[MiChul] Beyond your Touch
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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Evidentemente él no era homofóbico, ¿Entonces cuál el problema de haberlo abrazado de esa forma durante unos... tres segundos? No iba a parar a pensar en eso ahora que comenzaba a dolerme la cabeza; es más, ni siquiera podía pensar en dormir porque luego de aquella pesadilla... Realmente no quería volver a soñarlo.
Entonces simplemente me mentí bajo mis mantas con NiQiu dentro de ellas, justo al lado mio, y lo abracé fuertemente (no lo suficiente como para hacerle daño, obviamente) y entonces me concentré en repasar mentalmente todas las lecciones de coreano que había aprendido, también analizando cuando las había utilizado, en que casos y con quien.
La mitad de ellas, las había utilizado con el bendito fantasma.
El resto eran historia, desde que había llegado a corea jamás había hablado mucho (por termor a equivocarme) y de un momento a otro, gracias a una no-presencia, había hablado en... ¿una semana? ¿Dos, tres? lo que no había hablado hacía 8 años en ese lugar. Sí, era un grandulón...
Pero amaba las cosas tiernas.
Entonces comencé a mirar al techo y a recordar aquel yo que solía ser: lleno de ternura, un ser completamente dulce que lo único que sabía hacer era sonreir y tener buena voluntad para con todos, hacer felices a los demás con tan solo cantar algunas pequeñas notas y... Bueno, básicamente eso era lo que siempre había solido hacer.
Un pensamiento loco y desquiciado cruzó mi mente: ¿Porqué no poner en una canción, todo lo que había sido? Quizás de esa forma se me olvidase, o lo acentuase más a mi personalidad actual porque sin dudarlo, desde que aquel asqueroso fantasma hiperactivo había llegado, mi mundo se hiperactivizo y ahora... A pesar de tener a mi papá internado en el hospital a causa de un paro cardíaco... Tenía ganas de componer y cantar otra vez.
Me levanté de la cama de un salto lo suficientemente rápido como para asustar a NiQiu y tomé lápiz y papel, lo comencé a mover rápido, tachando, borrando, sobre-escribiendo y re-leyendo millones de veces.
¿Porqué ahora? ¿Porqué después de haberme peleado con el fantasma? ¿Porque después que él había aparecido, tenía ganas de volver a ser yo?
Lo detestaba. Eso jamás iba a cambiar.
Entonces simplemente me mentí bajo mis mantas con NiQiu dentro de ellas, justo al lado mio, y lo abracé fuertemente (no lo suficiente como para hacerle daño, obviamente) y entonces me concentré en repasar mentalmente todas las lecciones de coreano que había aprendido, también analizando cuando las había utilizado, en que casos y con quien.
La mitad de ellas, las había utilizado con el bendito fantasma.
El resto eran historia, desde que había llegado a corea jamás había hablado mucho (por termor a equivocarme) y de un momento a otro, gracias a una no-presencia, había hablado en... ¿una semana? ¿Dos, tres? lo que no había hablado hacía 8 años en ese lugar. Sí, era un grandulón...
Pero amaba las cosas tiernas.
Entonces comencé a mirar al techo y a recordar aquel yo que solía ser: lleno de ternura, un ser completamente dulce que lo único que sabía hacer era sonreir y tener buena voluntad para con todos, hacer felices a los demás con tan solo cantar algunas pequeñas notas y... Bueno, básicamente eso era lo que siempre había solido hacer.
Un pensamiento loco y desquiciado cruzó mi mente: ¿Porqué no poner en una canción, todo lo que había sido? Quizás de esa forma se me olvidase, o lo acentuase más a mi personalidad actual porque sin dudarlo, desde que aquel asqueroso fantasma hiperactivo había llegado, mi mundo se hiperactivizo y ahora... A pesar de tener a mi papá internado en el hospital a causa de un paro cardíaco... Tenía ganas de componer y cantar otra vez.
Me levanté de la cama de un salto lo suficientemente rápido como para asustar a NiQiu y tomé lápiz y papel, lo comencé a mover rápido, tachando, borrando, sobre-escribiendo y re-leyendo millones de veces.
¿Porqué ahora? ¿Porqué después de haberme peleado con el fantasma? ¿Porque después que él había aparecido, tenía ganas de volver a ser yo?
Lo detestaba. Eso jamás iba a cambiar.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Abrí los ojos lentamente, gracias a la molesta luz que se había colado por entre las cortinas del comedor: ya amanecía. Me quejé por lo bajo, tapándome nuevamente con la manta hasta cubrirme por completo. Pero en cuanto recordé que debíamos ir al hospital esa mañana, saqué fuerzas de no-sé-dónde para incorporarme con mala cara. La espalda me dolía bastante, ¿cómo diablos puede alguien dormir en esa cosa hecha de puro resortes y de poco más de un metro y medio de largo?
Me dispuse a preparar el desayuno, pero consideré que sería mejor despertar a ZhouMi primero (no sea cosa de que fuese tan anormal como para decirme ''no tengo ganas de desayunar'', y luego deba meterme la comida por donde me quepa). Así que caminé escaleras arriba, y sin tocar la puerta, entré al cuarto con un poco más de precaución que la que normalmente tengo. No se me había olvidado lo de ayer.
- Ey, chino.
Lo encontré dormido sobre el escritorio, rodeado de hojas escritas y papeles abollados por todo el suelo. Me acerqué a él, pronunciando una vez más su nombre, y casi piso a un aun dormido NiQiu en el trayecto. Tomé una de las hojas y traté de leerla: estaba en chino; suspiré y volví a dejarla en su lugar.
- ZhouMi, venga. Ya es de día. -lo sacudí del hombro- Joder, siempre tienes el sueño tan ligero, y justo hoy vienes a... -dejé de hablar al notar cómo abría los ojos lentamente- ¿Hola~? -volvió a dormirse, enterrando la cabeza entre sus brazos-
- No me jodas. Todavía es temprano.
- La Reina de Inglaterra estaría desilusionada de ti. Y eso que te apreciaba tanto. -volví a sacudirlo del hombro, esta vez con más fuerza- ZHOUMIGGGH ~
Él sólo volvió a gruñir y fingió ignorarme.
- ¿No era que tenías pesadillas? -ZhouMi pareció tener un pequeño lapsus- Mira qué tranquilo te fuiste a dormir, bastardo.
- Uhm, es verdad. -se reincorporó, frotándose los ojos con una mano- Debo de haberme quedado dormido mientras escribía. -noté algo de miedo en su voz, ¿qué diablos era lo que había soñado que lo tenía tan asustado?-
- ¿Soñaste que el Cuco se comía tus cereales Trix?
- Peor. Soñé contigo en sunga. -se puso de pie, acomodando los papeles sobre el escritorio-
- Vaya, pensé que solo yo tenía sueños eróticos contigo. -le alcancé un par de hojas- Venga, vístete que tenemos que ir para el hospital.
Me dispuse a preparar el desayuno, pero consideré que sería mejor despertar a ZhouMi primero (no sea cosa de que fuese tan anormal como para decirme ''no tengo ganas de desayunar'', y luego deba meterme la comida por donde me quepa). Así que caminé escaleras arriba, y sin tocar la puerta, entré al cuarto con un poco más de precaución que la que normalmente tengo. No se me había olvidado lo de ayer.
- Ey, chino.
Lo encontré dormido sobre el escritorio, rodeado de hojas escritas y papeles abollados por todo el suelo. Me acerqué a él, pronunciando una vez más su nombre, y casi piso a un aun dormido NiQiu en el trayecto. Tomé una de las hojas y traté de leerla: estaba en chino; suspiré y volví a dejarla en su lugar.
- ZhouMi, venga. Ya es de día. -lo sacudí del hombro- Joder, siempre tienes el sueño tan ligero, y justo hoy vienes a... -dejé de hablar al notar cómo abría los ojos lentamente- ¿Hola~? -volvió a dormirse, enterrando la cabeza entre sus brazos-
- No me jodas. Todavía es temprano.
- La Reina de Inglaterra estaría desilusionada de ti. Y eso que te apreciaba tanto. -volví a sacudirlo del hombro, esta vez con más fuerza- ZHOUMIGGGH ~
Él sólo volvió a gruñir y fingió ignorarme.
- ¿No era que tenías pesadillas? -ZhouMi pareció tener un pequeño lapsus- Mira qué tranquilo te fuiste a dormir, bastardo.
- Uhm, es verdad. -se reincorporó, frotándose los ojos con una mano- Debo de haberme quedado dormido mientras escribía. -noté algo de miedo en su voz, ¿qué diablos era lo que había soñado que lo tenía tan asustado?-
- ¿Soñaste que el Cuco se comía tus cereales Trix?
- Peor. Soñé contigo en sunga. -se puso de pie, acomodando los papeles sobre el escritorio-
- Vaya, pensé que solo yo tenía sueños eróticos contigo. -le alcancé un par de hojas- Venga, vístete que tenemos que ir para el hospital.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Hospital.
No sabía si realmente tenía ganas de ir...Bueno, ganas me sobraban, pero ahora me faltaba el coraje como para volver a entrar a ese establecimiento, sabiendo la infinidad de cosas que podrían decirme sobre el estado de mi papá. Suspiré, estaba asustado y además cansado de dar tanta vuelta, tenía frío y me dolía la cabeza.
Aún así, me reí con las contestaciones de HeeChul, era inevitable, realmente su elocuencia podía conmigo, incluso en esta clase de circunstancias. Cuando terminé de acomodar las hojas, volví mi vista y le sonreí, intentando calmar mi corazón completamente asustado.
-Wow, yo solo espero que no esperes que tus sueños se hagan realidad, porque yo soy una realidad no muy buena - le guiñé el ojo pícaramente, casi al borde de morir de risa mientras buscaba mi ropa en el armario.
Él me dijo algunas cosas que no llegue a escuchar, porque ya se había ido maldiciendo por lo bajo. Me dispuse a cambiarme y luego guardé todas las hojas que había utilizado y limpié un poco las que habían caido hechas un bollo en los alrededores del tacho.
Entonces, cuando me dispuse a salir por la puerta, mi vista se nubló y por un instante perdí el equilibrio, por suerte pude agarrarme del marco de la puerta antes de caer. Parpadee un par de veces, esperando asi que mi vista se aclarase, pero por el contrario, el dolor de cabeza iba levemente en aumento.
