[KyuMin] Don't look away from me
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[KyuMin] Don't look away from me
Los golpes estridentes en su puerta hicieron que el agradable sueño del moreno se transformase en su peor pesadilla. Alargo su mano izquierda por debajo de las tapas hasta alcanzar el reloj despertador que por obvias razones no había sonado aun, para verificar igualmente le echo una mirada. Estaba en lo cierto, aun no era la hora de levantarse.
Claro que su querido hermano estaba empeñado en molestarlo a las seis de la mañana.
― ¡Levante ya! – exclama con voz autoritaria desde el otro extremo de la puerta
― No molestes, aun no es la hora – replico molesto el moreno
― Te levantaras ahora y punto – dijo y sus pasos se alejaron
En verdad que lo odio, pensó el moreno.
Mientras desayunaban no cruzaban ni una sola palabra. Solo se escuchaban los servicios chocar contra el plato y sus bocas masticar y tragar.
Su relación con YeSung – su hermano mayor- era rara. Cuando estaban solos no tenian mucho que decir, pero no peleaban a menudo. Con los demás, todos creían que su relación es genial, que eran de esos hermanos/amigos que se cuentan todo y se apoyan en todo momento. No es que YeSung le tuviera mala, de hecho era un muy buen hermano, el problema era él. Él y sus celos. Él y su envidia. YeSung está siempre rodeado de gente, el es el más popular de la escuela, todas las chicas mueren por que las mire, es gracioso, es deportista y KyuHyun no era nada.
― ¿Me dirás porque me levantaste temprano? – pregunto sin alterar la voz. YeSung paro de comer y lo miro directo a los ojos.
― Hoy debemos ir a recoger a nuestra tía que viene de Inglaterra ¿No lo recuerdas? – pregunto medianamente sorprendido.
― Oh… lo había olvidado – admitió.
La verdad es que había tratado de omitir todo este tiempo que llamo avisando de su visita, la idea de que tendría a la señora más “pesada” dos meses en su casa no le hacía ninguna gracia. Con pesada se refería no solamente de un humor espantoso, también era cargante, de esas que no te dejan hacer nada.
― Bueno, ya es hora de irnos, no quiero que ensucies tu hoja de vida por llegar atrasado – lo ultimo lo dijo en tono de burla. KyuHyun sonrió y se metió de un bocado lo que le quedaba de comida y se paro tomando su chaqueta y su mochila que colgaban en su silla
Y claro que YeSung llevaba razón. Cho KyuHyun siempre había mantenido impecable su hoja desde que era pequeño. Buenas calificaciones y buen comportamiento. Los colegios usualmente lo adoraban e inflaban el pecho por tenerlo entre sus estudiantes.
Ambos salieron de casa tras dejar todo con llave, pues eran los últimos en salir. Al llegar en bus al aeropuerto, su tía los abrazo con gran entusiasmo casi dejándoles sin aliento.
― Tía, podemos celebrar luego, te dejaremos en el taxi – dijo YeSung huyendo de sus brazos enormes.
― Claro, claro
KyuHyun dejo escapar un bufido. Su tía odiaba llegar y que nadie la estuviese esperando, pero bien que sabía llegar a su casa, entonces ¿Cuál era la idea de ir a buscarla? En verdad le molestaba, solo les hacía perder el tiempo.
Ambos se despidieron de ella con un beso en la mejilla que los dejo con una gran marca de labial a ambos en la mejilla derecha e izquierda respectivamente. Y luego largaron a correr para tomar el autobús que los llevase a la escuela a tiempo. Y no la contarían dos veces. Justo a tiempo, ambos estaban en la entrada del colegio, sudando y con la respiración entrecortada.
Los alumnos corrían pasando por su lado para llegar a sus salones, menos uno, un chico que reposaba su espalda en la pared que separaba el establecimiento del exterior. El amigo de YeSung, Lee SungMin.
Claro que su querido hermano estaba empeñado en molestarlo a las seis de la mañana.
― ¡Levante ya! – exclama con voz autoritaria desde el otro extremo de la puerta
― No molestes, aun no es la hora – replico molesto el moreno
― Te levantaras ahora y punto – dijo y sus pasos se alejaron
En verdad que lo odio, pensó el moreno.
Mientras desayunaban no cruzaban ni una sola palabra. Solo se escuchaban los servicios chocar contra el plato y sus bocas masticar y tragar.
Su relación con YeSung – su hermano mayor- era rara. Cuando estaban solos no tenian mucho que decir, pero no peleaban a menudo. Con los demás, todos creían que su relación es genial, que eran de esos hermanos/amigos que se cuentan todo y se apoyan en todo momento. No es que YeSung le tuviera mala, de hecho era un muy buen hermano, el problema era él. Él y sus celos. Él y su envidia. YeSung está siempre rodeado de gente, el es el más popular de la escuela, todas las chicas mueren por que las mire, es gracioso, es deportista y KyuHyun no era nada.
― ¿Me dirás porque me levantaste temprano? – pregunto sin alterar la voz. YeSung paro de comer y lo miro directo a los ojos.
― Hoy debemos ir a recoger a nuestra tía que viene de Inglaterra ¿No lo recuerdas? – pregunto medianamente sorprendido.
― Oh… lo había olvidado – admitió.
La verdad es que había tratado de omitir todo este tiempo que llamo avisando de su visita, la idea de que tendría a la señora más “pesada” dos meses en su casa no le hacía ninguna gracia. Con pesada se refería no solamente de un humor espantoso, también era cargante, de esas que no te dejan hacer nada.
― Bueno, ya es hora de irnos, no quiero que ensucies tu hoja de vida por llegar atrasado – lo ultimo lo dijo en tono de burla. KyuHyun sonrió y se metió de un bocado lo que le quedaba de comida y se paro tomando su chaqueta y su mochila que colgaban en su silla
Y claro que YeSung llevaba razón. Cho KyuHyun siempre había mantenido impecable su hoja desde que era pequeño. Buenas calificaciones y buen comportamiento. Los colegios usualmente lo adoraban e inflaban el pecho por tenerlo entre sus estudiantes.
Ambos salieron de casa tras dejar todo con llave, pues eran los últimos en salir. Al llegar en bus al aeropuerto, su tía los abrazo con gran entusiasmo casi dejándoles sin aliento.
― Tía, podemos celebrar luego, te dejaremos en el taxi – dijo YeSung huyendo de sus brazos enormes.
― Claro, claro
KyuHyun dejo escapar un bufido. Su tía odiaba llegar y que nadie la estuviese esperando, pero bien que sabía llegar a su casa, entonces ¿Cuál era la idea de ir a buscarla? En verdad le molestaba, solo les hacía perder el tiempo.
