[MiChul] Beyond your Touch
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Re: [MiChul] Beyond your Touch
La fiebre y la tos fue lentamente ganándome, hasta que llegó el punto que mi organismo me olbigó a dormirme. Desde la última vez que había visto el reloj, 17 minutos habían pasado desde que HeeChul había abandonado la habtiación, ¿Cuántos minutos llevaría ahora lejos de mi?
Estaba en la misma sala que ahora, pero la situación se desarrollaba de forma diferente. Algo salado mojaba sus mejillas, sin embargo él jugaba sonriente con unos autitos de juguete provistos por el hospital. Había muchos niños allí que se reían a carcajadas, que eran dulces, otros tantos eran intrépidos y se trepaban a lugares que no debían. Pero más que otras cosas, ellos jugaban juntos y se reían juntos.
Sentía sobre sí el peso de la angustia. Él no sabía como sociabilizar si no había un adulto de por medio; de todas formas, no lloraba porque no supiese sociabilizar y no sonreía porque jugaba feliz. Lloraba porque estaba confundido y atemorizado, sonreía porque le habían dado esperanza de que todo saldría bien. Había pasado las últimas 5 horas del día en aquella sala, sentado en el mismo banquito, jugando con el mismo autito sobre la misma mesita.
Y nada cambiaba. Nada pasaba. No parecía que algo iba a ser diferente.
Miró a su costado, secándose las lágrimas con sus pequeñas manitos temblorosas y se asustó aún más: No había nadie a su costado izquierdo, giró brusco la cabeza cada segundo más temeroso, pero tampoco encontró a alguien cuando fijó su vista a la derecha.
Se paró y corrió una vez más por todos los pasillos del vacío establecimiento, pero por más que abriese dramáticamente todas y cada una de las puertas no había nadie en aquellos salones.
Hasta que finalmente llegó a uno que sus pequeñas manos no pudieron abrir. Se la quedó mirando unos largos instantes, hasta que decidió empujarla con sus hombros y todas sus fuerzas, preso de la desesperación y la tristeza que lo invadían.
Entonces, todo pasó muy rápido. Sintió como se arrojaba la realidad sobre él, como lo asficciaba. No podía respirar, le costaba mirar. Todo se volvio súbitamente oscuro.
Desperté sobresaltado, sintiendo la asficcia de mi sueño en la realidad. Estaba temblando y me sentía aún peor que hacía horas, minutos o segundos atrás. Entonces me acordé d eHeeChul y lo busqué con la mirada y allí estaba, al lado del médico ese.
Vi atónito como HeeChul se acercaba a mi, pero ni bien trató de tocarme un brazo, me aparté ligeramente. Estaba shockeado, de todos los sueños, éste había sido el más real.
Estaba en la misma sala que ahora, pero la situación se desarrollaba de forma diferente. Algo salado mojaba sus mejillas, sin embargo él jugaba sonriente con unos autitos de juguete provistos por el hospital. Había muchos niños allí que se reían a carcajadas, que eran dulces, otros tantos eran intrépidos y se trepaban a lugares que no debían. Pero más que otras cosas, ellos jugaban juntos y se reían juntos.
Sentía sobre sí el peso de la angustia. Él no sabía como sociabilizar si no había un adulto de por medio; de todas formas, no lloraba porque no supiese sociabilizar y no sonreía porque jugaba feliz. Lloraba porque estaba confundido y atemorizado, sonreía porque le habían dado esperanza de que todo saldría bien. Había pasado las últimas 5 horas del día en aquella sala, sentado en el mismo banquito, jugando con el mismo autito sobre la misma mesita.
Y nada cambiaba. Nada pasaba. No parecía que algo iba a ser diferente.
Miró a su costado, secándose las lágrimas con sus pequeñas manitos temblorosas y se asustó aún más: No había nadie a su costado izquierdo, giró brusco la cabeza cada segundo más temeroso, pero tampoco encontró a alguien cuando fijó su vista a la derecha.
Se paró y corrió una vez más por todos los pasillos del vacío establecimiento, pero por más que abriese dramáticamente todas y cada una de las puertas no había nadie en aquellos salones.
Hasta que finalmente llegó a uno que sus pequeñas manos no pudieron abrir. Se la quedó mirando unos largos instantes, hasta que decidió empujarla con sus hombros y todas sus fuerzas, preso de la desesperación y la tristeza que lo invadían.
Entonces, todo pasó muy rápido. Sintió como se arrojaba la realidad sobre él, como lo asficciaba. No podía respirar, le costaba mirar. Todo se volvio súbitamente oscuro.
Desperté sobresaltado, sintiendo la asficcia de mi sueño en la realidad. Estaba temblando y me sentía aún peor que hacía horas, minutos o segundos atrás. Entonces me acordé d eHeeChul y lo busqué con la mirada y allí estaba, al lado del médico ese.
Vi atónito como HeeChul se acercaba a mi, pero ni bien trató de tocarme un brazo, me aparté ligeramente. Estaba shockeado, de todos los sueños, éste había sido el más real.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Cuando, de repente, ZhouMi despertó de su sueño sudando y entre pequeños espasmos, me arrojé sin pensarlo dos veces fuera de ese sillón desgastado; arrepintiéndome a los pocos segundos, cuando el peso de la baja presión sanguínea casi me vuelve a tirar al piso. Me sujeté a tiempo de la camilla y traté de alcanzar su brazo, que era lo más cercano a mí en ese momento.
Pero él me apartó y se giró sin muchas fuerzas hacia el otro lado. Esa era la primera vez que ZhouMi me rechazaba, así que ciertamente estaba muy sorprendido.
- ZhouMi... -pronuncié, luchando para que no se me quebrara la voz- ¿Qué ocurre?
Aparentemente, el té cargado en azúcar que Seung Hyun me había dado minutos atrás, antes de irse para atender a un pequeño que acababa de ingresar al hospital porque su perro lo había mordido en el rostro, no había hecho el más mínimo efecto en mí. Porque me sentía igual o peor a como estaba antes.
- ¿Son tus pesadillas otra vez? -esta vez mi voz sonó demasiado apagada-
ZhouMi volteó lentamente a verme, quizás asustado por mi tono de voz, pero en ningún instante me vio a los ojos (lo cual agradezco, porque mi cara en esos momentos no iba a animarlo demasiado que digamos). De verdad, de verdad, quería preguntarle qué era lo que había soñado y luego prometerle que todo estaría bien, pero hacía demasiados años que no me sentía tan mal como me sentía estando en ese lugar luego de lo que pasó. ¿Es acaso coherente pensar que tanto ZhouMi, su padre, y mi cuerpo en coma se encontraban dentro de ese hospital? Joder, que éramos los tipos más afortunados del mundo.
En esos momentos, no se me ocurrió nada mejor que tomarlo de la mano y esconder el rostro entre estas dos. Necesitaba dormir, necesitaba que ZhouMi se mejorara para salir de una maldita vez de ese lugar, necesitaba olvidarme de todo lo que había pasado ese día.
- No te preocupes, estoy contigo. -murmuré, sintiendo como el cansancio comenzaba a ganarme- Siempre lo he estado...
ZhouMi intentó, levemente, zafarse de mi agarre, pero apreté su mano con el último rastro de fuerza que me quedaba, y luego terminé de dormirme por completo.
Pero él me apartó y se giró sin muchas fuerzas hacia el otro lado. Esa era la primera vez que ZhouMi me rechazaba, así que ciertamente estaba muy sorprendido.
- ZhouMi... -pronuncié, luchando para que no se me quebrara la voz- ¿Qué ocurre?
Aparentemente, el té cargado en azúcar que Seung Hyun me había dado minutos atrás, antes de irse para atender a un pequeño que acababa de ingresar al hospital porque su perro lo había mordido en el rostro, no había hecho el más mínimo efecto en mí. Porque me sentía igual o peor a como estaba antes.
- ¿Son tus pesadillas otra vez? -esta vez mi voz sonó demasiado apagada-
ZhouMi volteó lentamente a verme, quizás asustado por mi tono de voz, pero en ningún instante me vio a los ojos (lo cual agradezco, porque mi cara en esos momentos no iba a animarlo demasiado que digamos). De verdad, de verdad, quería preguntarle qué era lo que había soñado y luego prometerle que todo estaría bien, pero hacía demasiados años que no me sentía tan mal como me sentía estando en ese lugar luego de lo que pasó. ¿Es acaso coherente pensar que tanto ZhouMi, su padre, y mi cuerpo en coma se encontraban dentro de ese hospital? Joder, que éramos los tipos más afortunados del mundo.
En esos momentos, no se me ocurrió nada mejor que tomarlo de la mano y esconder el rostro entre estas dos. Necesitaba dormir, necesitaba que ZhouMi se mejorara para salir de una maldita vez de ese lugar, necesitaba olvidarme de todo lo que había pasado ese día.
