[KyuMin] Invisible Ties
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Re: [KyuMin] Invisible Ties
No me había equivocado; al llegar al estudio con el tiempo justo y ver qué me deparaba el día, no pude más que suspirar y ponerme manos a la obra.
Mi estudio de fotografía, Dreamlike, quedaba en el centro de la ciudad y era uno de los más reconocidos del país, si se me permitía aclarar. El tener a un equipo capaz y competente a mis espaldas me había ayudado a escalar lentamente en el área de la fotografía, convirtiendo a Dreamlike en una empresa de renombre nacional.
Últimamente estábamos con más trabajo que nunca debido al cambio de temporada y había tenido que lidiar con un par de modelos engreídos, managers molestos y compañías insufribles… pero era mi mundo y lo que me gustaba hacer; sobretodo cuando nos llegaban propuestas para fotografiar paisajes.
De todas maneras, en momentos cuando el trabajo casi me sobrepasaba, era que me ponía a pensar en aquellos maravillosos días en los que solía ser un fotógrafo freelance; de esa manera tomaba los trabajos que me interesaban solamente y si no quería hacer nada, simplemente no lo hacía. Incluso ahora, cuando tenía tiempo libre, me dedicaba a pasear por aquí y por allá tomando fotos de cuanta cosa captara mi atención.
Me había dado cuenta de que era lo mío, como dicen por ahí. Para mí, la fotografía era como capturar el tiempo. ¿Quién había dicho que el tiempo no espera a nadie y que no se puede detener? Cada vez que apretaba el disparador, hacía que el tiempo dejase de correr eternamente en esa foto, guardando aquel momento, irrepetible e inigualable, en un trozo de papel.
Las fotografías eran como una memoria externa muy elocuente, porque no sólo brindaban una imagen; brindaban los colores, los sabores, los sentimientos y las sensaciones del instante capturado haciéndonos revivirlo nuevamente. Eso era para mí, y por eso lo amaba.
—Bueno, eso sería todo por hoy. Muy buen trabajo y recuerden que mañana empezamos a la misma hora —medio grité para dar por terminada la sesión de fotos. Se había extendido más de lo estipulado, por lo que, luego de guardar todas mis cosas y de despedirme de los presentes, salí en busca de mi almuerzo.
Generalmente me preparaba algo yo mismo y lo comía sentado en alguna plaza, pero esa mañana me había despertado tarde y sólo había alcanzado a preparar el desayuno de mi padre, y ahora que lo pensaba, me podría haber preparado mi almuerzo en ese momento y haberlo dejado sin nada por sus chistes malos, pero ya era tarde.
Me subí a mi auto y me dirigí a la cafetería de Donghae y Hyukjae. Cuando llegué y entré, fui directo a la caja tras la cual estaba Hae. Al verme, soltó una de aquellas sonrisas de las que sólo él era capaz, de esas llenas de felicidad, una felicidad contagiosa.
—¡Hola Minnie! Pensé que tenías trabajo, ¿qué te trae por aquí? —pregunto poniendo cara de intriga.
—Tienes razón, tenía trabajo, el cual acabo de terminar hace sólo minutos. Muero de hambre y no alcancé a prepararme el almuerzo así que vine para que me alimentaran —le dije con mi mejor sonrisa y mi estómago acompañó mi declaración con un fuerte rugido. Hae rió fuerte.
—No hay problema, ubícate donde quieras —dijo y mientras él se iba a avisarle a Hyukjae de mi presencia, comencé a escanear el salón en busca de un buen lugar para sentarme.
Mayor fue mi sorpresa al ver esa cara ya conocida del nuevo médico del hospital, Cho Kyuhyun, en una de las mesas junto a la ventana. Era gracioso como me lo seguía encontrando.
Caminé en dirección de su mesa y me pareció que estaba muy concentrado en mirar hacia fuera porque no notó mi presencia… lo cual me dio una idea.
—¿Puedo sentarme contigo? —le susurré al oído, mis labios casi rozándolo.
Mi estudio de fotografía, Dreamlike, quedaba en el centro de la ciudad y era uno de los más reconocidos del país, si se me permitía aclarar. El tener a un equipo capaz y competente a mis espaldas me había ayudado a escalar lentamente en el área de la fotografía, convirtiendo a Dreamlike en una empresa de renombre nacional.
Últimamente estábamos con más trabajo que nunca debido al cambio de temporada y había tenido que lidiar con un par de modelos engreídos, managers molestos y compañías insufribles… pero era mi mundo y lo que me gustaba hacer; sobretodo cuando nos llegaban propuestas para fotografiar paisajes.
De todas maneras, en momentos cuando el trabajo casi me sobrepasaba, era que me ponía a pensar en aquellos maravillosos días en los que solía ser un fotógrafo freelance; de esa manera tomaba los trabajos que me interesaban solamente y si no quería hacer nada, simplemente no lo hacía. Incluso ahora, cuando tenía tiempo libre, me dedicaba a pasear por aquí y por allá tomando fotos de cuanta cosa captara mi atención.
Me había dado cuenta de que era lo mío, como dicen por ahí. Para mí, la fotografía era como capturar el tiempo. ¿Quién había dicho que el tiempo no espera a nadie y que no se puede detener? Cada vez que apretaba el disparador, hacía que el tiempo dejase de correr eternamente en esa foto, guardando aquel momento, irrepetible e inigualable, en un trozo de papel.
Las fotografías eran como una memoria externa muy elocuente, porque no sólo brindaban una imagen; brindaban los colores, los sabores, los sentimientos y las sensaciones del instante capturado haciéndonos revivirlo nuevamente. Eso era para mí, y por eso lo amaba.
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—Bueno, eso sería todo por hoy. Muy buen trabajo y recuerden que mañana empezamos a la misma hora —medio grité para dar por terminada la sesión de fotos. Se había extendido más de lo estipulado, por lo que, luego de guardar todas mis cosas y de despedirme de los presentes, salí en busca de mi almuerzo.
Generalmente me preparaba algo yo mismo y lo comía sentado en alguna plaza, pero esa mañana me había despertado tarde y sólo había alcanzado a preparar el desayuno de mi padre, y ahora que lo pensaba, me podría haber preparado mi almuerzo en ese momento y haberlo dejado sin nada por sus chistes malos, pero ya era tarde.
Me subí a mi auto y me dirigí a la cafetería de Donghae y Hyukjae. Cuando llegué y entré, fui directo a la caja tras la cual estaba Hae. Al verme, soltó una de aquellas sonrisas de las que sólo él era capaz, de esas llenas de felicidad, una felicidad contagiosa.
—¡Hola Minnie! Pensé que tenías trabajo, ¿qué te trae por aquí? —pregunto poniendo cara de intriga.
—Tienes razón, tenía trabajo, el cual acabo de terminar hace sólo minutos. Muero de hambre y no alcancé a prepararme el almuerzo así que vine para que me alimentaran —le dije con mi mejor sonrisa y mi estómago acompañó mi declaración con un fuerte rugido. Hae rió fuerte.
—No hay problema, ubícate donde quieras —dijo y mientras él se iba a avisarle a Hyukjae de mi presencia, comencé a escanear el salón en busca de un buen lugar para sentarme.
Mayor fue mi sorpresa al ver esa cara ya conocida del nuevo médico del hospital, Cho Kyuhyun, en una de las mesas junto a la ventana. Era gracioso como me lo seguía encontrando.
Caminé en dirección de su mesa y me pareció que estaba muy concentrado en mirar hacia fuera porque no notó mi presencia… lo cual me dio una idea.
—¿Puedo sentarme contigo? —le susurré al oído, mis labios casi rozándolo.
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{Perdón por la demora ;A; y como me dijo mi Soulmate ayer... me fui en la volá. }
{Comentarios *___*}
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Re: [KyuMin] Invisible Ties
− ¿Qué se va a servir? – pregunto un chico de cabellos castaño oscuro. Mantenía una sonrisa amigable lo que me produjo simpatía.
− Un café… cargado – respondí volviendo mi mirada a la ventana.
Sentí su mano moverse, supuse estaría escribiendo mi pedido y desapareció. Minutos después sobre la mesa, se encontraba mi café.
− Que lo disfrute – dijo el antes de retirarse.
Pensé en el buen servicio que tenían en este café. Quién sabe si luego me hacia adicta a este lugar y lo convirtiera en uno de mis favoritos. Le di un sorbo y me perdí en mis propias cavilaciones. Tanto así que cuando sintió el cálido aliento de alguien llegar a mis oídos. Una corriente eléctrica recorrió toda mi espina dorsal. Voltee mi rosto de inmediato y al divisar a SungMin, lo único que podía pensar era en “¿Coincidencia o destino?”.
El me miraba como siempre lo hacía, con esa aura amigable y divertida. Esos ojos tan expresivos. Entonces su pregunta volvió a mi mente.
− Sí, claro – respondí volviendo a la tierra. El se sentó en la silla del frente - ¿Vienes a almorzar?
− Si, es uno de mis lugares favoritos – dijo sonriendo.
− Es increíble cómo nos seguimos encontrando – dije tomando un sorbo a mi café – Si esto continua pensare que debemos convertirnos en más que solo conocidos
Después de decir aquello, sus mejillas se tornaron rápidamente con un leve tono carmesí. Pude ver como jugaba con sus manos y agachaba la mirada. Se había puesto nervioso y ni idea porque. Si analizaba bien mis palabras no había nada de malo en ellas ¿O sí?
− Un café… cargado – respondí volviendo mi mirada a la ventana.
Sentí su mano moverse, supuse estaría escribiendo mi pedido y desapareció. Minutos después sobre la mesa, se encontraba mi café.
− Que lo disfrute – dijo el antes de retirarse.
Pensé en el buen servicio que tenían en este café. Quién sabe si luego me hacia adicta a este lugar y lo convirtiera en uno de mis favoritos. Le di un sorbo y me perdí en mis propias cavilaciones. Tanto así que cuando sintió el cálido aliento de alguien llegar a mis oídos. Una corriente eléctrica recorrió toda mi espina dorsal. Voltee mi rosto de inmediato y al divisar a SungMin, lo único que podía pensar era en “¿Coincidencia o destino?”.
