[YeWook] Guerra Perdida
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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Sí, es verdad, podía dejarlo allí mismo si quisiera pero no. Estaba herido. Quienes comparten la habitación con el chico podrían aprovecharse cuando él no estuviera y ¡BOOM! matarían al pobre RyeoWook. No dudaba en que ellos podrían hacer algo así. "No quiero incomodarle a usted ni sus compañeros", rió al escucharle. El menor no sabía que se aprovechó de todos los reclutas para quedarse con la recámara más grande, engañando a otros compañeros, para terminar quedándose él solo allí. De hecho, hasta los amenazó para que no dijeran nada, por lo que ahora le convenía compartir algo con el pequeño para que así el general no sospechara sobre su hazaña.
- No importa. - Dijo con seriedad extrema, y fingida. - Te vas conmigo si quieres sobrevivir esta noche ¿O quieres quedarte? Por mí no hay problema sobre tu decisión.
Era verdad; cualquier cosa que el menor escogiera estaría bien, después de todo, era decisión suya si quería seguir como estaba. Él ya no se haría cargo. Se volteó para abrir la puerta que con anterioridad había cerrado, iba a salir, pero antes...
- Mi recámara está al final del pasillo, la número 15. - Le indicó sin mostrar expresión alguna. No andaría con jueguitos.- Piénsalo bien.
Dicho esto y sin sentir algún tipo de lástima, salió del cuarto del menor para ir directo a la suya. Se había molestado, puesto que le ofrecía ayuda, mas el menor sólo se apenaba. Vaya, al final no quedaban tan lejos como pensó, estaban en la misma ubicación pero habitaciones distintas. Todos los reclutas alrededor miraban cohibidos a JongWoon cuando caminaba por ese pasillo con orgullo. Sonrió victorioso y se metió dentro de la recámara. Estaba cansado a pesar de holgazanear todo el día. Simplemente se tiró en su cama, que por cierto era bastante incómoda, tomando la foto que tenía de él y su familia sobre una pequeña mesa de noche alado. Suspiró. Cómo los extrañaba.
- No importa. - Dijo con seriedad extrema, y fingida. - Te vas conmigo si quieres sobrevivir esta noche ¿O quieres quedarte? Por mí no hay problema sobre tu decisión.
Era verdad; cualquier cosa que el menor escogiera estaría bien, después de todo, era decisión suya si quería seguir como estaba. Él ya no se haría cargo. Se volteó para abrir la puerta que con anterioridad había cerrado, iba a salir, pero antes...
- Mi recámara está al final del pasillo, la número 15. - Le indicó sin mostrar expresión alguna. No andaría con jueguitos.- Piénsalo bien.
Dicho esto y sin sentir algún tipo de lástima, salió del cuarto del menor para ir directo a la suya. Se había molestado, puesto que le ofrecía ayuda, mas el menor sólo se apenaba. Vaya, al final no quedaban tan lejos como pensó, estaban en la misma ubicación pero habitaciones distintas. Todos los reclutas alrededor miraban cohibidos a JongWoon cuando caminaba por ese pasillo con orgullo. Sonrió victorioso y se metió dentro de la recámara. Estaba cansado a pesar de holgazanear todo el día. Simplemente se tiró en su cama, que por cierto era bastante incómoda, tomando la foto que tenía de él y su familia sobre una pequeña mesa de noche alado. Suspiró. Cómo los extrañaba.

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Te vas conmigo si quieres sobrevivir esta noche ¿O quieres quedarte? Por mí no hay problema sobre tu decisión. La voz seria que el mayor utilizó terminó por asustarlo, nuevamente veía en el esa aura del principio, tan fría, tan distante; y le hizo darse cuenta que era tonto pensar que sería su amigo tan rápido. Se encogió sobre sí mismo, suspirando. Seguro el ajeno debía pensar que era un desagradecido, pero en realidad no, simplemente no quería cansarlo con su presencia. Quiso explicarse, pero fue incapaz, sentía que arruinaría aún más todo. Y fue así como el mayor salió del cuarto fríamente, diciéndole que lo pensara. La puerta se cerró y RyeoWook quedó completamente solo. Podía sentir su propia respiración en la habitación y se odió por ser un imbécil, gruñó y pataleó unas veces, frustrado. En verdad odiaba ser así, tan...él.
Sencillamente eso no era para él, pudo haberlo retrasado un tiempo más, lo sabía, pero había pensado que entre más pronto fuera, más pronto saldría de ahí y podría regresar a casa con su madre y su amigo de siempre. No es que el soliera ver el vaso medio vacío, pero ya no podía evitar pensar que nunca se acostumbraría, y si eso era la mera convivencia, cómo sería con el entrenamiento físico. Su futuro pintaba muy, muy gris. Frunció el ceño, no, no se rendiría, al menos se iría con la certeza de que dio lo mejor de sí.
Y no supo cuánto tiempo pasó, pero la puerta volvió a abrirse. RyeoWook, quien había sido sorprendido recordando el pasado, alzó los ojos, ilusionado, creyendo que el mayor había regresado. Uno de los idiotas sonreía desde la puerta. El menudito rodó los ojos y suspiró, sin prestarle importancia y se giró hacia su cama, depositando la maleta ahí y dejándose caer. Al parecer, hoy en verdad no era su día de suerte, pues el otro se encaminó hacia él. El Kim se sentó, ya estaba harto, JongWoon tenía razón y debió haber ido con él desde un principio. Nota mental, hacer todo lo que él dijera. La sonrisa lasciva en el hombre le alertó, y tomando su mochila nuevamente se puso en pie, rodeándolo. Una fuerte mano agarró su muñeca y lo detuvo.
- ¿Vas a ver a tu noviecito? - No trató de esconder su mueca de desagrado. Imbécil. Con una fuerza que no se esperó tener, soltó su mano de ahí y salió sin responder nada. Al final del pasillo, la número quince. Vamos, él podía hacerlo, él podía. Comenzó a caminar lentamente, el pasillo estaba desierto, a excepción del bobo que le seguía atrás, gritándole un no sé qué que a decir verdad, poco le importaba. Cuando tocó tres veces en la puerta de JongWoon una vez que logró llegar - pálido y asustado, pues pensó que no lo lograría y que le darían alcance- el tipo que le acosaba retrocedió y se perdió por ahí. Sonrió, JongWoon demostraba lo fuerte y genial que era, aún sin estar presente.
No obtuvo respuesta, por lo que abrió la puerta lo suficiente como para asomar su cabecita y buscarlo con su tímida mirada. - ¿Hyung? - llamó. - T-tenías razón. - musitó, aún sin atreverse a entrar. - ¿Aún puedo pasar la noche aquí? - preguntó preocupado, mirándolo fijamente con una sonrisita un tanto nerviosa. Era comprensible el que estuviera enojado y le dijera que ya no pensaba ayudarlo.
Realmente siento la demora y lo feo ;w; ♥
Sencillamente eso no era para él, pudo haberlo retrasado un tiempo más, lo sabía, pero había pensado que entre más pronto fuera, más pronto saldría de ahí y podría regresar a casa con su madre y su amigo de siempre. No es que el soliera ver el vaso medio vacío, pero ya no podía evitar pensar que nunca se acostumbraría, y si eso era la mera convivencia, cómo sería con el entrenamiento físico. Su futuro pintaba muy, muy gris. Frunció el ceño, no, no se rendiría, al menos se iría con la certeza de que dio lo mejor de sí.
Y no supo cuánto tiempo pasó, pero la puerta volvió a abrirse. RyeoWook, quien había sido sorprendido recordando el pasado, alzó los ojos, ilusionado, creyendo que el mayor había regresado. Uno de los idiotas sonreía desde la puerta. El menudito rodó los ojos y suspiró, sin prestarle importancia y se giró hacia su cama, depositando la maleta ahí y dejándose caer. Al parecer, hoy en verdad no era su día de suerte, pues el otro se encaminó hacia él. El Kim se sentó, ya estaba harto, JongWoon tenía razón y debió haber ido con él desde un principio. Nota mental, hacer todo lo que él dijera. La sonrisa lasciva en el hombre le alertó, y tomando su mochila nuevamente se puso en pie, rodeándolo. Una fuerte mano agarró su muñeca y lo detuvo.
- ¿Vas a ver a tu noviecito? - No trató de esconder su mueca de desagrado. Imbécil. Con una fuerza que no se esperó tener, soltó su mano de ahí y salió sin responder nada. Al final del pasillo, la número quince. Vamos, él podía hacerlo, él podía. Comenzó a caminar lentamente, el pasillo estaba desierto, a excepción del bobo que le seguía atrás, gritándole un no sé qué que a decir verdad, poco le importaba. Cuando tocó tres veces en la puerta de JongWoon una vez que logró llegar - pálido y asustado, pues pensó que no lo lograría y que le darían alcance- el tipo que le acosaba retrocedió y se perdió por ahí. Sonrió, JongWoon demostraba lo fuerte y genial que era, aún sin estar presente.
No obtuvo respuesta, por lo que abrió la puerta lo suficiente como para asomar su cabecita y buscarlo con su tímida mirada. - ¿Hyung? - llamó. - T-tenías razón. - musitó, aún sin atreverse a entrar. - ¿Aún puedo pasar la noche aquí? - preguntó preocupado, mirándolo fijamente con una sonrisita un tanto nerviosa. Era comprensible el que estuviera enojado y le dijera que ya no pensaba ayudarlo.
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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Necesitaba algo que lo estimule y que lo sacara de la tristeza que empezaba a formarse dentro suyo al recordar a sus amados familiares. ¿Dónde había guardado esos chocolates "medicinales" que su madre le entregó en secreto antes que se marchara? Ah, los tenía en una mochila oculta bajo la cama. Si su padre se enteraba de ello, echaría a JongWoon a la calle y haría limpiar a su madre toda la casa, hasta lo que está limpio.
Justo cuando estaba a punto de comer ese primer chocolate un ruido interrumpió el acto. Lo ignoró. Seguramente sería algún tonto. puesto que a esa hora algunos guardias se la pasaban viendo sus películas pornográficas en la sala principal.
Por fin pudo tragarse ese maldito chocolate. No era fanático de los dulces, sin embargo lo necesitaba. Vaya. Así es como valoras cosas que jamás creíste poder.
Era hora del segundo chocolatito, ese que se veía tan delicioso viniendo tontamente en forma de avioncito para aterrizar directo en su boca. ¡Lo comió! Pero al escuchar una voz casi se atraganta con el sólo pensar en que alguien lo pudiese haber visto haciendo tal estupidéz. Esa voz era conocida.
Su cabeza rápidamente giró ante ese llamado y esa vocesita suave con deje de timidez, esa gran cabeza y sonrisa nerviosa... ¡Por supuesto! ¡Cierto que había invitado a RyeoWook! Rápidamente se apresuró a sonreírle... ¿¡Sonreírle!? Estúpidos chocolates. Todo el enojo se le había ido gracias a estos, rogando que al día siguiente se le pase para no andar como un mariquita por el campo.
Se levantó sin ganas de la cama.
- Soy el Hyung aquí. Obvio que tengo razón. - Dejó de sonreír para ponerse firme y dejarlo pasar con una seña de manos. - Cierra bien esa puerta con perilla. - Su voz se había vuelto autoritaria. Ahora que tenía a RyeoWook en su recámara, sí o sí, debía controlarlo para que mantenga todo ordenado; sin rastros de ropa suelta por el suelo. O lo que sea. - ¿Quieres? - Preguntó en un intento de ser amable sin medir que esos fuertes chocolates no podrían ser buenos para su dongsaeng.
Justo cuando estaba a punto de comer ese primer chocolate un ruido interrumpió el acto. Lo ignoró. Seguramente sería algún tonto. puesto que a esa hora algunos guardias se la pasaban viendo sus películas pornográficas en la sala principal.
Por fin pudo tragarse ese maldito chocolate. No era fanático de los dulces, sin embargo lo necesitaba. Vaya. Así es como valoras cosas que jamás creíste poder.
Era hora del segundo chocolatito, ese que se veía tan delicioso viniendo tontamente en forma de avioncito para aterrizar directo en su boca. ¡Lo comió! Pero al escuchar una voz casi se atraganta con el sólo pensar en que alguien lo pudiese haber visto haciendo tal estupidéz. Esa voz era conocida.
Su cabeza rápidamente giró ante ese llamado y esa vocesita suave con deje de timidez, esa gran cabeza y sonrisa nerviosa... ¡Por supuesto! ¡Cierto que había invitado a RyeoWook! Rápidamente se apresuró a sonreírle... ¿¡Sonreírle!? Estúpidos chocolates. Todo el enojo se le había ido gracias a estos, rogando que al día siguiente se le pase para no andar como un mariquita por el campo.
Se levantó sin ganas de la cama.
- Soy el Hyung aquí. Obvio que tengo razón. - Dejó de sonreír para ponerse firme y dejarlo pasar con una seña de manos. - Cierra bien esa puerta con perilla. - Su voz se había vuelto autoritaria. Ahora que tenía a RyeoWook en su recámara, sí o sí, debía controlarlo para que mantenga todo ordenado; sin rastros de ropa suelta por el suelo. O lo que sea. - ¿Quieres? - Preguntó en un intento de ser amable sin medir que esos fuertes chocolates no podrían ser buenos para su dongsaeng.