Ambos se despidieron de ella con un beso en la mejilla que los dejo con una gran marca de labial a ambos en la mejilla derecha e izquierda respectivamente. Y luego largaron a correr para tomar el autobús que los llevase a la escuela a tiempo. Y no la contarían dos veces. Justo a tiempo, ambos estaban en la entrada del colegio, sudando y con la respiración entrecortada.
Los alumnos corrían pasando por su lado para llegar a sus salones, menos uno, un chico que reposaba su espalda en la pared que separaba el establecimiento del exterior. El amigo de YeSung, Lee SungMin.

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Re: [KyuMin] Don't look away from me
No entendía cómo ni cuando, o porqué empezó a sentir aquello. Solo sabía que levantarse temprano, arreglarse mucho y poner una linda sonrisa, talvez algún día atraerían la atención del mayor. El era un chico distinto: tranquilo, tímido, aunque bromista cuando hay confianza, y sin duda tierno, muy tierno a su parecer. Con una sonrisa traviesa y personalidad de niño juguetón e inocente. Así era desde que lo conocía, cambiante, protector y muy despistado. O lo suficiente para no notar sus sentimientos.
Habían transcurrido 4 largos años desde su abrupto encuentro en las afueras de su antiguo colegio. Por tener aquel rostro tan “delicado”, siempre le molestaban y quitaban su dinero, asegurando que sus inclinaciones sexuales no eran normales. Y aunque para ese entonces nada de eso fuera cierto, nunca pudo impedir que lo golpearan solo por diversión. Eran más en numero y fuerza. Por eso nunca hizo nada, y solo evitaba encontrárselos en la escuelo, aunque por algún extraño motivo siempre acababa siendo victima de sus abusos. Alguna vez hasta le contó a su profesor, quién finalmente empeoraba todo y conseguía que lo patearan con más fuerza e ira. Ya no soportaba ese estilo de vida, teniendo que crear excusas en su casa, asegurando que fue una caída o un leve golpe que consiguió en clase de gimnasia. Estaba harto. Pero muy en el fondo sabía que eso no cambiaría, que su vida sería así, que lo pisotearían y finalmente moriría siendo nadie. Hasta que llego él.
Ese día había sido casi “bueno”, no le habían quitado su dinero para el almuerzo ni lo habían golpeado desde temprano, como solía ser cada mañana. Supo como y por donde escapar, así que solo faltaban un par de horas y sonaría la campana, indicando el final del día escolar. Nada podía salir mal. O si?
Justo en la puerta, apoyados con los brazos cruzados, 4 de sus acosadores lo esperaban con cara de pocos amigos. No pudo ni huir porque ya 3 lo tenían bien sujeto por la espalda, así que solo respiro profundo y deseo con todas sus fuerzas que fuese rápido.
Lo llevaron a un callejón a cuadras de ahí, donde tiraron sus libros, hurgaron su billetera y tocaron cuanto pudieron su cuerpo. Bufando conchudamente que eran heterosexuales.
Estaba a punto de ser violado, y por más que intentaba, no podía sacárselos de encima. Fue entonces que se escucho una voz apagada y tranquila en el inicio del callejón. Todos detuvieron sus manoseos y miraron al chico desconcertadamente.
― Deténganse –gritó
Un desconocido lo estaba defendiendo por primera vez, eso se sentía bien. Sentirse querido, protegido y cuidado… de alguna forma se sentía calido. Entonces no supo más. Todo se hizo rojo, y luego blanco, y entonces “nada”.
Despertó lentamente, sintiéndose pesado y muy adolorido. Su cabeza daba vueltas y la imagen aun era borrosa. Ahí fue que se percato de un gran detalle. Esa no era su repisa ni esas sus almohadas y menos esa su cama.
― ¿Dónde estoy?
― Estás en mi casa – contestó una voz algo conocida.
Era tonto, pero aunque se lo dijera, igual nada tenía sentido. No recordaba absolutamente nada. Se sentía frustrado.
― Y se puede saber por qué estoy en tu casa? – preguntó exasperado
― Ayer te desmayaste después de recibir un golpe en la cabeza. No podía dejarte ahí solo, verdad?
Eso lo dejo pensando. Claro que no podía dejarlo ahí tirado a merced de quién sabe que pervertido.
― Gracias – No sabía que más decir, estaba muy agradecido con ese chico, pero esos ojos penetrantes y aquella sonrisa solitaria lo atemorizaban un poco.
A los pocos segundos y luego de aquel silencio algo incomodo. Sungmin cayo en cuenta de…
― Desde ayer? – Grito muy angustiado – Mi familia debe estar muy preocupada
― No te alarmes, encontré entre tus cosas tu número de casa, los llame ayer y les dije que dormirías aquí. Igual es sábado. Tranquilo – entonces sonrió – Por cierto, soy Kim JongWoon, pero llámame Yesung.
― Gracias Ye…sung – fue así que una tímida sonrisa se dibujo en sus labios – Puedes Llamarme Sungmin.
Habían transcurrido 4 largos años desde su abrupto encuentro en las afueras de su antiguo colegio. Por tener aquel rostro tan “delicado”, siempre le molestaban y quitaban su dinero, asegurando que sus inclinaciones sexuales no eran normales. Y aunque para ese entonces nada de eso fuera cierto, nunca pudo impedir que lo golpearan solo por diversión. Eran más en numero y fuerza. Por eso nunca hizo nada, y solo evitaba encontrárselos en la escuelo, aunque por algún extraño motivo siempre acababa siendo victima de sus abusos. Alguna vez hasta le contó a su profesor, quién finalmente empeoraba todo y conseguía que lo patearan con más fuerza e ira. Ya no soportaba ese estilo de vida, teniendo que crear excusas en su casa, asegurando que fue una caída o un leve golpe que consiguió en clase de gimnasia. Estaba harto. Pero muy en el fondo sabía que eso no cambiaría, que su vida sería así, que lo pisotearían y finalmente moriría siendo nadie. Hasta que llego él.
Ese día había sido casi “bueno”, no le habían quitado su dinero para el almuerzo ni lo habían golpeado desde temprano, como solía ser cada mañana. Supo como y por donde escapar, así que solo faltaban un par de horas y sonaría la campana, indicando el final del día escolar. Nada podía salir mal. O si?
Justo en la puerta, apoyados con los brazos cruzados, 4 de sus acosadores lo esperaban con cara de pocos amigos. No pudo ni huir porque ya 3 lo tenían bien sujeto por la espalda, así que solo respiro profundo y deseo con todas sus fuerzas que fuese rápido.
Lo llevaron a un callejón a cuadras de ahí, donde tiraron sus libros, hurgaron su billetera y tocaron cuanto pudieron su cuerpo. Bufando conchudamente que eran heterosexuales.
Estaba a punto de ser violado, y por más que intentaba, no podía sacárselos de encima. Fue entonces que se escucho una voz apagada y tranquila en el inicio del callejón. Todos detuvieron sus manoseos y miraron al chico desconcertadamente.
