[HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
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Re: [HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
Su comportamiento era para él, extraño, jamás había intimado con nadie ni si quiera había besado a nadie en sus veintidós años de vida pero con el menor sentía como se disparaba un primario instinto que le decía que debía hacer, como y de que manera hacerlo. Cuando aquella boca volvió a someterle dura y pasionalmente su propia boca correspondió el acto con impaciente entusiasmo, moviendo la boca sensualmente, abriendo los labios y jugando con aquella lengua eróticamente, sus manos, para ese momento, acariciaban los duros y bien formados abdominales del castaño. Hyuk nunca pensó estar en aquella situación con nadie, por que hasta ahora, el deseo era algo que nunca experimentó pero que ahora, para el rubio, aquel castaño bajo él le estaba haciendo perder todo, absolutamente todo: La cordura, la razón y la lógica. Quedaron muy relegadas en su mente, haciendo que sólo disfrutase de lo que el menor le ofrecía.
– Mmm ah – Echó la cabeza hacia atrás, elevando un poco el cuerpo cuando el menor le sujetó por el trasero, acariciándolo descaradamente. Cerró los ojos y sus manos subieron hasta los anchos y masculinos hombros, acariciándolos y arañándolos con algo de fuerza pues el rubio estaba perdido entre todo ese mar de placer, cegándole. Aquella lengua en su piel, en su mandíbula le hizo jadear poderosamente.
Aquel susurro en su oreja para luego sentir el mordisco le hizo gemir audiblemente, gimoteando suave y cerrando los ojos mientras su cuerpo temblaba de placer y miedo. Miedo, por que Hyuk, de repente, fue consciente de lo que estaban a punto de hacer y eso, más que aterrarle, le excitó de forma fulminante y eso le asustó por que no podía creer que quisiese con esa desesperación que el castaño le poseyese, que tomase todo lo que era y se adueñase de su cuerpo. Tembló de nuevo, pero esta vez por que aquella lengua ardiente y húmeda empezó a trazar figuras abstractas en su pecho; apretó sus manos en aquellos hombros al punto de clavar sus dedos en la suave y a la vez dura piel.
– ¡DongHae! Mm ah ah … Si, me gusta – Gimió y echó la cabeza hacia atrás cuando la boca del menor atrapó sus pezones, jugando con ellos y poniéndolos erectos y ansiosos de más caricias. Para ese momento, la entrepierna del rubio palpitaba adolorida dentro e los ajustados jeans, pidiendo atención, haciendo que el rubio restregase sus caderas contra el duro vientre y estómago para conseguir algo de alivio – Mmm ah ah ngg – Se mordió con el fuerza el carnoso labio inferior y jadeó ligeramente aliviado cuando el menor desabrochó su pantalones, pero necesitaba más, quería más y las manos que acariciaban impacientemente sus muslos y aquella dura erección que chocaba contra sus nalgas le decían que el castaño también necesitaba mucho más de lo que ahora hacían. Nuevamente, se sintió aterrado y excitado.
Dejó escapar un pequeño jadeo ahogado cuando su espalda impactó contra el mullido colchón y su brazos rodearon la dura y musculada espalda cuando aquellos brazos se posicionaron a cada lado de su cabeza. Recibió el beso gustosamente, abriendo la boca y jugando con la excitante lengua del menor pero, al sentir el primer empuje de sus caderas abrió los ojos y se separó del menor bruscamente, largando un sonoro gemido demasiado sensual, arqueando su cuerpo felinamente y arañando la espalda del menor. Cerró los ojos y abrió las piernas para sentir más aquel delicioso y electrizante contacto que lo había llevad directo a la locura – ¡Ah! – Y gimió de nuevo, sonoramente, mientras se retorcía y sentía como tanto los bóxers y los jeans creaban una fricción dolorosamente deliciosa en su miembro atrapado, también, entre el cuerpo del menor y el suyo. Un placer masoquista subía por su columna y le hacía retorcerse al igual que el placer combinado con dolor cuando el castaño enterró sus colmillos en su cuerpo – Muérdeme, tócame, hazme tuyo, DongHae, por favor, siento que moriré de placer, mmm ah
– Mmm ah – Echó la cabeza hacia atrás, elevando un poco el cuerpo cuando el menor le sujetó por el trasero, acariciándolo descaradamente. Cerró los ojos y sus manos subieron hasta los anchos y masculinos hombros, acariciándolos y arañándolos con algo de fuerza pues el rubio estaba perdido entre todo ese mar de placer, cegándole. Aquella lengua en su piel, en su mandíbula le hizo jadear poderosamente.
“Quiero que seas mío”
Aquel susurro en su oreja para luego sentir el mordisco le hizo gemir audiblemente, gimoteando suave y cerrando los ojos mientras su cuerpo temblaba de placer y miedo. Miedo, por que Hyuk, de repente, fue consciente de lo que estaban a punto de hacer y eso, más que aterrarle, le excitó de forma fulminante y eso le asustó por que no podía creer que quisiese con esa desesperación que el castaño le poseyese, que tomase todo lo que era y se adueñase de su cuerpo. Tembló de nuevo, pero esta vez por que aquella lengua ardiente y húmeda empezó a trazar figuras abstractas en su pecho; apretó sus manos en aquellos hombros al punto de clavar sus dedos en la suave y a la vez dura piel.
– ¡DongHae! Mm ah ah … Si, me gusta – Gimió y echó la cabeza hacia atrás cuando la boca del menor atrapó sus pezones, jugando con ellos y poniéndolos erectos y ansiosos de más caricias. Para ese momento, la entrepierna del rubio palpitaba adolorida dentro e los ajustados jeans, pidiendo atención, haciendo que el rubio restregase sus caderas contra el duro vientre y estómago para conseguir algo de alivio – Mmm ah ah ngg – Se mordió con el fuerza el carnoso labio inferior y jadeó ligeramente aliviado cuando el menor desabrochó su pantalones, pero necesitaba más, quería más y las manos que acariciaban impacientemente sus muslos y aquella dura erección que chocaba contra sus nalgas le decían que el castaño también necesitaba mucho más de lo que ahora hacían. Nuevamente, se sintió aterrado y excitado.