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
¡Oh, nuevamente le había sonreído!...O eso pareció, no estaba seguro. Tan pronto como apareció esa curvatura en los labios del contrario, desapareció. Tras unos minutos de silencio, el mayor se levantó de la cama y le hizo un gesto con las manos, invitándole a pasar. Soy el Hyung aquí. Obvio que tengo razón. Quiso sonreír ante el comentario, más el mayor le pidió algo con voz autoritaria. Tragó en seco, levemente asustado y entró muy despacito, cerrando la puerta con pestillo, tal como su Hyung le indicó. ¡JongWoon sí que lo confundía! Era cálido y amable, pero de un momento a otro su expresión cambiaba, y le daba mucho miedo. RyeoWook sentía que en cualquier momento, si le hacía perder los estribos, lo golpearía. Suspiró, mirándolo dudoso antes de acercarse.
Espera, espera...¿Le estaba ofreciendo chocolates? Cualquier temor que el muchacho tenía se disipó, y una nueva sonrisa apareció en su rostro. Acortó la distancia con sus ojitos brillantes, hacía mucho rato no comía algo dulce, y era lo mejor para subirle el ánimo en estos momentos. Pudo detallar que cada chocolatito tenía una forma distinta, y su sonrisa se tornó cálida. ¡Era algo adorable! Estiró los labios, pensativo, mirando qué chocolate tomar, y al final se decidió por el que tenía forma de sol. Guió su mano delicadamente y agarró el dulce con firmeza, luego miró al mayor y rió levemente. Nunca se imaginó que alguien como él podría comer un chocolate. - Muchas gracias, Hyung...Enserio - habló, y se llevó el chocolate directamente a la boca.
Cerró sus ojos, degustándolo, lo sintió un tanto fuerte, pero en verdad estaba delicioso. Suspiró al terminarlo, y fue entonces en que decidió reparar en la alcoba. Estaba vacía, abrió su boca, curiosa, como queriendo preguntarle qué sucedía, más se arrepintió. Le dio la espalda al mayor sutilmente, tratando de no verse grosero, y caminó a una de las camas, donde depositó su maleta y se sentó despacio. Ese cuarto era grande, ¿no le daba al mayor ni un poco de miedito el estar ahí solo? Frunció el ceño mientras miraba a cualquier punto. Seguramente no, JongWoon era muy valiente y fuerte, estaba seguro que espantaría hasta los fantasmas. Ganas de reír ante su pensamiento lo invadieron nuevamente, más se contuvo. No quería que el otro pensara que era raro.
Entonces, una idea cruzó por su cabeza y miró ilusionado a JongWoon. - Hyung...¿P-puedo elegir la cama que yo quiera? - cuestionó, un tanto infantil. Siempre había querido dormir en la litera de arriba, pero sus compañeros en el cuarto anterior no le habían dejado. Tal vez el mayor se lo permitiera aquí.
Espera, espera...¿Le estaba ofreciendo chocolates? Cualquier temor que el muchacho tenía se disipó, y una nueva sonrisa apareció en su rostro. Acortó la distancia con sus ojitos brillantes, hacía mucho rato no comía algo dulce, y era lo mejor para subirle el ánimo en estos momentos. Pudo detallar que cada chocolatito tenía una forma distinta, y su sonrisa se tornó cálida. ¡Era algo adorable! Estiró los labios, pensativo, mirando qué chocolate tomar, y al final se decidió por el que tenía forma de sol. Guió su mano delicadamente y agarró el dulce con firmeza, luego miró al mayor y rió levemente. Nunca se imaginó que alguien como él podría comer un chocolate. - Muchas gracias, Hyung...Enserio - habló, y se llevó el chocolate directamente a la boca.
Cerró sus ojos, degustándolo, lo sintió un tanto fuerte, pero en verdad estaba delicioso. Suspiró al terminarlo, y fue entonces en que decidió reparar en la alcoba. Estaba vacía, abrió su boca, curiosa, como queriendo preguntarle qué sucedía, más se arrepintió. Le dio la espalda al mayor sutilmente, tratando de no verse grosero, y caminó a una de las camas, donde depositó su maleta y se sentó despacio. Ese cuarto era grande, ¿no le daba al mayor ni un poco de miedito el estar ahí solo? Frunció el ceño mientras miraba a cualquier punto. Seguramente no, JongWoon era muy valiente y fuerte, estaba seguro que espantaría hasta los fantasmas. Ganas de reír ante su pensamiento lo invadieron nuevamente, más se contuvo. No quería que el otro pensara que era raro.
Entonces, una idea cruzó por su cabeza y miró ilusionado a JongWoon. - Hyung...¿P-puedo elegir la cama que yo quiera? - cuestionó, un tanto infantil. Siempre había querido dormir en la litera de arriba, pero sus compañeros en el cuarto anterior no le habían dejado. Tal vez el mayor se lo permitiera aquí.

