[KyuHae] Of all people ... Why did I fall for you?
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[KyuHae] Of all people ... Why did I fall for you?
La lluvia golpeaba fuerte contra el metal del automóvil, grandes gotas de agua resbalaban por la ventana del coche. KyuHyun suspiro desde la parte trasera.
Este tipo de días no eran de su agrado, no se podía trabajar con eficiencia, sin contar como el castaño odiaba el frio. Inconscientemente llevo su mano hacia su sien y apoyo su cabeza sobre sus delgados dedos, una manía de él cuando algo no le parecía; su rostro en cambio, no tenía expresión alguna.
Muchos podrían decir que Cho KyuHyun era un hombre sin expresiones, frio y que jamás podrías saber en lo que piensa. Más esto no aplicaba para ciertas personas que han estado cerca del joven, un ejemplo siendo el hombre que lo acompañaba en esos momentos y que se encontraba manejando el auto. Su leve risa resonó en el callado auto, interrumpiendo los pensamientos de Kyuhyun que lo volteó a ver, sus ojos un poco soñolientos, el clima lo había estresado y hasta cansado.
-Ya KyuHyun, quita esa cara. El día no esta tan mal…- Dijo su acompañante para después reírse un poco más. Le gustaba molestar al menor, quien comenzó por cierto hacer pucheros, disgustado.
-Calla Hyung o te despido.
JungSoo sonrió de lado ante la amenaza de KyuHyun y dirigió el coche hacia la entrada a un restaurante muy elegante.
-Sabes que no lo harías.- Replicó el mayor.
KyuHyun bufó al ver que ya habían alcanzado su destino y al comentario de su hyung.
JungSoo bajo del coche y entregó las llaves al Park Valete. Tomó un paraguas y le oficio su mano después de abrirle la puerta al menor. KyuHyun la ignoró y salió del auto, guardándose sus manos dentro del bolsillo y posándose debajo del paraguas que Jungso le sostenía. El mayor tuvo que restringirse las ganas de reír al ver como el clima podía afectar el humor de Kyuhyun.
-Señor Cho bienvenido. Su mesa está servida, sígame por favor.- Saludó en una voz robótica el gerente del restaurante. Los empleados del lugar se inclinaban delante de KyuHyun para después tomar sus pertenencias y retirarse de su presencia.
KyuHyun era un importante joven hombre de negocios, un prodigio. Fue educado en las mejores escuelas y siempre gozó de tener en abundancia.
Mas todo eso trajo consecuencias a su vida ya que constantemente era calificado como presumido, arrogante y que no le importaba nada más que el dinero.
JungSoo era una de las personas más cercanas al menor, quien al principio pensaba igual que los demás, sin embargo, al ir y solicitar empleo en aquella gran empresa y conocer al gran ‘joven prodigio’ que sorpresa se llevó cuando descubrió como era el verdadero Cho KyuHyun y no el que la gente inventaba.
-Señor Cho, por favor siéntese,- pidió JungSoo a KyuHyun quien obedientemente hizo lo que se le pedía. JungSoo era amigo del menor, claro, pero antes que eso era su empleado y frente a los demás debía tratarlo con respeto, -Iré a contactar a los socios para ver si ya vienen en camino,- le dijo con una sonrisa y se dio la vuelta para irse pero se volvió al menor y le susurró al oído –no te desesperes, pronto estarán aquí y podrás regresar a jugar ese videojuego que te trae loco.- Sonrió burlonamente cuando vio que KyuHyun se tensaba y le lanzaba una mirada llena de esperanza. Se retiró del lugar dejando a KyuHyun solo en esa grande mesa, una leve sonrisa de lado dibujándose en las facciones del más chico.
Después de esperar por unos cuentos minutos la desesperación regreso a KyuHyun, haciéndolo sentirse incomodo de nuevo. De repente sintió como el frio se colaba por una de las ventanas. Miro con odio la ventana y exhaló.
-Maldito JungSoo, ¿Por qué se tarda tanto?
Estaba tan emergido en sus pensamientos que no se percato cuando una gentil voz lo llamó, sorprendiéndolo. Volteó hacia su derecha y ahí se encontraba un joven, si acaso unos cuantos años mayor que él, sonriéndole amigablemente.
KyuHyun parpadeó y siguió observándolo. ¿Era nuevo aquel chico? Jamás lo había visto en aquel lugar y vaya que lo frecuentaba. Sin embargo fue interrumpido de nueva cuenta cuando el otro le llamaba.
Este tipo de días no eran de su agrado, no se podía trabajar con eficiencia, sin contar como el castaño odiaba el frio. Inconscientemente llevo su mano hacia su sien y apoyo su cabeza sobre sus delgados dedos, una manía de él cuando algo no le parecía; su rostro en cambio, no tenía expresión alguna.
Muchos podrían decir que Cho KyuHyun era un hombre sin expresiones, frio y que jamás podrías saber en lo que piensa. Más esto no aplicaba para ciertas personas que han estado cerca del joven, un ejemplo siendo el hombre que lo acompañaba en esos momentos y que se encontraba manejando el auto. Su leve risa resonó en el callado auto, interrumpiendo los pensamientos de Kyuhyun que lo volteó a ver, sus ojos un poco soñolientos, el clima lo había estresado y hasta cansado.
-Ya KyuHyun, quita esa cara. El día no esta tan mal…- Dijo su acompañante para después reírse un poco más. Le gustaba molestar al menor, quien comenzó por cierto hacer pucheros, disgustado.
-Calla Hyung o te despido.
JungSoo sonrió de lado ante la amenaza de KyuHyun y dirigió el coche hacia la entrada a un restaurante muy elegante.
-Sabes que no lo harías.- Replicó el mayor.
KyuHyun bufó al ver que ya habían alcanzado su destino y al comentario de su hyung.
JungSoo bajo del coche y entregó las llaves al Park Valete. Tomó un paraguas y le oficio su mano después de abrirle la puerta al menor. KyuHyun la ignoró y salió del auto, guardándose sus manos dentro del bolsillo y posándose debajo del paraguas que Jungso le sostenía. El mayor tuvo que restringirse las ganas de reír al ver como el clima podía afectar el humor de Kyuhyun.
-Señor Cho bienvenido. Su mesa está servida, sígame por favor.- Saludó en una voz robótica el gerente del restaurante. Los empleados del lugar se inclinaban delante de KyuHyun para después tomar sus pertenencias y retirarse de su presencia.
KyuHyun era un importante joven hombre de negocios, un prodigio. Fue educado en las mejores escuelas y siempre gozó de tener en abundancia.
Mas todo eso trajo consecuencias a su vida ya que constantemente era calificado como presumido, arrogante y que no le importaba nada más que el dinero.
JungSoo era una de las personas más cercanas al menor, quien al principio pensaba igual que los demás, sin embargo, al ir y solicitar empleo en aquella gran empresa y conocer al gran ‘joven prodigio’ que sorpresa se llevó cuando descubrió como era el verdadero Cho KyuHyun y no el que la gente inventaba.
-Señor Cho, por favor siéntese,- pidió JungSoo a KyuHyun quien obedientemente hizo lo que se le pedía. JungSoo era amigo del menor, claro, pero antes que eso era su empleado y frente a los demás debía tratarlo con respeto, -Iré a contactar a los socios para ver si ya vienen en camino,- le dijo con una sonrisa y se dio la vuelta para irse pero se volvió al menor y le susurró al oído –no te desesperes, pronto estarán aquí y podrás regresar a jugar ese videojuego que te trae loco.- Sonrió burlonamente cuando vio que KyuHyun se tensaba y le lanzaba una mirada llena de esperanza. Se retiró del lugar dejando a KyuHyun solo en esa grande mesa, una leve sonrisa de lado dibujándose en las facciones del más chico.
Después de esperar por unos cuentos minutos la desesperación regreso a KyuHyun, haciéndolo sentirse incomodo de nuevo. De repente sintió como el frio se colaba por una de las ventanas. Miro con odio la ventana y exhaló.
-Maldito JungSoo, ¿Por qué se tarda tanto?
Estaba tan emergido en sus pensamientos que no se percato cuando una gentil voz lo llamó, sorprendiéndolo. Volteó hacia su derecha y ahí se encontraba un joven, si acaso unos cuantos años mayor que él, sonriéndole amigablemente.
KyuHyun parpadeó y siguió observándolo. ¿Era nuevo aquel chico? Jamás lo había visto en aquel lugar y vaya que lo frecuentaba. Sin embargo fue interrumpido de nueva cuenta cuando el otro le llamaba.
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Shun-ah! Continúa ^^ Aish me emociona que ya lo hayamos comenzado :D En un momento pongo el post para los comentarios ^^

mrsimple- Suju baby

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Edad: 17
Inscrita/o el: 14/08/2011
Re: [KyuHae] Of all people ... Why did I fall for you?
Era un día oscuro y gris, una brisa fría se podía percibir cuando mi padre me despertó en la mañana. Como siempre, le prepare su desayuno mientras esperaba a que fuera tiempo de ir a trabajar. Mi padre estaba enfermo, por lo que siempre me aseguro antes de irme que tome sus medicamentos y dejarlo reposando en la cama.
Una vez marcadas los 8:30 por el reloj me despedí de mi progenitor y en medio de la dulce lluvia emprendí camino hacia el restaurante en el cual recientemente trabajaba. Apenas entre me puse el uniforme y un compañero me dijo que fuese cuidadoso cuando atendiera al “Cliente importante”. Le pregunte quien era pero solo evadió mi pregunta mencionando que era importante en el negocio y debíamos complacerlo.
Mis servicios jamás fueron malos en el restaurante, por lo que lo hice normalmente. Siempre era cariñoso con los clientes mayores de edad y era normal con los demás; no les ponía preferencias a ninguno en particular, puesto que aquello lo sentía como una falta de respeto.
Mientras atendía a una pareja anciana pude divisar que alguien entraba al local, en mi camino a entregarle el pedido al chef observe como todo el personal se abría paso ante aquella persona e incluso le otorgaban tratos especiales. Fruncí levemente el ceño, ¿Cómo se sentirían los demás? Continué con mi camino hacia la cocina y espere a que el pedido estuviera listo para llevárselo a la pareja.