Dejó escapar un pequeño jadeo ahogado cuando su espalda impactó contra el mullido colchón y su brazos rodearon la dura y musculada espalda cuando aquellos brazos se posicionaron a cada lado de su cabeza. Recibió el beso gustosamente, abriendo la boca y jugando con la excitante lengua del menor pero, al sentir el primer empuje de sus caderas abrió los ojos y se separó del menor bruscamente, largando un sonoro gemido demasiado sensual, arqueando su cuerpo felinamente y arañando la espalda del menor. Cerró los ojos y abrió las piernas para sentir más aquel delicioso y electrizante contacto que lo había llevad directo a la locura – ¡Ah! – Y gimió de nuevo, sonoramente, mientras se retorcía y sentía como tanto los bóxers y los jeans creaban una fricción dolorosamente deliciosa en su miembro atrapado, también, entre el cuerpo del menor y el suyo. Un placer masoquista subía por su columna y le hacía retorcerse al igual que el placer combinado con dolor cuando el castaño enterró sus colmillos en su cuerpo – Muérdeme, tócame, hazme tuyo, DongHae, por favor, siento que moriré de placer, mmm ah

Kim Arisa- Suju baby

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Re: [HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
Los gemidos del mayor le estaban arrebatando todo su control, aunque Donghae nunca pensó que lo tuviera, más si estaba junto al rubio. Su autocontrol no existía a su lado. Sentía cosas que hacía muchos años que no sentía. Se sentía vivo, y no quería dejarlo porque le gustaba sentir esas cosas, le gustaba la idea de volver a sentir, de estar junto a alguien y de querer protegerlo. ¿Acaso estaba mal pensar aquello con el hijo del clan enemigo? ¿Estaba mal querer estar a su lado? ¿Estaba mal sentir lo que Donghae sentía cuando el rubio le miraba, le tocaba, o incluso cuando le hablaba o estaba a su lado? A Donghae no le importaba ya lo que estaba bien o lo que estaba mal. Lo único importante ahora ni siquiera era él mismo. Era él. Era Lee Hyukjae.
Tampoco pudo controlar aquellos pequeños gemidos, que pronto se volvieron audibles, que salían de su boca. La fricción de ambos miembros mezclada con aquellos húmedos y exóticos besos que le brindaban los labios carnoso del mayor, junto a sus caricias y gemidos entrecortados y sensuales hacían que Donghae quisiera devorarlo, unirse a él y ser solo uno. Se acercó a sus labios y metió su lengua en aquella cavidad caliente y humedecida, profundizando todo lo que podía, queriendo sentir todo su ser. ¿Sería él el único que sentía aquello?
Aquello calentó de sobremanera al castaño, y obedeció como lo haría un perro a su amo. No le importó someterse a él porque en realidad él también lo quería. Quería morderle, tocarle y hacerle suyo. Quería que el rubio fuera solo suyo y de nadie más.
- Te haré morir de placer Hyukjae.. - Susurro sobre sus labios, dejando que su aliento golpeara los del mayor, y bajó por su cuello y pecho, lamiendo y mordiendo fuertemente la piel del mayor, cada tramo de esta, dejando pequeñas marcas de sus colmillos pero sin hacerla sangrar. Por extraño que pareciera no le quería morder, solo quería disfrutar y hacerle disfrutar a él.
Lamió muy lentamente sus pezones, ya erectos por la excitación, saboreándolos y grabando en su mente el dulce sabor de estos, no queriendo olvidarlo nunca. Siguió bajando mientras le bajaba los pantalones con ayuda de ambas manos y los dejaba caer al suelo, junto a la cama. Siguió bajando, entreteniendose unos segundos en lamer el ombligo del mayor y morder suavemente la piel de alrededor y luego, mientras observaba fijamente el rostro del mayor, con ayuda de sus dientes y colmillos, bajo los calzoncillos del rubio, levantando sus caderas con sus manos y bajandolos hasta terminar en cualquier lugar de la habitación después de ser tirados con fuerza.
Donghae se relamió los labios al tener frente a si ese miembro bien formado, palpitante y el cual escupía levemente líquido pre-seminal, queriendo comérselo de una vez por todas, provocando que un hilo de sangre escurriera por sus labios al mordérselos fuertemente. Con delicadeza dio la vuelta al mayor para dejarlo boca-abajo y volvió a subir, besando la nuca de este y acariciando mientras sus cabellos rubios, bajando nuevamente por su espalda, acariciando con sus manos y succionando partes de su piel, dejado marcas rojizas por todos lados.
Al fin llego abajo y mordió con furia las nalgas del mayor, mientras se deleitaba con sus gemidos, provocando que su excitación aumentara cada vez más. - Eres exquisito - Dijo el castaño al separarse para abrir las piernas del rubio. Con sus manos separó ambas nalgas, dejando ver perfectamente aquella bendita cavidad, la cual se encontraba totalmente cerrada, inocente y pura. ¿Estaría mal profanarla? No, Donghae no lo creía.
