{HaeHyuk/EunHae} Una vida juntos
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{HaeHyuk/EunHae} Una vida juntos
Tan sólo tengo dieciocho años. Tengo metas, sueños, y deseos. Quiero convertirme en alguien exitoso por medio de su propio sudor y esfuerzo.
Siempre me dije que cuando cumpliera la mayoría de edad, me iría de casa, lejos del mando y reglas estrictas de mi padre. Quería convertirme en alguien independiente, que se hiciera valer por sí mismo.
Pero nunca me imaginé que mi padre ya tenía, prácticamente, toda mi vida ‘arreglada’.
Él es dueño de una gran compañía, que por causas del destino y malos cálculos empresariales, estaba a punto de venirse a la ruina. Era preocupante sí, para mí, mi hermana, y mi madre, pero yo ya tenía mis planes.
Hace pocos días había cumplido los dieciocho, y ya le había comentado a mi madre el deseo que tenía de ser independiente. Ella me apoyó y me ayudó con algo de dinero para que pueda subsistir hasta que encontrara trabajo, pero antes de que yo pudiera irme a vivir solo, mi padre se enteró y prácticamente me encerró en la casa, la cual para mí ahora se había convertido en una cárcel.
Luego de días de haber pasado encerrado en mi habitación y sin comunicarme con los pocos que podía considerar amigos, se dignó a aparecer frente a mí, con una noticia más que desagradable para mis oídos.
Antes creía que mi padre estaba loco, pero ese día lo confirmé.
Quería casarme, cosa a la que refuté absolutamente, por supuesto. Pero yo también fui muy estúpido al hacerlo, sabiendo la clase de persona que es él. Me amenazó con lo que más amaba, el baile, diciéndome que no me permitiría pisar una academia de ésta en lo que me restaba de vida.
Claro, yo aún podía huir, pero lo más probable es que no saliera vivo en el intento. Mi padre no era un mafioso, pero le faltaba muy poco para parecerlo.
Cedí ante su petición. ¿Qué tan malo podía ser casarse con alguien que no conoces?
Mucho
Pero no cedí por él o por mis deseos de bailar, cedí porque mi madre me lo pidió y porque sabía cuan mala era la posición económica de la compañía en esos momentos. Ella siempre me ha apoyado incondicionalmente, así que vi ello como una ‘forma de pago’ por todo lo que siempre ha hecho por mí.
~*~
Jueves por la mañana y yo me levantaba con los rayos de sol que lograban entrar desde mi ventana. Eran las 7am y yo debía estar listo antes de las 10am. ¿Para qué? Para ir a desayunar con mi padre, mi futuro suegro, y mi futura esposa.
No la conocía ni siquiera por fotos, ya que mi padre dijo que no tenía ninguna, así que podría decirse que estaba algo nervioso.
Me bañé y arreglé lo mejor que pude, con una camisa blanca y un pantalón no muy ajustado, casi formal. Salimos con mi padre hacia el restaurante en el que habían quedado en encontrarnos con su socio, y nos sentamos en una mesa junto a la ventana.
Yo me mordía las uñas y movía mi pierna derecha impacientemente, mientras me hacía un sinnúmero de preguntas en mi cabeza y observaba hacia el paisaje por el vidrio de la ventana.
Siempre me dije que cuando cumpliera la mayoría de edad, me iría de casa, lejos del mando y reglas estrictas de mi padre. Quería convertirme en alguien independiente, que se hiciera valer por sí mismo.
Pero nunca me imaginé que mi padre ya tenía, prácticamente, toda mi vida ‘arreglada’.
Él es dueño de una gran compañía, que por causas del destino y malos cálculos empresariales, estaba a punto de venirse a la ruina. Era preocupante sí, para mí, mi hermana, y mi madre, pero yo ya tenía mis planes.
Hace pocos días había cumplido los dieciocho, y ya le había comentado a mi madre el deseo que tenía de ser independiente. Ella me apoyó y me ayudó con algo de dinero para que pueda subsistir hasta que encontrara trabajo, pero antes de que yo pudiera irme a vivir solo, mi padre se enteró y prácticamente me encerró en la casa, la cual para mí ahora se había convertido en una cárcel.
Luego de días de haber pasado encerrado en mi habitación y sin comunicarme con los pocos que podía considerar amigos, se dignó a aparecer frente a mí, con una noticia más que desagradable para mis oídos.
Antes creía que mi padre estaba loco, pero ese día lo confirmé.
Quería casarme, cosa a la que refuté absolutamente, por supuesto. Pero yo también fui muy estúpido al hacerlo, sabiendo la clase de persona que es él. Me amenazó con lo que más amaba, el baile, diciéndome que no me permitiría pisar una academia de ésta en lo que me restaba de vida.
Claro, yo aún podía huir, pero lo más probable es que no saliera vivo en el intento. Mi padre no era un mafioso, pero le faltaba muy poco para parecerlo.