-¡Apúrate Chino que se nos hace tarde! - gritó el fantasma desde abajo. Sacudí mi cabeza, ignorando que no veía nada y comencé a caminar escaleras abajo.
-Ya, ya, que histérico e impaciente - le dije sonriente, recuperando en mayor grado la visibilidad - vámonos.
Abrió la puerta y ambos nos dirigimos hacia el hospital. No quería ir, tenía mucho miedo de pisarlo y que me diesen una mala noticia. No quería ver médicos, camillas, sueros o jeringas... Simplemente quería ver a mi papá bien.
Pero no quería ir al hospital.
No sabía si realmente tenía ganas de ir...Bueno, ganas me sobraban, pero ahora me faltaba el coraje como para volver a entrar a ese establecimiento, sabiendo la infinidad de cosas que podrían decirme sobre el estado de mi papá. Suspiré, estaba asustado y además cansado de dar tanta vuelta, tenía frío y me dolía la cabeza.
Aún así, me reí con las contestaciones de HeeChul, era inevitable, realmente su elocuencia podía conmigo, incluso en esta clase de circunstancias. Cuando terminé de acomodar las hojas, volví mi vista y le sonreí, intentando calmar mi corazón completamente asustado.
-Wow, yo solo espero que no esperes que tus sueños se hagan realidad, porque yo soy una realidad no muy buena - le guiñé el ojo pícaramente, casi al borde de morir de risa mientras buscaba mi ropa en el armario.
Él me dijo algunas cosas que no llegue a escuchar, porque ya se había ido maldiciendo por lo bajo. Me dispuse a cambiarme y luego guardé todas las hojas que había utilizado y limpié un poco las que habían caido hechas un bollo en los alrededores del tacho.
Entonces, cuando me dispuse a salir por la puerta, mi vista se nubló y por un instante perdí el equilibrio, por suerte pude agarrarme del marco de la puerta antes de caer. Parpadee un par de veces, esperando asi que mi vista se aclarase, pero por el contrario, el dolor de cabeza iba levemente en aumento.
-¡Apúrate Chino que se nos hace tarde! - gritó el fantasma desde abajo. Sacudí mi cabeza, ignorando que no veía nada y comencé a caminar escaleras abajo.
-Ya, ya, que histérico e impaciente - le dije sonriente, recuperando en mayor grado la visibilidad - vámonos.
Abrió la puerta y ambos nos dirigimos hacia el hospital. No quería ir, tenía mucho miedo de pisarlo y que me diesen una mala noticia. No quería ver médicos, camillas, sueros o jeringas... Simplemente quería ver a mi papá bien.
Pero no quería ir al hospital.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Camino al hospital, miraba de reojo a ZhouMi con total atención. Algo no andaba bien, lo notaba demasiado raro (más de lo normal). Estaba muy pálido, decaído, y casi podía jurar que temblaba ligeramente.
- Hey. -el mismo hizo un ademán de voltear la cabeza: es verdad, nadie podía vernos- ¿Te sientes bien?
- S-sí, no pasa nada.
- ¿Sabes que eres pésimo mentiroso, no?
Y cuando esperaba algún comentario cortante, como para dar inicio a una de nuestras típicas peleas, ZhouMi se tambaleó un poco, sujetándose la cabeza. Logré sujetarlo, pero el mismo terminó por reicorporarse por si solo; cerró los ojos con fuerza, frunció el ceño, y en segundos ya estaba caminando de vuelta.
- Qué... ¿ZhouMi, qué mierda haces? -caminé un poco más rápido para alcanzarlo- Estuviste a punto de desmayarte, ¡vamos para casa ya mismo!
Él me ignoró por completo, y continuó caminando torpemente. A esas alturas ya estaba lo suficientemente preocupado por su salud, pero simplemente no podía tomarlo por el brazo y llevarlo arrastrando de vuelta hasta la casa, para luego ahogarlo entre sábanas y frasadas y tomarle la maldita temperatura, porque cualquier persona podría vernos y apuntarnos con el dedito índice. Suspiré.
- Entiendo que quieras ir al hospital, pero no puedes ir a ver a tu padre en estas condiciones.
- Ya no jodas tanto, estoy bien. -paramos en un semáforo, por lo que ZhouMi susurró mientras me hablaba- Si te deja más tranquilo, prometo recostarme en cuanto lleguemos de vuelta a casa. ¿Feliz?
- No realmente... -musité, mientras ambos cruzábamos la calle, divisando el enorme hospital desde la lejanía-
Me maldije a mí mismo por no poder tomarle la temperatura con mi mano. ¿Se habrá resfríado por haber andado bajo la lluvia, ayer a la noche? Oh, mierda. No podía sentirme más culpable, ¿acaso algo bueno le había pasado y a todo lo que lo rodeaba durante mi corta estadía dentro de su vida?
- Hey. -el mismo hizo un ademán de voltear la cabeza: es verdad, nadie podía vernos- ¿Te sientes bien?
- S-sí, no pasa nada.
- ¿Sabes que eres pésimo mentiroso, no?
Y cuando esperaba algún comentario cortante, como para dar inicio a una de nuestras típicas peleas, ZhouMi se tambaleó un poco, sujetándose la cabeza. Logré sujetarlo, pero el mismo terminó por reicorporarse por si solo; cerró los ojos con fuerza, frunció el ceño, y en segundos ya estaba caminando de vuelta.
- Qué... ¿ZhouMi, qué mierda haces? -caminé un poco más rápido para alcanzarlo- Estuviste a punto de desmayarte, ¡vamos para casa ya mismo!
Él me ignoró por completo, y continuó caminando torpemente. A esas alturas ya estaba lo suficientemente preocupado por su salud, pero simplemente no podía tomarlo por el brazo y llevarlo arrastrando de vuelta hasta la casa, para luego ahogarlo entre sábanas y frasadas y tomarle la maldita temperatura, porque cualquier persona podría vernos y apuntarnos con el dedito índice. Suspiré.
- Entiendo que quieras ir al hospital, pero no puedes ir a ver a tu padre en estas condiciones.
- Ya no jodas tanto, estoy bien. -paramos en un semáforo, por lo que ZhouMi susurró mientras me hablaba- Si te deja más tranquilo, prometo recostarme en cuanto lleguemos de vuelta a casa. ¿Feliz?
- No realmente... -musité, mientras ambos cruzábamos la calle, divisando el enorme hospital desde la lejanía-
Me maldije a mí mismo por no poder tomarle la temperatura con mi mano. ¿Se habrá resfríado por haber andado bajo la lluvia, ayer a la noche? Oh, mierda. No podía sentirme más culpable, ¿acaso algo bueno le había pasado y a todo lo que lo rodeaba durante mi corta estadía dentro de su vida?

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Ya cada vez faltaba menos para poder llegar, eso me asustaba y me emocionaba a la vez. No sabía con que iba a encontrrme cuando me dirigiese a su habitación, ciertamente también me asustaban mucho los médicos y enfermeras más específicamente sus caras de "Lo lamentamos, hicimos lo que pudimos".
Sentía su mirada constantemente puesta en mi, podía sentir también cuando se apegaba más a mi en los momentos en los que me tambaleaba un poco o cuando bajaba el ritmo a causa de mi vista levemente nublada.
Si no me sentía bien, si no quería ir al hospital, ¿Qué demonios estaba haciendo allí, caminando hacía donde definitivamente no quería estar?
La respuesta era muy sencilla, tan sencilla que era fácil negarla y auto-confundirme. Quería ir porque estaba mi papá (y vaya que afirmarlo me costaba horrores), pero realmente no quería mostrarle cuánto me interesaba por él; mientras más inconciente esté mejor era para mi, mis nervios y mi estúpida inclinación por ser el chico rudo de la casa que bien puede arreglarselas solo.
Bien hipócrita.
-Ya llegamos - dijo la voz de HeeChul, algo distante a pesar de que estaba justo al lado mio.
-Vamos, rápido - le susurré apenas moviendo los labios y encaminándome directamente hacía la habitación dónde estaba mi papá.
Traté de ignorar con todas mis fuerzas a todos los médicos y enfermeras del lugar, a todos los pacientes que iban y venían en sillas de ruedas y camillas. Luego de escuchar mis propios pasos resonar por los pasillos durante un tiempo, al fin me encontré frente a la puerta de su habitación.
Y entré.
Todo estaba igual que el día anterior y no supe si alegrarme o largarme a llorar por ello. Vi como HeeChul amenazaba con irse y lo sostuve del brazo mirando hacia el piso... No quería quedarme solo.
Sentía su mirada constantemente puesta en mi, podía sentir también cuando se apegaba más a mi en los momentos en los que me tambaleaba un poco o cuando bajaba el ritmo a causa de mi vista levemente nublada.
Si no me sentía bien, si no quería ir al hospital, ¿Qué demonios estaba haciendo allí, caminando hacía donde definitivamente no quería estar?
La respuesta era muy sencilla, tan sencilla que era fácil negarla y auto-confundirme. Quería ir porque estaba mi papá (y vaya que afirmarlo me costaba horrores), pero realmente no quería mostrarle cuánto me interesaba por él; mientras más inconciente esté mejor era para mi, mis nervios y mi estúpida inclinación por ser el chico rudo de la casa que bien puede arreglarselas solo.
Bien hipócrita.
-Ya llegamos - dijo la voz de HeeChul, algo distante a pesar de que estaba justo al lado mio.
-Vamos, rápido - le susurré apenas moviendo los labios y encaminándome directamente hacía la habitación dónde estaba mi papá.
Traté de ignorar con todas mis fuerzas a todos los médicos y enfermeras del lugar, a todos los pacientes que iban y venían en sillas de ruedas y camillas. Luego de escuchar mis propios pasos resonar por los pasillos durante un tiempo, al fin me encontré frente a la puerta de su habitación.
Y entré.
Todo estaba igual que el día anterior y no supe si alegrarme o largarme a llorar por ello. Vi como HeeChul amenazaba con irse y lo sostuve del brazo mirando hacia el piso... No quería quedarme solo.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Lo miré directamente a la cara con asombro cuando noté cómo sujetaba mi brazo con fuerza, pero él tenía la vista clavada en el suelo.
