perdida...
No iba a llorar enfrente de él, estaba decidido a no hacerlo. A pesar de que estaba harto de todo esto, por mucho que me ardieran los ojos, o lo mucho que me dolieran los nudillos al apretar ambas manos con fuerza, no iba a mostrarme débil ante él. No, porque yo no soy así, porque ahora más que nunca tenía que dejar de actuar como un adolescente inmaduro.
Lo miré fijamente a los ojos, sintiendo un vuelco en mi pecho al ver su pálido rostro mirarme con expectación y sin poder evitar que mis mejillas se encendieran ligeramente. Me sentía culpable por haberle causado la mueca casi nostálgica que ahora invadía sus facciones.
- ¿Podrías dejar quedarme a tu lado hasta que termine la guerra?
No podía creer lo que estaba diciendo. Quiero decir, yo, el gran y ególatra Kim Heechul, ¿rogándole como un pobre diablo a un tipo, que nada tenía que ver conmigo, que me aceptara en su vida y reconociera mi amor? (sólo que esto último no planeaba decírselo, al menos no tan pronto). Vplví a apretar ambos puños con fuerza y esperé, casi sin paciencia, por su respuesta.
Última edición por KC.Rainlover el 2010-06-09, 3:03 am, editado 1 vez

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Veía como el fantasma apretaba sus puños, se ponía nervioso e incluso parecía querer llorar, ¿Podían hacer eso los fantasmas? Bueno, no importaba mucho eso ahora porque debía decidirme rápido. Si, realmente era un pobrecito, ¿Qué me costaba dejarlo quedarse aca?
-Si sabes mantenerte en silencio y no molestas... Puedes quedarte lo que quieras - entre susto y charla ya se habían hecho las diez de la noche y los párpados comenzaban a caer sobre mis ojos, vaya, ahora iba a dormir en la misma habitación que un fantasma- No creo que tengas necesidad de comer, pero por si las dudas... nose, supongo que en la alacena hay comida.
Pude ver su cara de felicidad y quizás, muy dentro mio, supe que había sido no una mala idea, una pésima idea haberle dicho que sí. En fin, no iba a durar para siempre y cuando quisera podría contratar un exorsista para que lo mandara a donde debería ir.
Entonces vi como miraba a NiQiu, su odio por los perros era más que evidente; no pude evitar agarrarlo del suelo a pesar de que se puso inquieto, él debería aprender a convivir con su mascota o realmente lo iba a hechar.
-Si tienes algun problema con mi perro bien puedes tragártelo - le dije cortante, mientras sentía como la puerta de abajo se abria sutilmente, ¿Había llegado temprano? Wow, milagro. Me dirigí a la puerta de mi cuarto para gritar por las escaleras- ¡Mi día fue bueno; no tengo hambre! - luego lo miré a él - Acostúmbrate a mi forma de vida... y haz lo que quieras.
Entonces no le presté más atención al fantasma, ni a mi padre que entró a la habitación, ni a NiQiu que se escapó de mis brazos. Estaba muy cansado para detenerme a pensar en todo eso, asique prácticamente me desmayé en la cama, sintiendola diferente...
Esperaba dormir bien esa noche.
-Si sabes mantenerte en silencio y no molestas... Puedes quedarte lo que quieras - entre susto y charla ya se habían hecho las diez de la noche y los párpados comenzaban a caer sobre mis ojos, vaya, ahora iba a dormir en la misma habitación que un fantasma- No creo que tengas necesidad de comer, pero por si las dudas... nose, supongo que en la alacena hay comida.
Pude ver su cara de felicidad y quizás, muy dentro mio, supe que había sido no una mala idea, una pésima idea haberle dicho que sí. En fin, no iba a durar para siempre y cuando quisera podría contratar un exorsista para que lo mandara a donde debería ir.
Entonces vi como miraba a NiQiu, su odio por los perros era más que evidente; no pude evitar agarrarlo del suelo a pesar de que se puso inquieto, él debería aprender a convivir con su mascota o realmente lo iba a hechar.
-Si tienes algun problema con mi perro bien puedes tragártelo - le dije cortante, mientras sentía como la puerta de abajo se abria sutilmente, ¿Había llegado temprano? Wow, milagro. Me dirigí a la puerta de mi cuarto para gritar por las escaleras- ¡Mi día fue bueno; no tengo hambre! - luego lo miré a él - Acostúmbrate a mi forma de vida... y haz lo que quieras.
Entonces no le presté más atención al fantasma, ni a mi padre que entró a la habitación, ni a NiQiu que se escapó de mis brazos. Estaba muy cansado para detenerme a pensar en todo eso, asique prácticamente me desmayé en la cama, sintiendola diferente...