- No te preocupes, estoy contigo. -murmuré, sintiendo como el cansancio comenzaba a ganarme- Siempre lo he estado...
ZhouMi intentó, levemente, zafarse de mi agarre, pero apreté su mano con el último rastro de fuerza que me quedaba, y luego terminé de dormirme por completo.

KC.Rainlover- Suju baby

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Fue como si con ese apretón en mi mano hubiese hecho que todas mis pesadillas se fueran. Seguía asustado, sí, pero ya no era por lo que mea cosaba cuando me dormía, no eran mis horribles pesadillas... Era mi no tan buena realidad.
Lo tomé de la cintura cuando cayó inevitablemente desmayado (o dormido, sabe Dios cuál de las dos) y loa traje hacia mi, sentándolo en la camilla.
-¿HeeChul? - lo llamé en voz baja, zarandeandolo un poco para ver si así despertaba. Pero nada. Besé su frente para tomarle la temperatura, pero no podía engañar a nadie, mi estado físico no estaba para pensar en números.
Me estiré un poco, tratando de no caerme ni hacer caer a la cosa hiperactiva, y le saqué los zapatos. Después la campera, dejándolo en remera y pantalones. Suspiré, junte fuerza y lo acosté como pude en la caimlla junto a mi, tapándolo.
¿Se pondría histérico al despertar? Quién sabe.... Pero él también estaba sudando, ¿Pesadilla? ¿Fiebre? ¿Lo habría contagiado? Volví a suspirar, mirándolo un poco más en detenimiento y pensando por primera vez a conciencia, en mi pasado.
Mi mamá, si mal no recordaba, una vez me había comentado que la mejor forma de curar a las personas era mimándolas. Asique sin pensarlo dos veces, comencé a acariciar muy suavemente el cabello de HeeChul mientras me sostenía apoyado en mi codo contrario. También, por mis labios comenzarona escaparse melódicas palabras que recordaba haber cantado cuando chico.
Vi como su rostro lentamente comenzaba a cambiar y sus facciones se relajaban, ¿Habría logrado ahuyentar sus pesadillas? Sonreí apenas, acostándome de costado y dejándo mi mano sobre su rostro, para poder dormir, esta vez sin pesadillas...
...Porque él estaba a mi lado.
Él último pensamiento que cruzó mi mente, fue si esta vez saldría huyendo y gritando como loco por haber dormido conmigo.
Reí. Bajito.
Lo tomé de la cintura cuando cayó inevitablemente desmayado (o dormido, sabe Dios cuál de las dos) y loa traje hacia mi, sentándolo en la camilla.
-¿HeeChul? - lo llamé en voz baja, zarandeandolo un poco para ver si así despertaba. Pero nada. Besé su frente para tomarle la temperatura, pero no podía engañar a nadie, mi estado físico no estaba para pensar en números.
Me estiré un poco, tratando de no caerme ni hacer caer a la cosa hiperactiva, y le saqué los zapatos. Después la campera, dejándolo en remera y pantalones. Suspiré, junte fuerza y lo acosté como pude en la caimlla junto a mi, tapándolo.
¿Se pondría histérico al despertar? Quién sabe.... Pero él también estaba sudando, ¿Pesadilla? ¿Fiebre? ¿Lo habría contagiado? Volví a suspirar, mirándolo un poco más en detenimiento y pensando por primera vez a conciencia, en mi pasado.
Mi mamá, si mal no recordaba, una vez me había comentado que la mejor forma de curar a las personas era mimándolas. Asique sin pensarlo dos veces, comencé a acariciar muy suavemente el cabello de HeeChul mientras me sostenía apoyado en mi codo contrario. También, por mis labios comenzarona escaparse melódicas palabras que recordaba haber cantado cuando chico.
Vi como su rostro lentamente comenzaba a cambiar y sus facciones se relajaban, ¿Habría logrado ahuyentar sus pesadillas? Sonreí apenas, acostándome de costado y dejándo mi mano sobre su rostro, para poder dormir, esta vez sin pesadillas...
...Porque él estaba a mi lado.
Él último pensamiento que cruzó mi mente, fue si esta vez saldría huyendo y gritando como loco por haber dormido conmigo.
Reí. Bajito.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Abrí los ojos lentamente, sintiendo mi cuerpo pesado y la cabeza doliéndome a mares. Tardé un tiempo en darme cuenta de que el peso de mi cuerpo se debía a que ZhouMi se encontraba levemente recostado sobre mi pecho, y su mano yacía posada sin descaro alguno sobre mi mejilla.
Por incercia, me tiré hacia atrás torpemente, con las mejillas ardiéndome a causa de tal cercanía entre nosotros. Pero es que el aroma de ese chino desgraciado era lo que más me cautivaba de él, y la carencia de centímetros ente ambos rostros iban a terminar convirtiéndome en un animal salvaje. Me sujeté con fuerza de quién-sabe-dónde cuando di con el borde de la cama, y casi caigo de la misma.
- M-mierda... -murmurré bajo para no despertarlo, dándome cuenta de que aun quedaban vestigios de aquel nudo en mi garganta-
Volví a acomodarme en mi lugar, tapando a ZhouMi con la sábana que, segundos atrás, había arrastrado conmigo en mi (casi) caída.
Me lo quedé mirando fijo unos cuantos minutos, pensando en todo tipo de estupideces que ya ni recuerdo. Sus ojos temblando levemente (quizás estaba soñando otra vez), su aliento golpeando contra mi boca, el sudor de su frente golpeando contra la mía, y el bendito aroma de ese perfume suyo que me hipnotizaba completamente. Parecía una adolescente enamorada, observando su pálido rostro, perlado en sudor a causa de la fiebre, una y otra vez, tratando de memorizarlo. Como si no lo conociera de memoria, ya. Por unos segundos quise abofetearme, pero si lo hacía, terminaría por despertarlo y se generaría una situación bastante incómoda a causa de nuestra exagerada cercanía -que yo estaba aprovechando tranquilamente al máximo.
Y es que, gracias a la divina habilidad que ZhouMi tenía de hacerme olvidar todo mal con un solo gesto suyo, que ya no me importaba en lo absoluto el hecho de que mi cuerpo se encontraba en coma cuatro una decena de habitaciones de allí. Sonreí para mí mismo, sintiéndome más imbécil que nunca y notado como el nudo en mi garganta se deshacía, poco a poco.
Y nos quedamos así por un par de minutos, hasta que, sin razón aparente, comencé a reírme de su nariz. Debía admitir que tenía razón: era bastante hermosa a su manera; pero, joder, ¡es que era enorme! Sentía que se me iba a clavar en un ojo en cualquier momento. No pude evitarlo y comencé a reír por lo bajo, hasta que terminé por despertar a un ZhouMi completamente somnoliento y confundido.
Nos quedamos mirando sin decir nada, ambos completamente sonrojados. Aunque era una situación completamente incómoda para ambos, estábamos tan bien así, que siquiera podíamos quitarle los ojos de encima al otro. Abrí la boca para hablar, preparándome para explicarle por qué había huído así hace rato, cuando de pronto la puerta se abrió, y yo caí al suelo del susto.
Y ahí estaba el maldito de Seung Hyun, riéndose a más no poder y murmurando un ''Vaya, vaya, vaya. Me voy por unos segundos, ¿y así los encuentro, tortolitos?''. Maldición, cómo odiaba a ese tipo.
Por incercia, me tiré hacia atrás torpemente, con las mejillas ardiéndome a causa de tal cercanía entre nosotros. Pero es que el aroma de ese chino desgraciado era lo que más me cautivaba de él, y la carencia de centímetros ente ambos rostros iban a terminar convirtiéndome en un animal salvaje. Me sujeté con fuerza de quién-sabe-dónde cuando di con el borde de la cama, y casi caigo de la misma.
- M-mierda... -murmurré bajo para no despertarlo, dándome cuenta de que aun quedaban vestigios de aquel nudo en mi garganta-
Volví a acomodarme en mi lugar, tapando a ZhouMi con la sábana que, segundos atrás, había arrastrado conmigo en mi (casi) caída.
Me lo quedé mirando fijo unos cuantos minutos, pensando en todo tipo de estupideces que ya ni recuerdo. Sus ojos temblando levemente (quizás estaba soñando otra vez), su aliento golpeando contra mi boca, el sudor de su frente golpeando contra la mía, y el bendito aroma de ese perfume suyo que me hipnotizaba completamente. Parecía una adolescente enamorada, observando su pálido rostro, perlado en sudor a causa de la fiebre, una y otra vez, tratando de memorizarlo. Como si no lo conociera de memoria, ya. Por unos segundos quise abofetearme, pero si lo hacía, terminaría por despertarlo y se generaría una situación bastante incómoda a causa de nuestra exagerada cercanía -que yo estaba aprovechando tranquilamente al máximo.