- ¿Estás seguro de que no prefieres que los deje solos? -él sólo asintió con la cabeza, yo sonreí ligeramente-
Nos acercamos hacia la camilla caminando lentamente, casi con miedo. ZhouMi se arrimó una silla, y yo me paré a su lado derecho, apoyando mi mano sobre su hombro.
Nunca en mi vida había visto a una cupla tan bipolar. Que por un segundo se detesta, se insulta hasta el cansancio, y a las pocas horas necesita desesperadamente de la companía del otro para seguir adelante. De verdad, por más que finjamos que no nos soportamos, creo que estamos más unidos que nunca.
No pude evitar sonreír ante tal pensamiento. Suspiré casi imperceptiblemente, acariciando vaga y momentáneamente el hombro del menor (''sólo amigos'', maldición).
Los minutos pasaron, y ambos seguimos estáticos en nuestros lugares. La angustia de ZhouMi me estaba matando, así como la impotencia que sentía por no poder hacer nada para ayudarlo. Miré hacia la ventana, con la marca de las gotas de lluvia de la noche anterior todavía impregnadas en el vidrio.
- ... Aunque... -comenzé a hablar torpemente, notando que ZhouMi giraba su cabeza en mi dirección- Aunque conozca poco y nada a tu padre, y aunque quizás te conozca poco a ti, puedo decir que él te quiere mucho y que se preocupa por ti, por más que no te lo demuestre todos los días.
Él me miró sorprendido, musitando un suave ''¿Qué?'' que se perdió entre los ruidos de los aparatejos que controlaban la respiración de su padre.
- Quiero decir, si él no te quisiera tanto... -tragué saliva antes de mirarlo a los ojos- ... entonces tú no tendrías razón para amarlo como lo amas, ¿verdad? -noté como algo cambió en sus facciones- Hasta un idiota como yo puede darse cuenta de lo mucho que quieres a tu papá. Él es todo en tu vida, así como tú lo eres todo para él. Estoy seguro de que, ahora mismo, está luchando por despertarse para volver a casa... contigo.
ZhouMi continuó mirándome un rato, expectante. Luego, bajó la cabeza y cerró los ojos con fuerza. Escondió la cara entre los brazos apoyados sobre la camilla y comenzó a llorar.
- ¿Estás seguro de que no prefieres que los deje solos? -él sólo asintió con la cabeza, yo sonreí ligeramente-
Nos acercamos hacia la camilla caminando lentamente, casi con miedo. ZhouMi se arrimó una silla, y yo me paré a su lado derecho, apoyando mi mano sobre su hombro.
Nunca en mi vida había visto a una cupla tan bipolar. Que por un segundo se detesta, se insulta hasta el cansancio, y a las pocas horas necesita desesperadamente de la companía del otro para seguir adelante. De verdad, por más que finjamos que no nos soportamos, creo que estamos más unidos que nunca.
No pude evitar sonreír ante tal pensamiento. Suspiré casi imperceptiblemente, acariciando vaga y momentáneamente el hombro del menor (''sólo amigos'', maldición).
Los minutos pasaron, y ambos seguimos estáticos en nuestros lugares. La angustia de ZhouMi me estaba matando, así como la impotencia que sentía por no poder hacer nada para ayudarlo. Miré hacia la ventana, con la marca de las gotas de lluvia de la noche anterior todavía impregnadas en el vidrio.
- ... Aunque... -comenzé a hablar torpemente, notando que ZhouMi giraba su cabeza en mi dirección- Aunque conozca poco y nada a tu padre, y aunque quizás te conozca poco a ti, puedo decir que él te quiere mucho y que se preocupa por ti, por más que no te lo demuestre todos los días.
Él me miró sorprendido, musitando un suave ''¿Qué?'' que se perdió entre los ruidos de los aparatejos que controlaban la respiración de su padre.
- Quiero decir, si él no te quisiera tanto... -tragué saliva antes de mirarlo a los ojos- ... entonces tú no tendrías razón para amarlo como lo amas, ¿verdad? -noté como algo cambió en sus facciones- Hasta un idiota como yo puede darse cuenta de lo mucho que quieres a tu papá. Él es todo en tu vida, así como tú lo eres todo para él. Estoy seguro de que, ahora mismo, está luchando por despertarse para volver a casa... contigo.
ZhouMi continuó mirándome un rato, expectante. Luego, bajó la cabeza y cerró los ojos con fuerza. Escondió la cara entre los brazos apoyados sobre la camilla y comenzó a llorar.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Siempre lo había escondido, negado y luchado por demostrar todo lo contrario. Entonces, ¿Cómo es que HeeChul podía leerme como a un libro abierto?
Siempre había querido ocultar ese obvio y pronfundo amor que le tenía a mi figura paterna, por miedo a aferrarme más a ella y que un buen día desaparezca dejandome solo. Desde que mamá había muerto no quería aferrarme a nada ni a nadie, incluso establecer una relación con NiQiu me había parecido extremadamente difícil porque sabía que los perros (o cualquier otro animal) no vivían el mismo tiempo que los humanos.
No quería volver a sufrir ni a volver a llorar todas y cada una de las noches hasta dormirme. No quería querer a nadie y por eso ahora lloraba amargamente... Porque, saber y ocultar algo era una cosa, pero que alguien te lo diga tan abiertamente a la cara cuando sientes que vas a perder todo lo que te queda, es algo horriblemente duro.
Me sentía mal y ahora no sólo físicamente; tenía mi pared, aquella que recubria mi corazón de cualquier cosa, completamente derrumbada y el único culpable era HeeChul... Bueno, no, no era el único culpable. Jamás debería haberlo aceptado, jamás debería haberlo conocido.
Porque ahora, irremediablemente, él se había vuelto parte de mi vida y ya no importaba cuanto tratase de negarlo (ya era demasiado tarde para negarlo) era cierto que lo quería como a un amigo o quizás como a un hermano, y me molestaba... Porque eso solo significaba que lo necesitaba.
Y no quería necesitar a nadie.
___
Tomá! ¡Te respondí rápido! *-*
edit: ¡y para colmo ZhouMi queire a HeeChul!
Siempre había querido ocultar ese obvio y pronfundo amor que le tenía a mi figura paterna, por miedo a aferrarme más a ella y que un buen día desaparezca dejandome solo. Desde que mamá había muerto no quería aferrarme a nada ni a nadie, incluso establecer una relación con NiQiu me había parecido extremadamente difícil porque sabía que los perros (o cualquier otro animal) no vivían el mismo tiempo que los humanos.
No quería volver a sufrir ni a volver a llorar todas y cada una de las noches hasta dormirme. No quería querer a nadie y por eso ahora lloraba amargamente... Porque, saber y ocultar algo era una cosa, pero que alguien te lo diga tan abiertamente a la cara cuando sientes que vas a perder todo lo que te queda, es algo horriblemente duro.
Me sentía mal y ahora no sólo físicamente; tenía mi pared, aquella que recubria mi corazón de cualquier cosa, completamente derrumbada y el único culpable era HeeChul... Bueno, no, no era el único culpable. Jamás debería haberlo aceptado, jamás debería haberlo conocido.
Porque ahora, irremediablemente, él se había vuelto parte de mi vida y ya no importaba cuanto tratase de negarlo (ya era demasiado tarde para negarlo) era cierto que lo quería como a un amigo o quizás como a un hermano, y me molestaba... Porque eso solo significaba que lo necesitaba.
Y no quería necesitar a nadie.
___
Tomá! ¡Te respondí rápido! *-*
edit: ¡y para colmo ZhouMi queire a HeeChul!

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
¿Tenía que ser Kim HeeChul, verdad?
En cuanto noté cómo mis palabras afectaron tan duramente a ZhouMi, me sentí de lo peor. Si lo quería tanto, ¿por qué continuaba dañándolo? Realmente soy un estúpido, y el más grande del mundo.
- Hey, chino... -lo llamé con la voz cargada de remordimiento- ZhouMi, lo siento. N-no quise hacerte sentir mal, perdóname. -pasé mi brazo alrededor de su hombro, tratando de mirarlo a la cara-
Sus sollozos me partían el alma, creí que la cabeza me explotaría si seguía escuchándolos. Nunca me dolió tanto verlo en ese estado, no solamente porque esta vez fui yo el causante de su llanto, sino porque, por primera vez desde que nos conocimos, pude sentir que de verdad estaba siendo sincero con sus sentimientos. Como si algo suyo se hubiese roto, y la máscara que siempre llevó se hubiese quebrado frente a mí.
- Perdóname. -lo abracé, y el me correspondió con fuerza- Todo va a estar bien, yo te estoy cuidando.
No sabía por qué cuando estaba con él en situaciones tan delicadas como esta, de pronto podía dejar de lado mi actitud de bufón imbécil para decirle aquellas palabras tan... dulces, que hasta yo mismo no entendía de dónde salían. Pero sabía que esto no podía seguir así, que no podía actuar maternalmente por un segundo, y al otro volver a pelear con él. Algún día debo de irme, así que debo de aprovechar el tiempo que me queda para comenzar a aclararle mis sentimientos a ZhouMi tarde o temprano.
Mis mejillas se enrojecieron a más no poder, y comencé a sudar frío. Mi corazón se aceleró como nunca lo hizo mientras estuve vivo, y de pronto sentí ciertas ganas de vomitar. De verdad no estaba preparado para hacerlo, pero de alguna forma u otra debía de hacerlo.
Lo abrazé repentinamente, y pude notar cómo se sorprendía por un rato, para luego corresponderme, enterrando su rostro sobre mi hombro para continuar llorando en él.
- ... Tu padre no es el único que te quiere y que se preocupa por ti, ¿sabes? -tomé unos segundos para prepararme para lo que iba a decir- Y-yo también te... te... -bufé molesto por mi ineptutud, para luego abrazarlo con más fuerza- Yo también lo hago, ZhouMi.
Ya está. Ya lo hice. En cierta forma u otra, me le había confesado al la única persona (hombre, maldita sea) que había amado durante lo que tuve de vida, de la forma más patética y adolescente posible. Solamente esperaba que el repentino cambio de presión que ZhouMi ejercía en nuestro abrazo no fuese una mala señal, o que no fuese a partirme la cara y a salir corriendo de allí.