El me miraba como siempre lo hacía, con esa aura amigable y divertida. Esos ojos tan expresivos. Entonces su pregunta volvió a mi mente.
− Sí, claro – respondí volviendo a la tierra. El se sentó en la silla del frente - ¿Vienes a almorzar?
− Si, es uno de mis lugares favoritos – dijo sonriendo.
− Es increíble cómo nos seguimos encontrando – dije tomando un sorbo a mi café – Si esto continua pensare que debemos convertirnos en más que solo conocidos
Después de decir aquello, sus mejillas se tornaron rápidamente con un leve tono carmesí. Pude ver como jugaba con sus manos y agachaba la mirada. Se había puesto nervioso y ni idea porque. Si analizaba bien mis palabras no había nada de malo en ellas ¿O sí?
{Sowe me quedo corto y raro}

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
—Es increíble cómo nos seguimos encontrando —dijo tomando un sorbo a su café—. Si esto continua pensaré que debemos convertirnos en más que solo conocidos.
No podía creer lo que había escuchado. Mis mejillas se colorearon y rápidamente bajé la mirada para evitar que lo notara. Mis manos se buscaron una a la otra para jugar entre sí mientras se me ocurría qué decirle. Reí forzadamente.
—Que… que gracioso eres —dije tratando de ocultar mi nerviosismo. Realmente no quería que supiera aún acerca de mis preferencias personales, no lo conocía bien y temía que si le decía, terminara sintiéndose incómodo. Por suerte, al mirar de reojo, vi que se acercaba Donghae con mi comida. Estaba salvado.
—Aquí tienes Min —me dijo con una sonrisa y miró a Kyuhyun y luego a mi nuevamente — ¿Es tu novio?
¡¿Cómo podía hacerme esto mi propio amigo?! ¿Y hora qué se supone que iba a hacer? Kyuhyun me miraba raro ya, así que opté por seguir con la táctica de antes: reír.
—¡Que gracioso Hae! ¿También se te dio por hacer chistes? —dije tratando de transmitirle con la mirada un “no digas más y sígueme el juego”, pero Hae sólo atinó a mirarme confundido, por lo que lo pisé un poquito para que se avivara. Gracias al cielo y la virgen dio resultado.
—Ah… jajaja… sí. Es mi día de contar chistes malos —y volvió a reír—. Bueno, que disfrutes de tu comida. Voy a ver si Hyukie necesita algo —y se retiró.
—¿Ustedes siempre son así? —preguntó extrañado el moreno, pero al parecer no se había dado cuenta de la metida de pata monumental de mi amigo.
—Ah, sí —dije y me enfoqué en mirar mi plato y comer. Tenía ahora que buscar un tema de conversación para apartarnos del tema anterior — ¿Y cómo fue tu día? ¿Duro?
—Sí, la verdad siempre hay mucho trabajo —contestó y miró por la ventana.
Mi teléfono comenzó a sonar y cuando miré el número, contesté.
—Papá. ¿Qué sucede? —pregunté.
—¿Estás ocupado? —preguntó él. Me iba a pedir algo, lo sabía.
—Estoy almorzando —dije con la esperanza de que eso me salvara.
—Entonces cuando termines… ¿Podrías venir hasta el hospital? Otra vez se me quedaron adentro… —dijo apenado y suplicante.
—¡¿Otra vez?! Papá, tienes que tener más cuidado. ¿No hay nadie ahí que tenga una copia? —pregunté. Definitivamente a veces parecía un niño malcriado más que un excelente médico.
—No. O se retiraron temprano, o están atendiendo alguna emergencia. Por favor… —imploró.
—Está bien, está bien —dije—. Ahora voy para allá dije y luego de despedirme, corté.
—¿Sucede algo malo? —preguntó Kyuhyun al verme levantar de mi asiento y tomar mis cosas.
—Tengo que ir al hospital, a mi padre se le quedaron otra vez las llaves dentro del cuarto de informes —dije mientras depositaba el dinero de la comida en la mesa.
—¿Y eso qué tiene que ver contigo? —preguntó interesado.
—Que yo tengo una copia.
No podía creer lo que había escuchado. Mis mejillas se colorearon y rápidamente bajé la mirada para evitar que lo notara. Mis manos se buscaron una a la otra para jugar entre sí mientras se me ocurría qué decirle. Reí forzadamente.
—Que… que gracioso eres —dije tratando de ocultar mi nerviosismo. Realmente no quería que supiera aún acerca de mis preferencias personales, no lo conocía bien y temía que si le decía, terminara sintiéndose incómodo. Por suerte, al mirar de reojo, vi que se acercaba Donghae con mi comida. Estaba salvado.
—Aquí tienes Min —me dijo con una sonrisa y miró a Kyuhyun y luego a mi nuevamente — ¿Es tu novio?
¡¿Cómo podía hacerme esto mi propio amigo?! ¿Y hora qué se supone que iba a hacer? Kyuhyun me miraba raro ya, así que opté por seguir con la táctica de antes: reír.
—¡Que gracioso Hae! ¿También se te dio por hacer chistes? —dije tratando de transmitirle con la mirada un “no digas más y sígueme el juego”, pero Hae sólo atinó a mirarme confundido, por lo que lo pisé un poquito para que se avivara. Gracias al cielo y la virgen dio resultado.
—Ah… jajaja… sí. Es mi día de contar chistes malos —y volvió a reír—. Bueno, que disfrutes de tu comida. Voy a ver si Hyukie necesita algo —y se retiró.
—¿Ustedes siempre son así? —preguntó extrañado el moreno, pero al parecer no se había dado cuenta de la metida de pata monumental de mi amigo.
—Ah, sí —dije y me enfoqué en mirar mi plato y comer. Tenía ahora que buscar un tema de conversación para apartarnos del tema anterior — ¿Y cómo fue tu día? ¿Duro?
—Sí, la verdad siempre hay mucho trabajo —contestó y miró por la ventana.
Mi teléfono comenzó a sonar y cuando miré el número, contesté.
—Papá. ¿Qué sucede? —pregunté.
—¿Estás ocupado? —preguntó él. Me iba a pedir algo, lo sabía.
—Estoy almorzando —dije con la esperanza de que eso me salvara.
—Entonces cuando termines… ¿Podrías venir hasta el hospital? Otra vez se me quedaron adentro… —dijo apenado y suplicante.
—¡¿Otra vez?! Papá, tienes que tener más cuidado. ¿No hay nadie ahí que tenga una copia? —pregunté. Definitivamente a veces parecía un niño malcriado más que un excelente médico.
—No. O se retiraron temprano, o están atendiendo alguna emergencia. Por favor… —imploró.
—Está bien, está bien —dije—. Ahora voy para allá dije y luego de despedirme, corté.
—¿Sucede algo malo? —preguntó Kyuhyun al verme levantar de mi asiento y tomar mis cosas.
—Tengo que ir al hospital, a mi padre se le quedaron otra vez las llaves dentro del cuarto de informes —dije mientras depositaba el dinero de la comida en la mesa.
—¿Y eso qué tiene que ver contigo? —preguntó interesado.
—Que yo tengo una copia.

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
—Que yo tengo una copia.
Aquellas palabras retumbaron en mis oídos. Era como si los ángeles bajaran del cielo y comenzaran a tocar el arpa y a cantar. No podía tener más suerte. Dios debía amarme mucho para darme tamaña oportunidad y lo mejor es que nada estaba calculado. De hecho estaba pensando seriamente la idea de pedirle la llave al anciano pero esto era mucho mejor.
Me pare de inmediato antes de que se fuera y hurgue en mi pantalón para sacar el dinero que debía por el café.
− Te acompaño – dije apresurado. Mi mano se había enredado en mi pantalón y SungMin parecía con prisa
− Pero… Aun no acaba tu hora de colación – dijo extrañado por mi afán de volver con él al hospital
− En realidad… - dije sacando por fin un billete y lo deje en la mesa – ya tengo que volver – mentí , me quedaba como media hora pero esto era más importante
− Está bien – acepto sonriendo
Como el hospital estaba cerca nos fuimos caminando. El día estaba fresco por lo que una caminata era perfecta en estos casos. Lo mire de reojo y vi un bolso en sus manos, uno negro y pequeño. La curiosidad me asalto de inmediato.
− ¿Y eso? – comente mirando hacia el lado para quitarle importancia
− ¿Oh esto? – pregunto alzando el bolso – Aquí tengo mi tesoro, mi amante
− ¿Eh?
Ok pueden tomar una foto de mi cara de sorpresa y total confusión. El comenzó a reír al verme, su risa de burla me molesto un poco, no me gustaba que la gente se riera de mí.
− Me refiero a mi cámara fotográfica – aclaro aun con la sonrisa en su rostro
− Oh, ahora entiendo ¿Eres fotógrafo? – pregunte.
Justo en ese momento habíamos llegado al hospital. La conversación quedo en pausa mientras nos dirigíamos hacia el cuarto de informes. Como la primera vez me parecía un lugar lúgubre, sin mucha luz y apartado de todo. Vi que SungMin sacaba la llave o más bien las llaves, parecía tener la copia junta con otras externas al hospital. Si quisiera volver de nuevo, solo, sería difícil quitarle la llave siendo que tiene más con ella. Igualmente puse atención a cual introdujo en la cerradura, lo bueno es que era una llave pequeña y tenía una forma poco usual.
− Nunca me ah gustado este lugar – dijo SungMin abriendo la puerta. El entro primero para encender la luz.
El cuarto era bastante espacioso, contando con exactitud habían tres estantes de más de dos metros de alto, la mayoría eran cajas las que estaban adornando los estantes y también había un mesón con una pequeña lámpara sobre esta.
− Eso me suena a más, me da miedo este lugar – le moleste cerrando la puerta. El sonido hizo eco en todo el cuarto asustando a mi compañero que se dio media vuelta de inmediato. Yo le sonreí maliciosamente
− No juegues con eso – me regaño haciendo un puchero
− Lo siento – dije con sarcasmo aun apoyado en la puerta.