Y es que, gracias a la divina habilidad que ZhouMi tenía de hacerme olvidar todo mal con un solo gesto suyo, que ya no me importaba en lo absoluto el hecho de que mi cuerpo se encontraba en coma cuatro una decena de habitaciones de allí. Sonreí para mí mismo, sintiéndome más imbécil que nunca y notado como el nudo en mi garganta se deshacía, poco a poco.
Y nos quedamos así por un par de minutos, hasta que, sin razón aparente, comencé a reírme de su nariz. Debía admitir que tenía razón: era bastante hermosa a su manera; pero, joder, ¡es que era enorme! Sentía que se me iba a clavar en un ojo en cualquier momento. No pude evitarlo y comencé a reír por lo bajo, hasta que terminé por despertar a un ZhouMi completamente somnoliento y confundido.
Nos quedamos mirando sin decir nada, ambos completamente sonrojados. Aunque era una situación completamente incómoda para ambos, estábamos tan bien así, que siquiera podíamos quitarle los ojos de encima al otro. Abrí la boca para hablar, preparándome para explicarle por qué había huído así hace rato, cuando de pronto la puerta se abrió, y yo caí al suelo del susto.
Y ahí estaba el maldito de Seung Hyun, riéndose a más no poder y murmurando un ''Vaya, vaya, vaya. Me voy por unos segundos, ¿y así los encuentro, tortolitos?''. Maldición, cómo odiaba a ese tipo.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Esta vez no había sido lo suficientemente rápido como para atraparlo en su caida, pero me había movido lo suficiente como para que la mitad de mi cuerpo quedara fuera de la cama con los brazos extendidos hacia él.
-Vaya, vaya, vaya. Me voy por unos segundos, ¿y así los encuentro, tortolitos? - dijo la voz del médico entrando súbitamente.
-Púdrase y deme el alta - le dije, tratando de poner la voz más firme que pude y sujetandome de los caños de la cama para débilmente volver a acostarme en la misma. No sin antes, por su puesto, tenderle una mano al hiperactivo para ayudarlo a levantarse.
-Sabes que no es posible - me recriminó. Aún sentía la cabeza dándome vueltas y vueltas, no podía ver nítidamente y tampoco podía pararme por mi mismo.
-Vuelvase a pudrir - le dije siguiendo con mi vista nublada a HeeChul que como si fuese tímido, se había setado muy lentamente al borde de mi cama.
-Lo tendré en cuenta - a penas si vi que traía una bandeja consigo con alimentos si la vista no me fallaba (era posible que lo hiciese, pero parecía y olía a comía) - haz dormido todo el día ... - desvió su mirada a HeeChul - han dormido todo el día... Ya es hora de la cena.
Me senté con un poco de esfuerzo en la cama y traté de sonreír levemente mientras el medicucho ponía en una bandeja los alimentos para HeeChul y para mi.
-HeeChul, tú puedes ocupar la cama de al lado para no molestar a ZhouMi - anunció su voz, pero por algun extraño motivo, no quería que HeeChul cambiase de cama.
-A mi no me molesta - intenté agarrar lo que creía era el cuchillo y el tenedor para cortar lo que, también creía, era carne.
-Vaya, vaya, vaya. Me voy por unos segundos, ¿y así los encuentro, tortolitos? - dijo la voz del médico entrando súbitamente.
-Púdrase y deme el alta - le dije, tratando de poner la voz más firme que pude y sujetandome de los caños de la cama para débilmente volver a acostarme en la misma. No sin antes, por su puesto, tenderle una mano al hiperactivo para ayudarlo a levantarse.
-Sabes que no es posible - me recriminó. Aún sentía la cabeza dándome vueltas y vueltas, no podía ver nítidamente y tampoco podía pararme por mi mismo.
-Vuelvase a pudrir - le dije siguiendo con mi vista nublada a HeeChul que como si fuese tímido, se había setado muy lentamente al borde de mi cama.
-Lo tendré en cuenta - a penas si vi que traía una bandeja consigo con alimentos si la vista no me fallaba (era posible que lo hiciese, pero parecía y olía a comía) - haz dormido todo el día ... - desvió su mirada a HeeChul - han dormido todo el día... Ya es hora de la cena.
Me senté con un poco de esfuerzo en la cama y traté de sonreír levemente mientras el medicucho ponía en una bandeja los alimentos para HeeChul y para mi.
-HeeChul, tú puedes ocupar la cama de al lado para no molestar a ZhouMi - anunció su voz, pero por algun extraño motivo, no quería que HeeChul cambiase de cama.
-A mi no me molesta - intenté agarrar lo que creía era el cuchillo y el tenedor para cortar lo que, también creía, era carne.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Tanto SeungHyun como yo miramos absortos cómo ZhouMi intentaba cortar el bulgogi con la cuchara del arroz y uno de los palillos chinos. El médico volvió a estallar en risas, mientras yo me le acercaba para ayudarlo con su comida, suspirando pesadamente en el trayecto.
- Vale, vale. Ya es muy tarde, y debo volver a casa. -dijo, secándose una de las lágrimas que se le habían escapado por la risa- Y, no, no puedes irte del hospital. Te daré el alta cuando deba hacerlo. -ZhouMi se acomodó molesto en su lugar- ¿Podrás con él?
- Por supuesto que podré, lo he estado cuidando todo este tiempo. -dije, cortando la carne-
- Le preguntaba al chico. No estoy muy tranquilo dejándolo contigo... en la noche. -alzó esas dos jodidas cejas que tiene y me miró con zorna-
Dejé el tenedor sobre la bandeja, y volví a mirarlo, apretando el cuchillo en mi mano con tanta fuerza que SeungHyun solo río y salió de allí, pronuciando un ''¡Buenas noches!'' y cerrando la puerta tras de él. Agradecí que ZhouMi estaba tan idiota a causa de la fiebre que no logró a entender una sola palabra de nuestra pequeña discusión.
Una vez terminamos de comer, lo arropé bien y volví a tomarle la fiebre. Levanté la pequeña mesita que seguía en el suelo y barrí la tasa de té rota. Me senté sobre ella otra vez, notando como ZhouMi empreoraba cada vez más. Se revolvía inquieto entre las sábanas, temblaba demasiado, y sudaba exageradamente. No sabía que hacer, y no tenía ningún medicamento para darle (creo que ese médico desquiciado había dicho algo de la enfermera pasando a la mañana, pero ya ni lo recordaba).
De un momento a otro, ZhouMi buscó mi mano por sobre todas las frasadas, gimiendo mi nombre por lo bajo. La tomé entre las mías, y le recordé que yo estaba ahí, que no iba a irme a ningún lado. Él pareció tranquilizarse, pero aun se contorsionaba una y otra vez a causa de la fiebre.
- Hey, chino... Mírame. ZhouMi. -lo tomé por la cara, pero él seguía moviéndose y murmurando cosas que no entendía- Hey, mírame, joder. -con ambos pulgares acaricié sus mejillas lentamente- Tranquilo, no va a pasarte nada.
Pero él seguía hablando cosas que no entendía, cerrando los ojos con fuerza y destapándose de lo inquieto que estaba. Me estaba volviendo loco, no sabía qué hacer. Le alcancé un poco de gaseosa de lima, que sabía hace bien en esos momentos, tomé una frasada de un carrito que estaba estacionado fuera de la habitación y lo tapé, le acaricié la cara e incluso intenté cantarle, pero nada bueno pasaba.
De pronto, comenzó a sollozar a causa del dolor. Y me percaté de que la jerga que hablaba era en realidad chino, cuando escuché decirle un par de palabras que había aprendido en la escuela el trimestre anterior. Me quedé de piedra cuando lo escuché decir ''Mamá'' en su idioma natal, intentando nuevamente alcanzar con desesperación una de mis manos. Bajé la cabeza, y sin pensarlo dos veces, lo alcé sobre la camilla para poder abrazarlo, dándome cuenta de cuán transpirado estaba. Lo abracé con fuerza, sinténdolo retorcerse bajo mis brazos. Luego, escondió el rostro entre mi cuello y hombro, mientras yo me acomodaba un poco más sobre la cama para poder sujetarlo mejor.
Estuve tentada durante TODO el p*to post por la imagen de ZhouMi tratando de cortar el cacho de carne con un palito chino y una cuchara.
- Vale, vale. Ya es muy tarde, y debo volver a casa. -dijo, secándose una de las lágrimas que se le habían escapado por la risa- Y, no, no puedes irte del hospital. Te daré el alta cuando deba hacerlo. -ZhouMi se acomodó molesto en su lugar- ¿Podrás con él?