En cuanto noté cómo mis palabras afectaron tan duramente a ZhouMi, me sentí de lo peor. Si lo quería tanto, ¿por qué continuaba dañándolo? Realmente soy un estúpido, y el más grande del mundo.
- Hey, chino... -lo llamé con la voz cargada de remordimiento- ZhouMi, lo siento. N-no quise hacerte sentir mal, perdóname. -pasé mi brazo alrededor de su hombro, tratando de mirarlo a la cara-
Sus sollozos me partían el alma, creí que la cabeza me explotaría si seguía escuchándolos. Nunca me dolió tanto verlo en ese estado, no solamente porque esta vez fui yo el causante de su llanto, sino porque, por primera vez desde que nos conocimos, pude sentir que de verdad estaba siendo sincero con sus sentimientos. Como si algo suyo se hubiese roto, y la máscara que siempre llevó se hubiese quebrado frente a mí.
- Perdóname. -lo abracé, y el me correspondió con fuerza- Todo va a estar bien, yo te estoy cuidando.
No sabía por qué cuando estaba con él en situaciones tan delicadas como esta, de pronto podía dejar de lado mi actitud de bufón imbécil para decirle aquellas palabras tan... dulces, que hasta yo mismo no entendía de dónde salían. Pero sabía que esto no podía seguir así, que no podía actuar maternalmente por un segundo, y al otro volver a pelear con él. Algún día debo de irme, así que debo de aprovechar el tiempo que me queda para comenzar a aclararle mis sentimientos a ZhouMi tarde o temprano.
Mis mejillas se enrojecieron a más no poder, y comencé a sudar frío. Mi corazón se aceleró como nunca lo hizo mientras estuve vivo, y de pronto sentí ciertas ganas de vomitar. De verdad no estaba preparado para hacerlo, pero de alguna forma u otra debía de hacerlo.
Lo abrazé repentinamente, y pude notar cómo se sorprendía por un rato, para luego corresponderme, enterrando su rostro sobre mi hombro para continuar llorando en él.
- ... Tu padre no es el único que te quiere y que se preocupa por ti, ¿sabes? -tomé unos segundos para prepararme para lo que iba a decir- Y-yo también te... te... -bufé molesto por mi ineptutud, para luego abrazarlo con más fuerza- Yo también lo hago, ZhouMi.
Ya está. Ya lo hice. En cierta forma u otra, me le había confesado al la única persona (hombre, maldita sea) que había amado durante lo que tuve de vida, de la forma más patética y adolescente posible. Solamente esperaba que el repentino cambio de presión que ZhouMi ejercía en nuestro abrazo no fuese una mala señal, o que no fuese a partirme la cara y a salir corriendo de allí.

KC.Rainlover- Suju baby

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
No me sorprendió lo que me confesó, de cierta forma anormal me lo esperaba y en un pequeño rinconcito de mi corazón ya lo sabía. HeeChul era demasiado obvio para con sus sentimientos, asique simplemente me limité a abrazarlo más fuerte, quizás con demasiada fuerza.
Iba a morirme, o al menos eso creía, porque de entre mis labios amenazaban dos palabras con salirse con la suya y eso era algo que determinaría que HeeChul definitivamente iba a entrar en mi vida, ¿Qué tan malo podía ser eso? ¿Iba a perderlo si lo dejaba entrar? Tragué fuerte, era de cobardes y lo admitía, pero si dejándolo entrar era como iba a desvanecerse, entonces haría todo lo contrario.
-Gracias. - le dije cortante, apoyando mi cabeza en su hombro intentando no volver a llorar - Lo voy a tener presente. - y sin más me separé un poco de él, mareandome.
-¿Se siente bien? - dijo de repente la voz de una enfermera que había entrado recientemente sin que me diera cuenta, ¿Cuánto habría visto y escuchado? Por su cara de "al-manicomio" pude deducir que había escuchado todo, o al menos lo que yo dije.
-Sí, sí, por su puesto - Sí, HeeChul tiene razón (Oh por Dios, ¡HeeChul tiene razón!) soy pésimo mintiendo -ya me iba.
Y sin más salí del lugar a tropezones viendo como la enfermera llamaba a un médico y como comenzaba éste a perseguirme. Bonito, ahora admeás de sentirme mal en todos los sentidos tenía a un médico y sabe Dios cuántas enfermeras atrás mio.
Sentí como alguien -que no era HeeChul - me agarraba del brazo y como simultáneamente más personas lo hacían. No quería quedarme allí, definitivamente quería irme a mi casa y pasar el resto de la tarde con el asqueroso e hiperventilado maldito fantasma. Por ese motivo comencé a lagrimear, porque realmente no quería estar allí en esa circunstancia.
-HeeChul... - lo llamé débilmente, aún intentando safarme de los médicos.
Iba a morirme, o al menos eso creía, porque de entre mis labios amenazaban dos palabras con salirse con la suya y eso era algo que determinaría que HeeChul definitivamente iba a entrar en mi vida, ¿Qué tan malo podía ser eso? ¿Iba a perderlo si lo dejaba entrar? Tragué fuerte, era de cobardes y lo admitía, pero si dejándolo entrar era como iba a desvanecerse, entonces haría todo lo contrario.
-Gracias. - le dije cortante, apoyando mi cabeza en su hombro intentando no volver a llorar - Lo voy a tener presente. - y sin más me separé un poco de él, mareandome.
-¿Se siente bien? - dijo de repente la voz de una enfermera que había entrado recientemente sin que me diera cuenta, ¿Cuánto habría visto y escuchado? Por su cara de "al-manicomio" pude deducir que había escuchado todo, o al menos lo que yo dije.
-Sí, sí, por su puesto - Sí, HeeChul tiene razón (Oh por Dios, ¡HeeChul tiene razón!) soy pésimo mintiendo -ya me iba.
Y sin más salí del lugar a tropezones viendo como la enfermera llamaba a un médico y como comenzaba éste a perseguirme. Bonito, ahora admeás de sentirme mal en todos los sentidos tenía a un médico y sabe Dios cuántas enfermeras atrás mio.
Sentí como alguien -que no era HeeChul - me agarraba del brazo y como simultáneamente más personas lo hacían. No quería quedarme allí, definitivamente quería irme a mi casa y pasar el resto de la tarde con el asqueroso e hiperventilado maldito fantasma. Por ese motivo comencé a lagrimear, porque realmente no quería estar allí en esa circunstancia.
-HeeChul... - lo llamé débilmente, aún intentando safarme de los médicos.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Bueno, no podía decir que no estaba tranquilo porque ZhouMi reaccionó quedadamente ante mi patética declaración. Pero algo dentro de mí me dejaba intranquilo, era como si no estuviese del todo complacido con su indiferecia; quizás esperaba algo más de su reacción. Me golpee mentalmente cuando pensé que, si no había dicho nada preciso sobre el asunto, era porque de verdad él no me quería.
Mi menté se quedó en blanco cuando escuché cómo susurraba un tibio ''Gracias. Lo voy a tener presente'' y apoyaba su cabeza en mi hombro. Cuando al fin llegué a reaccionar para corresponderle el gesto, él de pronto se separó y miró al suelo. Lo sujeté con fuerza antes de que se mareara demasiado, y en eso noté que una enfermera le perguntaba cómo se sentía mientras caminaba en nuestra dirección.
Mierda. ¿Había visto todo el acto de ZhouMi mientras hablaba solo y se abrazaba a la nada?
De repente noto como él se ponía en pie y salía de la habitación, tambaleándose de un lado al otro.
- ¡ZhouMi!, ¿dónde demonios vas? -intenté seguirlo, pero la desgraciada de la enfermera se metió en mi paso (tuve miedo de no poder atravesarla, aunque me serviría de mucho arrojarla al suelo y escapar con el chino mientras todos se quedaban duros ante tal evento paranormal)-
Una vez logré salir de la habitación, queriendo golpear a ese maldito médico más que a nadie en el mundo, noté como ahora otro doctor giraba en la esquina para chocarse contra ZhouMi. Corrí en dirección hacia ellos, gritando nuevamente el nombre del menor, pero quedé completamente helado por lo que ocurrió a continuación.
Él me miraba. Me miraba fijo, con los rasgos faciales completamente congelados y la vista firme en dirección a mi cara. No había la menor duda de que podía verme, porque me examinó de arriba hacia abajo durante lo que fueron menos de tres segundos.
- He... HeeChul. -salí de mi ensismismamiento cuando noté la frágil voz llamándome-
- ¡ZhouMi!, ¿estás bien? ¿Cómo te sientes? -pregunté atolondradamente, sujetándolo por los hombros-
- Muy mareado... ¿se fueron esos tipos? -voltee a buscarlos, pero para entonces ellos ya estaban a nuestro lado tratando de sujetar a ZhouMi, y pregutándole miles de cosas-
Volví la vista a ese tipo, y noté que él hizo lo mismo. Sencillamente no podía explicarme cómo era eso posible, ¿acaso él tenía algo que ver con mi misión? ¿O el tipo podía ver fantasmas? De cualquier forma esto no estaba para nada bien, mucho menos ahora que vio nuestra exagerada cercanía con ZhouMi. ¿Y si lo usaba como excusa para chanteajearlo?, ¿y si lo obligaba a quedar interado en el hospital?, ¿y si el padre de ZhouMi despertaba, sólo para enterarse de que su hijo también estaba internado?
- No se preocupen, yo me encargo de él. -me sorprendí al verlo sonreír hacia todos los medicos, con una sonrisa que se me hizo en exceso sincera y pura-
Miré de vuelta hacia los médicos, notando como ZhouMi volvía a tambalearse torpemente entre mis brazos. Lo abacé un poco, apoyando su cabeza en mi pecho. Dirigí mi mirada nuevamente en dirección a ese tipo: él era muy alto, de contextura un poco robusta, piel blanquecina y nívea y facciones muy masculinas. Tenía unas cejas excepcionalmente gruesas y un poco inclinadas, lo cual le daba un aspecto un tanto gruñón; pero sus ojos oscuros, adornados por un par de anteojos con un grueso marco negro, por alguna extraña razón irradiaban confianza.