― Deténganse –gritó
Un desconocido lo estaba defendiendo por primera vez, eso se sentía bien. Sentirse querido, protegido y cuidado… de alguna forma se sentía calido. Entonces no supo más. Todo se hizo rojo, y luego blanco, y entonces “nada”.
Despertó lentamente, sintiéndose pesado y muy adolorido. Su cabeza daba vueltas y la imagen aun era borrosa. Ahí fue que se percato de un gran detalle. Esa no era su repisa ni esas sus almohadas y menos esa su cama.
― ¿Dónde estoy?
― Estás en mi casa – contestó una voz algo conocida.
Era tonto, pero aunque se lo dijera, igual nada tenía sentido. No recordaba absolutamente nada. Se sentía frustrado.
― Y se puede saber por qué estoy en tu casa? – preguntó exasperado
― Ayer te desmayaste después de recibir un golpe en la cabeza. No podía dejarte ahí solo, verdad?
Eso lo dejo pensando. Claro que no podía dejarlo ahí tirado a merced de quién sabe que pervertido.
― Gracias – No sabía que más decir, estaba muy agradecido con ese chico, pero esos ojos penetrantes y aquella sonrisa solitaria lo atemorizaban un poco.
A los pocos segundos y luego de aquel silencio algo incomodo. Sungmin cayo en cuenta de…
― Desde ayer? – Grito muy angustiado – Mi familia debe estar muy preocupada
― No te alarmes, encontré entre tus cosas tu número de casa, los llame ayer y les dije que dormirías aquí. Igual es sábado. Tranquilo – entonces sonrió – Por cierto, soy Kim JongWoon, pero llámame Yesung.
― Gracias Ye…sung – fue así que una tímida sonrisa se dibujo en sus labios – Puedes Llamarme Sungmin.
PD: Actualize *-----* Espero les guste ~~ si es así, comenten *-* Ne? xD

Laru- Suju baby

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Re: [KyuMin] Don't look away from me
Usualmente el bajito de pelos castaños, esperaba a YeSung en la entrada del colegio. Eran compañeros de clase y los mejores amigos, siempre estaban juntos, una de las cosas por la cual KyuHyun se burlaba de su hermano mayor, era tanto que parecían una verdadera pareja. Aunque la realidad era que estaba celoso de su linda amistad. Porque desde que había entrado a la secundaria, no había hecho verdaderos amigos, los únicos que tenía no eran más que superficiales, interesados en su inteligencia u otra cosa.
― Buenos días- saludo SungMin. Más que nada el saludo iba dirigido a YeSung, pues al moreno ni lo había mirado
― Me adelantare – murmuro KyuHyun adelantándolos
― Hey, ¡KyuHyun! – exclamo YeSung pero el moreno apresuro aun mas los pasos
Para KyuHyun no era fácil estar entre esos dos. Siempre se sentía ajeno ya sea a sus conversaciones y/o opiniones. A pesar de ser un año menor, sentía que estaba diez veces más lejos de ellos. No era inmaduro, pero sus mundos eran muy distintos.
Al llegar al salón de clases, el moreno se dirigió a su puesto, al lado de la ventana que daba a las canchas. El profesor llego y todos se mantuvieron en silencio.
Desde que había conocido a SungMin, porque recordaba bien el día en el cual su hermano los presento, pensó de inmediato, que su vida estaba vacía. La amistad de SungMin y YeSung le había abierto los ojos y caer en cuenta de que su vida no era más que un libreto de alguna obra sin chiste, seguía cada párrafo sin altibajos, no había acción en su vida, aventuras, amoríos, nada.
De pronto se vio escribiendo el mismísimo nombre de SungMin en su cuaderno. Dejo el lápiz de inmediato y saco la hoja para arrugarla.
“No puedo estar pensando en el” pensó el moreno regañándose internamente.
Llegado el primer receso, uno de los chicos que se hacían llamar sus amigos se acerco a él para salir juntos al patio. Su amigo hablaba y hablaba, pero KyuHyun no le prestaba mucha atención, con suerte y había entendido algo de un partido de futbol, lo que él le desagradaba.
― Voy a comprar un jugo – aviso el moreno y su amigo asintió yéndose a sentar a un banca cercana.
KyuHyun camino a lo que era el almacén del colegio que se encontraba afuera en el patio. Bufo cuando se dio cuenta de la multitud que había empujándose por ser atendidos primero, cuando vio a alguien que conocía, cabellos castaños, baja estatura y un cuerpo frágil. El amigo de su hermano estaba en medio de todos los otros alumnos y parecía pedir auxilio para no ser aplastado.
Ante aquella escena, sonrio divertido. Se acerco lentamente y comenzó a escabullirse entre la gente, era lo bueno de ser alto, pensaba KyuHyun.
Finalmente llego al medio, detrás de SungMin y poso una mano en su hombro.
― ¿Qué es lo que quieres comprar? – pregunto mirando hacia delante
― Buenos días- saludo SungMin. Más que nada el saludo iba dirigido a YeSung, pues al moreno ni lo había mirado
― Me adelantare – murmuro KyuHyun adelantándolos
― Hey, ¡KyuHyun! – exclamo YeSung pero el moreno apresuro aun mas los pasos
Para KyuHyun no era fácil estar entre esos dos. Siempre se sentía ajeno ya sea a sus conversaciones y/o opiniones. A pesar de ser un año menor, sentía que estaba diez veces más lejos de ellos. No era inmaduro, pero sus mundos eran muy distintos.
Al llegar al salón de clases, el moreno se dirigió a su puesto, al lado de la ventana que daba a las canchas. El profesor llego y todos se mantuvieron en silencio.
Desde que había conocido a SungMin, porque recordaba bien el día en el cual su hermano los presento, pensó de inmediato, que su vida estaba vacía. La amistad de SungMin y YeSung le había abierto los ojos y caer en cuenta de que su vida no era más que un libreto de alguna obra sin chiste, seguía cada párrafo sin altibajos, no había acción en su vida, aventuras, amoríos, nada.
De pronto se vio escribiendo el mismísimo nombre de SungMin en su cuaderno. Dejo el lápiz de inmediato y saco la hoja para arrugarla.
“No puedo estar pensando en el” pensó el moreno regañándose internamente.
Llegado el primer receso, uno de los chicos que se hacían llamar sus amigos se acerco a él para salir juntos al patio. Su amigo hablaba y hablaba, pero KyuHyun no le prestaba mucha atención, con suerte y había entendido algo de un partido de futbol, lo que él le desagradaba.
― Voy a comprar un jugo – aviso el moreno y su amigo asintió yéndose a sentar a un banca cercana.