Nuestros ojos se encontraron y me atrevería a decir que vi las mejillas de SungMin sonrojarse, pero con la poca luz que había, no podría asegurarlo.
− Iré por las llaves… de…deben estar por aquí – tartamudeo y desapareció entre el pasillo del estante del medio.
¿Era mi idea o estaba huyendo de mi?
Trate de no darle mucha importancia y me pasee por el pasillo que quedaba horizontal a los estantes para luego devolverme y llegar hacia donde estaba el mesón a un rincón del lado izquierdo apartado de los estantes.
Arrastre la única silla que había y que era de madera y me senté en ella. Prendí la pequeña lámpara y me perdí en su luz cegadora. Prende y apaga, prende y apaga, parecía un niño jugando con ella. Los recuerdos de mi hermana nuevamente venían a mí, estaba tan cerca de descubrir su verdad, teniendo el informe completo de ella, tratamiento, su operacion y defunción, entonces tendría la gran prueba de que fue negligencia y no muerte accidental como me quisieron hacer creer.
− Ahra… - se me escapo de mis labios y sin darme cuenta SungMin se encontraba a mi lado
Aquellas palabras retumbaron en mis oídos. Era como si los ángeles bajaran del cielo y comenzaran a tocar el arpa y a cantar. No podía tener más suerte. Dios debía amarme mucho para darme tamaña oportunidad y lo mejor es que nada estaba calculado. De hecho estaba pensando seriamente la idea de pedirle la llave al anciano pero esto era mucho mejor.
Me pare de inmediato antes de que se fuera y hurgue en mi pantalón para sacar el dinero que debía por el café.
− Te acompaño – dije apresurado. Mi mano se había enredado en mi pantalón y SungMin parecía con prisa
− Pero… Aun no acaba tu hora de colación – dijo extrañado por mi afán de volver con él al hospital
− En realidad… - dije sacando por fin un billete y lo deje en la mesa – ya tengo que volver – mentí , me quedaba como media hora pero esto era más importante
− Está bien – acepto sonriendo
Como el hospital estaba cerca nos fuimos caminando. El día estaba fresco por lo que una caminata era perfecta en estos casos. Lo mire de reojo y vi un bolso en sus manos, uno negro y pequeño. La curiosidad me asalto de inmediato.
− ¿Y eso? – comente mirando hacia el lado para quitarle importancia
− ¿Oh esto? – pregunto alzando el bolso – Aquí tengo mi tesoro, mi amante
− ¿Eh?
Ok pueden tomar una foto de mi cara de sorpresa y total confusión. El comenzó a reír al verme, su risa de burla me molesto un poco, no me gustaba que la gente se riera de mí.
− Me refiero a mi cámara fotográfica – aclaro aun con la sonrisa en su rostro
− Oh, ahora entiendo ¿Eres fotógrafo? – pregunte.
Justo en ese momento habíamos llegado al hospital. La conversación quedo en pausa mientras nos dirigíamos hacia el cuarto de informes. Como la primera vez me parecía un lugar lúgubre, sin mucha luz y apartado de todo. Vi que SungMin sacaba la llave o más bien las llaves, parecía tener la copia junta con otras externas al hospital. Si quisiera volver de nuevo, solo, sería difícil quitarle la llave siendo que tiene más con ella. Igualmente puse atención a cual introdujo en la cerradura, lo bueno es que era una llave pequeña y tenía una forma poco usual.
− Nunca me ah gustado este lugar – dijo SungMin abriendo la puerta. El entro primero para encender la luz.
El cuarto era bastante espacioso, contando con exactitud habían tres estantes de más de dos metros de alto, la mayoría eran cajas las que estaban adornando los estantes y también había un mesón con una pequeña lámpara sobre esta.
− Eso me suena a más, me da miedo este lugar – le moleste cerrando la puerta. El sonido hizo eco en todo el cuarto asustando a mi compañero que se dio media vuelta de inmediato. Yo le sonreí maliciosamente
− No juegues con eso – me regaño haciendo un puchero
− Lo siento – dije con sarcasmo aun apoyado en la puerta.
Nuestros ojos se encontraron y me atrevería a decir que vi las mejillas de SungMin sonrojarse, pero con la poca luz que había, no podría asegurarlo.
− Iré por las llaves… de…deben estar por aquí – tartamudeo y desapareció entre el pasillo del estante del medio.
¿Era mi idea o estaba huyendo de mi?
Trate de no darle mucha importancia y me pasee por el pasillo que quedaba horizontal a los estantes para luego devolverme y llegar hacia donde estaba el mesón a un rincón del lado izquierdo apartado de los estantes.
Arrastre la única silla que había y que era de madera y me senté en ella. Prendí la pequeña lámpara y me perdí en su luz cegadora. Prende y apaga, prende y apaga, parecía un niño jugando con ella. Los recuerdos de mi hermana nuevamente venían a mí, estaba tan cerca de descubrir su verdad, teniendo el informe completo de ella, tratamiento, su operacion y defunción, entonces tendría la gran prueba de que fue negligencia y no muerte accidental como me quisieron hacer creer.
− Ahra… - se me escapo de mis labios y sin darme cuenta SungMin se encontraba a mi lado

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
—Lo siento —dijo con sarcasmo aún apoyado en la puerta.
Nuestros ojos se encontraron y sentí el color nuevamente subir por mis mejillas. ¡No me podía estar pasando esto!
—Iré por las llaves… de…deben estar por aquí —tartamudeé y caminé rápidamente por el pasillo del estante del medio.
Estaba huyendo y lo sabía. Cuando estaba con él todas mis ideas se desacomodaban, era como si me gus… No Sungmin, eso no. Era el nuevo médico y sí, era atractivo –mucho–, pero eso no cambiaba las cosas. Quería llegar a conocerlo más y ser amigos, eso era todo.
Para tratar de alejar de mi mente esos pensamientos tontos, me concentré en la tarea por la cual estábamos allí en primer lugar: buscar las llaves. Ciertamente no me apetecía quedarme mucho más tiempo del necesario en ese lugar, me daba escalofríos.
Miré por todos lados hasta que las encontré. Estaban en uno de los estantes superiores y me maldije por haber heredado la altura de mi madre y no la de mi padre; no las alcanzaba. Lo intenté saltando, pero tampoco fue de mucha ayuda y no había ninguna silla alrededor sobre la cual subirme; tampoco me arriesgaría a escalar por el estante, así que no me quedaba más remedio que pedirle ayuda a Kyuhyun, por lo que me dirigí nuevamente hacia donde lo había dejado.
Lo encontré sentado tras el escritorio sumido en sus pensamientos y debido a esto no se dio cuenta de que me había acercado. Cuando le estaba por decir que necesitaba su ayuda, me pareció oírlo hablar.
—Ahra… —susurró, o suspiró… no supe cual de las dos, pero su expresión triste al pronunciar ese nombre hizo que se me apretara el corazón.
¿Quién sería esa Ahra? Por la manera en que lo había dicho, seguramente sería alguien cercano a él. No quería inmiscuirme en sus asuntos, pero no pude evitar preguntar.
—¿Quién es Ahra? —y me incliné de manera que pudiese mirarlo a la cara.
Por su expresión de sorpresa, aún no había notado que me encontraba junto a él, y creo que hasta se puso un poco nervioso.
—No es nadie. ¿Las encontraste? —preguntó rápido y volví a acordarme de la razón por la que me había acercado a él.
—¡Ah! Sí… pero no las alcanzo… —dije mirando hacia un costado. No me hacía mucha gracia pedirle ayuda para algo como eso y cuando lo volví a mirar, me levantó una ceja.
—¡No es mi culpa ser bajito! —le solté y me dí media vuelta para marcar el camino hacia donde estaban las benditas llaves.
—Pero si no dije nada… —replicó pero de todas maneras pude sentir el tono de burla en su voz. Estaba a punto de voltearme para decirle que me dejara en paz, cuando la luz se fue. Eso era el colmo.
—Doctor Cho Kyuhyun… ¡esto no es gracioso! —le recriminé. Estaba comenzando a alterarme. Ese lugar de verdad que no me gustaba ni un poquito y al otro se le ocurría ponerse a hacer bromitas.
—Yo no he sido… —contestó, y por el tono de su voz, supe que no mentía.
Demonios.
Nuestros ojos se encontraron y sentí el color nuevamente subir por mis mejillas. ¡No me podía estar pasando esto!
—Iré por las llaves… de…deben estar por aquí —tartamudeé y caminé rápidamente por el pasillo del estante del medio.
Estaba huyendo y lo sabía. Cuando estaba con él todas mis ideas se desacomodaban, era como si me gus… No Sungmin, eso no. Era el nuevo médico y sí, era atractivo –mucho–, pero eso no cambiaba las cosas. Quería llegar a conocerlo más y ser amigos, eso era todo.
Para tratar de alejar de mi mente esos pensamientos tontos, me concentré en la tarea por la cual estábamos allí en primer lugar: buscar las llaves. Ciertamente no me apetecía quedarme mucho más tiempo del necesario en ese lugar, me daba escalofríos.
Miré por todos lados hasta que las encontré. Estaban en uno de los estantes superiores y me maldije por haber heredado la altura de mi madre y no la de mi padre; no las alcanzaba. Lo intenté saltando, pero tampoco fue de mucha ayuda y no había ninguna silla alrededor sobre la cual subirme; tampoco me arriesgaría a escalar por el estante, así que no me quedaba más remedio que pedirle ayuda a Kyuhyun, por lo que me dirigí nuevamente hacia donde lo había dejado.
Lo encontré sentado tras el escritorio sumido en sus pensamientos y debido a esto no se dio cuenta de que me había acercado. Cuando le estaba por decir que necesitaba su ayuda, me pareció oírlo hablar.
—Ahra… —susurró, o suspiró… no supe cual de las dos, pero su expresión triste al pronunciar ese nombre hizo que se me apretara el corazón.