Una vez terminado me fui hacia la mesa a entregar la comida deseándoles una buena estancia a los ancianos.
- Espero desfruten la comida, gracias por venir aquí –Con una sonrisa respondí al gesto que ellos me ofrecían-
Cuando me gire pude ver a un hombre aparentemente joven, estaba algo ansioso e incomodo, se encontraba solo en aquella gran mesa arreglada con los platos vacios mientras miraba hacia la ventana. Supuse que nadie lo habría atendido por lo que me acerque a él para tomar su pedido.
- Buenas, ¿Me permitiría tomarle su pedido? –Pregunte con una sonrisa, mas el joven se quedo mirándome fijamente como ido por lo que le pregunte nuevamente-
- Em… Señor, ¿Gustaría en que le tome el pedido? –Esta vez el cliente reaccionó contestándome que nada por ahora debido a que esperaba a unas personas-
- ¿No quiere algún aperitivo mientras espera? –El joven dudo un momento para luego pedirme un poco de café porque no quería importunar- De acuerdo, enseguida se lo traigo.
Trate de no tardar mucho como me lo había pedido el joven y en un rato se lo entregue para seguir con mi trabajo. Una vez que no me quedaba nadie por atender vi a gente entrando de nuevo y enseguida me llamo la atención una mano que se movía desesperadamente cerca de mi vista; era la persona a quien le había entregado el café que ahora con una mirada insistente me pedía que vaya a retirar la taza.
- Disculpe el tardarme –Dije mientras me llevaba el objeto con suma rapidez mientras el cliente me agradecía-
Lleve la taza a lavar, en realidad la deje a medio lavar porque alguien me empujo para que fuera a atender a los nuevos clientes.
- ¡Vamos DongHae! ¡No te quedes ahí parado y ve a atender a los recién llegados! – HeeChul me indicaba por el circular orificio que había en la puerta de la cocina la mesa que debía atender pero no le estaba prestando mucha atención-
- Espera que seque mis manos… Ahora, ¿No los puede atender otro? ¿Por qué yo? –No me gustaba que me mandaran con aquellos elevados de sociedad, siempre pedían de más y nos trataban como la basura-
- ¡Tu eres el único que no hace líos al atender, todos los demás nos dejaran en vergüenza como otras veces! –Repentinamente sujeto mi rostro forzándome a ver la mesa que debía atender, era aquella en la cual estaba el joven del café, tal vez su prisa era por quedar bien con ellos-
-De acuerdo, de acuerdo… Enseguida voy… -Retome mi energía normal para trabajar y me acerque a la mesa con un noble saludo-
- Buenas, sean bienvenidos ¿Les gustaría ordenar ahora o prefieren que venga más tarde? –Ofrecí una sonrisa mientras todos me miraban atentamente, se sentía incomodo-
- Bueno, lo haremos ahora… –Un hombre de unos 35 tal vez abrió el menú ya colocado sobre la mesa- Yo quiero un Jeotgal… -Luego de ese vinieron otros diferentes de los nueve presentes allí –
- Y ¿Algo para tomar?
- 3 Takju, eso por ahora… -Termine de anotar en mi libretita los pedidos para volver a la cocina-
- ¿Cómo te fue? ¿No paso nada grave? ¿Qué te pidieron? ¡DongHae! –Esperanzado porque sus interrogantes acabaran le alcancé mi libreta mientras enseguida HeeChul arrancaba el papel con las ordenes y luego de repasarlas entregárselas al chef-
Luego de estar todo listo lleve los tantos platos en un carrito hacia la mesa, repartiendo a cada uno sus cosas y como siempre, la especial delicadeza a aquel hombre de mayor edad al cual recientemente le habían gritado; me mordía el labio con fuerza para contener las ganas de gritarle lo que sea en la cara a ese hombre.
Mas o menos, una hora y media después volvía a ser solicitado, al parecer ya todos se retiraban y debía llevarles la cuenta.
- …54, 63… Mas los Takju serian… 106, 75 –Termine de dar la cuenta mientras todos comenzaban a sacar sus billeteras y pagar finalmente el precio- Muchas gracias por venir, que tengan un buen día. –Todos se fueron pero el más joven de la mesa quedo allí, para llamarme nuevamente-
- El café tómelo como un regalo, creo que los demás lo esperan, que tenga un buen día –Me despedí del joven hombre y volví a continuar con mi labor-
Ne~ Ya. Perdón por tardar, pero tenia que escribir mi "Caperucito DongHae" para el cole si no me reprueban la materia x__x . Enseguida te mando la imagen :3
Una vez marcadas los 8:30 por el reloj me despedí de mi progenitor y en medio de la dulce lluvia emprendí camino hacia el restaurante en el cual recientemente trabajaba. Apenas entre me puse el uniforme y un compañero me dijo que fuese cuidadoso cuando atendiera al “Cliente importante”. Le pregunte quien era pero solo evadió mi pregunta mencionando que era importante en el negocio y debíamos complacerlo.
Mis servicios jamás fueron malos en el restaurante, por lo que lo hice normalmente. Siempre era cariñoso con los clientes mayores de edad y era normal con los demás; no les ponía preferencias a ninguno en particular, puesto que aquello lo sentía como una falta de respeto.
Mientras atendía a una pareja anciana pude divisar que alguien entraba al local, en mi camino a entregarle el pedido al chef observe como todo el personal se abría paso ante aquella persona e incluso le otorgaban tratos especiales. Fruncí levemente el ceño, ¿Cómo se sentirían los demás? Continué con mi camino hacia la cocina y espere a que el pedido estuviera listo para llevárselo a la pareja.
Una vez terminado me fui hacia la mesa a entregar la comida deseándoles una buena estancia a los ancianos.
- Espero desfruten la comida, gracias por venir aquí –Con una sonrisa respondí al gesto que ellos me ofrecían-
Cuando me gire pude ver a un hombre aparentemente joven, estaba algo ansioso e incomodo, se encontraba solo en aquella gran mesa arreglada con los platos vacios mientras miraba hacia la ventana. Supuse que nadie lo habría atendido por lo que me acerque a él para tomar su pedido.
- Buenas, ¿Me permitiría tomarle su pedido? –Pregunte con una sonrisa, mas el joven se quedo mirándome fijamente como ido por lo que le pregunte nuevamente-
- Em… Señor, ¿Gustaría en que le tome el pedido? –Esta vez el cliente reaccionó contestándome que nada por ahora debido a que esperaba a unas personas-
- ¿No quiere algún aperitivo mientras espera? –El joven dudo un momento para luego pedirme un poco de café porque no quería importunar- De acuerdo, enseguida se lo traigo.
Trate de no tardar mucho como me lo había pedido el joven y en un rato se lo entregue para seguir con mi trabajo. Una vez que no me quedaba nadie por atender vi a gente entrando de nuevo y enseguida me llamo la atención una mano que se movía desesperadamente cerca de mi vista; era la persona a quien le había entregado el café que ahora con una mirada insistente me pedía que vaya a retirar la taza.
- Disculpe el tardarme –Dije mientras me llevaba el objeto con suma rapidez mientras el cliente me agradecía-
Lleve la taza a lavar, en realidad la deje a medio lavar porque alguien me empujo para que fuera a atender a los nuevos clientes.
- ¡Vamos DongHae! ¡No te quedes ahí parado y ve a atender a los recién llegados! – HeeChul me indicaba por el circular orificio que había en la puerta de la cocina la mesa que debía atender pero no le estaba prestando mucha atención-
- Espera que seque mis manos… Ahora, ¿No los puede atender otro? ¿Por qué yo? –No me gustaba que me mandaran con aquellos elevados de sociedad, siempre pedían de más y nos trataban como la basura-
- ¡Tu eres el único que no hace líos al atender, todos los demás nos dejaran en vergüenza como otras veces! –Repentinamente sujeto mi rostro forzándome a ver la mesa que debía atender, era aquella en la cual estaba el joven del café, tal vez su prisa era por quedar bien con ellos-
-De acuerdo, de acuerdo… Enseguida voy… -Retome mi energía normal para trabajar y me acerque a la mesa con un noble saludo-
- Buenas, sean bienvenidos ¿Les gustaría ordenar ahora o prefieren que venga más tarde? –Ofrecí una sonrisa mientras todos me miraban atentamente, se sentía incomodo-
- Bueno, lo haremos ahora… –Un hombre de unos 35 tal vez abrió el menú ya colocado sobre la mesa- Yo quiero un Jeotgal… -Luego de ese vinieron otros diferentes de los nueve presentes allí –
- Y ¿Algo para tomar?
- 3 Takju, eso por ahora… -Termine de anotar en mi libretita los pedidos para volver a la cocina-
- ¿Cómo te fue? ¿No paso nada grave? ¿Qué te pidieron? ¡DongHae! –Esperanzado porque sus interrogantes acabaran le alcancé mi libreta mientras enseguida HeeChul arrancaba el papel con las ordenes y luego de repasarlas entregárselas al chef-
Luego de estar todo listo lleve los tantos platos en un carrito hacia la mesa, repartiendo a cada uno sus cosas y como siempre, la especial delicadeza a aquel hombre de mayor edad al cual recientemente le habían gritado; me mordía el labio con fuerza para contener las ganas de gritarle lo que sea en la cara a ese hombre.
Mas o menos, una hora y media después volvía a ser solicitado, al parecer ya todos se retiraban y debía llevarles la cuenta.
- …54, 63… Mas los Takju serian… 106, 75 –Termine de dar la cuenta mientras todos comenzaban a sacar sus billeteras y pagar finalmente el precio- Muchas gracias por venir, que tengan un buen día. –Todos se fueron pero el más joven de la mesa quedo allí, para llamarme nuevamente-
- El café tómelo como un regalo, creo que los demás lo esperan, que tenga un buen día –Me despedí del joven hombre y volví a continuar con mi labor-
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Ne~ Ya. Perdón por tardar, pero tenia que escribir mi "Caperucito DongHae" para el cole si no me reprueban la materia x__x . Enseguida te mando la imagen :3

Đouble Ҝ- Suju baby

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Cantidad de Mensajes: 139
Edad: 14
Inscrita/o el: 21/07/2011
Re: [KyuHae] Of all people ... Why did I fall for you?