Una vez la enfermera y los médicos se retiraron del lugar, sin discutirle en lo absoluto al sujeto enfrente de nosotros, él tomó a ZhouMi y lo obligó a sentarlo en una de las sillas de la sala de espera. Le preguntó un par de cosas sobre cómo se sentía y qué le dolía, si había comido y si le dolía la cabeza. Bufé, sujetándolo del hombro con desición y obligándolo a verme a la cara.
- ¿Quién es usted y cómo demonios es que puede verme? -ZhouMi alzó la vista sorprendido: aparentemente no se había percatado de esto último-
- ¿C-cómo es que...? -miró a uno y luego a otro, con la voz apagada-
- Mi nombre es Choi Seung Hyun, y soy médico en este hospital. -sonrió tranquilamente- Encantado de conocerlos.
Tragué saliva, para luego mirar a un aterrado ZhouMi. Estaba a punto de golpearlo de lleno en la cara para luego salir huyendo de ahí con el menor en brazos, cuando continuó hablando con su voz grave y penetrante.
- ¿Te molesta si chequeo a tu amigo? -alzó una de sus cejas, mientras me miraba con sorna. La tonada con la que dijo ''amigo'' casi me hace matarlo, ¿es que acaso también se había dado cuenta de lo que sentía?, ¿qué diablos era ese tipo?-
- ¡Quítale las manos de encima, aish! -me apresuré a empujarlo cuando noté cómo tocaba la frente de ZhouMi. Mi error, el tal Choi Seug Hyun sólo se rió divertido por mi reacción- No antes de que me expliques cómo diablos es que puedes verme. -tomé parte del cuello de su bata de médico-
El tipo volvió a poner una expresión completamente seria en su rostro, mientras se ponía de pie sin quitarme los ojos de encima. Traté de mantenerle la mirada, pero vaya que el tío era imponente. Cargó a ZhouMi encima (lo cual sólo me puso más nervioso), lo sentó en una silla de ruedas que estaba apoyada en la pared de la misma esquina, y se llevó al chino en dirección al cuarto de pediatría.
- Hey, ¿¡qué diablos es lo que...!?, ¡HEY!
- ¿Vas a venir, o esperas que nos encierren a todos por estar hablándole a una pared? Les explicaré luego, primero tengo que ver a tu amigo. -dijo tranquilamente, esperando mi reacción-
Bufé nuevamente, y luego de mirar hacia todos lados buscado a ver si alguien nos había visto, entré en aquella habitación. Quería explicaciones, quería saber por qué nos estaba ayudando, pero por sobre todas las cosas, quería que de una maldita vez dejara de toquetear a ZhouMi.
OMFG, demasiado largo *explota*
YAY! Aparición estelar de T.O.P 8D
Mi menté se quedó en blanco cuando escuché cómo susurraba un tibio ''Gracias. Lo voy a tener presente'' y apoyaba su cabeza en mi hombro. Cuando al fin llegué a reaccionar para corresponderle el gesto, él de pronto se separó y miró al suelo. Lo sujeté con fuerza antes de que se mareara demasiado, y en eso noté que una enfermera le perguntaba cómo se sentía mientras caminaba en nuestra dirección.
Mierda. ¿Había visto todo el acto de ZhouMi mientras hablaba solo y se abrazaba a la nada?
De repente noto como él se ponía en pie y salía de la habitación, tambaleándose de un lado al otro.
- ¡ZhouMi!, ¿dónde demonios vas? -intenté seguirlo, pero la desgraciada de la enfermera se metió en mi paso (tuve miedo de no poder atravesarla, aunque me serviría de mucho arrojarla al suelo y escapar con el chino mientras todos se quedaban duros ante tal evento paranormal)-
Una vez logré salir de la habitación, queriendo golpear a ese maldito médico más que a nadie en el mundo, noté como ahora otro doctor giraba en la esquina para chocarse contra ZhouMi. Corrí en dirección hacia ellos, gritando nuevamente el nombre del menor, pero quedé completamente helado por lo que ocurrió a continuación.
Él me miraba. Me miraba fijo, con los rasgos faciales completamente congelados y la vista firme en dirección a mi cara. No había la menor duda de que podía verme, porque me examinó de arriba hacia abajo durante lo que fueron menos de tres segundos.
- He... HeeChul. -salí de mi ensismismamiento cuando noté la frágil voz llamándome-
- ¡ZhouMi!, ¿estás bien? ¿Cómo te sientes? -pregunté atolondradamente, sujetándolo por los hombros-
- Muy mareado... ¿se fueron esos tipos? -voltee a buscarlos, pero para entonces ellos ya estaban a nuestro lado tratando de sujetar a ZhouMi, y pregutándole miles de cosas-
Volví la vista a ese tipo, y noté que él hizo lo mismo. Sencillamente no podía explicarme cómo era eso posible, ¿acaso él tenía algo que ver con mi misión? ¿O el tipo podía ver fantasmas? De cualquier forma esto no estaba para nada bien, mucho menos ahora que vio nuestra exagerada cercanía con ZhouMi. ¿Y si lo usaba como excusa para chanteajearlo?, ¿y si lo obligaba a quedar interado en el hospital?, ¿y si el padre de ZhouMi despertaba, sólo para enterarse de que su hijo también estaba internado?
- No se preocupen, yo me encargo de él. -me sorprendí al verlo sonreír hacia todos los medicos, con una sonrisa que se me hizo en exceso sincera y pura-
Miré de vuelta hacia los médicos, notando como ZhouMi volvía a tambalearse torpemente entre mis brazos. Lo abacé un poco, apoyando su cabeza en mi pecho. Dirigí mi mirada nuevamente en dirección a ese tipo: él era muy alto, de contextura un poco robusta, piel blanquecina y nívea y facciones muy masculinas. Tenía unas cejas excepcionalmente gruesas y un poco inclinadas, lo cual le daba un aspecto un tanto gruñón; pero sus ojos oscuros, adornados por un par de anteojos con un grueso marco negro, por alguna extraña razón irradiaban confianza.
Una vez la enfermera y los médicos se retiraron del lugar, sin discutirle en lo absoluto al sujeto enfrente de nosotros, él tomó a ZhouMi y lo obligó a sentarlo en una de las sillas de la sala de espera. Le preguntó un par de cosas sobre cómo se sentía y qué le dolía, si había comido y si le dolía la cabeza. Bufé, sujetándolo del hombro con desición y obligándolo a verme a la cara.
- ¿Quién es usted y cómo demonios es que puede verme? -ZhouMi alzó la vista sorprendido: aparentemente no se había percatado de esto último-
- ¿C-cómo es que...? -miró a uno y luego a otro, con la voz apagada-
- Mi nombre es Choi Seung Hyun, y soy médico en este hospital. -sonrió tranquilamente- Encantado de conocerlos.
Tragué saliva, para luego mirar a un aterrado ZhouMi. Estaba a punto de golpearlo de lleno en la cara para luego salir huyendo de ahí con el menor en brazos, cuando continuó hablando con su voz grave y penetrante.
- ¿Te molesta si chequeo a tu amigo? -alzó una de sus cejas, mientras me miraba con sorna. La tonada con la que dijo ''amigo'' casi me hace matarlo, ¿es que acaso también se había dado cuenta de lo que sentía?, ¿qué diablos era ese tipo?-
- ¡Quítale las manos de encima, aish! -me apresuré a empujarlo cuando noté cómo tocaba la frente de ZhouMi. Mi error, el tal Choi Seug Hyun sólo se rió divertido por mi reacción- No antes de que me expliques cómo diablos es que puedes verme. -tomé parte del cuello de su bata de médico-
El tipo volvió a poner una expresión completamente seria en su rostro, mientras se ponía de pie sin quitarme los ojos de encima. Traté de mantenerle la mirada, pero vaya que el tío era imponente. Cargó a ZhouMi encima (lo cual sólo me puso más nervioso), lo sentó en una silla de ruedas que estaba apoyada en la pared de la misma esquina, y se llevó al chino en dirección al cuarto de pediatría.
- Hey, ¿¡qué diablos es lo que...!?, ¡HEY!
- ¿Vas a venir, o esperas que nos encierren a todos por estar hablándole a una pared? Les explicaré luego, primero tengo que ver a tu amigo. -dijo tranquilamente, esperando mi reacción-
Bufé nuevamente, y luego de mirar hacia todos lados buscado a ver si alguien nos había visto, entré en aquella habitación. Quería explicaciones, quería saber por qué nos estaba ayudando, pero por sobre todas las cosas, quería que de una maldita vez dejara de toquetear a ZhouMi.
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Re: [MiChul] Beyond your Touch
A esas alturas ya no me importaba nada en lo absoluto, únicamente quería salir de aquel maldito hospital para poder ir a casa y descanzar tranquilo, ¿Es que acaso no era muy obvio mi descontento con el lugar al intentar salir por la fuerza la primera vez, que ahora debría intentarlo una segunda? Sí, convengamos que para estos casos soy muy caprichoso; porque detesto los hospitales enserio.
-Ya... estoy bien. - le repetí una vez llegamos a esa sala llena de adornitos de colores. Me paré tambaleandome, realmente no me importaba porque demonios aquel sujeto podía ver a HeeChul y mucho menos, porque si podía verlo, entonces él podría quedarse en su casa y así yo podría dejar de preocuparme por que entre en mi vida.
-Déjame verte y no seas quisquilloso - me dijo mientras iba por mi otra vez. No es que hubiese llegado demasiado lejos en mi estado, pero al menos me había levantado de la silla y caminado unos pasos. Sentí como el volvía a agarrarme de la cintura con demasiada fuerza (quizás no tanta, pero sentía el cuerpo realmente débil)
-¡SUELTAME! - le chillé, luchando contra cielo y mar para safarme de su agarre, pero obviamente era imposible - ¡NO QUIERO ESTAR AQUI, NO ME GUSTAN LOS HOSPITALES! - era un idiota, porque nuevamente comenzaba a llorar y a hacer berrinches absolutamente innecesarios, pero así era.
-Sí, lo se. - dijo completamente calmada su voz grave, dejándome atónito. ¿Lo sabía? - Ah, de repente te vuelves dócil, ¿Eh? - bromeó, sentándome sin ninguna dificultad en sabe-Dios-donde.