Esperaba dormir bien esa noche.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
- Acostúmbrate a mi forma de vida... y haz lo que quieras.
- Ah, ¿vale, gracias?... -y, sin más, lo vi recostarse en la cama, dándome la espalda- ¿Pero qué...? -susurré por lo bajo, alzando una ceja aun sin entender su actitud-
Me acercé hacia donde estaba ZhouMi, notando como un largo escalofrío recorría toda su columna vertebral, hasta llegar al fin de su nuca. Me senté junto a él en la cama, cruzándome de brazos (''a lo indio'') y piernas, sin quitarle la vista de encima ni un segundo.
- ¿Qué parte de todo esto es lo que no entiendes? -lo piqué con un dedo a la altura de las costillas- ¿Te da lo mismo tener a un fantasma habitando en tu casa, no te importa saber qué me pasó, ni por qué estoy acá?
No pude evitar irme llenando de rabia a medida que seguía picándolo, mientras le realizaba más y más preguntas, pero ZhouMi sólo continuaba con los ojos cerrados, fingiendo que dormía. ¿Cómo puede ser qué actúe tan fríamente? Estaba seguro de que este no era el hombre del cual me había enamorado como idiota, o al menos no lo había imaginado así, tan... desinteresado y enojado con la vida.
Me acomodé, sentándome sobre mis rodillas, comenzando ahora a picar su mejilla que permanecía descubierta. Pero nada, él seguía ignorándome por completo.
- Tío, ¿tanto te ibas a creer como para tratar de actuar naturalmente? ¡Mira, por Dios y la Virgen esa, soy un puto fantasma y te estoy tocando! -terminé de enfadarme y planté mi palma entera sobre su mejilla, dándole un suave e infantil cachetazo-
Ya había sido suficiente, había terminado de cabrearme demasiado con este tipo. Me levanté rápidamente de la cama, destapando ligermente al chino en el acto y casi volviéndome a llevar puesto a NiQiu en mi viaje de vuelta al suelo firme. No lo podía creer, ¿enserio podía esar tan tranquilo? Allí estaba yo, con los ojos llenos en lágrimas, deseando golpearlo y besarlo al mismo tiempo, tantas veces, hasta que haya desaparecido dos, cinco, diez mil veces. ¿Es que acaso tan poco valía para él, tan insulsa era mi existencia para él que era capaz de irse a dormir, aun cuando acababa de verme dentro de su cuarto, rogándole para que me deje vivir con él hasta que, finalmente, sea mi hora de desaparecer?
Maldito desgraciado, quería golpearlo hasta deformarle esa maldita y hermosa cara que tiene. No pude aguantarlo más, y terminé gritando cosas que de verdad no sentía sin pensar, como suelo hacer siempre, entre las cuales dije...
- ¿¡No te interesa en lo más mínimo que yo esté muerto por tu jodida culpa!?
En un movimiento rápido y brusco, recosté la espalda contra la misma pared en la que lo había visto dormir la noche anterior; y me asusté al notar que pude sentir, casi de lleno, el impacto de mi columna y cabeza contra ésta (de hecho, dolió bastante. Pero era muy terco como para demostrarlo). Así que abracé mis propias piernas con el brazo izquierdo, enredándome en un pequeño ovillo, escondiendo el rostro por encima de las rodillas, y con la otra mano sobádome la cabeza.
- Maldito desgraciado, te importa poco o nada todo lo que no tenga que ver contigo.
Esta vez no pude evitar llorar, así que aquellas palabras salieron entrecortadas de mis labios, entre sollozos que ya no me negaba a ocultar. Me dolía en el alma que, precisamente él, me estuviera haciendo sufrir de esa forma. ¿Es que era tan difícil lograr que él se preocupara por mi (no)existencia? No le pedía que me amara, ni que me abrazara, ni que me dijera palabras dulces al oído y me prometiera que todo iba a esar bien pronto, sólo buscaba que supiera mi nombre por medios que no fuesen los diarios publicando notas sobre mi muerte, ni los rumores que, de seguro, ya habían empezado a circular por toda la escuela. ¿Era eso pedir demasiado?
- Ah, ¿vale, gracias?... -y, sin más, lo vi recostarse en la cama, dándome la espalda- ¿Pero qué...? -susurré por lo bajo, alzando una ceja aun sin entender su actitud-
Me acercé hacia donde estaba ZhouMi, notando como un largo escalofrío recorría toda su columna vertebral, hasta llegar al fin de su nuca. Me senté junto a él en la cama, cruzándome de brazos (''a lo indio'') y piernas, sin quitarle la vista de encima ni un segundo.