- Buenas, ¿Me permitiría tomarle su pedido? – Escuché como me llamaba, mas no pude hacer otra cosa que observarlo cuidadosamente. Frecuentaba mucho el restaurante, por negocios principalmente, y jamás lo había visto en ese lugar, me preguntaba si era un nuevo empleado.
- Em… Señor, ¿Gustaría en que le tome el pedido? – Reaccioné al oír su voz por segunda vez, apenado baje mi mirada hacia el menú frente a mí y después de pensarlo por unos segundos le respondí.
-No te preocupes, no se me ofrece nada por el momento. Espero algunos invitados y sería descortés comenzar antes que ellos. – Estudié mis dedos sin razón aparente, esperando que se retirara mas no lo hacía; - ¿No quiere algún aperitivo mientras espera? – Comencé a frotar mis manos por el frío, ahora la idea de importunar no me sonaba tan mal, el frio estaba congelando mis extremidades por lo que al final cedí.
-En ese caso, sólo tráeme una taza caliente de café. No quiero molestar.- El chico se retiró y en un instante ya estaba de regreso sirviéndome mi orden. Sonreí. Al fin podría bloquear el frío con mi bebida favorita. Le dirigí una mirada de agradecimiento más el chico ya no se encontraba ahí. Me extrañó, por lo general las personas tendían a esperar algo de mí, siquiera un cumplido o agradecimiento… pero ese chico…
Sacudí la cabeza en negación levemente y me dejé de cosas sin sentido. Tomé la taza en mis manos e inconscientemente comencé a observar mis alrededores, mas mi vista no se posaba en una sola cosa, divagaba por todo el lugar, curiosa.
¿Qué era lo que buscaba? ¿Quién era al que buscaba? Ni siquiera yo lo sabía.
Mis ojos repentinamente se posaron en el joven quien hacía unos momentos me había atendido. No pensé nada de ello, aunque me diera un sentimiento extraño, solo que aquel chico me causaba curiosidad por su desinterés en mí. Quizás no sabía quién era yo.
Apenas tome unos sorbos del dulce líquido cuando vi como JungSoo se acercaba rápidamente. Casi le saltaban los ojos al verme y me hizo señas de que dejara lo que posaba en mis manos. Chasqueé mi lengua, justo cuando comencé a sentirme cómodo y relajado era hora de trabajar.
Rápidamente rebusque al mesero y lo divise parado a escasos metros de mí. Le hice una seña con la mano para que se acercase; al principio estaba distraído, observando a las demás personas por si no se les ofrecía alguna cosa más, por unos momentos aquello dañó mi orgullo ya que siempre ese restaurante en particular estaba al pendiente de mis necesidades, pero ignoré aquel pensamiento y me enfoqué en llamar la atención de aquel joven. Cuando se percató de mi presencia abrió los ojos como platos y corrió rápidamente hacia mí, tomando la taza frente mío y disculpándose.
-No te preocupes, solo llévatelo que sería una grosería a mis invitados si ven que comencé antes que ellos.- Se retiró apenas termine de decir aquello y honestamente me causó un poco de gracia. Hubiera sido otra persona y quizás me hubiera molestado. Ni siquiera yo entendía que me pasaba el día de hoy.
Tomé una servilleta, limpié mis labios y me levanté justo cuando miré como los demás socios comenzaban a entrar de uno a uno en aquel lujoso lugar. Hice una venía para todos y los invité a sentarse, lo cual realizaron segundos después.
-Entonces comencemos con los negocios caballeros, no hay que desperdiciar el tiempo.-Dijo uno de los veteranos socios que se encontraba a mi derecha. Yo ya estaba enterado de los problemas de la empresa por lo cual no me interesaba demasiado. Ya tenía la solución, solo debía convencer a aquellos viejos testarudos de llevarlo a cabo.- En estos momentos hay una situación dura en la empresa. Los emplead-pero fue interrumpido repentinamente.
- Buenas, sean bienvenidos ¿Les gustaría ordenar ahora o prefieren que venga más tarde? –
Todos voltearon a ver al mesero que se había acercado a tomar las órdenes, mas no se dio cuenta de que había interrumpido algo importante por así decirlo. Me crucé de brazos y cubrí mis labios con mi mano, las molestas caras de los presentes me causaban un poco de gracia.
-Bueno, lo haremos ahora… - Contesto JungSeok, tenía alrededor de 35 años y era uno de los socios menos interesados en la empresa, lo cual explica su respuesta. –Yo quiero un Jeotgal…- Y al parecer JungSeok había contagiado su pereza para hablar de aquel tema y su hambre a los demás ya que rápidamente comenzaron a volar pedidos de aquí y allá.
-A mi solo tráeme un poco de café, negro.- Solo quería algo que me mantuviera caliente, en el lugar seguía haciendo frío y más con las pequeñas ráfagas de viento que entraban por una de las ventanas abiertas y que al parecer llegaban directamente a mí. Froté mis manos bajo la mesa tratando de recuperar un poco de calor.
JungSoo me miró, se había percatado de mi incomodidad en aquel lugar y me palmeó la pierna por debajo de la mesa. Trataba de animarme. Lo miré y suspiré.
- Y ¿Algo para tomar?- Escuché decir al joven mesero, dirigiendo su atención hacia los demás. Ya había ordenado mi bebida por lo que me quedé callado.
- 3 Takju, eso por ahora… - dijo de nuevo JungSeok. El joven se retiró y yo lo seguí con la mirada.
-Ahora continuemos. Como decía, los empleados han comenzado a protestar contra la empresa, exigiendo más salarios y que las horas extras se les paguen. Debemos detener ese tipo de revueltas. Yo opino que es necesario reducirles el salario, los socios necesitamos más capital por lo que sería conveniente.- Dijo orgulloso uno de los socios más avariciosos de la compañía, Sung WonHwa. Bufé a su comentario, obviamente esto empeoraría el problema y hasta podría hacer que la empresa cayera y tuviera una mala imagen. WonHwa me miraba expectante, esperando a que aprobara aquella idea que se había ingeniado. Lo observe sin expresión alguna y en eso otro de los socios comenzó a hablar, era el más anciano de todos los que se encontraban en esa mesa, Soo ShinKi.
-WonHwa-ssi no me lo tomes a mal, pero pienso que tu idea no es la adecuada. Bien, podríamos mejor acceder a algunas de las cosas que nos piden para así calmarlos, además pienso que tienen el derecho de reclamarnos eso, tenemos dinero de mas que ni siquiera se invierte en la empresa y está congelado. ¿Usted que piensa señor Cho?-
Reflexioné lo que acababa de decir, en cierta manera tenía la razón, y yo había pensado en una solución similar, un poco menos dadivosa pero al fin de cuentas era casi lo mismo y antes de que pudiera emitir palabra alguna, los otros 7 presentes comenzaron a gritarle a aquel hombre.
-¡¿Está loco?!
-ShinKi como se te ocurre semejante barbaridad.
-Señor Cho dígale lo mal de la cabeza que esta.
-¡No cabe duda que la edad te echa a perder!
Aclaré mi garganta. Los miré molesto a todos, fuera mala idea o no, no podían comportarse de aquella manera en un restaurante y menos frente a una persona mayor como lo era el señor Soo ShinKi. Él merecía respeto como todos, era uno de los tantos modales educativos y religiosos con los que crecí toda mi vida.
-Estoy de acuerdo con usted, Soo ShinKi-ssi- Fue lo único que dije mientras los demás socios hacían una mueca de disgusto y desviaban sus miradas.
Le sonreí de lado a ShinKi quien inclinó su cabeza en gratitud. JungSoo sonrió y de nuevo sentí una pequeña palmada en mi pierna de su parte por debajo de la mesa. Lo miré de reojo y vi como me levantaba el pulgar en aprobación.
Exhalé y traté de darles una explicación a mis acompañantes, quienes estaban claramente disgustados por el hecho de no poder llenar sus caras carteras de cuero con más dinero del que podrían retener.
-Honestamente, poco puede importarme los empleados al igual que la opinión de cada uno de ustedes, como sabrán soy el accionista mayoritario así que la decisión recae completamente en mí. Lo más coherente en estos casos es ceder un poco, ya he tenido suficiente con las revueltas de los empleados, mas se necesitan para hacer funcionar la empresa por la que no podemos darnos el lujo de expulsarlos de ésta. Sin mencionar que la imagen de la empresa de mi padre, - me aseguré de recalcar esas últimas palabras con superioridad, esperando que tuvieran en claro en el lugar en el que me encontraba,- es más importante que ustedes queriendo llenar más sus tarjetas de crédito. Así que cumpliremos con algunas de las demandas que se nos exigen. Se pagarán horas extras y habrá aumento de sueldo pero solo en los aguinaldos. Las horas de trabajo serán más accesibles, solo un poco ya que cada minuto es indispensable para el funcionamiento del negocio. Con esto estoy seguro que se tranquilizara todo y por lo menos no llegaremos a los encabezados de los periódicos con un escándalo de sobreexplotación como lo haríamos si siguiera sus inútiles ideas.-Sonreí de manera altanera. Sabía que había humillado a la mayoría de los presentes de tal manera que no les quedaba de otra más que aceptar.
De pronto vi como acomodaban frente a mi otra taza de café que hacía unos momentos había pedido. Subí mi mirada y observé al mesero que se había ocupado de nosotros durante la velada. Su expresión era tranquila a simple vista, pero he de haber estado mirándolo con demasiada atención ya que pude notar un tipo de disgusto en sus ojos.
Los demás lo seguían también con la mirada, más con el pretexto de no querer verme a mí que el de ver si sus platillos llegaban a salvo frente a ellos.
JungSoo aclaró su garganta llamando la atención de todos, yo mientras tanto me incorporé en mi asiento y comencé a saborear mi bebida. Tenía una adicción hacia ese delicioso aroma y sabor por lo que rápidamente todo pareció tomar menos importancia que la caliente sustancia liquida dentro de la pequeña taza de porcelana. Escuché a JungSoo preguntar si habría alguna objeción, la respuesta siendo un silencio y una tensión en el aire la cual mi compañero interpretó por un no, exclamando que ese sería el plan entonces. Pronto la platería comenzó a resonar indicando que todos comenzaban a gustarse de la comida que yacía frente a ellos. Apenas y preste atención a lo que hacían y decían, si no era sobre el trabajo entonces no me importaba lo que tenían para decir.