¿Quién sería esa Ahra? Por la manera en que lo había dicho, seguramente sería alguien cercano a él. No quería inmiscuirme en sus asuntos, pero no pude evitar preguntar.
—¿Quién es Ahra? —y me incliné de manera que pudiese mirarlo a la cara.
Por su expresión de sorpresa, aún no había notado que me encontraba junto a él, y creo que hasta se puso un poco nervioso.
—No es nadie. ¿Las encontraste? —preguntó rápido y volví a acordarme de la razón por la que me había acercado a él.
—¡Ah! Sí… pero no las alcanzo… —dije mirando hacia un costado. No me hacía mucha gracia pedirle ayuda para algo como eso y cuando lo volví a mirar, me levantó una ceja.
—¡No es mi culpa ser bajito! —le solté y me dí media vuelta para marcar el camino hacia donde estaban las benditas llaves.
—Pero si no dije nada… —replicó pero de todas maneras pude sentir el tono de burla en su voz. Estaba a punto de voltearme para decirle que me dejara en paz, cuando la luz se fue. Eso era el colmo.
—Doctor Cho Kyuhyun… ¡esto no es gracioso! —le recriminé. Estaba comenzando a alterarme. Ese lugar de verdad que no me gustaba ni un poquito y al otro se le ocurría ponerse a hacer bromitas.
—Yo no he sido… —contestó, y por el tono de su voz, supe que no mentía.
Demonios.

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
¿Esto era una broma? Si lo era no me parecía muy divertida, menos si al mismo tiempo trababan la puerta. En serio, no era divertido.
− La puerta no se puede abrir – le comente a SungMin cabreado. No podía ver su rostro porque recién me estaba acostumbrando a la oscuridad pero debí suponer su cara de enfado
− Ósea que…. ¿Estamos encerrados? – pregunte con miedo en su voz
− Oh gran descubrimiento – me burle lleno de sarcasmo a mi estilo
− ¿En serio no tienes nada que ver en esto?
− Oye no soy un niño para hacer este tipo de bromas – me defendí muy enojado – y será mejor que vayamos por la puta llave que a eso vinimos primero que todo y luego vemos como salir
− Está bien – acepto
Si yo apenas y estaba acostumbrándome a la oscuridad, SungMin no tenía ni idea de donde iba. Al menos yo ya podía visualizar su silueta pero él estaba con sus manos en el aire moviéndolas para “tocar” algo inexistente.
Suspire y decidí ayudarlo un poco, no porque me causara lo que llaman “lastima” ni esas cursilerías, era porque en serio, no tenia paciencia en ese momento.
− Toma mi mano – le dije y por su demora, supuse no estaba muy convencido – vamos, tu sabes el lugar y yo puedo ver mejor que tu, así llegaremos más rápido – explique
Finalmente su mano tomo la mía y ambos comenzamos a caminar juntos. Su mano era pequeña y cálida, sentí por primera vez esa sensación de proteger a alguien. Con buenas indicaciones por parte del bajito llegamos al dichoso lugar, aun así era difícil poder saber con exactitud donde se encontraban las llaves, si tan solo trajésemos con nosotros un celular, pero el mío obviamente estaba en mi casillero porque no me era permitido llevarlo mientras atendía y SungMin realmente no se sus razones.
Solté a SungMin, para poder tantear la zona donde supuestamente estaba la llave, pero error. Habian cajas que al parecer no habían sido bien puestas en su sitio y apenas las toque se fueron de lleno contra nosotros. Fue un acto reflejo pero en el momento que sentí que se venían las cajas a nosotros, rodee con mi cuerpo el de SungMin en el suelo y sentí el peso de las cajas golpear mi espalda. Fue imposible no dejar escapar un quejido de dolor.
− ¡KyuHyun! – exclamo con voz preocupada
Tuve que tomarme unos segundos para visualizar bien donde estaba. Entonces mis ojos se toparon con los de SungMin, esos ojos llenos de preocupación, que increíblemente brillaban en la oscuridad como las estrellas. No le tome importancia a nuestra posición, la cual era bastante comprometedora si contamos con que yo estaba encima de él con los brazos rodeando su cuerpo y nuestros rostros a pocos centímetros. Solo me importaban sus ojos, las cuales no podía dejar de mirar.
− Estoy…. Bien – logre auricular perdido en sus ojos marrones
− La puerta no se puede abrir – le comente a SungMin cabreado. No podía ver su rostro porque recién me estaba acostumbrando a la oscuridad pero debí suponer su cara de enfado
− Ósea que…. ¿Estamos encerrados? – pregunte con miedo en su voz
− Oh gran descubrimiento – me burle lleno de sarcasmo a mi estilo
− ¿En serio no tienes nada que ver en esto?
− Oye no soy un niño para hacer este tipo de bromas – me defendí muy enojado – y será mejor que vayamos por la puta llave que a eso vinimos primero que todo y luego vemos como salir
− Está bien – acepto
Si yo apenas y estaba acostumbrándome a la oscuridad, SungMin no tenía ni idea de donde iba. Al menos yo ya podía visualizar su silueta pero él estaba con sus manos en el aire moviéndolas para “tocar” algo inexistente.
Suspire y decidí ayudarlo un poco, no porque me causara lo que llaman “lastima” ni esas cursilerías, era porque en serio, no tenia paciencia en ese momento.
− Toma mi mano – le dije y por su demora, supuse no estaba muy convencido – vamos, tu sabes el lugar y yo puedo ver mejor que tu, así llegaremos más rápido – explique
Finalmente su mano tomo la mía y ambos comenzamos a caminar juntos. Su mano era pequeña y cálida, sentí por primera vez esa sensación de proteger a alguien. Con buenas indicaciones por parte del bajito llegamos al dichoso lugar, aun así era difícil poder saber con exactitud donde se encontraban las llaves, si tan solo trajésemos con nosotros un celular, pero el mío obviamente estaba en mi casillero porque no me era permitido llevarlo mientras atendía y SungMin realmente no se sus razones.
Solté a SungMin, para poder tantear la zona donde supuestamente estaba la llave, pero error. Habian cajas que al parecer no habían sido bien puestas en su sitio y apenas las toque se fueron de lleno contra nosotros. Fue un acto reflejo pero en el momento que sentí que se venían las cajas a nosotros, rodee con mi cuerpo el de SungMin en el suelo y sentí el peso de las cajas golpear mi espalda. Fue imposible no dejar escapar un quejido de dolor.
− ¡KyuHyun! – exclamo con voz preocupada
Tuve que tomarme unos segundos para visualizar bien donde estaba. Entonces mis ojos se toparon con los de SungMin, esos ojos llenos de preocupación, que increíblemente brillaban en la oscuridad como las estrellas. No le tome importancia a nuestra posición, la cual era bastante comprometedora si contamos con que yo estaba encima de él con los brazos rodeando su cuerpo y nuestros rostros a pocos centímetros. Solo me importaban sus ojos, las cuales no podía dejar de mirar.
− Estoy…. Bien – logre auricular perdido en sus ojos marrones

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
Aún no terminaba de recuperarme del momento en que tomó mi mano cuando sentí movimiento por encima de nosotros. Miré hacia arriba y antes de que pudiera reaccionar, los brazos de Kyuhyun me rodearon, precipitándonos ambos contra el piso.
Las cajas cayeron sobre nosotros, pero no sentí nada puesto que Kyuhyun me cubrió, pero hubiese preferido que no lo hiciera cuando sentí un quejido de su parte.
—¡Kyuhyun! — exclamé con voz preocupada.
Y cuando abrió los ojos, todo se desvaneció a mi alrededor. No había cajas, no había llaves, ni cuarto de informes. Sólo estábamos él y yo… peligrosamente cerca. Tanto que podía sentir su respiración sobre mi rostro.
—Estoy…. Bien —contestó a mi exclamación anterior, y sin dejar de mirarme a los ojos. Si por mí hubiera sido, me hubiese quedado eternamente mirando aquellos ojos, pero no era bueno, sobre todo para mí ya que me estaba haciendo desear conocerlo ya no como simplemente un amigo, y eso no podía ser; además, estaba realmente preocupado por el golpe que el moreno había recibido.
Traté de incorporarme, pero eso sólo agravó la situación, ya que me hizo quedar más pegado a él. Menos mal que no había luz, sino, estaba más que seguro de que hubiera visto como me ponía de todos colores.
Kyuhyun seguía mirándome y ya me estaba poniendo nervioso. ¿Se habría dado cuenta de mis “preferencias”? Esperaba que no, pero de seguir así, no tardaría mucho en hacerlo.
—No puedes estar bien luego de ese golpe —dije removiéndome debajo de él con intenciones de levantarme, cosa que intuyó porque se incorporó quedando de rodillas en el piso. Yo hice lo mismo.
—Te dije que estoy bien —replicó, pero me encargué de hacerle notar que mentía al momento de estirar mi mano y tocarle la base del cuello. Dejó escapar una exclamación de dolor.
—Si. Veo que estás genial —dije con sarcasmo, acercándome un poco a él.
—¿Qué haces? —me preguntó alejándose de mi.
—Quiero ver cuánto daño te hiciste…
—No hace falta, además no hay luz… —contestó.
—Por eso no voy a ver, voy a tocar —y estiré mi mano hasta posarla en la base de su nuca nuevamente, esta vez recorriendo el área por completo y tratando de “ver” con los dedos.
—Se te va a hinchar un poco… —dije luego de terminar con la inspección.
—Gracias por el diagnóstico “doctor” —dijo, estoy seguro, con ánimos de molestarme, por lo que le saqué la lengua, pero por la oscuridad seguro no me vió.
Apoyé mis manos en el piso y comencé a tantear.
—¿Qué estas haciendo? —preguntó confundido.
—Busco las llaves, sino nos quedaremos acá todo el día. Deben estar por acá…
Y en eso se prendió la luz, cegándome momentáneamente y se escuchó una voz.