Con rapidez, sin dudar y muerto de desesperación, el castaño se acercó a esta pequeña abertura y lamió la superficie, notando un estremecimiento por parte del mayor, sonriendo por ello. - Serás todo mío. Solo mío -
Tampoco pudo controlar aquellos pequeños gemidos, que pronto se volvieron audibles, que salían de su boca. La fricción de ambos miembros mezclada con aquellos húmedos y exóticos besos que le brindaban los labios carnoso del mayor, junto a sus caricias y gemidos entrecortados y sensuales hacían que Donghae quisiera devorarlo, unirse a él y ser solo uno. Se acercó a sus labios y metió su lengua en aquella cavidad caliente y humedecida, profundizando todo lo que podía, queriendo sentir todo su ser. ¿Sería él el único que sentía aquello?
"Muérdeme, tócame, hazme tuyo, DongHae, por favor, siento que moriré de placer, mmm ah"
Aquello calentó de sobremanera al castaño, y obedeció como lo haría un perro a su amo. No le importó someterse a él porque en realidad él también lo quería. Quería morderle, tocarle y hacerle suyo. Quería que el rubio fuera solo suyo y de nadie más.
- Te haré morir de placer Hyukjae.. - Susurro sobre sus labios, dejando que su aliento golpeara los del mayor, y bajó por su cuello y pecho, lamiendo y mordiendo fuertemente la piel del mayor, cada tramo de esta, dejando pequeñas marcas de sus colmillos pero sin hacerla sangrar. Por extraño que pareciera no le quería morder, solo quería disfrutar y hacerle disfrutar a él.
Lamió muy lentamente sus pezones, ya erectos por la excitación, saboreándolos y grabando en su mente el dulce sabor de estos, no queriendo olvidarlo nunca. Siguió bajando mientras le bajaba los pantalones con ayuda de ambas manos y los dejaba caer al suelo, junto a la cama. Siguió bajando, entreteniendose unos segundos en lamer el ombligo del mayor y morder suavemente la piel de alrededor y luego, mientras observaba fijamente el rostro del mayor, con ayuda de sus dientes y colmillos, bajo los calzoncillos del rubio, levantando sus caderas con sus manos y bajandolos hasta terminar en cualquier lugar de la habitación después de ser tirados con fuerza.
Donghae se relamió los labios al tener frente a si ese miembro bien formado, palpitante y el cual escupía levemente líquido pre-seminal, queriendo comérselo de una vez por todas, provocando que un hilo de sangre escurriera por sus labios al mordérselos fuertemente. Con delicadeza dio la vuelta al mayor para dejarlo boca-abajo y volvió a subir, besando la nuca de este y acariciando mientras sus cabellos rubios, bajando nuevamente por su espalda, acariciando con sus manos y succionando partes de su piel, dejado marcas rojizas por todos lados.
Al fin llego abajo y mordió con furia las nalgas del mayor, mientras se deleitaba con sus gemidos, provocando que su excitación aumentara cada vez más. - Eres exquisito - Dijo el castaño al separarse para abrir las piernas del rubio. Con sus manos separó ambas nalgas, dejando ver perfectamente aquella bendita cavidad, la cual se encontraba totalmente cerrada, inocente y pura. ¿Estaría mal profanarla? No, Donghae no lo creía.
Con rapidez, sin dudar y muerto de desesperación, el castaño se acercó a esta pequeña abertura y lamió la superficie, notando un estremecimiento por parte del mayor, sonriendo por ello. - Serás todo mío. Solo mío -
Re: [HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
El placer que sentía en ese momento era completamente desquiciante, inhumano, algo que por mucho que el rubio intentase controlar no podía. No quería. Simplemente el placer nublaba todo lo que a su alrededor ocurría y su mente y cuerpo únicamente querían fusionarse con el menor. Sentía como el menor parecía querer fusionarse con él y eso le excitó. Se retorcía y jadeaba sobre el amplio y mullido colchón con sus manos moviéndose desesperadamente sobre la espalda, hombros y brazos del castaño, como si buscase un punto de apoyo, algo que le asegurase que aquello no era una sueño; que era real, tan real como aquella manos tocando su cuerpo furiosamente.
Aquellas palabras le hicieron gemir fuerte y sonoramente, arqueándose por aquellas sensaciones tan increíblemente placenteras que sentía. Cuando el menor bajó por su cuello y pecho, jugando con su piel de esa forma tan extasiante no dudó un sólo momento en dejar escapar todo lo que sentía, en dejar salir aquellos sinuosos gemidos con esa voz enronquecida por el placer y casi afónica, ahogada, por lo fuerte que gemía y en algún punto en donde la lucidez regresó a su mente se preguntó si su familia podría estar escuchando sus escandalosas muestras de placer. Su mente decidió que le daba igual y sólo siguió disfrutando – ¡Ahhh! – Jadeó fuertemente cuando el castaño mordió con saña su piel, haciéndole cerrar con fuerza los ojos y gemir a todo lo que le diese la voz y por extraño que pareciese, un delicioso placer masoquista revoloteó por su cuerpo como una mariposa hasta posarse y concentrarse en su bajo vientre; su miembro palpitaba con fuerza y eso hacía que gimotease lastimeramente, el dolor de su insatisfacción le hacía jadear y buscar friccionar su excitada erección contra aquel duro cuerpo.
Cuando el menor volvió a lamer sus pezones, a delinearlos con su lengua, como si quisiese gravar el tacto y sabor de su piel en su lengua. El rubio le miró con ojos entrecerrados, apoyándose en sus codos para ver la increíblemente eróticamente escena que se acontecía ante sus ojos. El como el menor se deshacía de su ropa, el como besaba y lamía su piel, marcándola, haciéndose de su cuerpo con cada pequeña caricia y cada suave mordisco o beso. Cuando el castaño sacó sus bóxers no pudo más que gemir aliviado ante la desaparición de la insoportable presión que ejercía la prenda en su miembro pero ahora, la vergüenza de saberse desnudo delante del menor hizo que se ruborizase furiosamente y que intentase taparse levemente pero las acciones del menor le hicieron olvidarse de todo. Accedió a ponerse boca abajo y escondió el rostro en las sábanas mientras se aferraba a éstas con fuerza, gimiendo ahogadamente – Ahhh mmm DongHae, si ah ~ – Gimoteó ante la furiosa mordido en sus nalgas, haciendo que su cuerpo se tensase y arquease ligeramente hacia delante. Jadeó pesadamente y un escalofrío de terror recorrió su cuerpo cuando el menor abrió sus piernas.