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Se le hacía divertido ver la manera en la que el menor se movía por toda la habitación. Era tan pequeño, frágil y miedoso. Una buena presa para cualquiera ¡Qué va! Él no lo quería como presa. Es más fácil ignorarlo a que darle tanta atención y golpearlo siempre que se le cruce. Definitivamente, no haría tal cosa, no. De a poco empezaba a plantearse que esos bravucones de su edad querían algo más con RyeoWook. Pensamientos perversos.
¿¡Qué rayos piensas, JongWoon!? ¡Deja de comer ese chocolate!
Rápidamente dejó de lado el chocolate que se estaba llevando a la boca, directo a su caja, justo de donde salió. Mm... ¿Qué pasaba allí? En ningún momento se dio cuenta de que el menor estaba a su lado comiendo de la misma caja que él, agradeciéndolo y toda la cosa. Se encogió de hombros como respuesta, restándole importancia mientras se tiraba en toda la extensa cama. Eres un perezoso, Kim JongWoon.
Estaba calmado pensando en otras cosas sin darle atención a su inquieto dongsaeng.
"¿Qué le hizo llegar virgen a los 27 años? ¿El perro del vecino, estaría vivo después de la patada que le dio por ser tan chillón antes de enlistarse? ¿Su padre se habrá dado cuenta que robó su pistola y la tiene ahora consigo? ¿La última chica que rechazó se habrá vuelto monja o lesbiana? ¿Qué pasaba si los reclutas se enteraban que era metrosexual?"
Preguntas estúpidas y sin sentido que rondaban por su cabeza debido al tiempo libre que tenía en ese lugar tan... Aburrido. Sin embargo, la vocesita del menor, lo sacó de sus pensamientos tan rápido como él se quedó con la recámara aquel primer día.
- Toma la que quieras. - Contestó sin ganas, pero no de mala forma. - RyeoWook... ¿Te gustan las tortugas?
Era oficial. El aburrimiento le podía más que la razón, además, ese chocolate, ESE, lo hacía sentir drogado. ¿Qué tipo de medicina traía? Habrá hecho mal confiando en su madre. Ella siempre hacía las cosas a sus espaldas, sorprendiéndolo gravemente pues, odiaba las sorpresas y ahora estaba odiando esos dulces... Alcohol... El Alcohol era la respuesta. No había de otra, ese chocolate tenía alcohol y JongWoon odiaba el alcohol. Alcohol de la A a la L y de la L a la A. Lo odiaba así.
- Tonto. - Se dijo a sí mismo. El maldito dulce pronunciaba, por decirlo de alguna manera, su personalidad.
Cerró los ojos lanzando un fuerte suspiro al aire, poniendo sus labios en forma de pato, extrañando nuevamente a su familia y libertad. Eso quería. Quería ser libre, hacer lo que le de la gana, cantar en secreto como siempre hace. Si su padre se enteraba que quería vivir de cantar, lo trataría de homosexual y lo mandaría a buscar trabajo de recolector de basura, algo así, con tal de que demuestre ser hombre de verdad. JongWoon es machista ¿Pero qué tiene de malo cantar? Ser metrosexual y además cantante, no lo hacía menos hombre ¿O sí?
Sacudió su cabeza varias veces. Necesitaba enfocarse nuevamente en el lugar que estaba; un lugar lleno de hombres rudos, entenamiento sucio y él tenía que continuar mostrándose fuerte y frío para sobrevivir esos dos años que le quedaban por vivir allí dentro. En esa "cárcel".
¿¡Qué rayos piensas, JongWoon!? ¡Deja de comer ese chocolate!
Rápidamente dejó de lado el chocolate que se estaba llevando a la boca, directo a su caja, justo de donde salió. Mm... ¿Qué pasaba allí? En ningún momento se dio cuenta de que el menor estaba a su lado comiendo de la misma caja que él, agradeciéndolo y toda la cosa. Se encogió de hombros como respuesta, restándole importancia mientras se tiraba en toda la extensa cama. Eres un perezoso, Kim JongWoon.
Estaba calmado pensando en otras cosas sin darle atención a su inquieto dongsaeng.
"¿Qué le hizo llegar virgen a los 27 años? ¿El perro del vecino, estaría vivo después de la patada que le dio por ser tan chillón antes de enlistarse? ¿Su padre se habrá dado cuenta que robó su pistola y la tiene ahora consigo? ¿La última chica que rechazó se habrá vuelto monja o lesbiana? ¿Qué pasaba si los reclutas se enteraban que era metrosexual?"
Preguntas estúpidas y sin sentido que rondaban por su cabeza debido al tiempo libre que tenía en ese lugar tan... Aburrido. Sin embargo, la vocesita del menor, lo sacó de sus pensamientos tan rápido como él se quedó con la recámara aquel primer día.
- Toma la que quieras. - Contestó sin ganas, pero no de mala forma. - RyeoWook... ¿Te gustan las tortugas?
Era oficial. El aburrimiento le podía más que la razón, además, ese chocolate, ESE, lo hacía sentir drogado. ¿Qué tipo de medicina traía? Habrá hecho mal confiando en su madre. Ella siempre hacía las cosas a sus espaldas, sorprendiéndolo gravemente pues, odiaba las sorpresas y ahora estaba odiando esos dulces... Alcohol... El Alcohol era la respuesta. No había de otra, ese chocolate tenía alcohol y JongWoon odiaba el alcohol. Alcohol de la A a la L y de la L a la A. Lo odiaba así.
- Tonto. - Se dijo a sí mismo. El maldito dulce pronunciaba, por decirlo de alguna manera, su personalidad.
Cerró los ojos lanzando un fuerte suspiro al aire, poniendo sus labios en forma de pato, extrañando nuevamente a su familia y libertad. Eso quería. Quería ser libre, hacer lo que le de la gana, cantar en secreto como siempre hace. Si su padre se enteraba que quería vivir de cantar, lo trataría de homosexual y lo mandaría a buscar trabajo de recolector de basura, algo así, con tal de que demuestre ser hombre de verdad. JongWoon es machista ¿Pero qué tiene de malo cantar? Ser metrosexual y además cantante, no lo hacía menos hombre ¿O sí?
Sacudió su cabeza varias veces. Necesitaba enfocarse nuevamente en el lugar que estaba; un lugar lleno de hombres rudos, entenamiento sucio y él tenía que continuar mostrándose fuerte y frío para sobrevivir esos dos años que le quedaban por vivir allí dentro. En esa "cárcel".

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
El menor creyó que el mayor había decidido ignorarlo cuando se tiró sobre la cama sin responder a su pregunta. Sin embargo, justo en el momento en que ese pensamiento cruzó por su cabeza, su Hyung le dijo que podía tomar la que quisiera. Suspiró aliviado, y dejando su mochila bajo esa cama, agarró fuerte la escalera y trepó, dejándose caer en la litera superior con una sonrisita de oreja a oreja. Se giró a observar al mayor, pues había elegido la cama que quedaba frente a la suya. De alguna manera, se sentía más seguro así. ¿Te gustan las tortugas? Se mordió el labio inferior para no reír, y no porque considerara que fuera patética la pregunta o algo, sino porque era algo muy espontáneo; no se lo esperaba.
Se giró boca arriba, observando el techo divertido, y asintió, aún consciente de que el ajeno miraba cualquier otra cosa menos su persona - Sí, me gustan las tortugas. - Musitó, sonriendo ante sus recuerdos. Él con una pequeña tortuga sobre una enorme hoja de lechuga, él tratando de hacerla moverse para poder corretearla, él comiendo de su misma zanahoria. Ah, esos tiempos ahora tan lejanos, sonde todo parecía estar bien y el mundo no era tan cruel. -Tuve una cuando era pequeño - y no supo por qué se lo dijo, cuando el otro sólo le preguntó si le gustaban, pero de alguna manera, había fluido con naturalidad. Pensó que tal vez el otro se reiría por ello, es decir ¿una tortuga de mascota? ¿Qué hacía? Nada. Pero por eso mismo le había gustado desde que la vio, le transmitía mucha calma, y no le asustaba como los perros. Y los gato, bueno...esos no le gustaban tanto. - ¿Y a ti, Hyung, te gustan las tortugas? - cuestionó, pero no obtuvo respuesta.
Entonces se giró y observó las graciosas muecas ajenas. Parecía estar perdido en sus pensamientos...¿Habría dicho algo malo? Chasqueó la lengua, mejor no agregaba nada pues, a JongWoon parecían no gustarle las palabras. Y aunque no habló, se mantuvo escrutando al contrario. Era muy gracioso, fue lo que pensó. Entonces, una idea cruzó por su cabeza y ladeó los labios, cuestionándose el si era o no una buena idea. Un poco de curiosidad no era mala ¿cierto?
- JongWoon Hyung...¿te gusta la música? - bueno, la música es algo que a todos debía gustarle, a ojos del pequeño, pero había gente de todo tipo, y su Hyung parecía amargadito, así que posiblemente le diría que no. Se apoyó en su codo, y en su mano reposó su barbilla, sus ojos observando cada detalle del contrario. De alguna manera, el aura de esta alcoba era calmada, llena de paz, y eso le gustaba, no se comparaba en nada con su otra habitación. ¿Tal vez podría quedarse ahí durante esos dos años? Más adelante, cuando hubiera más confianza, se aventuraría a preguntar, por ahora, no quería molestar más al otro.
Se giró boca arriba, observando el techo divertido, y asintió, aún consciente de que el ajeno miraba cualquier otra cosa menos su persona - Sí, me gustan las tortugas. - Musitó, sonriendo ante sus recuerdos. Él con una pequeña tortuga sobre una enorme hoja de lechuga, él tratando de hacerla moverse para poder corretearla, él comiendo de su misma zanahoria. Ah, esos tiempos ahora tan lejanos, sonde todo parecía estar bien y el mundo no era tan cruel. -Tuve una cuando era pequeño - y no supo por qué se lo dijo, cuando el otro sólo le preguntó si le gustaban, pero de alguna manera, había fluido con naturalidad. Pensó que tal vez el otro se reiría por ello, es decir ¿una tortuga de mascota? ¿Qué hacía? Nada. Pero por eso mismo le había gustado desde que la vio, le transmitía mucha calma, y no le asustaba como los perros. Y los gato, bueno...esos no le gustaban tanto. - ¿Y a ti, Hyung, te gustan las tortugas? - cuestionó, pero no obtuvo respuesta.
Entonces se giró y observó las graciosas muecas ajenas. Parecía estar perdido en sus pensamientos...¿Habría dicho algo malo? Chasqueó la lengua, mejor no agregaba nada pues, a JongWoon parecían no gustarle las palabras. Y aunque no habló, se mantuvo escrutando al contrario. Era muy gracioso, fue lo que pensó. Entonces, una idea cruzó por su cabeza y ladeó los labios, cuestionándose el si era o no una buena idea. Un poco de curiosidad no era mala ¿cierto?
- JongWoon Hyung...¿te gusta la música? - bueno, la música es algo que a todos debía gustarle, a ojos del pequeño, pero había gente de todo tipo, y su Hyung parecía amargadito, así que posiblemente le diría que no. Se apoyó en su codo, y en su mano reposó su barbilla, sus ojos observando cada detalle del contrario. De alguna manera, el aura de esta alcoba era calmada, llena de paz, y eso le gustaba, no se comparaba en nada con su otra habitación. ¿Tal vez podría quedarse ahí durante esos dos años? Más adelante, cuando hubiera más confianza, se aventuraría a preguntar, por ahora, no quería molestar más al otro.