Cedí ante su petición. ¿Qué tan malo podía ser casarse con alguien que no conoces?
Mucho
Pero no cedí por él o por mis deseos de bailar, cedí porque mi madre me lo pidió y porque sabía cuan mala era la posición económica de la compañía en esos momentos. Ella siempre me ha apoyado incondicionalmente, así que vi ello como una ‘forma de pago’ por todo lo que siempre ha hecho por mí.
~*~
Jueves por la mañana y yo me levantaba con los rayos de sol que lograban entrar desde mi ventana. Eran las 7am y yo debía estar listo antes de las 10am. ¿Para qué? Para ir a desayunar con mi padre, mi futuro suegro, y mi futura esposa.
No la conocía ni siquiera por fotos, ya que mi padre dijo que no tenía ninguna, así que podría decirse que estaba algo nervioso.
Me bañé y arreglé lo mejor que pude, con una camisa blanca y un pantalón no muy ajustado, casi formal. Salimos con mi padre hacia el restaurante en el que habían quedado en encontrarnos con su socio, y nos sentamos en una mesa junto a la ventana.
Yo me mordía las uñas y movía mi pierna derecha impacientemente, mientras me hacía un sinnúmero de preguntas en mi cabeza y observaba hacia el paisaje por el vidrio de la ventana.
Re: {HaeHyuk/EunHae} Una vida juntos
En esta vida las personas nacen con libertad y derechos pudiendo elegir que caminos tomar para forjar su propio futuro.
Pero yo no era ese tipo de persona. Yo era de ese pequeño sector del que la gente no quiere ser.
El ESCLAVISADO.
Los únicos momentos en los que fui libre de tomar decisiones propias, fue cuando era un pequeño, y mi padre me permitía pensar que mi vida era mía y de nadie más.
A medida que fui creciendo, fui encontrando límites en mi camino, mi forma de pensar y actuar fue moldeada al placer de mi padre, y la idea de abstenerme a sus decisiones, solo acarreaba desgracia a las personas que queria.
Creo que la primera vez fue cuando tenía 12 años, y un fuerte calor de verano rodeaba las calles yo prefería salir a jugar con mis amigos, antes de quedarme a leer Mochón y Becker (Libro de Economía), como consecuencia a desobedecer a mi padre y escaparme de mi casa ese día. Mi empleada personal Dolores, una señora de unos 49 años fue despedida.
Ese fue el primer golpe implícito que me otorgo mi querido padre. Cada vez que intentaba pensar o actuar por mi cuenta, el empleaba el chantaje barato para detenerme. Y siempre le funciono ¿pero que podía hacer yo? Todos nuestros empleados tenían familias, hijos y eran buenas personas.
Con el tiempo aprendí a respetar todas sus decisiones hasta convertirme en el hijo perfecto, con el que siempre soñó.
Actualmente todo iba bien, acababa de cumplir 18 y termine el colegio especial al que iba, con el título de “Técnico en Administración de Empresas” después de todo era una Enet. Tenía unos amigos, que eran confiables y me querían como verdaderamente soy. Porque a ellos si podía demostrarles mis sentimientos.
Hasta que la brillante idea de fusionar empresas apareció en la mente de mi padre, cuando me comento sus planes, escuche atentamente cada palabra como usualmente lo hacía. Yo sabía que pronto tendría que hacerme cargo de su empresa, para eso mi padre me había entrenado varios años, y también esa fue la razón por la que fui a un colegio técnico.
Lo que no esperaba era el Casamiento del que yo debía de ser participe.
Yo sabía que mi padre era un desconfiado, pero llegar al punto de entregar a su propio hijo, con tal de hacer un negocio. Superaba todo tipo de expectativa que pude tener.
No obstante, hace tiempo había asumido el hecho de que jamás haría lo que desease, asi que simplemente acepte, solo espero que con quien sea que me case, sea amable. Y no una persona demente y autoritaria como mi padre.
~*~
Los dias transcurrieron rápidamente y pronto era Jueves el dia en que debía conocer a mi futura esposa.
Me coloque un traje de oficina color negro que se me apegaba levemente al cuerpo, y denotaba mi figura, consistía simplemente de una camisa blanca, cortaba azul, y por supuesto saco negro para combinar con el pantalón negro.
Mi padre y yo llegamos al restauran donde debíamos juntarnos con “mi esposa y suegro”. El lugar era lujoso y reservado, comprendía porque mi papa lo había elegido, puesto que era un lugar perfecto para hacer negocios. Camine detrás de mi padre ya que el sabia con quien íbamos a reunirnos.
Me encontraba sereno, esto no dejaba de ser para mi más que un simple negocio.
Cuando se detuvo frente a una mesa, un hombre mayor como de la edad de mi padre, se paro y nos saludo cordialmente a ambos.