– Nnngg ah ah ah – No podía evitar gemir desesperadamente cuando el menor empezó a lamer la superficie de su entrada, su virgen entrada. Tenía miedo, Hyuk no podía mentirse a sí miso y ahora sentía miedo.
Ante aquellas palabras Hyuk cerró fuertemente los ojos y su cuerpo tembló, por que el menor parecía tan dominante en ese momento que, sinceramente, le gustó, le gustó sentir aquella devoción y aquella pasión por su persona por eso se dio rápidamente la vuelta y cogió al menor del cuello, haciendo que cayese sobre él y le comió la boca de fuerte beso, metiendo su lengua y jugando con la contraria en la boca ajena sin importarle nada más. Su cuerpo se rozó sensualmente contra el del menor mientras una de sus manos iba al pantalón del castaño, desbrochándolo y acariciando su miembro por encima de los bóxers con fuerza. Mordiendo su mentón cuando se separó de sus labios – Tómame, Hae, por favor – Siseó contra sus labios eróticamente.
“Te haré morir de placer HyukJae“
Aquellas palabras le hicieron gemir fuerte y sonoramente, arqueándose por aquellas sensaciones tan increíblemente placenteras que sentía. Cuando el menor bajó por su cuello y pecho, jugando con su piel de esa forma tan extasiante no dudó un sólo momento en dejar escapar todo lo que sentía, en dejar salir aquellos sinuosos gemidos con esa voz enronquecida por el placer y casi afónica, ahogada, por lo fuerte que gemía y en algún punto en donde la lucidez regresó a su mente se preguntó si su familia podría estar escuchando sus escandalosas muestras de placer. Su mente decidió que le daba igual y sólo siguió disfrutando – ¡Ahhh! – Jadeó fuertemente cuando el castaño mordió con saña su piel, haciéndole cerrar con fuerza los ojos y gemir a todo lo que le diese la voz y por extraño que pareciese, un delicioso placer masoquista revoloteó por su cuerpo como una mariposa hasta posarse y concentrarse en su bajo vientre; su miembro palpitaba con fuerza y eso hacía que gimotease lastimeramente, el dolor de su insatisfacción le hacía jadear y buscar friccionar su excitada erección contra aquel duro cuerpo.
Cuando el menor volvió a lamer sus pezones, a delinearlos con su lengua, como si quisiese gravar el tacto y sabor de su piel en su lengua. El rubio le miró con ojos entrecerrados, apoyándose en sus codos para ver la increíblemente eróticamente escena que se acontecía ante sus ojos. El como el menor se deshacía de su ropa, el como besaba y lamía su piel, marcándola, haciéndose de su cuerpo con cada pequeña caricia y cada suave mordisco o beso. Cuando el castaño sacó sus bóxers no pudo más que gemir aliviado ante la desaparición de la insoportable presión que ejercía la prenda en su miembro pero ahora, la vergüenza de saberse desnudo delante del menor hizo que se ruborizase furiosamente y que intentase taparse levemente pero las acciones del menor le hicieron olvidarse de todo. Accedió a ponerse boca abajo y escondió el rostro en las sábanas mientras se aferraba a éstas con fuerza, gimiendo ahogadamente – Ahhh mmm DongHae, si ah ~ – Gimoteó ante la furiosa mordido en sus nalgas, haciendo que su cuerpo se tensase y arquease ligeramente hacia delante. Jadeó pesadamente y un escalofrío de terror recorrió su cuerpo cuando el menor abrió sus piernas.
– Nnngg ah ah ah – No podía evitar gemir desesperadamente cuando el menor empezó a lamer la superficie de su entrada, su virgen entrada. Tenía miedo, Hyuk no podía mentirse a sí miso y ahora sentía miedo.
“Serás todo mío. Solo mío”
Ante aquellas palabras Hyuk cerró fuertemente los ojos y su cuerpo tembló, por que el menor parecía tan dominante en ese momento que, sinceramente, le gustó, le gustó sentir aquella devoción y aquella pasión por su persona por eso se dio rápidamente la vuelta y cogió al menor del cuello, haciendo que cayese sobre él y le comió la boca de fuerte beso, metiendo su lengua y jugando con la contraria en la boca ajena sin importarle nada más. Su cuerpo se rozó sensualmente contra el del menor mientras una de sus manos iba al pantalón del castaño, desbrochándolo y acariciando su miembro por encima de los bóxers con fuerza. Mordiendo su mentón cuando se separó de sus labios – Tómame, Hae, por favor – Siseó contra sus labios eróticamente.

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Re: [HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
"Tómame, Hae, por favor"
Esas palabras, mezcladas con aquel tono erótico y demandante, algo apresurado debía decir, y esa visión del mayor debajo suyo, hizo que Donghae se dejara de juegos y tonterías y pasara a la acción. Además y estaba muy caliente desde hace un tiempo y estaba deseando catar aquel manjar que en estos momentos era solo suyo, y que dudaba si sería de alguien más. Por lo general Donghae nunca fue posesivo ya que sus víctimas sexuales eran solo juguetes con los que pasar el rato. No había sentimientos ni emociones de por medio. ¿Por qué era tan diferente con aquel rubio?