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
A pesar de estar fundido en sus pensamientos, pudo oír la voz del menor responderle. Nunca se pensó que un chico como él pudiera gustarle esos animales; es más, lo imaginaba como un típico amante de los gatos, conejos o hurones. Esos animalitos lindos. "¿Y a ti Hyung, te gustan las tortugas?" ¡Por supuesto! Si no gustaba de las tortugas, entonces, para qué iba a preguntarle tal cosa. De hecho, tenía tres de ellas, tres hermosas pero aburridas tortugas.
No respondió, no iba a hacerlo. Su humor pesaba bastante y no era culpa del menor, sino, del lugar. Sin embargo en cualquier momento podría mandar a otro lado a RyeoWook. Aunque tampoco era que molestaba. El carácter de JongWoon apestaba.
No obstante, al escuchar esa pregunta, la expresión de su rostro se volvió presente. ¡Le tomó desprevenido! Mordió sus labios ligeramente, pensativo ¿Qué iba a responderle? Amaba la música; pero su padre se encargó de llenarle la cabeza diciendo que estaba bien escucharla pero de ahí a ser músico, no. Para nada. Eso sólo lo hacen los afeminados.
Apretó fuerte su puño, debía, TENÍA que ir en contra de su voluntad.
- ¡Pregunta incorrecta! - Exclamó rápidamente tomando una almohada para girar el cuerpo al lado de la pared y ocultar su rostro en el objeto pomposo. - ¿A ti te gusta? - Preguntó aún dándole la espalda. Al menos, tenía presente que RyeoWook sería sincero y más valiente que él. - Canta algo.
Lo pondría a prueba, una muy tonta prueba. Si su Dongsaeng podía cantar, entonces él le diría la verdad, incluyendo una que otra amenaza para que no dijera nada y guardara el secreto... El secreto que sólo su madre sabía además de él mismo. Su cuerpo volvió a girar para clavar su mirada en la de RyeoWook, quien curioso lo miraba. Entonces él también empezó a mirar de más, curioso, analítico. Aunque no pudo hacerlo por mucho tiempo. Esa gran herida que tenía en el labio lo hacía sentir pésimo ¿Por qué? Tal vez el menor estaba fingiendo ser fuerte, mientras que por dentro sufría de dolor. JongWoon se sintió tan miserable. Aún más cuando vio que de esa misma herida había sangre brotando.
- Ah... - Suspiró revisando en su mesita de noche. Tenía su propia caja de primeros auxilios. - A ver. - Dijo tomándola para ir donde el menor ¿Por qué rayos se le ocurrió tomar la cama de arriba? ¿Era un mono o qué? Se trepó un poco por la pequeña escalera, pacientemente subiendo hasta terminar en la misma cama que el más bajo. Sí, RyeoWook era más bajo que él por suerte. Más no tenía nada que ver. - Quédate quieto. - Pidió con frialdad sacando del botiquín un algodón y alcohol. Fundió un poco del líquido curativo en aquella pelusa blanca, como JongWoon la llamaba y finalmente pasó con suma delicadeza ésta por el labio inferior ajeno. - Sé que duele. Pero no puedes andar por allí lastimado. - El pequeño chico parecía adolorido por el efecto ardiente del alcohol. Lo comprendía. Él también era llorón cuando se lastimaba y sus padres lo obligaban a curarse de ese modo.
No respondió, no iba a hacerlo. Su humor pesaba bastante y no era culpa del menor, sino, del lugar. Sin embargo en cualquier momento podría mandar a otro lado a RyeoWook. Aunque tampoco era que molestaba. El carácter de JongWoon apestaba.
No obstante, al escuchar esa pregunta, la expresión de su rostro se volvió presente. ¡Le tomó desprevenido! Mordió sus labios ligeramente, pensativo ¿Qué iba a responderle? Amaba la música; pero su padre se encargó de llenarle la cabeza diciendo que estaba bien escucharla pero de ahí a ser músico, no. Para nada. Eso sólo lo hacen los afeminados.
Apretó fuerte su puño, debía, TENÍA que ir en contra de su voluntad.
- ¡Pregunta incorrecta! - Exclamó rápidamente tomando una almohada para girar el cuerpo al lado de la pared y ocultar su rostro en el objeto pomposo. - ¿A ti te gusta? - Preguntó aún dándole la espalda. Al menos, tenía presente que RyeoWook sería sincero y más valiente que él. - Canta algo.
Lo pondría a prueba, una muy tonta prueba. Si su Dongsaeng podía cantar, entonces él le diría la verdad, incluyendo una que otra amenaza para que no dijera nada y guardara el secreto... El secreto que sólo su madre sabía además de él mismo. Su cuerpo volvió a girar para clavar su mirada en la de RyeoWook, quien curioso lo miraba. Entonces él también empezó a mirar de más, curioso, analítico. Aunque no pudo hacerlo por mucho tiempo. Esa gran herida que tenía en el labio lo hacía sentir pésimo ¿Por qué? Tal vez el menor estaba fingiendo ser fuerte, mientras que por dentro sufría de dolor. JongWoon se sintió tan miserable. Aún más cuando vio que de esa misma herida había sangre brotando.
- Ah... - Suspiró revisando en su mesita de noche. Tenía su propia caja de primeros auxilios. - A ver. - Dijo tomándola para ir donde el menor ¿Por qué rayos se le ocurrió tomar la cama de arriba? ¿Era un mono o qué? Se trepó un poco por la pequeña escalera, pacientemente subiendo hasta terminar en la misma cama que el más bajo. Sí, RyeoWook era más bajo que él por suerte. Más no tenía nada que ver. - Quédate quieto. - Pidió con frialdad sacando del botiquín un algodón y alcohol. Fundió un poco del líquido curativo en aquella pelusa blanca, como JongWoon la llamaba y finalmente pasó con suma delicadeza ésta por el labio inferior ajeno. - Sé que duele. Pero no puedes andar por allí lastimado. - El pequeño chico parecía adolorido por el efecto ardiente del alcohol. Lo comprendía. Él también era llorón cuando se lastimaba y sus padres lo obligaban a curarse de ese modo.