Después de unas horas todos habían terminado por lo que comenzaron a llamar la atención del mesero quien acudió rápido hacia nuestra mesa. Me quede mirándolo por unos momentos mientras les daba a todos sus cuentas para después recoger los platos y vasos sucios que posaban sobre la mesa.
Espere a que se acercara a mí y me diera la cuenta más no recibí nada de él. Se retiró y me quedé sentado ahí extrañado, ¿se habría olvidado de mi? Sentí mi orgullo dañado por segunda vez aquella noche y por la misma persona. Fruncí un poco el ceño.
A los pocos minutos ya estaba de regreso tomando las cuentas de todos y apartándose con una pequeña sonrisa. - Muchas gracias por venir, que tengan un buen día. – Exclamó. Vi como los socios pasaban al lado mío haciéndome un reverencia y a JungSoo guiándolos por la salida.
-Disculpa,- llamé la atención del joven nuevamente quien me miraba ahora sin una sonrisa en el rostro, en sus ojos podía denotar curiosidad; -creo que olvidaste tomarme la cuenta del café que pedí, dim- no pude terminar cuando escuché la respuesta del chico.
- El café tómelo como un regalo, creo que los demás lo esperan, que tenga un buen día. –
Vi como se alejaba algo incómodo. Por tercera vez el chico me había quitado importancia esa noche. Sentí un disgusto, honestamente, ¿Quién se creía? Sentía como si me estuviera sacando de aquel lugar, ¡yo podía estar ahí el tiempo que quisiera! Me cruce de brazos y miré la taza donde yacía mí, ya frío, café.
En ese momento sentí como alguien se acomodaba a mi lado, no hacía falta voltear, sabía que era JungSoo. –Ah, al fin acabo- exhaló y vi por el rabillo del ojo como se acostaba en su asiento. Reí cubriéndome el rostro con mi mano mientras JungSoo me golpeaba el hombro levemente.
-Yah! ¿De qué te ríes? Casi me da un paro cardíaco cuando interrumpiste para decir tu opinión. Pensé que el jodido de WonHwa te había convencido con su estúpida idea, pero contigo nunca se sabe, me sorprendiste.- Rió levemente y noté como ese hoyuelo se hacía presente en su rostro, -pero ya acabó, ahora a relajarse- vi como tomaba mi café. Ante eso lo miré con cara de pocos amigos mientras le daba un sorbo. Maldito, se había robado mi café. Suspiré molesto mientras JungSoo se burlaba de mí.
Después de unas horas de una casual conversación y un café frío salimos de aquel restaurante ya que era tiempo de que este cerrara. Esperé bajo el paraguas que sostenían sobre mí para después adentrarme en la limusina que me esperaba. Mi puerta se cerró. Me acomodé en mi asiento y después escuché sonar el celular de mi hyung. JungSoo lo contestó rápidamente, debía de ser algún asunto de trabajo. Tardó un poco hablando por lo que me distraje viendo por la ventana, vi como la lluvia aun caía incansablemente sobre la ciudad; en eso lo vi a él, el joven que nos atendió la velada entera. Me quedé mirándole como salía del restaurante con una brillante sonrisa y como se acomodaba su chamarra más unas bolsas que llevaba para después, con una pequeña mochila, cubrirse la cabeza y avanzar hacia cual fuera su destino.
Vi como la lluvia lo mojaba, claro una mochila no podría cubrirlo completamente. Aún lo observaba fijamente, se había comportado mal (a mi parecer) conmigo al no darme la atención debida pero a la vez fue gentil y no me cobro mi café. Me debatía en mi interior… ¿Debería hacer lo que estoy pensando?
El automóvil comenzó a avanzar al mismo tiempo que aquel joven se alejaba un poco más de donde nos encontrábamos. Como estaba en un automóvil pronto lo alcancé y no sé que me llevo a hacer lo siguiente, solo fue un impulso, maldito frío que me revuelve el cerebro y me hace actuar antes de pensar.
-JungSoo acércate al chico ese- mi boca se movió por sí sola dándole ordenes al rubio que se encontraba conduciendo la limusina. Me miró extrañado y sorprendido por el espejo retrovisor pero me obedeció.
El joven notó que nos acercábamos, pude ver como su paso se volvía más lento y nos miraba confundido. Justo cuando nos encontramos lado a lado bajé la ventanilla y asomé mi rostro por esta. El automóvil paró y el chico también. Me miraba curioso mientras yo… simplemente no sabía que decirle. Su mirada me puso un tanto nerviosa, ¿podía alguien verse así de inocente? Desvié mis ojos hacia las gotas que caían sobre mi mano posada en la ventanilla.
-Te estás mojando.- Hablé sin pensar, nuevamente. El chico hizo un gesto con su rostro como si fuera lo más obvio del mundo y además me lo restregó en la cara. Tenía razón pero no lo aceptaría. – ¡Ya sé que está lloviendo, no estoy idiota!- casi se lo grité pero simplemente me había apenado de decir algo obvio.
Nos quedamos en silencio por unos minutos cuando comenzó a caminar otra vez.
-¡Espera! JungSoo abre la puerta- le indiqué a mi hyung que aún con su cara de sorpresa se bajó del auto y abrió la puerta donde me encontraba yo. El chico cedió sus pasos y me miró incrédulo y podría decir… ¿algo molesto?
-Sube- mi tono sonó más una orden que una sugerencia y entonces comenzó a darme un sermón de cómo no podría abrir la puerta por mí mismo, que si le tenía lastima, que no necesitaba mis sobras blah blah, no escuché más de la mitad de lo que dijo, se había exaltado y hablaba demasiado rápido. Pero poco a poco su enojo me contagió, ¡solo quería ayudarlo a que no se mojara bajo la lluvia y llegara sin un resfriado a su casa! ¡Maldito niño pobre malagradecido!
-¡Yah! ¡Solo quería que dejaras de mojarte! Me tomo la molestia de ofrecer llevarte a tu casa y me sales con esto. JungSoo súbete al auto- miré molesto a aquel chico que ahora me veía diferente, no pude descifrar la expresión en su rostro a tiempo ya que se volteó de nueva cuenta y caminó ahora a paso más apresurado.
Ordené a JungSoo que lo siguiera lentamente con el auto, algo dentro de mi decía que debería disculparme y ofrecerle otra vez llevarlo a su destino pero mi orgullo era mucho. Aún mantenía la ventanilla abierta y mi mirada fija sobre él; pude percatarme que varias veces me había dedicado alguna mirada de confusión y disgusto por el rabillo del ojo. No sé porqué pero a la vez me causaba gracia aunque mantenía mi semblante inexpresivo.
Ya llevaba varios minutos siguiéndole cuando me percate de que traía en una mano unas bolsas que no se notaban del todo ligeras. Mi boca se abrió por impulso por no sé qué numero mas esa noche.
-Dame tus bolsas- le dije tratando de brindarle ayuda nuevamente. El joven me miro incrédulo y volvió a gritarme incoherencias, bueno, incoherencias para mí.
-Aish pues si solo lo digo para tratar de ayudar, ¿¡Cuantas veces debo decírtelo!? Ah aún no entiendo que hago perdiendo mi tiempo contigo- bufé y me crucé de brazos mirando hacia el frente. JungSoo me dedicaba una sonrisa burlona por el retrovisor a lo que yo le respondí con una mirada de odio.
Aún escuchaba como aquel muchacho decía alguna que otra cosa sobre que pesado era y si o podía hablar como los demás.
De nuevo el único sonido que se escuchaba en esos momentos era el de la lluvia chocar contra el pavimento y el metal. Todavía seguíamos a aquel muchacho en la elegante limusina. Paro abruptamente al igual que nosotros, se acercó a mi ventanilla y con el ceño fruncido me dijo unas palabras que parecían ser de agradecimiento pero no lo sabía con exactitud, sus palabras parecían más un insulto pero no pude responder. Su rostro estaba a escasos centímetros del mío y por alguna razón había olvidado respirar. El otro chico pareció no notarlo ya que su semblante permanecía igual solo que ahora un tanto burlón.
Se alejó finalmente de mi rostro y solté poco a poco el aire que había aprisionado en mis pulmones. Se dirigió a una esquina y antes que llegara le grité nuevamente. ¿Por qué demonios seguía haciendo aquello?
Tomé el paraguas que se encontraba en el asiento de enfrente y se lo di por la ventana, casi tirándoselo en la cara. No espere que me dijera nada, ordené a JungSoo que acelerara y se dirigiera a casa.
Evité encontrarme con los ojos de aquel chico mientras nos alejábamos de él. Cerré la ventana y pronto la estruendosa y única risa de JungSoo resonó por el coche. No me digné a hacer caso a su burla. Mi mente divagaba pensando el porqué de todas mis acciones en esta noche. Seguramente era el invierno, el frío en especial, que me revolvía mis pensamientos.
-Ahh maldito frío- apreté mis puños y los metí dentro de mi saco.
Como odio el invierno.
- Em… Señor, ¿Gustaría en que le tome el pedido? – Reaccioné al oír su voz por segunda vez, apenado baje mi mirada hacia el menú frente a mí y después de pensarlo por unos segundos le respondí.
-No te preocupes, no se me ofrece nada por el momento. Espero algunos invitados y sería descortés comenzar antes que ellos. – Estudié mis dedos sin razón aparente, esperando que se retirara mas no lo hacía; - ¿No quiere algún aperitivo mientras espera? – Comencé a frotar mis manos por el frío, ahora la idea de importunar no me sonaba tan mal, el frio estaba congelando mis extremidades por lo que al final cedí.
-En ese caso, sólo tráeme una taza caliente de café. No quiero molestar.- El chico se retiró y en un instante ya estaba de regreso sirviéndome mi orden. Sonreí. Al fin podría bloquear el frío con mi bebida favorita. Le dirigí una mirada de agradecimiento más el chico ya no se encontraba ahí. Me extrañó, por lo general las personas tendían a esperar algo de mí, siquiera un cumplido o agradecimiento… pero ese chico…
Sacudí la cabeza en negación levemente y me dejé de cosas sin sentido. Tomé la taza en mis manos e inconscientemente comencé a observar mis alrededores, mas mi vista no se posaba en una sola cosa, divagaba por todo el lugar, curiosa.
