[SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
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[SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
El aire meciendo su negro cabello, acariciando su fino rostro y una sonrisa de lado en sus labios. Ahí se encontraba él a las puertas de la Universidad Nacional de Seúl, las manos en sus bolsillos y negándose a dejar esa perfecta sonrisa.
Luego de unos segundos sacó de su mochila unas gafas con montura plateada, privando a todo aquel que se cruzara en su camino de admirar sus preciosos ojos rasgados y se internó en aquella escuela que por los siguientes cinco años de su vida sería el lugar dónde tantas relaciones y recuerdos se crearían.
Avanzó a paso lento, admirando el color, sonriendo a la nada por el simple placer de hacerlo, tarareando una que otra canción trot hasta llegar al lugar.
Muchas personas se encontraban en aquel enorme salón y él caminó entre ellos con tanta gracia y soltura que arrancó miradas curiosas de los presentes; con sus bien torneadas piernas enfundadas en pantalones negros y una camiseta ancha de color rojo con un estampado un tanto psicodélico, no solo las chicas le coqueteaban al pasar, unos cuantos se atrevieron a silbarle y a regalarle risitas bobas mientras lo veían de arriba a abajo.
Él simplemente los ignoró. Panda de idiotas con caras feas pensó caminando directo al lugar donde le interesaba ir.
Se acercó a una de las empleadas y le tiró uno sobre azul que tenía una etiqueta con su nombre y esperó. Unos minutos después la nerviosa mujer, haciendo atolondradamente su trabajo desesperándolo terriblemente le entregó una credencial.
Y eso lo hacía oficial, Kim Heechul estudiante de Medicina, primer semestre.
Luego de unos segundos sacó de su mochila unas gafas con montura plateada, privando a todo aquel que se cruzara en su camino de admirar sus preciosos ojos rasgados y se internó en aquella escuela que por los siguientes cinco años de su vida sería el lugar dónde tantas relaciones y recuerdos se crearían.
Avanzó a paso lento, admirando el color, sonriendo a la nada por el simple placer de hacerlo, tarareando una que otra canción trot hasta llegar al lugar.
Muchas personas se encontraban en aquel enorme salón y él caminó entre ellos con tanta gracia y soltura que arrancó miradas curiosas de los presentes; con sus bien torneadas piernas enfundadas en pantalones negros y una camiseta ancha de color rojo con un estampado un tanto psicodélico, no solo las chicas le coqueteaban al pasar, unos cuantos se atrevieron a silbarle y a regalarle risitas bobas mientras lo veían de arriba a abajo.
Él simplemente los ignoró. Panda de idiotas con caras feas pensó caminando directo al lugar donde le interesaba ir.
Se acercó a una de las empleadas y le tiró uno sobre azul que tenía una etiqueta con su nombre y esperó. Unos minutos después la nerviosa mujer, haciendo atolondradamente su trabajo desesperándolo terriblemente le entregó una credencial.
Y eso lo hacía oficial, Kim Heechul estudiante de Medicina, primer semestre.
Última edición por Rubii* el Vie Feb 10, 2012 4:23 am, editado 5 veces

Rubii*- Moderador

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Me sentí, pequeño, pequeño como una hormiguita entrando a una casa llena de dulces. Había entrado ahí una o dos veces, la vez que en preparatoria nos llevaron a su museo y la vez que mi padre me enseñó su alma mater. Pero aquellas veces iba gente conmigo y no podía considerar que estuviera solo, al menos no como esta vez.
El cielo de Corea me abría las puertas a un sinfín de posibilidades, la magnitud de la escuela encerraba a mi pecho en una zozobra indecible, tanta belleza en ese lugar y tan poco tiempo para prestarle atención, pues mientras mis pies pisaban aquellas baldosas de piedra volcánica, gris y fría. Yo intentaba dejar aquel espectáculo del lado para poder llegar al único lugar en el que realmente quería estar en ese momento. Mi habitación.
Había hecho todo el papeleo necesario para considerarme oficialmente alumno de la facultad de medicina era increíble que algo como “no sé donde esta el dormitorio” en ese momento me impidiera seguir con mi carrera.
- ¿Disculpa? - decidí acercarme a uno de los chicos que pasaban por ahí, descubrí en su rostro a alguien extranjero aunque la forma de su nariz y ojos me hizo pensarlo de nueva cuenta – ¿sabes dónde están los dormitorios?
- ¿Nuevo? – preguntó con un perfecto Hangul.
- Sí – dije yo a media sonrisa.
- Mira – señalo mostrándome el camino – caminas por este sendero hasta llegar a unos edificios crema de cuatro pisos, no hay pierde, pero… si te toco compartido, yo que tu correría – me sonrió al final tendiéndome la mano– Patrick Ford, bueno Park Hyunjun aquí medicina primer semestre y tú?
- Choi Siwon medicina también – dije con una sonrisa.
- Bien Siwon que dices si te acompaño – dijo este tomando mis hombros – ¿Qué edificio te tocó?
- ¿Ah? 102-H – dije tratando de ignorar su falta de etiqueta, y su confianza absoluta en conducirme por los pasillos.
El cielo de Corea me abría las puertas a un sinfín de posibilidades, la magnitud de la escuela encerraba a mi pecho en una zozobra indecible, tanta belleza en ese lugar y tan poco tiempo para prestarle atención, pues mientras mis pies pisaban aquellas baldosas de piedra volcánica, gris y fría. Yo intentaba dejar aquel espectáculo del lado para poder llegar al único lugar en el que realmente quería estar en ese momento. Mi habitación.
Había hecho todo el papeleo necesario para considerarme oficialmente alumno de la facultad de medicina era increíble que algo como “no sé donde esta el dormitorio” en ese momento me impidiera seguir con mi carrera.
- ¿Disculpa? - decidí acercarme a uno de los chicos que pasaban por ahí, descubrí en su rostro a alguien extranjero aunque la forma de su nariz y ojos me hizo pensarlo de nueva cuenta – ¿sabes dónde están los dormitorios?
- ¿Nuevo? – preguntó con un perfecto Hangul.
- Sí – dije yo a media sonrisa.
- Mira – señalo mostrándome el camino – caminas por este sendero hasta llegar a unos edificios crema de cuatro pisos, no hay pierde, pero… si te toco compartido, yo que tu correría – me sonrió al final tendiéndome la mano– Patrick Ford, bueno Park Hyunjun aquí medicina primer semestre y tú?
- Choi Siwon medicina también – dije con una sonrisa.
- Bien Siwon que dices si te acompaño – dijo este tomando mis hombros – ¿Qué edificio te tocó?
- ¿Ah? 102-H – dije tratando de ignorar su falta de etiqueta, y su confianza absoluta en conducirme por los pasillos.

zutto_hui- Suju baby

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
La mudanza no había resultado tan mal, le había gritado a unas cuantas personas por maltratar sus cosas, había dado (con mala cara) unas cuantas propinas y ahora todas sus pertenencias se encontraban en su nuevo dormitorio, el 102-H y Kim Heechul no había sudado ni una gota.
Observó la habitación, no era muy espaciosa, pero la luz que se filtraba por la ventana le daba un toque cálido que le gustaba. Las dos camas dispuestas en los extremos eran iguales en tamaño, probó ambas y decidió quedarse con la del colchón más suave.
-Mi cuerpo necesita comodidad.
Dijo en voz alta y soltó una risilla loca antes de voltear a ver las cajas que contenían sus pertenencias. Ahora le daba un poco de pereza acomodar todo. Bien podía esperar a que llegara su compañero de habitación y convencerlo (obligarlo) de alguna manera a que lo ayudara a arreglar para no arruinar sus perfectas uñas, pero decidió que no.
Aunque fuera un poco más cansado prefería arreglarlo todo él mismo, sus preciados objetos podrían peligrar en manos de un torpe desconocido y sería bueno ocuparse un rato.
Había un único ropero por lo que supuso que debían compartir. Yo merezco más espacio por llegar primero pensó colgando sus camisas y chaquetas y usando cuatro de los seis cajones disponibles. Arregló su escritorio con una bonita lámpara rosa, y colocó un cofrecito azul en la mesilla de noche que se encontraba al lado de su cama.
Satisfecho por el trabajo realizado se tumbó de lado en su cama, después pondría en el baño sus instrumentos de aseo personal. Sus ojos se estaban cerrando cuando escuchó la puerta de entrada abrirse y se giró de inmediato para observar al que sería su nuevo compañero.
Observó la habitación, no era muy espaciosa, pero la luz que se filtraba por la ventana le daba un toque cálido que le gustaba. Las dos camas dispuestas en los extremos eran iguales en tamaño, probó ambas y decidió quedarse con la del colchón más suave.
-Mi cuerpo necesita comodidad.
Dijo en voz alta y soltó una risilla loca antes de voltear a ver las cajas que contenían sus pertenencias. Ahora le daba un poco de pereza acomodar todo. Bien podía esperar a que llegara su compañero de habitación y convencerlo (obligarlo) de alguna manera a que lo ayudara a arreglar para no arruinar sus perfectas uñas, pero decidió que no.
Aunque fuera un poco más cansado prefería arreglarlo todo él mismo, sus preciados objetos podrían peligrar en manos de un torpe desconocido y sería bueno ocuparse un rato.
Había un único ropero por lo que supuso que debían compartir. Yo merezco más espacio por llegar primero pensó colgando sus camisas y chaquetas y usando cuatro de los seis cajones disponibles. Arregló su escritorio con una bonita lámpara rosa, y colocó un cofrecito azul en la mesilla de noche que se encontraba al lado de su cama.
Satisfecho por el trabajo realizado se tumbó de lado en su cama, después pondría en el baño sus instrumentos de aseo personal. Sus ojos se estaban cerrando cuando escuchó la puerta de entrada abrirse y se giró de inmediato para observar al que sería su nuevo compañero.
Última edición por Rubii* el Miér Feb 08, 2012 8:03 pm, editado 1 vez

Rubii*- Moderador

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Hyunjun, como casi me obligo a llamarle, era un chico alegre y miedoso… una combinación rara, pero fueron las dos características que me quedaron claras en esos cinco minutos que platicamos, venia de una familia separada, su padre era medico y de él había heredado la profesión, lo que lo tenia algo inquieto por si era esa o no su vocación.
Mi caso era diferente, mi padre también era medico, pero él siempre había inculcado en mi el amor al cuerpo humano y la salud, de modo que jamás había tenido duda de mi profesión, al contrario, las manos me cosquilleaban de emoción de empezar mi educación y hacer mis practicas. Bien sabia que para tratar pacientes faltaban al menos dos años, pero seria paciente. Ser el mejor medico que se haya visto en la escuela y estar a la altura de mi padre, era lo que realmente deseaba.
- Bien este es tu edificio – dijo Hyunjun en la entrada – lástima que no compartamos pero bueno si necesitas algo estoy en el 89-A a unos edificios hacia allá – y señaló – bien nos vemos luego.
Me dejo ahí justo a la entrada de mi edificio, con mis dos maletas y mochila que contenían todo lo que necesitaría por ahora, mi ropa, mis enceres personales algunos electrónicos como un mp3 y una lap. No pesaban mucho y tampoco era mucho, el resto iría llegando poco a poco como los libros que irían acompañándome el resto de mi vida
Los dormitorios de los estudiantes estaban dispuestos de una manera un tanto curiosa, cada apartamento centraba con dos camas un escritorio, un baño, un armario para compartir, un calefactor para invierno. Y ambos estudiantes estábamos a cargo del aseo y cuidado de los mismos. En el primer piso había una cocina tipo semi-industrial donde los estudiantes podíamos preparar alimentos y guardar comida, una segunda habitación en esa misma planta baja había un living, donde había sillones, televisiones y algunos entretenimientos para el día a día y una ultima habitación era un biblioteca de tamaño pequeño donde suponía podría estudiar.
Me dirigí a mi habitación, el 102 era el número del edificio, la “H” correspondía al dormitorio así que mi cuarto se encontraba en el segundo piso del lado izquierdo de las escaleras. Después de haber dado aquel paseo por el edificio y el campus, el segundo tras haberme perdido, me encontraba realmente cansado, jadeaba un poco y sudaba de forma alarmante, así que llegado a mi habitación lo único que deseaba era poder recostarme
Abrí la puerta lo más humanamente suave que podía más sin embargo y muy a mi pesar esta hizo mas ruido del que esperaba. Vi ante mi el cuarto del cual dispondría, y a mi compañero acostado en uno de las camas quien solo levanto la cabeza para verme. Mi prejuicio solo pudo formular una sencilla palabra al verle.
PROBLEMAS
No era que no me cayera bien, pero la manera en que su camiseta se posaba en su torso de manera tan descuidada creando una perfecta curva sobre aquel delicado pecho o sus pantalones entallados negros que le delineaban hasta los bellos de las piernas, (si es que siendo tan andrógino este dejara que le crecieran) o sus cabellos magros azabache hasta medio cuello los cuales caían grácilmente enmarcando su cara la cual pálida y resplandeciente te hacia pensar en la hermosa y magnifica cumbre nevada de los Alpes y esos ojos rasgados negros como la noche e igual de insondables o sus carnosos labios color durazno tan bien formados como la escultura delicada de un artesano.
Todo eso ahí unido en la cama, además de esa mirada un poco prepotente, me hacia pensar que aquel chico no era precisamente, una pera en dulce, si no era de los que buscaban problemas, seguro que era de los que los atraía, y yo Choi Siwon no quería problemas
Y por eso no los empezaría.
- Hola – dije apenas audible, pero aquel chico no me contesto – soy Choi Siwon tu compañero.
- Ah si! oH! creí que eras la mucama – me contesto apestando a sarcasmo.
- No no lo soy – camine hacia la cama disponible dejando mis cosas en la superficie.
- ¿Acaso te persiguió la policía? – voltee por encima del hombro, y lo descubrí a el con una mueca rara en el rosto – estás sudado.
- Lo siento – dije quitándome la playera beige que traía y secando con ella mi sudor – estuve perdido.
Mi caso era diferente, mi padre también era medico, pero él siempre había inculcado en mi el amor al cuerpo humano y la salud, de modo que jamás había tenido duda de mi profesión, al contrario, las manos me cosquilleaban de emoción de empezar mi educación y hacer mis practicas. Bien sabia que para tratar pacientes faltaban al menos dos años, pero seria paciente. Ser el mejor medico que se haya visto en la escuela y estar a la altura de mi padre, era lo que realmente deseaba.
- Bien este es tu edificio – dijo Hyunjun en la entrada – lástima que no compartamos pero bueno si necesitas algo estoy en el 89-A a unos edificios hacia allá – y señaló – bien nos vemos luego.
Me dejo ahí justo a la entrada de mi edificio, con mis dos maletas y mochila que contenían todo lo que necesitaría por ahora, mi ropa, mis enceres personales algunos electrónicos como un mp3 y una lap. No pesaban mucho y tampoco era mucho, el resto iría llegando poco a poco como los libros que irían acompañándome el resto de mi vida
Los dormitorios de los estudiantes estaban dispuestos de una manera un tanto curiosa, cada apartamento centraba con dos camas un escritorio, un baño, un armario para compartir, un calefactor para invierno. Y ambos estudiantes estábamos a cargo del aseo y cuidado de los mismos. En el primer piso había una cocina tipo semi-industrial donde los estudiantes podíamos preparar alimentos y guardar comida, una segunda habitación en esa misma planta baja había un living, donde había sillones, televisiones y algunos entretenimientos para el día a día y una ultima habitación era un biblioteca de tamaño pequeño donde suponía podría estudiar.
Me dirigí a mi habitación, el 102 era el número del edificio, la “H” correspondía al dormitorio así que mi cuarto se encontraba en el segundo piso del lado izquierdo de las escaleras. Después de haber dado aquel paseo por el edificio y el campus, el segundo tras haberme perdido, me encontraba realmente cansado, jadeaba un poco y sudaba de forma alarmante, así que llegado a mi habitación lo único que deseaba era poder recostarme
Abrí la puerta lo más humanamente suave que podía más sin embargo y muy a mi pesar esta hizo mas ruido del que esperaba. Vi ante mi el cuarto del cual dispondría, y a mi compañero acostado en uno de las camas quien solo levanto la cabeza para verme. Mi prejuicio solo pudo formular una sencilla palabra al verle.
PROBLEMAS
No era que no me cayera bien, pero la manera en que su camiseta se posaba en su torso de manera tan descuidada creando una perfecta curva sobre aquel delicado pecho o sus pantalones entallados negros que le delineaban hasta los bellos de las piernas, (si es que siendo tan andrógino este dejara que le crecieran) o sus cabellos magros azabache hasta medio cuello los cuales caían grácilmente enmarcando su cara la cual pálida y resplandeciente te hacia pensar en la hermosa y magnifica cumbre nevada de los Alpes y esos ojos rasgados negros como la noche e igual de insondables o sus carnosos labios color durazno tan bien formados como la escultura delicada de un artesano.
Todo eso ahí unido en la cama, además de esa mirada un poco prepotente, me hacia pensar que aquel chico no era precisamente, una pera en dulce, si no era de los que buscaban problemas, seguro que era de los que los atraía, y yo Choi Siwon no quería problemas
Y por eso no los empezaría.
- Hola – dije apenas audible, pero aquel chico no me contesto – soy Choi Siwon tu compañero.
- Ah si! oH! creí que eras la mucama – me contesto apestando a sarcasmo.
- No no lo soy – camine hacia la cama disponible dejando mis cosas en la superficie.
- ¿Acaso te persiguió la policía? – voltee por encima del hombro, y lo descubrí a el con una mueca rara en el rosto – estás sudado.
- Lo siento – dije quitándome la playera beige que traía y secando con ella mi sudor – estuve perdido.