—¿Y qué se supone que están haciendo acá? —dijo el doctor JaeKyung, que se encontraba parado en el marco de la puerta con expresión amenazante.
Las cajas cayeron sobre nosotros, pero no sentí nada puesto que Kyuhyun me cubrió, pero hubiese preferido que no lo hiciera cuando sentí un quejido de su parte.
—¡Kyuhyun! — exclamé con voz preocupada.
Y cuando abrió los ojos, todo se desvaneció a mi alrededor. No había cajas, no había llaves, ni cuarto de informes. Sólo estábamos él y yo… peligrosamente cerca. Tanto que podía sentir su respiración sobre mi rostro.
—Estoy…. Bien —contestó a mi exclamación anterior, y sin dejar de mirarme a los ojos. Si por mí hubiera sido, me hubiese quedado eternamente mirando aquellos ojos, pero no era bueno, sobre todo para mí ya que me estaba haciendo desear conocerlo ya no como simplemente un amigo, y eso no podía ser; además, estaba realmente preocupado por el golpe que el moreno había recibido.
Traté de incorporarme, pero eso sólo agravó la situación, ya que me hizo quedar más pegado a él. Menos mal que no había luz, sino, estaba más que seguro de que hubiera visto como me ponía de todos colores.
Kyuhyun seguía mirándome y ya me estaba poniendo nervioso. ¿Se habría dado cuenta de mis “preferencias”? Esperaba que no, pero de seguir así, no tardaría mucho en hacerlo.
—No puedes estar bien luego de ese golpe —dije removiéndome debajo de él con intenciones de levantarme, cosa que intuyó porque se incorporó quedando de rodillas en el piso. Yo hice lo mismo.
—Te dije que estoy bien —replicó, pero me encargué de hacerle notar que mentía al momento de estirar mi mano y tocarle la base del cuello. Dejó escapar una exclamación de dolor.
—Si. Veo que estás genial —dije con sarcasmo, acercándome un poco a él.
—¿Qué haces? —me preguntó alejándose de mi.
—Quiero ver cuánto daño te hiciste…
—No hace falta, además no hay luz… —contestó.
—Por eso no voy a ver, voy a tocar —y estiré mi mano hasta posarla en la base de su nuca nuevamente, esta vez recorriendo el área por completo y tratando de “ver” con los dedos.
—Se te va a hinchar un poco… —dije luego de terminar con la inspección.
—Gracias por el diagnóstico “doctor” —dijo, estoy seguro, con ánimos de molestarme, por lo que le saqué la lengua, pero por la oscuridad seguro no me vió.
Apoyé mis manos en el piso y comencé a tantear.
—¿Qué estas haciendo? —preguntó confundido.
—Busco las llaves, sino nos quedaremos acá todo el día. Deben estar por acá…
Y en eso se prendió la luz, cegándome momentáneamente y se escuchó una voz.
—¿Y qué se supone que están haciendo acá? —dijo el doctor JaeKyung, que se encontraba parado en el marco de la puerta con expresión amenazante.

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
Sus dedos… sus tibios dedos hacían que mi cuerpo se tensara por completo. Era difícil mantener una postura intachable mientras él se las daba de “doctor”. Odiaba el contacto físico con las personas que no conocía, pero SungMin, el parecía en dos días, más cercano que cualquier otro amigo de los pocos que tenia.
Fue un alivio que no siguiera con eso y comenzara a poner atención a lo realmente importante, las llaves. Pero no paso ni un segundo cuando la luz llego a nosotros. Aunque la luz no tuviese tanta potencia, pasar de no tener nada a toda, ciertamente era incomodo para los ojos. Por lo mismo tuve que subir mi brazo derecho a la altura de mis ojos para que no me molestase tanto y se acostumbrara a ella. También debería acostumbrarme a la voz de “cierto” personaje del hospital ¿Por qué de todos tenía que ser él quien nos encontrara?
− Hice una pregunta – dijo con voz apática acercándose hacia nosotros. Yo me apresure en levantarme aunque al ponerme recto sentí una punzada en todo mi cuerpo. No pude evitar poner una mueca de dolor
− ¿Te pasa algo Cho? – pregunto aunque su voz no parecía en nada preocupada
− Nada de gran importancia – respondí arisco
− Nosotros buscábamos las llaves que se le quedaron a mi padre pero de pronto se cortó la luz y no podíamos salir – explico SungMin. Obviamente con intención de apaciguar los ánimos entre nosotros dos.
− ¿Y las llaves? – cuestiono con sonrisa burlesca
− Oh – SungMin quien aun se encontraba en el piso desvió su mirada hacia abajo y allí en el piso estaban las dichosas llaves
− Deberías llevárselas a tu padre lo más pronto posible y tu Cho creo que acaba de comenzar tu turno nuevamente – dijo el doctor JaeKyung
Solo lo mire con desprecio y me acerque a SungMin ayudándole a pararse. Una última mirada y sin soltarle del brazo camine con SungMin hacia la salida. Me aleje lo más pronto posible de él. Me daba mala espina, de hecho desde un comienzo sentí esa aura negra rodearle. Y por una extraña razón, siento que buscase mi odio.
− Ya puedes soltarme… - murmuro SungMin y recién allí caí en cuenta que seguía sosteniéndole del brazo
− Perdón… - dije soltándolo de prisa. Ahora que había luz, podía ver a la perfección su rostro sin perderme de ese sonrojo que ya parecía característico en las mejillas del bajito
− Creo que debería hacer lo que dijo el doctor JaeKyung
− Claro, vamos, me queda de paso
El silencio nos acompaño durante todo el trayecto hasta el ascensor e incluso seguiría en ese mismo. Algo en SungMin parecía alejarlo de mí, era una especie de barrera que el mismo había impuesto. Lo que me estaba fastidiando en mi plan de conseguir sus llaves. Había visto que la había echado a su bolsillo izquierdo ¿Pero como quitársela? Si me acercaba demasiado el pondría esa barrera y buscaría por todos los medios de alejarme.
¿Cómo KyuHyun? ¿Cómo quitarles las llaves?
Fue un alivio que no siguiera con eso y comenzara a poner atención a lo realmente importante, las llaves. Pero no paso ni un segundo cuando la luz llego a nosotros. Aunque la luz no tuviese tanta potencia, pasar de no tener nada a toda, ciertamente era incomodo para los ojos. Por lo mismo tuve que subir mi brazo derecho a la altura de mis ojos para que no me molestase tanto y se acostumbrara a ella. También debería acostumbrarme a la voz de “cierto” personaje del hospital ¿Por qué de todos tenía que ser él quien nos encontrara?
− Hice una pregunta – dijo con voz apática acercándose hacia nosotros. Yo me apresure en levantarme aunque al ponerme recto sentí una punzada en todo mi cuerpo. No pude evitar poner una mueca de dolor
− ¿Te pasa algo Cho? – pregunto aunque su voz no parecía en nada preocupada
− Nada de gran importancia – respondí arisco
− Nosotros buscábamos las llaves que se le quedaron a mi padre pero de pronto se cortó la luz y no podíamos salir – explico SungMin. Obviamente con intención de apaciguar los ánimos entre nosotros dos.
− ¿Y las llaves? – cuestiono con sonrisa burlesca
− Oh – SungMin quien aun se encontraba en el piso desvió su mirada hacia abajo y allí en el piso estaban las dichosas llaves
− Deberías llevárselas a tu padre lo más pronto posible y tu Cho creo que acaba de comenzar tu turno nuevamente – dijo el doctor JaeKyung
Solo lo mire con desprecio y me acerque a SungMin ayudándole a pararse. Una última mirada y sin soltarle del brazo camine con SungMin hacia la salida. Me aleje lo más pronto posible de él. Me daba mala espina, de hecho desde un comienzo sentí esa aura negra rodearle. Y por una extraña razón, siento que buscase mi odio.
− Ya puedes soltarme… - murmuro SungMin y recién allí caí en cuenta que seguía sosteniéndole del brazo
− Perdón… - dije soltándolo de prisa. Ahora que había luz, podía ver a la perfección su rostro sin perderme de ese sonrojo que ya parecía característico en las mejillas del bajito
− Creo que debería hacer lo que dijo el doctor JaeKyung
− Claro, vamos, me queda de paso
El silencio nos acompaño durante todo el trayecto hasta el ascensor e incluso seguiría en ese mismo. Algo en SungMin parecía alejarlo de mí, era una especie de barrera que el mismo había impuesto. Lo que me estaba fastidiando en mi plan de conseguir sus llaves. Había visto que la había echado a su bolsillo izquierdo ¿Pero como quitársela? Si me acercaba demasiado el pondría esa barrera y buscaría por todos los medios de alejarme.
¿Cómo KyuHyun? ¿Cómo quitarles las llaves?

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
—Claro, vamos, me queda de paso —me dijo, y realmente deseé que no lo hiciera.
El tenerlo cerca me estaba afectando en demasía; tenía que alejarme, pero obviamente tampoco quería quedarme ahí junto con ese hombre, así que simplemente seguí a Kyuhyun, quien marcaba el paso hasta el ascensor, en el cual ingresamos.
Nos sumimos en el silencio, puesto que ninguno de los dos parecía dispuesto a hablar y de esa manera seguimos hasta llegar al piso donde se encontraba la oficina de mi padre. Las puertas del ascensor se abrieron.
—Bueno, acá me bajo. Espero verte pronto… —y cuando me disponía a salir, sentí nuevamente su mano aferrando la mía.
Me dí media vuelta y lo miré, esperando que me dijera algo, por que eso sucede generalmente: cuando alguien te impide que te vayas es porque aún tiene algo que decirte, y por un momento temí que aquello que me quisiera decir tuviese que ver con mis reacciones frente a él.
—¿Q-qué sucede? —pregunté entre expectante y ansioso.
—Nada… no es nada —dijo, dudando—. Que tengas un buen día.
Me soltó y vi cómo se cerraban las puertas, separándonos, y en su rostro una expresión que no alcancé a discernir.