Todo hubiese ido bien si en el lugar de donde debía estar mi futura esposa no hubiese un muchacho con cara de mono. Me miraba fijamente y en respuesta yo hacia lo mismo, esperaba en el fondo que esto fuese algún tipo de broma, pero conociendo a mi padre era obvio que no. Asi que debía continuar con esto si o si, o pagaría caro las consecuencias.
-Soy Lee Donghae- dije extendiéndole mi mano. Simulando no inmutarme para nada, por su sexualidad.
Pero yo no era ese tipo de persona. Yo era de ese pequeño sector del que la gente no quiere ser.
El ESCLAVISADO.
Los únicos momentos en los que fui libre de tomar decisiones propias, fue cuando era un pequeño, y mi padre me permitía pensar que mi vida era mía y de nadie más.
A medida que fui creciendo, fui encontrando límites en mi camino, mi forma de pensar y actuar fue moldeada al placer de mi padre, y la idea de abstenerme a sus decisiones, solo acarreaba desgracia a las personas que queria.
Creo que la primera vez fue cuando tenía 12 años, y un fuerte calor de verano rodeaba las calles yo prefería salir a jugar con mis amigos, antes de quedarme a leer Mochón y Becker (Libro de Economía), como consecuencia a desobedecer a mi padre y escaparme de mi casa ese día. Mi empleada personal Dolores, una señora de unos 49 años fue despedida.
Ese fue el primer golpe implícito que me otorgo mi querido padre. Cada vez que intentaba pensar o actuar por mi cuenta, el empleaba el chantaje barato para detenerme. Y siempre le funciono ¿pero que podía hacer yo? Todos nuestros empleados tenían familias, hijos y eran buenas personas.
Con el tiempo aprendí a respetar todas sus decisiones hasta convertirme en el hijo perfecto, con el que siempre soñó.
Actualmente todo iba bien, acababa de cumplir 18 y termine el colegio especial al que iba, con el título de “Técnico en Administración de Empresas” después de todo era una Enet. Tenía unos amigos, que eran confiables y me querían como verdaderamente soy. Porque a ellos si podía demostrarles mis sentimientos.
Hasta que la brillante idea de fusionar empresas apareció en la mente de mi padre, cuando me comento sus planes, escuche atentamente cada palabra como usualmente lo hacía. Yo sabía que pronto tendría que hacerme cargo de su empresa, para eso mi padre me había entrenado varios años, y también esa fue la razón por la que fui a un colegio técnico.
Lo que no esperaba era el Casamiento del que yo debía de ser participe.
Yo sabía que mi padre era un desconfiado, pero llegar al punto de entregar a su propio hijo, con tal de hacer un negocio. Superaba todo tipo de expectativa que pude tener.
No obstante, hace tiempo había asumido el hecho de que jamás haría lo que desease, asi que simplemente acepte, solo espero que con quien sea que me case, sea amable. Y no una persona demente y autoritaria como mi padre.
~*~
Los dias transcurrieron rápidamente y pronto era Jueves el dia en que debía conocer a mi futura esposa.
Me coloque un traje de oficina color negro que se me apegaba levemente al cuerpo, y denotaba mi figura, consistía simplemente de una camisa blanca, cortaba azul, y por supuesto saco negro para combinar con el pantalón negro.
Mi padre y yo llegamos al restauran donde debíamos juntarnos con “mi esposa y suegro”. El lugar era lujoso y reservado, comprendía porque mi papa lo había elegido, puesto que era un lugar perfecto para hacer negocios. Camine detrás de mi padre ya que el sabia con quien íbamos a reunirnos.
Me encontraba sereno, esto no dejaba de ser para mi más que un simple negocio.
Cuando se detuvo frente a una mesa, un hombre mayor como de la edad de mi padre, se paro y nos saludo cordialmente a ambos.
Todo hubiese ido bien si en el lugar de donde debía estar mi futura esposa no hubiese un muchacho con cara de mono. Me miraba fijamente y en respuesta yo hacia lo mismo, esperaba en el fondo que esto fuese algún tipo de broma, pero conociendo a mi padre era obvio que no. Asi que debía continuar con esto si o si, o pagaría caro las consecuencias.
-Soy Lee Donghae- dije extendiéndole mi mano. Simulando no inmutarme para nada, por su sexualidad.

pameeXDXD- Suju ocioso

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Re: {HaeHyuk/EunHae} Una vida juntos
¿Y si era una mujer mucho mayor para mí? ¿Y si era alguna clase de psicópata? Esas, y un sinnúmero de preguntas más estaban rondando mi cabeza mientras esperábamos la llegada de ‘mi futuro suegro y esposa’.
-Relájate, HyukJae- escuché a mi padre hablarme, sin yo inmutarme en voltear el rostro para verle. “Claro, como a ti no te casaron obligadamente” pensé aún mordiéndome las uñas y moviendo mi pierna.