KyuHyun camino a lo que era el almacén del colegio que se encontraba afuera en el patio. Bufo cuando se dio cuenta de la multitud que había empujándose por ser atendidos primero, cuando vio a alguien que conocía, cabellos castaños, baja estatura y un cuerpo frágil. El amigo de su hermano estaba en medio de todos los otros alumnos y parecía pedir auxilio para no ser aplastado.
Ante aquella escena, sonrio divertido. Se acerco lentamente y comenzó a escabullirse entre la gente, era lo bueno de ser alto, pensaba KyuHyun.
Finalmente llego al medio, detrás de SungMin y poso una mano en su hombro.
― ¿Qué es lo que quieres comprar? – pregunto mirando hacia delante

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Re: [KyuMin] Don't look away from me
No importaba cuantas veces lo intentará, igual el moreno nunca se dignaba a responder un saludo. Era como si su presencia le molestará tanto que evitara hasta intercambiar palabras básicas. Desde el día que se vieron por primera vez, noto que el menor lo miraba con desprecio y desagrado; En un principio creyó se debía al hecho de que aún era un desconocido en su vida, que debía ganárselo poco a poco, tratarlo y así un día, llegar a “agradarle”. Pero pensó mal y ese día parecía hoy más lejano que nunca. Incluso el trato era peor que un inicio. Antes al menos lo miraba y hacia un gesto muy parecido a una sonrisa. Hoy por hoy irse y dejarlo con la palabra en la boca parecía más sencillo.
Sin darse cuenta, las horas trascurrieron muy rápido, tanto que faltaban puntualmente 5 minutos para el toque de campana y llegar al primer receso del día. Pero no se sentía muy animado, porque hoy… comería solo.
Yesung era vicepresidente del club de Canto y como se acercaba el evento anual de fiestas florales, donde junto el club de teatro se encargarían de cerrar la noche con un Musical, debía estar presente en todas las reuniones, que para desgracia, a partir de ahora serían casi siempre en horas de receso. Lo que significaría comer solo al menos un par de semanas.
La campana sonó. Tomo sus cosas y con pasos lentos llego al comedor principal. Buscando por pura inercia la mesa para dos del fondo, junto a la ventana y casi escondida del resto. No encontrando al mayor. Llenándose de una desilusión que le embargo el cuerpo. Sintiendo un vacío mudo en la boca del estomago, preguntándose como estaría su amigo.
Con mucha tristeza se acerco a la mesa, poniendo sus pertenencias sobre esta, y aspirando aire antes de sentarse. Realmente nada era igual si el mayor no estaba con él. Saco con mucha delicadeza la cajita con comida prolijamente acomodada, que siempre traía para compartir con el mayor y es que se había hecho ya una costumbre prepararle la comida, alegando que “Otra vez se le había pasado la medida, cocinando de más”.
Estaba todo listo cuando al probar las primeras verduritas recordó instantáneamente que faltaba lo esencial.
- No tengo Jugo de calabaza – anunció con un pucherito gracioso, mientras hacia ademán de llorar.
Sin darse cuenta, las horas trascurrieron muy rápido, tanto que faltaban puntualmente 5 minutos para el toque de campana y llegar al primer receso del día. Pero no se sentía muy animado, porque hoy… comería solo.
Yesung era vicepresidente del club de Canto y como se acercaba el evento anual de fiestas florales, donde junto el club de teatro se encargarían de cerrar la noche con un Musical, debía estar presente en todas las reuniones, que para desgracia, a partir de ahora serían casi siempre en horas de receso. Lo que significaría comer solo al menos un par de semanas.
La campana sonó. Tomo sus cosas y con pasos lentos llego al comedor principal. Buscando por pura inercia la mesa para dos del fondo, junto a la ventana y casi escondida del resto. No encontrando al mayor. Llenándose de una desilusión que le embargo el cuerpo. Sintiendo un vacío mudo en la boca del estomago, preguntándose como estaría su amigo.
Con mucha tristeza se acerco a la mesa, poniendo sus pertenencias sobre esta, y aspirando aire antes de sentarse. Realmente nada era igual si el mayor no estaba con él. Saco con mucha delicadeza la cajita con comida prolijamente acomodada, que siempre traía para compartir con el mayor y es que se había hecho ya una costumbre prepararle la comida, alegando que “Otra vez se le había pasado la medida, cocinando de más”.
Estaba todo listo cuando al probar las primeras verduritas recordó instantáneamente que faltaba lo esencial.
- No tengo Jugo de calabaza – anunció con un pucherito gracioso, mientras hacia ademán de llorar.
- Minnie, yo traje un café que esta muy bueno, podemos compartirlo, ¿si?
- No, yo quiero mi jugo de calabaza – sentenció – Sin el no puedo comer
- Estás exagerando – pero una lagrimita escurridiza advirtió que el tema del jugo era más importante de lo que creía – Ah~~ - suspiro con desespero – Yo te compro el jugo. Ahora vuelvo.
- No… iré yo. No te preocupes
- Está bien, de todos modos también quería comprarme algo. Regreso si?
- Espera… te acompaño – y una sonrisa tímida adorno el pálido rostro del más bajo.
- No! –grito- … quédate. Será… rápido. – Pero el conejo ya tenía los ojos aguados nuevamente
- Sunnie… por qué no quieres que vaya? ¿Qué pasa?
Y un silencio se instalo entre ambos
- Erm… he escuchado qu~e entra tanta gente… algunos se aprovechan de la situación pa~ra manosear a los chicos… atractivos – lo ultimo lo dijo en hilo de voz
Y el rostro de Sungmin no pudo estar más rojo, ¿que significaba eso? ¿Acaso Yesung le estaba diciendo que era “atractivo”?
- Ya regreso Minnie – y se fue, regresando casi al final del descanso, entre agitado y enfurecido. Pero con el jugo de Calabaza en sus manos.
Se encamino pronto al almacén del colegio. Con la cantidad exacta de monedas en su bolsillo. Tragando saliva al mirar asombrado la enorme cantidad de gente amontonada contra el pequeño puesto de comidas. Empujándose y pisoteando a los más débiles. Era una escena digna de una película. Ahora entendía el porque cada vez que Sunnie iba a comprar, regresaba después de largo rato con rasguños y el cabello batido. Pero finalmente con su cometido entre sus pequeñas manos. Ahora lo admiraba más.
- Bien Lee Sungmin, tú puedes… Fighting! – se auto animo
Era en esos momentos que agradecía ser pequeño y flexible. Podía escabullirse con más facilidad. Logrando meterse por entre las personas, alcanzando casi al centro, cuando sintió una mano posarse en su cadera. Acariciándola.
Siguió así por casi un minuto, creyendo que talvez eran meras coincidencias, roces casuales que obtenía al estar entre tantos chicos. Pero a medida que estas caricias fueron intensificándose, tratando incluso de colarse por dentro de su camisa, fue que removió más fuerte su cuerpo. Intentando quitárselo de encima otra vez. Pasando casi 20 segundos. Respiro aliviado, el “acosador” se ha ido, pensó. Cuando nuevamente una mano se poso en su hombro. Pero esta vez no dejaría que llegará más alla. Debía enfrentarlo, asi que volteando su rostro con toda la valentía que poseía, se encontró con el de KyuHyun.