Eso había sido raro, pero no dejé que siguiera molestándome; en cambio, me dirigí a la oficina de mi padre, a quien le entregué las llaves. Para ser un pequeño manojo de plaquitas de metal, me habían causado demasiados problemas.
En vez de tomar el ascensor, bajé por las escaleras ya que sólo eran tres pisos. Al llegar a la planta baja, tomé el pasillo que dirigía a la recepción, pasando por la puerta del cuarto de informes y una voz me detuvo.
—Sungmin-sshi —y al voltearme, me encontré nuevamente con el rostro del Doctor JaeKyung, que se encontraba asomándose desde el cuarto y me hacía señas de que me acercara.
Realmente no quería hacerlo, si por mi fuera, me mantendría lo más lejos posible de ese hombre, pero no podía ser tan maleducado como para dejarlo plantado ahí. Me acerqué con paso tímido.
—¿Sí? —pregunté.
—Necesito tu ayuda unos momentos —dijo mientras abría la puerta por completo, invitándome a pasar. Mi reticencia debió ser bastante notoria, puesto que volvió a hablar—. Sólo serán unos minutos.
Lo miré durante unos segundos e ingresé al cuarto, escuchando como se cerraba la puerta tras de mí.

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
Estuve sumergido en mis propios pensamientos durante todo el viaje. Mi mente solo pensaba una cosa y eso era; llaves. Un erro de mi parte, puesto que cuando las puertas se abrieron, ya habíamos llegado al tercer piso. Pensé “Genial KyuHyun, cada día te haces más idiota” Y es que nuevamente, me había pasado de piso. Y segundo, había desaprovechado la oportunidad de maquinar un plan para quitarle las llaves.
Sus pasos fuera del ascensor me avisaron que mi presa se alejaba, entonces, sin darme cuenta ya le tenía agarrado de la mano.
— ¿Q-qué sucede? —pregunto medio ansioso.
—Nada… no es nada —dije. ¿Titubeo? Maldición, no podía delatarme así— Que tengas un buen día – finalice y lo solté.
Necesitaba aclarar mis ideas bien, por lo mismo, decidí que era mejor no actuar ahora. Si las cosas se harían, se harían bien hechas, por eso, desistí de la improvisación.
De vuelta al trabajo, todo volvió a la normalidad en mi vida. Volví a mi papel de siempre, el del médico residente con personalidad intachable. No es que fuese una careta inventada por mí, ese era yo, pero de cierto modo, con SungMin, todo aquello se desvanecía y me volvía un hombre tan ¿Normal?
Eran casi las nueve de la noche, cuando mi día finalizo. Estaba algo cansado, puesto que aun no me tocaba un turno, lo que conllevaba a estar prácticamente casi todo el día en el hospital. Me senté en una banca que estaba frente a los casilleros y me quede ahí, con los ojos cerrados, disfrutando de la tranquilidad y sobre todo, de estar sentado. Sin darme cuenta, alguien había entrado y solo me entero cuando aquellos pies llegan a mi lado y el sujeto se sienta.
− ¿Cansado Doctor? – abro mis ojos inmediatamente al percibir aquella voz.
− Director – dije. Trate de que mi odio no sobrepasase más allá de mis pensamientos.
− No habíamos tenido oportunidad de hablar desde que comenzó a trabajar aquí – comento sonriendo cansadamente
− Debió llamarme y hubiese ido a su oficina, no tenía que venir aquí
¿Cómo estuvo mi actuación? Los deseos de venganza cambian tanto a una persona, que incluso a veces, no me reconozco. Ser tan hipócrita, definitivamente, no era yo.
− KyuHyun, no tiene porque ser tan formal conmigo, quizás no me eh explicado bien, pero usted conoce a mi hijo ¿no?
− S…si – respondí, no entendiendo realmente a donde iba esta conversación
− Mi hijo digamos que es un hombre… que no es de muchos amigos y no sale mucho a divertirse, el tiene una vida más bien tranquila
− Perdón señor pero no entiendo lo que me quiere decir – le interrumpí
− Usted es joven doctor KyuHyun, es un hombre de mundo, un hombre interesante y buen partido para las chicas, seria agradable que usted y mi hijo tuviesen una relación más estrecha que de solo conocidos ¿Aceptaría comer el sábado con mi familia KyuHyun?
Stop ¿Había escuchado bien? ¿El señor ChunHwan quería que yo y su hijo fuésemos amigos?
¿Por qué?
¿Por qué?
No, era imposible entender a ese hombre, pero de cierto modo, no era tan malo. Si lo pensaba fríamente, ser amigo de SungMin solo me traería buena suerte, podría ganarme la confianza del viejo ChunHwa y mi venganza estaría mucho más cerca de lo que había pensado en un comienzo. Además estaba la comida del sábado en su casa. Algo me decía que podría conseguir esas llaves más fácilmente, hoy era mi día de suerte.
− Sería un honor comer junto a su familia director – dije sonriendo falsamente.
− Entonces, nos vemos el sábado – dijo parándose y dirigiéndose hacia la puerta
− Allí estaré – dije antes de que lo perdiese de vista
Sus pasos fuera del ascensor me avisaron que mi presa se alejaba, entonces, sin darme cuenta ya le tenía agarrado de la mano.
— ¿Q-qué sucede? —pregunto medio ansioso.
—Nada… no es nada —dije. ¿Titubeo? Maldición, no podía delatarme así— Que tengas un buen día – finalice y lo solté.
Necesitaba aclarar mis ideas bien, por lo mismo, decidí que era mejor no actuar ahora. Si las cosas se harían, se harían bien hechas, por eso, desistí de la improvisación.
De vuelta al trabajo, todo volvió a la normalidad en mi vida. Volví a mi papel de siempre, el del médico residente con personalidad intachable. No es que fuese una careta inventada por mí, ese era yo, pero de cierto modo, con SungMin, todo aquello se desvanecía y me volvía un hombre tan ¿Normal?
Eran casi las nueve de la noche, cuando mi día finalizo. Estaba algo cansado, puesto que aun no me tocaba un turno, lo que conllevaba a estar prácticamente casi todo el día en el hospital. Me senté en una banca que estaba frente a los casilleros y me quede ahí, con los ojos cerrados, disfrutando de la tranquilidad y sobre todo, de estar sentado. Sin darme cuenta, alguien había entrado y solo me entero cuando aquellos pies llegan a mi lado y el sujeto se sienta.
− ¿Cansado Doctor? – abro mis ojos inmediatamente al percibir aquella voz.
− Director – dije. Trate de que mi odio no sobrepasase más allá de mis pensamientos.
− No habíamos tenido oportunidad de hablar desde que comenzó a trabajar aquí – comento sonriendo cansadamente
− Debió llamarme y hubiese ido a su oficina, no tenía que venir aquí
¿Cómo estuvo mi actuación? Los deseos de venganza cambian tanto a una persona, que incluso a veces, no me reconozco. Ser tan hipócrita, definitivamente, no era yo.
− KyuHyun, no tiene porque ser tan formal conmigo, quizás no me eh explicado bien, pero usted conoce a mi hijo ¿no?
− S…si – respondí, no entendiendo realmente a donde iba esta conversación
− Mi hijo digamos que es un hombre… que no es de muchos amigos y no sale mucho a divertirse, el tiene una vida más bien tranquila
− Perdón señor pero no entiendo lo que me quiere decir – le interrumpí
− Usted es joven doctor KyuHyun, es un hombre de mundo, un hombre interesante y buen partido para las chicas, seria agradable que usted y mi hijo tuviesen una relación más estrecha que de solo conocidos ¿Aceptaría comer el sábado con mi familia KyuHyun?
Stop ¿Había escuchado bien? ¿El señor ChunHwan quería que yo y su hijo fuésemos amigos?
¿Por qué?
¿Por qué?
No, era imposible entender a ese hombre, pero de cierto modo, no era tan malo. Si lo pensaba fríamente, ser amigo de SungMin solo me traería buena suerte, podría ganarme la confianza del viejo ChunHwa y mi venganza estaría mucho más cerca de lo que había pensado en un comienzo. Además estaba la comida del sábado en su casa. Algo me decía que podría conseguir esas llaves más fácilmente, hoy era mi día de suerte.
− Sería un honor comer junto a su familia director – dije sonriendo falsamente.
− Entonces, nos vemos el sábado – dijo parándose y dirigiéndose hacia la puerta
− Allí estaré – dije antes de que lo perdiese de vista

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Inscrita/o el: 21/01/2009
Re: [KyuMin] Invisible Ties
Sentí la puerta cerrarse tras de mí y me recorrió una sensación de peligro que nunca antes había sentido. Me volteé hacia el doctor y otra vez me miraba con esos ojos negros. La verdad no era para nada agradable. Lo mejor sería terminar rápido con ese asunto e irme de allí cuanto antes.
—¿En… en qué lo puedo ayudar? —pregunté, tratando de que la ansiedad no se notara en mi voz, pero fallando talmente.
—Necesito que me alcances una de las cajas de ahí arriba —dijo señalándome una de los estantes más pegados a la pared, el último del costado derecho—. Por más que intente, con la escalera no llego a alcanzarlo y soy demasiado pesado como para subirme, y como justo te ví pasar…
—Oh… Está bien, lo intentaré —dije mientras subía por la escalera. Él siguió hablando.
—Veo que últimamente andas muy pegado con ese nuevo médico… ¿cómo se llamaba…?
—Cho Kyuhyun —completé, viendo que no podía recordar el nombre del moreno.
Por un lado me molestó que no lo recordara; supuestamente era el jefe del área donde Kyuhyun estaba asignado, por lo que debería saberlo, pero al mismo tiempo, era mejor que el nuevo doctor pasara desapercibido, sobretodo ante los ojos del doctor JaeKyung.
—Bueno, no se si pegado, pero nos hemos topado bastante seguido —dije a la vez que llegaba casi al último escalón—. ¿Qué caja es la que necesita?
—La número 735 —dijo alto, para que alcanzara a escucharlo.