- Por supuesto que podré, lo he estado cuidando todo este tiempo. -dije, cortando la carne-
- Le preguntaba al chico. No estoy muy tranquilo dejándolo contigo... en la noche. -alzó esas dos jodidas cejas que tiene y me miró con zorna-
Dejé el tenedor sobre la bandeja, y volví a mirarlo, apretando el cuchillo en mi mano con tanta fuerza que SeungHyun solo río y salió de allí, pronuciando un ''¡Buenas noches!'' y cerrando la puerta tras de él. Agradecí que ZhouMi estaba tan idiota a causa de la fiebre que no logró a entender una sola palabra de nuestra pequeña discusión.
Una vez terminamos de comer, lo arropé bien y volví a tomarle la fiebre. Levanté la pequeña mesita que seguía en el suelo y barrí la tasa de té rota. Me senté sobre ella otra vez, notando como ZhouMi empreoraba cada vez más. Se revolvía inquieto entre las sábanas, temblaba demasiado, y sudaba exageradamente. No sabía que hacer, y no tenía ningún medicamento para darle (creo que ese médico desquiciado había dicho algo de la enfermera pasando a la mañana, pero ya ni lo recordaba).
De un momento a otro, ZhouMi buscó mi mano por sobre todas las frasadas, gimiendo mi nombre por lo bajo. La tomé entre las mías, y le recordé que yo estaba ahí, que no iba a irme a ningún lado. Él pareció tranquilizarse, pero aun se contorsionaba una y otra vez a causa de la fiebre.
- Hey, chino... Mírame. ZhouMi. -lo tomé por la cara, pero él seguía moviéndose y murmurando cosas que no entendía- Hey, mírame, joder. -con ambos pulgares acaricié sus mejillas lentamente- Tranquilo, no va a pasarte nada.
Pero él seguía hablando cosas que no entendía, cerrando los ojos con fuerza y destapándose de lo inquieto que estaba. Me estaba volviendo loco, no sabía qué hacer. Le alcancé un poco de gaseosa de lima, que sabía hace bien en esos momentos, tomé una frasada de un carrito que estaba estacionado fuera de la habitación y lo tapé, le acaricié la cara e incluso intenté cantarle, pero nada bueno pasaba.
De pronto, comenzó a sollozar a causa del dolor. Y me percaté de que la jerga que hablaba era en realidad chino, cuando escuché decirle un par de palabras que había aprendido en la escuela el trimestre anterior. Me quedé de piedra cuando lo escuché decir ''Mamá'' en su idioma natal, intentando nuevamente alcanzar con desesperación una de mis manos. Bajé la cabeza, y sin pensarlo dos veces, lo alcé sobre la camilla para poder abrazarlo, dándome cuenta de cuán transpirado estaba. Lo abracé con fuerza, sinténdolo retorcerse bajo mis brazos. Luego, escondió el rostro entre mi cuello y hombro, mientras yo me acomodaba un poco más sobre la cama para poder sujetarlo mejor.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
La fiebre me impedía pensar con claridad y el dolor latente en mi cabeza hacía que todos mis recuerdos se mezclasen, yendo de un lado a otro teniendo como único propósito el torturarme. No me sentía tranquilo y eso era más que obvio, momentos de mi vida que había olvidado o reprimido dentro de mi mente afloraban ahora a mi conciente tan vívidos que me asustaban demasiado.
Quería que HeeChul me protegiera de ver nuevamente fallecer a mi madre, quería que me cegara de cualquier forma para no ver la sangre en el suelo ni ver a mi papá llorar. Quería que atrapase toda mi infancia con mi mamá y la enterrase en dónde sea para no vivirla más. Porque me era imposible vivir mi vida sabiendo una vez lo que fuí feliz y lo perdí.
Podía escuchar como mi mamá cantaba, Hey, chino... Mírame. ZhouMi., podía escuchar sus palabras de aliento cuando me enfermaba o fracasaba. Veía con claridad cuando íbamos los 3 en la calle agarrados de la mano (yo de por medio, por su puesto) y ellos me alzaban para cruzar el cordón de la vereda, Hey, mírame, joder.
El calor de sus abrazos. La dulzura de sus palabras amargas que salían de sus labios. Lo recordaba todo, todo. Pero realmente no quería.
Un abrazo externo de HeeChul y sentí, en mi delirio, un poquito de realidad. Temblaba, sudaba y quería salir corriendo, mas la poca fuerza de mis piernas lo único que me permitía era removerme inquieto en esa asquerosa cama.
Temblé fuertemente y apreté más a esa cosa que tenía entre mis brazos, intentando que el recuerdo de mi madre tirada en el suelo bañada en sangre y los sollozos de mi papá no llegasen otra vez a mis oidos ni a mis ojos.
Temble, una vez más, cuando a mis oidos llegaron no solo los gritos de mi padre en el hospital al escuchar la mala noticia, si no también la voz del médico repitiendo una y otra vez lo que yo sabía hacía años.
-No quiero... mamá... - me esuché decir. Quería callarlos, ahora, no quería volver a escuchar eso jamás en mi vida.
Entonces, para cerrar sus asquerosos labios de una condenada vez, acerqué mis labios a los contrarios, a los de esa persona que me estaba sujetando a la realidad desde hacía unos instantes.
Y luego de sellar nuestros labios en lo que mi inconciente denominó como beso, pude sonreír y volver a escuchar el silencio.
Djándo que la temperatura me condujiese con morfeo, una vez más.
Quería que HeeChul me protegiera de ver nuevamente fallecer a mi madre, quería que me cegara de cualquier forma para no ver la sangre en el suelo ni ver a mi papá llorar. Quería que atrapase toda mi infancia con mi mamá y la enterrase en dónde sea para no vivirla más. Porque me era imposible vivir mi vida sabiendo una vez lo que fuí feliz y lo perdí.
Podía escuchar como mi mamá cantaba, Hey, chino... Mírame. ZhouMi., podía escuchar sus palabras de aliento cuando me enfermaba o fracasaba. Veía con claridad cuando íbamos los 3 en la calle agarrados de la mano (yo de por medio, por su puesto) y ellos me alzaban para cruzar el cordón de la vereda, Hey, mírame, joder.
El calor de sus abrazos. La dulzura de sus palabras amargas que salían de sus labios. Lo recordaba todo, todo. Pero realmente no quería.
Un abrazo externo de HeeChul y sentí, en mi delirio, un poquito de realidad. Temblaba, sudaba y quería salir corriendo, mas la poca fuerza de mis piernas lo único que me permitía era removerme inquieto en esa asquerosa cama.
Temblé fuertemente y apreté más a esa cosa que tenía entre mis brazos, intentando que el recuerdo de mi madre tirada en el suelo bañada en sangre y los sollozos de mi papá no llegasen otra vez a mis oidos ni a mis ojos.
Temble, una vez más, cuando a mis oidos llegaron no solo los gritos de mi padre en el hospital al escuchar la mala noticia, si no también la voz del médico repitiendo una y otra vez lo que yo sabía hacía años.
-No quiero... mamá... - me esuché decir. Quería callarlos, ahora, no quería volver a escuchar eso jamás en mi vida.
Entonces, para cerrar sus asquerosos labios de una condenada vez, acerqué mis labios a los contrarios, a los de esa persona que me estaba sujetando a la realidad desde hacía unos instantes.
Y luego de sellar nuestros labios en lo que mi inconciente denominó como beso, pude sonreír y volver a escuchar el silencio.
Djándo que la temperatura me condujiese con morfeo, una vez más.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Me quedé estático, literalmente, de piedra.
ZhouMi me... ¿M-me había besado?
Tan ensimismado estaba en mis pensamientos, que ni me había percatado de que éste ya se encontraba cómodamente dormido, y que, por nueva cuenta, había robado una de mis manos para entrelazarla a una de las suyas.
¿Qué rayos estaba pasando ahí?
Me deshice del agarre con cautela, tratando de no despertarlo, y fui a sentarme al maltrecho sofá que, horas atrás, me había tenido desmayado sobre sí. Miré a ZhouMi desde la distancia, tocando mis labios una y otra vez.
Estaba entre la euforia y la desesperación. Estaba feliz porque, al fin, había podido besar a aquel tipo que me traía loco desde hace tanto tiempo. Pero, por el otro lado, estaba histérico porque no sabía qué iba a pasar después. ¿Eso era todo? ¿Ya había cumplido mi último deseo en vida? ¿Iba a desaparecer? No, mierda, ¡no! No quería desaparecer ahora, no ahora que, finalmente, parecíamos estar más cerca el uno del otro que nunca. No ahora que él más me necesitaba. No ahora que sabía que aun seguía vivo, dentro de ese mismo maldito hospital.