zutto_hui- Suju baby

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Heechul observó a su compañero secar las gotas de sudor que resbalaban por su rostro, un rostro varonil, de facciones fuertes, con unas pobladas cejas, ojos expresivos y nariz recta.
Bastante interesante pensó mientras el alto hombre frente a él, se pasaba la playera por el marcado y duro abdomen retirando el rastro que las gotas de sudor habían dejado, llevándose a su paso también las gotas que descaradas bajaban lentamente acariciando cada uno de sus abdominales.
-Muy bueno – comentó Heechul en voz baja, pasándose la lengua por los labios. Pero no lo suficientemente silencioso y su compañero logró escucharlo.
-¿Qué dijiste? – el otro lo miró con la interrogante pintada en la cara.
-Nada galancito. Mejor te bañas antes de que todo el cuarto apeste a sudor de caballo musculoso, odio los olores así.
Y se dio la vuelta, dándole la espalda. Cerró los ojos y escuchó el sonido de los resortes de la otra cama, cosas chocar unas contra otras, cierres abriéndose y cerrándose y por fin la puerta del baño siendo cerrada y el ruido del agua golpeteando las baldosas del baño. Volvió a girar para quedar boca arriba y sus labios se curvaron en una demoniaca sonrisa.
Nunca se paró a pensar realmente sobre su compañero de cuarto, la única vez se imaginó a un nerd con lentes, frenillos y el cabello hecho un desastre, de los que se la pasan con la nariz metida en los libros de texto, porque su diminuto cerebro necesita repasar y repasar la teoría para poder aprenderla. En sí alguien bastante insignificante que le sería fácil de manejar para poder utilizar a su conveniencia.
Pero lo que ahora le tocaba era una espécimen bastante bien dotado (y eso que aún no lo había visto desnudo) que estaba seguro provocaba que a las mujeres se les cayeran los calzones con solo verlo.
Sí ya podía imaginarlo, sus días de universitario serían muy entretenidos.
Bastante interesante pensó mientras el alto hombre frente a él, se pasaba la playera por el marcado y duro abdomen retirando el rastro que las gotas de sudor habían dejado, llevándose a su paso también las gotas que descaradas bajaban lentamente acariciando cada uno de sus abdominales.
-Muy bueno – comentó Heechul en voz baja, pasándose la lengua por los labios. Pero no lo suficientemente silencioso y su compañero logró escucharlo.
-¿Qué dijiste? – el otro lo miró con la interrogante pintada en la cara.
-Nada galancito. Mejor te bañas antes de que todo el cuarto apeste a sudor de caballo musculoso, odio los olores así.
Y se dio la vuelta, dándole la espalda. Cerró los ojos y escuchó el sonido de los resortes de la otra cama, cosas chocar unas contra otras, cierres abriéndose y cerrándose y por fin la puerta del baño siendo cerrada y el ruido del agua golpeteando las baldosas del baño. Volvió a girar para quedar boca arriba y sus labios se curvaron en una demoniaca sonrisa.
Nunca se paró a pensar realmente sobre su compañero de cuarto, la única vez se imaginó a un nerd con lentes, frenillos y el cabello hecho un desastre, de los que se la pasan con la nariz metida en los libros de texto, porque su diminuto cerebro necesita repasar y repasar la teoría para poder aprenderla. En sí alguien bastante insignificante que le sería fácil de manejar para poder utilizar a su conveniencia.
Pero lo que ahora le tocaba era una espécimen bastante bien dotado (y eso que aún no lo había visto desnudo) que estaba seguro provocaba que a las mujeres se les cayeran los calzones con solo verlo.
Sí ya podía imaginarlo, sus días de universitario serían muy entretenidos.

Rubii*- Moderador

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
¡PERO QUE…! Me había girando en redondo cuando aquel sujeto había dicho semejante comentario de mi olor. No era especialmente egocéntrico ni nada, pero decir tal calificativo de mi sudor, o de mi persona era algo que yo simplemente no soportaría.
Paro aquel sujeto si que había terminado completo su fechoría, pues cuando logre ponerme frente a él, este ya estaba mostrándome su espalda como respuesta a mi enojo.
Hecho un energúmeno voltee de nuevo a mis cosas y a como me pude organizar abrí mi maleta grande buscando como loco la toalla y mis enseres de limpieza, haciendo mas ruido del necesario, quizá así podría causar que aquel chico volteara y quizá así lo encararía tenia ganas de darle revés a sus insinuaciones a mi persona, después de todo el que tenga una belleza singular como la suya (que si, me había dado cuenta de ello) No le daba derecho a tratarme así.
Termine por meterme a la ducha sin poder hacer nada respecto a ese chico, y gracias a dios el agua caliente me dejo mucho mas tranquilo y cuando termine y me encontré con aquel chico ya dormido y yo a punto de caer de sueño también, llegue a mi cama y deje llevarme por el cansancio que me gobernaba
Al día siguiente me levante con el suficiente tiempo para llegar a los salones. Por suerte mi largo recorrido por el campus de la tarde anterior ya me había dado una buena imagen mental del campus, y llegue de hecho con tiempo de sobra para la primer clase. No es de extrañar que uno de mis compañeros fuera Hyunjun y los dos nos sentamos juntos en medio del aula tipo auditorio esperando que todos nuestros compañeros se unieran al salón.
- ¿Cómo está tu cuarto, te has acomodado?
- Mas o menos- dije con mala cara.
- ¿Y esa cara?
- Me tocó una diva de compañero, llenó el armario con sus cosas, uso la mesa para el solo, el baño tiene tantos enseres de limpieza que mis cosas quedaron en el suelo – termine abatido con mis brazos cruzados ocultando mi cara – y esta mañana quería que le hiciera el desayuno.
- ¡Vaya! – Chifló HyunJun – y yo me quejo de que mi compañero pone la música alta.
- ¡Dios la música! El tipo solo oye Jpop de niñas, y ni los audífonos ayudaron a menguar el ruido.
- Wa! No te compadezco nada Siwon de verdad - dijo el chico con las mejillas infladas.
- Disculpen, ¿es posible que me siente aquí? – dijo un chico delgado a mi lado, tenia unos ojos luminosos y una sonrisa tierna.
- Por supuesto no hay problema – conteste – soy Choi Siwon.
- Yo soy Park Hyunjun – saludo mi amigo.
- Mucho gusto soy Lee Donghae – dijo con una sonrisa – es bue…..
El chico recibió un empujón del su lado izquierdo un chico, se había literalmente pegado a su costado y veía a un lado sin darse cuenta en la forma en que estaba violando (por no encontrar otra palabra) el espacio del joven Lee.
- Discúlpame – dijo el chico viéndolo al fin – es que me he quedado sin espacio.
El chico señalo a un lado y mostro el calzado que descansaba en la mesa que estaba encima de su cabeza, calzado que pertenecía a nadie mas que mi singular compañero de habitación, el cual estaba recargado balanceándose hacia atrás y hacia delante con una actitud muy comodina.
- Está bien – dijo Lee Donghae – hay personas que necesitan mas espacio a mi me sobra, soy delgado - sonrió ampliamente
- jaja – carcajeó el otro mostrando una sonrisa a mi parecer algo alarmante – lo veo hola soy Lee Hyukjae pero dime Eunhyuk.
- Ese es mi compañero – le murmure a Hyunjun cuando terminamos de presentarnos con el otro chico Lee.
- Es guapo sin lugar a dudas – meciono mi amigo.
No se si ese sujeto tenia una antena perceptiva que se activaba cuando alguien lo mencionada, pero justo en le momento que mi amigo le menciono, el volteo de lleno hacia nosotros y apenas me vio compuso una sonrisa ladina en su rostro
- Aaaah el caballo musculoso – dijo y con este comentario casi todo el grupo con quien estaba estallo en carcajadas
Lo confirmo, este chico del que aun no sabia su nombre solo me traería problemas…
nota de una de las autoras: primero gracias a quien este leyendo si quiere dejar un comentario, esta es la pagina de los comentarios dedicados a este RPG
http://www.hatofamily.org/t51085-sichul-el-dilema-del-codigo-de-hipocrates
Paro aquel sujeto si que había terminado completo su fechoría, pues cuando logre ponerme frente a él, este ya estaba mostrándome su espalda como respuesta a mi enojo.
Hecho un energúmeno voltee de nuevo a mis cosas y a como me pude organizar abrí mi maleta grande buscando como loco la toalla y mis enseres de limpieza, haciendo mas ruido del necesario, quizá así podría causar que aquel chico volteara y quizá así lo encararía tenia ganas de darle revés a sus insinuaciones a mi persona, después de todo el que tenga una belleza singular como la suya (que si, me había dado cuenta de ello) No le daba derecho a tratarme así.
Termine por meterme a la ducha sin poder hacer nada respecto a ese chico, y gracias a dios el agua caliente me dejo mucho mas tranquilo y cuando termine y me encontré con aquel chico ya dormido y yo a punto de caer de sueño también, llegue a mi cama y deje llevarme por el cansancio que me gobernaba
Al día siguiente me levante con el suficiente tiempo para llegar a los salones. Por suerte mi largo recorrido por el campus de la tarde anterior ya me había dado una buena imagen mental del campus, y llegue de hecho con tiempo de sobra para la primer clase. No es de extrañar que uno de mis compañeros fuera Hyunjun y los dos nos sentamos juntos en medio del aula tipo auditorio esperando que todos nuestros compañeros se unieran al salón.
- ¿Cómo está tu cuarto, te has acomodado?
- Mas o menos- dije con mala cara.
- ¿Y esa cara?
- Me tocó una diva de compañero, llenó el armario con sus cosas, uso la mesa para el solo, el baño tiene tantos enseres de limpieza que mis cosas quedaron en el suelo – termine abatido con mis brazos cruzados ocultando mi cara – y esta mañana quería que le hiciera el desayuno.
- ¡Vaya! – Chifló HyunJun – y yo me quejo de que mi compañero pone la música alta.
- ¡Dios la música! El tipo solo oye Jpop de niñas, y ni los audífonos ayudaron a menguar el ruido.
- Wa! No te compadezco nada Siwon de verdad - dijo el chico con las mejillas infladas.
- Disculpen, ¿es posible que me siente aquí? – dijo un chico delgado a mi lado, tenia unos ojos luminosos y una sonrisa tierna.
- Por supuesto no hay problema – conteste – soy Choi Siwon.
- Yo soy Park Hyunjun – saludo mi amigo.
- Mucho gusto soy Lee Donghae – dijo con una sonrisa – es bue…..
El chico recibió un empujón del su lado izquierdo un chico, se había literalmente pegado a su costado y veía a un lado sin darse cuenta en la forma en que estaba violando (por no encontrar otra palabra) el espacio del joven Lee.
- Discúlpame – dijo el chico viéndolo al fin – es que me he quedado sin espacio.
El chico señalo a un lado y mostro el calzado que descansaba en la mesa que estaba encima de su cabeza, calzado que pertenecía a nadie mas que mi singular compañero de habitación, el cual estaba recargado balanceándose hacia atrás y hacia delante con una actitud muy comodina.
- Está bien – dijo Lee Donghae – hay personas que necesitan mas espacio a mi me sobra, soy delgado - sonrió ampliamente
- jaja – carcajeó el otro mostrando una sonrisa a mi parecer algo alarmante – lo veo hola soy Lee Hyukjae pero dime Eunhyuk.
- Ese es mi compañero – le murmure a Hyunjun cuando terminamos de presentarnos con el otro chico Lee.
- Es guapo sin lugar a dudas – meciono mi amigo.
No se si ese sujeto tenia una antena perceptiva que se activaba cuando alguien lo mencionada, pero justo en le momento que mi amigo le menciono, el volteo de lleno hacia nosotros y apenas me vio compuso una sonrisa ladina en su rostro
- Aaaah el caballo musculoso – dijo y con este comentario casi todo el grupo con quien estaba estallo en carcajadas
Lo confirmo, este chico del que aun no sabia su nombre solo me traería problemas…
nota de una de las autoras: primero gracias a quien este leyendo si quiere dejar un comentario, esta es la pagina de los comentarios dedicados a este RPG
http://www.hatofamily.org/t51085-sichul-el-dilema-del-codigo-de-hipocrates