- ¿Qué parte de todo esto es lo que no entiendes? -lo piqué con un dedo a la altura de las costillas- ¿Te da lo mismo tener a un fantasma habitando en tu casa, no te importa saber qué me pasó, ni por qué estoy acá?
No pude evitar irme llenando de rabia a medida que seguía picándolo, mientras le realizaba más y más preguntas, pero ZhouMi sólo continuaba con los ojos cerrados, fingiendo que dormía. ¿Cómo puede ser qué actúe tan fríamente? Estaba seguro de que este no era el hombre del cual me había enamorado como idiota, o al menos no lo había imaginado así, tan... desinteresado y enojado con la vida.
Me acomodé, sentándome sobre mis rodillas, comenzando ahora a picar su mejilla que permanecía descubierta. Pero nada, él seguía ignorándome por completo.
- Tío, ¿tanto te ibas a creer como para tratar de actuar naturalmente? ¡Mira, por Dios y la Virgen esa, soy un puto fantasma y te estoy tocando! -terminé de enfadarme y planté mi palma entera sobre su mejilla, dándole un suave e infantil cachetazo-
Ya había sido suficiente, había terminado de cabrearme demasiado con este tipo. Me levanté rápidamente de la cama, destapando ligermente al chino en el acto y casi volviéndome a llevar puesto a NiQiu en mi viaje de vuelta al suelo firme. No lo podía creer, ¿enserio podía esar tan tranquilo? Allí estaba yo, con los ojos llenos en lágrimas, deseando golpearlo y besarlo al mismo tiempo, tantas veces, hasta que haya desaparecido dos, cinco, diez mil veces. ¿Es que acaso tan poco valía para él, tan insulsa era mi existencia para él que era capaz de irse a dormir, aun cuando acababa de verme dentro de su cuarto, rogándole para que me deje vivir con él hasta que, finalmente, sea mi hora de desaparecer?
Maldito desgraciado, quería golpearlo hasta deformarle esa maldita y hermosa cara que tiene. No pude aguantarlo más, y terminé gritando cosas que de verdad no sentía sin pensar, como suelo hacer siempre, entre las cuales dije...
- ¿¡No te interesa en lo más mínimo que yo esté muerto por tu jodida culpa!?
En un movimiento rápido y brusco, recosté la espalda contra la misma pared en la que lo había visto dormir la noche anterior; y me asusté al notar que pude sentir, casi de lleno, el impacto de mi columna y cabeza contra ésta (de hecho, dolió bastante. Pero era muy terco como para demostrarlo). Así que abracé mis propias piernas con el brazo izquierdo, enredándome en un pequeño ovillo, escondiendo el rostro por encima de las rodillas, y con la otra mano sobádome la cabeza.
- Maldito desgraciado, te importa poco o nada todo lo que no tenga que ver contigo.
Esta vez no pude evitar llorar, así que aquellas palabras salieron entrecortadas de mis labios, entre sollozos que ya no me negaba a ocultar. Me dolía en el alma que, precisamente él, me estuviera haciendo sufrir de esa forma. ¿Es que era tan difícil lograr que él se preocupara por mi (no)existencia? No le pedía que me amara, ni que me abrazara, ni que me dijera palabras dulces al oído y me prometiera que todo iba a esar bien pronto, sólo buscaba que supiera mi nombre por medios que no fuesen los diarios publicando notas sobre mi muerte, ni los rumores que, de seguro, ya habían empezado a circular por toda la escuela. ¿Era eso pedir demasiado?

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Definitivamente había tenido mejores noches que esas, sobretodo porque ignorar sus gritos y llantos había sido algo difícil. Un fantasma en pena, ya se iría, ya se iría y me dejaría solo nuevamente. Aunque estar con él era lo mismo que nada.
Me levanté de la cama cuando la puerta se cerró de un portazo, ¿Enojado quizás? Quién sabe y a quien le importa. Lo segundo de lo que tengo noción cuando me levanté, fue que el cuerpo de... de... Kim nose cuanto estaba en el suelo medio reclinado sobre un costado, ¿Había dormido ahí?
¡Claro que había dormido ahí! Si yo no le había preparado el catre, ni hecho un lado en mi cama (obviamente, me rehusaba a dormir con un fantasma) pero quizás tener un poquito más de concideracion por su no persona... No, la compasión no iba conmigo.
-Hey... - le dije acuclillándome a su lado, mientras lo zarandeaba para que se despertara - Si quieres dormir, ya tenés mi cama - aún me asustaba la idea de estar tocando a un muerto y me daba muchos escalofríos cada vez que se acercaba. El aludido levantó el rostro para mirarme con los ojos levemente rojos e hinchados, ¿Había llorado?