Se separó un poco mientras gemía vagamente por las caricias en su miembro, las cuales lo embriagaban de deseo, y observó el cuerpo que tenía sobre su control. Era hermoso, y por más estar decir que perfecto. Y lo mejor de todo era que... le pertenecía. Se mordió los labios totalmente descontrolado por la imagen y decidió atacar directamente, sin ninguna contemplación. Posó su mano entre el cuello y la mejilla del rubio solo para avisarle de lo que venía. - Mmh.. Como ordenes Hyuk.. - Le llamó por su diminutivo, cosa que nunca hacia con los extraños, mucho menos con sus enemigos.
Se inclinó sobre el cuerpo del rubio para morder sus labios un par de veces antes de levantarse de la cama y quitarse rápidamente los pantalones junto con los bóxers. El castaño soltó un suspiro de placer y dolor cuando su miembro se vio liberado de la cárcel que suponían las prendas, las cuales friccionaban dolorosamente con su erección. Fijó su vista en la del mayor y comenzó a gatear sobre la cama, sobre aquel hermoso cuerpo para volver a besarlo, ferozmente, como solo él sabía y como al mayor le gustaba, siendo, por supuesto, correspondido. Sus lenguas realizaban un erótico y salvaje juego en el que ninguna ganaría, pero las dos disfrutaban.
Dejó que una de sus manos acariciara el cabello rubio suavemente, guardándose aquel suave tacto mientras la otra se dirigía, muy lentamente hasta su miembro. Recorrió con la yema de sus dedos todo el pecho y torso del mayor, causando que este se removiera levemente bajo él,para luego agarrar el gran miembro, ya erecto, de su compañero y apretarlo, ni muy fuerte ni muy levemente para no herirlo, comenzando un pequeño vaivén con su mano, siendo lubricado con el líquido pre-seminal que el miembro del mayor ya había segregado y el cual sobresalía por la punta. Con el pulgar apretó la cima, formando círculos diminutos.
Donghae lo estaba disfrutando. Disfrutaba hacerlo sentir en el paraíso, escucharlo gemir y saber que él es el causante de todos aquellos suspiros, gemidos y sollozos llenos de placer y locura. Por supuesto que quería atención, la necesitaba, pero ahora en lo único que estaba concentrado era en hacer que el mayor se sometiera a él. - Dime Hyuk.. ¿Qué debo hacer ahora? ¿Debería usar mi boca?.. -
Re: [HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
Observó como el menor sujetaba su cuello y acercaba sus labios a los suyos, mordiendo éstos y haciendo que Hyuk gimiese con levedad ante las deliciosas mordidas. Se mordió el labio inferior cuando el castaño se desnudó por completo y sus orbes carbonizadas recorrieron todo su cuerpo, duro y perfecto pero lo que llamó su atención fue la enorme y dura erección que se alzaba orgullosa entre sus piernas. Tragó duramente y sintió un vacío en la boca del estómago; Hyuk lo reconoció como anticipación y miedo. Le miró a los ojos y relamió eróticamente sus labios al tiempo que veía como el menor se acercaba a él, gateando sobre la cama y mirándole con aquellas oscuras orbes encendidas en deseo y pasión, reconociendo en los ojos del menor su propio deseo y desesperación.
El beso fue duro, lleno de deliciosa ferocidad que correspondió sin dudarlo un sólo momento y que le hizo tocar un poco más el paraíso con la punta de los dedos. Cerró los ojos fuertemente y se abrazó a él por el cuello, pegándolo mucho a su cuerpo hirviente y ansioso de las caricias y las manos que en ese momento sujetaban su cuello para profundizar el contacto aún más. Gimió entrecortadamente y entreabrió sus orbes despacio, observando el bello rostro, ronroneando por las caricias en su cabello y volviendo a cerrar los ojos por el placer que sentía, después de todo, era la primera vez que sentía ese tipo de emociones y Hyuk sentía como su mundo parecía girar sólo en torno de aquel hombre. Nunca, en sus veintidós años de vida, había dejado que nadie, absolutamente nadie, le tocase de aquel modo, pero ahora en manos de aquel vampiro ardiente y hermoso, lo necesitaba como se necesita del aire para respirar.
– Ahhhh mmm – Gimió ahogadamente, separándose del menor y arqueando su espalda mientras sus manos se aferraban, esta vez, a las sábanas. Apretó los ojos con fuerza y jadeó pesadamente, creyendo que moriría en aquel momento – D-DongHae, dios, si, mm ah – Movió las caderas en busca de más, con sus piernas abiertas de forma ligera y tentativa, por su puesto, para el vampiro, por que Hyuk, lo hiciese conscientemente o no, se estaba ofreciendo en bandeja de plata al menor. Cada uno de sus gestos estaban dirigidos a la seducción de su amante, aunque el propio Hyuk no lo notase. Sollozó suavemente ante el placer, con sus orbes ligeramente humedecidas de todo lo que sentía y creía, no ser capaz de soportarlo y cuando las caricias en su miembro se ralentizaron levemente gimoteó, frustrado, necesitando la liberación – Hae, Hae, por favor, dame más, ah, dios. ¡Por favor!
No se reconocía, no podía entender como había llegado a eso pero su orgullo, en ese momento, no era nada comparado al increíble placer que estaba sintiendo y que llenaba cada una de sus células y terminaciones nerviosas. Sollozó de nuevo en respuesta a la pregunta del menor.
Se mordió con fuerza los labios mientras sus mejillas enrojecían violentamente, pequeñas lágrimas descendieron de sus ojos empañados de placer y la vergüenza la golpeó fuertemente – Ah ah ah – Mordió su labio inferior fuertemente, al punto del dolor y, muriéndose de vergüenza, susurró suavemente mientras se alzaba en sus codos, aferrándose luego al cuello del menor, abriendo las piernas y rodeando las fuertes y marcadas caderas del vampiro con sus cremosos muslos – Por favor, Hae, tómame con tu boca, lo necesito, por favor, siento que moriré en cualquier momento si no me tocas. Me duele – Sollozó infantil e ingenuamente a su oído, rozando ardientemente sus caderas contra las del menor. También, las elevó un poco, rozando su trasero contra el miembro del castaño, logrando que de éste saliera un fuerte gemido. Con voz lasciva e inocente, volvió a sollozar y gimotear en su oído.