Me tomé la cabeza con ambas manos, apoyando mis codos sobre las piernas. ¿Qué iba a hacer, qué iba a pasar ahora? ¿Y si me iba, y mi último recuerdo que él iba a tener de mí era besándome mientras deliraba de la fiebre? No, HeeChul, tranquilo. Piensa claramente. Nada de eso iba a pasar, porque entonces ya habría desaparecido, ¿verdad? Miré un pequeño reloj que yacía sobre la mesita de luz en la que, minutos atras, yo me encontraba sentado. Habían pasado más de 10 minutos desde que ZhouMi me había besado; ¿no iba a desaparecer ahora, verdad?
Me puse de pie y comencé a caminar en círculos, volviendo a tocar mis labios cada tanto. ¿Qué iba a hacer, iba a despertarlo para despedirme? No, no. Él estaba enfermo, y si al final nada ocurría, entonces lo habría molestado para nada.
Aish, de vuelta la cabeza me dolía. Todo me daba vueltas como me había ocurrido esa misma tarde, así que me sujeté con fuerza a los fierros de la camilla en la que él estaba recostado. Volví a mirar a ZhouMi, sintiendo un terrible escalofrío recorrerme todo el cuerpo y unas leves ganas de vomitar. Creí que iba a desmayarme otra vez, pero los minutos pasaron, a medida que las fuerzas se me escapaban, y cada vez se me dificultaba más sujetarme de aquella baranda.
De pronto recordé una novela que había visto un par de años atrás, cuando apenas era un adolescente. En ella, un chico estaba muy enfermo y volaba de fiebre, y la chica recordó por su madre que, en esos casos, debe de dársele calor al enfermo a como dé costa. Ella dudó demasiado sobre si debía meterse detro de su cama también, pero terminó por hacerlo (y a la mañana siguiente, su madre los descubrió y le prohibió verlo, ¿pero qué más daba?). Así que me sumergí de vuelta entre las sábanas, sintiendo mis ojos pesados y la cabeza a punto de explotarme a causa de la presión.
Tomé el rostro de ZhouMi entre ambas manos, y lo miré detalladamente. Guardándome cada curva, cada expresión y cada centímetro de piel; antes de volver a caer rendido a causa de la fatiga.
Si iba a desaparecer, quería que mis últimos instantes fuesen a su lado.
ZhouMi se revolvió incómodo entre mis brazos, para luego posicionarse entre mi pecho. Yo recosté mi cabeza sobre la suya, no sin antes volver a besar su frente, perlada en frío sudor. Cerré los ojos, murmuré un ''Hasta mañana'' sin sentido, sólo para hacerme creer a mí mismo que de verdad habría un mañana, y ambos terminamos por dormirnos completamente enroscados uno en el otro.
ZhouMi me... ¿M-me había besado?
Tan ensimismado estaba en mis pensamientos, que ni me había percatado de que éste ya se encontraba cómodamente dormido, y que, por nueva cuenta, había robado una de mis manos para entrelazarla a una de las suyas.
¿Qué rayos estaba pasando ahí?
Me deshice del agarre con cautela, tratando de no despertarlo, y fui a sentarme al maltrecho sofá que, horas atrás, me había tenido desmayado sobre sí. Miré a ZhouMi desde la distancia, tocando mis labios una y otra vez.
Estaba entre la euforia y la desesperación. Estaba feliz porque, al fin, había podido besar a aquel tipo que me traía loco desde hace tanto tiempo. Pero, por el otro lado, estaba histérico porque no sabía qué iba a pasar después. ¿Eso era todo? ¿Ya había cumplido mi último deseo en vida? ¿Iba a desaparecer? No, mierda, ¡no! No quería desaparecer ahora, no ahora que, finalmente, parecíamos estar más cerca el uno del otro que nunca. No ahora que él más me necesitaba. No ahora que sabía que aun seguía vivo, dentro de ese mismo maldito hospital.
Me tomé la cabeza con ambas manos, apoyando mis codos sobre las piernas. ¿Qué iba a hacer, qué iba a pasar ahora? ¿Y si me iba, y mi último recuerdo que él iba a tener de mí era besándome mientras deliraba de la fiebre? No, HeeChul, tranquilo. Piensa claramente. Nada de eso iba a pasar, porque entonces ya habría desaparecido, ¿verdad? Miré un pequeño reloj que yacía sobre la mesita de luz en la que, minutos atras, yo me encontraba sentado. Habían pasado más de 10 minutos desde que ZhouMi me había besado; ¿no iba a desaparecer ahora, verdad?
Me puse de pie y comencé a caminar en círculos, volviendo a tocar mis labios cada tanto. ¿Qué iba a hacer, iba a despertarlo para despedirme? No, no. Él estaba enfermo, y si al final nada ocurría, entonces lo habría molestado para nada.
Aish, de vuelta la cabeza me dolía. Todo me daba vueltas como me había ocurrido esa misma tarde, así que me sujeté con fuerza a los fierros de la camilla en la que él estaba recostado. Volví a mirar a ZhouMi, sintiendo un terrible escalofrío recorrerme todo el cuerpo y unas leves ganas de vomitar. Creí que iba a desmayarme otra vez, pero los minutos pasaron, a medida que las fuerzas se me escapaban, y cada vez se me dificultaba más sujetarme de aquella baranda.
De pronto recordé una novela que había visto un par de años atrás, cuando apenas era un adolescente. En ella, un chico estaba muy enfermo y volaba de fiebre, y la chica recordó por su madre que, en esos casos, debe de dársele calor al enfermo a como dé costa. Ella dudó demasiado sobre si debía meterse detro de su cama también, pero terminó por hacerlo (y a la mañana siguiente, su madre los descubrió y le prohibió verlo, ¿pero qué más daba?). Así que me sumergí de vuelta entre las sábanas, sintiendo mis ojos pesados y la cabeza a punto de explotarme a causa de la presión.
Tomé el rostro de ZhouMi entre ambas manos, y lo miré detalladamente. Guardándome cada curva, cada expresión y cada centímetro de piel; antes de volver a caer rendido a causa de la fatiga.
Si iba a desaparecer, quería que mis últimos instantes fuesen a su lado.
ZhouMi se revolvió incómodo entre mis brazos, para luego posicionarse entre mi pecho. Yo recosté mi cabeza sobre la suya, no sin antes volver a besar su frente, perlada en frío sudor. Cerré los ojos, murmuré un ''Hasta mañana'' sin sentido, sólo para hacerme creer a mí mismo que de verdad habría un mañana, y ambos terminamos por dormirnos completamente enroscados uno en el otro.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Una extraña nube de flores, colores y caramelos había invadido mis sueños. Me desperté extrañado, sintiéndome no sólo mejor, sino que también feliz. Inspiré una gran bocanada de aire para que ésta me llenara los pulmones de oxígeno y mi ser de una dulce realidad.
Entonces sentí un calor que no era característico mío, abrí los ojos y miré a mi costado. Me lo encontré, sorpresivamente aún en la cama. Pensaba que ya a esas alturas habría salido corriendo histéricamente, alcanzando suficiente distancia como para que ni siqueira pudiera mirarlo. Pero ahí estaba, abrazándome, con nuestros rostros casi chocándose.
Suspiré y me comencé a levantar, invadido por una fuerza repentina. Tenía todo el sudor seco y eso me asqueaba, pero tenía que reacomodar mis preoridades y bañarme, ya estaba en segundo puesto. Volví a examinar el rostro del fantasma hiperactivo, detallando cada milímetro de piel. Me encontré para mi disgusto que ya lo conocía, ¿Cuándo me habría fijado por primera vez en Kim HeeChul? ¿Por qué ese bastardo había pintado mis sueños rosa pálido?
Un segundo suspiro abandonó mis labios y reí. Me sentía bien y feliz, ahora lo único que quedaba era hacerle la vida imposible al otro. Me acerqué a su oido y soplé muy suavemente, como si realmente no quisiera hacerlo.
-HeeChul... - canturreó mi voz - HeeChul... - volví a decir - Hyung, tengo hambre... - le susurré bajito, pero al parecer no iba a mover un pelo.
Y el tercer suspiro escapó de mis labios seguido por una sonrisa brillante al ver como el otro finalmente se movía... Sólo y únicamente para abrazarme más y enredar uno de sus brazos en mi cintura y otro al rededor de mi cuello.
Al ver que no recibía respuesta alguna, me resigné.
Sin emabrgo, su tibieza me seducía y me obligaba a corresponderle ese abrazo dormilón. No lo pensé dos veces cuando lo hice, cuando lo estreché entre mis brazos y dejé que su tibieza volviese a acunarme para introducirme nuevamente al mundo de los sueños.
Al fin y al cabo, con él dormido, no iba a poder desayunar.
Entonces sentí un calor que no era característico mío, abrí los ojos y miré a mi costado. Me lo encontré, sorpresivamente aún en la cama. Pensaba que ya a esas alturas habría salido corriendo histéricamente, alcanzando suficiente distancia como para que ni siqueira pudiera mirarlo. Pero ahí estaba, abrazándome, con nuestros rostros casi chocándose.