- ¿Qué es lo que quieres comprar? – le había preguntado.
¿Que hacia él ahí? ¿Acaso el menor era su acosador?, esa y muchas preguntas más se le cruzaron por la cabeza al peli-castaño, que no paraba de abrir y cerrar sus ojos con demasía.
- Hyung… me escuchas?
Y claro que lo escuchaba, esa voz grave era indudablemente fácil de percibir. De hecho, en secreto la amaba. ¿Pero que estás pensando Sungmin? la voz que más te gusta siempre será la de Yesung~ Y ahí seguía El menor, con ojos confundidos e imponente figura.
- Lo siento KyuHyun-shii... – y una fuerte avalancha de gente empujo a los más desafortunados, creando un efecto domino. Cayendo uno tras de otro, llegando hasta el más bajo. Lanzándolo sin piedad hacia un costado.
Una vez recuperado el aliento y la impresión de ser fuertemente empujado, El conejo Rosa abrió los ojos, encontrándose con dos semblantes conocidos que lo sostenían cada uno por los brazos. El primero era Yesung quién tenía medio cuerpo contra su espalda, tomándolo por un brazo. Mientras el segundo lo alzaba por la cintura, también agarrando su mano. Ambos quedando muy cerca al rostro del pequeño.
- ¿Estás bien? – preguntaron al unísono, para luego mirarse entre ellos.
- Si… estoy bien.- y su interior no pudo estar más desconcertado. Algo no estaba bien.
Nota: Lo siento por la demora ~~ En verdad me costo mucho encontrar la inspiración para esta parte. Por favor comenten mucho y dennos la fuerza necesaria para continuar, si? Ahh ~~ por cierto, los comentarios, sería genial si los hicieran en la sección de comentarios que esta dentro del RPG. Gracias a todos los que nos leen *---* las adoro!

Laru- Suju baby

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Re: [KyuMin] Don't look away from me
- ¿Estás bien? – preguntaron al unísono, para luego mirarse entre ellos.
- Si… estoy bien.- dijo SungMin.
KyuHyun arrugo la frente viendo seriamente a su hermano. Había llegado justo en el momento para salvar a SungMin, era como si lo hiciera a propósito, pensaba el moreno. Justo cuando tenía la oportunidad de estar a solas con él, aparecía YeSung. Sabiendo de la relación que tenían ambos, el no pintaba mucho allí por lo mismo, soltó a SungMin en el mismo momento. Dispuesto a marcharse, pero una mano lo sostuvo desde su camisa, volteo sorprendido para ver aquellos ojos marrones de SungMin.
― ¿Qué? – pregunto con voz hastiada. Supo en ese instante que había estado mal decirlo de aquella manera tan brusca
― Solo… quería darte las gracias – dijo SungMin formando una tímida sonrisa
Ante las oleada de chicos que seguían matándose por conseguir el producto deseado, los tres se miraron y supieron que debían salir de allí, en vez de ponerse a conversar.
KyuHyun fue el primero en salir, luego le seguía SungMin y por ultimo YeSung quien mantenía ambas manos sobre los hombros del castaño protectoramente. Al fin cuando lograron salir de la masa, sintieron el aire llenar por completo sus pulmones.
― ¿No deberías estar en una reunión? – pregunto a secas el moreno con su singular seriedad
― Acabo antes de lo esperado y pensé en SungMin de inmediato cuando no le vi en el comedor – dijo YeSung sonriéndole al aludido – supe de inmediato que tendría problemas al comprar en ese almacén
― Es tan bajo y tiene un cuerpo menudo que es difícil no confundirle con una chica – dijo con sarcasmo KyuHyun – no te metas donde sabes no sobrevivirás – agrego mirando a SungMin de forma dura haciendo que el otro bajara la mirada
― ¡KyuHyun! – exclamo YeSung frunciendo el ceño
― ¿Qué? ¿Acaso no dije la verdad? – cuestiono el moreno cruzándose de brazos
― Ya basta – exigió el mayor de los hermanos – vamos SungMin – dijo tomándole de la mano. KyuHyun bufo mirándolo irse pero una mirada llamo su atención y era la de SungMin quien a pesar de irse con YeSung seguía mirando hacia atrás donde se encontraba el moreno
― ¿Ya compraste? – interrumpió la voz de su amigo
― Surgió algo – respondió el moreno tomando el camino contrario a los otros dos
KyuHyun llego a su casa abatido. Nunca antes había tenido una pelea con su hermano debido a SungMin. Usualmente siempre se mantenía al margen de todo y sus sentimientos con respecto al “odio” que sentía hacia el castaño debido a la envidia de su amistad con su hermano, solo eran sentimientos reprimidos. No supo cómo, pero había dejado entrever parte de su envidia sin querer y era lo que ahora más lamentaba.
Se había encerrado en su habitación apenas había llegado sin esperar a su hermano, que usualmente le pedía que le esperara en la entrada para volver juntos. Había pasado de su tía, quien le grito por ultimo “niñato maleducado” cuando ya subía las escaleras. Sabía que su tía le iría con el cuento a su madre y se llevaría una gran reprimenda pero qué más daba. Por una vez había dejado de ser el chico modelo que todos amaban y ser como su hermano, solo un poco, solo un momento…
Acostado boca arriba en su cama, pronto la pared se fue desdibujando ante sus ojos hasta ceder a los brazos de Morfeo. No pasaron ni quince minutos cuando sintió los golpes en su puerta. Se froto los ojos y sintió que había dormido horas. Abrió la puerta y se encontró de sopetón con un libro lleno de números. Corrió el libro de su vista con una mano para ver el rostro sonriente de su hermano.
― ¿Qué quieres?
― Estoy con SungMin, estamos haciendo unos ejercicios que nos mando la profesora y bueno… no entendimos algo
― ¿Sabes que voy en un curso menos no? – rebatió el moreno
― Pero sabes que si se trata de matemáticas vas dos niveles avanzado ¿no? – replico YeSung
KyuHyun lo quedo mirando por unos segundos. No le molestaba enseñar, siempre lo estaba haciendo, pero la idea de estar entre ese par si le molestaba. Sobre todo sabiendo que había tratado mal al castaño y parecía que a los dos ya se les había olvidado. Muy diferente al moreno, el si era rencoroso.
― Ok, espera que me cambie – término aceptando KyuHyun y cerró la puerta para apoyarse en ella y suspirar
{Perdon la demora! Que feoh me quedo ;__;}
- Si… estoy bien.- dijo SungMin.