– Estás duro, Hae, te siento, pero quiero sentirte aún más, no sabes lo mucho que deseo tenerte dentro, marcándome con esa fuerza y esa violencia que tienes. Mmmm ah – Lloriqueó eróticamente contra la piel del cuello del menor, llevando una de sus manos al despierto y pulsante miembro del vampiro para acariciarlo de arriba a abajo con sus finos dedos. Agarró el largo y grueso falo y lo masajeó con más decisión, apretando ligeramente la húmeda punta mientras sus dientes se entretenían en marcar la suave piel de su cuello, bajo sus orejas y su garganta. Ocultando la nuez de Adám con su boca, lamiéndola con la puntita de ésta.
El beso fue duro, lleno de deliciosa ferocidad que correspondió sin dudarlo un sólo momento y que le hizo tocar un poco más el paraíso con la punta de los dedos. Cerró los ojos fuertemente y se abrazó a él por el cuello, pegándolo mucho a su cuerpo hirviente y ansioso de las caricias y las manos que en ese momento sujetaban su cuello para profundizar el contacto aún más. Gimió entrecortadamente y entreabrió sus orbes despacio, observando el bello rostro, ronroneando por las caricias en su cabello y volviendo a cerrar los ojos por el placer que sentía, después de todo, era la primera vez que sentía ese tipo de emociones y Hyuk sentía como su mundo parecía girar sólo en torno de aquel hombre. Nunca, en sus veintidós años de vida, había dejado que nadie, absolutamente nadie, le tocase de aquel modo, pero ahora en manos de aquel vampiro ardiente y hermoso, lo necesitaba como se necesita del aire para respirar.
– Ahhhh mmm – Gimió ahogadamente, separándose del menor y arqueando su espalda mientras sus manos se aferraban, esta vez, a las sábanas. Apretó los ojos con fuerza y jadeó pesadamente, creyendo que moriría en aquel momento – D-DongHae, dios, si, mm ah – Movió las caderas en busca de más, con sus piernas abiertas de forma ligera y tentativa, por su puesto, para el vampiro, por que Hyuk, lo hiciese conscientemente o no, se estaba ofreciendo en bandeja de plata al menor. Cada uno de sus gestos estaban dirigidos a la seducción de su amante, aunque el propio Hyuk no lo notase. Sollozó suavemente ante el placer, con sus orbes ligeramente humedecidas de todo lo que sentía y creía, no ser capaz de soportarlo y cuando las caricias en su miembro se ralentizaron levemente gimoteó, frustrado, necesitando la liberación – Hae, Hae, por favor, dame más, ah, dios. ¡Por favor!
No se reconocía, no podía entender como había llegado a eso pero su orgullo, en ese momento, no era nada comparado al increíble placer que estaba sintiendo y que llenaba cada una de sus células y terminaciones nerviosas. Sollozó de nuevo en respuesta a la pregunta del menor.
“¿Debería usar mi boca?.”
Se mordió con fuerza los labios mientras sus mejillas enrojecían violentamente, pequeñas lágrimas descendieron de sus ojos empañados de placer y la vergüenza la golpeó fuertemente – Ah ah ah – Mordió su labio inferior fuertemente, al punto del dolor y, muriéndose de vergüenza, susurró suavemente mientras se alzaba en sus codos, aferrándose luego al cuello del menor, abriendo las piernas y rodeando las fuertes y marcadas caderas del vampiro con sus cremosos muslos – Por favor, Hae, tómame con tu boca, lo necesito, por favor, siento que moriré en cualquier momento si no me tocas. Me duele – Sollozó infantil e ingenuamente a su oído, rozando ardientemente sus caderas contra las del menor. También, las elevó un poco, rozando su trasero contra el miembro del castaño, logrando que de éste saliera un fuerte gemido. Con voz lasciva e inocente, volvió a sollozar y gimotear en su oído.
– Estás duro, Hae, te siento, pero quiero sentirte aún más, no sabes lo mucho que deseo tenerte dentro, marcándome con esa fuerza y esa violencia que tienes. Mmmm ah – Lloriqueó eróticamente contra la piel del cuello del menor, llevando una de sus manos al despierto y pulsante miembro del vampiro para acariciarlo de arriba a abajo con sus finos dedos. Agarró el largo y grueso falo y lo masajeó con más decisión, apretando ligeramente la húmeda punta mientras sus dientes se entretenían en marcar la suave piel de su cuello, bajo sus orejas y su garganta. Ocultando la nuez de Adám con su boca, lamiéndola con la puntita de ésta.

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Re: [HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
Sus gemidos salían incontrolados y roncos, rasgando dolorosamente su garganta al salir. Todo aquello lo estaba disfrutando más que ninguna otra vez. ¿Por qué será? ¿Por qué estar con el mayor le estaba gustando tanto, hasta el punto de querer tenerlos solo para él? ¿De poseerlo y de que solo fuera suyo y de nadie más? Donghae nunca había sido posesivo, pero cuando más notaba las caricias del mayor en su piel y probaba su dulce piel quería que solo fuera suyo. Sentía un tremendo sentimiento de posesión, cosa que jamás había sentido, ni siquiera cuando aún tenía sentimientos.