Entonces abrí los ojos e intenté poder ver nítidamente todo (obviamente fallando) mientras el cuatro ojos comenzaba a inspeccionarme. El lugar me parecía extrañamente familiar, como si hubiese estado allí antes, pero por un motivo incierto, no podía recordar. Mi vista se clavó en un pequeño artefacto luego de que el cuatro ojos había sacado su mano de mi frente ("Tienes fiebre"- wow, acababa de descubrir américa), intenté enfocar la vista cuando el tipo me descubrió mirando con detenemiento eso que todavía no sabía bien que era.
-Solías jugar con eso todo el tiempo - me dijo, a lo que me voltee completamente idiota por lo que me acababa de decir. Para ese entonces, HeeChul ya había ido a buscarlo observándolo él también.
-¿Me conoces? - logré preguntarle en un tono mísero de voz.
-Sí, hace mucho que nos conocemos... Y... también lo conozco a él - si no mal vi, hizo un gesto con la cabeza señalándo al fantasma mientras me seguía examinando - Los vi muy juntos el día del accidente.
-¿Qué accidente? - pregunté, completamente perdido. Pude notar en sus ojos la sorpresa.
-¿No lo recuerdas? - sentí como HeeChul había puesto atención súbitamente en la conversación y como ambos se miraban con... ¿Confusión?
Lo próximo que sentí fue un termometro, unas cuantas palabras que no pude entender bien y como mis últimas fuerzas abandonaban mi cuerpo, dejándome dormido en aquel lugar.
En aquel lugar que definitivamente no quería estar.
-Ya... estoy bien. - le repetí una vez llegamos a esa sala llena de adornitos de colores. Me paré tambaleandome, realmente no me importaba porque demonios aquel sujeto podía ver a HeeChul y mucho menos, porque si podía verlo, entonces él podría quedarse en su casa y así yo podría dejar de preocuparme por que entre en mi vida.
-Déjame verte y no seas quisquilloso - me dijo mientras iba por mi otra vez. No es que hubiese llegado demasiado lejos en mi estado, pero al menos me había levantado de la silla y caminado unos pasos. Sentí como el volvía a agarrarme de la cintura con demasiada fuerza (quizás no tanta, pero sentía el cuerpo realmente débil)
-¡SUELTAME! - le chillé, luchando contra cielo y mar para safarme de su agarre, pero obviamente era imposible - ¡NO QUIERO ESTAR AQUI, NO ME GUSTAN LOS HOSPITALES! - era un idiota, porque nuevamente comenzaba a llorar y a hacer berrinches absolutamente innecesarios, pero así era.
-Sí, lo se. - dijo completamente calmada su voz grave, dejándome atónito. ¿Lo sabía? - Ah, de repente te vuelves dócil, ¿Eh? - bromeó, sentándome sin ninguna dificultad en sabe-Dios-donde.
Entonces abrí los ojos e intenté poder ver nítidamente todo (obviamente fallando) mientras el cuatro ojos comenzaba a inspeccionarme. El lugar me parecía extrañamente familiar, como si hubiese estado allí antes, pero por un motivo incierto, no podía recordar. Mi vista se clavó en un pequeño artefacto luego de que el cuatro ojos había sacado su mano de mi frente ("Tienes fiebre"- wow, acababa de descubrir américa), intenté enfocar la vista cuando el tipo me descubrió mirando con detenemiento eso que todavía no sabía bien que era.
-Solías jugar con eso todo el tiempo - me dijo, a lo que me voltee completamente idiota por lo que me acababa de decir. Para ese entonces, HeeChul ya había ido a buscarlo observándolo él también.
-¿Me conoces? - logré preguntarle en un tono mísero de voz.
-Sí, hace mucho que nos conocemos... Y... también lo conozco a él - si no mal vi, hizo un gesto con la cabeza señalándo al fantasma mientras me seguía examinando - Los vi muy juntos el día del accidente.
-¿Qué accidente? - pregunté, completamente perdido. Pude notar en sus ojos la sorpresa.
-¿No lo recuerdas? - sentí como HeeChul había puesto atención súbitamente en la conversación y como ambos se miraban con... ¿Confusión?
Lo próximo que sentí fue un termometro, unas cuantas palabras que no pude entender bien y como mis últimas fuerzas abandonaban mi cuerpo, dejándome dormido en aquel lugar.
En aquel lugar que definitivamente no quería estar.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Me puse demasiado nervioso cuando ZhouMi al fin terminó por tranquilizarse para cerrar los ojos, porque no sabía si se había desmayado por la fiebre, o si simplemente se había dormido. Pero no iba a dejar que ese tipajo se diera cuenta de mi alteración.
- Tranquilo, sólo está durmiendo. -dijo con su maldita voz grave, leyéndome la mente por completo-
- Ah, ¿ahora además de ver fantasmas lees los pensamientos? -le quité las manos con brusquedad cuando trató de arropar a ZhouMi, cosa de la que me encargué yo-
Él volvió a reír divertido por mi reacción. Vale, ese tipo me estaba sacando seriamente de mis cabales.
- ¿Qué mierda es lo que te divierte tanto?
- Tú. -dijo, tratando de aguantarse la risa-
- Escúchame, y mejor que me oigas bien porque no voy a decírtelo otra vez. No sé qué clase de pedófilo eres, y me importa un carajo si eres pediatra u obstetra, pero a este chico no lo tocas mientras esté yo aquí, ¿me entiendes, cuatro ojos?
- ¿Acaso estás celoso? -alzó una ceja, mirándome con superioridad-
- ¿Acaso quieres que te rompa la cara?
Él se levantó del pequeño rincón de la camilla en la que, anteriormente, se encontraba sentado. Caminó tranquilamente en dirección a una pequeña cocina que había más atrás de aquel consultorio empapelado de dibujos coloridos, e impregado del asqueroso olor a medicina barata y jarabe para la tos.
Yo me senté sobre una pequeña mesita que rezaba junto a la camilla, y miré a ZhouMi detenidamente. No dejaba de sentirme culpable por su estado, después de todo, él estaba así por haber salido completamente desabrigado bajo la lluvia después de nuestra discusión.
Posé mi mano sobre su frente para tomarle la temperatura, y luego le corrí un par de cabellos que tenía pegados en la frente a causa del sudor. Escuché ruidos y dirigí mi mirada hacia el frente, poniéndome de pie rápidamente en cuanto noté a aquel tipo acercarse de vuelta con una bandeja en mano.
- ¿Café? -preguntó con tranquilidad-
- ... -lo miré con mala cara- ¿Para qué trajiste dos tazas, si siquiera sabías si yo quería?
- Porque sabía que ibas a decir que no. -sonrió, yo lancé un ''Já'' al aire- Estás tan pálido como un muerto, pensé que se te antojaría beber algo caliente.
- Aish, creo se que me acaba de estallar el estómago de la risa. -lo miré mientras servía en ambas tazas de porcelana blanca- Oye, eso no es café.
- Ya lo sé. ¿De verdad crees que te daría café? Estás bastante inquieto como para incorporarle cafeína a tu organismo. -me alcanzó la taza con té verde, sonriendo de lado-
- ... ¿Sabes dónde puedes metértela, verdad? -él rió enérgicamente, mientras yo volvía a sentarme en mi lugar sobre aquella mesita de luz- ¿Y bien? -él me miró sin entenderme. Suspiré- ¿Vas a explicarme cómo es que estuviste en el día del accidente?
Mi tono se suavizó un poco mientras pronunciaba aquellas palabras; aun no digería muy bien todo ese tema. Él tomó un poco de té, y luego volvió a dejarlo sobre la bandeja, acomodádose levemente sobre su asiento.
Lo escuché atentamente mientras hablaba, olvidando por completo el odio sin sentido que le tenía a ese tipo minutos atrás. Él había pasado con su auto cuando el accidente ocurrió, y como todo buen médico, según dijo él, se acercó a socorrerme. Me dijo que mi situación ya estaba demasiado comprometida, que estaba seguro de que tenía un par de costillas rotas, junto con mi brazo derecho, y que mis pulmones habían colapsado a causa del el golpe, o quizás porque mis costillas rotas habían perforado a uno de ellos. Me explicó que él llegó justo cuando yo miraba a ZhouMi alejarse con DongHae, y es por eso que yo nunca lo había visto.
- ¿Es por eso que puedes verme? ¿Porque intentaste salvarme la vida?
- Puede ser. -volvió a tomar un poco de té, el cual se me antojó demasiado, así que lo bebí contra toda mi voluntad- ¿Estás aquí por él, verdad? -automáticamente escupí todo lo que acababa de sorber, provocando que el cuatro ojos riera con ganas- Tomaré eso como un sí. De cualquier forma, se hacía muy obvio, ¿sabes? Especialmete porque te vi llorar cuando él apareció, y porque luego lo seguiste ciegamente.
Largué todo el aire de mis pulmones, mirando el techo con pocas ganas. Lo último que nos faltaba era que ahora este tipajo pudiera verme, ¿acaso estábamos viviendo dentro de una novela dramática para adolescentes o qué?
- ¿Y qué ocurrió luego?
Sinceramente, no quería saber nada más del asunto, pero ya no tenía nada que perder, ¿verdad? SeungHyun, si es que recordaba bien su nombre, por primera vez pareció ponerse serio de verdad, y tardó bastante en comenzar a hablar. Con razón, porque lo que me dijo terminó por darme vuelta el mundo por completo.
- No estás muerto. En realidad, estás en coma hace un mes... En este mismo hospital. -paró unos segundos para mirarme serio- Solamente falleciste por unos segundos, hasta que vino la ambulancia y los paramédicos lograron reanimarte. Pero casi en el mismo instante, caíste en coma a causa del daño en tus pulmones y por el fuerte golpe que te diste contra el asfalto. -volvió a dejar el té hacia un lado- Yo mismo me encargo de vigilar tu progreso y signos vitales en la sala de Terapia Intensiva.
Dejé caer la pequeña taza de té sobre el suelo, haciéndola añicos y despertando a un alterado ZhouMi.
- ... H-HeeChul...