Miré sobre el estante y no la ví, por lo que tuve que empezar a mover cajas de aquí para allá hasta dar con la indicada. En efecto, era la que estaba más alejada. No me quedó otra alternativa más que treparme sobre el estante.
Como las cajas se encontraban encima del mismo, no tenía otro estante arriba que limitara mis movimientos, por lo que luego de correr unas de las cajas, pude subirme. Agarré la que tenía el número que me había dicho el doctor y se la alcancé.
Me quedé arriba esperando a que el doctor Lee sacara el archivo que necesitaba y algo llamó mi atención. Era la caja número 731, y dentro de ella había muchas carpetas con nombres –así como en las demás–, pero un nombre en particular llamó mi atención.
Cho Ahra.
Si no estaba equivocado, me parecía haber oído a Kyuhyun susurrar ese nombre. ¿Se trataría de la misma persona? Era muy poco probable, pero no perdía nada con echarle un vistazo.
—¿Pasa algo? —preguntó el Doctor Lee con el ceño fruncido, sacándome de mis cavilaciones.
—No, nada —contesté mientras recibía la caja de manos del doctor y la volvía a poner en su lugar.
Él bajó de la escalera, y luego de que terminé de acomodar, me volteé y extendí un pie para tantear dónde se encontraba la escalera. Al encontrarlo, extendí el otro pie con intención de ubicarlo también sobre un peldaño, pero mi celular comenzó a sonar, sorprendiéndome y haciéndome perder el equilibrio.
Luego, todo se volvió negro.

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
Estaba arreglado y todo. Había terminado mi jornada en el hospital y debía volver a casa. Eso era lo que pensaba cuando veo que el doctor JaeKyung llevaba en brazos a SungMin. Me entro la curiosidad debido a que SungMin parecía por lo que poco que vi, inconsciente. No es que realmente me importase, pero verlo inconsciente en los brazos de ese sujeto, era digno de investigar.
Me apresure a desviar mis pasos con mi mochila en mis hombros y seguí el mismo recorrido que ellos habían hecho, atravesé toda la planta hasta cruzar un largo pasillo de paredes de vidrios de forma convexa que conectaba un edificio con el otro. Era el edificio B, de área de tratamiento y observación, como también contaba con la farmacia, el banco de sangre y consultas de los médicos. No estaba muy familiarizado con el edificio, puesto que me había especializado en cirugía y por eso me habían asignado en el otro edificio.
Mis pasos se detuvieron recién cuando los vi entrar a la sala de observación. Me quede espiando como si estuviese haciendo algo malo afuera de la puerta, mantenía medio cuerpo en la pared y la otra estaba observando lo que pasaba dentro. El doctor Jaekyung recostó a SungMin en una camilla, la primera puesto que la otras dos estaban ocupadas cada una separadas por una cortina color celeste.
SungMin seguía recostado aun con los ojos cerrados, mientras que el doctor simpático parecía saber bien la causa ya que no estaba alterado y todo lo hacía a su tiempo sin apurarse. Le reviso varias veces la cabeza para luego bañar un algodón con alcohol. Diagnostico final, un golpe en la cabeza. No era difícil de adivinar.
No aguante y entre. El doctor JaeKyung sintió mi presencia de inmediato y se volteo a verme mientras se encontraba al lado de SungMin en la camilla.
− ¿No deberías haberte ido ya? – cuestiono con voz autoritaria. ¿Por qué cada vez que me encontraba con él debía respirar hondo?
− ¿Qué le paso? – respondí con otra pregunta. El desvió su mirada por unos segundos hacia SungMin y me volvió a mirar
− Se cayó desde una buena altura – contesto agrio. Su respuesta, ocasiono que mis interrogantes aumentaran aun más. Abrí la boca para volver a formular una pregunta pero él me interrumpió
− Tener un doctor personal, SungMin debió sacarse la lotería – dijo con sarcasmo sonriendo con autosuficiencia. Luego se largo dejándome a mí a su cuidado
Lo vi pasar por mi lado hasta que cuando ya se había ido, me acerque a SungMin. Tome una silla que estaba cerca y me senté, esperando a que se dignara a despertar. No quería utilizar el método que segundos antes utilizaría el doctor JaeKyung, el de volverle la conciencia a través del alcohol. Esta vez, optaría por lo medicina natural.
Me quede observándolo detenidamente, no tenía nada mejor que hacer en ese momento, estaba claro. Sus ojos que reposaban con una tranquilidad embellecida, su nariz, sus labios…
¿Sus labios?
Menee la cabeza para disipar aquel pensamiento. Debia estar muy cansado para determe a mirar esa zona. Nunca antes había observado con tanto esmero los labios de un hombre, es porque vamos, eran hombres, no me interesaban. Pero también hay que admitir que SungMin tiene rasgos femeninos, como aquellos labios rosados con forma…
¿Labios rosados?
Otra vez con mis pensamientos ridículos. Decidi mejor mirar la sala. Veamos… Paredes blancas, paredes blancas…
Mis ojos me traicionaron de pronto, mi cuerpo se encontraba muy cansado después de un día agitado. No me di cuenta como ni en qué momento mi cabeza fue a dar hacia el rincón de la camilla el hueco que no ocupaba SungMin con su cuerpo y mis ojos se habían cerrado por completo.
Me apresure a desviar mis pasos con mi mochila en mis hombros y seguí el mismo recorrido que ellos habían hecho, atravesé toda la planta hasta cruzar un largo pasillo de paredes de vidrios de forma convexa que conectaba un edificio con el otro. Era el edificio B, de área de tratamiento y observación, como también contaba con la farmacia, el banco de sangre y consultas de los médicos. No estaba muy familiarizado con el edificio, puesto que me había especializado en cirugía y por eso me habían asignado en el otro edificio.
Mis pasos se detuvieron recién cuando los vi entrar a la sala de observación. Me quede espiando como si estuviese haciendo algo malo afuera de la puerta, mantenía medio cuerpo en la pared y la otra estaba observando lo que pasaba dentro. El doctor Jaekyung recostó a SungMin en una camilla, la primera puesto que la otras dos estaban ocupadas cada una separadas por una cortina color celeste.
SungMin seguía recostado aun con los ojos cerrados, mientras que el doctor simpático parecía saber bien la causa ya que no estaba alterado y todo lo hacía a su tiempo sin apurarse. Le reviso varias veces la cabeza para luego bañar un algodón con alcohol. Diagnostico final, un golpe en la cabeza. No era difícil de adivinar.
No aguante y entre. El doctor JaeKyung sintió mi presencia de inmediato y se volteo a verme mientras se encontraba al lado de SungMin en la camilla.
− ¿No deberías haberte ido ya? – cuestiono con voz autoritaria. ¿Por qué cada vez que me encontraba con él debía respirar hondo?
− ¿Qué le paso? – respondí con otra pregunta. El desvió su mirada por unos segundos hacia SungMin y me volvió a mirar
− Se cayó desde una buena altura – contesto agrio. Su respuesta, ocasiono que mis interrogantes aumentaran aun más. Abrí la boca para volver a formular una pregunta pero él me interrumpió
− Tener un doctor personal, SungMin debió sacarse la lotería – dijo con sarcasmo sonriendo con autosuficiencia. Luego se largo dejándome a mí a su cuidado
Lo vi pasar por mi lado hasta que cuando ya se había ido, me acerque a SungMin. Tome una silla que estaba cerca y me senté, esperando a que se dignara a despertar. No quería utilizar el método que segundos antes utilizaría el doctor JaeKyung, el de volverle la conciencia a través del alcohol. Esta vez, optaría por lo medicina natural.
Me quede observándolo detenidamente, no tenía nada mejor que hacer en ese momento, estaba claro. Sus ojos que reposaban con una tranquilidad embellecida, su nariz, sus labios…
¿Sus labios?
Menee la cabeza para disipar aquel pensamiento. Debia estar muy cansado para determe a mirar esa zona. Nunca antes había observado con tanto esmero los labios de un hombre, es porque vamos, eran hombres, no me interesaban. Pero también hay que admitir que SungMin tiene rasgos femeninos, como aquellos labios rosados con forma…
¿Labios rosados?
Otra vez con mis pensamientos ridículos. Decidi mejor mirar la sala. Veamos… Paredes blancas, paredes blancas…
Mis ojos me traicionaron de pronto, mi cuerpo se encontraba muy cansado después de un día agitado. No me di cuenta como ni en qué momento mi cabeza fue a dar hacia el rincón de la camilla el hueco que no ocupaba SungMin con su cuerpo y mis ojos se habían cerrado por completo.

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
Al despertar me sentí completamente perdido. Miré para todos lados para tratar de ubicarme y no ví mucho, pero el techo blanco y la cortina a mi izquierda me dieron las pistas necesarias: estaba aún en el hospital. En ese instante, los sucesos de momentos atrás (¿Horas? ¿Minutos?), volvieron a mí junto con el dolor en la parte trasera de mi cabeza.
Seguí observando a mi alrededor y al girar mi cabeza hacia la derecha me encontré con el pacífico rostro de Kyuhyun a pocos centímetros del mío. Dormía plácidamente, con su mochila aún sobre su hombro y deduje que no había tenido la más mínima intención de quedarse dormido
Quise verificar la hora pero no solía llevar reloj y el de la sala estaba en una de las paredes que no alcanzaba a ver gracias a la cortina. Mi celular también debía estar junto con el resto de mis cosas en mi auto.
Suspiré y volví a mirar a Kyuhyun.
Se me hacía extraño verlo tan relajado. Estaba acostumbrado a verlo siempre con el ceño listo a ser fruncido y con una actitud de estar siempre alerta. Definitivamente la expresión que veía ahora le sentaba mucho mejor.
Aparté la mirada y volví a suspirar. Me lo había quedado viendo otra vez.
Era atractivo (imposible negarlo o pasarlo por alto), pero los doctores del hospital estaban fuera de mis límites, aunque mi padre se empeñara en emparejarme con cualquiera que apareciera frente a él; además, si bien no había visto a Kyuhyun coquetear con ninguna enfermera o cualquier otra chica, estaba más que claro que no le gustaban los hombres.