KyuHyun arrugo la frente viendo seriamente a su hermano. Había llegado justo en el momento para salvar a SungMin, era como si lo hiciera a propósito, pensaba el moreno. Justo cuando tenía la oportunidad de estar a solas con él, aparecía YeSung. Sabiendo de la relación que tenían ambos, el no pintaba mucho allí por lo mismo, soltó a SungMin en el mismo momento. Dispuesto a marcharse, pero una mano lo sostuvo desde su camisa, volteo sorprendido para ver aquellos ojos marrones de SungMin.
― ¿Qué? – pregunto con voz hastiada. Supo en ese instante que había estado mal decirlo de aquella manera tan brusca
― Solo… quería darte las gracias – dijo SungMin formando una tímida sonrisa
Ante las oleada de chicos que seguían matándose por conseguir el producto deseado, los tres se miraron y supieron que debían salir de allí, en vez de ponerse a conversar.
KyuHyun fue el primero en salir, luego le seguía SungMin y por ultimo YeSung quien mantenía ambas manos sobre los hombros del castaño protectoramente. Al fin cuando lograron salir de la masa, sintieron el aire llenar por completo sus pulmones.
― ¿No deberías estar en una reunión? – pregunto a secas el moreno con su singular seriedad
― Acabo antes de lo esperado y pensé en SungMin de inmediato cuando no le vi en el comedor – dijo YeSung sonriéndole al aludido – supe de inmediato que tendría problemas al comprar en ese almacén
― Es tan bajo y tiene un cuerpo menudo que es difícil no confundirle con una chica – dijo con sarcasmo KyuHyun – no te metas donde sabes no sobrevivirás – agrego mirando a SungMin de forma dura haciendo que el otro bajara la mirada
― ¡KyuHyun! – exclamo YeSung frunciendo el ceño
― ¿Qué? ¿Acaso no dije la verdad? – cuestiono el moreno cruzándose de brazos
― Ya basta – exigió el mayor de los hermanos – vamos SungMin – dijo tomándole de la mano. KyuHyun bufo mirándolo irse pero una mirada llamo su atención y era la de SungMin quien a pesar de irse con YeSung seguía mirando hacia atrás donde se encontraba el moreno
― ¿Ya compraste? – interrumpió la voz de su amigo
― Surgió algo – respondió el moreno tomando el camino contrario a los otros dos
****
KyuHyun llego a su casa abatido. Nunca antes había tenido una pelea con su hermano debido a SungMin. Usualmente siempre se mantenía al margen de todo y sus sentimientos con respecto al “odio” que sentía hacia el castaño debido a la envidia de su amistad con su hermano, solo eran sentimientos reprimidos. No supo cómo, pero había dejado entrever parte de su envidia sin querer y era lo que ahora más lamentaba.
Se había encerrado en su habitación apenas había llegado sin esperar a su hermano, que usualmente le pedía que le esperara en la entrada para volver juntos. Había pasado de su tía, quien le grito por ultimo “niñato maleducado” cuando ya subía las escaleras. Sabía que su tía le iría con el cuento a su madre y se llevaría una gran reprimenda pero qué más daba. Por una vez había dejado de ser el chico modelo que todos amaban y ser como su hermano, solo un poco, solo un momento…
Acostado boca arriba en su cama, pronto la pared se fue desdibujando ante sus ojos hasta ceder a los brazos de Morfeo. No pasaron ni quince minutos cuando sintió los golpes en su puerta. Se froto los ojos y sintió que había dormido horas. Abrió la puerta y se encontró de sopetón con un libro lleno de números. Corrió el libro de su vista con una mano para ver el rostro sonriente de su hermano.
― ¿Qué quieres?
― Estoy con SungMin, estamos haciendo unos ejercicios que nos mando la profesora y bueno… no entendimos algo
― ¿Sabes que voy en un curso menos no? – rebatió el moreno
― Pero sabes que si se trata de matemáticas vas dos niveles avanzado ¿no? – replico YeSung
KyuHyun lo quedo mirando por unos segundos. No le molestaba enseñar, siempre lo estaba haciendo, pero la idea de estar entre ese par si le molestaba. Sobre todo sabiendo que había tratado mal al castaño y parecía que a los dos ya se les había olvidado. Muy diferente al moreno, el si era rencoroso.
― Ok, espera que me cambie – término aceptando KyuHyun y cerró la puerta para apoyarse en ella y suspirar
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ღ; Miss Hyun- Club*President

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Re: [KyuMin] Don't look away from me
Estaba nervioso, puesto que aquel día, como en muchas otras ocasiones, había sido convencido para estudiar y resolver algunos problemas de matemática en casa del mayor. Adquiriendo como siempre aquella particular ansiedad molestosa que lo obligaba a chocar su lápiz contra la carpeta continuamente mientras dirigía su mirada al reloj cada 5 segundos.
El tiempo pasó rápido y finalmente estaba ya en la puerta del colegio, esperando al más alto, con quién lamentablemente no compartía todas las clases, debido a la pequeña pero significativa diferencia de edad entre ambos. Llevando solo 3 ó 4 horas por día juntos, tiempo que disfrutaba al máximo en compañía del mayor.
El aire era fresco y pequeñas hojas marchitas caían sin parar de los árboles que rodeaban el lugar, dándole al ambiente un sentimiento nostálgico y triste. Recordándole aquellos momentos buenos y malos que vivió al lado de Yesung. La persona que siempre supo arrancarle una sonrisa hasta en las situaciones más inesperadas.
- ¿Nos vamos? – escucho de pronto justo a sus espaldas, pero sabiendo de sobra quién era.
Y empezaron a caminar, uno al lado del otro, con la mirada perdida en un punto muerto del cielo, en un prolongado pero nada incomodo silencio. Llegando pronto a la tan conocida puerta marrón con adornitos cremas en la base. Y siendo recibidos por la Tía de su Hyung.
- Eres el muchachito de la otra vez – Comentó la señora tan pronto lo invito a sentarse en la sala – Te llamas... Sungjin, ¿verdad?
- No señora, es Lee Sungmin. Un placer verla de nuevo –dijo mientras agachaba un poco su cabeza en forma de respeto.
Y entonces la voz del mayor los interrumpió.
- Tía –la llamó- Sungmin y yo estaremos en mi habitación, tenemos muchas tareas que hacer – e hizo señas para que me fuera con él.
Conocía bastante bien esa casa, cada cuarto, cada detalle y hasta a sus padres. De hecho me había convertido en el amigo favorito de la casa, y siempre me invitaban a cenar con ellos o me consideraban en sus viajes familiares a los cuales nunca fui por respeto y pena.
- ¿En que piensas Minnie? – pregunto con un dejo de preocupación Yesung
- Nada Sunnie, solo que este problema no me sale –mentí
- Hm? A ver… ¿cual? –Y se sentó a mi lado, acercando su rostro más y más al libro, para luego verme interrogante- ¿Cuál de todos?