- ¿Eso quieres? ¿Qué te dé con fuerza y violencia? - Cogió con ambas manos el rostro del mayor, obligando a mirarle mientras suspiraba por las caricias en su miembro erecto. - Te daré lo que me pides - Dijo en su oído, lamiendo el lóbulo de su oreja y bajando por su cuello sensualmente. - Quiero oírte gemir mi nombre. Quiero oír como pides por más Hyukkie. Me harás ese favor, ¿verdad - Sin esperar por una respuesta se metió a la boca dos de sus dedos, lamiendo concienzudamente mientras miraba lascivamente y con algo de desesperación al mayor, para luego elevar una de las finas piernas del rubio para colocarla en uno de sus hombros y introducir esos dos dedos, posteriormente lubricados con su saliva, en su entrada, muy lentamente, derritiéndose y excitándose aún más por las expresiones de satisfacción y dolor que bañaban el rostro del rubio. Observando como su pelo se pegaba a su rostro, como el sudor bajaba por su frente y su boca entreabiertas dejaba escapar sonidos que hacía que Donghae se sintiera en el paraíso.
- No quiero que seas de nadie más, ¿me oyes? A partir de ahora eres solo mío - dijo antes de comenzar con un vaivén el cual aumentaba de ritmo poco a poco, gimiendo a la par que el rubio, notando como el miembro del mayor pedía de nuevo ayuda, brindándosela sin dudarlo. Cogió con su otra mano el miembro rojo y palpitante del rubio y comenzó a masturbarlo, al mismo ritmo que las embestidas en su trasero. - Estoy deseando estar dentro e ti Hyuk. No sabes lo mucho que lo deseo - Se restregó un poco contra la otra piernas del mayor, frotando su miembro con esta y ahogando un fuerte gruñido, arqueando la espalda y echando la cabeza hacia atrás.
"Estás duro, Hae, te siento, pero quiero sentirte aún más, no sabes lo mucho que deseo tenerte dentro, marcándome con esa fuerza y esa violencia que tienes. Mmmm ah"
- ¿Eso quieres? ¿Qué te dé con fuerza y violencia? - Cogió con ambas manos el rostro del mayor, obligando a mirarle mientras suspiraba por las caricias en su miembro erecto. - Te daré lo que me pides - Dijo en su oído, lamiendo el lóbulo de su oreja y bajando por su cuello sensualmente. - Quiero oírte gemir mi nombre. Quiero oír como pides por más Hyukkie. Me harás ese favor, ¿verdad - Sin esperar por una respuesta se metió a la boca dos de sus dedos, lamiendo concienzudamente mientras miraba lascivamente y con algo de desesperación al mayor, para luego elevar una de las finas piernas del rubio para colocarla en uno de sus hombros y introducir esos dos dedos, posteriormente lubricados con su saliva, en su entrada, muy lentamente, derritiéndose y excitándose aún más por las expresiones de satisfacción y dolor que bañaban el rostro del rubio. Observando como su pelo se pegaba a su rostro, como el sudor bajaba por su frente y su boca entreabiertas dejaba escapar sonidos que hacía que Donghae se sintiera en el paraíso.
- No quiero que seas de nadie más, ¿me oyes? A partir de ahora eres solo mío - dijo antes de comenzar con un vaivén el cual aumentaba de ritmo poco a poco, gimiendo a la par que el rubio, notando como el miembro del mayor pedía de nuevo ayuda, brindándosela sin dudarlo. Cogió con su otra mano el miembro rojo y palpitante del rubio y comenzó a masturbarlo, al mismo ritmo que las embestidas en su trasero. - Estoy deseando estar dentro e ti Hyuk. No sabes lo mucho que lo deseo - Se restregó un poco contra la otra piernas del mayor, frotando su miembro con esta y ahogando un fuerte gruñido, arqueando la espalda y echando la cabeza hacia atrás.
Re: [HaeHyuk] Un odio corrompido, amor compartido.
No pudo evitar gemir cuando el menor le cogió del rostro y le hizo mirarlo, pero lo que de verdad le hizo vibrar de placer fueron aquellas lamidas en su oreja y luego, por su cuello, haciéndole perder algo más que la cordura.
Eso fue demasiado y sólo pudo entrecerrar los ojos con vergüenza al tiempo que entreabría su apetitosa boquita de labios rojos. Ver como el menor lamía sus propios dedos le estaba matando lenta y deliciosamente por que sentía como su miembro se excitaba y como todo su cuerpo parecía querer explotar de una vez por todas. Se poder contenerse más llevó una de sus manos a su propio miembro y empezó a acariciarlo suavemente; sus gemidos empezaron a ser bajitos y constantes, pero al momento de sentir aquellos dedos en su interior no pudo evitar contraerse y arquearse, aferrándose rápidamente a las sábanas y soltando un corto y fuerte jadeo que casi le quitó el aire. Sus ojos empezaron a producir sustancia salina debido al dolor que atenazó su cuerpo; su rostro era una perfecta mueca entre el gozo y el dolor por que en el fondo, le gustaba, otra vez volvía a él ese placer masoquista que le inducía a sentir más y más de aquello que el menor le hacía sentir – Ah ah, Hae, me duele, mm ah – Su voz, dividida entre placer y dolor, eran la más exacta representación del pecado pues ésta sonaba entre erótica y dulce, con un suave toque infantil.
Hyuk se movió suavemente, en busca de aquellas pequeñas embestidas, su cuerpo flexible amoldándose rápidamente a aquellos intrusos que le ocasionaban tanto dolor como placer, movía las caderas suavemente, hasta que aquella afirmación por parte del menor le hizo mirarle y jadear, con las mejillas rojas del esfuerzo y el placer.