zutto_hui- Suju baby

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Fue una magnifica noche de sueño para Kim Heechul, sin darse cuenta el ruido de la regadera lo fue adormeciendo, se acomodó un poco entre las suaves cobijas y se perdió entre fantasías donde él era una especie de hermoso príncipe alabado por todos.
A la mañana siguiente se sentía con los mejores ánimos para su primer día de clases. Se levantó temprano, se aplicó una mascarilla y esperó que hiciera efecto mientras escuchaba rock japonés a todo volumen en su iPod.
Un poco antes de entrar a la ducha, observó como su compañero se levantaba, no llevaba más que un ligero pantalón en color blanco.
-Sí que eres todo un caballo musculoso – le dijo en tono burlón – Oye me daré una ducha, prepárame el desayuno mientras, se un buen compañero de habitación.
Y tras guiñarle un ojo se metió al cuarto de baño. El agua tibia terminó de animarlo por completo. Al salir se vistió con unos bonitos pantalones verde militar, una playera suelta en color gris que llegaba hasta sus caderas y unos zapatos deportivos negros; quería estar cómodo en su primer día de clase pero no por eso descuidaría su apariencia, sabía que esos pantalones le harían ver increíblemente bien sus perfectas piernas.
Ahora su habitación se encontraba vacía, la cama de su compañero estaba hecha y todas sus cosas bien acomodadas, al parecer ya se había ido a clases y él se quedaría sin su desayuno.
-Ese caballo – murmuró tomando sus cosas y saliendo de la habitación.
Tenía bastante tiempo para llegar a su salón, al ser el primer día era mejor estar un poco temprano y alcanzar un buen lugar para sentarse, salió del cuarto y recorrió los pasillos con las manos metidas en las bolsas de sus pantalones, por todos lados se veían estudiantes desorientados y apurados.
-Hola muñeca – una cálido aliento le rozó la oreja izquierda y una figura de gran tamaño caminó a su lado, al girar la cabeza, Heechul reconoció al que le hablaba.
-Gorila idiota, te he dicho miles de veces que no me llames así – su puño golpeó con fuerza en la espalda del otro chico –. Así que lo lograste – dijo – quien iba a imaginarse que tú con tu diminuto cerebro iba a entrar a la facultad de medicina. KangIn me sorprendes.
-Ya lo ves hyung, cuando me lo propongo lo logro, seguiremos viéndonos durante mucho tiempo más – respondió el nombrado KangIn con una enorme sonrisa en los labios.
-Eso si logras pasar las materias, una cosa es entrar y otra mantenerte dentro, ya veremos cuanto puedes aguantar.
Siguieron platicando un poco más, hasta que llegaron a su salón, era amplio como un auditorio, había ya bastantes alumnos adentro y a mitad del aula, logró reconocer a su alto compañero de cuarto.
-Vamos a sentarnos en aquella fila, anda – apuró a KangIn empujándolo por la espalda para que subiera los escalones.
El alto platicaba con un chico de aspecto extranjero, a su lado había varios espacios vacios. Un chico pelirrojo iba por delante de ellos, se metió por la misma fila, donde estaba compañero de cuarto. Heechul y KangIn subieron a la fila de arriba. En cuanto ocupó su lugar, Heechul subió los pies en la mesa, provocando que el pelirrojo se pegara al chico que recién se había sentado a su lado. Empezó a juguetear balanceando su cuerpo cuando vio como su compañero de cuarto le murmuraba algo al de apariencia extranjera y ambos voltearon a verlo.
- Aaaah el caballo musculoso – dijo como si apenas reparara en su presencia. Todos los chicos que se encontraban alrededor comenzaron a reír –. Digo, supongo que tienes un nombre, pero como anoche en nuestra habitación estuviste más ocupado enseñándome tu torso desnudo que hablando, no pude enterarme de cómo te llamas.
Observó como su compañero se sonrojaba violentamente y los demás volvían a soltar una carcajada. Lamentablemente en esos momentos un hombre de mediana edad y con bata blanca entró al aula. Todos los alumnos se sentaron derechos y guardaron silencio, mientras el hombre se aclaraba la garganta y colocaba un folder azul sobre el escritorio.
-Buenos días muchachos y bienvenidos a la Universidad Nacional de Seúl, seré su profesor de Anatomía I, Mi nombre es Kang Ji Hwan. Espero un gran compromiso por su parte. Comenzaré pasando lista para irlos conociendo un poco.
Heechul compuso una gran sonrisa, aquello de verdad comenzaba y era totalmente genial.
A la mañana siguiente se sentía con los mejores ánimos para su primer día de clases. Se levantó temprano, se aplicó una mascarilla y esperó que hiciera efecto mientras escuchaba rock japonés a todo volumen en su iPod.
Un poco antes de entrar a la ducha, observó como su compañero se levantaba, no llevaba más que un ligero pantalón en color blanco.
-Sí que eres todo un caballo musculoso – le dijo en tono burlón – Oye me daré una ducha, prepárame el desayuno mientras, se un buen compañero de habitación.
Y tras guiñarle un ojo se metió al cuarto de baño. El agua tibia terminó de animarlo por completo. Al salir se vistió con unos bonitos pantalones verde militar, una playera suelta en color gris que llegaba hasta sus caderas y unos zapatos deportivos negros; quería estar cómodo en su primer día de clase pero no por eso descuidaría su apariencia, sabía que esos pantalones le harían ver increíblemente bien sus perfectas piernas.
Ahora su habitación se encontraba vacía, la cama de su compañero estaba hecha y todas sus cosas bien acomodadas, al parecer ya se había ido a clases y él se quedaría sin su desayuno.
-Ese caballo – murmuró tomando sus cosas y saliendo de la habitación.
Tenía bastante tiempo para llegar a su salón, al ser el primer día era mejor estar un poco temprano y alcanzar un buen lugar para sentarse, salió del cuarto y recorrió los pasillos con las manos metidas en las bolsas de sus pantalones, por todos lados se veían estudiantes desorientados y apurados.
-Hola muñeca – una cálido aliento le rozó la oreja izquierda y una figura de gran tamaño caminó a su lado, al girar la cabeza, Heechul reconoció al que le hablaba.
-Gorila idiota, te he dicho miles de veces que no me llames así – su puño golpeó con fuerza en la espalda del otro chico –. Así que lo lograste – dijo – quien iba a imaginarse que tú con tu diminuto cerebro iba a entrar a la facultad de medicina. KangIn me sorprendes.
-Ya lo ves hyung, cuando me lo propongo lo logro, seguiremos viéndonos durante mucho tiempo más – respondió el nombrado KangIn con una enorme sonrisa en los labios.
-Eso si logras pasar las materias, una cosa es entrar y otra mantenerte dentro, ya veremos cuanto puedes aguantar.
Siguieron platicando un poco más, hasta que llegaron a su salón, era amplio como un auditorio, había ya bastantes alumnos adentro y a mitad del aula, logró reconocer a su alto compañero de cuarto.
-Vamos a sentarnos en aquella fila, anda – apuró a KangIn empujándolo por la espalda para que subiera los escalones.
El alto platicaba con un chico de aspecto extranjero, a su lado había varios espacios vacios. Un chico pelirrojo iba por delante de ellos, se metió por la misma fila, donde estaba compañero de cuarto. Heechul y KangIn subieron a la fila de arriba. En cuanto ocupó su lugar, Heechul subió los pies en la mesa, provocando que el pelirrojo se pegara al chico que recién se había sentado a su lado. Empezó a juguetear balanceando su cuerpo cuando vio como su compañero de cuarto le murmuraba algo al de apariencia extranjera y ambos voltearon a verlo.
- Aaaah el caballo musculoso – dijo como si apenas reparara en su presencia. Todos los chicos que se encontraban alrededor comenzaron a reír –. Digo, supongo que tienes un nombre, pero como anoche en nuestra habitación estuviste más ocupado enseñándome tu torso desnudo que hablando, no pude enterarme de cómo te llamas.
Observó como su compañero se sonrojaba violentamente y los demás volvían a soltar una carcajada. Lamentablemente en esos momentos un hombre de mediana edad y con bata blanca entró al aula. Todos los alumnos se sentaron derechos y guardaron silencio, mientras el hombre se aclaraba la garganta y colocaba un folder azul sobre el escritorio.
-Buenos días muchachos y bienvenidos a la Universidad Nacional de Seúl, seré su profesor de Anatomía I, Mi nombre es Kang Ji Hwan. Espero un gran compromiso por su parte. Comenzaré pasando lista para irlos conociendo un poco.
Heechul compuso una gran sonrisa, aquello de verdad comenzaba y era totalmente genial.