¿Qué era lo que buscaba? ¿Quién era al que buscaba? Ni siquiera yo lo sabía.
Mis ojos repentinamente se posaron en el joven quien hacía unos momentos me había atendido. No pensé nada de ello, aunque me diera un sentimiento extraño, solo que aquel chico me causaba curiosidad por su desinterés en mí. Quizás no sabía quién era yo.
Apenas tome unos sorbos del dulce líquido cuando vi como JungSoo se acercaba rápidamente. Casi le saltaban los ojos al verme y me hizo señas de que dejara lo que posaba en mis manos. Chasqueé mi lengua, justo cuando comencé a sentirme cómodo y relajado era hora de trabajar.
Rápidamente rebusque al mesero y lo divise parado a escasos metros de mí. Le hice una seña con la mano para que se acercase; al principio estaba distraído, observando a las demás personas por si no se les ofrecía alguna cosa más, por unos momentos aquello dañó mi orgullo ya que siempre ese restaurante en particular estaba al pendiente de mis necesidades, pero ignoré aquel pensamiento y me enfoqué en llamar la atención de aquel joven. Cuando se percató de mi presencia abrió los ojos como platos y corrió rápidamente hacia mí, tomando la taza frente mío y disculpándose.
-No te preocupes, solo llévatelo que sería una grosería a mis invitados si ven que comencé antes que ellos.- Se retiró apenas termine de decir aquello y honestamente me causó un poco de gracia. Hubiera sido otra persona y quizás me hubiera molestado. Ni siquiera yo entendía que me pasaba el día de hoy.
Tomé una servilleta, limpié mis labios y me levanté justo cuando miré como los demás socios comenzaban a entrar de uno a uno en aquel lujoso lugar. Hice una venía para todos y los invité a sentarse, lo cual realizaron segundos después.
-Entonces comencemos con los negocios caballeros, no hay que desperdiciar el tiempo.-Dijo uno de los veteranos socios que se encontraba a mi derecha. Yo ya estaba enterado de los problemas de la empresa por lo cual no me interesaba demasiado. Ya tenía la solución, solo debía convencer a aquellos viejos testarudos de llevarlo a cabo.- En estos momentos hay una situación dura en la empresa. Los emplead-pero fue interrumpido repentinamente.
- Buenas, sean bienvenidos ¿Les gustaría ordenar ahora o prefieren que venga más tarde? –
Todos voltearon a ver al mesero que se había acercado a tomar las órdenes, mas no se dio cuenta de que había interrumpido algo importante por así decirlo. Me crucé de brazos y cubrí mis labios con mi mano, las molestas caras de los presentes me causaban un poco de gracia.
-Bueno, lo haremos ahora… - Contesto JungSeok, tenía alrededor de 35 años y era uno de los socios menos interesados en la empresa, lo cual explica su respuesta. –Yo quiero un Jeotgal…- Y al parecer JungSeok había contagiado su pereza para hablar de aquel tema y su hambre a los demás ya que rápidamente comenzaron a volar pedidos de aquí y allá.
-A mi solo tráeme un poco de café, negro.- Solo quería algo que me mantuviera caliente, en el lugar seguía haciendo frío y más con las pequeñas ráfagas de viento que entraban por una de las ventanas abiertas y que al parecer llegaban directamente a mí. Froté mis manos bajo la mesa tratando de recuperar un poco de calor.
JungSoo me miró, se había percatado de mi incomodidad en aquel lugar y me palmeó la pierna por debajo de la mesa. Trataba de animarme. Lo miré y suspiré.
- Y ¿Algo para tomar?- Escuché decir al joven mesero, dirigiendo su atención hacia los demás. Ya había ordenado mi bebida por lo que me quedé callado.
- 3 Takju, eso por ahora… - dijo de nuevo JungSeok. El joven se retiró y yo lo seguí con la mirada.
-Ahora continuemos. Como decía, los empleados han comenzado a protestar contra la empresa, exigiendo más salarios y que las horas extras se les paguen. Debemos detener ese tipo de revueltas. Yo opino que es necesario reducirles el salario, los socios necesitamos más capital por lo que sería conveniente.- Dijo orgulloso uno de los socios más avariciosos de la compañía, Sung WonHwa. Bufé a su comentario, obviamente esto empeoraría el problema y hasta podría hacer que la empresa cayera y tuviera una mala imagen. WonHwa me miraba expectante, esperando a que aprobara aquella idea que se había ingeniado. Lo observe sin expresión alguna y en eso otro de los socios comenzó a hablar, era el más anciano de todos los que se encontraban en esa mesa, Soo ShinKi.
-WonHwa-ssi no me lo tomes a mal, pero pienso que tu idea no es la adecuada. Bien, podríamos mejor acceder a algunas de las cosas que nos piden para así calmarlos, además pienso que tienen el derecho de reclamarnos eso, tenemos dinero de mas que ni siquiera se invierte en la empresa y está congelado. ¿Usted que piensa señor Cho?-
Reflexioné lo que acababa de decir, en cierta manera tenía la razón, y yo había pensado en una solución similar, un poco menos dadivosa pero al fin de cuentas era casi lo mismo y antes de que pudiera emitir palabra alguna, los otros 7 presentes comenzaron a gritarle a aquel hombre.
-¡¿Está loco?!
-ShinKi como se te ocurre semejante barbaridad.
-Señor Cho dígale lo mal de la cabeza que esta.
-¡No cabe duda que la edad te echa a perder!
Aclaré mi garganta. Los miré molesto a todos, fuera mala idea o no, no podían comportarse de aquella manera en un restaurante y menos frente a una persona mayor como lo era el señor Soo ShinKi. Él merecía respeto como todos, era uno de los tantos modales educativos y religiosos con los que crecí toda mi vida.
-Estoy de acuerdo con usted, Soo ShinKi-ssi- Fue lo único que dije mientras los demás socios hacían una mueca de disgusto y desviaban sus miradas.
Le sonreí de lado a ShinKi quien inclinó su cabeza en gratitud. JungSoo sonrió y de nuevo sentí una pequeña palmada en mi pierna de su parte por debajo de la mesa. Lo miré de reojo y vi como me levantaba el pulgar en aprobación.
Exhalé y traté de darles una explicación a mis acompañantes, quienes estaban claramente disgustados por el hecho de no poder llenar sus caras carteras de cuero con más dinero del que podrían retener.
-Honestamente, poco puede importarme los empleados al igual que la opinión de cada uno de ustedes, como sabrán soy el accionista mayoritario así que la decisión recae completamente en mí. Lo más coherente en estos casos es ceder un poco, ya he tenido suficiente con las revueltas de los empleados, mas se necesitan para hacer funcionar la empresa por la que no podemos darnos el lujo de expulsarlos de ésta. Sin mencionar que la imagen de la empresa de mi padre, - me aseguré de recalcar esas últimas palabras con superioridad, esperando que tuvieran en claro en el lugar en el que me encontraba,- es más importante que ustedes queriendo llenar más sus tarjetas de crédito. Así que cumpliremos con algunas de las demandas que se nos exigen. Se pagarán horas extras y habrá aumento de sueldo pero solo en los aguinaldos. Las horas de trabajo serán más accesibles, solo un poco ya que cada minuto es indispensable para el funcionamiento del negocio. Con esto estoy seguro que se tranquilizara todo y por lo menos no llegaremos a los encabezados de los periódicos con un escándalo de sobreexplotación como lo haríamos si siguiera sus inútiles ideas.-Sonreí de manera altanera. Sabía que había humillado a la mayoría de los presentes de tal manera que no les quedaba de otra más que aceptar.
De pronto vi como acomodaban frente a mi otra taza de café que hacía unos momentos había pedido. Subí mi mirada y observé al mesero que se había ocupado de nosotros durante la velada. Su expresión era tranquila a simple vista, pero he de haber estado mirándolo con demasiada atención ya que pude notar un tipo de disgusto en sus ojos.
Los demás lo seguían también con la mirada, más con el pretexto de no querer verme a mí que el de ver si sus platillos llegaban a salvo frente a ellos.
JungSoo aclaró su garganta llamando la atención de todos, yo mientras tanto me incorporé en mi asiento y comencé a saborear mi bebida. Tenía una adicción hacia ese delicioso aroma y sabor por lo que rápidamente todo pareció tomar menos importancia que la caliente sustancia liquida dentro de la pequeña taza de porcelana. Escuché a JungSoo preguntar si habría alguna objeción, la respuesta siendo un silencio y una tensión en el aire la cual mi compañero interpretó por un no, exclamando que ese sería el plan entonces. Pronto la platería comenzó a resonar indicando que todos comenzaban a gustarse de la comida que yacía frente a ellos. Apenas y preste atención a lo que hacían y decían, si no era sobre el trabajo entonces no me importaba lo que tenían para decir.
Después de unas horas todos habían terminado por lo que comenzaron a llamar la atención del mesero quien acudió rápido hacia nuestra mesa. Me quede mirándolo por unos momentos mientras les daba a todos sus cuentas para después recoger los platos y vasos sucios que posaban sobre la mesa.
Espere a que se acercara a mí y me diera la cuenta más no recibí nada de él. Se retiró y me quedé sentado ahí extrañado, ¿se habría olvidado de mi? Sentí mi orgullo dañado por segunda vez aquella noche y por la misma persona. Fruncí un poco el ceño.
A los pocos minutos ya estaba de regreso tomando las cuentas de todos y apartándose con una pequeña sonrisa. - Muchas gracias por venir, que tengan un buen día. – Exclamó. Vi como los socios pasaban al lado mío haciéndome un reverencia y a JungSoo guiándolos por la salida.
-Disculpa,- llamé la atención del joven nuevamente quien me miraba ahora sin una sonrisa en el rostro, en sus ojos podía denotar curiosidad; -creo que olvidaste tomarme la cuenta del café que pedí, dim- no pude terminar cuando escuché la respuesta del chico.
- El café tómelo como un regalo, creo que los demás lo esperan, que tenga un buen día. –
Vi como se alejaba algo incómodo. Por tercera vez el chico me había quitado importancia esa noche. Sentí un disgusto, honestamente, ¿Quién se creía? Sentía como si me estuviera sacando de aquel lugar, ¡yo podía estar ahí el tiempo que quisiera! Me cruce de brazos y miré la taza donde yacía mí, ya frío, café.