Suspiré y me comencé a levantar, invadido por una fuerza repentina. Tenía todo el sudor seco y eso me asqueaba, pero tenía que reacomodar mis preoridades y bañarme, ya estaba en segundo puesto. Volví a examinar el rostro del fantasma hiperactivo, detallando cada milímetro de piel. Me encontré para mi disgusto que ya lo conocía, ¿Cuándo me habría fijado por primera vez en Kim HeeChul? ¿Por qué ese bastardo había pintado mis sueños rosa pálido?
Un segundo suspiro abandonó mis labios y reí. Me sentía bien y feliz, ahora lo único que quedaba era hacerle la vida imposible al otro. Me acerqué a su oido y soplé muy suavemente, como si realmente no quisiera hacerlo.
-HeeChul... - canturreó mi voz - HeeChul... - volví a decir - Hyung, tengo hambre... - le susurré bajito, pero al parecer no iba a mover un pelo.
Y el tercer suspiro escapó de mis labios seguido por una sonrisa brillante al ver como el otro finalmente se movía... Sólo y únicamente para abrazarme más y enredar uno de sus brazos en mi cintura y otro al rededor de mi cuello.
Al ver que no recibía respuesta alguna, me resigné.
Sin emabrgo, su tibieza me seducía y me obligaba a corresponderle ese abrazo dormilón. No lo pensé dos veces cuando lo hice, cuando lo estreché entre mis brazos y dejé que su tibieza volviese a acunarme para introducirme nuevamente al mundo de los sueños.
Al fin y al cabo, con él dormido, no iba a poder desayunar.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Abrí los ojos lentamente, sintiendo la vista pesada, y completamente cubierto en sudor ya seco. Miré hacia el frente, negro gracias a su camiseta que me obstruía la vista, y su aroma fue lo primero que llegó a mis sentidos. Luego, fue mi mano sobre su nuca, mi brazo alrededor de su cintura, y mi mejilla sobre su pecho, escuchando los latidos pausados de su corazón.
Entonces comprendí: no había desaparecido todavía.
De pronto, una felicidad indescriptible me invadió por completo, y una amplia sonrisa afloró de mis labios sin permiso. Estreché todavía más ese cuerpo contra el mío, escondiendo mi nariz en el ángulo de su hombro y cuello, sintiendo miles de sensaciones recorrerme el cuerpo entero, desde los pies hasta la frente.
Era jodidamente feliz. Estábamos en un lugar tan lúgubre como lo era el hospital, en el que tanto él como yo y su padre nos encontrábamos internados, pero dentro de aquella habitación de pediatría todo era diferente. Todo era indescriptiblemente mágico. Y estábamos ambos ahí, abrazados; pensando que la noche anterior, por fin, había logrado probar sus labios. Estábamos ahí, dormidos (aunque yo ya no lo estaba tanto, me entretenía oliendo discretamente el aroma a shampoo de su cabello), ajenos a todo mal que quisiera hacernos frente. Una pequeña risa escapó de mis labios, antes de que pudiera taparla para no despertar a ZhouMi.
- Buenos días, cosa.
Su voz repentina y algo ronca retumbó en mi oído y me sorprendió a tal punto, que en el impulso de querer separarme de él, de vuelta casi caigo de la cama; pero, esta vez, él logro sujetarme de la muñeca justo a tiempo.
- V-veo que ya te sientes mejor. -tartamudeé- Buenos días.
- Sí, ya estoy mejor. Gracias. -me sonrió ampliamente, y quedé mirándolo embobado durante unos segundos-
Entonces, el recuerdo de nuestro beso me volvió a la cabeza. Me sonrojé como un tomate y traté de separarme de su agarre con torpeza, corriendo la vista hacia un costado para guardar lo poco de dignidad que me quedaba. ZhouMi me miraba confundido sentado en la cama, vigilando como me movía nerviosamente de un lado hacia el otro, acomodando esto y aquello sin ninguna razón en particular.
- HeeChul.
- ¿Q... qué? -traté de fingir que estaba muy ocupado doblando una de las mantas como para mirarlo a la cara-
- Tengo hambre.
Me tomé unos segundos para disipar la sangre agolpada en mis mejillas, y lo miré con ojos de plato. ¿Hambre? ¿Tenía que llevarle el desayuno? Me golpee mentalmente, ¡pues claro que tiene hambre! Ayer apenas probó bocado, y ya ha pasado casi medio día desde eso. Pero, ¿dónde iba a conseguir comida sin que nadie me viera?
- Ehm... Es que, honestamente, no tengo idea de cómo voy a hacer para...
Dejé la manta sobre el escritorio, y entonces noté una pequeña bandeja con una nota que rezaba 'Estaban para la fotografía así de acurrucados. ¡Buenos días~! <3 PD: recuerda que a las 10:30 pasará la enfermera a darle sus medicamentos'. La arrugué con toda la furia que me causaba la simple imagen de ese maldito tipajo dentro de mi cabeza, y voltee en dirección a ZhouMi.
Lo único en lo que podía pensar era en que, por favor, por favor, no tenga que darle en la boca.
Entonces comprendí: no había desaparecido todavía.
De pronto, una felicidad indescriptible me invadió por completo, y una amplia sonrisa afloró de mis labios sin permiso. Estreché todavía más ese cuerpo contra el mío, escondiendo mi nariz en el ángulo de su hombro y cuello, sintiendo miles de sensaciones recorrerme el cuerpo entero, desde los pies hasta la frente.
Era jodidamente feliz. Estábamos en un lugar tan lúgubre como lo era el hospital, en el que tanto él como yo y su padre nos encontrábamos internados, pero dentro de aquella habitación de pediatría todo era diferente. Todo era indescriptiblemente mágico. Y estábamos ambos ahí, abrazados; pensando que la noche anterior, por fin, había logrado probar sus labios. Estábamos ahí, dormidos (aunque yo ya no lo estaba tanto, me entretenía oliendo discretamente el aroma a shampoo de su cabello), ajenos a todo mal que quisiera hacernos frente. Una pequeña risa escapó de mis labios, antes de que pudiera taparla para no despertar a ZhouMi.
- Buenos días, cosa.
Su voz repentina y algo ronca retumbó en mi oído y me sorprendió a tal punto, que en el impulso de querer separarme de él, de vuelta casi caigo de la cama; pero, esta vez, él logro sujetarme de la muñeca justo a tiempo.
- V-veo que ya te sientes mejor. -tartamudeé- Buenos días.
- Sí, ya estoy mejor. Gracias. -me sonrió ampliamente, y quedé mirándolo embobado durante unos segundos-
Entonces, el recuerdo de nuestro beso me volvió a la cabeza. Me sonrojé como un tomate y traté de separarme de su agarre con torpeza, corriendo la vista hacia un costado para guardar lo poco de dignidad que me quedaba. ZhouMi me miraba confundido sentado en la cama, vigilando como me movía nerviosamente de un lado hacia el otro, acomodando esto y aquello sin ninguna razón en particular.
- HeeChul.
- ¿Q... qué? -traté de fingir que estaba muy ocupado doblando una de las mantas como para mirarlo a la cara-
- Tengo hambre.
Me tomé unos segundos para disipar la sangre agolpada en mis mejillas, y lo miré con ojos de plato. ¿Hambre? ¿Tenía que llevarle el desayuno? Me golpee mentalmente, ¡pues claro que tiene hambre! Ayer apenas probó bocado, y ya ha pasado casi medio día desde eso. Pero, ¿dónde iba a conseguir comida sin que nadie me viera?
- Ehm... Es que, honestamente, no tengo idea de cómo voy a hacer para...
Dejé la manta sobre el escritorio, y entonces noté una pequeña bandeja con una nota que rezaba 'Estaban para la fotografía así de acurrucados. ¡Buenos días~! <3 PD: recuerda que a las 10:30 pasará la enfermera a darle sus medicamentos'. La arrugué con toda la furia que me causaba la simple imagen de ese maldito tipajo dentro de mi cabeza, y voltee en dirección a ZhouMi.
Lo único en lo que podía pensar era en que, por favor, por favor, no tenga que darle en la boca.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Miraba como el coso hiperactivo estaba más activo que nunca, iba de un lado a otro sin descanzo hasta que finalmente escuchó mi petición. Apretó el papel que había sacado de la bandeja entre sus manos, motivo por el cual, reí bajito.
-Quiero leerla - le dije con una sonrisa; él, muy a regañadientes, me la entregó posicionando la bandeja con comida en mi cama.
Intenté enfocar mi vista en las aparentemente defiguradas letras coreanas, para descubrir que mi vista aún estaba muy nublada, ¿Por qué demonioes era, si ya me sentía bien? En fin. Además de no entender nada por estar en coreano (y eso que no estando enfermo me manejaba), tampoco podía entender las palabras.