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Ese chico, de verdad que se la estaba buscando, ¿como puede decir que no me presente si el que había sido un completo descortés había sido él? Y su insinuación de mucama que dijo en ese momento.
Volteé enojado, como ya me estaba acostumbrando cuando de mi compañero de cuarto se refería y lo que era peor, es que otro cliché de “nuestra vida” se cumplía, pues cuando intentaba darle por fin el revés que buscaba, el maestro había llegado al aula y había iniciado la sesión. Este chico tenia un ángel a su lado, o un demonio, el chiste es que ya llevaba dos que me ganaba.
Enfurruñado como estaba dirigí mi mirada al frente mientras mostraba atención hacia el maestro tomando mis libretas y mi lápiz, vi de reojo de nuevo a mi compañero, quien parecía haber olvidado que estábamos en un salón y pensaba que estábamos en una cafetería o desfile de modas, el chiste es que si ese profesor fuera dulce el ya se lo habría comido. Cuando voltee al auditorio de nuevo vi como unos chicos, llegaban al salón
- Ah Kang-sunbae – exclamó un chico de cabello castaño piel de porcelana y un hoyuelo en la mejilla izquierda, guapo sin lugar a dudas y se notaba que del grupo de cuarto que venían era el quien dirigía – ya empezó la clase con los nuevos alumnos, lo siento.
- Oh! Joven Park, ¿A que debo la visita? – dijo el maestro dirigiéndose al chico, yo solo le veía la espalda pero era obvio que sonreía pues su voz lo delataba.
- Mis disculpas maestro, es que mi madre me hizo prometerle que aquí mi Dongsaeng no se separara de mi hasta llegar al salón – sacudió un poco al chico que venia frente suyo.
Tuve que aguzar mis oídos mas de lo que creía, el había dicho hermano, pero lo que este muchacho llevaba entre brazos era un chico delicado que bien pasaba por chica. Igual que el mayor tenia piel de porcelana y ojos hermosos, aunque estos eran negro e insondables como el mar, sus labios parecían haber sido humectados por un gloss o algo, pero la verdad era que tenían un hermoso color rojo que hacían que contrastasen con el resto de su cuerpo como la nariz de Rodolfo de la canción, si, no pude encontrar mejor comparativo a su rostro.
Cuando termine de ver al muchacho, me di cuanta el por que su madre veía tal necesidad de que el mayor lo protegiera, nadie había dicho ni pio, ni la esperada burla por ser conducido por el hermano mayor que era lo que se esperaba, no, todos inclusive yo, veíamos el muchachito como si viéramos una botella con agua en el desierto.
- Este es mi hermano Sungmin-ssi – terminó el mayor.
- Bien joven Sungmin, vaya a su asiento por favor – señalo el profe al resto del salón y todos, si incluso yo, nos revolvimos para ver donde se sentaría Sungmin Park, como creí que era su nombre, casi maldije que ya estuviera algo bastante rodeado de personas – y por favor no vuelva a llegar tarde – el profesor volteo hacia el chico que entro detrás de Sungmin - ¿y usted es?
- Cho KyuHyun – dijo el chico – perdón llegué tarde.
- Entre, es la ultima vez que espero lleguen tarde, y a todos los digo que en mi clase no hay ni retrasos ni concesiones, solo faltas, y para mi una sola falta es suficiente para reprobarlos, asi que ya saben a que se atienen
Sungmin y el chico detrás se sentaron en la fila de atrás de nosotros, justo al lado de mi compañero y el que se sentara a un lado de este, cabe señalar que ambos o incluido también el que acompañaba a Sungmin, tardaron un rato prendados de la apariencia del muchachito, bueno al igual que todo el salón, pero después de unas cuantas severas palabras el maestro, la atención regreso a la clase.
.-.-.-.-.-.-.-.
Antes de darme cuenta ya había llegado el fin de semana, estaba agotado, ya conocía a todos los maestros y había visto todas las clases, y como buena carrera demandante ya teníamos una muy buena carga de deberes y un examen para el próximo lunes, así que con calma me había plantado en el escritorio de nuestro cuarto que como todo en ese cuarto parecía propiedad de Kim Heechul.
Al final del segundo día me entere de su nombre, así como de cierta debilidad que tenía mi compañero, por así decirlo. Resultaba que Kim Heechul era arrogante y caprichoso y algo prepotente, pero le gustaba seguir la etiqueta todo el tiempo, el correcto uso del Hangul, de lo cual ya había sido victima mi amigo Hyunjun una vez o los acólitos que cada uno debía portar según su edad, eran su delirio, odiaba a la gente irrespetuosa. Así que cuando por fin pude aclarar que el que había cometido una falta había sido el, el término por enfurruñarse y medio disculparse por su falta de cortesía. Así aunque a regañadientes ya había obtenido yo un voto a mi favor
- ¿Qué demonios haces sentado ahí? – pregunto Kim Heechul saliendo del baño de nuestro cuarto totalmente enfundado en un atuendo de fiesta y con el olor de la cacería en la piel, o eso me pareció
- Estudiando – dije con calma.
- Sí claro, es sábado anda arréglate iremos a un antro – dijo con su tono de “aquí mando yo” el cual había hecho que al menos unas dos veces yo haya caído en hacerle el desayuno
- ¿Iremos? – pregunte dudoso no creí que el esperara que yo fuera a levantarme de mi asiento
- Así es, necesito un guardaespaldas mas por si alguna mona sosa se me acerca, tu y Kangin son la mejor opción – sonrió con petulancia – además si se ponen muy monas es mucho mejor que crean que eres mi pareja o algo, que ni loco que me acerco en esos términos con el gorila de Kangin. Pero tú – recorrió mi cuerpo de palmo a palmo y por poco me sentí desnudo – si puedes pasar como mi amante.
De verdad que o lo había deseado o me había seguido la desgracia, no se que había hecho para hacerme de ese compañero.
Volteé enojado, como ya me estaba acostumbrando cuando de mi compañero de cuarto se refería y lo que era peor, es que otro cliché de “nuestra vida” se cumplía, pues cuando intentaba darle por fin el revés que buscaba, el maestro había llegado al aula y había iniciado la sesión. Este chico tenia un ángel a su lado, o un demonio, el chiste es que ya llevaba dos que me ganaba.
Enfurruñado como estaba dirigí mi mirada al frente mientras mostraba atención hacia el maestro tomando mis libretas y mi lápiz, vi de reojo de nuevo a mi compañero, quien parecía haber olvidado que estábamos en un salón y pensaba que estábamos en una cafetería o desfile de modas, el chiste es que si ese profesor fuera dulce el ya se lo habría comido. Cuando voltee al auditorio de nuevo vi como unos chicos, llegaban al salón
- Ah Kang-sunbae – exclamó un chico de cabello castaño piel de porcelana y un hoyuelo en la mejilla izquierda, guapo sin lugar a dudas y se notaba que del grupo de cuarto que venían era el quien dirigía – ya empezó la clase con los nuevos alumnos, lo siento.
- Oh! Joven Park, ¿A que debo la visita? – dijo el maestro dirigiéndose al chico, yo solo le veía la espalda pero era obvio que sonreía pues su voz lo delataba.
- Mis disculpas maestro, es que mi madre me hizo prometerle que aquí mi Dongsaeng no se separara de mi hasta llegar al salón – sacudió un poco al chico que venia frente suyo.
Tuve que aguzar mis oídos mas de lo que creía, el había dicho hermano, pero lo que este muchacho llevaba entre brazos era un chico delicado que bien pasaba por chica. Igual que el mayor tenia piel de porcelana y ojos hermosos, aunque estos eran negro e insondables como el mar, sus labios parecían haber sido humectados por un gloss o algo, pero la verdad era que tenían un hermoso color rojo que hacían que contrastasen con el resto de su cuerpo como la nariz de Rodolfo de la canción, si, no pude encontrar mejor comparativo a su rostro.
Cuando termine de ver al muchacho, me di cuanta el por que su madre veía tal necesidad de que el mayor lo protegiera, nadie había dicho ni pio, ni la esperada burla por ser conducido por el hermano mayor que era lo que se esperaba, no, todos inclusive yo, veíamos el muchachito como si viéramos una botella con agua en el desierto.
- Este es mi hermano Sungmin-ssi – terminó el mayor.
- Bien joven Sungmin, vaya a su asiento por favor – señalo el profe al resto del salón y todos, si incluso yo, nos revolvimos para ver donde se sentaría Sungmin Park, como creí que era su nombre, casi maldije que ya estuviera algo bastante rodeado de personas – y por favor no vuelva a llegar tarde – el profesor volteo hacia el chico que entro detrás de Sungmin - ¿y usted es?
- Cho KyuHyun – dijo el chico – perdón llegué tarde.
- Entre, es la ultima vez que espero lleguen tarde, y a todos los digo que en mi clase no hay ni retrasos ni concesiones, solo faltas, y para mi una sola falta es suficiente para reprobarlos, asi que ya saben a que se atienen
Sungmin y el chico detrás se sentaron en la fila de atrás de nosotros, justo al lado de mi compañero y el que se sentara a un lado de este, cabe señalar que ambos o incluido también el que acompañaba a Sungmin, tardaron un rato prendados de la apariencia del muchachito, bueno al igual que todo el salón, pero después de unas cuantas severas palabras el maestro, la atención regreso a la clase.
.-.-.-.-.-.-.-.
Antes de darme cuenta ya había llegado el fin de semana, estaba agotado, ya conocía a todos los maestros y había visto todas las clases, y como buena carrera demandante ya teníamos una muy buena carga de deberes y un examen para el próximo lunes, así que con calma me había plantado en el escritorio de nuestro cuarto que como todo en ese cuarto parecía propiedad de Kim Heechul.
Al final del segundo día me entere de su nombre, así como de cierta debilidad que tenía mi compañero, por así decirlo. Resultaba que Kim Heechul era arrogante y caprichoso y algo prepotente, pero le gustaba seguir la etiqueta todo el tiempo, el correcto uso del Hangul, de lo cual ya había sido victima mi amigo Hyunjun una vez o los acólitos que cada uno debía portar según su edad, eran su delirio, odiaba a la gente irrespetuosa. Así que cuando por fin pude aclarar que el que había cometido una falta había sido el, el término por enfurruñarse y medio disculparse por su falta de cortesía. Así aunque a regañadientes ya había obtenido yo un voto a mi favor
- ¿Qué demonios haces sentado ahí? – pregunto Kim Heechul saliendo del baño de nuestro cuarto totalmente enfundado en un atuendo de fiesta y con el olor de la cacería en la piel, o eso me pareció
- Estudiando – dije con calma.
- Sí claro, es sábado anda arréglate iremos a un antro – dijo con su tono de “aquí mando yo” el cual había hecho que al menos unas dos veces yo haya caído en hacerle el desayuno
- ¿Iremos? – pregunte dudoso no creí que el esperara que yo fuera a levantarme de mi asiento
- Así es, necesito un guardaespaldas mas por si alguna mona sosa se me acerca, tu y Kangin son la mejor opción – sonrió con petulancia – además si se ponen muy monas es mucho mejor que crean que eres mi pareja o algo, que ni loco que me acerco en esos términos con el gorila de Kangin. Pero tú – recorrió mi cuerpo de palmo a palmo y por poco me sentí desnudo – si puedes pasar como mi amante.
De verdad que o lo había deseado o me había seguido la desgracia, no se que había hecho para hacerme de ese compañero.

zutto_hui- Suju baby

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Heechul esperó con los brazos cruzados que su compañero reaccionara. No es como si le hubiera pedido que lo acompañara al otro lado del mundo, iban a un simple club de los que estaban frente a su facultad y tampoco estarían solos porque KangIn los acompañaría.
Además era el primer fin de semana que pasaban allí y Heechul deseaba socializar. Las clases no siempre eran el mejor lugar para hacerlo puesto que le gustaba poner atención y no perder detalle de todo lo que el profesor decía porque así aprendía mejor y tenía que pasar menos horas con la nariz metida en los libros y más cuidando de su hermosa piel, sus uñas y actualizando las redes sociales en las que tantos seguidores tenía.
Por eso esta salida era importante, conocería a más chicos de medicina que no fueran tan aburridos para malgastar su noche de sábado encerrados en sus habitaciones estudiando y aprovecharía para vengarse por la que le ganó Choi Siwon en su primer día de clases luego de que olvidó su nombre.
Había sido tan vergonzoso. Ese día al terminal la jornada escolar cuando el alto lo encaró y le recordó que le había dicho su nombre justo antes de que lo confundiera con la mucama, además de decirle que era un grosero por no presentarse como era debido. Se forzó a escupir un escueto lo siento y meterse en el baño dando un portazo y sintiendo su cara arder al escuchar la risita que se escapó de los labios del otro.
Luego de pasar unos veinte minutos en el baño se decidió a salir con una postura altiva y dedicándole una gélida mirada a un Siwon concentrado en su celular que ni siquiera reparó en su presencia. Aun enfurruñado se metió a la cama y antes de cerrar sus ojos le dijo su nombre al otro para luego darle la espalda y cubrirse completamente con las mantas.
A la mañana siguiente cuando despertó la cama de al lado estaba vacía, supuso que su compañero había bajado por algo de comer porque aun era muy temprano para irse a clases. Estiró sus brazos desperezándose y salió de la cama rumbo a la cocina del edificio y allí lo encontró. Siwon traía en sus manos un plato con un sándwich que lucía delicioso. Heechul se acercó a él le dio los buenos días y le quitó el plato de las manos.
– ¡Eres tan amable Siwon! gracias por prepararme hoy el desayuno – y antes de que el otro dijera algo, caminó de nuevo a su habitación conteniendo una risotada por la expresión tan graciosa en el rosto del otro.
Y el resto de la semana había transcurrido más o menos igual, asistiendo a clases, conociendo al resto de los profesores y aclarándole a Choi Siwon que era su hyung y lo respetuoso que debía ser con él.
–A pesar de mi intelecto superior soy un año más grande que la mayoría de nuestros compañeros. Por algunos problemas, mis padres me inscribieron un año después en primaria, así que ya lo sabes, soy mayor que tú, me debes tu respeto y hacer todo lo que yo quiera – finalizó echándose el flequillo a un lado y haciendo pose de superioridad.
Su compañero abrió mucho los ojos al escucharlo decir aquello pero nada le contestó, solo se dedicó a su libro y lo ignoró lo que restó de la noche. Heechul lo dejó estar, esperando que todo quedara bien entendido y volviendo su atención a la portátil que tenía sobre sus piernas.
Y justo ahora tenía la oportunidad de hacer valer su condición de hyung obligando a que Siwon lo acompañara al club.
– ¿Esperas que me salgan arrugas? ¡Muévete! – lo apuró – KangIn me dijo que ya estaba en camino y que nos encontraríamos en la entrada del club.
–Pero hyung yo no quiero ir – contestó el chico poniendo una mueca acongojada en su rostro.
–Eso no me interesa, ya te dije que vamos – Heechul se acercó, le quitó el libro de las manos y lo jaló del brazo para que se pusiera de pie – eso que traes puesto se te ve bien – dijo evaluando su ropa – el blanco te queda, ¡andando!
Prácticamente lo tuvo que arrastrar por el pasillo, hasta que se hartó y le dio un golpe en el antebrazo y observó encantado como Siwon soltaba un suspiro y ponía cara de resignación. Feliz por su victoria lo hizo apurar el paso.
Llegaron en quince minutos y Heechul avistó a KangIn con un de sus pies apoyado en la pared justo a un lado de la entrada. Se saludaron y antes de que otra cosa los distrajera se metieron por esa amplia puerta. Tomaron unos escalones que los bajaron un par de metros y el atronador ruido de la música y las luces multicolores les dieron la bienvenida.
Quizá había un centenar de personas ahí, chicas con conjuntos provocadores y chicos desnudándolas con la mirada. El DJ ponía empeño en hacer mezclas que pusieran a bailar a la alocada juventud que para esas horas habían perdido ya sus wons en botellas de alcohol.
Heechul estaba radiante, hacía aproximadamente un mes que no había salido a divertirse así por culpa de todo lo que tuvo que arreglar antes de entrar a la universidad, era tiempo de recuperar el tiempo perdido y aprovechar por si en un futuro su demandante carrera le impedía hacer esto.
–Vamos a aquella mesa – le grito a KangIn cerca de la oreja para hacerse oír y señalando una mesa desocupada muy cerca de la barra.
El chico robusto asintió y Heechul agarró a Siwon por el brazo para llevarlo con ellos.
–Bonito lugar hyung – gritó también KangIn – iré a conseguirnos bebidas – dijo y antes de que Heechul pudiera contestar lo observó corriendo a la barra.
–Ya quita esa cara – jaló a Siwon de la manga para quedar más cerca y que pudiera escucharlo – Vamos a divertirnos dongsaeng – le dijo dejando que su aliento le acariciara la sensible piel del cuello.
Además era el primer fin de semana que pasaban allí y Heechul deseaba socializar. Las clases no siempre eran el mejor lugar para hacerlo puesto que le gustaba poner atención y no perder detalle de todo lo que el profesor decía porque así aprendía mejor y tenía que pasar menos horas con la nariz metida en los libros y más cuidando de su hermosa piel, sus uñas y actualizando las redes sociales en las que tantos seguidores tenía.
Por eso esta salida era importante, conocería a más chicos de medicina que no fueran tan aburridos para malgastar su noche de sábado encerrados en sus habitaciones estudiando y aprovecharía para vengarse por la que le ganó Choi Siwon en su primer día de clases luego de que olvidó su nombre.
Había sido tan vergonzoso. Ese día al terminal la jornada escolar cuando el alto lo encaró y le recordó que le había dicho su nombre justo antes de que lo confundiera con la mucama, además de decirle que era un grosero por no presentarse como era debido. Se forzó a escupir un escueto lo siento y meterse en el baño dando un portazo y sintiendo su cara arder al escuchar la risita que se escapó de los labios del otro.
Luego de pasar unos veinte minutos en el baño se decidió a salir con una postura altiva y dedicándole una gélida mirada a un Siwon concentrado en su celular que ni siquiera reparó en su presencia. Aun enfurruñado se metió a la cama y antes de cerrar sus ojos le dijo su nombre al otro para luego darle la espalda y cubrirse completamente con las mantas.
A la mañana siguiente cuando despertó la cama de al lado estaba vacía, supuso que su compañero había bajado por algo de comer porque aun era muy temprano para irse a clases. Estiró sus brazos desperezándose y salió de la cama rumbo a la cocina del edificio y allí lo encontró. Siwon traía en sus manos un plato con un sándwich que lucía delicioso. Heechul se acercó a él le dio los buenos días y le quitó el plato de las manos.
– ¡Eres tan amable Siwon! gracias por prepararme hoy el desayuno – y antes de que el otro dijera algo, caminó de nuevo a su habitación conteniendo una risotada por la expresión tan graciosa en el rosto del otro.
Y el resto de la semana había transcurrido más o menos igual, asistiendo a clases, conociendo al resto de los profesores y aclarándole a Choi Siwon que era su hyung y lo respetuoso que debía ser con él.
–A pesar de mi intelecto superior soy un año más grande que la mayoría de nuestros compañeros. Por algunos problemas, mis padres me inscribieron un año después en primaria, así que ya lo sabes, soy mayor que tú, me debes tu respeto y hacer todo lo que yo quiera – finalizó echándose el flequillo a un lado y haciendo pose de superioridad.
Su compañero abrió mucho los ojos al escucharlo decir aquello pero nada le contestó, solo se dedicó a su libro y lo ignoró lo que restó de la noche. Heechul lo dejó estar, esperando que todo quedara bien entendido y volviendo su atención a la portátil que tenía sobre sus piernas.
Y justo ahora tenía la oportunidad de hacer valer su condición de hyung obligando a que Siwon lo acompañara al club.
– ¿Esperas que me salgan arrugas? ¡Muévete! – lo apuró – KangIn me dijo que ya estaba en camino y que nos encontraríamos en la entrada del club.
–Pero hyung yo no quiero ir – contestó el chico poniendo una mueca acongojada en su rostro.
–Eso no me interesa, ya te dije que vamos – Heechul se acercó, le quitó el libro de las manos y lo jaló del brazo para que se pusiera de pie – eso que traes puesto se te ve bien – dijo evaluando su ropa – el blanco te queda, ¡andando!
Prácticamente lo tuvo que arrastrar por el pasillo, hasta que se hartó y le dio un golpe en el antebrazo y observó encantado como Siwon soltaba un suspiro y ponía cara de resignación. Feliz por su victoria lo hizo apurar el paso.
Llegaron en quince minutos y Heechul avistó a KangIn con un de sus pies apoyado en la pared justo a un lado de la entrada. Se saludaron y antes de que otra cosa los distrajera se metieron por esa amplia puerta. Tomaron unos escalones que los bajaron un par de metros y el atronador ruido de la música y las luces multicolores les dieron la bienvenida.
Quizá había un centenar de personas ahí, chicas con conjuntos provocadores y chicos desnudándolas con la mirada. El DJ ponía empeño en hacer mezclas que pusieran a bailar a la alocada juventud que para esas horas habían perdido ya sus wons en botellas de alcohol.
Heechul estaba radiante, hacía aproximadamente un mes que no había salido a divertirse así por culpa de todo lo que tuvo que arreglar antes de entrar a la universidad, era tiempo de recuperar el tiempo perdido y aprovechar por si en un futuro su demandante carrera le impedía hacer esto.
–Vamos a aquella mesa – le grito a KangIn cerca de la oreja para hacerse oír y señalando una mesa desocupada muy cerca de la barra.
El chico robusto asintió y Heechul agarró a Siwon por el brazo para llevarlo con ellos.
–Bonito lugar hyung – gritó también KangIn – iré a conseguirnos bebidas – dijo y antes de que Heechul pudiera contestar lo observó corriendo a la barra.
–Ya quita esa cara – jaló a Siwon de la manga para quedar más cerca y que pudiera escucharlo – Vamos a divertirnos dongsaeng – le dijo dejando que su aliento le acariciara la sensible piel del cuello.
Última edición por Rubii* el Vie Feb 24, 2012 7:52 pm, editado 1 vez