En ese momento sentí como alguien se acomodaba a mi lado, no hacía falta voltear, sabía que era JungSoo. –Ah, al fin acabo- exhaló y vi por el rabillo del ojo como se acostaba en su asiento. Reí cubriéndome el rostro con mi mano mientras JungSoo me golpeaba el hombro levemente.
-Yah! ¿De qué te ríes? Casi me da un paro cardíaco cuando interrumpiste para decir tu opinión. Pensé que el jodido de WonHwa te había convencido con su estúpida idea, pero contigo nunca se sabe, me sorprendiste.- Rió levemente y noté como ese hoyuelo se hacía presente en su rostro, -pero ya acabó, ahora a relajarse- vi como tomaba mi café. Ante eso lo miré con cara de pocos amigos mientras le daba un sorbo. Maldito, se había robado mi café. Suspiré molesto mientras JungSoo se burlaba de mí.
Después de unas horas de una casual conversación y un café frío salimos de aquel restaurante ya que era tiempo de que este cerrara. Esperé bajo el paraguas que sostenían sobre mí para después adentrarme en la limusina que me esperaba. Mi puerta se cerró. Me acomodé en mi asiento y después escuché sonar el celular de mi hyung. JungSoo lo contestó rápidamente, debía de ser algún asunto de trabajo. Tardó un poco hablando por lo que me distraje viendo por la ventana, vi como la lluvia aun caía incansablemente sobre la ciudad; en eso lo vi a él, el joven que nos atendió la velada entera. Me quedé mirándole como salía del restaurante con una brillante sonrisa y como se acomodaba su chamarra más unas bolsas que llevaba para después, con una pequeña mochila, cubrirse la cabeza y avanzar hacia cual fuera su destino.
Vi como la lluvia lo mojaba, claro una mochila no podría cubrirlo completamente. Aún lo observaba fijamente, se había comportado mal (a mi parecer) conmigo al no darme la atención debida pero a la vez fue gentil y no me cobro mi café. Me debatía en mi interior… ¿Debería hacer lo que estoy pensando?
El automóvil comenzó a avanzar al mismo tiempo que aquel joven se alejaba un poco más de donde nos encontrábamos. Como estaba en un automóvil pronto lo alcancé y no sé que me llevo a hacer lo siguiente, solo fue un impulso, maldito frío que me revuelve el cerebro y me hace actuar antes de pensar.
-JungSoo acércate al chico ese- mi boca se movió por sí sola dándole ordenes al rubio que se encontraba conduciendo la limusina. Me miró extrañado y sorprendido por el espejo retrovisor pero me obedeció.
El joven notó que nos acercábamos, pude ver como su paso se volvía más lento y nos miraba confundido. Justo cuando nos encontramos lado a lado bajé la ventanilla y asomé mi rostro por esta. El automóvil paró y el chico también. Me miraba curioso mientras yo… simplemente no sabía que decirle. Su mirada me puso un tanto nerviosa, ¿podía alguien verse así de inocente? Desvié mis ojos hacia las gotas que caían sobre mi mano posada en la ventanilla.
-Te estás mojando.- Hablé sin pensar, nuevamente. El chico hizo un gesto con su rostro como si fuera lo más obvio del mundo y además me lo restregó en la cara. Tenía razón pero no lo aceptaría. – ¡Ya sé que está lloviendo, no estoy idiota!- casi se lo grité pero simplemente me había apenado de decir algo obvio.
Nos quedamos en silencio por unos minutos cuando comenzó a caminar otra vez.
-¡Espera! JungSoo abre la puerta- le indiqué a mi hyung que aún con su cara de sorpresa se bajó del auto y abrió la puerta donde me encontraba yo. El chico cedió sus pasos y me miró incrédulo y podría decir… ¿algo molesto?
-Sube- mi tono sonó más una orden que una sugerencia y entonces comenzó a darme un sermón de cómo no podría abrir la puerta por mí mismo, que si le tenía lastima, que no necesitaba mis sobras blah blah, no escuché más de la mitad de lo que dijo, se había exaltado y hablaba demasiado rápido. Pero poco a poco su enojo me contagió, ¡solo quería ayudarlo a que no se mojara bajo la lluvia y llegara sin un resfriado a su casa! ¡Maldito niño pobre malagradecido!
-¡Yah! ¡Solo quería que dejaras de mojarte! Me tomo la molestia de ofrecer llevarte a tu casa y me sales con esto. JungSoo súbete al auto- miré molesto a aquel chico que ahora me veía diferente, no pude descifrar la expresión en su rostro a tiempo ya que se volteó de nueva cuenta y caminó ahora a paso más apresurado.
Ordené a JungSoo que lo siguiera lentamente con el auto, algo dentro de mi decía que debería disculparme y ofrecerle otra vez llevarlo a su destino pero mi orgullo era mucho. Aún mantenía la ventanilla abierta y mi mirada fija sobre él; pude percatarme que varias veces me había dedicado alguna mirada de confusión y disgusto por el rabillo del ojo. No sé porqué pero a la vez me causaba gracia aunque mantenía mi semblante inexpresivo.
Ya llevaba varios minutos siguiéndole cuando me percate de que traía en una mano unas bolsas que no se notaban del todo ligeras. Mi boca se abrió por impulso por no sé qué numero mas esa noche.
-Dame tus bolsas- le dije tratando de brindarle ayuda nuevamente. El joven me miro incrédulo y volvió a gritarme incoherencias, bueno, incoherencias para mí.
-Aish pues si solo lo digo para tratar de ayudar, ¿¡Cuantas veces debo decírtelo!? Ah aún no entiendo que hago perdiendo mi tiempo contigo- bufé y me crucé de brazos mirando hacia el frente. JungSoo me dedicaba una sonrisa burlona por el retrovisor a lo que yo le respondí con una mirada de odio.
Aún escuchaba como aquel muchacho decía alguna que otra cosa sobre que pesado era y si o podía hablar como los demás.
De nuevo el único sonido que se escuchaba en esos momentos era el de la lluvia chocar contra el pavimento y el metal. Todavía seguíamos a aquel muchacho en la elegante limusina. Paro abruptamente al igual que nosotros, se acercó a mi ventanilla y con el ceño fruncido me dijo unas palabras que parecían ser de agradecimiento pero no lo sabía con exactitud, sus palabras parecían más un insulto pero no pude responder. Su rostro estaba a escasos centímetros del mío y por alguna razón había olvidado respirar. El otro chico pareció no notarlo ya que su semblante permanecía igual solo que ahora un tanto burlón.
Se alejó finalmente de mi rostro y solté poco a poco el aire que había aprisionado en mis pulmones. Se dirigió a una esquina y antes que llegara le grité nuevamente. ¿Por qué demonios seguía haciendo aquello?
Tomé el paraguas que se encontraba en el asiento de enfrente y se lo di por la ventana, casi tirándoselo en la cara. No espere que me dijera nada, ordené a JungSoo que acelerara y se dirigiera a casa.
Evité encontrarme con los ojos de aquel chico mientras nos alejábamos de él. Cerré la ventana y pronto la estruendosa y única risa de JungSoo resonó por el coche. No me digné a hacer caso a su burla. Mi mente divagaba pensando el porqué de todas mis acciones en esta noche. Seguramente era el invierno, el frío en especial, que me revolvía mis pensamientos.
-Ahh maldito frío- apreté mis puños y los metí dentro de mi saco.
Como odio el invierno.
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Ahh Shun-ah perdon por la larga larga largaa espera, los finales y las fiestas me bloquearon y me impedian continuar ya sea porque o estaba estudiando o ayudaba a la preparacion de la posada =___= lo siento.
Escribí largo esto y espero que te guste, de nuevo perdon ;___;

mrsimple- Suju baby

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Re: [KyuHae] Of all people ... Why did I fall for you?
Mi horario de trabajo había finalizado; me hubiese quedado unos momentos más para ayudar pero quería regresar temprano a casa, no me gustaba dejar a papá solo en casa más de la cuenta. Ya había invertido un pequeño tiempo en prepararle una rica comida. Preparé todas mis cosas para salir, acomodando mis bolsas llenas de materiales sobre mis hombros y finalmente cubriéndome de la lluvia con mi mochila.
Esperaba llegar lo más rápido posible, por más que estuviera cubierto las gotas de agua seguían mojándome y no quería que sucediera lo mismo con la comida. No pasó mucho tiempo cuando sentí algo raro, presentía que alguien me seguía pero no quería voltear, sólo por seguridad. El sentimiento aumentó y pronto pude ver a un gran automóvil acercarse, instintivamente fui ralentizando mi paso mientras observaba el negro coche.
Lo vi detenerse e hice lo mismo. Identifiqué al joven que me miraba, era el mismo del restaurante al que atendí; el chico de la gran reunión. Se mantenía observándome y me ponía nervioso, más por el hecho de que no mencionaba nada y, su mirada era algo… Vacía. Lo que lograba asustarme de alguna forma.
-Te estás mojando.-Levanté mis cejas separando levemente mis labios, ¿Es que era idiota o qué? Era demasiado claro que me estaba mojando-
- Claro que me estoy mojando ¿Qué no ves que está lloviendo?-Contesté de forma obvia, haciendo una leve mueca-
- ¡Ya sé que está lloviendo, no estoy idiota! –El tono en que lo dijo me sorprendió, por no decir otra cosa. Luego de ello nadie pronunció palabra alguna, ya que no tenía nada más que decir emprendí mi camino nuevamente, mi padre esperaba a por mí-
Escuché que me gritó que lo esperara, me giré al instante observando como aquel otro hombre rubio le abría la puerta del auto a orden del otro, ¿Necesitaba que le abrieran la puerta? El chico no estaba discapacitado como para que hicieran tal cosa por el.