Aún no me creía lo que estaba haciendo, o mejor dicho, lo que estaba a punto de hacer. Era prácticamente un suicidio.
No pasaron muchos minutos, cuando logré sentir que mi padre se levantaba de su asiento, lo que hizo voltear mi rostro hacia el frente y levantarme. Ya era tiempo de ver lo que sería ‘el inicio de una nueva vida’, pero para mi sorpresa no era lo que yo esperaba.
En vez de haber llegado un hombre mayor con una chica, había llegado con un chico. No pude evitar abrir mis ojos a más no poder. Estaba realmente sorprendido y desconcertado. Mi padre los saludó cordialmente, mientras yo sólo seguía observando anonadado.
“-Soy Lee DongHae-“ me dijo aquel joven mientras me extendía su mano. Él lucía sereno, como si no le importase el que yo fuera hombre. Tal vez, su padre, a diferencia del mío, sí le había dicho que la persona con la que se iba a casar era alguien de su mismo sexo.
Tardé un poco en corresponder al saludo.
-Lee HyukJae- tomé su mano y la apreté sutilmente, sin causar daño, sintiendo cierta calidez en aquel roce. Saludé a su padre de la misma forma, sin inmutarme en sonreír, antes de tomar asiento nuevamente.
-Papá..- musité acercándome un poco a mi padre, quien me ignoró por completo. ¿Por qué me había llevado a mí? ¿Qué no era más fácil y normal haber obligado a Sora a casarse con un hombre?
Fruncí el entrecejo, observando hacia cualquier parte que no sea el rostro de DongHae o su padre.
-¿Qué les puedo ofrecer?- preguntó uno de los meseros del sitio que se había acercado, con una sonrisa.
Eso me hacía sentir incómodo, por no decir que tal vez deprimido. No recordaba cuándo fue la última vez que yo sonreí de esa forma.
-Dos capuchinos fríos- se apresuró a decir mi padre haciendo un ademán -¿Qué hay de usted y su hijo, señor Lee?
Inconscientemente, volví la mirada hacia el hombre mayor frente a mi padre, el señor Lee, y hacia el que yo tenía en frente mío, Lee DongHae. No estaba seguro cuánto duraría aquel desayuno, pero de seguro no iba a ser nada corto.
-Relájate, HyukJae- escuché a mi padre hablarme, sin yo inmutarme en voltear el rostro para verle. “Claro, como a ti no te casaron obligadamente” pensé aún mordiéndome las uñas y moviendo mi pierna.
Aún no me creía lo que estaba haciendo, o mejor dicho, lo que estaba a punto de hacer. Era prácticamente un suicidio.
No pasaron muchos minutos, cuando logré sentir que mi padre se levantaba de su asiento, lo que hizo voltear mi rostro hacia el frente y levantarme. Ya era tiempo de ver lo que sería ‘el inicio de una nueva vida’, pero para mi sorpresa no era lo que yo esperaba.
En vez de haber llegado un hombre mayor con una chica, había llegado con un chico. No pude evitar abrir mis ojos a más no poder. Estaba realmente sorprendido y desconcertado. Mi padre los saludó cordialmente, mientras yo sólo seguía observando anonadado.
“-Soy Lee DongHae-“ me dijo aquel joven mientras me extendía su mano. Él lucía sereno, como si no le importase el que yo fuera hombre. Tal vez, su padre, a diferencia del mío, sí le había dicho que la persona con la que se iba a casar era alguien de su mismo sexo.
Tardé un poco en corresponder al saludo.
-Lee HyukJae- tomé su mano y la apreté sutilmente, sin causar daño, sintiendo cierta calidez en aquel roce. Saludé a su padre de la misma forma, sin inmutarme en sonreír, antes de tomar asiento nuevamente.
-Papá..- musité acercándome un poco a mi padre, quien me ignoró por completo. ¿Por qué me había llevado a mí? ¿Qué no era más fácil y normal haber obligado a Sora a casarse con un hombre?
Fruncí el entrecejo, observando hacia cualquier parte que no sea el rostro de DongHae o su padre.
-¿Qué les puedo ofrecer?- preguntó uno de los meseros del sitio que se había acercado, con una sonrisa.
Eso me hacía sentir incómodo, por no decir que tal vez deprimido. No recordaba cuándo fue la última vez que yo sonreí de esa forma.
-Dos capuchinos fríos- se apresuró a decir mi padre haciendo un ademán -¿Qué hay de usted y su hijo, señor Lee?
Inconscientemente, volví la mirada hacia el hombre mayor frente a mi padre, el señor Lee, y hacia el que yo tenía en frente mío, Lee DongHae. No estaba seguro cuánto duraría aquel desayuno, pero de seguro no iba a ser nada corto.
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