Rubii*- Moderador

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
No lo entiendo de verdad, ¿en que momento pase de estar en una noche tranquila en mi cuarto oyendo mi música, leyendo el libro de la escuela y jugando con mi iphone. A estar en medio de la pista, moviéndome como robot frente a este sujeto que apenas entre en su cuarto se metió en cada aspecto de mi vida? Kim Heechul bailaba enfrente mío completa y absolutamente enfrascado en si mismo, incluso dudo que la música haya logrado hacer algún tipo de penetración en su oído, pues aunque erráticos sus movimientos era, pues a falta de otra palabra, femeninos, y sensuales, no, tenia algo masculino, sobretodo en su mirada, la cual parecía que te penetraba, o que te convertía en un libro grueso fuerte y totalmente detallado de casa aspecto de tu vida
- Te dije que serias mi guardaespaldas si lo necesitaba, eso no quiere decir que tengas un freepass conmigo – dijo acercándose hasta mi cuello igual que varios minutos atrás.
- Y...o no se de que hablas – dije con voz altanera – voy a la barra.
- Bien – dijo jalando mi camisa por enésima vez en la noche – de regreso me traes un orgasmo – dijo con una voz que hizo que un corto circuito me recorriera de los oídos a la entrepierna apenas me di cuenta.
Imagino mi cara, es mas casi juraría que la vi como si estuviera soñando, incluso podía ver la espalda ancha y delicada de mi compañero de cuarto y no su cara como se supone que estaría viendo. Mis ojos sorprendidos, mis mejillas encendidas mis labios entre abiertos ligeramente humedecidos cuando en acto reflejo paso mi lengua sobre ellos. Fue hasta que su risa penetro en mi cuerpo que volví a verlo a el y su sonrisa diabólica, sus ojos cerrados de forma tan, dios no podía decirlo, ¡perfecta! Algún extraño recoveco de mi mente diminuto y frágil, pero en definitiva escandaloso dijo por ahí “espera lo traeré solo para ti”
- Es una bebida ¡babbo! – dijo con la mano en la cara – pero no, es vulgar, y de niñas. Traeme un red label en las rocas – y dicho eso, se volteo dándome de lleno la espalda y dejando me mas aturdido de cómo todo eso empezó
Ni siquiera tendría que decirlo, termine haciendo lo que mi Hyung me pidió, apenas dos minutos después yo venia con un mojito y en la otra mano la bebida de ese chico moviéndome con pericia entre el mar de gente que me rodeaba, me sentí como si caminara al ojo de un huracán por que en contraste cuando por fin llegue al lugar donde estaba mi Hyung este parecía ser solo para el quien estaba a sus anchas viendo a la entrada
- ¡¡CREO QUE SÍ!! – le grito Kangin a Heechul.
- NO CREAS, ES ÉL!!! – siguió mi compañero a su lado.
- ¡Hyung! – toqué su hombro y le pase la bebida, me sorprendió en demasía cuando este chico sin previo aviso apenas ciño la copa en sus manos rodeo mi espalda con y me lajo hasta quedar en medio de el y de Kangin hyung.
- DILE A ESTE TONTO QUE ESE DE ALLA ES EL HERMANO DE CHICO BOMBON DE FRESA DEL SALON!!!
- Lee Sungmin hyung?? – pregunté yo extrañado. Lee Sungmin era el nombre del muchacho que tan perturbados nos dejo ese primer día en la escuela, así para mi sorpresa descubrí en esa semana que era mi Hyung a pesar de su delicado porte, y su verdadero apellido, el cual era el de su madre pues sus padres se habían divorciado – sí creo que es Park Junsoo.
- Oí que le dicen Leeteuk – dijo Kangin – dicen que es una eminencia a pesar de apenas estar en tercer año
- ¿Y el que esta con él? – preguntó Heechul interesado – Vamos a Saludar Kangin – vi como mi compañero jalaba su amigo sin mas.
Ahora estaba en ese lugar, solo con mi bebida en la mano, y no sabia que haría ahí, mientras Kim Heechul se había puesto al ataque… no hay que ser genios para saberlo.
recuerden si quieren hacernos comentarios el link esta en mi topic dos arriba y tanbien chicos si quieren seguir este tema dale clis debajo de este topic justo donde dice "vigilar las respuestas de este tema" see you
- Te dije que serias mi guardaespaldas si lo necesitaba, eso no quiere decir que tengas un freepass conmigo – dijo acercándose hasta mi cuello igual que varios minutos atrás.
- Y...o no se de que hablas – dije con voz altanera – voy a la barra.
- Bien – dijo jalando mi camisa por enésima vez en la noche – de regreso me traes un orgasmo – dijo con una voz que hizo que un corto circuito me recorriera de los oídos a la entrepierna apenas me di cuenta.
Imagino mi cara, es mas casi juraría que la vi como si estuviera soñando, incluso podía ver la espalda ancha y delicada de mi compañero de cuarto y no su cara como se supone que estaría viendo. Mis ojos sorprendidos, mis mejillas encendidas mis labios entre abiertos ligeramente humedecidos cuando en acto reflejo paso mi lengua sobre ellos. Fue hasta que su risa penetro en mi cuerpo que volví a verlo a el y su sonrisa diabólica, sus ojos cerrados de forma tan, dios no podía decirlo, ¡perfecta! Algún extraño recoveco de mi mente diminuto y frágil, pero en definitiva escandaloso dijo por ahí “espera lo traeré solo para ti”
- Es una bebida ¡babbo! – dijo con la mano en la cara – pero no, es vulgar, y de niñas. Traeme un red label en las rocas – y dicho eso, se volteo dándome de lleno la espalda y dejando me mas aturdido de cómo todo eso empezó
Ni siquiera tendría que decirlo, termine haciendo lo que mi Hyung me pidió, apenas dos minutos después yo venia con un mojito y en la otra mano la bebida de ese chico moviéndome con pericia entre el mar de gente que me rodeaba, me sentí como si caminara al ojo de un huracán por que en contraste cuando por fin llegue al lugar donde estaba mi Hyung este parecía ser solo para el quien estaba a sus anchas viendo a la entrada
- ¡¡CREO QUE SÍ!! – le grito Kangin a Heechul.
- NO CREAS, ES ÉL!!! – siguió mi compañero a su lado.
- ¡Hyung! – toqué su hombro y le pase la bebida, me sorprendió en demasía cuando este chico sin previo aviso apenas ciño la copa en sus manos rodeo mi espalda con y me lajo hasta quedar en medio de el y de Kangin hyung.
- DILE A ESTE TONTO QUE ESE DE ALLA ES EL HERMANO DE CHICO BOMBON DE FRESA DEL SALON!!!
- Lee Sungmin hyung?? – pregunté yo extrañado. Lee Sungmin era el nombre del muchacho que tan perturbados nos dejo ese primer día en la escuela, así para mi sorpresa descubrí en esa semana que era mi Hyung a pesar de su delicado porte, y su verdadero apellido, el cual era el de su madre pues sus padres se habían divorciado – sí creo que es Park Junsoo.
- Oí que le dicen Leeteuk – dijo Kangin – dicen que es una eminencia a pesar de apenas estar en tercer año
- ¿Y el que esta con él? – preguntó Heechul interesado – Vamos a Saludar Kangin – vi como mi compañero jalaba su amigo sin mas.
Ahora estaba en ese lugar, solo con mi bebida en la mano, y no sabia que haría ahí, mientras Kim Heechul se había puesto al ataque… no hay que ser genios para saberlo.
recuerden si quieren hacernos comentarios el link esta en mi topic dos arriba y tanbien chicos si quieren seguir este tema dale clis debajo de este topic justo donde dice "vigilar las respuestas de este tema" see you