-Sube-Su voz denotaba orden, eso me molestó ¡No era mi padre como para darme ordenes! ¿Qué le sucedía?-
- ¿No puedes ni abrir la puerta del auto tu solo y pretendes que te obedezca? No eres nadie que pueda darme órdenes, no pienso subirme allí, ¿Me ves cara de pobrecito? No necesito tu lástima si es que me ves de esa forma, para eso tengo mi cuerpo, para movilizarme y hacer las cosas por mi mismo –Me había exaltado, tal vez no debí reaccionar de esa forma pero me había molestado-
-¡Yah! ¡Solo quería que dejaras de mojarte! Me tomo la molestia de ofrecer llevarte a tu casa y me sales con esto.- ¿Pretendía ayudarme? Pues no se notaba, no creo que alguna persona consciente se subiría al automóvil de alguien desconocido, más si se lo ordenan.-
Lo observé una última vez para girarme y seguir con mi camino, había gastado tiempo en el que podía haber llegado a casa; por lo que aceleré mis pasos para no tardar mucho más con alguna distracción. Además de que las cosas que llevaba sobre mi comenzaban a pesarme.
Suspiré pesadamente, aquel chico continuaba siguiéndome en el auto. Me estaba enfureciendo demasiado que no me dejara irme, sobretodo porque su mirada seguía fija en mi; perturbándome un poco. Sentía como invadían mi privacidad; cada tanto lo miraba de reojo esperando que ya no estuviera allí, pero me enfadaba que siguiera observándome.
Me puse a acomodar las bolsas que llevaba encima, estaban algo mojadas y resbalaban de mis manos dejando marcas en mis dedos. Nuevamente escuché hablarme a quien me seguía.
-Dame tus bolsas- Me volví incrédulo hacia él, entrecerrando levemente mis ojos. ¡Já! No podía creerlo, realmente-
- ¿Perdón? ¿Ahora quieres quitarme mis bolsas? Ah ya veo, no puedes conseguir tu unas míseras bolsas con algo adentro que quieres las mías.
-Aish pues si solo lo digo para tratar de ayudar, ¿¡Cuantas veces debo decírtelo!? Ah aún no entiendo que hago perdiendo mi tiempo contigo- Volví mi mirada hacia mi camino, negando levemente con mi cabeza y hablando conmigo mismo sobre la molestia que me provocaba.-
Aún mantenía a ese coche como mi sombra inseparable. Esto iba a terminar sacándome de mis casillas y no me apetecía llegar hasta ese punto. Me acerqué de golpe a la ventanilla del auto, sin la intención de escupirle mi enojo a quien estaba a centímetros de mi rostro- Muchas gracias, pero no necesito que me lleves a ningún lado ni que cargues mis cosas. Deja de seguirme, me estas molestando y no tengo ganas de lidiar contigo –El chico no mencionó más, me sentía victorioso de haberlo callado. Por fin iría tranquilamente a casa.
Cuando estaba a punto de girar en una esquina, el chico volvió a gritarme. Suspiré intentando tranquilizarme y cuando me giré recibí un paraguas que venía prácticamente volando hacia mi rostro. Logré sostenerlo con un torpe movimiento de manos y quedé observando cómo se alejaba quien me lo había arrojado. Tomando consciencia de todo nuevamente, abrí el paraguas y me dirigí finalmente a casa.
Al llegar dejé todas las cosas mojadas en la entrada, guardando algunos de los comestibles en el refrigerador, para dirigirme hasta el cuarto de mi padre junto a la comida preparada. Estaba dormido plácidamente sobre su cama, me acerqué y tomé una de sus manos acariciándola suavemente. Se me escapó un pequeño estornudo, pero fue suficiente como para despertar a mi padre.
- Hijo, ya has vuelto… ¿Por qué tardaste tanto? –Sonrió cálidamente, posando su mano en mi cabeza-
- Ehm, es que… Tardé por prepararte algo rico, papá –Traté de mostrarle la sinceridad en mi rostro, no quise que se preocupara por el pequeño inconveniente de vuelta a casa-
- ¿Enserio? A ver, muéstrame esa deliciosa comida entonces –Soltó una pequeña risa, a lo que lo acompañe y le alcancé en un pequeño taper.-
- Ten papá, luego de que comas te doy los medicamentos y a dormir ¿Si? –Observé a mi padre negando con su cabeza, riendo por lo bajo-
- ¿Qué, te quieres deshacer de tu padre tan temprano? ¿Qué vas a hacer que no quieres mi presencia? Además, ya dormí demasiado cuando te fuiste al trabajo
- Como crees papá, sólo pensé que te haría falta pero veo que no –Compartí su risa- En ese caso, podemos compartir tiempo juntos, hace tiempo que no salimos
- ¿Y quieres que salgamos con esta lluvia? De acuerdo hijo mío –El timbre de casa resonó con su típica melodía- Ve a ver quién es
Le asentí y fui a abrir la puerta. Un chico de cabello rubio y amplia sonrisa se encontraba detrás de la puerta, HyukJae. Lo saludé como siempre y lo invité a pasar, hace cierto tiempo que no lo veía; más específicamente desde que la enfermedad de mi padre había pasado a ser de más cuidado.
- Tú, pez feo –Dijo posando una mano en mi hombro- ¿Por qué te desapareciste? Creí que te había pasado algo, no lograba comunicarme contigo y cuando venía a verte no te encontraba
- Lo siento mono torpe; dediqué todo mi tiempo a cuidar a mi padre, –Suspiré- me puse a trabajar y con ello dejé de lado las otras cosas…
- Tu siempre tan atento, me gusta que seas así con tu padre pero recuerda dar señales de vida, nos preocupas a los demás –Mencionó golpeando levemente mi cabeza- ¿Y cómo está tu papa?
- Bueno, su estado fue mejorando a diferencia del principio… Creo que con los otros medicamentos que me recetó el doctor estaría mucho mejor, pero aún no puedo permitírmelos, tal vez debería esforzarme más… -Dije agachando la mirada, me ponía mal el saber lo costosos que estaban-
- Tranquilo, por ahora tienes lo suficiente como para mantenerlo aquí, sólo preocúpate por ello –Recibí un reconfortador abrazo de su parte. Tenía razón, había logrado que el estado de mi padre mejorara, aún con lo poco que tenía-
- Si… ¿Quieres pasar a verlo? -Al recibir su respuesta positiva lo guié hacia la habitación- Pensábamos salir cuando la lluvia se detu… -No terminé mi frase ya que vi a mi padre de pie, colocándose su antiguo abrigo-
- HyukJae, bienvenido muchacho; hace tiempo que no te veo –Sonrió estrechando las manos con él- ¿Qué te sucede hijo? Parece que hubieses visto un fantasma –Ambos se rieron de mi expresión, hice un notable puchero sacando más risas de sus bocas-
- No esperaba que te levantaras sin mi ayuda papá, me sorprendió que te cambiaras tan rápido y que… Ya haya parado de llover –Dije aún más sorprendido-
- Soy viejo pero no inmóvil hijo, puedo movilizarme solo –Sonrió- Bueno, ya que HyukJae está aquí ¿Por qué no vamos todos juntos? No te haría mal relacionarte de nuevo con el mundo DongHae
- Si me lo permiten, estaría encantado de compartir tiempo padre, hijo y HyukJae –Reímos en unísono- Concuerdo con tu padre Hae, debes dejar de aislarte
- ¡No estoy aislado! –Hice varios pucheros- También hablo con compañeros del trabajo, no soy antisocial. Y claro que puedes venir Hyuk
- Vamos entonces –Mencionó mi padre con muchos ánimos, me gustaba verlo así-
Fuimos caminando sin ningún punto fijo, perdía el interés si fijábamos un solo lugar y nos era más emocionante ir por varios lugares, explorando el más allá de las calles cercanas a nuestro hogar. Recordaba que la última vez que habíamos salido a pasear fue hace mucho más de un año, y ver cuánto disfrutaba mi padre del paseo me ponía de lo más feliz. Era como si jamás hubiese estado enfermo.
Pasamos por un pequeño parque, generalmente allí se reunían las parejas a pasar momentos juntos, a mi no me molestaba en lo absoluto; pero cada vez que pasaba por ahí con HyukJae este sacaba el tema de las parejas, cosa que me incomodaba. Sus palabras siempre eran las mismas “¿Por qué no te consigues una pareja?” “Hay montones de lindas chicas solteras, ¿Por qué no tratas con alguna?”. Y realmente no quería una pareja ahora, ni me interesaba, mi prioridad era mi padre. Pero si no me equivocaba, esa mirada que HyukJae me dirigía ahora significaba que estaba a punto de decir su frase.
- Enserio Hae, ¿Por qué no te consigues una novia? –Suspire negándole su pregunta, como siempre-
- Te he dicho varias veces que no, no quiero una novia y punto. No más vueltas al tema
Luego de compartir charlas durante todo el recorrido que realizamos decidí que era tiempo de volver a casa. Mientras más tarde se hacía, más frío se sentía. Pronto llegaría el mañana y tanto como mi padre y yo, debíamos descansar.
A la mañana siguiente realicé mi rutina diaria; tenía un poco de sueño aún, me había costado dormir porque volvió a mi mente aquel muchacho del restaurante. Antes de partir a trabajar me debatí sobre llevar el paraguas que el joven me había “arrojado”; el clima no estaba para una lluvia, estaba fresco pero, por si lo llegara a ver de casualidad me lleve el paraguas conmigo.
~
Ahh~ Perdon, perdon, perdon, Mil veces perdon!! Me retrase porque estuve muy enferma, y aun no se me pasa =__= -Eso por no seguir tomando leche con cereal(?- Lo tenia listo hace unos dias pero los dolores de cabeza me impedian mantenerme frente al ordenador~ Asi que logre darme el tiempo para publicarla ;_____; Lo siento de nuevo.
Esperaba llegar lo más rápido posible, por más que estuviera cubierto las gotas de agua seguían mojándome y no quería que sucediera lo mismo con la comida. No pasó mucho tiempo cuando sentí algo raro, presentía que alguien me seguía pero no quería voltear, sólo por seguridad. El sentimiento aumentó y pronto pude ver a un gran automóvil acercarse, instintivamente fui ralentizando mi paso mientras observaba el negro coche.
Lo vi detenerse e hice lo mismo. Identifiqué al joven que me miraba, era el mismo del restaurante al que atendí; el chico de la gran reunión. Se mantenía observándome y me ponía nervioso, más por el hecho de que no mencionaba nada y, su mirada era algo… Vacía. Lo que lograba asustarme de alguna forma.