- Aquí –Señale un problema al azar – mirándolo por encima del hombro. Aspirando su suave y varonil aroma.
- OH! ¿A ti tampoco te sale ese problema? –Suspiro- Creo que necesitamos ayuda profesional… llamare a Kyuhyun.
- ¿a Kyuhyun? – Repetí – Pero debe estar ocupado también – y aunque no sabía el verdadero motivo, no tenía ganas de verlo
- Tranquilo. Hace un rato pase por su cuarto y creo que no esta haciendo nada importante. Ya vuelvo –Y se paro, pasando por entre todos los libros regados en el piso. Recogiendo algunos y llevándolos consigo.
Regresó a los minutos con bandeja en manos, poniendo tres pequeñas tazas verdes con te de jazmín y un vistoso y colorido pastel rosa pálido con fresitas sobre la mesa de estudios. Acomodándose nuevamente, pero esta vez bordeando la mesa circular, sentándose para un costado, y no al frente como solía ser.
- Kyuhyun ya viene – comento entre tanto tomaba los libros – Comeremos esto cuando este aquí ¿si? - Asentí suavemente mientras le sonreía con dulzura, sintiéndome enormemente feliz por los detalles del mayor, quién siempre me consentía con dulces.
Pasaron algunos minutos antes de que su mente fuese absorbida en su totalidad por aquellos detalles dulces, las fresitas rojo intenso con pequeñas chispitas de chocolate encima y la doble cubierta de chantilly, todo eso lo estaba enloqueciendo. No podía dejar de mirarlo e imaginar el divino sabor que tendría. ¡Debía probarlo ya!
Casi hipnotizado, y con una sonrisa traviesa, se acerco con discreción al pastel, rozándolo apenas con la punta del dedo índice, dejando una línea hueca en su afán por probar aquel delicioso manjar. Llevando luego el cometido a su boca, con mucha lentitud, besándolo y sintiendo la suave y cremosa textura, para luego relamerlo con la punta de la lengua, saboreando y reteniendo la mayor cantidad de sabores. Metiéndolo finalmente en su boca, absorbiendo toda esencia y dejándose envolver por la explosión de sentimientos nuevos. Cerrando sus ojos una vez más y delineando sus labios con el dedo, deseando probar otro poquito del pastel. Acercándose una vez más robar otro trocito, pero siendo sorprendido por Kyuhyun, quién claramente boquiabierto se encontraba en el umbral de la puerta, mirándolo aturdido.
- Lo siento – susurró apenado, mientras regresaba a su sitio, buscando a Yesung, quién lo miraba directamente, a él y a sus labios - ¿Pasa algo? – preguntó Sungmin, sintiendo el incomodo silencio que reinaba en la habitación.
- Tienes…tienes crema en los labios
El tiempo pasó rápido y finalmente estaba ya en la puerta del colegio, esperando al más alto, con quién lamentablemente no compartía todas las clases, debido a la pequeña pero significativa diferencia de edad entre ambos. Llevando solo 3 ó 4 horas por día juntos, tiempo que disfrutaba al máximo en compañía del mayor.
El aire era fresco y pequeñas hojas marchitas caían sin parar de los árboles que rodeaban el lugar, dándole al ambiente un sentimiento nostálgico y triste. Recordándole aquellos momentos buenos y malos que vivió al lado de Yesung. La persona que siempre supo arrancarle una sonrisa hasta en las situaciones más inesperadas.
- ¿Nos vamos? – escucho de pronto justo a sus espaldas, pero sabiendo de sobra quién era.
Y empezaron a caminar, uno al lado del otro, con la mirada perdida en un punto muerto del cielo, en un prolongado pero nada incomodo silencio. Llegando pronto a la tan conocida puerta marrón con adornitos cremas en la base. Y siendo recibidos por la Tía de su Hyung.
- Eres el muchachito de la otra vez – Comentó la señora tan pronto lo invito a sentarse en la sala – Te llamas... Sungjin, ¿verdad?
- No señora, es Lee Sungmin. Un placer verla de nuevo –dijo mientras agachaba un poco su cabeza en forma de respeto.
Y entonces la voz del mayor los interrumpió.
- Tía –la llamó- Sungmin y yo estaremos en mi habitación, tenemos muchas tareas que hacer – e hizo señas para que me fuera con él.
Conocía bastante bien esa casa, cada cuarto, cada detalle y hasta a sus padres. De hecho me había convertido en el amigo favorito de la casa, y siempre me invitaban a cenar con ellos o me consideraban en sus viajes familiares a los cuales nunca fui por respeto y pena.
- ¿En que piensas Minnie? – pregunto con un dejo de preocupación Yesung
- Nada Sunnie, solo que este problema no me sale –mentí
- Hm? A ver… ¿cual? –Y se sentó a mi lado, acercando su rostro más y más al libro, para luego verme interrogante- ¿Cuál de todos?
- Aquí –Señale un problema al azar – mirándolo por encima del hombro. Aspirando su suave y varonil aroma.
- OH! ¿A ti tampoco te sale ese problema? –Suspiro- Creo que necesitamos ayuda profesional… llamare a Kyuhyun.
- ¿a Kyuhyun? – Repetí – Pero debe estar ocupado también – y aunque no sabía el verdadero motivo, no tenía ganas de verlo
- Tranquilo. Hace un rato pase por su cuarto y creo que no esta haciendo nada importante. Ya vuelvo –Y se paro, pasando por entre todos los libros regados en el piso. Recogiendo algunos y llevándolos consigo.
Regresó a los minutos con bandeja en manos, poniendo tres pequeñas tazas verdes con te de jazmín y un vistoso y colorido pastel rosa pálido con fresitas sobre la mesa de estudios. Acomodándose nuevamente, pero esta vez bordeando la mesa circular, sentándose para un costado, y no al frente como solía ser.
- Kyuhyun ya viene – comento entre tanto tomaba los libros – Comeremos esto cuando este aquí ¿si? - Asentí suavemente mientras le sonreía con dulzura, sintiéndome enormemente feliz por los detalles del mayor, quién siempre me consentía con dulces.
Pasaron algunos minutos antes de que su mente fuese absorbida en su totalidad por aquellos detalles dulces, las fresitas rojo intenso con pequeñas chispitas de chocolate encima y la doble cubierta de chantilly, todo eso lo estaba enloqueciendo. No podía dejar de mirarlo e imaginar el divino sabor que tendría. ¡Debía probarlo ya!