zutto_hui- Suju baby

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Heechul se sentía libre y ligero, sabía que no era el mejor bailarín del mundo pero tenía muchas otras cualidades para atraer la atención sobre su persona. Quizá su coordinación con manos y piernas podía causar risa, pero él sabía cómo mover sus caderas y hacer poses sensuales, acomodar su cabello y tenía esa apasionada mirada en sus ojos que derretía a cualquiera.
Esta noche sería para dejarse llevar por el libertinaje, era joven, era sexy y se aprovecharía de ello para hacer todo lo que se le viniera en gana. Y empezar por jugar un poco con su compañero de cuarto le parecía la opción más tentadora. Luego de mandarlo por las bebidas, KangIn se acercó a él pegándosele más de lo necesario.
– ¡Yah! Quítate de encima bruto, lo que menos quiero es que me relacionen contigo – dijo empujándolo con una fuerza que no fue suficiente para moverlo completamente.
–Hyung idiota ni quien quiera algo contigo, mira allá – le señaló a unos chicos que se acomodaban a dos mesas de donde ellos se habían instalado antes de irse a bailar – ¿Ese no es el hermano del niño bonito que llegó tarde el primer día de clases? – Heechul observó al chico en cuestión e inmediatamente lo reconoció, ese hoyuelo en su mejilla era inconfundible e iba acompañado por otro chico realmente atractivo – ¡Creo que sí! – la voz de KangIn en su oído lo distrajo de aquel chico de cabellos cortos y negros peinados hacía a un lado y dejando coquetamente al descubierto su frente estrecha.
– No creas ¡es él! – en el momento en que iba a dar un paso para ir hacía ellos, Siwon había llegado con la bebida que le había encargado, lo sujetó para ponerlo entre su cuerpo y él de KangIn provocando que hubiera espacio entre ellos. No era que le desagradara KangIn, pero definitivamente no era alguien con quien le gustaría tener algo íntimo. – ¡Dile a este tonto que ese de allá es el hermano de chico bombón de fresa del salón!
El chico bombón del salón, Lee Sungmin, Heechul se había quedado observándolo atentamente cuando entró al aula. Era muy bonito, lo reconocía y no descartaba la probabilidad de tener una aventurilla, quizá le robaría unos cuantos besos de sus lindos labios de fresa, solo para probar si realmente podías saber así. Cuando miró a su alrededor, parecía ser que todos pensaban en algo similar, lo veían con cara de hambrientos, como si fuera una rica golosina y se le ocurrió que era como un bombón, su cuerpo parecía suavecito y no pudo pasar por alto lo bien formado de su trasero, por eso desde ese momento siempre se refería a él de esa manera.
Pero a pesar de todas esas miradas que pretendían devorarlo, cuando se giró para cotillear con KangIn, lo que vio en esos oscuros ojos de su amigo, no fue nada parecido a lo que había en los demás. La mirada de KangIn brillaba, era como si observara el objeto más precioso de todo el universo, como si hubiera esperado toda su vida para encontrarse con ese pequeño chico con carita de ángel y en cuanto sus ojos se encontraran una lluvia de luces inundaría el lugar.
Pero ahora el chiquillo no estaba, se encontraban frente a su hermano, ese sunbae del que ya habían oído hablar por ser uno de los dos mejores (de el otro no recordaba el nombre) entre los alumnos de tercero y más destacados entre todos los que actualmente se encontraban en la facultad de medicina, sus profesores a menudo los ponían como el ejemplo a seguir.
Al llegar a la mesa, Heechul se acomodó en una de las dos sillas vacías, la que estaba al lado del chico sin nombre y dejó que KangIn se sentara al lado de Park Jungsoo.
– ¡Hola! – Gritó Heechul para hacerse escuchar – mi compañero y yo somos alumnos de nuevo ingreso, te vimos llevando a tu hermanito el primer día de clases. Muy lindo de tu parte cuidar del pequeño para que no se lo coman las fieras – le dio unas cuantas palmadas en el hombro a KangIn – Soy Kim Heechul, encantado de conocerlos. Y este – señaló a KangIn con el pulgar – es Kim Youngwoon.
Tres cabezas se inclinaron ligeramente, Heechul observó como Park Jungsoo componía una sonrisa amable.
– Es bueno conocer a los jóvenes que inician su carrera – dijo Jungsoo subiendo su voz. – Me parece un poco extraño que estén aquí, normalmente todos los de primero se quedan en sus habitaciones estudiando. Aunque en realidad la mayoría de los estudiantes de medicina se quedan. Mi nombre es Park Jungsoo, por cierto.
–Sí son bastante aburridos, de eso me he dado cuenta – dijo Heechul – pero parece que ustedes dos no – le dedicó una significativa mirada al chico a su lado. – Y tú… ¿tienes nombre? – dijo inclinándose completamente hacía él.
–Lee JaeMin – dijo el de cabello corto, girando su rostro reduciendo más la distancia.
Heechul sonrío, ese chico en definitiva era interesante y condenadamente atrayente. Ya había encontrado con quien divertirse esa noche.
Esta noche sería para dejarse llevar por el libertinaje, era joven, era sexy y se aprovecharía de ello para hacer todo lo que se le viniera en gana. Y empezar por jugar un poco con su compañero de cuarto le parecía la opción más tentadora. Luego de mandarlo por las bebidas, KangIn se acercó a él pegándosele más de lo necesario.
– ¡Yah! Quítate de encima bruto, lo que menos quiero es que me relacionen contigo – dijo empujándolo con una fuerza que no fue suficiente para moverlo completamente.
–Hyung idiota ni quien quiera algo contigo, mira allá – le señaló a unos chicos que se acomodaban a dos mesas de donde ellos se habían instalado antes de irse a bailar – ¿Ese no es el hermano del niño bonito que llegó tarde el primer día de clases? – Heechul observó al chico en cuestión e inmediatamente lo reconoció, ese hoyuelo en su mejilla era inconfundible e iba acompañado por otro chico realmente atractivo – ¡Creo que sí! – la voz de KangIn en su oído lo distrajo de aquel chico de cabellos cortos y negros peinados hacía a un lado y dejando coquetamente al descubierto su frente estrecha.
– No creas ¡es él! – en el momento en que iba a dar un paso para ir hacía ellos, Siwon había llegado con la bebida que le había encargado, lo sujetó para ponerlo entre su cuerpo y él de KangIn provocando que hubiera espacio entre ellos. No era que le desagradara KangIn, pero definitivamente no era alguien con quien le gustaría tener algo íntimo. – ¡Dile a este tonto que ese de allá es el hermano de chico bombón de fresa del salón!
El chico bombón del salón, Lee Sungmin, Heechul se había quedado observándolo atentamente cuando entró al aula. Era muy bonito, lo reconocía y no descartaba la probabilidad de tener una aventurilla, quizá le robaría unos cuantos besos de sus lindos labios de fresa, solo para probar si realmente podías saber así. Cuando miró a su alrededor, parecía ser que todos pensaban en algo similar, lo veían con cara de hambrientos, como si fuera una rica golosina y se le ocurrió que era como un bombón, su cuerpo parecía suavecito y no pudo pasar por alto lo bien formado de su trasero, por eso desde ese momento siempre se refería a él de esa manera.
Pero a pesar de todas esas miradas que pretendían devorarlo, cuando se giró para cotillear con KangIn, lo que vio en esos oscuros ojos de su amigo, no fue nada parecido a lo que había en los demás. La mirada de KangIn brillaba, era como si observara el objeto más precioso de todo el universo, como si hubiera esperado toda su vida para encontrarse con ese pequeño chico con carita de ángel y en cuanto sus ojos se encontraran una lluvia de luces inundaría el lugar.
Pero ahora el chiquillo no estaba, se encontraban frente a su hermano, ese sunbae del que ya habían oído hablar por ser uno de los dos mejores (de el otro no recordaba el nombre) entre los alumnos de tercero y más destacados entre todos los que actualmente se encontraban en la facultad de medicina, sus profesores a menudo los ponían como el ejemplo a seguir.
Al llegar a la mesa, Heechul se acomodó en una de las dos sillas vacías, la que estaba al lado del chico sin nombre y dejó que KangIn se sentara al lado de Park Jungsoo.
– ¡Hola! – Gritó Heechul para hacerse escuchar – mi compañero y yo somos alumnos de nuevo ingreso, te vimos llevando a tu hermanito el primer día de clases. Muy lindo de tu parte cuidar del pequeño para que no se lo coman las fieras – le dio unas cuantas palmadas en el hombro a KangIn – Soy Kim Heechul, encantado de conocerlos. Y este – señaló a KangIn con el pulgar – es Kim Youngwoon.
Tres cabezas se inclinaron ligeramente, Heechul observó como Park Jungsoo componía una sonrisa amable.
– Es bueno conocer a los jóvenes que inician su carrera – dijo Jungsoo subiendo su voz. – Me parece un poco extraño que estén aquí, normalmente todos los de primero se quedan en sus habitaciones estudiando. Aunque en realidad la mayoría de los estudiantes de medicina se quedan. Mi nombre es Park Jungsoo, por cierto.
–Sí son bastante aburridos, de eso me he dado cuenta – dijo Heechul – pero parece que ustedes dos no – le dedicó una significativa mirada al chico a su lado. – Y tú… ¿tienes nombre? – dijo inclinándose completamente hacía él.
–Lee JaeMin – dijo el de cabello corto, girando su rostro reduciendo más la distancia.
Heechul sonrío, ese chico en definitiva era interesante y condenadamente atrayente. Ya había encontrado con quien divertirse esa noche.

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Quince minutos y tres mojitos, las chicas frente a mi movían sus caderas de forma atrayente; más de una me preguntó el nombre, yo repondría escuetas respuestas a sus interrogantes, no pasaban ni dos minutos cuando cada una se iba a buscar un nuevo prospecto.
Estaba sentado en la barra, viendo de lado a lado, esperaba que mis compañeros regresaran, pero lo veía imposible, tampoco buscaron por mí, no es que lo esperara pero bueno, ¿habíamos llegado juntos no? Lo lógico es que permaneciéramos así.
Pero no, Kim Heechul y Kim JoungWon estaban charlando animadamente con los dos chicos prodigios de tercero, leyendas desde primero. Los conocía, incluso había oído hablar de ellos con mi padre, esos chicos hicieron reconsiderar a todo el profesorado por alentar a chicos de tan buena sesera a comenzar las practicas en hospital un año antes, asi de buenos eran, una mancuerna al parecer, como una especia de pareja simbiótica, aunque no tenían nada como pareja en si, eso también se sabia, pero sabia de ellos mas de lo que se pudiera imaginar JaeMin e Leeteuk, quienes se podrían llamar mi meta o mas bien mis elementos a vencer, ese era mi propósito.
Y ambos había despertado el mismo interés en mis compañeros, Kangin estaba animadamente riendo junto a Leeteuk mientras que Heechul regañaba a JaeMin, aunque su sonrisa mas bien hacia parecer que se le lanzaba encima cubierto de chocolate y este hacia solo un poco menos que Heechul conmigo esa noche en la habitación, si este chico tuviera poderes mágicos, seguro que mi compañero ya estaría desnudo frente a él.
Sacudí mi cabeza con insistencia alejando ese pensamiento de mi mente, cuando empiné la bebida de nuevo a mi boca descubrí con sorpresa que el tercer mojito se había acabado, y justo en ese momento caí en cuenta de que debía de parecer patético tomando mojitos y viendo a una cuarteto de ¡¡HOMBRES!! Antes de que cualquier otra cosa por mas descabellarda que fuera pasara por mi cabeza terminé por pagar la cuenta y salir casi corriendo del local, no era homofóbico ni nada, pero pensar en como me quede viendo a esos cuatros mi propio mecanismo de autodefensa hizo lo que se llama “sentido de supervivencia”
No quería regresar a mi habitación, el efecto de las bebidas circulaba por mis venas con insistencia, no estaba fuera de mi pero el menor ánimo de ir a mi habitación tenía, así que deambulé un poco por el barrio sin un fin en especial solo sentir el aire de la noche y contemplar la vida nocturna de la ciudad universitaria.
Pasaba la segunda cuadra rumbo a no sé dónde, cuando oí la música proveniente de dentro de un local, pero no fue el sonido uniforme de una balada romántica si no el timbre majestuoso que la acompañaba, esa voz dulce y hermosa que acompañaba la música y le ponía una letra celestial al viento, terminé siendo conducido por ella a un karaoke a escasas cuadras de la disco donde había estado y con una aire mucho mas bohemio sobrio, un lugar perfecto para platicar y cotillear con amigos, aunque yo no llevara ninguno.
Pero recibí con agrado la visión que tuve cuando al bajar por esos oscuros escalones me encontré frente a frente con el escenario, y sobre él moviéndose delicadamente y con una sonrisa en los labios y una voz que rivalizaría con el de cualquier coro celestial, a mi compañero Lee Sungmin el cual al verme ensanchó su sonrisa y me saludó enérgico sin en ningún momento dejar de cantar con tal destreza. Este chico si quisiera será un gran Idol, a mi me tendría de fan seguro.
- Siwon – me saludó enérgico al bajar del escenario – ¿qué haces por aquí?
- Pues es... – estuve apunto de contar acerca de mi secuestro y liberación pero desistí al ver a todo mi grupo de amigos en una mesa cercana – solo conocía el barrio. Hae, Hyuk, Hyun ¿Cómo están? – saludé.
- Hyuk ven ¡¡vamos a cantar a duo!! – Jaló Hae de la mano de su amigo y lo subió casi a rastras al escenario, aunque mas bien, creo que ambos fueron con completa complacencia. No lo sé, desde que se conocieron gracias a mi compañero de cuarto, estos dos no se separaban ni para ir al baño. Ok exagero, pero casi.
En aquella mesita redonda y pequeña estaban ellos cada uno con una cerveza sin alcohol en la mano y todos con una sonrisa en los labios, y dos de ellos montados en el escenario donde mas bien parecían bailar y no cantar, pero era divertido verlos; al menos ya tenía un motivo para estar lejos de la habitación esa noche y una preocupación menos en mi cabeza. Sé que mi hyung se divertirá no importa que haga y yo haré lo mismo.
- Siwon, Hyunjun, Min; vengan – dijo Hyuk después de cantar el rap de la balada muy bien, magistral debía decir, este chico para los diagnósticos y términos médicos sería muy bueno yo aun no podía decir dopamina sin trabarme.
Así empezó mi noche de verdad, me posicioné entre los dos bailarines y Hyun de lado de Hae y Min al lado de Hyuk mientras en quinteto cantábamos una buena canción de pop que estaba de moda.
Estaba sentado en la barra, viendo de lado a lado, esperaba que mis compañeros regresaran, pero lo veía imposible, tampoco buscaron por mí, no es que lo esperara pero bueno, ¿habíamos llegado juntos no? Lo lógico es que permaneciéramos así.
Pero no, Kim Heechul y Kim JoungWon estaban charlando animadamente con los dos chicos prodigios de tercero, leyendas desde primero. Los conocía, incluso había oído hablar de ellos con mi padre, esos chicos hicieron reconsiderar a todo el profesorado por alentar a chicos de tan buena sesera a comenzar las practicas en hospital un año antes, asi de buenos eran, una mancuerna al parecer, como una especia de pareja simbiótica, aunque no tenían nada como pareja en si, eso también se sabia, pero sabia de ellos mas de lo que se pudiera imaginar JaeMin e Leeteuk, quienes se podrían llamar mi meta o mas bien mis elementos a vencer, ese era mi propósito.
Y ambos había despertado el mismo interés en mis compañeros, Kangin estaba animadamente riendo junto a Leeteuk mientras que Heechul regañaba a JaeMin, aunque su sonrisa mas bien hacia parecer que se le lanzaba encima cubierto de chocolate y este hacia solo un poco menos que Heechul conmigo esa noche en la habitación, si este chico tuviera poderes mágicos, seguro que mi compañero ya estaría desnudo frente a él.
Sacudí mi cabeza con insistencia alejando ese pensamiento de mi mente, cuando empiné la bebida de nuevo a mi boca descubrí con sorpresa que el tercer mojito se había acabado, y justo en ese momento caí en cuenta de que debía de parecer patético tomando mojitos y viendo a una cuarteto de ¡¡HOMBRES!! Antes de que cualquier otra cosa por mas descabellarda que fuera pasara por mi cabeza terminé por pagar la cuenta y salir casi corriendo del local, no era homofóbico ni nada, pero pensar en como me quede viendo a esos cuatros mi propio mecanismo de autodefensa hizo lo que se llama “sentido de supervivencia”
No quería regresar a mi habitación, el efecto de las bebidas circulaba por mis venas con insistencia, no estaba fuera de mi pero el menor ánimo de ir a mi habitación tenía, así que deambulé un poco por el barrio sin un fin en especial solo sentir el aire de la noche y contemplar la vida nocturna de la ciudad universitaria.
Pasaba la segunda cuadra rumbo a no sé dónde, cuando oí la música proveniente de dentro de un local, pero no fue el sonido uniforme de una balada romántica si no el timbre majestuoso que la acompañaba, esa voz dulce y hermosa que acompañaba la música y le ponía una letra celestial al viento, terminé siendo conducido por ella a un karaoke a escasas cuadras de la disco donde había estado y con una aire mucho mas bohemio sobrio, un lugar perfecto para platicar y cotillear con amigos, aunque yo no llevara ninguno.
Pero recibí con agrado la visión que tuve cuando al bajar por esos oscuros escalones me encontré frente a frente con el escenario, y sobre él moviéndose delicadamente y con una sonrisa en los labios y una voz que rivalizaría con el de cualquier coro celestial, a mi compañero Lee Sungmin el cual al verme ensanchó su sonrisa y me saludó enérgico sin en ningún momento dejar de cantar con tal destreza. Este chico si quisiera será un gran Idol, a mi me tendría de fan seguro.
- Siwon – me saludó enérgico al bajar del escenario – ¿qué haces por aquí?
- Pues es... – estuve apunto de contar acerca de mi secuestro y liberación pero desistí al ver a todo mi grupo de amigos en una mesa cercana – solo conocía el barrio. Hae, Hyuk, Hyun ¿Cómo están? – saludé.
- Hyuk ven ¡¡vamos a cantar a duo!! – Jaló Hae de la mano de su amigo y lo subió casi a rastras al escenario, aunque mas bien, creo que ambos fueron con completa complacencia. No lo sé, desde que se conocieron gracias a mi compañero de cuarto, estos dos no se separaban ni para ir al baño. Ok exagero, pero casi.
En aquella mesita redonda y pequeña estaban ellos cada uno con una cerveza sin alcohol en la mano y todos con una sonrisa en los labios, y dos de ellos montados en el escenario donde mas bien parecían bailar y no cantar, pero era divertido verlos; al menos ya tenía un motivo para estar lejos de la habitación esa noche y una preocupación menos en mi cabeza. Sé que mi hyung se divertirá no importa que haga y yo haré lo mismo.
- Siwon, Hyunjun, Min; vengan – dijo Hyuk después de cantar el rap de la balada muy bien, magistral debía decir, este chico para los diagnósticos y términos médicos sería muy bueno yo aun no podía decir dopamina sin trabarme.
Así empezó mi noche de verdad, me posicioné entre los dos bailarines y Hyun de lado de Hae y Min al lado de Hyuk mientras en quinteto cantábamos una buena canción de pop que estaba de moda.