En parte era algo bueno, porque realmente quería que fuésemos amigos, y de esa manera, me podría evitar hacerme ilusiones vanas. A parte, no es que estuviese desesperado por encontrar a alguien.
Eso es Sungmin, esa es la actitud. Iba a lograr que fuésemos amigos, sí señor. Sólo amigos.
Me volteé a verlo nuevamente, esta vez con renovada determinación y me encontré con unos profundos ojos negros mirando directamente los míos. Sentí esa mirada intensa clavarse en lo más profundo de mi ser.
Y me sonrojé.
¡Maldición! Sungmin… ¡eres un debilucho!

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
Me había quedado profundamente dormido en un momento debido al cansancio, pero era una persona con un sueño muy ligero, al más mínimo movimiento, mis sueños podían interrumpirse de inmediato. Así mismo fue como, sentí movimiento en la camilla y por sobre todo, una mirada intensa en mí, había sido lo suficiente para despertarme por completo. Pero cuando abro mis ojos, SungMin no me estaba mirando, parecía estar pensando más bien en algo, a lo que segundo después, voltea a mirarme y entonces, nuestras miradas chocan.
Sus expresiones faciales de cierta forma me hacían algo de gracia. Era algo que me había detenido a pensar desde que nos conocíamos, pero siempre parecía incomodo con mi mirada, sus mejillas siempre parecían ruborizarse. Era extraño pero a la vez enternecedor. Me pare de mi silla sin desviar mi mirada de la él y su cuerpo dio un pequeño brinco, luego acerque mi rostro al suyo a pocos centímetros.
− ¿Te duele? – pregunte pasando mi mano por sobre su hombro para llegar a la parte inferior de su cabeza y ahí presionar
− Um – asintió y bajo la mirada. Creo que mi presencia no le agradaba del todo por lo que retrocedí y me puse recto
− Bueno, como tu padre es el director del hospital, sería bueno que le comentaras sobre tu accidente y que te haga unos exámenes a la cabeza para ver si tienes secuelas del golpe que a simple vista no veo, puesto que un golpe en la cabeza es bastante serio
− Como ordene doctor Cho– dijo con algo de sarcasmo para luego sonreír como siempre lo hacía.
Después de todo había quedado con las ganas de seguir durmiendo, por lo mismo, me fue imposible evitar bostezar claro está que me tape la boca con una mano y con la otra me frote los ojos. La verdad es que no estaba cansado físicamente sino emocionalmente. En tan solo un día habían sucedido tantas cosas, de las que claramente no estaba acostumbrado. Mi vida siempre había seguido un patrón, la palabra sorpresa no estaba en mi diccionario. Pero desde que conocía a SungMin, parecía que esa palabra en especial me rodeaba seguido.
− Bueno ahora que despertaste, debo irme – dije
La verdad era que solo me había quedado porque estaba preocupado de su salud, pero eso claramente no se lo diría. Ni yo tenía aun entendido porque me preocupaba tanto por él. Tenía intenciones de irme, pero cuando comencé a caminar hacia la salida, sentí el cuerpo de SungMin moverse y entonces una mano apretando mi chaqueta me impidió seguir. Me quede quieto, sin voltear, esperando que quien me había impedido irme, tomara la iniciativa.
Sus expresiones faciales de cierta forma me hacían algo de gracia. Era algo que me había detenido a pensar desde que nos conocíamos, pero siempre parecía incomodo con mi mirada, sus mejillas siempre parecían ruborizarse. Era extraño pero a la vez enternecedor. Me pare de mi silla sin desviar mi mirada de la él y su cuerpo dio un pequeño brinco, luego acerque mi rostro al suyo a pocos centímetros.
− ¿Te duele? – pregunte pasando mi mano por sobre su hombro para llegar a la parte inferior de su cabeza y ahí presionar
− Um – asintió y bajo la mirada. Creo que mi presencia no le agradaba del todo por lo que retrocedí y me puse recto
− Bueno, como tu padre es el director del hospital, sería bueno que le comentaras sobre tu accidente y que te haga unos exámenes a la cabeza para ver si tienes secuelas del golpe que a simple vista no veo, puesto que un golpe en la cabeza es bastante serio
− Como ordene doctor Cho– dijo con algo de sarcasmo para luego sonreír como siempre lo hacía.
Después de todo había quedado con las ganas de seguir durmiendo, por lo mismo, me fue imposible evitar bostezar claro está que me tape la boca con una mano y con la otra me frote los ojos. La verdad es que no estaba cansado físicamente sino emocionalmente. En tan solo un día habían sucedido tantas cosas, de las que claramente no estaba acostumbrado. Mi vida siempre había seguido un patrón, la palabra sorpresa no estaba en mi diccionario. Pero desde que conocía a SungMin, parecía que esa palabra en especial me rodeaba seguido.
− Bueno ahora que despertaste, debo irme – dije
La verdad era que solo me había quedado porque estaba preocupado de su salud, pero eso claramente no se lo diría. Ni yo tenía aun entendido porque me preocupaba tanto por él. Tenía intenciones de irme, pero cuando comencé a caminar hacia la salida, sentí el cuerpo de SungMin moverse y entonces una mano apretando mi chaqueta me impidió seguir. Me quede quieto, sin voltear, esperando que quien me había impedido irme, tomara la iniciativa.

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Re: [KyuMin] Invisible Ties
Antes que me diera cuenta, mi cuerpo había reaccionado y, sentándome en la camilla, lo agarré por la chaqueta para evitar que se fuera. Él se detuvo al instante pero no se volteó y supuse que esperaba a que hablara, el problema era que no sabía por qué lo había agarrado.
—Gra… Muchas gracias… por quedarte conmigo —dije de manera tímida.
Eso había estado bastante bien, pero sentía como que quería decirle más cosas, pero no lograba armar una frase coherente; además, aún estaba un poco ido debido al golpe.
—No tienes porqué. Hubiese hecho lo mismo por cualquier otro —contestó sin mirarme, pero si avanzar ni retirarse.
—Claro, tienes razón —dije aflojando el agarre que tenía en su ropa. Él se volteó para mirarme—. Eres un doctor después de todo —y sonreí forzadamente.
Me había sentado un poco mal ser “uno más del montón”, pero,
¿qué más podría esperar? No era como que nos conociéramos desde hace años ni nada por el estilo. Nada en mí podía llegar a ser “especial” para él.
Con una mano me quité de encima la manta que me cubría y bajé los pies de la camilla. Todo me dio vueltas pero traté de mantenerme firme. Había comenzado a ponerme los zapatos cuando escuché su voz.
—¿Qué crees que estás haciendo? —me preguntó con la mirada clavada en mis movimientos.
—Me pongo los zapatos para irme a casa —contesté, mirándolo desde abajo, con las manos aún agarrando los cordones.
—A eso me refiero. No puedes irte —dijo, o mejor dicho, ordenó.
—¿Perdón? Debo irme, aún tengo trabajo pendiente en casa.
Luego de atarme los cordones, estiré la manta de la camilla y revisé mis bolsillos en busca de las llaves del auto, las cuales extraje.
—¿Y encima piensas manejar? —dijo y… ¿era indignación lo que escuchaba en su voz?
—Así es, me encuentro en perfectas condiciones —dije, y como queriendo contradecir mis palabras el mareo volvió, causando que se me aflojaran un poco las rodillas. Por suerte recuperé rápidamente el equilibrio y rogué porque no lo hubiese notado, pero al ver su mirada reprobatoria, supe que mis ruegos no habían sido escuchados.
De repente, y para mi sorpresa, estiró su mano y me arrebató las llaves del auto.
—¡Pero qué-!
—¿Dónde vives? —preguntó serio, interrumpiendo mi exclamación.
—¿Por qué preguntas? —lo miré inseguro.
—Te llevo a tu casa.
—Gra… Muchas gracias… por quedarte conmigo —dije de manera tímida.
Eso había estado bastante bien, pero sentía como que quería decirle más cosas, pero no lograba armar una frase coherente; además, aún estaba un poco ido debido al golpe.
—No tienes porqué. Hubiese hecho lo mismo por cualquier otro —contestó sin mirarme, pero si avanzar ni retirarse.
—Claro, tienes razón —dije aflojando el agarre que tenía en su ropa. Él se volteó para mirarme—. Eres un doctor después de todo —y sonreí forzadamente.
Me había sentado un poco mal ser “uno más del montón”, pero,
¿qué más podría esperar? No era como que nos conociéramos desde hace años ni nada por el estilo. Nada en mí podía llegar a ser “especial” para él.
Con una mano me quité de encima la manta que me cubría y bajé los pies de la camilla. Todo me dio vueltas pero traté de mantenerme firme. Había comenzado a ponerme los zapatos cuando escuché su voz.
—¿Qué crees que estás haciendo? —me preguntó con la mirada clavada en mis movimientos.
—Me pongo los zapatos para irme a casa —contesté, mirándolo desde abajo, con las manos aún agarrando los cordones.
—A eso me refiero. No puedes irte —dijo, o mejor dicho, ordenó.
—¿Perdón? Debo irme, aún tengo trabajo pendiente en casa.
Luego de atarme los cordones, estiré la manta de la camilla y revisé mis bolsillos en busca de las llaves del auto, las cuales extraje.
—¿Y encima piensas manejar? —dijo y… ¿era indignación lo que escuchaba en su voz?
—Así es, me encuentro en perfectas condiciones —dije, y como queriendo contradecir mis palabras el mareo volvió, causando que se me aflojaran un poco las rodillas. Por suerte recuperé rápidamente el equilibrio y rogué porque no lo hubiese notado, pero al ver su mirada reprobatoria, supe que mis ruegos no habían sido escuchados.
De repente, y para mi sorpresa, estiró su mano y me arrebató las llaves del auto.
—¡Pero qué-!
—¿Dónde vives? —preguntó serio, interrumpiendo mi exclamación.
—¿Por qué preguntas? —lo miré inseguro.
—Te llevo a tu casa.

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