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Se sorprendió muchísimo, pues al apenas hacer la pregunta, el rostro de su Hyung se crispó. En un parpadeo había vuelto a la realidad. Lo que no se esperó fue lo que vino a continuación. Pregunta incorrecta. La respuesta resonó en sus oídos mientras el mayor se giraba dándole la espalda. De repente se sentía mal…¡Perfecto, con una simple pregunta ya había hecho que se enfadara con él! Mordió su labio inferior, nervioso, ¿qué debía hacer ahora? Se hizo un silencio incómodo un momento, y RyeoWook se dejó caer a la cama, pensando que ya no le hablaría más. Sin embargo, al instante le preguntó si a él le gustaba. ¿Debía responder? El otro no lo hizo. Negó y suspiró, tenía que ser un buen dongsaeng.
- Sí. Me encanta - musitó firmemente, muy serio, más con esa mirada tan dulce suya, aún a sabiendas de que el otro no se giraría a verlo. Y cuando se disponía a dar terminada la conversación y voltearse para dormir, JongWoon agregó algo más.
¿C-Cómo dijo? ¡¿Que le cantara?! No. No podría hacerlo, no sería capaz. Moriría de vergüenza, se reiría de él, algo. Su cara ardía mientras se repetía en su fuero interno que no era capaz; eso era algo muy suyo, y sólo con su madre lo compartía. No quería que su Hyung pensara mal de él por su sueño de ser músico, no quería que también le dijera marica ni nada por el estilo. Tragó en seco, de alguna forma sentía que se estaba traicionando a sí mismo al acallar su voz. ¿Su amada música perdonaría su cobardía? No estaba haciendo alusión a lo que segundos antes aseguró; es más, incluso pensó en pedir que cambiaran de tema...pero no pudo. No pudo porque sin darse cuenta se quedó observando curioso al mayor, que se había girado a encararlo. Sus ojos se perdieron en los suyos unos pocos segundos - lo que duró su contacto visual -, pues éste pareció fijarse en algo más. Algo en lo que no cayó en cuenta sino hasta que su Hyung suspiró y sacó de su mesita de noche una caja de primeros auxilios. Se tocó instintivamente el rostro y entonces lo sintió; la sangre brotaba de su labio inferior. Miró su dedo, ahora manchado, y se perdió en sus cavilaciones.
Un escalofrío le recorrió la espalda ante el tono frío que usó para pedirle aquello. Quédate quieto. Y en ese momento alzó los ojos de su dedo por primera vez. El mayor estaba frente a él, y sorprendido dio un respingo. "Demasiado cerca", pensó. ¿Cuándo había llegado ahí? Y también notó algo más, el algodón, pero no reaccionó sino hasta cuando su Hyung lo posó sobre su labio. Cerró fuerte los ojos, quejándose. Sé que duele, le dijo. Sintió el impulso de alejarse y replicar con un puchero, más se mantuvo en su lugar, en especial por lo que le dijo seguido a ello: Pero no puedes andar por allí lastimado.
Y su rostro se relajó, enternecido. ¡Su Hyung sí se preocupaba por él! Un leve sonrojo cubrió sus mejillas y no le quedó más remedio que asentir y sonreír, dejándose hacer por completo. Estuvieron así unos minutos más, y entonces ReoWook alejó el rostro, aún sonriéndole suavemente al mayor. - Ya estoy bien, gracias JongWoon Hyung, enserio. - suspiró - Te cantaré, pero por favor no vayas a reírte - pidió mirándolo asustado, con cierto deje de nerviosismo, y antes de darle tiempo a responder, empezó a entonar una balada reciente, pensando que tal vez la conocería.
Podía sentir claramente su sonrojo, seguro hasta sus orejas se habrían coloreado. Sus manos sudaban, y apenas logró cantar la primera estrofa y el coro. Paró de golpe, agachando los ojos, sintiendo su cuerpo temblar. Nunca había cantado para nadie más que su madre, ni siquiera su amigo de toda la vida sabía de esto. Y no, no se atrevía a mirar a JongWoon.
No supo por qué lo hizo, tal vez la suavidad con la que el ajeno le atendió le removió algo dentro, muy dentro, pero le agradó. Nunca nadie había sido tan amable con él, y cada vez estaba más convencido de que podía confiar en él. Su Hyung era una buena persona.
- Sí. Me encanta - musitó firmemente, muy serio, más con esa mirada tan dulce suya, aún a sabiendas de que el otro no se giraría a verlo. Y cuando se disponía a dar terminada la conversación y voltearse para dormir, JongWoon agregó algo más.
¿C-Cómo dijo? ¡¿Que le cantara?! No. No podría hacerlo, no sería capaz. Moriría de vergüenza, se reiría de él, algo. Su cara ardía mientras se repetía en su fuero interno que no era capaz; eso era algo muy suyo, y sólo con su madre lo compartía. No quería que su Hyung pensara mal de él por su sueño de ser músico, no quería que también le dijera marica ni nada por el estilo. Tragó en seco, de alguna forma sentía que se estaba traicionando a sí mismo al acallar su voz. ¿Su amada música perdonaría su cobardía? No estaba haciendo alusión a lo que segundos antes aseguró; es más, incluso pensó en pedir que cambiaran de tema...pero no pudo. No pudo porque sin darse cuenta se quedó observando curioso al mayor, que se había girado a encararlo. Sus ojos se perdieron en los suyos unos pocos segundos - lo que duró su contacto visual -, pues éste pareció fijarse en algo más. Algo en lo que no cayó en cuenta sino hasta que su Hyung suspiró y sacó de su mesita de noche una caja de primeros auxilios. Se tocó instintivamente el rostro y entonces lo sintió; la sangre brotaba de su labio inferior. Miró su dedo, ahora manchado, y se perdió en sus cavilaciones.
Un escalofrío le recorrió la espalda ante el tono frío que usó para pedirle aquello. Quédate quieto. Y en ese momento alzó los ojos de su dedo por primera vez. El mayor estaba frente a él, y sorprendido dio un respingo. "Demasiado cerca", pensó. ¿Cuándo había llegado ahí? Y también notó algo más, el algodón, pero no reaccionó sino hasta cuando su Hyung lo posó sobre su labio. Cerró fuerte los ojos, quejándose. Sé que duele, le dijo. Sintió el impulso de alejarse y replicar con un puchero, más se mantuvo en su lugar, en especial por lo que le dijo seguido a ello: Pero no puedes andar por allí lastimado.
Y su rostro se relajó, enternecido. ¡Su Hyung sí se preocupaba por él! Un leve sonrojo cubrió sus mejillas y no le quedó más remedio que asentir y sonreír, dejándose hacer por completo. Estuvieron así unos minutos más, y entonces ReoWook alejó el rostro, aún sonriéndole suavemente al mayor. - Ya estoy bien, gracias JongWoon Hyung, enserio. - suspiró - Te cantaré, pero por favor no vayas a reírte - pidió mirándolo asustado, con cierto deje de nerviosismo, y antes de darle tiempo a responder, empezó a entonar una balada reciente, pensando que tal vez la conocería.
Podía sentir claramente su sonrojo, seguro hasta sus orejas se habrían coloreado. Sus manos sudaban, y apenas logró cantar la primera estrofa y el coro. Paró de golpe, agachando los ojos, sintiendo su cuerpo temblar. Nunca había cantado para nadie más que su madre, ni siquiera su amigo de toda la vida sabía de esto. Y no, no se atrevía a mirar a JongWoon.
No supo por qué lo hizo, tal vez la suavidad con la que el ajeno le atendió le removió algo dentro, muy dentro, pero le agradó. Nunca nadie había sido tan amable con él, y cada vez estaba más convencido de que podía confiar en él. Su Hyung era una buena persona.