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Nada más bastó intercambiar nombres para que Heechul se pusiera cual fiera en plena cacería. Observaba a su presa, lo instaba e incluso se atrevió a romper la barrera del contacto físico. En pocos minutos y sin importar el ruido ensordecedor de la música se enteró de varias peculiaridades de Lee JaeMin.
Resultó ser un muchacho de muy buena posición económica pues su padre era el gerente de una importante empresa coreana. Además era un chico mestizo, su madre era inglesa y había pasado gran parte de su vida en aquel país.
Heechul encontró que tenía maneras extrañas para comportarse, solía olvidar los acólitos para hablarle a las demás personas, pero su tono de voz no dejaba de ser un tanto solemne; además tenía un ligero acento al pronunciar ciertas palabras que provocó que Heechul bromeara con ello, además aprovechó para darle algunos consejos que más bien parecían regaños sobre el correcto uso del lenguaje que ahora debía usar.
–Debes olvidar que hablas inglés, concéntrate solo en el coreano ahora – le gritaba mientras le ponía la maño en el hombro para acercarse más a él.
– ¿Y qué te parece si mejor nos concentramos en ir por un trago ahora y dejamos que Leeteuk conozca mejor a tu amigo?
JaeMin no tuvo ningún reparo en tomar a Heechul del brazo y llevárselo con él, serpenteando a la multitud para llegar a la barra.
–Un vodka con jugo de uva – pidió el de cabellos más largos.
– ¿No te parece algo demasiado… “delicado”? – preguntó JaeMin al escuchar lo que el otro pidió de tomar.
– ¿Y qué si lo es? Me gusta el sabor del vodka con jugo – replicó Heechul con una enorme sonrisa en los labios – ¿Tú te crees tan macho que tomarás tequila con sal y limón? – Lo picó, esperando que el otro replicara – ¿O pedirás un té con bocadillos para no perder la costumbre?
Para su sorpresa JaeMin soltó una fuerte carcajada y pidió la misma bebida que él. Siguieron platicando un poco más, esperando que el barman les sirviera. De vez en cuando Heechul llevaba sus ojos hacía KangIn, quien parecía un tanto nervioso cerca de Leeteuk. Torció una sonrisa con sus labios, ya tenía un pretexto para molestarlo las siguientes semanas por estarse comportando como una nenita con aquel hyung que acababan de conocer.
– ¿Vamos a la pista? – JaeMin le habló al oído y le pasó una mano por la cintura – En verdad quiero bailar y aquellos dos ya se van.
JaeMin le hizo una seña con la cabeza para que Heechul viera como KangIn y Leeteuk se dirigían a la salida del club, eso había sido extraño teniendo en cuenta cómo KangIn se estaba comportando, parecían tan intimidado cerca del otro. Heechul al verlos marcharse recordó a cierta persona que hacía un buen rato no veía. Giró su cabeza en todas direcciones buscando a su compañero de cuarto, desde que se fueran a sentar con sus sunbaes, no había puesto atención a que el alto no los había seguido y ahora parecía que ya no se encontraba más en ese lugar.
Caballo tarado.
Si él se había tomado la molestia de invitarlo al menos debió quedarse hasta que decidiera que era tiempo de irse y ahora se sentía un tanto molesto.
–¿Pasa algo? – preguntó JaeMin al ver el seño fruncido de Heechul.
–Nada. Vamos, es hora de empezar la verdadera fiesta – y tomando sus bebidas se fueron a la pista de baile. Que más daba si Siwon se había marchado, él ya tenía una buena compañía.
Las luces verdes y moradas bañaron sus cuerpos, varias personas se movían a su alrededor pero para ellos no importaba quien más estuviera cerca. Sus ojos se buscaban y sus manos tocaban, se dedicaban pícaras sonrisas y estaban más y más cerca.
Heechul sintió como la mano derecha de JaeMin apretó su cintura, sus labios se acercaron peligrosamente y sus alientos con sabor a uva se entremezclaron. De pronto no hubo ninguna separación, los brazos de Heechul se enredó en el cuello del mayor y sus labios se acariciaron con furor.
Resultó ser un muchacho de muy buena posición económica pues su padre era el gerente de una importante empresa coreana. Además era un chico mestizo, su madre era inglesa y había pasado gran parte de su vida en aquel país.
Heechul encontró que tenía maneras extrañas para comportarse, solía olvidar los acólitos para hablarle a las demás personas, pero su tono de voz no dejaba de ser un tanto solemne; además tenía un ligero acento al pronunciar ciertas palabras que provocó que Heechul bromeara con ello, además aprovechó para darle algunos consejos que más bien parecían regaños sobre el correcto uso del lenguaje que ahora debía usar.
–Debes olvidar que hablas inglés, concéntrate solo en el coreano ahora – le gritaba mientras le ponía la maño en el hombro para acercarse más a él.
– ¿Y qué te parece si mejor nos concentramos en ir por un trago ahora y dejamos que Leeteuk conozca mejor a tu amigo?
JaeMin no tuvo ningún reparo en tomar a Heechul del brazo y llevárselo con él, serpenteando a la multitud para llegar a la barra.
–Un vodka con jugo de uva – pidió el de cabellos más largos.
– ¿No te parece algo demasiado… “delicado”? – preguntó JaeMin al escuchar lo que el otro pidió de tomar.
– ¿Y qué si lo es? Me gusta el sabor del vodka con jugo – replicó Heechul con una enorme sonrisa en los labios – ¿Tú te crees tan macho que tomarás tequila con sal y limón? – Lo picó, esperando que el otro replicara – ¿O pedirás un té con bocadillos para no perder la costumbre?
Para su sorpresa JaeMin soltó una fuerte carcajada y pidió la misma bebida que él. Siguieron platicando un poco más, esperando que el barman les sirviera. De vez en cuando Heechul llevaba sus ojos hacía KangIn, quien parecía un tanto nervioso cerca de Leeteuk. Torció una sonrisa con sus labios, ya tenía un pretexto para molestarlo las siguientes semanas por estarse comportando como una nenita con aquel hyung que acababan de conocer.
– ¿Vamos a la pista? – JaeMin le habló al oído y le pasó una mano por la cintura – En verdad quiero bailar y aquellos dos ya se van.
JaeMin le hizo una seña con la cabeza para que Heechul viera como KangIn y Leeteuk se dirigían a la salida del club, eso había sido extraño teniendo en cuenta cómo KangIn se estaba comportando, parecían tan intimidado cerca del otro. Heechul al verlos marcharse recordó a cierta persona que hacía un buen rato no veía. Giró su cabeza en todas direcciones buscando a su compañero de cuarto, desde que se fueran a sentar con sus sunbaes, no había puesto atención a que el alto no los había seguido y ahora parecía que ya no se encontraba más en ese lugar.
Caballo tarado.
Si él se había tomado la molestia de invitarlo al menos debió quedarse hasta que decidiera que era tiempo de irse y ahora se sentía un tanto molesto.
–¿Pasa algo? – preguntó JaeMin al ver el seño fruncido de Heechul.
–Nada. Vamos, es hora de empezar la verdadera fiesta – y tomando sus bebidas se fueron a la pista de baile. Que más daba si Siwon se había marchado, él ya tenía una buena compañía.
Las luces verdes y moradas bañaron sus cuerpos, varias personas se movían a su alrededor pero para ellos no importaba quien más estuviera cerca. Sus ojos se buscaban y sus manos tocaban, se dedicaban pícaras sonrisas y estaban más y más cerca.
Heechul sintió como la mano derecha de JaeMin apretó su cintura, sus labios se acercaron peligrosamente y sus alientos con sabor a uva se entremezclaron. De pronto no hubo ninguna separación, los brazos de Heechul se enredó en el cuello del mayor y sus labios se acariciaron con furor.