Quité entonces el papel de mi vista, para asombrarme una vez más cuando incluso la coimda estaba algo borrosa. Tomé lo que parecía ser el cuchillo (o un palito chino, no sé) y lo observé detenidamente. La risa de HeeChul me llegó instantáneamente a los oidos.
-¿Qué intentas ahcer con la cuchara? - me preguntó. Por innercia la deja otra vez en la mesita.
-Veo borroso... - hice una pausa antes de continuar - Me tendrás que dar tu de comer.
Pude escuchar como tragaba seco.Pude sentir cuando se sentaba a mi lado.Pude escuchar cuando comenzaba a cortar el alimento.
Finalmente, pude sentir un extraño sabor en mi lengua.
Hacía mucho que no comía comida China, y ya la extrañaba.
-Quiero leerla - le dije con una sonrisa; él, muy a regañadientes, me la entregó posicionando la bandeja con comida en mi cama.
Intenté enfocar mi vista en las aparentemente defiguradas letras coreanas, para descubrir que mi vista aún estaba muy nublada, ¿Por qué demonioes era, si ya me sentía bien? En fin. Además de no entender nada por estar en coreano (y eso que no estando enfermo me manejaba), tampoco podía entender las palabras.
Quité entonces el papel de mi vista, para asombrarme una vez más cuando incluso la coimda estaba algo borrosa. Tomé lo que parecía ser el cuchillo (o un palito chino, no sé) y lo observé detenidamente. La risa de HeeChul me llegó instantáneamente a los oidos.
-¿Qué intentas ahcer con la cuchara? - me preguntó. Por innercia la deja otra vez en la mesita.
-Veo borroso... - hice una pausa antes de continuar - Me tendrás que dar tu de comer.
Pude escuchar como tragaba seco.Pude sentir cuando se sentaba a mi lado.Pude escuchar cuando comenzaba a cortar el alimento.
Finalmente, pude sentir un extraño sabor en mi lengua.
Hacía mucho que no comía comida China, y ya la extrañaba.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Con mi característica mala gana, accedí a darle de comer en la boca a ZhouMi, no sólo porque la mitad de las veces me molesto sin razón cada vez que se me pide un favor, sino porque sabía que iba a tener que contenerme para no devorarlo vivo. De verdad, ¿no recordaba absolutamente nada de ese beso? Me urgía recorárselo con muchísimo gusto, pero no era el momento, el lugar, y ya había sido lo suficientemente estúpido con él para una vida entera, gracias.
Así que una vez terminé de darle de comer, con una paciencia muy poco común en mí, le quité otra de las mantas de encima cuando él me aseguró que tenía demasiado calor. Media hora después, una enfermera ingresó a la sala y le dio a ZhouMi su medicamenteo, tal como había dicho ese maldito médico en su nota. Quince minutos después, un médico joven, de seguro recibido hace no mucho, entró a la sala y le realizó unos chequeos rutinarios al mayor para verificar su estado de salud. Nos sonrió, dijo que todo andaba bien y que le enviaría el informe a su doctor de cabecera (rodé los ojos al recordar a ese tipo), y luego se marchó con su bata inmaculada a cuestas. Después de eso, nos quedamos charlando durante largo rato sobre cosas demasiado sinsentido y perdimos la noción del tiempo por completo.
No fue hasta que entró SeunHyun, con una sonrisa de lado a lado, a comunicarnos que nos traía grandes noticias.
- Pues, nos vendrían bastante bien ahora. -dijo el chino, tratando de sentarse sobre la cama. Lo ayudé un poco, aunque pudo por sí solo-
- Vale, pues... -hizo una pausa- En primer lugar, ya podemos darte el alta.
- ¿¡De verdad!? Ahhh, al fin ~ -él sonrió enérgicamente, lo que provocó una pequeña risa tanto en el médico como en mí- Ya me estaba hartando de estar todo el día postrado en esta camilla. -bufó, poniéndose serio por unos segundos- De verdad que odio los hospitales.
- Ya, ya. -SeugHyun volvió a reír- Y la segunda buena noticia es que tu padre está comenzando a mostrar mejorías.
Los ojos de ZhouMi se abrieron como dos platos, mientras no le quitaba la vista de encima al mayor de los tres. Puse mi mano sobre su hombro, y le susuré un tibio 'Hey, ¿escuchaste eso, chino?' al oído, tratando de transmitirle toda la seguridad que pude. Él se volteó hacia mí, asintíendome una vez, y me sonrió con una de esas sonrisas suyas que provocan un vuelco de 180º en mi pecho.
- No creemos que pueda despertar hoy, pero supondremos que esta madrugada, o pasado mañana a más tardar podrá volver en sí. Mientras tanto, tú ve a casa y cuídate así estarás bien para cuendo él despierte. -me miró- ¿Que cosas digo? Si tienes al mejor guardaespaldas. -me guiñó un ojo, y juro, juro, que casi lo mato, de no ser porque ZhouMi volvía a sonreírme cálidamente-
Así que una vez terminé de darle de comer, con una paciencia muy poco común en mí, le quité otra de las mantas de encima cuando él me aseguró que tenía demasiado calor. Media hora después, una enfermera ingresó a la sala y le dio a ZhouMi su medicamenteo, tal como había dicho ese maldito médico en su nota. Quince minutos después, un médico joven, de seguro recibido hace no mucho, entró a la sala y le realizó unos chequeos rutinarios al mayor para verificar su estado de salud. Nos sonrió, dijo que todo andaba bien y que le enviaría el informe a su doctor de cabecera (rodé los ojos al recordar a ese tipo), y luego se marchó con su bata inmaculada a cuestas. Después de eso, nos quedamos charlando durante largo rato sobre cosas demasiado sinsentido y perdimos la noción del tiempo por completo.
No fue hasta que entró SeunHyun, con una sonrisa de lado a lado, a comunicarnos que nos traía grandes noticias.
- Pues, nos vendrían bastante bien ahora. -dijo el chino, tratando de sentarse sobre la cama. Lo ayudé un poco, aunque pudo por sí solo-
- Vale, pues... -hizo una pausa- En primer lugar, ya podemos darte el alta.
- ¿¡De verdad!? Ahhh, al fin ~ -él sonrió enérgicamente, lo que provocó una pequeña risa tanto en el médico como en mí- Ya me estaba hartando de estar todo el día postrado en esta camilla. -bufó, poniéndose serio por unos segundos- De verdad que odio los hospitales.
- Ya, ya. -SeugHyun volvió a reír- Y la segunda buena noticia es que tu padre está comenzando a mostrar mejorías.
Los ojos de ZhouMi se abrieron como dos platos, mientras no le quitaba la vista de encima al mayor de los tres. Puse mi mano sobre su hombro, y le susuré un tibio 'Hey, ¿escuchaste eso, chino?' al oído, tratando de transmitirle toda la seguridad que pude. Él se volteó hacia mí, asintíendome una vez, y me sonrió con una de esas sonrisas suyas que provocan un vuelco de 180º en mi pecho.
- No creemos que pueda despertar hoy, pero supondremos que esta madrugada, o pasado mañana a más tardar podrá volver en sí. Mientras tanto, tú ve a casa y cuídate así estarás bien para cuendo él despierte. -me miró- ¿Que cosas digo? Si tienes al mejor guardaespaldas. -me guiñó un ojo, y juro, juro, que casi lo mato, de no ser porque ZhouMi volvía a sonreírme cálidamente-

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Suspiré y prácticamente me lancé a recostarme mejor, sonriendo de oreja a oreja, volviendo a ser el yo más antiguo que el nuevo; el cálido, en vez del frío. Volví a sentarme más correctamente, carraspeé para aclararme la voz y sonreí una vez al médico.
-Gracias... - hice una pausa, como las que me había acostumbrado a tomar luego de decir una palabra, para pensar las cosas - ¿Entonces ya puedo levantarme e irme a dónde se me cante?
-Bueno... No, pero sí - me explicó, con una burlona sonrisa mientras se acomodaba los anteojos - Eso debes preguntárselo al guardaespaldas - vi de reojo como HeeChul apretaba los puños y hacía chillar sus dientes.
-¿Esta cosa delgada y fantasmagórica? ¿Guardaespaldas de un anormal de 1.80 ? No, Doc, se equivocó de persona - ¿Por qué demonios le estaba hablando así? ¡Ni que me cayera bien! ¡Ni que realmente me importase HeeChul! Bah... ¿A quien engaño? Adoro verlo enojado - Gracias a Dios, puede ser mi niñera - le saqué la lengua al aludido, mientras mis oidos eran golpeados por la risa del médico y mi cabeza por la mano de la cosa.