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
¿Por qué el menor le sonreía a pesar de estar torturándole aunque sea para su bien?
Sus rostros estaban muy cerca y lo sabía, pero no se preocupaba por eso, ni siquiera pudo pensar mal. Eran nada más un compañero cuidando al otro... Sí, señores. Estaba cuidando a su Dongsaeng. Sonrió suave cuando el menor se alejó, agradeciendo y avisando que cantaría. ¡Wow! ¿De verdad lo haría? JongWoon trató de mantenerse tranquilo a pesar de estar emocionado y no, jamás se burlaría de su voz. Eso es muy tonto.
Sus ojos se cerraron frunciendo el entrecejo cuando escuchó la balada que el menor entonaba. Se le hacía conocida, ya que las baladas eran sus favoritas. Sin embargo no lograba saber de cuál se trataba.
¿Y eso era todo? Quizás RyeoWook tenía miedo o era muy tímido. Cantó muy poco, pero a JongWoon le gustó. Si bien, en la secundaria tomaba los talleres de música, de los más estrictos. Debido a esto pudo descifrar pronto el tono de voz de su compañero. RyeoWook era tenor, obviamente.
- ¿Por qué debería burlarme de alguien que sabe cantar? - Esta vez su voz sonaba amable. En parte sentía que podía ser comprendido puesto que afuera sus contados "amigos" y familia no aceptaban el hecho de que la música sea parte de su vida. - A pesar de que estabas nervioso, noté que seguías con seguridad las notas. ¿Tocas piano?
No era un experto pero sabía lo suficiente como para ser un principiante que sabe de música. Antes de que su dongsaeng respondiera, bajó cuidadosamente de la cama para guardar el botiquín y luego tirarse en la propia. Lo más odioso era que el fin de semana se acercaba. Esto significaba que habrían actividades para pasarla bien junto a los reclutas o simplemente pasar tiempo en el exterior del lugar, mas sus pensamientos estaban muy fuera de lugar. Miró a RyeoWook para que respondiera, tenía sueño y sólo quería dormir después de eso. El viernes sólo empezaba en unas horas, por fin.
Quizás podía pasar más tiempo con su pequeño acompañante durante el fin de semana. No sería malo ¿O sí?
Sus rostros estaban muy cerca y lo sabía, pero no se preocupaba por eso, ni siquiera pudo pensar mal. Eran nada más un compañero cuidando al otro... Sí, señores. Estaba cuidando a su Dongsaeng. Sonrió suave cuando el menor se alejó, agradeciendo y avisando que cantaría. ¡Wow! ¿De verdad lo haría? JongWoon trató de mantenerse tranquilo a pesar de estar emocionado y no, jamás se burlaría de su voz. Eso es muy tonto.
Sus ojos se cerraron frunciendo el entrecejo cuando escuchó la balada que el menor entonaba. Se le hacía conocida, ya que las baladas eran sus favoritas. Sin embargo no lograba saber de cuál se trataba.
¿Y eso era todo? Quizás RyeoWook tenía miedo o era muy tímido. Cantó muy poco, pero a JongWoon le gustó. Si bien, en la secundaria tomaba los talleres de música, de los más estrictos. Debido a esto pudo descifrar pronto el tono de voz de su compañero. RyeoWook era tenor, obviamente.
- ¿Por qué debería burlarme de alguien que sabe cantar? - Esta vez su voz sonaba amable. En parte sentía que podía ser comprendido puesto que afuera sus contados "amigos" y familia no aceptaban el hecho de que la música sea parte de su vida. - A pesar de que estabas nervioso, noté que seguías con seguridad las notas. ¿Tocas piano?
No era un experto pero sabía lo suficiente como para ser un principiante que sabe de música. Antes de que su dongsaeng respondiera, bajó cuidadosamente de la cama para guardar el botiquín y luego tirarse en la propia. Lo más odioso era que el fin de semana se acercaba. Esto significaba que habrían actividades para pasarla bien junto a los reclutas o simplemente pasar tiempo en el exterior del lugar, mas sus pensamientos estaban muy fuera de lugar. Miró a RyeoWook para que respondiera, tenía sueño y sólo quería dormir después de eso. El viernes sólo empezaba en unas horas, por fin.
Quizás podía pasar más tiempo con su pequeño acompañante durante el fin de semana. No sería malo ¿O sí?

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Hubo varios minutos de silencio, y RyeoWook creyó que al mayor no le había gustado. Tragó en seco, oh, seguramente pronto empezaría a reírse. se encogió más sobre sí mismo, preparándose para lo que venía, y nuevamente, fue sorprendido por el ajeno. ¿Por qué debería burlarme de alguien que sabe cantar? Alzó el rostro enseguida, mirándolo fijamente a los ojos, olvidándose por unos momentos de su sonrojo; de su vergüenza. La voz de su Hyung era tan amable... le gustaba, le gustaba que no lo criticara como los demás. Cuando le preguntó si tocaba el piano, amplió los ojos, bastante sorprendido, y de a poquito asintió, aunque estuvo seguro de que el mayor no lo vio, puesto que cuando lo hizo, éste se encontraba ya bajando de la cama. Siguió con sus ojos todos sus movimientos, detallando cuando guardaba el botiquín y se dejaba caer nuevamente sobre su propia cama. Sostuvo unos segundos la mirada que el mayor le lanzó en espera de su respuesta, y volvió a recostarse en la cama, quedando frente a él.
- S-sí. Toco el piano, Hyung - le respondió, y al instante, una enorme sonrisa se apoderó de sus labios. - Y...ehm, gracias. Sólo había cantado para mi madre, porque suelen reírse de mí...así que, gracias por escucharme y no hacerlo - comentó, sin dejar su sonrisa. Luego, una duda le hizo mirar al mayor nuevamente...¿tal vez ahora le contestaría la pregunta? Frunció los labios, estaba completamente seguro de que su Hyung sabía sobre música, sino ¿cómo adivinó que él tocaba el piano? ¡Ahora tenía más ganas de preguntarle si le gustaba la música! Oh, espera, eso era algo tonto, ahora estaba seguro de que le gustaba, por la manera en que había actuado no había duda. La cuestión ahora era si cantaba o tocaba algún instrumento musical, pues tenía, al parecer, muy buen oído.
Tal vez lo que estaba a punto de hacer no era lo mejor, por lo que, inseguro, clavó su vista en el techo tras girarse boca arriba, como quien no quiere la cosa, y luego simplemente lo soltó. - Hyung ¿tú también tocas el piano? - Listo, lo había dicho, y estaba seguro de que el mayor evadiría la pregunta. Sólo esperaba que no dejara de lado la actitud amable que estaba empezando a tomar para con él. ¡Ah, Kim RyeoWook, qué acabas de hacer!
- S-sí. Toco el piano, Hyung - le respondió, y al instante, una enorme sonrisa se apoderó de sus labios. - Y...ehm, gracias. Sólo había cantado para mi madre, porque suelen reírse de mí...así que, gracias por escucharme y no hacerlo - comentó, sin dejar su sonrisa. Luego, una duda le hizo mirar al mayor nuevamente...¿tal vez ahora le contestaría la pregunta? Frunció los labios, estaba completamente seguro de que su Hyung sabía sobre música, sino ¿cómo adivinó que él tocaba el piano? ¡Ahora tenía más ganas de preguntarle si le gustaba la música! Oh, espera, eso era algo tonto, ahora estaba seguro de que le gustaba, por la manera en que había actuado no había duda. La cuestión ahora era si cantaba o tocaba algún instrumento musical, pues tenía, al parecer, muy buen oído.
Tal vez lo que estaba a punto de hacer no era lo mejor, por lo que, inseguro, clavó su vista en el techo tras girarse boca arriba, como quien no quiere la cosa, y luego simplemente lo soltó. - Hyung ¿tú también tocas el piano? - Listo, lo había dicho, y estaba seguro de que el mayor evadiría la pregunta. Sólo esperaba que no dejara de lado la actitud amable que estaba empezando a tomar para con él. ¡Ah, Kim RyeoWook, qué acabas de hacer!

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
El menor era tan... Lindo. Exactamente, era adorable, una persona que debería ya ser alguien maduro, un hombre. Pero era la reencarnación de Peter Pan hecho coreano. Tendría ser un delito que gente como RyeoWook esté haciendo el Servicio Militar donde todos los hombres eran unos bárbaros.
Y definitivamente, para JongWoon, hacer sentir bien a ese pequeño dongsaeng hizo su día.
Estúpido RyeoWook, maldijo mentalmente.
Cuando lo escuchó, simplemente se encogió de hombros. No iba a burlarse, jamás. Después de todo, recordó su último año de escuela. Se atrevió a cantar para una chica que le gustaba y, pese a su dulce declaración de amor, esta se rió en su cara. Una de tantas historias que tenía acerca del talento que tanto procura ocultar, del cual sólo su madre sabe.
- No agradezcas. - Respondió mirando fijamente a los ojos del menor. Era el primero capaz de sostenerle la mirada de esa manera, sin intimidarse, o quizás su expresión había cambiado sin percatarse. RyeoWook volteó, pero luego volvió a mirarlo, mientras JongWoon continuaba con su mirada fija en él. ¿Acaso el chico se daba cuenta de cómo lo miraba? No conocía tanto a aquel sujeto, pero ya tenía memorizadas sus expresiones, como para no declararlo un mirón.
Dejó de mirarlo para devolver la mirada al techo. Qué interesante era buscar formas en este, sí, muy interesante... ¡Despierta! Se abofeteó internamente. A veces, tenía una mente algo despistada. JongWoon era todo un soñador.
No obstante, escuchar esa pregunta lo volvió a la realidad, cambiando su expresión de 'nada' a 'asombro'.
- Sólo sé lo básico, cuatro años de clases de Piano y Órgano. - Lo menos que podía hacer es responderle. RyeoWook se lo merecía pues, le había cantado. - No digas nada; será un secreto ¿Verdad? - Preguntó redirigiendo la mirada al chico quien atento escuchaba su respuesta. Si en el campo todos se enteraban de su secreto, estaría frito. En este tipo de momentos era cuando deseaba ser un ídolo allí dentro. Estos desgraciados eran bien cuidados allí. Las princesitas de la guerra. - Ten buenas noches, RyeoWook.
Ya no quería hablar más, quería dormir ya que les esperaba un viernes bastante jodido. Al menos ya era viernes y tendrían el fin de semana libre. Suerte para JongWoon... Un ser perezoso.
Y definitivamente, para JongWoon, hacer sentir bien a ese pequeño dongsaeng hizo su día.
Estúpido RyeoWook, maldijo mentalmente.
Cuando lo escuchó, simplemente se encogió de hombros. No iba a burlarse, jamás. Después de todo, recordó su último año de escuela. Se atrevió a cantar para una chica que le gustaba y, pese a su dulce declaración de amor, esta se rió en su cara. Una de tantas historias que tenía acerca del talento que tanto procura ocultar, del cual sólo su madre sabe.
- No agradezcas. - Respondió mirando fijamente a los ojos del menor. Era el primero capaz de sostenerle la mirada de esa manera, sin intimidarse, o quizás su expresión había cambiado sin percatarse. RyeoWook volteó, pero luego volvió a mirarlo, mientras JongWoon continuaba con su mirada fija en él. ¿Acaso el chico se daba cuenta de cómo lo miraba? No conocía tanto a aquel sujeto, pero ya tenía memorizadas sus expresiones, como para no declararlo un mirón.
Dejó de mirarlo para devolver la mirada al techo. Qué interesante era buscar formas en este, sí, muy interesante... ¡Despierta! Se abofeteó internamente. A veces, tenía una mente algo despistada. JongWoon era todo un soñador.
No obstante, escuchar esa pregunta lo volvió a la realidad, cambiando su expresión de 'nada' a 'asombro'.
- Sólo sé lo básico, cuatro años de clases de Piano y Órgano. - Lo menos que podía hacer es responderle. RyeoWook se lo merecía pues, le había cantado. - No digas nada; será un secreto ¿Verdad? - Preguntó redirigiendo la mirada al chico quien atento escuchaba su respuesta. Si en el campo todos se enteraban de su secreto, estaría frito. En este tipo de momentos era cuando deseaba ser un ídolo allí dentro. Estos desgraciados eran bien cuidados allí. Las princesitas de la guerra. - Ten buenas noches, RyeoWook.
Ya no quería hablar más, quería dormir ya que les esperaba un viernes bastante jodido. Al menos ya era viernes y tendrían el fin de semana libre. Suerte para JongWoon... Un ser perezoso.