Aquellas palabras más el nuevo ritmo salvaje de aquellos dedos embistiendo contra su cuerpo le hicieron abrir más las piernas y rodear como pudo la espalda del castaño mientras sus manos, inquietas, iban al cuello de éste; no respondió, no podía de todas formas. ¿Qué le diría?. Simplemente calló por que el momento era demasiado perfecto como para si quiera atreverse a estropearlo. Iba a volver a acariciar su necesitada erección cuando el menor se encargó de ello, haciendo que se encorvase hacia atrás y gimiese extasiadamente, por que aquello era lo más intenso que había experimentado en su vida y no quería estropearla por nada del mundo, más bien, esperaba recordarla para siempre, fuesen cuales fuesen las consecuencias por sus actos, esto siempre se quedaría en su memoria.
– Tómame ya, Hae, por favor, no lo soporto más – Gimió orgásmicamente al tiempo que movía las caderas, desesperado, intentando que el suficiente aire llegase a sus pulmones y no volviese a escapar por culpa de sus gemidos escandalosos. Le miró con los ojos llorosos y llenos de dolor y placer – Hae, te deseo, te deseo, hazme tuyo – Lloriqueó al tiempo que sentía al menor restregar su palpitante erección contra su pierna, gimió al mismo tiempo que él y arañó su espalda cuando las llevó hacia ésta. Aquella imagen del menor gimiendo y echando su cabeza hacia atrás fue lo último que pudo aguantar y poniendo sus manos sobre el pecho del menos lo empujó hasta que ambos cayeron de nuevo a la cama, esta vez el rubio estaba encima, con cada uno de sus muslos a un lado de las caderas del menor.
Le miró a los ojos, relamiendo sus labios y sintiendo aún como aquellos dedos se movía dentro de su cuerpo. Cerró los ojos y empezó a gemir bajito y sensual mientras se aferraba al cuello del menor, cerrando los ojos y abandonándose al placer que sentía. Al estar el menor sentado en la cama y él sobre sus caderas ésto hacía que sus miembros se frotasen entre ellos, haciendo que Hyuk gimiera con profundidad.
“Quiero oírte gemir mi nombre. Quiero oír como pides por más Hyukkie. Me harás ese favor, ¿verdad?”
Eso fue demasiado y sólo pudo entrecerrar los ojos con vergüenza al tiempo que entreabría su apetitosa boquita de labios rojos. Ver como el menor lamía sus propios dedos le estaba matando lenta y deliciosamente por que sentía como su miembro se excitaba y como todo su cuerpo parecía querer explotar de una vez por todas. Se poder contenerse más llevó una de sus manos a su propio miembro y empezó a acariciarlo suavemente; sus gemidos empezaron a ser bajitos y constantes, pero al momento de sentir aquellos dedos en su interior no pudo evitar contraerse y arquearse, aferrándose rápidamente a las sábanas y soltando un corto y fuerte jadeo que casi le quitó el aire. Sus ojos empezaron a producir sustancia salina debido al dolor que atenazó su cuerpo; su rostro era una perfecta mueca entre el gozo y el dolor por que en el fondo, le gustaba, otra vez volvía a él ese placer masoquista que le inducía a sentir más y más de aquello que el menor le hacía sentir – Ah ah, Hae, me duele, mm ah – Su voz, dividida entre placer y dolor, eran la más exacta representación del pecado pues ésta sonaba entre erótica y dulce, con un suave toque infantil.
Hyuk se movió suavemente, en busca de aquellas pequeñas embestidas, su cuerpo flexible amoldándose rápidamente a aquellos intrusos que le ocasionaban tanto dolor como placer, movía las caderas suavemente, hasta que aquella afirmación por parte del menor le hizo mirarle y jadear, con las mejillas rojas del esfuerzo y el placer.
“No quiero que seas de nadie más, ¿me oyes? A partir de ahora eres solo mío”
Aquellas palabras más el nuevo ritmo salvaje de aquellos dedos embistiendo contra su cuerpo le hicieron abrir más las piernas y rodear como pudo la espalda del castaño mientras sus manos, inquietas, iban al cuello de éste; no respondió, no podía de todas formas. ¿Qué le diría?. Simplemente calló por que el momento era demasiado perfecto como para si quiera atreverse a estropearlo. Iba a volver a acariciar su necesitada erección cuando el menor se encargó de ello, haciendo que se encorvase hacia atrás y gimiese extasiadamente, por que aquello era lo más intenso que había experimentado en su vida y no quería estropearla por nada del mundo, más bien, esperaba recordarla para siempre, fuesen cuales fuesen las consecuencias por sus actos, esto siempre se quedaría en su memoria.
– Tómame ya, Hae, por favor, no lo soporto más – Gimió orgásmicamente al tiempo que movía las caderas, desesperado, intentando que el suficiente aire llegase a sus pulmones y no volviese a escapar por culpa de sus gemidos escandalosos. Le miró con los ojos llorosos y llenos de dolor y placer – Hae, te deseo, te deseo, hazme tuyo – Lloriqueó al tiempo que sentía al menor restregar su palpitante erección contra su pierna, gimió al mismo tiempo que él y arañó su espalda cuando las llevó hacia ésta. Aquella imagen del menor gimiendo y echando su cabeza hacia atrás fue lo último que pudo aguantar y poniendo sus manos sobre el pecho del menos lo empujó hasta que ambos cayeron de nuevo a la cama, esta vez el rubio estaba encima, con cada uno de sus muslos a un lado de las caderas del menor.
Le miró a los ojos, relamiendo sus labios y sintiendo aún como aquellos dedos se movía dentro de su cuerpo. Cerró los ojos y empezó a gemir bajito y sensual mientras se aferraba al cuello del menor, cerrando los ojos y abandonándose al placer que sentía. Al estar el menor sentado en la cama y él sobre sus caderas ésto hacía que sus miembros se frotasen entre ellos, haciendo que Hyuk gimiera con profundidad.

Kim Arisa- Suju baby

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por Kim Arisa el Sáb 1 Oct - 12:49