-Te estás mojando.-Levanté mis cejas separando levemente mis labios, ¿Es que era idiota o qué? Era demasiado claro que me estaba mojando-
- Claro que me estoy mojando ¿Qué no ves que está lloviendo?-Contesté de forma obvia, haciendo una leve mueca-
- ¡Ya sé que está lloviendo, no estoy idiota! –El tono en que lo dijo me sorprendió, por no decir otra cosa. Luego de ello nadie pronunció palabra alguna, ya que no tenía nada más que decir emprendí mi camino nuevamente, mi padre esperaba a por mí-
Escuché que me gritó que lo esperara, me giré al instante observando como aquel otro hombre rubio le abría la puerta del auto a orden del otro, ¿Necesitaba que le abrieran la puerta? El chico no estaba discapacitado como para que hicieran tal cosa por el.
-Sube-Su voz denotaba orden, eso me molestó ¡No era mi padre como para darme ordenes! ¿Qué le sucedía?-
- ¿No puedes ni abrir la puerta del auto tu solo y pretendes que te obedezca? No eres nadie que pueda darme órdenes, no pienso subirme allí, ¿Me ves cara de pobrecito? No necesito tu lástima si es que me ves de esa forma, para eso tengo mi cuerpo, para movilizarme y hacer las cosas por mi mismo –Me había exaltado, tal vez no debí reaccionar de esa forma pero me había molestado-
-¡Yah! ¡Solo quería que dejaras de mojarte! Me tomo la molestia de ofrecer llevarte a tu casa y me sales con esto.- ¿Pretendía ayudarme? Pues no se notaba, no creo que alguna persona consciente se subiría al automóvil de alguien desconocido, más si se lo ordenan.-
Lo observé una última vez para girarme y seguir con mi camino, había gastado tiempo en el que podía haber llegado a casa; por lo que aceleré mis pasos para no tardar mucho más con alguna distracción. Además de que las cosas que llevaba sobre mi comenzaban a pesarme.
Suspiré pesadamente, aquel chico continuaba siguiéndome en el auto. Me estaba enfureciendo demasiado que no me dejara irme, sobretodo porque su mirada seguía fija en mi; perturbándome un poco. Sentía como invadían mi privacidad; cada tanto lo miraba de reojo esperando que ya no estuviera allí, pero me enfadaba que siguiera observándome.
Me puse a acomodar las bolsas que llevaba encima, estaban algo mojadas y resbalaban de mis manos dejando marcas en mis dedos. Nuevamente escuché hablarme a quien me seguía.
-Dame tus bolsas- Me volví incrédulo hacia él, entrecerrando levemente mis ojos. ¡Já! No podía creerlo, realmente-
- ¿Perdón? ¿Ahora quieres quitarme mis bolsas? Ah ya veo, no puedes conseguir tu unas míseras bolsas con algo adentro que quieres las mías.
-Aish pues si solo lo digo para tratar de ayudar, ¿¡Cuantas veces debo decírtelo!? Ah aún no entiendo que hago perdiendo mi tiempo contigo- Volví mi mirada hacia mi camino, negando levemente con mi cabeza y hablando conmigo mismo sobre la molestia que me provocaba.-
Aún mantenía a ese coche como mi sombra inseparable. Esto iba a terminar sacándome de mis casillas y no me apetecía llegar hasta ese punto. Me acerqué de golpe a la ventanilla del auto, sin la intención de escupirle mi enojo a quien estaba a centímetros de mi rostro- Muchas gracias, pero no necesito que me lleves a ningún lado ni que cargues mis cosas. Deja de seguirme, me estas molestando y no tengo ganas de lidiar contigo –El chico no mencionó más, me sentía victorioso de haberlo callado. Por fin iría tranquilamente a casa.
Cuando estaba a punto de girar en una esquina, el chico volvió a gritarme. Suspiré intentando tranquilizarme y cuando me giré recibí un paraguas que venía prácticamente volando hacia mi rostro. Logré sostenerlo con un torpe movimiento de manos y quedé observando cómo se alejaba quien me lo había arrojado. Tomando consciencia de todo nuevamente, abrí el paraguas y me dirigí finalmente a casa.
Al llegar dejé todas las cosas mojadas en la entrada, guardando algunos de los comestibles en el refrigerador, para dirigirme hasta el cuarto de mi padre junto a la comida preparada. Estaba dormido plácidamente sobre su cama, me acerqué y tomé una de sus manos acariciándola suavemente. Se me escapó un pequeño estornudo, pero fue suficiente como para despertar a mi padre.
- Hijo, ya has vuelto… ¿Por qué tardaste tanto? –Sonrió cálidamente, posando su mano en mi cabeza-
- Ehm, es que… Tardé por prepararte algo rico, papá –Traté de mostrarle la sinceridad en mi rostro, no quise que se preocupara por el pequeño inconveniente de vuelta a casa-
- ¿Enserio? A ver, muéstrame esa deliciosa comida entonces –Soltó una pequeña risa, a lo que lo acompañe y le alcancé en un pequeño taper.-
- Ten papá, luego de que comas te doy los medicamentos y a dormir ¿Si? –Observé a mi padre negando con su cabeza, riendo por lo bajo-
- ¿Qué, te quieres deshacer de tu padre tan temprano? ¿Qué vas a hacer que no quieres mi presencia? Además, ya dormí demasiado cuando te fuiste al trabajo
- Como crees papá, sólo pensé que te haría falta pero veo que no –Compartí su risa- En ese caso, podemos compartir tiempo juntos, hace tiempo que no salimos
- ¿Y quieres que salgamos con esta lluvia? De acuerdo hijo mío –El timbre de casa resonó con su típica melodía- Ve a ver quién es
Le asentí y fui a abrir la puerta. Un chico de cabello rubio y amplia sonrisa se encontraba detrás de la puerta, HyukJae. Lo saludé como siempre y lo invité a pasar, hace cierto tiempo que no lo veía; más específicamente desde que la enfermedad de mi padre había pasado a ser de más cuidado.
- Tú, pez feo –Dijo posando una mano en mi hombro- ¿Por qué te desapareciste? Creí que te había pasado algo, no lograba comunicarme contigo y cuando venía a verte no te encontraba
- Lo siento mono torpe; dediqué todo mi tiempo a cuidar a mi padre, –Suspiré- me puse a trabajar y con ello dejé de lado las otras cosas…
- Tu siempre tan atento, me gusta que seas así con tu padre pero recuerda dar señales de vida, nos preocupas a los demás –Mencionó golpeando levemente mi cabeza- ¿Y cómo está tu papa?
- Bueno, su estado fue mejorando a diferencia del principio… Creo que con los otros medicamentos que me recetó el doctor estaría mucho mejor, pero aún no puedo permitírmelos, tal vez debería esforzarme más… -Dije agachando la mirada, me ponía mal el saber lo costosos que estaban-
- Tranquilo, por ahora tienes lo suficiente como para mantenerlo aquí, sólo preocúpate por ello –Recibí un reconfortador abrazo de su parte. Tenía razón, había logrado que el estado de mi padre mejorara, aún con lo poco que tenía-
- Si… ¿Quieres pasar a verlo? -Al recibir su respuesta positiva lo guié hacia la habitación- Pensábamos salir cuando la lluvia se detu… -No terminé mi frase ya que vi a mi padre de pie, colocándose su antiguo abrigo-
- HyukJae, bienvenido muchacho; hace tiempo que no te veo –Sonrió estrechando las manos con él- ¿Qué te sucede hijo? Parece que hubieses visto un fantasma –Ambos se rieron de mi expresión, hice un notable puchero sacando más risas de sus bocas-
- No esperaba que te levantaras sin mi ayuda papá, me sorprendió que te cambiaras tan rápido y que… Ya haya parado de llover –Dije aún más sorprendido-
- Soy viejo pero no inmóvil hijo, puedo movilizarme solo –Sonrió- Bueno, ya que HyukJae está aquí ¿Por qué no vamos todos juntos? No te haría mal relacionarte de nuevo con el mundo DongHae
- Si me lo permiten, estaría encantado de compartir tiempo padre, hijo y HyukJae –Reímos en unísono- Concuerdo con tu padre Hae, debes dejar de aislarte
- ¡No estoy aislado! –Hice varios pucheros- También hablo con compañeros del trabajo, no soy antisocial. Y claro que puedes venir Hyuk
- Vamos entonces –Mencionó mi padre con muchos ánimos, me gustaba verlo así-
Fuimos caminando sin ningún punto fijo, perdía el interés si fijábamos un solo lugar y nos era más emocionante ir por varios lugares, explorando el más allá de las calles cercanas a nuestro hogar. Recordaba que la última vez que habíamos salido a pasear fue hace mucho más de un año, y ver cuánto disfrutaba mi padre del paseo me ponía de lo más feliz. Era como si jamás hubiese estado enfermo.
Pasamos por un pequeño parque, generalmente allí se reunían las parejas a pasar momentos juntos, a mi no me molestaba en lo absoluto; pero cada vez que pasaba por ahí con HyukJae este sacaba el tema de las parejas, cosa que me incomodaba. Sus palabras siempre eran las mismas “¿Por qué no te consigues una pareja?” “Hay montones de lindas chicas solteras, ¿Por qué no tratas con alguna?”. Y realmente no quería una pareja ahora, ni me interesaba, mi prioridad era mi padre. Pero si no me equivocaba, esa mirada que HyukJae me dirigía ahora significaba que estaba a punto de decir su frase.
- Enserio Hae, ¿Por qué no te consigues una novia? –Suspire negándole su pregunta, como siempre-
- Te he dicho varias veces que no, no quiero una novia y punto. No más vueltas al tema
Luego de compartir charlas durante todo el recorrido que realizamos decidí que era tiempo de volver a casa. Mientras más tarde se hacía, más frío se sentía. Pronto llegaría el mañana y tanto como mi padre y yo, debíamos descansar.
A la mañana siguiente realicé mi rutina diaria; tenía un poco de sueño aún, me había costado dormir porque volvió a mi mente aquel muchacho del restaurante. Antes de partir a trabajar me debatí sobre llevar el paraguas que el joven me había “arrojado”; el clima no estaba para una lluvia, estaba fresco pero, por si lo llegara a ver de casualidad me lleve el paraguas conmigo.
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Đouble Ҝ- Suju baby

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por mrsimple el 2011-11-13, 4:03 am