Pero esta vez no quería escucharlo, por esta vez no me importaba cuidar de ZhouMi por sobre mi bienestar propio. Esta vez no me importaba si él lloraba, si me necesitaba o si quería que estuviese ahí para darle la mano u abrazarlo. Me puse de pie de un golpe, corriendo la mesa de luz provocando que el ruido de las patas contra el suelo inundaran toda la habitación para luego caer al suelo sin más. Sólo logré alterar más a ZhouMi, el cual intentó ponerse de pie, antes de que el cuatro ojos se apresurara a detenerlo y volviera a recostarlo en la camilla.
No quería dejarlo solo, no debía dejarlo solo. No sé qué fue exactamente lo que me motivó a salir corriendo por esa puerta y cerrarla de un golpe, ni mucho menos por qué nuevas lágrimas amenazaban con salir mientras corría sin rumbo por todos los pasillos de aquel hospital, buscado por donde fuese algún cartel que dijera ''Terapia Intensiva''.
- Tranquilo, sólo está durmiendo. -dijo con su maldita voz grave, leyéndome la mente por completo-
- Ah, ¿ahora además de ver fantasmas lees los pensamientos? -le quité las manos con brusquedad cuando trató de arropar a ZhouMi, cosa de la que me encargué yo-
Él volvió a reír divertido por mi reacción. Vale, ese tipo me estaba sacando seriamente de mis cabales.
- ¿Qué mierda es lo que te divierte tanto?
- Tú. -dijo, tratando de aguantarse la risa-
- Escúchame, y mejor que me oigas bien porque no voy a decírtelo otra vez. No sé qué clase de pedófilo eres, y me importa un carajo si eres pediatra u obstetra, pero a este chico no lo tocas mientras esté yo aquí, ¿me entiendes, cuatro ojos?
- ¿Acaso estás celoso? -alzó una ceja, mirándome con superioridad-
- ¿Acaso quieres que te rompa la cara?
Él se levantó del pequeño rincón de la camilla en la que, anteriormente, se encontraba sentado. Caminó tranquilamente en dirección a una pequeña cocina que había más atrás de aquel consultorio empapelado de dibujos coloridos, e impregado del asqueroso olor a medicina barata y jarabe para la tos.
Yo me senté sobre una pequeña mesita que rezaba junto a la camilla, y miré a ZhouMi detenidamente. No dejaba de sentirme culpable por su estado, después de todo, él estaba así por haber salido completamente desabrigado bajo la lluvia después de nuestra discusión.
Posé mi mano sobre su frente para tomarle la temperatura, y luego le corrí un par de cabellos que tenía pegados en la frente a causa del sudor. Escuché ruidos y dirigí mi mirada hacia el frente, poniéndome de pie rápidamente en cuanto noté a aquel tipo acercarse de vuelta con una bandeja en mano.
- ¿Café? -preguntó con tranquilidad-
- ... -lo miré con mala cara- ¿Para qué trajiste dos tazas, si siquiera sabías si yo quería?
- Porque sabía que ibas a decir que no. -sonrió, yo lancé un ''Já'' al aire- Estás tan pálido como un muerto, pensé que se te antojaría beber algo caliente.
- Aish, creo se que me acaba de estallar el estómago de la risa. -lo miré mientras servía en ambas tazas de porcelana blanca- Oye, eso no es café.
- Ya lo sé. ¿De verdad crees que te daría café? Estás bastante inquieto como para incorporarle cafeína a tu organismo. -me alcanzó la taza con té verde, sonriendo de lado-
- ... ¿Sabes dónde puedes metértela, verdad? -él rió enérgicamente, mientras yo volvía a sentarme en mi lugar sobre aquella mesita de luz- ¿Y bien? -él me miró sin entenderme. Suspiré- ¿Vas a explicarme cómo es que estuviste en el día del accidente?
Mi tono se suavizó un poco mientras pronunciaba aquellas palabras; aun no digería muy bien todo ese tema. Él tomó un poco de té, y luego volvió a dejarlo sobre la bandeja, acomodádose levemente sobre su asiento.
Lo escuché atentamente mientras hablaba, olvidando por completo el odio sin sentido que le tenía a ese tipo minutos atrás. Él había pasado con su auto cuando el accidente ocurrió, y como todo buen médico, según dijo él, se acercó a socorrerme. Me dijo que mi situación ya estaba demasiado comprometida, que estaba seguro de que tenía un par de costillas rotas, junto con mi brazo derecho, y que mis pulmones habían colapsado a causa del el golpe, o quizás porque mis costillas rotas habían perforado a uno de ellos. Me explicó que él llegó justo cuando yo miraba a ZhouMi alejarse con DongHae, y es por eso que yo nunca lo había visto.
- ¿Es por eso que puedes verme? ¿Porque intentaste salvarme la vida?
- Puede ser. -volvió a tomar un poco de té, el cual se me antojó demasiado, así que lo bebí contra toda mi voluntad- ¿Estás aquí por él, verdad? -automáticamente escupí todo lo que acababa de sorber, provocando que el cuatro ojos riera con ganas- Tomaré eso como un sí. De cualquier forma, se hacía muy obvio, ¿sabes? Especialmete porque te vi llorar cuando él apareció, y porque luego lo seguiste ciegamente.
Largué todo el aire de mis pulmones, mirando el techo con pocas ganas. Lo último que nos faltaba era que ahora este tipajo pudiera verme, ¿acaso estábamos viviendo dentro de una novela dramática para adolescentes o qué?
- ¿Y qué ocurrió luego?
Sinceramente, no quería saber nada más del asunto, pero ya no tenía nada que perder, ¿verdad? SeungHyun, si es que recordaba bien su nombre, por primera vez pareció ponerse serio de verdad, y tardó bastante en comenzar a hablar. Con razón, porque lo que me dijo terminó por darme vuelta el mundo por completo.
- No estás muerto. En realidad, estás en coma hace un mes... En este mismo hospital. -paró unos segundos para mirarme serio- Solamente falleciste por unos segundos, hasta que vino la ambulancia y los paramédicos lograron reanimarte. Pero casi en el mismo instante, caíste en coma a causa del daño en tus pulmones y por el fuerte golpe que te diste contra el asfalto. -volvió a dejar el té hacia un lado- Yo mismo me encargo de vigilar tu progreso y signos vitales en la sala de Terapia Intensiva.
Dejé caer la pequeña taza de té sobre el suelo, haciéndola añicos y despertando a un alterado ZhouMi.
- ... H-HeeChul...
Pero esta vez no quería escucharlo, por esta vez no me importaba cuidar de ZhouMi por sobre mi bienestar propio. Esta vez no me importaba si él lloraba, si me necesitaba o si quería que estuviese ahí para darle la mano u abrazarlo. Me puse de pie de un golpe, corriendo la mesa de luz provocando que el ruido de las patas contra el suelo inundaran toda la habitación para luego caer al suelo sin más. Sólo logré alterar más a ZhouMi, el cual intentó ponerse de pie, antes de que el cuatro ojos se apresurara a detenerlo y volviera a recostarlo en la camilla.
No quería dejarlo solo, no debía dejarlo solo. No sé qué fue exactamente lo que me motivó a salir corriendo por esa puerta y cerrarla de un golpe, ni mucho menos por qué nuevas lágrimas amenazaban con salir mientras corría sin rumbo por todos los pasillos de aquel hospital, buscado por donde fuese algún cartel que dijera ''Terapia Intensiva''.

KC.Rainlover- Suju baby

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
esta buenisimo ....actualizalo pronto!!!

Lestat- Suju ocioso

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
El sonido de la taza y de la mesa no aguriaban nada bueno, y quizás nunca había tenido más razón que ahora. Salió corriendo como un desquiciado, obviamente lo quise seguir pero antes de que siquiera pudiera dar un suspiro para gritar que me esperase, el médico me detuvo.
-Yo voy a ir por él - me dijo saliendo de la sala.
Y un cuerno, ese hombre no me conocía en lo absoluto; había veces que ni siquiera yo me conocía. Ni bien salió del cuarto, intenté ponerme de pie, pero la debilidad de mi cuerpo no me dejaba mantenerme erguido por más de tres segundos y, en lo que fue un instante, volví a caer sentado en la cama. ¿Por qué de todos los malditos y asquerosos días que tenía un año, justo en el que no puedo salir de una cama al hiperactivo mal-cocinero del fantasma se le ocurre salir corriendo?
Y para colmo, en un hospital.
No es que me perdiese en alguno, si me conocía los de la zona casi de memoria, pero... Había tantos lugares que definitivamente no quería ver que me daba algo de espanto llegar a ellos por accidente.
Finalmente y luego de un último intento, volví a recostarme en la cama sintiendo como las gotas de sudor provocadas por la fiebre recorrían mi cara, como todo daba vueltas y vueltas y se veía borroso. Si fuese el ZhouMi de antaño, esto quizás me parecería divertido. Pero no lo era, por ende esto se volvía una de las peores torturas a las cuales jamás me vi sometido.
Miento, hay cosas peores, pero esta es lo suficientemente mala como ocupar el cuarto puesto.
Suspiré y me tapé hasta el cuello ladeando un poco la cabeza para ver la taza de porcelana hecha añicos en el suelo, todo el té derramado y la mesa dada vuelta. Un suspiro volvió a abandonar mi alma mientras miraba por la ventana defigurada por mi mala visión, ¿Llovía? ¿Iba a llover? ¿O hacía sol? La luz no me dejaba ver bien, me enseguecía por más que a penas si eran unos tímidos rayos.
Un tercer suspiró me abandonó, y mi vista se posó en lo único que podía ver con nitidez: un reloj que reposaba en una de las cuatro paredes en las que estaba encerrado.
¿Qué iba hacer ahora? ¿Qué le había pasado al fantasma hiperactivo?
¿Porqué demonios me preocupaba tanto?
-Yo voy a ir por él - me dijo saliendo de la sala.
Y un cuerno, ese hombre no me conocía en lo absoluto; había veces que ni siquiera yo me conocía. Ni bien salió del cuarto, intenté ponerme de pie, pero la debilidad de mi cuerpo no me dejaba mantenerme erguido por más de tres segundos y, en lo que fue un instante, volví a caer sentado en la cama. ¿Por qué de todos los malditos y asquerosos días que tenía un año, justo en el que no puedo salir de una cama al hiperactivo mal-cocinero del fantasma se le ocurre salir corriendo?