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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
La sonrisa en los labios de KangIn tardó menos en desaparecer que la del chico prodigio de la escuela quien veía a su amigo llevarse sin aviso a quien sabía lo tendría ocupado la mayor parte de la noche.
- Ahí va de nuevo - sacó de sus labios el mas fornido en una especie de suspiro cansado.
- Vaya -dijo el mayor tomando con sus finos dedos y un aire de misterio, un poco de la botana que descansaba en la pequeña mesa redonda en la que estaban - y yo que creí que el mío se aprovecharía de la situación.
- ¿Aprovecharse? ¿De Heechul? ¡Já! Yo me preocuparía por JaeMin hyung.
- jajaja deberíamos de apostar tengo mucha confianza en ganar - dijo este como si de lo que hablaran fuera de un concurso de quien tomaba más.
- ¿Estamos hablando de lo mismo? ¿De quién seduce primero a quien?
- Bien al menos que tu chica no te regañe y quieras que lo hagamos entre nosotros - dijo este con una gran sonrisa en los labios.
- Espera... - dudo KangIn - ¿Quieres decir a ellos o entre nosotros?
- jaja - soltó de forma estruendosa - bien, yo me refería a ellos pero la tuya tampoco es mala idea.
KangIn se quedo callado, mas bien estupefacto.
Es verdad que esperaba conocer mejor a este chico pero verse manipulado por él y estar dentro de un juego de seducción sin haberlo provocado era algo que jamás le había pasado por la cabeza, las cosas estaban yendo demasiado rápido para su gusto así que se sentía realmente incomodo.
Se revolvió en su silla girando la cabeza en varios sentidos so pretexto de poner su atención en otra cosa.
- Era broma - aclaró el mayor algo mas serio.
- Yo... perdón - dijo el menor volteando de lado a lado.
- Lo siento creo que me pasé.
- No yo... si - volteo sorprendido hacia si hyung que tenia una sonrisa dulce y un ligero sonrojo o eso parecía por las luces - es solo que yo...
- Normalmente eres el que filtrea - aseguro - No es tan difícil, sonríes agradeces, yo te recomiendo ir a algún sitio, tú lo aceptas y me dejas pagar las bebidas.
- ¡¿Qué?! ¿Como chica? - protestó el fornido con una mueca.
- Bueno si ese es un problema para ti entonces tu pagas - se levanto del asiento después de llamar al mesero que los había atendido - pero no aquí, los sitios de JaeMin no son de mis preferidos.
Justo después de eso el chico se levantó del asiento, KangIn haciendo lo mismo detrás de él.
- Hay un bar muy bueno a dos calles de aquí, es mas... - meneo sus manos un poco igual que cuando se busca la palabra perdida - apropiado
Salieron el menor detrás del mayor teniendo una gesto de profunda pena e incomodidad en la cara, KangIn caminaba al lado de este particular hyung por las oscuras calles se Seúl.
La noche susurraba un melodía hermosa para las parejas que caminaban uno al lado del otro agarrados de la mano. Aquellos jóvenes componían una nueva sobre las líneas, una de sonidos estridentes y compases extraños a consecuencia de le risa del mayor y las quejas del menor, pero lejos de hacerse una riña, se tejía algo parecido a una relación sin revelar la naturaleza de la misma.
les vuelvo a dejar el link por si quieren hacernos comentarios XD http://www.hatofamily.org/t51085-sichul-el-dilema-del-codigo-de-hipocrates
- Ahí va de nuevo - sacó de sus labios el mas fornido en una especie de suspiro cansado.
- Vaya -dijo el mayor tomando con sus finos dedos y un aire de misterio, un poco de la botana que descansaba en la pequeña mesa redonda en la que estaban - y yo que creí que el mío se aprovecharía de la situación.
- ¿Aprovecharse? ¿De Heechul? ¡Já! Yo me preocuparía por JaeMin hyung.
- jajaja deberíamos de apostar tengo mucha confianza en ganar - dijo este como si de lo que hablaran fuera de un concurso de quien tomaba más.
- ¿Estamos hablando de lo mismo? ¿De quién seduce primero a quien?
- Bien al menos que tu chica no te regañe y quieras que lo hagamos entre nosotros - dijo este con una gran sonrisa en los labios.
- Espera... - dudo KangIn - ¿Quieres decir a ellos o entre nosotros?
- jaja - soltó de forma estruendosa - bien, yo me refería a ellos pero la tuya tampoco es mala idea.
KangIn se quedo callado, mas bien estupefacto.
Es verdad que esperaba conocer mejor a este chico pero verse manipulado por él y estar dentro de un juego de seducción sin haberlo provocado era algo que jamás le había pasado por la cabeza, las cosas estaban yendo demasiado rápido para su gusto así que se sentía realmente incomodo.
Se revolvió en su silla girando la cabeza en varios sentidos so pretexto de poner su atención en otra cosa.
- Era broma - aclaró el mayor algo mas serio.
- Yo... perdón - dijo el menor volteando de lado a lado.
- Lo siento creo que me pasé.
- No yo... si - volteo sorprendido hacia si hyung que tenia una sonrisa dulce y un ligero sonrojo o eso parecía por las luces - es solo que yo...
- Normalmente eres el que filtrea - aseguro - No es tan difícil, sonríes agradeces, yo te recomiendo ir a algún sitio, tú lo aceptas y me dejas pagar las bebidas.
- ¡¿Qué?! ¿Como chica? - protestó el fornido con una mueca.
- Bueno si ese es un problema para ti entonces tu pagas - se levanto del asiento después de llamar al mesero que los había atendido - pero no aquí, los sitios de JaeMin no son de mis preferidos.
Justo después de eso el chico se levantó del asiento, KangIn haciendo lo mismo detrás de él.
- Hay un bar muy bueno a dos calles de aquí, es mas... - meneo sus manos un poco igual que cuando se busca la palabra perdida - apropiado
Salieron el menor detrás del mayor teniendo una gesto de profunda pena e incomodidad en la cara, KangIn caminaba al lado de este particular hyung por las oscuras calles se Seúl.
La noche susurraba un melodía hermosa para las parejas que caminaban uno al lado del otro agarrados de la mano. Aquellos jóvenes componían una nueva sobre las líneas, una de sonidos estridentes y compases extraños a consecuencia de le risa del mayor y las quejas del menor, pero lejos de hacerse una riña, se tejía algo parecido a una relación sin revelar la naturaleza de la misma.
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zutto_hui- Suju baby

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Re: [SiChul] El Dilema del Código de Hipócrates.
Todo eso resultaba tal como lo había pensado. Desde el primer momento en que sus ojos habían visto a JaeMin al lado del hyung de Lee Sungmin, pensó en estar haciendo justamente esto: besarse sin importarle que sus pulmones necesitaban oxígeno y mucho menos prestaba atención a toda la gente alrededor, que para ser honestos, cada uno tenía sus propios asuntos que atender, que nada les incumbía lo que aquellos dos hicieran.
– ¿Tienes la costumbre de besar a cualquier alumno de nuevo ingreso que te encuentras en los clubs? – preguntó Heechul con su típica sonrisa de lado una vez que pudieron poner sus labios lejos de los del otro.
– ¿Y tú tienes la costumbre de besar a cualquier sunbae que te encuentras en los clubs? – atacó JaeMin sin soltar el agarre en la cintura de menor.
– No, solo a los que están lo suficientemente buenos para merecer probar estos labios.
Heechul observó como JaeMin levantaba una ceja y sus labios componían una sonrisilla coqueta. Hacía mucho tiempo que no encontraba a alguien que le atrajera a primera vista tanto como él; guapo, sexy, extranjero, rico y por el infierno que esperaba que tuviera unos buenos abdominales debajo de esa camisa a cuadros que vestía, pero por como se ajustaba a los brazos ya podía imaginarse que se iba a encontrar.
Además, Heechul se dio cuenta que en lo que concernía a las relaciones, la manera de pensar de ambos era muy parecida. JaeMin no parecía tener ningún problema en ser amigos con derechos como les llamaban algunos. O un free como les decían otros. Ellos simplemente se divertirian, se besarían, harían lo que quisieran sin involucrar sus sentimientos, nada de esas cursilerías de parejita enamorada.
Una de sus manos aún sujetaba los vasos vacios mientras que la otra recorria poco a poco la piel del otro, tocándo y sientiendo, miradas de deseo siendo intercambiadas, acercándose cada vez más para continuar devorando sus labios.
– Nada de mordidas – dijo Heechul cuando sintió a JaeMin jalando su labio inferior como si quisiera arrancárselo – no seas tan malditamente salvaje así tan rápido.
JaeMin volvió a levantar la ceja mirándolo a los ojos: – Y tú me decías a mí "delicado" hace unos momentos...
– No compares, que en eso no somos iguales. Y porque como te podrás dar cuenta – Heechul se acercó hasta su oido derecho y le jaló deliciosamente el lóbulo, enterrando un poco sus dientes –. Tú vas a ser el de arriba.
Los ojos de JaeMin se abrieron desmesuradamente y sin pensarlo más lo sujetó de la mano, quítandole el vaso vacío y dejando ambos sobre la mesa desocupada más cercana. Heechul se vio arrastrado por aquel muchacho a paso rápido hasta la salida del club. El viento fresco golpeó sus rostros y el aire limpio inundó sus pulmones cuando estuvieron en el exterior.
Heechul soltó su mano de la del otro y le dedicó una sonrisa burlona antes de caminar hacía la dirección donde se encontraba su dormitorio, dejándo a JaeMin con una expresión de incertidumbre.
–Pero hoy no – dijo con calma el de cabellos largos – ¿Acaso creías que iba a dejar que te metieras a mi cama tan rápido? – y la sonrisa burlona se acentuó más al ver como JaeMin abría la boca en una expresión de incredulidad digna de guardarse para la prosperidad – Buenas noches sunbae – Heechul se despidió descaradamente del otro, dejándolo ahí plantado.
Caminó tranquilamente con las manos en los bolsillos, tatareando una canción como era su costumbre y consultando el reloj antes de entrar a su edificio. Ya eran las dos de la mañana. Habían sido cuatro horas las que había pasado en el club, pero parecían mucho menos, no cabía duda que el tiempo parecía detenerse cuando se divertía.
Al subir el último escalón de su piso recordó a su compañero de cuarto. Durante todo el tiempo pasado con JaeMin se había olvidado por completo que se suponía deberían haber estado juntos en aquel club, después de todo era gracias a él que Siwon había salido y el alto tenía que haberse portado como su guardaespaldas ¿si no para qué más servía? Probablemente ahora estaría durmiendo, o peor aun, tendría puestas esas gafas cuadradas (que por cierto no se le veian mal) y en sus manos un grueso tomo de la enciclopedia de anatomía.
Pero lo que no se esperó fue que al tratar de abrir la puerta ésta se encontrara cerrada.
– No me jodas Choi Siwon.
Empezó a golpear la puerta violentamente con manos y pies, esperando que su compañero se encontrara dentro y saliera en cualquier segundo. Lo haría ponerse de rodillas para pedirle perdón por haberlo dejado afuera.
Pero por más que golpeó y maldijo desesperadamente nadie abrió. Qué momento más estúpido cuando se le ocurrió no tomar sus llaves confiando en que el niño bien portado traería las suyas y se quedarían todo el tiempo juntos.
Con humo saliéndole de las orejas se sentó en el piso, esperando el momento en que su compañero se dignara a aparecerse por el lugar. Y cuando eso pasara, Choi Siwon suplicaría por su vida.
– ¿Tienes la costumbre de besar a cualquier alumno de nuevo ingreso que te encuentras en los clubs? – preguntó Heechul con su típica sonrisa de lado una vez que pudieron poner sus labios lejos de los del otro.
– ¿Y tú tienes la costumbre de besar a cualquier sunbae que te encuentras en los clubs? – atacó JaeMin sin soltar el agarre en la cintura de menor.
– No, solo a los que están lo suficientemente buenos para merecer probar estos labios.
Heechul observó como JaeMin levantaba una ceja y sus labios componían una sonrisilla coqueta. Hacía mucho tiempo que no encontraba a alguien que le atrajera a primera vista tanto como él; guapo, sexy, extranjero, rico y por el infierno que esperaba que tuviera unos buenos abdominales debajo de esa camisa a cuadros que vestía, pero por como se ajustaba a los brazos ya podía imaginarse que se iba a encontrar.
Además, Heechul se dio cuenta que en lo que concernía a las relaciones, la manera de pensar de ambos era muy parecida. JaeMin no parecía tener ningún problema en ser amigos con derechos como les llamaban algunos. O un free como les decían otros. Ellos simplemente se divertirian, se besarían, harían lo que quisieran sin involucrar sus sentimientos, nada de esas cursilerías de parejita enamorada.
Una de sus manos aún sujetaba los vasos vacios mientras que la otra recorria poco a poco la piel del otro, tocándo y sientiendo, miradas de deseo siendo intercambiadas, acercándose cada vez más para continuar devorando sus labios.
– Nada de mordidas – dijo Heechul cuando sintió a JaeMin jalando su labio inferior como si quisiera arrancárselo – no seas tan malditamente salvaje así tan rápido.
JaeMin volvió a levantar la ceja mirándolo a los ojos: – Y tú me decías a mí "delicado" hace unos momentos...
– No compares, que en eso no somos iguales. Y porque como te podrás dar cuenta – Heechul se acercó hasta su oido derecho y le jaló deliciosamente el lóbulo, enterrando un poco sus dientes –. Tú vas a ser el de arriba.
Los ojos de JaeMin se abrieron desmesuradamente y sin pensarlo más lo sujetó de la mano, quítandole el vaso vacío y dejando ambos sobre la mesa desocupada más cercana. Heechul se vio arrastrado por aquel muchacho a paso rápido hasta la salida del club. El viento fresco golpeó sus rostros y el aire limpio inundó sus pulmones cuando estuvieron en el exterior.
Heechul soltó su mano de la del otro y le dedicó una sonrisa burlona antes de caminar hacía la dirección donde se encontraba su dormitorio, dejándo a JaeMin con una expresión de incertidumbre.
–Pero hoy no – dijo con calma el de cabellos largos – ¿Acaso creías que iba a dejar que te metieras a mi cama tan rápido? – y la sonrisa burlona se acentuó más al ver como JaeMin abría la boca en una expresión de incredulidad digna de guardarse para la prosperidad – Buenas noches sunbae – Heechul se despidió descaradamente del otro, dejándolo ahí plantado.
Caminó tranquilamente con las manos en los bolsillos, tatareando una canción como era su costumbre y consultando el reloj antes de entrar a su edificio. Ya eran las dos de la mañana. Habían sido cuatro horas las que había pasado en el club, pero parecían mucho menos, no cabía duda que el tiempo parecía detenerse cuando se divertía.
Al subir el último escalón de su piso recordó a su compañero de cuarto. Durante todo el tiempo pasado con JaeMin se había olvidado por completo que se suponía deberían haber estado juntos en aquel club, después de todo era gracias a él que Siwon había salido y el alto tenía que haberse portado como su guardaespaldas ¿si no para qué más servía? Probablemente ahora estaría durmiendo, o peor aun, tendría puestas esas gafas cuadradas (que por cierto no se le veian mal) y en sus manos un grueso tomo de la enciclopedia de anatomía.
Pero lo que no se esperó fue que al tratar de abrir la puerta ésta se encontrara cerrada.
– No me jodas Choi Siwon.
Empezó a golpear la puerta violentamente con manos y pies, esperando que su compañero se encontrara dentro y saliera en cualquier segundo. Lo haría ponerse de rodillas para pedirle perdón por haberlo dejado afuera.
Pero por más que golpeó y maldijo desesperadamente nadie abrió. Qué momento más estúpido cuando se le ocurrió no tomar sus llaves confiando en que el niño bien portado traería las suyas y se quedarían todo el tiempo juntos.
Con humo saliéndole de las orejas se sentó en el piso, esperando el momento en que su compañero se dignara a aparecerse por el lugar. Y cuando eso pasara, Choi Siwon suplicaría por su vida.


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