-Ah, claro, ahora te preocupas por mi, ¿No? - me respondió molesto.
-No, no me preocupo por ti. - le aclaré - no mal entiendas compasión con preocupación
-No, tu te preocupas por mi, no eres alguien con compasión - comenzó a mirarme fijo, mientras su flequillo caía sobre sus ojoos y el lo movía de forma elegante para seguirme viendo.
-¿Qué sabes tú si tengo o no compasión? ¿Qué tanto sabes de mi? - le cuestioné, mientras el comenzaba a pararse y me seguía mirando fijo.
-Lo sé y punto, las cosas son así - me desafió - tu estás preocupado por este pobre pobre fantasma - entrelazó sus manos, haciendome ojitos. En otras épocas, hubiese sido gracioso.
-¿En serio quieres ver que tan poco me preocupo por vos? ¿O que tan poca compasión te tengo? - lo desafié, mientras me cruzaba de brazos. ¿Un juego? Quizás.
-¡A ver si te atreves! - me desafió; grave error.
-¡Pues bueno, ahora sigue durmiendo en el suelo! - me volví a tirar en la cama mientras me cubría con todas las sábanas y colchas que tenía, ¿Desde cuando era tan infantil?
-¡No es justo! ¡Yo dormí toda la noche en el suelo! ¡Ahora me toca a mi la cama! - sentí como alguien comenzaba a empujarme, se tiraba encima mio o me daba golpes débiles. - Ya verás, ¡Rufian! - ¿Rufian? ¿En qué época vivía?
Finalmente, de un gran empujón logró sacarme de la cama; me miró y me sacó la lengua mirando para abajo (ya que había caido al suelo) se dió vuelta, tapado y... creo yo, se durmió. Entonces me dirigí a mi escritorio, completamente dispuesto a seguir con la tarea de Coreano.
Primer objetivo del día: Entender el nombre que había escrito en mi mano.
Me levanté de la cama cuando la puerta se cerró de un portazo, ¿Enojado quizás? Quién sabe y a quien le importa. Lo segundo de lo que tengo noción cuando me levanté, fue que el cuerpo de... de... Kim nose cuanto estaba en el suelo medio reclinado sobre un costado, ¿Había dormido ahí?
¡Claro que había dormido ahí! Si yo no le había preparado el catre, ni hecho un lado en mi cama (obviamente, me rehusaba a dormir con un fantasma) pero quizás tener un poquito más de concideracion por su no persona... No, la compasión no iba conmigo.
-Hey... - le dije acuclillándome a su lado, mientras lo zarandeaba para que se despertara - Si quieres dormir, ya tenés mi cama - aún me asustaba la idea de estar tocando a un muerto y me daba muchos escalofríos cada vez que se acercaba. El aludido levantó el rostro para mirarme con los ojos levemente rojos e hinchados, ¿Había llorado?
-Ah, claro, ahora te preocupas por mi, ¿No? - me respondió molesto.
-No, no me preocupo por ti. - le aclaré - no mal entiendas compasión con preocupación
-No, tu te preocupas por mi, no eres alguien con compasión - comenzó a mirarme fijo, mientras su flequillo caía sobre sus ojoos y el lo movía de forma elegante para seguirme viendo.
-¿Qué sabes tú si tengo o no compasión? ¿Qué tanto sabes de mi? - le cuestioné, mientras el comenzaba a pararse y me seguía mirando fijo.
-Lo sé y punto, las cosas son así - me desafió - tu estás preocupado por este pobre pobre fantasma - entrelazó sus manos, haciendome ojitos. En otras épocas, hubiese sido gracioso.
-¿En serio quieres ver que tan poco me preocupo por vos? ¿O que tan poca compasión te tengo? - lo desafié, mientras me cruzaba de brazos. ¿Un juego? Quizás.
-¡A ver si te atreves! - me desafió; grave error.
-¡Pues bueno, ahora sigue durmiendo en el suelo! - me volví a tirar en la cama mientras me cubría con todas las sábanas y colchas que tenía, ¿Desde cuando era tan infantil?
-¡No es justo! ¡Yo dormí toda la noche en el suelo! ¡Ahora me toca a mi la cama! - sentí como alguien comenzaba a empujarme, se tiraba encima mio o me daba golpes débiles. - Ya verás, ¡Rufian! - ¿Rufian? ¿En qué época vivía?
Finalmente, de un gran empujón logró sacarme de la cama; me miró y me sacó la lengua mirando para abajo (ya que había caido al suelo) se dió vuelta, tapado y... creo yo, se durmió. Entonces me dirigí a mi escritorio, completamente dispuesto a seguir con la tarea de Coreano.
Primer objetivo del día: Entender el nombre que había escrito en mi mano.

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