Y para colmo, en un hospital.
No es que me perdiese en alguno, si me conocía los de la zona casi de memoria, pero... Había tantos lugares que definitivamente no quería ver que me daba algo de espanto llegar a ellos por accidente.
Finalmente y luego de un último intento, volví a recostarme en la cama sintiendo como las gotas de sudor provocadas por la fiebre recorrían mi cara, como todo daba vueltas y vueltas y se veía borroso. Si fuese el ZhouMi de antaño, esto quizás me parecería divertido. Pero no lo era, por ende esto se volvía una de las peores torturas a las cuales jamás me vi sometido.
Miento, hay cosas peores, pero esta es lo suficientemente mala como ocupar el cuarto puesto.
Suspiré y me tapé hasta el cuello ladeando un poco la cabeza para ver la taza de porcelana hecha añicos en el suelo, todo el té derramado y la mesa dada vuelta. Un suspiro volvió a abandonar mi alma mientras miraba por la ventana defigurada por mi mala visión, ¿Llovía? ¿Iba a llover? ¿O hacía sol? La luz no me dejaba ver bien, me enseguecía por más que a penas si eran unos tímidos rayos.
Un tercer suspiró me abandonó, y mi vista se posó en lo único que podía ver con nitidez: un reloj que reposaba en una de las cuatro paredes en las que estaba encerrado.
¿Qué iba hacer ahora? ¿Qué le había pasado al fantasma hiperactivo?
¿Porqué demonios me preocupaba tanto?

M i z u;- Suju OMG!

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Me incliné sobre la pared, tratado de recuperar el aire que había perdido a causa de la carrera. Era un imbécil, el más grande en la historia: no sólo había dejado solo a ZhouMi dentro de las condiciones en las que se encontraba, sino que salí corriendo de allí y de seguro lo preocupé como nunca; y, por más idiota que pareciera ser, no se necesitaban muchas neuronas para saber que eso no iba a ayudar en lo absoluto a mejorar su estado de salud.
Pero, es que... Maldita sea, ¿cómo era posible? Si seguía vivo, ¿por qué era un fantasma?, ¿no significaba eso que ya estaba muerto?
La cabeza no dejaba de darme vueltas, podía sentir mis latidos hasta la punta de mis dedos y mis piernas no paraban de chocar entre ellas de lo mucho que temblaba. Tenía que admitirlo: tenía miedo. Qué va, estaba aterrado de entrar a esa sala. ¿Qué iba a pasar una vez me viera en coma? ¿Y si me encontraba demasiado mal, y si mis costillas de verdad habían alcanzado a perforar mis pulmones?
- ¿Y si ya es demasiado tarde...? -murmuré, ya sin fuerzas para contener las nuevas lágrimas que resvalaban por mi cara-
- Nunca es demasiado tarde.
Esa voz. Esa maldita voz de mierda.
- ¿Cómo te encuentras?
Detestaba su voz. Detestaba sus anteojos gruesos. El ridículõ porte suyo que sudaba elegancia por donde lo mires, su forma casi infantil de hablar digna de un pediatra, la forma en la que sus cejas se alzaban cuando se burlaba de mí, su detestable olor a jarabe para la tos y té verde. Pero lo que más detestaba de SeungHyun era la tranquilidad que mantenía en cualquier situación, aun cuando acababa de cagarme la vida y era consciente de ello.
Se me antojó terriblemente responerle un ''Me encuentro genial, gracias por preguntar'' y luego quizás escupirlo en la cara, pero algo dentro de mí estaba roto. Algo dentro de mí ya no era Kim HeeChul. En un abrir y cerrar de ojos, de repente estaba sujetando al tipo por el cuello de su bata de médico y lo arrinconaba contra la pared. Temblaba como desquiciado, pero aun así mis manos lo sujetaban con tanta fuerza como si mi final estuviese marcado alrededor de ese pálido cuello.
Lo solté bruscamente en cuanto me di cuenta de lo que estaba haciendo, y él rebotó sobre la pared para luego mirarme con una perfecta cara llena de altiva desaprobación. El nudo en mi garganta era tan grande, que siquiera alcancé a amenazarlo ni nada parecido; aunque él permaneció en su lugar, acomodándose la ropa con exasperante lentitud, tratando de comprobar si de verdad iba a hacer lo que él creía que iba a hacer.
Tomé una enorme bocanada de aire.
Abrí la puerta de par en par y tres enfermeras voltearon asustadas hacia donde yo estaba. No me importaron en lo absoluto; las esquivé olímpicamente, sintiendo mis zapatillas clavarse sobre el inmaculado suelo de baldosas blancas. Caminé por el largo pasillo de la Terapia Intensiva, tratando a toda costa de no pensar en dónde me encontraba ni qué estaba haciendo allí. Apreté mis puños y mordí mi lengua cuando leí el cartel de la sala 47-B, ''Kim HeeChul'', adornado por un cartel dorado con la pintura ya rajada.
De ahí no recuerdo nada. Solamete soy consciente de que escuché el ruido del respirador artificial y del monitor de signos vitales, y de que logré ver por dos segundos parte de mi cabello negro, ya sucio y enmarañado por la falta de limpieza recurrente. En cuanto vi mi rostro magullado, mi cuerpo cubierto por todo tipo de cables, a diestra y siniestra, y mi brazo y hombro enyesados, comencé a marearme. Pero fue cuando me percaté de que había un tubo insertado en mi garganta que finalmente sentí desmayarme.
Lo más próximo que recuerdo, fue que abría los ojos de vuelta en la sala de pediatría, con la presión saguínea por los suelos y las manos aun temblándome. Entonces vi a ZhouMi dormir plácidamente, y logré tranquilizarme un poco: él estaba bien, y aparentemente no se había percatado de nada. Ahora debía inventar una excusa para explicar mi repentino escape.
Me incorporé como pude para mirarlo más detalladamente, cuando en eso Seung Hyun volvió a entrar a la habitación con otra taza de té verde y un par de sobres de azúcar en la mano.
Por favor, sacrifíquenme si sigo escribiendo cosas tan largas (.__.)
Pero, es que... Maldita sea, ¿cómo era posible? Si seguía vivo, ¿por qué era un fantasma?, ¿no significaba eso que ya estaba muerto?
La cabeza no dejaba de darme vueltas, podía sentir mis latidos hasta la punta de mis dedos y mis piernas no paraban de chocar entre ellas de lo mucho que temblaba. Tenía que admitirlo: tenía miedo. Qué va, estaba aterrado de entrar a esa sala. ¿Qué iba a pasar una vez me viera en coma? ¿Y si me encontraba demasiado mal, y si mis costillas de verdad habían alcanzado a perforar mis pulmones?
- ¿Y si ya es demasiado tarde...? -murmuré, ya sin fuerzas para contener las nuevas lágrimas que resvalaban por mi cara-
- Nunca es demasiado tarde.
Esa voz. Esa maldita voz de mierda.
- ¿Cómo te encuentras?
Detestaba su voz. Detestaba sus anteojos gruesos. El ridículõ porte suyo que sudaba elegancia por donde lo mires, su forma casi infantil de hablar digna de un pediatra, la forma en la que sus cejas se alzaban cuando se burlaba de mí, su detestable olor a jarabe para la tos y té verde. Pero lo que más detestaba de SeungHyun era la tranquilidad que mantenía en cualquier situación, aun cuando acababa de cagarme la vida y era consciente de ello.
Se me antojó terriblemente responerle un ''Me encuentro genial, gracias por preguntar'' y luego quizás escupirlo en la cara, pero algo dentro de mí estaba roto. Algo dentro de mí ya no era Kim HeeChul. En un abrir y cerrar de ojos, de repente estaba sujetando al tipo por el cuello de su bata de médico y lo arrinconaba contra la pared. Temblaba como desquiciado, pero aun así mis manos lo sujetaban con tanta fuerza como si mi final estuviese marcado alrededor de ese pálido cuello.
Lo solté bruscamente en cuanto me di cuenta de lo que estaba haciendo, y él rebotó sobre la pared para luego mirarme con una perfecta cara llena de altiva desaprobación. El nudo en mi garganta era tan grande, que siquiera alcancé a amenazarlo ni nada parecido; aunque él permaneció en su lugar, acomodándose la ropa con exasperante lentitud, tratando de comprobar si de verdad iba a hacer lo que él creía que iba a hacer.
Tomé una enorme bocanada de aire.
Abrí la puerta de par en par y tres enfermeras voltearon asustadas hacia donde yo estaba. No me importaron en lo absoluto; las esquivé olímpicamente, sintiendo mis zapatillas clavarse sobre el inmaculado suelo de baldosas blancas. Caminé por el largo pasillo de la Terapia Intensiva, tratando a toda costa de no pensar en dónde me encontraba ni qué estaba haciendo allí. Apreté mis puños y mordí mi lengua cuando leí el cartel de la sala 47-B, ''Kim HeeChul'', adornado por un cartel dorado con la pintura ya rajada.
De ahí no recuerdo nada. Solamete soy consciente de que escuché el ruido del respirador artificial y del monitor de signos vitales, y de que logré ver por dos segundos parte de mi cabello negro, ya sucio y enmarañado por la falta de limpieza recurrente. En cuanto vi mi rostro magullado, mi cuerpo cubierto por todo tipo de cables, a diestra y siniestra, y mi brazo y hombro enyesados, comencé a marearme. Pero fue cuando me percaté de que había un tubo insertado en mi garganta que finalmente sentí desmayarme.
Lo más próximo que recuerdo, fue que abría los ojos de vuelta en la sala de pediatría, con la presión saguínea por los suelos y las manos aun temblándome. Entonces vi a ZhouMi dormir plácidamente, y logré tranquilizarme un poco: él estaba bien, y aparentemente no se había percatado de nada. Ahora debía inventar una excusa para explicar mi repentino escape.
Me incorporé como pude para mirarlo más detalladamente, cuando en eso Seung Hyun volvió a entrar a la habitación con otra taza de té verde y un par de sobres de azúcar en la mano.
Última edición por KC.Rainlover el Sáb Ago 28, 2010 3:05 pm, editado 1 vez

KC.Rainlover- Suju baby

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