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
No entendía por qué era que el mayor se empeñaba en decirle que no agradecería, cuando era obvio que debía hacerlo. No lo hacía solamente por ser cortés, él de verdad le expresaba así la manera en se sentía. Se descubrió a sí mismo sosteniéndole la vista al mayor, y la retiró, pero podía sentir como el ajeno seguía mirándolo. Volvió a mirarlo una vez más, comprobando que no se equivocaba. RyeoWook estuvo seguro entonces; él podría sentir la mirada de su Hyung a kilómetros de distancia, porque era muy distinta a las demás que había conocido en su vida. Era seria, y fría, pero al mismo tiempo tan amable y cálida que no podías evitar querer encontrarte con ella todo el tiempo. Era como si él, con sólo una mirada, pudiera leerte completamente; y eso al pequeño le fascinó. Era, simplemente, impresionante.
El silencio reinó en el lugar, y se vio esperando pro aquella respuesta varios minutos. Hubo un momento en el que simplemente pensó que ya no respondería y suspiró, dispuesto a girarse para darle la espalda. Aunque nuevamente, el ajeno rompió todos los esquemas, y le contestó. En ese momento se preguntó mentalmente por qué el no podía leerlo con la misma facilidad con la que el contrario parecía leerlo a él; y se sintió un tanto frustrado. Sonrió entonces, encarando al mayos, apoyándose en uno de sus brazos para acomodarse - creyendo infantilmente que la charla duraría bastante tiempo -.
- Hyung, ¡Eres casi un experto! - susurró animado, regalándole una de sus cálidas sonrisas. - Algún día deberás tocar el piano para mí - comentó, esperando no sonar molesto o algo así. El otro no lo miró sino hasta después de pedirle que no dijera nada. Frunció muy levemente el ceño, le parecía tonto el esconderlo. Cuando uno tenía talento, debía mostrarlo (Claro que él no aplicaba la filosofía sí mismo, pues no se consideraba poseedor de talento alguno). Sin embargo, y tras asentir enérgicamente, volvió a sonreírle en completa comprensión. - Será nuestro secreto. - Se disponía a agregar algo más, más el otro dio por zanjado cualquier tema de conversación al desearle las buenas noches. Hizo un puchero, pero luego negó divertido y se dejó caer en la cama, mañana de seguro era un día agitado y debía descansar, pues no es que le fueran a dar el tiempo suficiente para recuperarse. Mañana le pondrían a trabajar seguramente.
Se cubrió con la sábana hasta el cuello, y cerró sus ojos. - Buenas noches, Hyung -. Musitó por última vez antes de caer rendido en los brazos de Morfeo. Pese a todo, estuvo seguro de que le hicieron falta más horas de sueño, porque al día siguiente, cuando la sirena sonó exactamente a las cinco de la mañana, le costó bastante el incorporarse en la cama. De ser por él, se quedaría enredado en las sábanas hasta el día siguiente, pero siendo sinceros, no quería más problemas. Talló sus ojos y estiró sus brazos, dando un bostezo largo, y al estar un poco más consciente, recordó la habitación en la que estaba. Era quizá, la primera noche que pudo dormir tranquilo, sin temor a ser molestado por los demás, y una cálida sonrisa se formó en su rostro.
Giró el rostro y lo clavó en su Hyung, quien al parecer aún luchaba por dormir. Le dio lástima tener que romper su sueño, pues se veía muy tranquilo así, sin embargo, si no lo hacía, luego estaría él en problemas también y sería enteramente su culpa, y no estaba dispuesto a aceptar eso. Se bajó de la litera de arriba tranquilamente por las escaleras, y cuando sus dedos tocaron el frío piso, habló en tono firme. - Buenos días, Hyung -
El silencio reinó en el lugar, y se vio esperando pro aquella respuesta varios minutos. Hubo un momento en el que simplemente pensó que ya no respondería y suspiró, dispuesto a girarse para darle la espalda. Aunque nuevamente, el ajeno rompió todos los esquemas, y le contestó. En ese momento se preguntó mentalmente por qué el no podía leerlo con la misma facilidad con la que el contrario parecía leerlo a él; y se sintió un tanto frustrado. Sonrió entonces, encarando al mayos, apoyándose en uno de sus brazos para acomodarse - creyendo infantilmente que la charla duraría bastante tiempo -.
- Hyung, ¡Eres casi un experto! - susurró animado, regalándole una de sus cálidas sonrisas. - Algún día deberás tocar el piano para mí - comentó, esperando no sonar molesto o algo así. El otro no lo miró sino hasta después de pedirle que no dijera nada. Frunció muy levemente el ceño, le parecía tonto el esconderlo. Cuando uno tenía talento, debía mostrarlo (Claro que él no aplicaba la filosofía sí mismo, pues no se consideraba poseedor de talento alguno). Sin embargo, y tras asentir enérgicamente, volvió a sonreírle en completa comprensión. - Será nuestro secreto. - Se disponía a agregar algo más, más el otro dio por zanjado cualquier tema de conversación al desearle las buenas noches. Hizo un puchero, pero luego negó divertido y se dejó caer en la cama, mañana de seguro era un día agitado y debía descansar, pues no es que le fueran a dar el tiempo suficiente para recuperarse. Mañana le pondrían a trabajar seguramente.
Se cubrió con la sábana hasta el cuello, y cerró sus ojos. - Buenas noches, Hyung -. Musitó por última vez antes de caer rendido en los brazos de Morfeo. Pese a todo, estuvo seguro de que le hicieron falta más horas de sueño, porque al día siguiente, cuando la sirena sonó exactamente a las cinco de la mañana, le costó bastante el incorporarse en la cama. De ser por él, se quedaría enredado en las sábanas hasta el día siguiente, pero siendo sinceros, no quería más problemas. Talló sus ojos y estiró sus brazos, dando un bostezo largo, y al estar un poco más consciente, recordó la habitación en la que estaba. Era quizá, la primera noche que pudo dormir tranquilo, sin temor a ser molestado por los demás, y una cálida sonrisa se formó en su rostro.
Giró el rostro y lo clavó en su Hyung, quien al parecer aún luchaba por dormir. Le dio lástima tener que romper su sueño, pues se veía muy tranquilo así, sin embargo, si no lo hacía, luego estaría él en problemas también y sería enteramente su culpa, y no estaba dispuesto a aceptar eso. Se bajó de la litera de arriba tranquilamente por las escaleras, y cuando sus dedos tocaron el frío piso, habló en tono firme. - Buenos días, Hyung -