-Ya, aqui está el alta - terminó diciendo el médico entregándole a HeeChul un papel - Haz lo que tengas que hacer y vete.
-Sí - y dicha mi afirmación el medicucho saludó al coso y salió por la puerta.
-Ya podremos irnos - le dije rodeando sus hombros con mi brazo.
Extrañamente, el apoyó su cabeza en mi hombro; ¿Se le habría ido la Homofobia?
Reí para mis adentros.
-Gracias... - hice una pausa, como las que me había acostumbrado a tomar luego de decir una palabra, para pensar las cosas - ¿Entonces ya puedo levantarme e irme a dónde se me cante?
-Bueno... No, pero sí - me explicó, con una burlona sonrisa mientras se acomodaba los anteojos - Eso debes preguntárselo al guardaespaldas - vi de reojo como HeeChul apretaba los puños y hacía chillar sus dientes.
-¿Esta cosa delgada y fantasmagórica? ¿Guardaespaldas de un anormal de 1.80 ? No, Doc, se equivocó de persona - ¿Por qué demonios le estaba hablando así? ¡Ni que me cayera bien! ¡Ni que realmente me importase HeeChul! Bah... ¿A quien engaño? Adoro verlo enojado - Gracias a Dios, puede ser mi niñera - le saqué la lengua al aludido, mientras mis oidos eran golpeados por la risa del médico y mi cabeza por la mano de la cosa.
-Ya, aqui está el alta - terminó diciendo el médico entregándole a HeeChul un papel - Haz lo que tengas que hacer y vete.
-Sí - y dicha mi afirmación el medicucho saludó al coso y salió por la puerta.
-Ya podremos irnos - le dije rodeando sus hombros con mi brazo.
Extrañamente, el apoyó su cabeza en mi hombro; ¿Se le habría ido la Homofobia?
Reí para mis adentros.

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Suspiré pesadamente. Al fin podíamos irnos, al fin su padre estaba mejorando, y al fin iba a dejar de verle la cara a ese bastardo de SeungHyun, pero aun así no podía dejar de pensar en esa maldita habitación de la sala de Terapia Intensiva. En todos esos tuvos, esos molestos ruidos de maquiarias, la respiración artificial...
- Hey, cosa.
Salí de mi ensimismamiento al escuchar su voz. Y con un animoso '¿Vamos yendo?' por su parte, nos dirgimos de vuelta a casa.
En el momento en el que la puerta principal se abrió, un alterado y muerto de hambre NiQiu se abalazó sobre nosotros. ZhouMi pegó un pequeño grito, y se disculpó con el bicho ese (como si lo entendiera, por dios), para luego dirigirse entre tropezones a la cocina para darle un poco de comida y agua. Yo me dirigí al sofá y me senté en una esquina, buscando poder apoyar mi codo sobre el respaldo del mismo. Me masajee la sien con ahínco, y traté de olvidar todo lo ocurrido: no quería preocupar más al chino, y no iba a hacerlo. Pero es que me estaba costando mares enteros.
- ¿Todo bien?
Me sobresalté al escuchar su voz, y al darme vuelta él ya estaba a mi lado. NiQiu no tardó en unírsenos, desesperado por cariños en todo este tiempo que estuvimos ausentes. Chasqué la lengua, molesto conmigo mismo.
- Sí, todo está bien. -miré a ese perro con asco, pero luego terminé por hacerle unos leves mimos en su cabeza. Él se retorció, extasiado, bajo mis caricias-
- Pues, no parece. ¿Qué ocurre?
- Nada, ¿por qué pasaría algo? -sonreí lo más sinceramente que pude- ¿Y tú, cómo te sientes? ¿Quieres irte a recostar un rato? -traté de cambiar de tema, aunque era verdad que estaba preocupado por su estado de salud-
- Hey, cosa.
Salí de mi ensimismamiento al escuchar su voz. Y con un animoso '¿Vamos yendo?' por su parte, nos dirgimos de vuelta a casa.
En el momento en el que la puerta principal se abrió, un alterado y muerto de hambre NiQiu se abalazó sobre nosotros. ZhouMi pegó un pequeño grito, y se disculpó con el bicho ese (como si lo entendiera, por dios), para luego dirigirse entre tropezones a la cocina para darle un poco de comida y agua. Yo me dirigí al sofá y me senté en una esquina, buscando poder apoyar mi codo sobre el respaldo del mismo. Me masajee la sien con ahínco, y traté de olvidar todo lo ocurrido: no quería preocupar más al chino, y no iba a hacerlo. Pero es que me estaba costando mares enteros.
- ¿Todo bien?
Me sobresalté al escuchar su voz, y al darme vuelta él ya estaba a mi lado. NiQiu no tardó en unírsenos, desesperado por cariños en todo este tiempo que estuvimos ausentes. Chasqué la lengua, molesto conmigo mismo.
- Sí, todo está bien. -miré a ese perro con asco, pero luego terminé por hacerle unos leves mimos en su cabeza. Él se retorció, extasiado, bajo mis caricias-
- Pues, no parece. ¿Qué ocurre?
- Nada, ¿por qué pasaría algo? -sonreí lo más sinceramente que pude- ¿Y tú, cómo te sientes? ¿Quieres irte a recostar un rato? -traté de cambiar de tema, aunque era verdad que estaba preocupado por su estado de salud-

KC.Rainlover- Suju baby

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Re: [MiChul] Beyond your Touch
Fue un impulso medio raro, per aún así lo seguí. En un rápido movimiento lo atrapé entre mis brazos, rodeándo su cabeza infantilmente mientras lo apretaba con algo de fuerza. Besé su cabeza y luego lo zarandee... Sin embargo, él no pareció quejarse.
-Pues bien - comencé a decirle - Sólo quería hacerte saber que - lo apreté un poco más, pero esta vez abrazándolo por la cintura y poniéndome repentinamente serio - Que puedes confiar en mi todo lo que quieras y, cualquier cosa que te moleste... Puedes decírmelo - besé su frente y luego tosí un poco - Es más, para demostrarte cuanto puedes confiar en mi ... - me levanté del sillon, encaminandome hacia las escaleras - Me iré a recostar... Mientras me traes té de Frutos del Bosque...
-¿Es que me viste cara de tu srivienta? - dijo él completamente rojo, sin motivo aparente.
-mmm... De hecho... ¡Sí! - evité el almohadón que me tiró en un rápido movimiento y me digné a subir las escaleras lo más rápido que pude.
Era un flojo; me había pasado casi tres días internado en ese asqueroso hospital y aún así estaba cansado y con sueño. No me molesté en ponerme el pijama, simplemente me saqué la camisa y me tiré en mi cama, tapándome con las sábanas.
Para ser sinceros, la cara del fantasma me había preocupado de sobremanera. No me gustaba verlo así, porque él no era así; era como si se pasase de ver un rojo pasión a un azul completamente apagado. No tenía lógica.
Y parecía que no tenía ganas de decirme, asique suspiré, y me resigné a esperar.
-Acá está el té... ~ - dijo entrando a mi habitación, mirándo la bandeja.
-Pensé que te habías rehusado a ser mi sirvienta. - le sonreí dulcemente y él... Simplemente evitó mi mirada.
-Pues bien - comencé a decirle - Sólo quería hacerte saber que - lo apreté un poco más, pero esta vez abrazándolo por la cintura y poniéndome repentinamente serio - Que puedes confiar en mi todo lo que quieras y, cualquier cosa que te moleste... Puedes decírmelo - besé su frente y luego tosí un poco - Es más, para demostrarte cuanto puedes confiar en mi ... - me levanté del sillon, encaminandome hacia las escaleras - Me iré a recostar... Mientras me traes té de Frutos del Bosque...
-¿Es que me viste cara de tu srivienta? - dijo él completamente rojo, sin motivo aparente.
-mmm... De hecho... ¡Sí! - evité el almohadón que me tiró en un rápido movimiento y me digné a subir las escaleras lo más rápido que pude.
Era un flojo; me había pasado casi tres días internado en ese asqueroso hospital y aún así estaba cansado y con sueño. No me molesté en ponerme el pijama, simplemente me saqué la camisa y me tiré en mi cama, tapándome con las sábanas.
Para ser sinceros, la cara del fantasma me había preocupado de sobremanera. No me gustaba verlo así, porque él no era así; era como si se pasase de ver un rojo pasión a un azul completamente apagado. No tenía lógica.
Y parecía que no tenía ganas de decirme, asique suspiré, y me resigné a esperar.
-Acá está el té... ~ - dijo entrando a mi habitación, mirándo la bandeja.
-Pensé que te habías rehusado a ser mi sirvienta. - le sonreí dulcemente y él... Simplemente evitó mi mirada.

M i z u;- Suju OMG!

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por M i z u; el Sáb Ago 28, 2010 3:00 am