Casi hipnotizado, y con una sonrisa traviesa, se acerco con discreción al pastel, rozándolo apenas con la punta del dedo índice, dejando una línea hueca en su afán por probar aquel delicioso manjar. Llevando luego el cometido a su boca, con mucha lentitud, besándolo y sintiendo la suave y cremosa textura, para luego relamerlo con la punta de la lengua, saboreando y reteniendo la mayor cantidad de sabores. Metiéndolo finalmente en su boca, absorbiendo toda esencia y dejándose envolver por la explosión de sentimientos nuevos. Cerrando sus ojos una vez más y delineando sus labios con el dedo, deseando probar otro poquito del pastel. Acercándose una vez más robar otro trocito, pero siendo sorprendido por Kyuhyun, quién claramente boquiabierto se encontraba en el umbral de la puerta, mirándolo aturdido.
- Lo siento – susurró apenado, mientras regresaba a su sitio, buscando a Yesung, quién lo miraba directamente, a él y a sus labios - ¿Pasa algo? – preguntó Sungmin, sintiendo el incomodo silencio que reinaba en la habitación.
- Tienes…tienes crema en los labios

Laru- Suju baby

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Re: [KyuMin] Don't look away from me
Había llegado en el momento justo en el cual, pillo infraganti al castaño robando del pastel. La escena que había presenciado, había sido algo así como ver una película para adultos, y aunque, comparar a SungMin con una película así, no era muy lindo, mucho menos para el castaño, debía admitir que lo había perturbado de la misma forma.
Había visto mucha gente comer de esa forma, pero siendo SungMin lo hacía ver más ¿Sexy? Meneo la cabeza para desechar todo pensamiento desfachatado y centrarse a lo que había ido. Miro a SungMin y se dio cuenta de un pequeño detalle, sonrió en sus adentros, el castaño era tan tierno a veces.
― Tienes…tienes crema en los labios – dijo el moreno apuntando a los suyos para hacérselo mas grafico y hacerle entender que zona exactamente
El castaño tanteo su labio inferior pero al ver que KyuHyun se acercaba a él, se apresuro a pasarse la mano por toda la boca y así rápidamente despojar de toda crema en su labio que era el labio superior. De cierta forma, la cercanía de KyuHyun lo había alertado a que se apresurara y no pasara a mayores, como KyuHyun limpiándole el labio.
― Antes de estudiar ¿Por qué no comemos algo de este rico pastel? – dijo YeSung sonriendo y tomando el cuchillo que había traído para cortar el pastel
― Sabes que odio las cosas dulces – respondió de forma agria mandándole una mirada de total odio a su hermano. Diecisiete años viviendo juntos, criándose juntos y YeSung parecía querer jugar con él, al ofrecerle pastel que sabía de antemano le cargaban.
― Lo siento, no quería molestarte, toma algo entonces, tú también puedes comer SungMin, no le has quitado de encima la mirada desde que los traje – comento el mayor rascándose la cabeza y sonriendo abiertamente
KyuHyun tomo una de las tazas que había traído su hermano y se lo llevo a la boca, tomando un pequeño sorbo. Quería salir rápido de la sala, por ende, entre más se entretuviera allí, era más fastidioso. No podía tomar tranquilamente su tasa, debía ir directo al grano. Todo lo contrario a SungMin quien recibía gustoso su porción de pastel en un plato.
― Los ejercicios, ¿Cuáles son? – pregunto KyuHyun cortando toda la atmosfera
― Oh, son estos de esta página – dijo SungMin apresurándose a dejar el plato a un rincón y tomar el libro de la mesita para entregárselo al moreno
― Veamos… - comenzó mirando todos los ejercicios hasta que tomo un lápiz que reposaba en la mesita que era de YeSung, los de SungMin eran bien vistosos por el color rosa y conejitos de diseño. Habían dos ejercicios marcados con una cruz que hizo suponer a KyuHyun eran lo que no sabían resolver – lo resolveré y les explicare
― Tomate tu tiempo genio – dijo YeSung bromeando
Mientras KyuHyun desarrollaba el problema en el mismo libro rápidamente sentía una mirada penetrante sobre él, trato de pasarla desapercibida y olvidarlo, pero cuando terminaba el segundo ejercicio, ya no lo soporto más y subió la mirada para encontrarse con la de SungMin, quien a los pocos segundos después, supo que había sido descubierto.
Había visto mucha gente comer de esa forma, pero siendo SungMin lo hacía ver más ¿Sexy? Meneo la cabeza para desechar todo pensamiento desfachatado y centrarse a lo que había ido. Miro a SungMin y se dio cuenta de un pequeño detalle, sonrió en sus adentros, el castaño era tan tierno a veces.
― Tienes…tienes crema en los labios – dijo el moreno apuntando a los suyos para hacérselo mas grafico y hacerle entender que zona exactamente
El castaño tanteo su labio inferior pero al ver que KyuHyun se acercaba a él, se apresuro a pasarse la mano por toda la boca y así rápidamente despojar de toda crema en su labio que era el labio superior. De cierta forma, la cercanía de KyuHyun lo había alertado a que se apresurara y no pasara a mayores, como KyuHyun limpiándole el labio.
― Antes de estudiar ¿Por qué no comemos algo de este rico pastel? – dijo YeSung sonriendo y tomando el cuchillo que había traído para cortar el pastel
― Sabes que odio las cosas dulces – respondió de forma agria mandándole una mirada de total odio a su hermano. Diecisiete años viviendo juntos, criándose juntos y YeSung parecía querer jugar con él, al ofrecerle pastel que sabía de antemano le cargaban.
― Lo siento, no quería molestarte, toma algo entonces, tú también puedes comer SungMin, no le has quitado de encima la mirada desde que los traje – comento el mayor rascándose la cabeza y sonriendo abiertamente
KyuHyun tomo una de las tazas que había traído su hermano y se lo llevo a la boca, tomando un pequeño sorbo. Quería salir rápido de la sala, por ende, entre más se entretuviera allí, era más fastidioso. No podía tomar tranquilamente su tasa, debía ir directo al grano. Todo lo contrario a SungMin quien recibía gustoso su porción de pastel en un plato.
― Los ejercicios, ¿Cuáles son? – pregunto KyuHyun cortando toda la atmosfera
― Oh, son estos de esta página – dijo SungMin apresurándose a dejar el plato a un rincón y tomar el libro de la mesita para entregárselo al moreno
― Veamos… - comenzó mirando todos los ejercicios hasta que tomo un lápiz que reposaba en la mesita que era de YeSung, los de SungMin eran bien vistosos por el color rosa y conejitos de diseño. Habían dos ejercicios marcados con una cruz que hizo suponer a KyuHyun eran lo que no sabían resolver – lo resolveré y les explicare
― Tomate tu tiempo genio – dijo YeSung bromeando
Mientras KyuHyun desarrollaba el problema en el mismo libro rápidamente sentía una mirada penetrante sobre él, trato de pasarla desapercibida y olvidarlo, pero cuando terminaba el segundo ejercicio, ya no lo soporto más y subió la mirada para encontrarse con la de SungMin, quien a los pocos segundos después, supo que había sido descubierto.
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