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
"Será nuestro secreto"
Sólo recordó haberse dormido escuchando esas palabras. Estaba realmente cansado como para mantenerse despierto, conciliando el sueño de la nada.
Sin embargo no duró mucho... Por qué, maldita sea ¿¡Por qué se le ocurrió dormirse tan tarde!?
Esa estúpida sirena lo despertó al poco tiempo, o así lo sentía JongWoon entre sueños, se sentía todo un prisionero. Como esas películas de cárcel cuando uno se escapa y la sirena suena a todo el volumen posible.
Asco de vida.
A pesar de todo, quería seguir en su lindo estado vegetativo. Al diablo con esos débiles soldaditos. No seguiría sus órdenes, dormiría hasta tarde y ya. Sí, eso haría, nada se lo impediría.
Pero aún así tenía esas ilógicas ganas de matar a RyeoWook cuando escuchó su vocesita tratando de sonar firme... ¿Por qué? - Se preguntaba el moreno una y otra vez.
Recordó no abrir los ojos y estirar hacia arriba uno de sus brazos para tocar con su dedo el philtrum de su compañero, manteniendo su dedo índice pegado a este hasta empezar a acariciarlo.
JongWoon sonreía animadamente; él y su manía con tocar esa zona del cuerpo. De verdad que se sentía agradable. En ese lugar no pudo hacerlo con alguien pero allí estaba el chico, aquel niño quien sólo reaccionó con un leve gemido de queja.
Logró despertar.
- Ve vistiéndote. - Inquirió dejando de lado aquel philtrum que con su dedo profanó y, dispuesto a levantarse, se sentó en la cama, rebuscando su uniforme en una gaveta oculta bajo el mueble. No movió siquiera un dedo por pararse del todo. - Tengo hambre... - Alcanzó a pronunciar sin querer mientras se desnudaba frente al menor. En el campo la comida era terriblemente asquerosa. Vaya ¡Cómo extrañaba la comida de su madre!
Se colocó los pantalones y luego la camisa, acompañados de sus pesadas botas y bostezó. Hambre, sueño... una muy mala combinación. Era un hecho que estaría de mal humor todo el día.
- Definitivamente tú descansarás hoy. - Más que sonar opcional, se lo ordenó. Cuando pudo ver el cuerpo de RyeoWook semi desnudo también se percató de las marcas que le quedaron de la golpiza del día anterior. Se levantó de la cama y se puso a su lado para ayudarlo con las botas. Era muy notable que le costaba un poco ponérselas.
Pero qué lamentable; era hora de salir y lo era más que obvio al escuchar los golpes en su puerta de uno de los guardias, pidiéndoles que salieran. JongWoon nada más miró a RyeoWook por última vez. No tenían tiempo para nada. Ni siquiera para lavar sus bocas.

koowey.- Suju Boss

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Aww, me encanta tu fic, ver los 2 puntos de vista es tan rico!
No había podido pasar a leer y comentar pero ya me puse al corriente ^^
Espero q actualices pronto. Saludos :D
No había podido pasar a leer y comentar pero ya me puse al corriente ^^
Espero q actualices pronto. Saludos :D

Bely22- Suju baby

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Re: [YeWook] Guerra Perdida
Se sentía bastante mal, porque su hyung se veía tan pequeño y frágil durmiendo plácidamente en la cama que la culpa lo embargaba por tener que romper esa tan adorable escena. Era como ver un niño pequeño apretando con fuerza su frazada favorita. No pudo evitar sonreír enternecido mientras desviaba los ojos y soltaba un suspiro divertido. Vaya que era...diferente ese muchacho. Nunca había visto a alguien que, manteniendo siempre su esencia, tuviese tantas facetas; unas más ocultas que otras. Estaba seguro de que si él fuera consciente de cómo se vería al dormir, probablemente no dormiría. Rió bajito. Pero qué estupideces decía. JongWoon era reservado, sólo eso.
Tras un rato frunció los labios, no muy seguro de si el mayor realmente le habría oído cuando le dijo buenas días —¡Y con lo que le había costado el sonar tan firme!—. Le daba, para ser sinceros, bastante miedo el llamarlo otra vez, porque su Hyung podía pasar de la calidez a la frialdad en un parpadeo, y esto le ponía los pelos de punta. Él prefería al JongWoon amable, así que, aunque abrió los labios para decir algo más de ellos no brotó sonido alguno. No supo en qué momento pasó, pero se había acercado a la cama del mayor a verlo dormir. Se veía tan pacífico… dio un brinco cuando la mano ajena se estiró y los dedos contrarios, algo fríos, empezaron a acariciar su philtrum. Se mantuvo quieto, su respiración pareció hacerse pesada y por un momento no supo cómo reaccionar, al despertar de la especie de trance en la que se vio envuelto dejó escapar un leve gemido de queja. Eso era, cuando menos, raro.
Tras esto el mayor pareció reaccionar y se despertó, sentándose en la cama.
RyeoWook retrocedió, haciendo una nota mental de que su hyung era sonámbulo —si no, ¿por qué habría hecho eso entonces?—, y que debía tener cuidado, pues había oído que si se les despertaba bruscamente podrían morir; y no quería ser un asesino, y mucho menos a tan temprana edad. Como fuera, justo como el mayor le había ordenado empezó a vestirse, cambiándose el pantalón y los calcetines. Alcanzó a oírlo decir que tenía hambre y sonrió leve, asintiendo. – Y la comida de este lugar no ayuda mucho – bufó, respondiendo, no muy seguro de si el mayor le estaría prestando atención, pues se veía que era tantito distraído. (O quizás, sólo quizás, gustara de ignorarlo)
Se sentó en la litera de abajo para colocarse las botas, cuando la voz de JongWoon lo sobresaltó. Dio un respingo y miró al mayor quien acababa de obligarle a aceptar la decisión de descansar. – P-pero hyung, aunque de verdad quisiera no podría. Me pondrán a trabajar como a los demás, aquí no hay trato especial – musitó con voz suave, sin querer sonar grosero por llevarle la contraria. "Al menos no para nosotros" quiso agregar, sin embargo se contuvo. El mayor se acercó a él y pensó que lo golpearía, así que cerró los ojos y se encogió sobre sí mismo. Cuando no pasó nada, abrió solamente uno de sus ojos para encontrarse con un JongWoon amarrándole los cordones de la botas. Abrió la boca y la cerró, boqueando como un pez, y un violento rubor se extendió por su rostro hasta las orejas… ¡Eso era tan vergonzoso!
Al sentir unos golpes en la puerta despertó de aquella agradable aura en la que se había visto envuelto al cruzar sus ojos con los del ajeno. Suspiró pesadamente, diciéndose que sería un día muy largo para su mal gusto. Se apresuró a ponerse la camisa y se levantó, caminando tras el mayor en dirección a la puerta como si fuera un pollito, con la vista gacha pero aún perdido en sus pensamientos. Cerró sus ojos al chocar con la espalda del mayor y trastabilló hacia atrás un poco, dando gracias al cielo por no haberse caído. - Lo siento - se disculpó sonriendo infantilmente mientras acariciaba levemente su nariz.
Tras un rato frunció los labios, no muy seguro de si el mayor realmente le habría oído cuando le dijo buenas días —¡Y con lo que le había costado el sonar tan firme!—. Le daba, para ser sinceros, bastante miedo el llamarlo otra vez, porque su Hyung podía pasar de la calidez a la frialdad en un parpadeo, y esto le ponía los pelos de punta. Él prefería al JongWoon amable, así que, aunque abrió los labios para decir algo más de ellos no brotó sonido alguno. No supo en qué momento pasó, pero se había acercado a la cama del mayor a verlo dormir. Se veía tan pacífico… dio un brinco cuando la mano ajena se estiró y los dedos contrarios, algo fríos, empezaron a acariciar su philtrum. Se mantuvo quieto, su respiración pareció hacerse pesada y por un momento no supo cómo reaccionar, al despertar de la especie de trance en la que se vio envuelto dejó escapar un leve gemido de queja. Eso era, cuando menos, raro.
Tras esto el mayor pareció reaccionar y se despertó, sentándose en la cama.
RyeoWook retrocedió, haciendo una nota mental de que su hyung era sonámbulo —si no, ¿por qué habría hecho eso entonces?—, y que debía tener cuidado, pues había oído que si se les despertaba bruscamente podrían morir; y no quería ser un asesino, y mucho menos a tan temprana edad. Como fuera, justo como el mayor le había ordenado empezó a vestirse, cambiándose el pantalón y los calcetines. Alcanzó a oírlo decir que tenía hambre y sonrió leve, asintiendo. – Y la comida de este lugar no ayuda mucho – bufó, respondiendo, no muy seguro de si el mayor le estaría prestando atención, pues se veía que era tantito distraído. (O quizás, sólo quizás, gustara de ignorarlo)
Se sentó en la litera de abajo para colocarse las botas, cuando la voz de JongWoon lo sobresaltó. Dio un respingo y miró al mayor quien acababa de obligarle a aceptar la decisión de descansar. – P-pero hyung, aunque de verdad quisiera no podría. Me pondrán a trabajar como a los demás, aquí no hay trato especial – musitó con voz suave, sin querer sonar grosero por llevarle la contraria. "Al menos no para nosotros" quiso agregar, sin embargo se contuvo. El mayor se acercó a él y pensó que lo golpearía, así que cerró los ojos y se encogió sobre sí mismo. Cuando no pasó nada, abrió solamente uno de sus ojos para encontrarse con un JongWoon amarrándole los cordones de la botas. Abrió la boca y la cerró, boqueando como un pez, y un violento rubor se extendió por su rostro hasta las orejas… ¡Eso era tan vergonzoso!
Al sentir unos golpes en la puerta despertó de aquella agradable aura en la que se había visto envuelto al cruzar sus ojos con los del ajeno. Suspiró pesadamente, diciéndose que sería un día muy largo para su mal gusto. Se apresuró a ponerse la camisa y se levantó, caminando tras el mayor en dirección a la puerta como si fuera un pollito, con la vista gacha pero aún perdido en sus pensamientos. Cerró sus ojos al chocar con la espalda del mayor y trastabilló hacia atrás un poco, dando gracias al cielo por no haberse caído. - Lo siento - se disculpó sonriendo infantilmente mientras acariciaba levemente su nariz.

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por koowey. el 2011-12-09, 7:41 pm